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Digital Object Identifier System - Identificador de Objetos Digitales 10.4185/RLCS-2015-1059 | ISSN 1138-5820 | RLCS # 70 | 2015 | Version in English language | Explicacin audiovisual del autor |

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M Martín Serrano, O Velarde Hermida  (2015): “La mediación comunicativa de las identidades individuales y colectivas”. Revista Latina de Comunicación Social, 70, pp. 552 a 565.
http://www.revistalatinacs.org/070/paper/1059/29es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2015-1059

La mediación comunicativa de las identidades individuales y colectivas

The communicative mediation of individual and collective identities

M Martín Serrano [CV] Universidad Complutense de Madrid.
O Velarde Hermida [CV] Universidad Complutense de Madrid.

Abstracts
[ES] Los universos simbólicos están incorporados en las identidades individuales y colectivas. Identifican lo que nos humaniza y llegado el caso, lo sofocan. La génesis de los símbolos está vinculada a la transformación de la comunicación animal en comunicación humana. Conserva funciones referidas a los vínculos de los individuos con sus grupos de pertenencia, que tienen esos orígenes evolutivos. Por eso, el funcionamiento de los símbolos en el contexto de las sociedades humanas causa aporías-existenciales, sociales e históricas– que se exponen en esta publicación.
[EN] Symbolic universes are incorporated into individual and collective identities. They identify what humanises us and, eventually, what suffocates us. The genesis of symbols is linked to the transformation of animal communication into human communication, which retains features related to the links between individuals and their groups of membership, which have evolutionary origins. For this reason, the operation of symbols in the context of human societies causes existential social and historical aporias, which are described in this article.

Keywords
[ES] Universos simbólicos, identidades sociales, representaciones sociales, antropogénesis.
[EN] Symbolic universes; social identities; social representations; anthropogenesis.

Contents
[ES] 1. El origen de los significados simbólicos. 1.1. La generación de los significados de los símbolos. 1.2. Universos simbólicos que se generan en las interacciones comunicativas. 1.3. Mediación comunicativa de la autonomía versus la heteronomía. 2. Autonomía, independencia y comunicación. 2.1. La autonomía en la representación del sujeto. 3. Heteronomía, dependencia y comunicación. 4. La reificación de las comunidades en la comunicación pública. 4.1. Representación de la comunidad de pertenencia como destinataria del vínculo. 4.2. Dimensiones referenciales y narrativas de los símbolos de pertenencia.5. Visión de conjunto. 6. Notas. 7. Bibliografía.
[EN] 1. The origin of symbolic meanings. 1.1. The generation of the meaning of symbols. 1.2. Symbolic universes generated in communicative interactions. 1.3. Communicative mediation of autonomy vs heteronomy. 2. Autonomy, independence and communication. 2.1. Autonomy in the representation of individuals. 3. Heteronomy, dependence and communication. 4. Reification of communities in public communication. 4.1. Representation of the community of membership as the receiver of the link. 4.2. Referential and narrative dimensions of symbols of membership. 5. Overview. 6. Notes. 7. References.

Traducción de CA Martínez Arcos (Doctor en Comunicación por la Universidad .de Londres)

[ Ensayo 
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1. El origen de los significados simbólicos

Permítasenos comenzar esta exposición con una observación epistemológica. Símbolos e identidades son objetos propios de varias disciplinas; entre ellas la antropología cultural y la psicología del conocimiento; el psicoanálisis; los estudios culturales y de la comunicación. Quienes firmamos este artículo investigamos y publicamos con esas perspectivas humanísticas y sociológicas desde hace años y algunos de sus resultados se van a tomar en cuenta. Pero en esta exposición queremos mostrar que las funciones y significados de los símbolos pueden descubrirse en los comienzos de la antropogénesis y en sus transformaciones, precisamente por lo que tienen de humanos y de sociales. Actualmente ya es posible dar seguimiento a los orígenes evolutivos de estas capacidades específicamente humanas y de otras muchas más. Con lo que se están cumpliendo las expectativas de confluencia entre las ciencias de la naturaleza y de la cultura, que anticiparon Darwin, Freud, Levi-Strauss y otras autoridades, para cuando se dispusiese de recursos y conocimientos científicos que en sus tiempos aún no existían. En este caso, esos fundamentos se encuentran en el libro de Manuel Martín Serrano (2007) Teoría de la Comunicación. La comunicación, la vida y la sociedad. (Madrid McGraw-Hill) [1]

1.1. La generación de los significados de los símbolos

Los símbolos tienen su fundamento filogenético en una variedad de indicaciones comunicativas referidas a las relaciones entre los comunicantes. Son las indicaciones que marcan el momento evolutivo en el que actores animales que viven en sociedades, son capaces de referirse al vínculo que les relaciona en el seno de su grupo. Los símbolos que creamos los humanos han conservado esa función originaria de designar la interacción, incluso cuando estén simbolizando cualquier otra referencia.

