Revista Latina

 

Adiós… analógicos. Adiós

Adiós… analógicos. Adiós

Autor: Julio Montero Ediciones Rialp, Madrid. 2012, ISBN 978-84-321418-05 Reseña de Yanet Acosta

El historiador Julio Montero acaba de publicar con la editorial Rialp un ensayo de lectura rápida y amena, pero de regusto largo: Adiós… analógicos. Adiós. En poco más de cien páginas, el autor desnuda con brillantez los tópicos  de quienes hemos querido migrar a la generación digital desde la analógica, de los nativos digitales y de quienes se resisten a dejar lo analógico.

Montero habla del miedo a lo desconocido de los analógicos, un miedo irracional más propio de un fóbico, que se expresa, por ejemplo, con la idea de que se pueda borrar lo que se acaba de escribir en un ordenador o con que desaparezca lo grabado en una cámara, cuestión casi imposible, a menos de que se quiera realizar esa acción premeditadamente.

Sin embargo, la costumbre nos hace ir por un camino u otro, que en ocasiones es el mismo, sólo que revestido con la modernidad del medio. Así ocurre con las redes sociales, que pese a que en la actualidad se entiendan como las que nos unen en el ciberespacio, siempre han existido, pues son, como bien recuerda el autor, las que conforman nuestro espacio como aldeanos. 

JM


Frente a los nuevos ídolos de esta sociedad digital como puede ser el de Mark Zuckerberg, creador de Facebook, Montero resalta que no ha sido su sabiduría ni su conocimiento los que lo han llevado a donde está, sino su idoneidad, al ofrecer un producto y unos servicios en un momento adecuado. El historiador se refuerza en este argumento indicando que lo importante no es saber de algo, como por ejemplo de informática, sino saber vender los propios conocimientos y es que, antes que sabio, hay que ser empresario.

En el ensayo se evidencia la frustración inevitable de quienes se sienten fuera de lugar en esta nueva forma de lenguaje y lógica digital. Y es que no siempre se está a tiempo de todo, pues la lógica ya es otra. Montero ilustra este pensamiento con un anécdota, como otras muchas que salpican el ensayo, en la que pone en evidencia lo que es un emigrante digital: alguien que usa Twitter pero sin saber para qué.

De nada vale estar en Facebook o en Twitter o en otra red social digital si no se conoce su lenguaje propio y además se le da sentido a lo que se quiere comunicar a través de ella.

En Adiós… analógicos. Adiós, Montero deja un gran mensaje al mundo académico: “Los académicos habremos de viajar hacia la red para deslindar en ella fuentes fiables y no fiables”. Y es que en la actualidad, lo que ya vislumbraba Umberto Eco desde los años ochenta del siglo pasado se materializa: La hiperinformación es la verdadera censura en el mundo actual. El habitual uso de la Wikipedia, como si se tratara de una fuente contrastada, así como la lectura a través de las búsquedas mejor localizadas en Google, llevan en ocasiones a la confusión, a la desinformación y a la falsedad.

Considera el autor que la utilización de herramientas digitales como un power point para dar clase en la Universidad o un blog para publicar los relatos literarios por aficionados son únicamente una ilusión de modernidad y aconseja utilizar un bloc, en lugar de un blog. No obstante, aquí el escritor deja su impronta analógica, pues en la actualidad, es cierto, que un blog no es más que un cuaderno de notas, pero de notas que quien las escribe quiere dar a conocer a otros conocidos o desconocidos que comparten su misma forma de ver la vida, por el puro placer de descubrir que hay otros que piensan igual o disfrutan con lo mismo. Y es así cómo los semejantes se encuentran en las redes digitales, ya sean chicas preocupadas por las técnicas de maquillaje o pensadores de la Economía que no comparten el método propugnado por la UE para salir de la crisis.

En cualquier caso, ya sea en el mundo digital o en el analógico, lo que prevalece es la capacidad de análisis que impulsa el enriquecimiento intelectual y esto sólo se consigue con la exposición de ideas y el desarrollo argumentos, como los que ofrece Julio Montero en este ensayo, Adiós… analógicos. Adiós, publicado, por cierto, en papel.

Yanet Acosta Meneses