Revista Latina

Reseñas de libros - 2016

Sistémica de los medios de comunicación en la edad de las redes

Autor: Raymond Colle

Ediciones INCOM, Santiago (2016)

ISBN: 978-956-368-031-7

261 páginas

Reseña de Sergio Godoy Etcheverry,
Presidente INCOM 2014-2016

En este segundo volumen de Raymond Colle publicado bajo el alero de INCOM, este pionero de la informática en la enseñanza del periodismo y las comunicaciones en Chile vuelve a ofrecer una mirada rigurosa y profundamente humanista de la relación entre tecnología (digital) y los humanos. “Mi centro de interés siempre ha sido la transmisión de la información orientada a la ampliación del conocimiento”, admite en el prólogo, “en forma especial lo que ocurre tanto con la tecnología como con los avances en materia de psicología cognitiva y sus bases neurológicas”. Una búsqueda fundamental y extremadamente seria que, en el precario ambiente académico nacional (el primer doctorado en comunicaciones en Chile data apenas de 2012), no ha sido fácil de apreciar ante la prevalencia de textos ingenuamente optimistas respecto a la tecnología y manuales simples de aplicación profesional inmediata.

Por lo demás, el autor tiene el calibre y experiencia para no deslumbrarse por lo espectacular del desarrollo de la tecnología, algo poco frecuente: “los medios han evolucionado, sufriendo transformaciones sustantivas con la digitalización. Pero también hemos visto que su esencia no cambia en absoluto…Dicha esencia responde en realidad a la naturaleza del ser humano y especialmente a sus propios recursos de comunicación, cuyos núcleos son dos: la oralidad y la visualidad. Como acertadamente lo enunció Marshall McLuhan, los medios son extensiones de nuestros sentidos”.

En contraste con su anterior libro “¿Ser digital o ser humano? De la red cerebral a las redes sociales” (Ediciones INCOM, 2015) en que el autor contrastaba la formación de conocimiento a nivel neuronal respecto a cómo ocurre en la web, aquí Colle propone en una mirada sistémica que busca entrelazar en una sola y ambiciosa mirada a un conjunto muy disímil de actores, enmarcados dentro de la teoría del actor-red: personas, medios, internet (en cuatro dimensiones), los medios, los gobiernos, las instituciones educativas. Pese a los riesgos que ello conlleva, considerando la vastedad y complejidad de los fenómenos, métodos de análisis y teorías asociadas que comento más abajo, es muy meritorio e inusual hacer un zoom back para revelar cómo se compone el panorama general de las comunicaciones mediales, digitalizadas y no digitalizadas.

El corazón del argumento se encuentra en los capítulos 2 y 3, en que el autor expone la metodología y la mirada sistémica que, en esencia, consiste en explicar un fenómeno complejo sin disectarlo en trozos aislados (sesgo cada vez más presente en la academia contemporánea, con su énfasis en publicar artículos sobre hallazgos específicos en revistas indexadas, en contraste con otros formatos más extensos de presentación del conocimiento). Al contrario, se trata de dar cuenta de las interrelaciones entre sus componentes de modo que, como dice el adagio, el todo resulta ser mucho más que la suma de sus partes. Esta propuesta es consistente con el concepto contemporáneo de economía en red, muy pertinente para un análisis de la materialidad de los procesos productivos (tales como las comunicaciones), en la cual se reconoce que el valor económico no surge de actores aislados sino de un tejido complejo de interrelaciones flexibles (por ejemplo, Uber). A partir de entonces, el autor describe de manera clara y consistente el desarrollo de los medios tradicionales y los no-tan-nuevos-medios digitales en los capítulos 7 y 8, que en los capítulos posteriores se integran al complejo tejido sistémico que la tecnología digital ha desarrollado.

En todo caso, la visión sistémica que propone el libro es bastante aséptica y “fría”, basada en la concepción positivista de Bertalanffy que procura eliminar ambigüedades y contradicciones en la relación entre componentes. El problema es que estos son rasgos consustanciales a la vida social. Y si bien Colle menciona el poder desmesurado de actores como Google y Facebook, así como el riesgo de disrupciones serias a causa de sujetos antisistémicos como los hackers, esas fuerzas no están ilustradas en los diferentes diagramas planteados en la obra. Hay otras visiones sistémicas, si bien más “sucias” y ambiguas, donde sin embargo se recogen las dinámicas muy humanas de poder y conflicto, tales como la política económica de las comunicaciones y otras visiones de perspectivas ideológico-políticas, donde puede comprenderse mejor por qué este sistema funciona como funciona…y por qué no.

No obstante, de todas maneras se trata de un ejercicio serio, con un marco analítico consistente y riguroso, en que se enmarca de manera más amplia que lo normal el desarrollo y estado actual de Google, Facebook y varios otros medios tanto “viejos” como ya-no-tan-nuevos. La preocupación humanista de Colle emerge nuevamente cuando afirma, parafraseando a Cooper, que “nuestro mundo está conducido por viejos líderes que no entienden las redes y por una colección de nuevos tecnólogos que no entienden el mundo”. Este libro definitivamente contribuye a aliviar esa carencia, y eso ya tiene un gran mérito.

Link para ver y descargar el libro: http://incomchile.cl/wp-content/uploads/2012/03/sistemica_medios.pdf

Respuesta del autor:

"¿Soy positivista? ¡No!":  https://t.co/UsTCdPvFOa