Por ser los símbolos, signos de la interacción, nos designan y al tiempo, designan al otro o los otros de la comunicación. Cuándo yo me designo a mí mismo, mi designación del , está referida simbólicamente a la relación con el otro; y viceversa. En consecuencia, con el recurso a los símbolos en la interacción comunicativa se establecen implícitamente (y a veces, explícitamente) estas dinámicas: 


- Se está reconociendo la identidad ajena (se le significa al Otro, como otro Yo);

- Y al tiempo, se está manifestando la alteridad propia (el Mí, se pone en la interacción como otro Otro).
Por eso cabe afirmar que el significado de los símbolos se elabora desde el vínculo que cada comunicante tiene con los miembros de las comunidades a las que pertenece.[2]

Las referencias explícitas o cuanto menos implícitas que existen en la comunicación al vínculo con los otros, implican que por el simple hecho de entrar en contacto con ellos, estamos dando por supuesta la validez del vínculo. Aunque en ocasiones, tendremos que ratificar o corregir su alcance. Tal revisión es el principal componente de la meta-comunicación y suele ser obligada, al menos, en las siguientes situaciones: 

1. cuando se expresa lo que queremos. P. e.,“me gustaría que saliésemos juntos.” O se dice lo que no queremos. P. e.,“no deseo vivir en esta ciudad.”

2. al dejar constancia de lo que concedemos P. e., “sólo estoy dispuesta a que seamos amigos.” o  si aclaramos lo que no concedemos. P. e.,“no voy a renunciar a mi trabajo para irme a  vivir a otra parte.”

La manifestación meta-comunicativa del vínculo es imprescindible en las comunicaciones referidas a las posiciones que ocupamos y las funciones que desempeñamos en las interacciones sociales. Por ejemplo, en frases tales como “soy tu madre y no puedo consentir que llegues a casa con aliento alcohólico.”[3]

1.2. Universos simbólicos que se generan en las interacciones comunicativas

Las interacciones comunicativas generan dos clases de universos simbólicos:

 - Los símbolos de la pertenencia a la comunidad;

 - Y los símbolos de la independencia de cada miembro del grupo, con respecto a otros miembros de su grupo y al grupo mismo.

La pertenencia y la independencia tienen su fundamento objetivo en la vinculación / desvinculación, de los sujetos con sus comunidades. sondos representaciones que se crean en la comunicación y en la comunicación se mantienen y recrean.

Ambas construcciones simbólicas resultan inseparables. Se entrecruzan y se revuelven la una con la otra; en un trasiego de símbolos, que designan lo que nos identifica y lo que nos diferencia. Esas dinámicas se rehacen permanentemente y suelen ser conflictivas en la vida cotidiana.

pertenencia e independencia constituyen los objetos de referencia específicos de la producción comunicativa destinada al conjunto de la colectividad. [4]

 1.3. Mediación comunicativa de la autonomía versus la heteronomía

Quedó dicho que pertenencia e independencia son símbolos de la vinculación / desvinculación, que se desarrollan en las interacciones comunicativas. Se mueven tales interacciones, entre dos orientaciones contrapuestas:

Ora, facilitar la autonomía de los sujetos que interactúan.

Ora, aumentar la heteronomía.

Recuérdese: la autonomía es una forma de actuación en la que el agente satisface sus necesidades sin implicar a otros. En cambio, en la heteronomía, esa satisfacción está vinculada a las interacciones con los demás.

 

Autonomía versus heteronomía, son opciones –al tiempo colectivas e individuales– que no pueden ser ni superadas ni abolidas.

Esas dinámicas se manifiestan en nuestras comunicaciones como un dilema ontológico:

Como el primero y el más esencial de los dilemas, que como sabía Shakespeare (y antes Aristóteles y anteriormente Empédocles), trata <del ser o del no ser>.

(Del ser y del no ser de cada uno; y de todos).

He aquí la cuestión.

Concretamente, nos debatimos los humanos,
 entre ser con otros o ser sin los otros;
 entre ser para otros o poder ser sin entregarse a los otros;
entre ser como otros o diferentes a cualesquiera otros.

 

El ser o no ser de cada cual está irremisiblemente enredado en dichos nudos. Se conforma y se transforma en esa oscilante orientación del vínculo, entre los individuos y sus comunidades.

-  La dimensión subjetiva e individual de ese nudo son las identidades de los sujetos.

- La dimensión objetiva del mismo nudo, está explícita a nivel colectivo, en las representaciones sociales.   

Las representaciones sociales se generan en la comunicación y en ella se mantienen. y mediante la comunicación se transmiten y comparten, hasta que se hacen concepciones generalmente aceptadas. Son las visiones del ser y del no ser, que se pueden denominar con toda pertinencia, representaciones colectivas.

Se expone seguidamente cómo funcionan en la comunicación esas orientaciones contrapuestas. En el epígrafe “Autonomía, independencia y comunicación” se describe cuándo y para qué la comunicación interviene en la preservación de la individualidad de los miembros del grupo. En el siguiente epígrafe,HETERONOMIA, dependencia y comunicación” se refiere por qué y cuándo, la comunicación también se aplica en el refuerzo de los vínculos entre los miembros.

