RLCS, Revista Latina de Comunicacion Social
Revista Latina

Digital Object Identifier System - Identificador de Objetos Digitales 10.4185/RLCS-2014-1003 | ISSN 1138-5820 | RLCS # 69 | 2014 | Version in English language | Explicacin audiovisual del autor |

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X Soengas Pérez, AI Rodríguez Vázquez, N Abuín Vences (2014): “La situación profesional de los periodistas españoles: las repercusiones de la crisis en los medios”. Revista Latina de Comunicación Social, 69, pp. 104 a 124. http://www.revistalatinacs.org/069/paper/1003_USC/06_S.html
DOI: 10.4185/RLCS-2014-1003

La situación profesional de los periodistas españoles: las repercusiones de la crisis en los medios

The professional situation of Spanish journalists: the repercussions of the crisis on the media

X Soengas Pérez [CV] [oc ORCID] [lgsGS] Catedrático de Comunicación audiovisual. Facultad Ciencias de la Comunicación. Universidad de Santiago de Compostela (España)  jose.soengas@usc.es
AI Rodríguez Vázquez [CV] [ocORCID] [lgsGS] Universidad de Santiago de Compostela (España) anaisabel.rodriguez.vazquez@usc.es
N Abuín Vences [CV] [ocORCID] [lgsGS] Universidad Complutense de Madrid (España)- nabuinve@ucm.es

 

Abstracts
[ES] Introducción. Esta investigación analiza la situación profesional, laboral y económica de los periodistas en España en los últimos cinco años, un periodo en que la crisis y la convergencia mediática coinciden con el proceso de digitalización. Metodología. Para conocer las características del escenario actual realizamos un análisis cualitativo y cuantitativo con encuestas a cuatro redactores de cada uno de los principales medios de comunicación públicos y privados, y se les ha preguntado por todos los cambios impuestos por sus empresas desde 2008. Además, realizamos una serie de entrevistas de contraste a expertos para tener una valoración complementaria y externa de la situación de la prensa. Resultados. Los resultados obtenidos demuestran que las condiciones de la mayoría de los periodistas españoles han empeorado desde el comienzo de la crisis, y los problemas se han acentuado en 2012. Los recortes realizados en este periodo son los más drásticos de los últimos veinte años y afectan a todos los elementos del proceso informativo. Discusión y Conclusiones. En la reestructuración de las redacciones han predominado los objetivos económicos por encima de los criterios periodísticos y del interés informativo, tal como reconocen el 54% de los trabajadores de los medios públicos y el 65% de los privados. El 87% de las empresas analizadas ha reducido su plantilla o recortado los recursos materiales, el 62% de los periodistas han perdido poder adquisitivo desde 2008 y el 33% de los redactores fijos teme por su puesto de trabajo, una cifra que aumenta hasta el 54% en los mayores de 50 años y llega al 68% en el caso de los contratados.

[EN] Introduction. This article analyses the professional, working and economic situation faced by journalists working in Spain during the past five years, a period in which the crisis and the media convergence coincided with the digitisation process. Method. The analysis of the characteristics of the current landscape is based on the qualitative and quantitative analysis of a survey applied to journalists from the main public and private media companies. These journalists were questioned about all the changes that occurred in their companies since 2008. In addition, comparative interviews were applied to media experts to perform a complementary and external assessment of the situation of the media. Results. The results show that the conditions of most Spanish journalists have worsened since the onset of the crisis and that the problems increased remarkably in 2012. The cutbacks made during this period are the most drastic of the past twenty years and affect all the elements involved in the information process. Discussion and conclusions. In the restructuring of newsrooms the economic objectives have been prioritised over journalistic criteria and informative interests, as acknowledged by 54% of the journalists working in public media and 65% of the journalists working for private media. The study showed that 87% of the sample of the media companies have reduced their workforce or their material resources, that 62% of the journalists have lost purchasing power since 2008, and that 33% of the journalists with employment contracts of indeterminate duration feared for their job, and that this percentage increases to 54% among journalists over 50 years and to 68% among journalists with fixed-term employment contracts.

Keywords
[ES] Crisis medios; convergencia mediática; periodismo; escenario informativo.
[EN] Media crisis; media convergence; journalism; media landscape..

Contents
[ES] 1. Introducción y marco teórico 2. Objeto de estudio y objetivos 3. Hipótesis 4. Metodología 5. Resultados 5.1 Experiencia profesional y movilidad 5.2 Las condiciones laborales de los periodistas 5.3 Los objetivos económicos de las empresas 6. Entrevistas de contraste. 6.1 La opinión de los expertos 6.2 Las soluciones propuestas 7. Conclusiones 8. Referencias bibliográficas
[EN] 1. Introduction and theoretical framework. 2. Object of study and research objectives. 3. Hypothesis. 4. Method. 5. Results. 5.1. Professional experience and mobility. 5.2. The working conditions of journalists. 5.3. The economic objectives of media companies. 6. Comparative interviews. 6.1. The opinion of experts. 6.2. Proposed solutions. 7. Conclusions. 8. List of references.

Traducción de CA Martínez Arcos, Ph.D. (Universidad Autónoma de Tamaulipas)

[ Investigación ]

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1. Introducción y marco teórico

Los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI se caracterizaron por una proliferación de medios de comunicación en España que luego se ha demostrado que no se correspondía con las demandas del mercado, ni con las necesidades informativas de los ciudadanos. Muchas empresas se crearon exclusivamente con objetivos políticos o con intenciones oportunistas en un momento de bonanza económica y no para aumentar la pluralidad y la diversidad (Rojo Villada, 2006). La información y la comunicación se convirtieron en algo rentable y pasaron a ser explotadas intensivamente. La mayoría de los medios aplicaron políticas expansivas, especialmente los periódicos, que proyectaron sus negocios hacia el sector audiovisual y multimedia, tal como demuestran los datos de los sucesivos anuarios de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).

La expansión mediática coincidió con un periodo de desarrollo tecnológico que ya se había iniciado en los años 90 con la informatización de las redacciones (Saiz Olmo, 1995) y que se impuso de forma generalizada durante el proceso de convergencia y la posterior fase de digitalización. Las infraestructuras de los medios analógicos quedaron obsoletas y los perfiles de muchos redactores ya no se ajustaban a las nuevas necesidades (De Aguinaga, 2002). Pero la modernización de los medios se enfocó casi en exclusiva desde el punto de vista tecnológico y con unas ambiciones desmedidas, en lugar de diseñar una planificación y un proceso de transición con criterios sostenibles. La mayoría hicieron inversiones innecesarias y agravaron su situación al endeudarse por encima de sus posibilidades. De hecho, algunos nunca se recuperaron porque no amortizaron ni rentabilizaron las multimillonarias cifras desembolsadas.

