Revista Latina

Reseñas de libros - 2018

Diversidad e industrias audiovisuales. El desafío cultural del siglo XXI

Autores: Luis A. Albornoz y Mª. Trinidad García Leiva

Editorial: Fondo de Cultura Económica, México D.F. (2017)
ISBN: 978-60-71647-27-6
331 páginas


Reseña de Carmen Tirado, Universidad de Zaragoza

Una obra colectiva fruto del esfuerzo de varias personas en el contexto de un grupo de investigación muy consolidado, donde hay una labor previa de selección rigurosa de capítulos, coordinación de los autores, contactos con la empresa editorial, etc. por parte de los encargados de la publicación debe ser tenido en cuenta como un caso de excelencia académica. Esto es lo que ocurre en este caso, en el que los profesores Albornoz y García Leiva son, además, editores de la obra. Ésta es el resultado del trabajo del Grupo de investigación Diversidad audiovisual, radicado en la Universidad Carlos III de Madrid, grupo muy activo con integrantes de distintas universidades, tanto españolas como extranjeras y cuya investigación ha sido apoyada y financiada por el Ministerio de Economía y Competitividad con dos proyectos diferentes sobre diversidad cultural y audiovisual, que han abarcado los periodos 2011-2014 y 2015-2017. El conseguir la aprobación y financiación de estos proyectos y la labor que han realizado los miembros del equipo de investigación a lo largo de estos años es encomiable y también por ello hay que felicitarles.

Este libro se articula en un prólogo y nueve capítulos que tratando el tema central de la diversidad cultural y la industria audiovisual, tiene su eje central en la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales, adoptada por la UNESCO en 2005 y que entra en vigor en 2007, por lo que este libro también es una celebración de sus diez años de vigencia.

En esta breve reseña quiero dejar constancia de algunos elementos de esta obra que, como jurista, han llamado mi atención y que merecen ser destacados, pues los considero un gran acierto por parte de los autores. En primer lugar, el marco general de referencia es la existencia de normas jurídicas, especialmente la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales de UNESCO, 2005 y la Declaración universal sobre la diversidad cultural, UNESCO, 2001, dos tratados internacionales negociados en el seno de la misma organización internacional, especialmente preocupada por la diversidad cultural, que se inscriben en el último proyecto de la organización sobre cultura y mundialización. Los autores señalan que la ausencia de normas claras podría ser un factor que atente directamente contra la diversidad cultural, aunque acertadamente no consideran la existencia de normas factor suficiente en sí mismo pues destacan también la necesidad de que existan estructuras capaces de interpretar las normas y de hacerlas cumplir de manera eficaz.

Otro acierto del libro creo que es situar en el centro del análisis al usuario, al ciudadano, que se encuentra a veces desprotegido frente a una oferta muy amplia pero que tiene un origen radicado en las grandes empresas audiovisuales. La oferta condiciona la demanda y se olvidan ofertas minoritarias que dan lugar a una verdadera diversidad. Señalan así los autores que hay que tener en cuenta las recomendaciones de la UNESCO en cuanto a la existencia de un ambiente complejo, que supera las estadísticas oficiales que, por ejemplo, solo tienen en cuenta a los lectores de libros en papel o a los compradores, olvidando a los lectores de pdf, de libro electrónico o, en otros casos,que tienen en cuenta a los espectadores de las salas de cine olvidando la TV, las tablets o el ordenador personal. Esto tiene relación directa con un sector específico del Derecho internacional, cual es la protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, lo que pone en relación directa la diversidad de los medios audiovisuales con la democracia representativa y el Estado de Derecho.

Siguiendo con estas ideas, la obra pone de relieve la importancia de entender la diversidad cultural como una la lucha. En este sentido la obra colectiva tiene una actitud activista o un espíritu reivindicativo que considero muy adecuado en este contexto, pero además, el espíritu crítico frente a lo establecido se completa con la realización de propuestas concretas de nuevas políticas y estrategias basadas en un análisis previo, de carácter científico, tanto de las amenazas a la diversidad audiovisual como de las buenas prácticas, lo que es una buena muestra de la conexión necesaria entre investigación y aplicabilidad social de los resultados de la investigación. Concretamente, en el debate que se ha producido en las negociaciones de la Convención, encontramos dos visiones antagónicas respecto a la cultura y, por ende, el audiovisual: Canadá y Francia, que reconocen tanto un valor económico como un valor simbólico a los bienes y servicios audiovisuales, es decir, entienden que la cultura no es solo una mercancía, sino que tiene una carga identitaria o cultural que justifica el trato diferenciado, por lo que son necesarias intervenciones públicas que garanticen la diversidad; mientras que Estados Unidos, apoyado por Japón, aboga por la eliminación de aranceles y cualquier medida que obstaculice el comercio, considerando que los medios audiovisuales son una mercancía sin más.

En este debate, lógicamente nos ponemos del lado del primer grupo de países y consideramos que la cultura, y también la cultura audiovisual, no es solo una mercancía y que puede y debe ser garantizada la diversidad audiovisual mediante políticas públicas activas y no solo reactivas a las posibles violaciones. La visión economicista de Estados Unidos o de Japón acabaría con expresiones culturales menos demandadas o minoritarias y, por tanto, no garantizaría la diversidad audiovisual, que en esta obra se constituye como bien fundamental, ligado a los derechos fundamentales, a la democracia y al Estado de derecho.

Por todo lo expuesto, considero que esta obra es un magnífico medio de conocer y comprender la diversidad cultural desde una perspectiva multidisciplinar o transversal, con unos análisis serios, actuales y novedosos, así que recomiendo vivamente su lectura pues será, seguro, una experiencia enriquecedora para el lector interesado en estos temas, como lo ha sido para mí.