2. Autonomía, independencia y comunicación

 “Autonomía” supone separación física entre los agentes; y también –en una etapa evolutiva posterior– indica la no coincidencia en el tiempo. Es una opción que tiene valor adaptativo:

- Al poner distancia entre los miembros del grupo se aumentan los recursos y las poblaciones.

-Y cuando la comunidad está formada por individuos separados, los quebrantos afectan a cada   uno en particular, en vez de comprometer a toda la colonia. 


La autonomía favorece la diversidad y la variabilidad de los componentes de las comunidades. diversidad y variabilidad,como se sabe, suponen importantes ventajas para asegurar la reproducción de los colectivos, cuando cambien los entornos o las circunstancias existenciales.

A medida que progresa esta orientación evolutiva hacia la separación entre los especímenes, también tiene valor adaptativo que los sujetos no dependan de los otros; y que sean diferentes unos de otros.

Esas son las utilidades principales que aporta la autonomía a la reproducción de las comunidades. Y explica por quéla autonomía ha sido la opción evolutiva que ha llevado a la existencia y desarrollo de las especies humanas. Todo ello, a pesar de que preservar la independencia de los miembros del grupo y mantener sus diferencias, requiere una inversión mayor de recursos; y organizaciones sociales muy complejas. [5]

La comunicación ha contribuido de forma determinante a ese éxito evolutivo, porque es un uso de las señales que se ha adaptado a las interacciones a distancia y a la movilidad de los agentes. Concretamente la comunicación humana ha ido evolucionando para satisfacer las necesidades del grupo y de sus miembros en espacios y tiempos cada vez más amplios.

Cabe obtener de este análisis dos conclusiones:

-primera, que todos los grupos humanos que se hayan sobrepuesto a las catástrofes que han jalonado la historia de la humanidad, habrán promovido la autonomía.    

-Y segunda, que la autonomía lleva implícito el reconocimiento de las diferencias individuales.

2.1. La autonomía en la representación del sujeto

La no dependencia de los otros y la diferencia respecto a los demás tienen su correlato simbólico en los atributos que se le asignan a la individualidad. La individuación abre el camino para las distinciones entre las identidades de las personas.

La percepción personal de la individualidad, se vivencia como subjetividad. La representación colectiva de esa vivencia, es el concepto de Sujeto.

La versión de “sujeto” con la que actualmente se está operando aparece en los textos del siglo XVIII y sus atributos se popularizan durante el Romanticismo. Subrayan que cada ser humano es un fin en sí mismo. Se  ignoran o se niegan las visiones precedentes que fueron propias del Medioevo y de la Modernidad, más interesadas en las dimensiones heterónomas de las identidades.

En la representación romántica de la subjetividad se ha hecho explícito que hay que salvaguardar la separación entre los comunicantes para que cada uno permanezcan en su propio ser. Cuando se recurre a la comunicación, ese simple acto confirma que la separación entre los comunicantes sigue vigente y que por lo tanto la subjetividad está preservada. Por eso, en toda interacción comunicativa, existe una referencia implícita al distanciamiento que la hizo necesaria, con independencia de cuál sea la cuestión sobre la que se comunique.

En última instancia los comunicantes son los separados. O si se prefiere, se comunica con los otros para poder vivir separados de ellos. Otra de las paradojas que se reproduce cada vez que las personas interaccionamos por vía comunicativa.

Y sin embargo –como se sabe y se va a examinar seguidamente– las sociedades, sean animales o humanas, necesitan para perdurar que sus miembros recurran a la heteronomía en determinados comportamientos. Porque es la manera de asegurar su integración.

3. Heteronomía, dependencia y comunicación

Excepto las actividades que están reguladas por el sistema nervioso autónomo –tales como respirar o dormir–  la mayoría de las demás se pueden compartir o delegar. Lo cual transforma una actividad autónoma en otra heterónoma. Así lo muestran estos ejemplos:

Es opcional que el niño que ya sabe desnudarse lo haga solo o con la ayuda de su madre; y que los propios autores u otras personas, sean quienes pasen a computadora un texto.

Implicar a los demás o implicarse en las necesidades de los otros es una disposición congénita en todas las especies sociales. En última instancia la vida en sociedad consiste en satisfacer determinadas necesidades en relación con Otros. Los humanos nacemos con esa misma querencia. De hecho somos la especie con la mayor proclividad a sustituir la autonomía por la heteronomía, como se pone de manifiesto en el funcionamiento de nuestras sociedades. Esa disposición, a) tiene un soporte comunicativo; y b) cumple funciones de integración:

  1. La comunicación humana proporciona capacidad indicativa para poder pedir cualquier cosa a cualquier otro. En las comunicaciones animales, el repertorio de indicaciones heterónomas que son posibles está limitado.