Las fórmulas de saneamiento aplicadas a las empresas con problemas económicos no garantizaron una transformación solvente del sistema mediático para adaptarlo al nuevo escenario digital, ni tampoco sentaron las bases para implantar una estrategia informativa desligada de condicionantes políticos y económicos y adecuada a las necesidades de la audiencia (Campos Freire, 2010). Al mismo tiempo se descuidaron las ofertas de contenidos y las políticas de recursos humanos (Cabarcos, 2012), especialmente el reciclaje de los profesionales formados en la etapa analógica que tenían dificultades para familiarizarse con la tecnología digital (Torregosa Carmona, Pérez-Ugena, García Jiménez, 2009).

El modelo de desarrollo mediático aplicado en España no se ha diseñado con coherencia, tanto desde el punto de vista empresarial como desde la óptica de la comunicación, sobre todo la oferta informativa. Se ha optado por una fórmula oportunista y buena parte de las empresas han centrado sus negocios en campos ajenos al periodismo, con incursiones en sectores desconocidos y arriesgados, sin disponer de la infraestructura ni de los conocimientos adecuados para desarrollar actividades diferentes a las habituales.

La expansión de la prensa escrita hacia el sector audiovisual y luego hacia las plataformas multimedia generó unas estructuras difíciles de gestionar, poco rentables e inadecuadas que, al ser inviables, desencadenaron en la situación actual. En algunos casos se han configurado las plantillas de los nuevos medios con excedentes de la empresa matriz, obviando la importancia de contar con perfiles profesionales especializados y con experiencia específica (Mellado, Simon, Barría, Enríquez, 2007). Así, se han puesto en funcionamiento radios y televisiones con redactores procedentes de la prensa, sin ninguna experiencia relacionada con su nuevo trabajo y sin someterse a ningún curso de reciclaje.

Estas decisiones atrevidas son uno de los factores que más ha influido en el fracaso de muchos proyectos, por eso una de las causas de la situación actual de los periodistas hay que buscarla en una mala planificación y en un desarrollo mediático erróneo.

Las empresas de comunicación pretendían garantizar el negocio y ampliar su presencia en todas las ramificaciones del nuevo escenario mediático (Campos Freire, 2011), sin considerar el coste derivado de las trasformaciones necesarias para adaptarse a las exigencias de un contexto diferente condicionado por la digitalización. Pero en 2008 España entra en crisis y a partir de ese momento el sector de la prensa es uno de los más afectados porque sufre las consecuencias de la pérdida de publicidad y de una oferta excesiva, mal planificada y, en muchos casos, sostenida artificialmente por intereses estratégicos (Campos Freire, 2010).

Con la nueva situación afloran las debilidades estructurales del sistema mediático y se pone en evidencia que existe una saturación del mercado y una oferta informativa inadecuada, diseñada inicialmente con criterios políticos y económicos, y no como servicio público.

La crisis coincide con una profunda transformación en el sector de la comunicación, impulsada y acelerada por la globalización (Weaver, 1999), y ambas circunstancias modificaron sustancialmente el escenario, forzando a las empresas a afrontar nuevos retos, algo que repercutió en las condiciones profesionales, laborales y económicas de los periodistas (Túñez, Sixto, 2011).

Los cambios derivados de la convergencia mediática y del proceso de digitalización obligaron a muchos medios a reestructurar sus plantillas para adaptarse a las exigencias tecnológicas y profesionales, a las necesidades del mercado y a la situación económica (Scolari, Micó Sanz, Navarro Guere, Pardo Kuklinski, 2008), con consecuencias inmediatas como Eres, despidos masivos y varios cierres, sobre todo en el sector audiovisual, algo sin precedentes en el mundo de la comunicación en España.

Según los datos del Informe Anual de la Profesión Periodística 2012, publicado por la Asociación de la Prensa de Madrid, desde 2008 han desaparecido 197 medios de comunicación en España y a finales de 2012 había casi 28.000 periodistas en paro, una cifra que se triplicó en un año, tal como se refleja en el siguiente gráfico. Del total de desempleados, el 64% son mujeres y el 36% hombres.

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Fuente: elaboración propia

Las razones de la crisis mediática no obedecen a un solo factor, hay varios elementos que intervienen en el proceso, por eso hay que explicarlas desde un punto de vista estructural y también desde una perspectiva coyuntural.

Las dimensiones del sistema mediático español no se corresponden con las necesidades informativas de la sociedad y las políticas expansivas aplicadas a partir de la década de los 90 generaron una saturación en la oferta que no tardó en reflejarse en los datos de audiencia (Campos Freire, 2010).

Antes de la crisis de 2008, varios medios de comunicación ya empezaron a sufrir las consecuencias de la pérdida de publicidad, quedando prácticamente al borde la quiebra, pero, aunque eran inviables, las instituciones los mantuvieron abiertos a base de ayudas públicas y de subvenciones, por razones estratégicas (Díaz Nosty, 2011).

Además, la informatización y la digitalización de las redacciones suprimen o simplifican varias fases del proceso informativo y permiten una reducción importante de las plantillas (Scolari, Micó Sanz, Navarro Guere, Pardo Kuklinski, 2008), de hecho, como consecuencia de la renovación tecnológica, se ha modificado el catálogo de puestos de trabajo de los medios y, en algunos casos, ha sido necesaria una redefinición de las funciones para adaptar los recursos y los perfiles profesionales a las necesidades estructurales derivadas de la nueva situación (Túñez, 2012).

La convergencia mediática y la digitalización imponen un rediseño de la estructura de las redacciones que sienta las bases de los esquemas actuales. Y la crisis obliga a los medios a recurrir a mecanismos de adquisición de información rápidos y baratos para seguir siendo competitivos, sacrificando a veces la calidad. Todos estos factores influyen de una forma determinante en la precariedad laboral de los periodistas (Ufarte Ruiz, 2012).

La Uesco elaboró en 2008 unos indicadores de desarrollo mediático que permiten analizar y evaluar las necesidades específicas de los medios de comunicación para plantear y llevar a cabo políticas informativas adecuadas, basadas en estructuras viables y en líneas editoriales sólidas. Estos indicadores, fruto de un amplio consenso, sirven como referente para determinar el grado de cumplimiento de las funciones de los medios, comprobar la calidad de los contenidos y ver si existe una relación coherente entre las características de las empresas, la dimensión y el perfil de las plantillas de trabajadores y los servicios que ofrecen.

El informe de la Unesco destaca la importancia de los medios como elementos que contribuyen a la gobernabilidad y al desarrollo democrático, para lo cual deben darse una serie de condiciones: un sistema regulador y unas instituciones que apoyen y garanticen la libertad de expresión, el pluralismo y la diversidad; igualdad en las condiciones económicas y transparencia en la propiedad de las empresas de comunicación; recursos que permitan a los medios ser una plataforma para el discurso democrático; y capacitación profesional e infraestructuras que faciliten el desarrollo de los medios independientes.

Tomando estos indicadores como referencia, es posible analizar con mayor rigor los medios de comunicación en España, localizar sus fortalezas y sus debilidades, y conocer y valorar las condiciones laborales de los periodistas.

2. Objeto de estudio y objetivos

Situamos el objeto de estudio en 2012 porque coincide con la vigencia del proyecto de investigación y porque consideramos que es el año que mejor refleja el estado actual de la prensa en España y las consecuencias de las decisiones que han tomado las empresas periodísticas desde el inicio de la crisis. En este periodo varios medios han reestructurado sus plantillas, otros han redefinido y actualizado sus ofertas informativas, se han efectuado numerosos Eres, se han llevado a cabo despidos masivos y han cerrado muchas empresas que no han conseguido afrontar la situación. Según el último informe de la Asociación de la Prensa de Madrid, 2012 se puede considerar el año más crítico en el sector de la comunicación desde que existen datos registrados porque en doce meses cincuenta medios dejaron de tener actividad. Y acotamos el objeto de estudio seleccionando los medios más representativos de los tres soportes (prensa, radio y televisión), cuya relación se menciona más adelante.

El objetivo principal es conocer la situación actual de la prensa en España y, particularmente, cómo ha cambiado en los últimos cinco años, un periodo en el que la crisis y la convergencia mediática coinciden con el proceso de digitalización. Pretendemos averiguar cómo ha afectado este escenario a las condiciones profesionales, laborales y económicas de los periodistas, y también nos interesa saber cómo ha repercutido en la calidad de la información la reducción de las plantillas y la reestructuración de las redacciones que han hecho varios medios.

3. Hipótesis

Partimos de la hipótesis de que los ajustes realizados en los medios de comunicación españoles en los últimos cinco años han reducido en exceso los recursos humanos y materiales de las redacciones. Estas medidas restrictivas han afectado de forma determinante a las condiciones profesionales, laborales y económicas de los periodistas y a la calidad de los contenidos, debido a los recortes efectuados para simplificar y abaratar los procesos de producción de la información.

Como hipótesis derivada planteamos que a la hora de decidir los cambios en las estructuras y en los modelos organizacionales de las empresas se han priorizado los objetivos económicos, sin tener en cuenta los criterios periodísticos ni la responsabilidad social de los medios de informar adecuadamente.

Sostenemos que las políticas de ahorro llevadas a cabo no se corresponden siempre con una situación económica delicada y en algunos casos se ha aprovechado la coyuntura de la crisis para adelgazar la plantilla de personal y aumentar los beneficios empresariales, fomentando la precariedad laboral y mermando la calidad de la información.

4. Metodología

Para conocer las condiciones profesionales, laborales y económicas de los periodistas en España utilizamos una metodología mixta, combinando técnicas cuantitativas con otras cualitativas. Pretendemos analizar la situación desde varias perspectivas e investigar el tema en profundidad, abordando los aspectos que están relacionados con los cambios efectuados por los medios de comunicación españoles desde el comienzo de la crisis de 2008 y que consideramos responsables de cómo se encuentra la prensa en 2012, año que tomamos como referencia para el estudio.

Buscamos una metodología que permita analizar con garantías la situación actual de los periodistas y valorar las decisiones que han tomado las empresas y que afectan a la estructura de las redacciones, a las dimensiones de las plantillas, a la disponibilidad de recursos para realizar coberturas informativas y a las competencias profesionales, que en algunos casos han sido redefinidas para ahorrar costes y también como consecuencia de la informatización y de la digitalización de las redacciones (Scolari, Micó Sanz, Navarro Guere, Pardo Kuklinski, 2008).

En primer lugar realizamos un análisis cuantitativo, a partir de los datos del Informe Anual de la Profesión Periodística 2012, para conocer los medios que han cerrado y el número de periodistas que se han visto afectados por Eres, despidos y cambios en las condiciones de trabajo. Aunque acotamos el objeto de estudio a unos medios concretos, los datos del informe, que son universales, nos sirven como referencia contextualizadora y también para contrastar con los resultados de las encuestas realizadas y ver si se mantienen las tendencias.

En segundo lugar procedemos a un diagnóstico cualitativo y cuantitativo para valorar cómo afecta la actual situación económica y laboral, y también las condiciones profesionales, a la independencia, al trabajo cotidiano de los periodistas y a la calidad de la información (Ufarte Ruiz, 2012).

Nos interesa especialmente conocer si los cambios efectuados han aumentado la precariedad de los contenidos. Para ello realizamos una serie de encuestas a redactores de cada uno de los siguientes medios de comunicación, que tienen diferentes líneas editoriales y corresponden a distintos modelos empresariales e informativos: TVE, Antena 3, Cuatro, Telecinco, La Sexta, Cadena COPE, Cadena SER, Onda Cero, RNE, ABC, El Mundo, El País, La Razón y La Vanguardia. Así quedan representados los medios públicos y los privados, la prensa, la radio y la televisión.

Las encuestas se han realizado durante los meses de enero y febrero de 2012, por correo electrónico, a cuatro redactores de cada medio de los citados anteriormente, dos hombres, uno con contrato indefinido o fijo y otro con contrato temporal, y dos mujeres, en las mismas condiciones laborales del ejemplo anterior. En todos los casos los profesionales seleccionados para la investigación tenían una antigüedad mínima de cinco años en la empresa para poder valorar los cambios realizados a partir de la crisis de 2008.

Consideramos que los periodistas participantes en el estudio son representativos y, por lo tanto, los resultados obtenidos de los datos son extrapolables, permiten obtener una fotografía real de la situación actual de la prensa en España y reflejan cómo repercuten las condiciones profesionales, laborales y económicas de los redactores en la calidad de la información (Ufarte Ruiz, 2012).

A los encuestados se les ha preguntado por los siguientes temas: situación laboral en la empresa (fijo o contratado), cuántos años lleva trabajando como periodista, en cuántos medios y soportes ha trabajado a lo largo de su trayectoria profesional, cuánto tiempo lleva trabajando en el medio actual, a qué sección o área está adscrito, si el medio en el que trabaja ha realizado algún cambio o recorte en la plantilla o en la estructura de la redacción, si le han encargado tareas diferentes a las que realiza habitualmente y con qué justificación, si le han modificado el horario y en qué sentido, si le han reducido o aumentado el sueldo y en qué porcentaje, si ha perdido poder adquisitivo por otras razones, si dispone de los recursos materiales y del tiempo necesario para elaborar una información de calidad, si ha variado la disponibilidad de alguno de estos elementos, en qué grado y por qué razón, si está obligado a compartir con otros compañeros recursos de la empresa de los que antes disponía de forma individual y si ha aumentado el volumen de noticias de agencias en el medio en el que trabaja, desplazando las informaciones de elaboración propia.

En el cuestionario se indicaba que sólo interesaban los detalles de los años 2008 al 2012, que es el periodo tomado como referencia para la investigación.

Un análisis riguroso de la situación actual de los periodistas en España requiere conocer las directrices generales de las políticas de desarrollo mediático que se han aplicado en los últimos años porque según varios expertos, entre ellos Campos Freire (2010), son el origen real del problema que existe en estos momentos, tanto en su dimensión cualitativa como cuantitativa. Las decisiones empresariales siempre tienen repercusiones inmediatas en el funcionamiento de las redacciones, en las garantías que deben existir en todas las fases del proceso informativo y en la calidad de los contenidos.