  2. Como los comportamientos heterónomos son la urdimbre que vincula a los miembros de las sociedades humanas, las instituciones que socializan invierten en su control una gran parte de sus esfuerzos. Ese control tiene dos dimensiones: una restrictiva, cuando se establecen las demandas que se pueden y no se pueden solicitar, ante quienes, según quienes sean los demandantes. Y otra dimensión impositiva, que marca cuando es obligado que un determinado comportamiento se realice con otros o para otros.[6]]

Desde el punto de vista de la perpetuación de las sociedades es más importante cultivar la heteronomía que restringirla. Porque nuestro modo de establecernos por el mundo debilita los nexos y favorece la disgregación de las comunidades. Como quedó escrito, la reproducción de nuestra especie requiere la dispersión física, la autonomía de los comportamientos, la individualidad de las identidades.

En consecuencia han tenido más posibilidades de perdurar comunidades en las que se haya logrado que la autonomía  –que disgrega–  tenga su contrapartida en la heteronomía, que integra. O lo que resulta todavía más ventajoso: las posibilidades de  prevalecer habrán sido mayores para las sociedades cuyos miembros asumen la heteronomía, como la forma de realizar su autonomía.

Se va a mostrar que esa dinámica tan contradictoria forma parte de las identidades colectivas y está incorporada a las identidades individuales. Tal contradicción se refleja en los comportamientos, más o menos disociados, de cada persona. [7]

La preservación de la heteronomía en la autonomía se ha conseguido de la siguiente forma: el refuerzo del vínculo se traspasa de las interacciones presenciales a las comunicativas.

4. La reificación de las comunidades en la comunicación pública
4.1. Representación de la comunidad de pertenencia como destinataria del vínculo

La estrategia comunicativa que permite que la disposición humana para la heteronomía se oriente en beneficio de la colectividad, consiste en la representación de la comunidad de origen como otro sujeto. Dicha transferencia requiere que el grupo de pertenencia tenga señas que le identifiquen (señas que le conserven idéntico a sí mismo cuando los miembros están separados).

Se puede utilizar para designar este mecanismo una categoría dialéctica: la comunicación reifica a las comunidades como los sujetos destinatarios del vínculo. Tal reificación opera en las representaciones colectivas y se interioriza durante la ontogénesis (en los primeros años de la vida). De esta forma, el vínculo con la comunidad de origen se incorpora como un componente de las identidades individuales.

Una de las funciones principales que tiene la comunicación pública consiste en reiterar y si fuese necesario transformar, los significados que se le atribuyen al vínculo que existe entre el grupo y sus miembros. Los mediadores son los operadores de los símbolos de pertenencia. [8]

4.2. Dimensiones referenciales y narrativas de los símbolos de pertenencia

Por lo general las definiciones de las identidades de cada comunidad que se proponen en los relatos, al tiempo, identifican a sus miembros como los seres que son como nosotros somos. y viceversa: en las identificaciones de los miembros, está implicada la identidad que define a sus grupos de pertenencia. Sonrepresentaciones a) etnocéntricas y b) geocéntricas:

  1. Representaciones etnocéntricas –colectivas y privadas– de los nuestros y de los no nuestros; de lo nuestro y de lo de los otros.

  2. En las narraciones etnocéntricas se afirma la posición privilegiada que se le atribuye a la propia comunidad, en el concierto de las comunidades con las que comparte espacios y tiempos. Por ejemplo se identifica a los componentes del propio grupo, como <los humanos más humanos> o como <los únicos humanos>

  3. las representaciones etnocéntricas son, al tiempo, geocéntricas. Los territorios que el grupo ocupa se etiquetan simbólicamente como los lugares donde está el centro de referencia para situarse en el mundo.

Etnocentrismo y geocentrismo son los atributos que se le asignan a lo que es sagrado. Las religiones hacen explícita esa sacralización del grupo de pertenencia (así lo escribía Durkheim en las formas elementales de la vida religiosa). Por ejemplo, cuando identifican cuál es el pueblo elegido y señalan cuáles son los rechazados.

El aprendizaje de cómo se mantiene el vínculo se inicia muy temprano. Comienza en el momento en el que los niños pueden entender las consecuencias existenciales y simbólicas que tiene, la pertenencia a / o la exclusión de, <los suyos>. Entre “los suyos” se cuentan sus padres y otros miembros de su familia.  Es una visión  de cómo funciona el mundo que se encargan de inculcar “los cuentos maravillosos”. En esta clase de narraciones se incluyen Blanca Nieves y sus enanitos; Cenicienta, su madrastra y hermanastras; La bella durmiente, su telar y su príncipe. Héroes, antihéroes y sus cooperantes tienen como objetivo proteger o destruir  a la destinataria de sus afanes, en quien se encarnan los encantos y las virtudes del grupo mismo. [9]

En los cuentos maravillosos se conservan las representaciones del vínculo más antiguas que han llegado hasta nuestros días. Narran las obligaciones de los individuos hacia la comunidad y las recompensas que tienen derecho a esperar por su fidelidad al grupo. Son relatos que están destinados a que los más pequeños interioricen la norma que sirve de fundamento a todas las normas, a saber:

Que deben de anteponer la existencia del grupo a su propia existencia y el interés colectivo a la satisfacción de sus personales necesidades: tanto de las materiales como de las emocionales.