La complejidad del sistema mediático, caracterizado por las interrelaciones y por la dependencia de otros sectores, especialmente el político y el económico, condiciona el desarrollo y la independencia de los medios (Reig, 2011). Por eso consideramos oportuno contar con un análisis externo y cualificado para comprobar si las medidas adoptadas para reestructurar o reducir las redacciones eran necesarias, como consecuencia de la crisis, o si, en algunos casos, se trata de soluciones oportunistas, aprovechando el contexto económico y la nueva normativa laboral aprobada por el Gobierno.

Para abordar este aspecto, y para contrastar los datos de las encuestas, durante el mes de marzo de 2012 realizamos una serie de entrevistas a cuatro catedráticos de Periodismo, Francisco Campos, de la Universidad de Santiago de Compostela, Rosario de Mateo, de la Universidad Autónoma de Barcelona, Xosé López, de la Universidad de Santiago de Compostela y Ramón Reig, de la Universidad de Sevilla, expertos acreditados que conocen bien el funcionamiento y la estructura de los medios, su situación económica, las posibilidades de adaptarse al contexto actual, las características de las redacciones y las responsabilidades profesionales.

Buscamos expertos con conocimientos periodísticos, de gestión de la empresa informativa y de economía, cuyas opiniones tengan valor académico y científico, pero ajenos a las empresas y a las decisiones que se han tomado para reestructurar las redacciones objeto de estudio. Así disponemos de unos datos complementarios y de unas opiniones plurales y no interesadas, que aportan un análisis y una valoración de la situación actual de la prensa a partir de una visión externa e independiente.

A los expertos entrevistados se les ha preguntado por las causas de la crisis que atraviesan los medios, y también se les ha solicitado un diagnóstico para saber cuáles son, según su punto de vista, los principales problemas que existen en este momento en la prensa en España.

Nos interesa conocer su opinión sobre las dimensiones del mapa mediático y sobre los contenidos de actualidad que reciben los ciudadanos, y saber si consideran acertadas las políticas de desarrollo mediático de los años 90 y principios del siglo XXI, especialmente la expansión hacia el sector multimedia.

Además, se les ha pedido que analicen las medidas adoptadas por los medios objeto de estudio para hacer frente a la crisis y que expliquen cuáles consideran acertadas y cuáles no.

Y, finalmente, se les ha invitado a que propongan alternativas para optimizar los recursos y evitar soluciones traumáticas y drásticas para los periodistas, teniendo en cuenta las características de las redacciones analizadas, de acuerdo con los objetivos teóricos de las empresas y con las necesidades informativas de la sociedad.

5. Resultados
5.1. Experiencia profesional y movilidad

El 82% de los periodistas con empleo fijo que participaron en esta investigación tienen una experiencia laboral superior a los 15 años y el 74% de los contratados llevan más de 10 años ejerciendo la profesión. Estos datos acreditan la solvencia de los redactores encuestados, lo cual permite contar con testimonios de personas cualificadas y así disponer de elementos comparativos sólidos para valorar con rigor la situación de la prensa en el momento actual.

Al analizar las respuestas, lo primero que se advierte es una movilidad importante. El 24% han trabajado siempre en el mismo medio de comunicación, pero el 41% lo han hecho en dos y el 35% en tres o más. La actividad profesional del 47% se ha desarrollado en el mismo soporte, la del 30% en dos y el 23% tienen experiencia en prensa, en radio y en televisión (Caro González, Jiménez Marín, 2006).

Los redactores que participaron en esta investigación han pasado por situaciones profesionales muy diversas porque se les exigía una antigüedad laboral mínima de cinco años, pero el 78% afirman que entre todos los cambios que han tenido en su trayectoria periodística, los impuestos por las empresas desde 2008, y más concretamente en 2012, son los más graves porque afectan a la calidad de la información y al bienestar laboral de una forma determinante (Sandoval Martín, 2011). Además, según el 72% se han hecho recortes en aspectos esenciales que distorsionan los esquemas de trabajo y reducen los controles que garantizan el rigor de las noticias.

La tradicional división de las redacciones en áreas de especialización es uno de los referentes que sirve para regular el funcionamiento de los medios con criterios profesionales (Esteve Ramírez, Fernández del Moral, 1999). Así las informaciones son elaboradas por redactores expertos en el tema, con recursos para acceder a fuentes especializadas y solventes, y con conocimientos específicos para detectar posibles lagunas en el relato, sobre todo en aquellas noticias que proceden de agencias (Fernández Obregón, 1998).

El 95% de los encuestados están adscritos a un área de forma estable y habitualmente sólo se encargaban de la cobertura de informaciones relacionadas con esa sección, pero el 11% reconocen que desde que empezaron los recortes efectuados como consecuencia de la crisis han asumido temas que no corresponden al ámbito de su especialización y que tradicionalmente realizaban otros compañeros. Estos redactores aseguran que han tenido que responsabilizarse de tareas adicionales y ajenas a su trayectoria profesional debido a la reestructuración de las redacciones, una práctica que, según afirman, empezó siendo algo ocasional, pero luego ha ido aumentando la frecuencia de forma paralela al incremento de los ajustes hasta convertirse en algo habitual y constante.

Un 30% afirman que desde que se han implantado políticas informativas basadas en el ahorro, se distribuye el trabajo al margen de los criterios de especialización y han aumentado las rectificaciones de noticias como consecuencia de falta de contraste de las fuentes y de errores de documentación cometidos en la versión inicial.

5.2. Las condiciones laborales de los periodistas

Los cambios estructurales han afectado conjuntamente a la capacidad operativa de los medios y a la dinámica de trabajo de los periodistas (Ufarte Ruiz, 2012). El 46% de los redactores aseguran que sus condiciones laborales se han visto modificadas de forma negativa desde que empezó la crisis y el 28% de forma muy negativa, debido a decisiones empresariales que supeditan las políticas informativas a los objetivos económicos, el 17% se han mantenido igual y el 9% han mejorado en su situación.

El 10% de los profesionales que participaron en la encuesta se han visto afectados por los recortes efectuados en otros departamentos de la empresa y reconocen que ahora, con bastante frecuencia, se les asignan tareas que antes gestionaba el personal de producción y de administración, unas actividades que no corresponden a los periodistas porque no forman parte del proceso informativo, pero las realizan porque son conscientes de que están en una situación delicada (Ufarte Ruiz, 2011).

El 43% afirman que en los últimos cinco años han perdido, total o parcialmente, parte de los derechos conseguidos a lo largo de décadas, algo a lo que, según el 37%, contribuyó de una forma decisiva la nueva normativa laboral. En este sentido, el 33% de los redactores fijos teme por su puesto de trabajo, una cifra que aumenta hasta el 54% en los mayores de 50 años y llega al 68% en el caso de los contratados. Entre estos últimos, el 25% teme ser sustituido por becarios porque, según dicen, de hecho, ya realizan exactamente las mismas tareas que los trabajadores de plantilla, se les encarga la cobertura de informaciones delicadas, asumen responsabilidades y funciones que no corresponden a su status y cumplen horarios muy superiores a sus obligaciones, cobrando la cuarta parte del sueldo de un periodista. Y al 31% le preocupa que la empresa decida externalizar más los servicios o contrate reporteros freelance para reducir gastos y prescinda de parte del personal propio.

Esta solución fomenta la precariedad porque genera subcontratas en condiciones pésimas (Iglesias, 2012), el medio no controla el proceso de producción de la información y no queda garantizada la coherencia de los contenidos con la línea editorial de la empresa porque el enfoque de una noticia elaborada por alguien externo no está consensuado siempre con los criterios que aplica el consejo de redacción a los demás temas.

Además, como ya se ha dicho, el 11% admiten que han perdido parte de las competencias profesionales que tenían asignadas dentro de la empresa, de acuerdo con su especialidad y con la estructura tradicional del medio, una situación derivada de los nuevos modelos organizativos que, según se desprende de los datos, modifican sustancialmente la distribución del trabajo cotidiano de los redactores e influyen en los índices de satisfacción profesional (Rodríguez Andrés, 2003).

Los cambios que describen los afectados son diferentes, pero existen dos aspectos en los que coincide un número significativo: al 27% le recortaron las atribuciones para justificar una reducción salarial y al 32% le ampliaron las responsabilidades sin la compensación económica adecuada, asumiendo tareas que hasta entonces realizaban otros compañeros que ya no forman parte de la plantilla de la empresa, que han sido cambiados de turno o trasladados a otros puestos o delegaciones.

El 62% reconoce que su situación económica empeoró desde el comienzo de la crisis, y particularmente en 2012, por la pérdida de poder adquisitivo o como consecuencia de los recortes. En el 44% de los casos los ajustes han sido consensuados con los trabajadores para reducir gastos y evitar despidos, y en el 56% han sido impuestos unilateralmente por la empresa. De este 62%, al 59% las medidas de ahorro le afectaron directamente en forma de reducción salarial o por eliminación de pluses o complementos, y al 41% de forma indirecta, principalmente por cambios de destino o modificaciones en los horarios laborales, decisiones que les han obligado a alterar las rutinas cotidianas y reorganizar su vida personal con los consiguientes gastos.

Para 93% los tres factores, las condiciones profesionales, las laborales y las económicas, están muy interrelacionados y cualquier alteración en alguno de ellos repercute en los demás y afecta a la calidad de la información.

5.3. Los objetivos económicos de las empresas

Todas las empresas analizadas han modificado el organigrama en los últimos cinco años para simplificar los esquemas de funcionamiento y reducir gastos, pero no siempre se han optimizado los recursos existentes y esto ha afectado a la autonomía de algunas áreas.

El 54% de los trabajadores de los medios públicos afirman que las reestructuraciones de las redacciones, los ajustes y las reducciones de las plantillas no se han hecho con criterios periodísticos, sino que han prevalecido los objetivos económicos frente a la calidad de la información, una apreciación en la que coinciden el 65% de los profesionales de los medios privados. Ambos reconocen que a la hora de despedir personal se ha priorizado el ahorro y se ha prescindido de perfiles clave. Ésta es una de las razones por la que algunos redactores han asumido competencias ajenas y realizan tareas que no corresponden a su especialidad.

Desde el comienzo de la crisis de 2008, el 87% de los medios seleccionados para esta investigación han reducido sus plantillas debido a los Eres, a las rescisiones de contratos y a las jubilaciones no repuestas. En algunos casos el número de redactores ha descendido un 15%. Además, las empresas han recortado o limitado el uso de recursos materiales necesarios para mantener todas las garantías de calidad durante las diferentes fases del proceso informativo. Estas carencias, según los encuestados, se notan especialmente en la cobertura de los acontecimientos extraordinarios, que exigen grandes despliegues y dotaciones complejas.

Para el 52% la reducción de las plantillas fomenta una presencia excesiva en los medios de noticias de agencias y también de información política e institucional porque son contenidos asequibles y la consulta de fuentes oficiales, en la mayoría de los casos, puede hacerse desde la redacción, sin necesidad de desplazarse. El 75% de los encuestados aseguran que en el medio en el que trabajan, en los últimos cinco años, ha aumentado el volumen de noticias íntegras de agencias, desplazando a la información de elaboración propia, y también ha disminuido el periodismo de investigación porque exige un seguimiento continuo y prolongado.

Los esfuerzos profesionales, al margen de la importancia de un acontecimiento, no siempre se traducen en buenos resultados de audiencia y los medios buscan rentabilidad inmediata. Además, la reducción de las plantillas y el ajuste de los horarios no permiten investigar temas que requieren dedicación exclusiva. Según los periodistas consultados, las informaciones procedentes de agencias, cuyas versiones antes se ampliaban y se contrastaban desde la redacción, ahora, debido a la falta de recursos, con bastante frecuencia, se publican o emiten sin comprobar su veracidad y sólo se adaptan al formato que requiere el minutado, en los medios audiovisuales, o al espacio disponible, en el caso de la prensa, una solución que en las redacciones denominan corta y pega.

Los datos reflejan que la información internacional es la más afectada por esta práctica, especialmente los hechos que ocurren en lugares en los que el medio no dispone de un corresponsal. Esto reduce la diversidad y aumenta la homogenización temática porque desaparecen de la oferta las noticias que no proceden de los circuitos habituales de suministro de información. No se publican acontecimientos diferentes a lo establecido, que  son los que representan a las minorías y, además, permiten conocer la realidad que no aparece en el discurso oficial.

Al reducir las plantillas y mantener la misma actividad en la redacción, los periodistas tienen que asumir más volumen de trabajo, un hecho que han confirmado el 73% al pedirles que compararan el momento actual con la situación antes de la crisis (Cantalapiedra, Coca, Bezunartea, 2000). Este nuevo reparto de tareas, basado en criterios de ahorro, influye de una forma decisiva en la disponibilidad. Precisamente ésta es una de las observaciones que hacen el 64%, de los cuales el 41% consideran escaso el margen que tienen para realizar su trabajo correctamente.

Los redactores destacan que cada vez se dedica menos tiempo a contrastar las fuentes y aseguran que están presionados para producir una gran cantidad de información de forma rápida y con el menor coste posible (Ufarte Ruiz, 2011). Este factor, según el 47%, es uno de los que más influye en el deterioro de la calidad de los contenidos.
La crisis de los medios afecta a todo el proceso porque informativo (Ufarte Ruiz, 2012). La situación económica de muchas empresas ha propiciado que se opte por soluciones baratas y rápidas para obtener la máxima rentabilidad posible.