La prioridad que tiene la reproducción de la comunidad a la que pertenecen las criaturas, se les ilustra con relatos tan despiadados como el de Pulgarcito y sus hermanos, abandonados por sus padres en el bosque, en épocas de hambruna. Y la obligación de permanecer en el grupo, también se dramatiza recurriendo al miedo, como en la historia de Hansel y Gretel, los niños condenados a ser engordados y comidos por haberse alejado sin permiso de su aldea.

Interesa destacar en esta ocasión, que las visiones de los vínculos entre individuos y comunidades que aparecen en los cuentos maravillosos, se siguen reproduciendo en los relatos de la comunicación pública, utilizando las mismas estructuras narrativas. Por ejemplo en las telenovelas. Y se reiteran en las dramatizaciones de los conflictos del vínculo, por ejemplo en los programas de  “reality shows” [10]. Son  evidencias entre otras muchas más, de que los símbolos de pertenencia siguen socializando a las sucesivas generaciones en el etnocentrismo y en el locus-centrismo.

Convendrá saber que los discursos en los que se afirma <que se manifiesta el sujeto> generalmente reproducen visiones del mundo y de las relaciones sociales que se generaron en las primeras sociedades agrarias para asegurar la cohesión de sus miembros. Sociedades todas ellas desaparecidas, pero cuyos miedos, prohibiciones e imposiciones, siguen en gran parte vigentes en nuestra conciencia etnocéntrica.

La reproducción de las identidades etnocéntricas, requiere la producción de identidades exocéntricas, atribuidas a los exogrupos. En los correspondientes relatos se representan a todos sus miembros con atributos idénticos, y diferentes a los que nos identifican a todos nosotros.Los exogrupos suelen ser comunidades con las que se haya compartido territorios y sus recursos; o con las que se compita por ellos.

Las identidades exocéntricas, igualmente se difunden en las narraciones y se reflejan a nivel cognitivo. Las características que se le atribuyen a los componentes del exogrupo pueden ser benévolas e incluso afectuosas. Pero por definición, están elegidas para mantener la diferencia entre las identidades propias y las ajenas. Por eso las características con las que se les define a ellos (las heteroimágenes) son simétricas y opuestas, a las que se nos asignan a  nosotros (las endoimágenes). Tales atribuciones estereotipadas funcionan como una burbuja simbólica, que envuelve a quienes se tenga por ajenos. Así se mantiene en las mentalidades la distancia de seguridad frente a los otros. [11]

5. Visión de conjunto

En las sociedades humanas los universos simbólicos se han diferenciado para poder operar con una antinomia: la contraposición que existe entre integrarse con otros/ separarse de los otros.

Promover la autonomía y reforzar al tiempo la interdependencia son dos dinámicas igualmente necesarias para el funcionamiento y la reproducción de las sociedades. Pero hacerlas compatibles genera tensiones adaptativas. Tales dificultades se reflejan en la naturaleza dual que tienen las identidades subjetivas: porque están ubicadas en la confluencia de dos identificaciones simbólicas contrapuestas, que son los símbolos de independencia y los de pertenencia. Este conflicto ha conformado la comunicación humana, para que medie entre dos orientaciones:

cuando la comunicación nos diferencia de los demás, al tiempo es imperativo que nos identifique con los nuestros; y cuando nos iguala tanto a los demás que nos anonimiza, se requiere al tiempo que nos empodere. Paradoja que la comunicación humana tiene. Ya se pudo comprobar que no es la única.

La comunicación humana aparece, en esta perspectiva de las interacciones sociales, como el  giroscopio de los símbolos. Los adapta según las circunstancias  y los intereses para legitimar, en unas ocasiones la autonomía y en otras, la transformación de la autonomía en heteronomía.

Esta exploración de los orígenes de los universos simbólicos, muestra que la conformación dual que les caracteriza se debe –en primera instancia– a que ambas dimensiones tienen valor evolutivo. Por eso, este doble vínculo, se ha mantenido en el transcurso de la humanización y previsiblemente se continuará reproduciendo.

Etnocentrismo y geocentrismo son los componentes básicos de las identidades. han sido pautas adaptativas en tanto que la humanidad estaba distribuida en grupos locales y aislados, lo cual ha ocurrido durante el 99% de nuestra existencia como especie. Reflejan tendencias colectivas y valores individuales reforzados por la historia colectiva, porque han promovido la lealtad, la solidaridad y el sacrificio a favor de las comunidades de pertenencia. Esas disposiciones contribuyeron a que los endogrupos pudiesen diferenciarse y reconocerse a sí mismos. Pero han llevado y siguen llevando aparejados el prejuicio, la exclusión de los ajenos e incluso su eliminación.