El 72% de los redactores señalan que desde que comenzaron los recortes se ha relajado la exigencia y afirman que ahora el criterio periodístico y el interés informativo ya no son los únicos factores que determinan la selección de una noticia. Aseguran que influye mucho el coste de producción como criterio y que se aprovechan temas que antes se hubieran descartado automáticamente. De hecho, reconocen que a veces se publican noticias, no por su relevancia, sino para rentabilizar el material que se compra a las agencias, que suelen ser paquetes informativos formados por varios acontecimientos que, en la mayoría de los casos, no responden a un criterio lógico ni se trata de temas consecuentes con la línea editorial de la empresa. Esta práctica favorece el aumento de los índices de homogenización, porque las agencias venden el mismo material a varios medios a la vez, que reproducen esos contenidos idénticos sistemáticamente, y genera una disminución considerable de las versiones personalizadas.

La información de proximidad es otra de las perjudicadas. De las encuestas realizadas se deduce que muchos medios han reducido la oferta de información local que mantenían conjuntamente con la oferta generalista (Cantalapiedra, 1997). Los mayores recortes en este capítulo corresponden a los medios audiovisuales, que han suprimido muchas de sus desconexiones locales durante el proceso de reestructuración de las redacciones. Además, el 53% de los redactores que han participado en la investigación dicen que existe una tendencia a la espectacularización de los contenidos para conseguir audiencia en un momento de crisis publicitaria donde los medios luchan por el liderazgo, algo difícil de mantener en un mercado saturado.

La política informativa de la mayoría de los medios, condicionada por los ajustes económicos, fomenta la inestabilidad e impide que los redactores elaboren y mantengan una agenda de trabajo con contactos solventes que les permitan documentarse, contrastar datos con garantías y hacer un seguimiento riguroso de cualquier tema relacionado con su especialidad (Gómez Mompart, Gutiérrez Lozano, Palau Sampio, 2013). Para el 70% las nuevas políticas de ahorro hacen peligrar seriamente la estructura clásica de las redacciones, especialmente las competencias de las áreas de especialización (Esteve Ramírez & Fernández del Moral, 1999). Estos encuestados sostienen que los medios prefieren profesionales polivalentes y versátiles porque resultan más rentables (Masip, Micó, 2009), aunque no tengan los conocimientos necesarios para tratar algunos temas con garantías.

La precariedad laboral influye en el rendimiento profesional y en la calidad de los contenidos (López Hidalgo, 2005).  El 60% de los consultados mantienen que muchas de las medidas adoptadas por las empresas afectan a elementos que son esenciales para ejercer la profesión libremente y en condiciones óptimas. Para estos periodistas las limitaciones impuestas para ahorrar condicionan sustancialmente la forma de trabajar. A veces no disponen de todo lo necesario para hacer una cobertura informativa adecuada de acuerdo con las características de la noticia, y así no pueden buscar, contactar y contrastar las fuentes que garanticen una información rigurosa, veraz y de calidad, sobre todo en aquellos temas que requieren un despliegue importante (Gómez Mompart, Gutiérrez Lozano, Palau Sampio, 2013).

Como ya se apuntaba antes, el 30% reconocen que los errores y las consiguientes rectificaciones de noticias han aumentado de forma considerable, como consecuencia de las políticas de ahorro que eliminan los controles responsables de mantener las garantías informativas.

El 26% de los periodistas coinciden en señalar las restricciones en el uso del teléfono o compartir el ordenador con un compañero como un problema importante. Estas medidas obligan a establecer turnos de espera en la redacción que suponen pérdidas de tiempo y repercuten en el aprovechamiento del horario laboral. Y el 40% dicen que se han reducido los desplazamientos con vehículos de la empresa a los focos de la noticia y que han aumentado las coberturas informativas a distancia, una fórmula que consiste en llamar por teléfono desde la redacción y luego, en el caso de las televisiones, completar el relato con imágenes de agencia, recurriendo al archivo o simplemente elaborar una noticia sin imágenes.

Las principales consecuencias de estas prácticas son un aumento de la homogenización de la información, debido a la disminución de versiones personalizadas.

Como factor positivo inmediato derivado de la reestructuración de las redacciones, el 73% de los encuestados no señala ninguno. En cambio, el 12% dice que se han suprimido elementos que no estaban a la altura de las exigencias actuales o que ya no se utilizaban porque habían quedado obsoletos después de la digitalización de los medios. Para el 9% el nuevo escenario aceleró modernización del proceso informativo, pero con costes traumáticos para los trabajadores y el 6% considera que el medio en el que trabaja estaba mal gestionado y esta situación servirá para que a partir de ahora las contrataciones se hagan de acuerdo a las necesidades reales y no por otras razones.

En la observación final, el 54% afirman que la situación informativa en España ha cambiado mucho en los últimos años y sostienen que el modelo actual está agotado porque no es capaz de optimizar los recursos de los que dispone, ni de garantizar una oferta adecuada a las necesidades de la sociedad. Pero estos mismos redactores que reconocen la urgencia de un rediseño integral del sistema mediático, advierten que no funcionará si no se hace con criterios profesionales y al margen de intereses comerciales o de objetivos políticos.

6. Entrevistas de contraste
6.1. La opinión de los expertos

Tal como indicamos al describir la metodología de esta investigación, consideramos oportuno contar con la opinión de expertos en la estructura, características y funcionamiento del sistema mediático español para conocer el origen y el alcance de los problemas a los que se enfrenta la prensa en estos momentos. Las entrevistas de contraste realizadas a los expertos Francisco Campos, Rosario de Mateo, Xosé López y Ramón Reig confirman la mayoría de los datos facilitados por los redactores de los diferentes medios seleccionados y, además, aportan opiniones complementarias y un análisis externo, independiente y plural, que ayuda a comprender mejor la situación actual de la prensa en España y las causas de la crisis mediática.

Exponemos, en primer lugar, las consideraciones generales en las que existe unanimidad y, finalmente, recogemos las puntualizaciones individuales. Por razones operativas sólo incluimos los extractos de las entrevistas que consideramos más ilustrativos.

Los cuatro expertos reconocen que los medios de comunicación pasan por un momento crítico, debido a varios factores, y que la crisis de 2008 destapó de forma progresiva las debilidades del sistema mediático español y puso de manifiesto que estaba sobredimensionado, que tenía una estructura obsoleta, que no estaba asentado en unas bases sólidas y que muchas empresas se sostenían artificialmente gracias a parches puntuales. Afirman que algunos problemas han aflorado ahora, o se han agudizado, pero la mayoría ya estaban latentes y varios medios mantenían encubierta su situación real, aún con pérdidas, por razones estratégicas o políticas, gracias a las subvenciones públicas, a las ayudas o a los créditos que se conseguían con facilidad en la época de bonanza económica.

Para estos profesores de Periodismo las raíces del problema hay que buscarlas en una política mediática errónea y oportunista, basada en criterios no sostenibles y aplicados de forma arbitraria.

El Dr. Francisco Campos, experto en gestión de la empresa informativa, hace un diagnóstico rotundo y expone los errores que, desde su punto de vista, “se cometieron en el proceso de desarrollo del sistema mediático y que son los responsables de la mayoría de los problemas que existen en estos momentos en el sector de la prensa”.

El Dr. Campos afirma que “las políticas de comunicación llevadas a cabo por los gobiernos de los últimos 25 años (leyes, concesiones de frecuencias de radiotelevisión, tasas fiscales, procesos de concentración, sistemas de financiación, etc.) han sido erróneas y partidistas porque se planificaron y gestionaron por los gobiernos de turno en función de los intereses de los partidos políticos y de los grupos mediáticos hegemónicos de ese momento. Además, se combinaron con estrategias industriales de los grupos empresariales, con la carencia de líneas editoriales coherentes, con pocas exigencias de calidad, creatividad, innovación, responsabilidad social, reputación, credibilidad y valor añadido diferencial y, además, se obviaron los nuevos modelos de negocio que impone la sociedad de la información y el conocimiento”. Y “los sistemas políticos y mediáticos se alimentaban mutuamente y no vieron los cambios externos que coyuntural y estructuralmente iban a producirse al estallar la burbuja financiera que desata la crisis de 2008”.

Para el Dr. Campos los problemas actuales de la prensa (Eres, despidos y cierres de medios) no se deben exclusivamente a la crisis, sino que “la situación económica ha puesto al descubierto las debilidades de un sistema mediático sobredimensionado y la explicación hay que fundamentarla en causas coyunturales y estructurales, ambas determinantes, porque la crisis también es sistémica. El sistema mediático se había sobredimensionado, empujado por un crecimiento artificioso, alimentado por una burbuja económica y financiera y no estaba soportado por un modelo de negocio sólido y sostenible. De pronto, la  crisis pincha la burbuja, bloquea el sistema financiero e impone la recesión sobre los modelos de negocio tradicionales, ventas de contenidos y publicidad.  Al mismo tiempo, sobresalen nuevos e innovadores modelos de gestión de la información y la comunicación a través Internet, que cambian las reglas de la competencia y ponen en evidencia las debilidades de los modelos de negocio de los medios tradicionales”.

La Dra. Rosario de Mateo, experta en economía de la comunicación, coincide en bastantes aspectos con las observaciones del profesor Campos. Para ella “las carencias del sistema mediático, así como los Eres, los despidos y el cierre de medios se han manifestado con la crisis económica, con la bajada de la inversión publicitaria, con la caída del consumo de algunos medios (fundamentalmente de la prensa escrita), con el desplome de la cotización en bolsa de los grupos de comunicación que estaban en ella y con el aumento del desempleo. Sin embargo, la crisis de los medios no sólo se puede achacar a la crisis económica, sino que también es una crisis de sobreproducción, de redistribución de la inversión publicitaria, de redistribución de las audiencias y del apalancamiento de muchas empresas. Ante esa situación, anterior a la crisis económica, los medios no hicieron nada por modernizar su estructura y su modelo de negocio, aun teniendo, sobre todo algunos grupos de comunicación, una alta rentabilidad y buenas remuneraciones”.

El Dr. Xosé López, experto en medios digitales, afirma que el sistema mediático español “se ha configurado en un escenario de liberalización y desregulación, y evidencia muchas descompensaciones, tanto en la cobertura como en la oferta. La crisis económica ha puesto al descubierto las debilidades de un sistema sobredimensionado e insostenible, que conseguía sobrevivir gracias a ingresos atípicos, especialmente acuerdos con administraciones y grandes grupos económicos o lobbys”.

El Dr. Ramón Reig, experto en estructura de la información, sostiene que “la situación actual de la prensa deriva de la carencia de pluralismo y de la falta de una legislación efectiva y concreta que evite la excesiva concentración. El sistema mediático en España se rige por una bipolaridad derivada del bipartidismo político, algo que se ha puesto de manifiesto incluso en la TDT. La mayor parte de las nuevas emisoras de televisión han ido a parar a las mismas manos en las que estaban los canales analógicos. Y el sistema de medios más masivo pivota en torno al duopolio Atresmedia y Mediaset España. La normativa de la TDT pretendía aumentar el pluralismo real y no ha sido así. El ciudadano debe buscar ese pluralismo real en Internet”.

El Dr. Reig también opina que “los Eres son consecuencia de un sistema de mercado en crisis, que ha provocado una bajada aproximada de un 45 por ciento en la publicidad del sistema mediático español en los últimos cinco años. Y ahora ha quedado al descubierto un sistema de medios, no sólo sobredimensionado, sino en crisis de credibilidad desde mucho antes de que estallara la crisis en 2008. La crisis del mercado se ha unido a un sistema de medios muy politizado, donde algunos diarios dependen en un 30 por ciento de sus ingresos publicitarios procedentes de lo público. Los medios se han alejado de los ciudadanos debido a la diversificación de los capitales y todo eso lleva a la situación actual”.

6.2. Las soluciones propuestas

A la hora de proponer soluciones, los expertos entrevistados coinciden en la necesidad de renovar la estructura, el funcionamiento y los objetivos de los medios.

El Dr. Campos considera que “la solución es un cambio en el modelo de negocio. Es inevitable la reestructuración. Pero hay que hacerla teniendo muy presentes los retos que tiene por delante hoy en día la sociedad de la información y el conocimiento. La Unión Europea aprobó en 2010 una estrategia de la Agenda Digital 2020. Como manifestación de intenciones está bien y es válida a modo de guía para esta segunda década del siglo XXI, para la era de la transición de los sistemas analógicos a los digitales y a la sociedad del conocimiento, pero la experiencia de las políticas de gobernanza de la Unión Europea nos hace temer que pueda resultar tan vana como lo fue la estrategia de Lisboa. Esta es la debilidad y el reto que la construcción de Europa tiene con respecto a su ciudadanía. Las soluciones para la sostenibilidad del sistema mediático pasan por adaptarse cuanto antes a los nuevos retos y modelos de negocio de la sociedad digital, sin desprenderse ni abandonar del todo los viejos modelos. Es una década de transición en la que hay que dedicar progresivamente un 30% de esfuerzo a adaptarse a los nuevos modelos, al mismo tiempo desprenderse de un 30% de los viejos sistemas y convivir con un 70% de los modelos tradicionales. Los modelos sostenibles necesariamente tendrán que recuperar el carácter mixto de pago por los contenidos, publicidad y protección de los derechos de propiedad intelectual. Los derechos de autor y la propiedad intelectual tienen que incorporarse al ADN digital. Y los  valores incuestionables que también tienen que estar presentes en la estrategia del cambio mediático son la creatividad, la innovación, la calidad, la responsabilidad social, la reputación, la credibilidad y la confianza social”.

El Dr. Xosé López asegura que “un sistema mediático es sostenible si su diseño y estructura se ajustan a los grandes parámetros de medición de los indicadores económicos de un país. Nuestro modelo debe descansar sobre un sistema eficiente de medios audiovisuales públicos, con poca estructura y con una clara orientación de servicio público, y medios privados que se rijan por las leyes del mercado y se sometan a un organismo regulador independiente”.