No hay que ser Darwin para percatarse de que las identidades etnocéntricas dejaron de ser funcionales y se han convertido en desadaptadoras, a partir del momento en el que la humanidad se organizó en nacionalidades. Y llegado este tiempo que se ha dado en llamar de la globalización, sería el momento de reconducir los símbolos de la pertenencia para que vuelvan a ser adaptativos.

En el actual escenario parece requerirse que las personas se sientan miembros de una comunidad humana universal. Cabe pensar que la humanización tendrá que avanzar en esa dirección universalista, porque en caso contrario, etnocentrismo y geocentrismo funcionando en un contexto globalizado, pueden ser causantes de conflictos generalizados e incontrolables. [12]

 La producción social de comunicación es la forma más eficiente de la que se dispone para promover a escala global identidades universalistas. Símbolos de pertenencia que constituyan a la Humanidad en la comunidad de todos, y la identifiquen como destinataria de las solidaridades. El problema radica en que la discriminación entre <los nuestros> y <los otros>, es el criterio que organiza la construcción narrativa de las identidades individuales y colectivas. La producción social de comunicación en particular y la socialización en general, amplifican las dimensiones excluyentes y agresivas del etnocentrismo y lo vinculan –como nunca anteriormente se hizo– a la aceptación social [13]. Es un manejo de las identidades irracional, que está distorsionando los mecanismos emocionales y éticos que ritualízan la agresividad contra los otros colectivos. De esta forma, la comunicación, que hizo posible la aparición de la humanidad y su permanencia, puede derivar a partir de ahora en un mecanismo de extinción. Este estado de cosas requiere que se preste atención a las dimensiones cognitivas y culturales de la producción social de comunicación, cuando las tIC están directamente implicadas en la  reproducción del orden vigente. Y confiere mayor transcendencia a la docencia y la práctica de la comunicación. [14]

 

6. Notas

[1] Se indican unas referencias accesibles en Internet  que contextualizan Teoría de la comunicación: la comunicación, la vida y la sociedad:

Están disponibles extraídos del libro, (2012) el capítulo  El lugar de la teoría de la comunicación entre los sabereshttp://eprints.ucm.es/12980/    y el parágrafo “Lo específicamente humano de la comunicación humana” http://eprints.ucm.es/13111/

La magnífica entrevista del Profesor Geden Paizianello a Manuel Martín Serrano, referida a este libro proporciona una visión muy esclarecedora. (Intercom, Sao Paulo, 2009, nº32 (1). pp. 245-257) eprints.ucm.es/13109/

Razón y palabra (ITESM, México, 2007, nº 59) le dedica un monográfico a Teoría de la comunicación: la comunicación, la vida y la sociedad, disponible en   http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n59/especialserrano/indexespecial.html.

CIESPAL  ha confeccionado un monográfico dedicado a Manuel Martín Serrano,  que edita  la Revista Chasqui, con el título “Manuel Martín Serrano y sus aportes a la comunicación” (Chasqui, 2011, nº 114/115). Disponible en  Revista Chasqui 114-115 . Contiene análisis de esta obra desde diferentes perspectivas,  firmados por conocidos especialistas. Para contextualizar este artículo son apropiados dos artículos: la visión de conjunto del equipo editorial, en  La comunicación, refundada como teoría autónoma para el estudio de todas las formas de interacciones comunicativas, desde sus orígenes evolutivos hasta sus manifestaciones culturales ; y el estudio del Prof. Dr. Luis A. Castro Nogueira, sobre la singularidad e importancia de esta obra, en el contexto del Evolutionary social constructivism, en:  "Teoría de la comunicación. La comunicación la vida y la sociedad" de Manuel Martín Serrano.

[2] Sobre construcción simbólica del vínculo puede consultarse O. Velarde (1995a)  “El Juego de la Comunicación en la Infancia”,  en VV.AA. Cultura, Psicología y Problemas Sociales. Las Palmas de Gran Canaria. Nogal, pp. 253-268. Sus orígenes filogenéticos se explican en “Transformaciones evolutivas de las afinidades en identidades”. En M. Martín Serrano Teoría de la comunicación: la comunicación, la vida y la sociedad (O.C) pp. 268 -271

[3] Confróntese: O. Velarde (2005) “La sociología y la comunicación colectiva”, en Cuesta, Ubaldo (coord.) La Comunicación Social Contemporánea. Teoría y Técnica. Madrid  Ed. Universidad Complutense

[4] Una descripción de los objetos de referencia específicos de la comunicación, según resulta de los análisis de contenido de los medios, se ha publicado en O. Velarde (1995b) “Funciones y Disfunciones de la Comunicación” en VV.AA. Ciencias de la Comunicación. Madrid. Ministerio de Administraciones Públicas, pp. 140-156.

[5] Estos análisis sobre autonomía y sus funciones, proceden de “La comunicación como vínculo y separación”. En M. Martín Serrano Teoría de la comunicación: la comunicación, la vida y la sociedad (O.C) pp. 188 y ss.