La solución para el Dr. Reig es “que se impulsen los medios públicos, que no haya tanta dependencia del capital privado ni de los partidos políticos, que los medios cumplan el papel de vigilantes del poder, que es el que les corresponde en la sociedad, que existan controles de gestión adecuados y que las empresas mediáticas, públicas y privadas, concentren sus medios en menos marcas, pero más poderosas”.

7. Conclusiones

Tanto los resultados de las encuestas realizadas a los redactores de los medios seleccionados como las entrevistas de contraste hechas a los expertos confirman las hipótesis planteadas.

Las condiciones profesionales, laborales y económicas de la mayoría de los periodistas españoles han empeorado sustancialmente desde que comenzó la crisis en 2008 y los problemas se han acentuado en 2012. Los cambios y los recortes impuestos por las empresas en este periodo son los más drásticos de los últimos veinte años y afectan a todos los elementos que intervienen en el funcionamiento del proceso informativo, tal como reconocen el 78% de los encuestados.

Todos los medios analizados han modificado la estructura de sus redacciones en los últimos cinco años y el 87% han reducido la plantilla de trabajadores y han recortado o limitado el uso de recursos materiales que tradicionalmente se utilizaban para las coberturas informativas. Los nuevos esquemas y modelos instalados, diseñados para imponer políticas basadas en el ahorro, modifican sustancialmente la distribución del trabajo cotidiano y las competencias de los redactores. Ahora las empresas apuestan por un perfil de periodista versátil, una solución que pone en peligro la tradicional competencia y autonomía de las áreas temáticas, la solvencia profesional y las garantías a la hora de elaborar una información.

Los cambios estructurales y organizativos efectuados en los medios en los últimos cinco años han aumentado la precariedad laboral y han afectado a la independencia, a la libertad de información, a los derechos laborales y a la pluralidad y calidad de los contenidos. Así lo reconoce el 43%, que admiten que estos retrocesos favorecen la censura, la manipulación y el control de las noticias por parte de personas y sectores ajenos a la redacción. Además, con el aumento de los contratos eventuales, la posibilidad de Eres y la externalización de muchos servicios, los periodistas son más vulnerables porque existe una relación de dependencia y de inestabilidad permanente que condiciona su trabajo. Por esta razón los redactores han perdido poder y autonomía frente a las empresas y autoridad frente a las fuentes de información, especialmente aquellas que tienen relación política o económica con los medios.

En los procesos de reestructuración de las redacciones han predominado los objetivos económicos por encima del criterio periodístico y del interés informativo, que ya no son los únicos factores que determinan la selección de una noticia. Ahora influye mucho el coste de la producción, tal como afirman el 72%. La política informativa de los medios está condicionada por las medidas de ahorro y por la rentabilidad. El periodismo de investigación es el gran perjudicado como consecuencia de la apuesta por la información institucional y de agencias, por las noticias de impacto y de factura rápida que garantizan audiencia y ahorran costes.

En muy pocos casos se han buscado fórmulas que permitan soluciones alternativas para minimizar el impacto de los recortes sobre la calidad de los contenidos, evitar despidos y Eres, y reducir la precariedad laboral. Además, los medios públicos funcionan con modelos organizativos y estratégicos similares a los privados, basados en la competencia y en los índices de audiencia. En ambos casos la información se convierte en una mercancía, algo incompatible con la objetividad y con la independencia profesional.

Los medios que han conseguido sobrevivir a la crisis han perdido mucha capacidad operativa y ahora están en una situación de dependencia económica y política que merma su autonomía e incluso dificulta la continuidad de muchas cabeceras sin modificar su estructura. Al necesitar financiación pública, las ayudas se convierten en una forma de control de la información por parte de las instituciones porque casi siempre van asociadas a condiciones que afectan al trabajo de los periodistas.

Las entrevistas realizadas a los expertos permiten identificar los elementos básicos responsables de la situación actual de la prensa: un desarrollo mediático basado en políticas expansivas, una modernización centrada en inversiones tecnológicas y la consecuente dependencia económica derivada de los créditos solicitados, y también una apuesta por soluciones planteadas desde una perspectiva económica, sin considerar alternativas menos dramáticas.

Parte de los problemas a los que se enfrentan hoy los medios españoles hay que relacionarlos también con la evolución de las formas de producción y consumo de la información, concretamente la migración de una buena parte de la audiencia hacia Internet, lo que agudiza la crisis de las empresas que sólo tienen presencia en los soportes tradicionales. Esta situación también crea una brecha que distancia a los grupos mediáticos que tienen recursos de los que no los tienen y deriva en un control y en un monopolio de la información que afecta a la pluralidad y a la diversidad de la oferta.

La situación actual no se debe a un solo factor y, además, el origen hay que situarlo en fechas muy anteriores a la crisis de 2008. Las políticas expansivas de los años 90 y de la primera década del siglo XXI propiciaron un sistema mediático sobredimensionado, basado en criterios económicos, en planteamientos estratégicos y en objetivos políticos, que no se correspondía con las necesidades informativas de la sociedad. La mayoría de los medios nunca llegaron a ser rentables, pero durante el periodo de bonanza se mantuvieron artificialmente gracias a las ayudas públicas y a la facilidad para conseguir créditos. Entonces la llegada de la crisis y la consiguiente caída publicitaria destaparon las debilidades estructurales del sistema. Y en este proceso de saneamiento los periodistas y la información resultaron ser los más perjudicados.

Investigación financiada. Este artículo es producto del proyecto de Investigación titulado “Creación e implantación de un Observatorio de Innovación Docente para el impulso de los estudios de Comunicación en la Sociedad del Conocimiento”, referencia CSO2010-22155-C04-01, financiado por la Dirección General de Investigación y Gestión del Plan Nacional de I+D+i, del Ministerio de Ciencia e Innovación, dentro del Observatorio de los Estudios de Comunicación y Tendencias de Trabajo en Europa en el área de las TIC

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CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO EN BIBLIOGRAFÍAS – HOW TO CITE THIS ARTICLE IN BIBLIOGRAPHIES / REFERENCES:

X Soengas Pérez, AI Rodríguez Vázquez, N Abuín Vences (2014): “La situación profesional de los periodistas españoles: las repercusiones de la crisis en los medios”. Revista Latina de Comunicación Social, 69, pp. 104 a 124. http://www.revistalatinacs.org/069/paper/1003_USC/06_S.html
DOI: 10.4185/RLCS-2014-1003

Artículo recibido el 18 de noviembre de 2013. Sometido a pre-revisión el 19 de noviembre. Enviado a revisores  el 21 de noviembre. Aceptado el 26 de enero de 2014. Galeradas telemáticas a disposición de los autores el 31 de enero de 2014. Visto bueno de los autores: 5 de febrero de 2014. Publicado el 6 de febrero de 2014.