[6] Los controles que establecen cuándo, cómo y con quiénes puede cada persona solicitar la participación de otros, reproducen en nuestras sociedades las distancias sociales que separan a las personas, según el status que tenga su familia de pertenencia.  O. Velarde (2008) “Aplicación del modelo de la mediación al análisis de las representaciones infantiles, en  Mediaciones Sociales, Nº 3, pp. 267-298. La relación filogenética que existe ente la comunicación y la transformación de actividades autónomas en heterónomas, está desarrollada en “usos comunicativos de la información” En M. Martin Serrano Teoría de la comunicación: la comunicación, la vida y la sociedad (O.C. pp. 39-50

[7] Las disociaciones existenciales y mentales que genera la aporía entre autonomía y dependencia, son un componente de las anomias que manifiestan los menores atrapados en las violencias sociales. En ocasiones el comportamiento violento responde al empeño imposible, de conquistar la autonomía agrediendo a una comunidad de origen, que el menor rechaza y por la que es rechazado. Confróntese en M. Martín Serrano y O. Velarde. (2015) Violencias Sociales. Los agresores y las víctimas que son menores. Barcelona, UOC

[8] Las funciones que cumple la comunicación pública en la representación de los vínculos de las personas con  respecto a  los diversos colectivos de su medio social es el tema de  la tesis doctoral de Olivia Velarde: “mediación de los medios de comunicación de masas en la construcción de las representaciones infantiles” (1992 a. Madrid. Editorial de la Universidad Complutense.) En esa investigación se muestra que la influencia de los relatos de los medios en los que se está ilustrando cómo funcionan  las relaciones en cada sociedad, es determinante de  los sentimientos que manifiestan los niños, ya sean de pertenencia a las comunidades que creen les corresponde según sus orígenes familiares, ya sean de exclusión respecto a otras que han aprendido que no les corresponde. Los pequeños interiorizan esas asignaciones cuando todavía están en la etapa de socialización de la ontogénesis.

[9]  Los “héroes” y “heroínas” de la comunicación pública (por ejemplo deportistas, cantantes, actrices y actores)  reproducen funciones y tienen rasgos equivalentes, a los que los niños han aprendido en los cuentos maravillosos.  Confróntese: O. Velarde (1992b) “Los arquetipos de los MCM: Heróes y Antihéroes de los niños”, en Revista del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) Número 57. Madrid, pp: 167-178

[10]  Confróntese, O. Velarde (1998)  “La dramatización de la cotidianidad en los Reality Shows” en  Varios Autores.  La Lengua Española y los Medios de Comunicación, Vol. II. SEP. Instituto Cervantes.: España- México. Siglo XXI.

[11] M. Martín Serrano,  O. Velarde  et alt., en  “Historia de los cambios de mentalidades de los Jóvenes entre 1960 y 1990”. (1994   Madrid. INJUVE)  analizan datos sobre identidades y etnocentrismo que abarcan 30 años. Las series se han continuado hasta nuestros días y ponen de manifiesto que todas las generaciones operan con la contraposición entre endogrupos y exogrupos; y que  las respectivas imágenes tienen contenidos simétricos y opuestos.

[12] las funciones solidarias de la comunicación hacen posible la antropogénesis y han mantenido la  sociogénesis desde los inicios de la humanidad. Ambas dimensiones de la humanización se van transformando a medida que transformamos nuestro mundo y nos transformamos a nosotros mismos. se  le da seguimiento a  esa dinámica en “Evolución e historia en el desarrollo de la comunicación humana”. En M. Martín Serrano Teoría de la comunicación: la comunicación, la vida y la sociedad (O.C) pp. pp. 161 y sgts. Esas funciones adaptativas y humanizadoras de la comunicación se están deteriorando desde los principios de la industrialización. En la actual etapa sociohistórica, la comunicación está siendo aplicada muy frecuentemente en la destrucción de ecosistemas y comunidades. Las opciones que están en juego, se analizan en M. Martín-Serrano (2014a): “La globalización. Un espacio y un tiempo de confrontación entre opciones humanizadoras y deshumanizadoras”, en Telos 98, pp. 13-23. http://telos.fundaciontelefonica.com/seccion=1268&idioma=es_ES&id=2014062614020001&activo=6.do . El mismo tema, centrado en las aplicaciones posibles de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, se expone en O. Velarde y F. Bernete, (2015a): “Usos sociales de las TIC que humanizan y deshumanizan” en Bernete, F. (Editor) Los escenarios de un futuro globalizado por el uso social de las TIC. Madrid.  Universitas (en prensa)

[13] La concesión o retirada de aceptación social es el recurso principal de la medición comunicativa, para promover la conformidad y la sumisión al estado de cosas, al menos desde la aparición de la televisión. Así se muestra en los  análisis  de contenido de la comunicación pública que se vienen reiterando desde  los años setenta del siglo pasado. El funcionamiento de  este control  está descrito en M. Martín Serrano2008 (1977) “La mediación social. Edición conmemorativa del 30 aniversario” Madrid, Akal.

[14] Se ha realizado y publicado un estudio de las visiones que existen en las publicaciones científicas, de las incidencias cognitivas y culturales que tienen las nuevas TIC. A la vista de los resultados, pareciera que falta la perspectiva sociohistórica de esos efectos y aún más, una atención suficiente a sus previsibles consecuencias en la humanización. Confróntese; Velarde, O., Bernete, F, y Franco, D.  (2015b) “Paradigmas de los efectos de las TIC en la cultura y en el conocimiento”. en Revista Latina de Comunicación Social, 70, pp. 347-379. http://www.revistalatinacs.org/070/paper/1050/20es.html

Sobre la contribución de la docencia y la práctica de la comunicación a la promoción de identidades universalistas y el papel que han desempeñado los estudios de la comunicación desde le era audiovisual hasta ahora, puede leerse; M Martín-Serrano (2014b): “Cuando la ciencia de la comunicación está implicada en la existencia del presente y la construcción del futuro”, en Contratexto 22, pp. 37-49: http://www3.ulima.edu.pe/Revistas/contratexto/02-22.pdf

7. Bibliografía

CIESPAL “Manuel Martín Serrano y sus aportes a la comunicación”  en Revista Chasqui, monográfico dedicado a Manuel  Martín Serrano,  (Chasqui, 2011, nº 114/115). Revista Chasqui 114-115  .

M. Martín Serrano (2007) Teoría de la Comunicación. La comunicación, la vida y la sociedad. Madrid McGraw-Hill.

M. Martín Serrano2008 (1977) La mediación social. Edición conmemorativa del 30 aniversario: Madrid, Akal.

M, Martín-Serrano (2014a): “La globalización. Un espacio y un tiempo de confrontación entre opciones humanizadoras y deshumanizadoras”  en Telos 98, pp. 13-23.
http://telos.fundaciontelefonica.com/seccion=1268&idioma=es_ES&id=2014062614020001&activo=6.d

M Martín-Serrano (2014b): “Cuando la ciencia de la comunicación está implicada en la existencia del presente y la construcción del futuro”, en Contratexto 22, pp. 37-49: http://www3.ulima.edu.pe/Revistas/contratexto/02-22.pdf (23-11-2014).

M. Martín Serrano,  O. Velarde  et alt., 1994 “Historia de los cambios de mentalidades de los jóvenes entre 1960 y 1990”. Madrid. INJUVE) 

M. Martín Serranoy O. Velarde. (2015) Violencias Sociales. Los agresores y las víctimas que son menores. Barcelona, UOC

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O. Velarde (1992b) “Los arquetipos de los MCM: Héroes y Antihéroes de los niños”, en Revista del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) Número 57. Madrid. Págs: 167-178

O. Velarde (1995a)  “El Juego de la Comunicación en la Infancia”,  en VV.AA. Cultura, Psicología y Problemas Sociales. Las Palmas de Gran Canaria. Nogal, pp. 253- 268.

O. Velarde (1995b) “Funciones y disfunciones de la Comunicación” en VV. AA. Ciencias de la Comunicación. Madrid. Ministerio de Administraciones Públicas, pp. 140-156.

O. Velarde (1998)  “La dramatización de la cotidianidad en los Reality Shows” en  Varios Autores. La Lengua Española y los Medios de Comunicación, Vol. II. SEP. Instituto Cervantes.  España – México. Siglo XXI

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O. Velarde (2008) “Aplicación del modelo de la mediación al análisis de las representaciones infantiles, en  Mediaciones Sociales, Nº 3, pp. 267-298.

O. Velarde  y F. Bernete, (2015a): “Usos sociales de las TIC que humanizan y deshumanizan” en Bernete, F. (Editor) Los escenarios de un futuro globalizado por el uso social de las TIC. Madrid. Universitas (en prensa)

Velarde, O., Bernete, F, y Franco, D.  (2015b) “Paradigmas de los efectos de las TIC en la cultura y en el conocimiento”. En Revista Latina de Comunicación Social, 70, pp. 347-379.
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VV. AA. (2007) Monográfico dedicado a  Teoría de la comunicación: la comunicación, la vida y la sociedad. En  Razón y palabra  (ITESM, México, 2007, nº 59) http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n59/especialserrano/indexespecial.html.

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CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO EN BIBLIOGRAFÍAS – HOW TO CITE THIS ARTICLE IN BIBLIOGRAPHIES / REFERENCES:

M Martín Serrano, O Velarde Hermida  (2015): “La mediación comunicativa de las identidades individuales y colectivas”. Revista Latina de Comunicación Social, 70, pp. 552 a 565.
http://www.revistalatinacs.org/070/paper/1059/29es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2015-1059

Artículo recibido el 15 de julio de 2015. Aceptado el 22 de septiembre.
Publicado el 1 de octubre de 2015.

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