Revista Latina

Reseñas de libros - 2018

Nueva Historia de la Perversión en América Latina

Autora: Leila Guerriero (Ed)

Editorial: Ediciones Universidad Diego Portales (2015)

ISBN: 978-956-314-318-8

558 páginas

Reseña de César Augusto Palencia Triana, Institución Universitaria Politécnico Grancolombiano. (IUPG-Colombia)

El proyecto de sondear el interior del individuo por medio del exterior, es un viejo ideal de las ciencias positivas, y de algunas pseudociencias que tuvieron en la frenología una de sus máximas expresiones. Antes de esta, la fisiognomía hizo las delicias en oriente en la edad antigua, combinada con un interés por conocer el futuro del individuo por intermedio de los rasgos del rostro. La relación entre la apariencia exterior del individuo y los comportamientos del mismo, fue motivo también de reflexión de médicos griegos y filósofos, que tiene en el texto atribuido a Aristóteles con el nombre de Physiognomonica un importante antecedente. En este legendario tratado, se escudriña por los estados permanentes y transitorios del alma, que se hacen evidentes en el cuerpo.

Asimismo, la frenología de la mano de Franz Josef Gall (1758-1828) tratará de comprobar que en el hombre existen inclinaciones innatas, que se encuentran instaladas en el cerebro, y que la forma de este, es fiel reflejo de lo que esconde, siendo su método la craneoscopia. A futuro está será el antecedente de la antropometría, que es la formalización de una ciencia de Estado que se interesa por la población y sus flujos. Conceptualización realizada por Quételet (1796- 1874) en la que recae, su interés por estudiar la sociedad de manera masiva, “Estudia en una multitud de individuos la diversidad de los caracteres físicos, fácilmente mensurables. (…) Diseña el histograma o construcción gráfica de frecuencia de esas tallas distribuidas por franjas. Prosigue con otros atributos físicos: brazos y piernas, cráneos, pesos. De todo ello deduce una ley matemática que cristaliza en la noción de <hombre medio>: según él, existe una tendencia central” (Mattelart, 2009, p. 24). No obstante, los extremos positivo/negativo hacen parte de la distribución de la gráfica matemática. Y las desviaciones sólo pueden explicarse en virtud de la media bien sea física o moral.

Ahora bien, el interés del Leila Guerriero, editora del libro Los Malos, no es otra que escrutar la maldad en su forma más pura; asesinos, violadores, caníbales, secuestradores, sicarios, raptores de niñ@s, entre otros oficios siniestros que la mayoría de los pobladores descartaríamos de manera tajante realizar, sin embargo, un conjunto de hombres y mujeres pertenecientes al continente americano hicieron la malévola tarea en diferentes latitudes; Argentina, Brasil, Colombia, Panamá, Chile, México, Venezuela, Perú, El Salvador son el escenario de acción de este conjunto de depredadores sociales, que dan cuenta de una cruel radiografía del mal en el continente.

En colaboración con catorce periodistas de diferentes nacionalidades, se proponen el rastreo de catorce perfiles de la maldad, con un componente diferencial, y es que junto a su lado criminal, se destaca uno de los rasgos más enigmáticos y perturbadores del libro, el humano. Son individuos que no poseen el rostro deforme o siniestro, que en su momento explicó el alma criminal desde la frenología; o que en su vida personal sufrieran episodios diferentes a los vividos por cualquier otro mortal; algunos humildes campesinos, otros, con infancias tranquilas y acceso a la educación o con aspiraciones de realizar estudios profesionales. Ellos, son hombres y mujeres que pasarían completamente desapercibidos en nuestros conjuntos residenciales, trabajos o círculo de amigos. Este último rasgo capturado por el libro, es el más inquietante, pues un malo puede ser cualquiera, tal como lo manifestará Primo Levi “No eran esbirros natos, no eran (salvo pocas excepciones) monstruos: eran gente cualquiera. Los monstruos existen pero son demasiado pocos para ser realmente peligrosos; más peligrosos son los hombres comunes, los funcionarios dispuestos a creer y obedecer sin discutir” (2016, p. 200), y así como en el caso de los campos de concentración Nazi se evidenciaron comportamientos monstruosos en personas del común. Los presentados por Guerriero (Ed) no son casos singulares, al contrario, los perfiles describen la complejidad del ser humano, sus contradicciones y extremos, como el perfil de Norberto Atilio Bianco, realizado por Miguel Prenz, “Norber (…) no es físicamente atractivo, pero es interesante, tiene carisma, tiene buen carácter. Vive leyendo, libros de traumatología, de historia, de poesía. Es un hombre muy prolijo, cuida mucho su aspecto. Tiene la piel muy blanca, pero siempre que puede toma el sol para estar tostado. Sus manos son espectaculares” (p. 165). Dice la amiga de infancia de Bianco, este último, condenado por robo y falseamiento de identidad de cuatro bebés nacidos durante la dictadura Argentina (1976-1983), hijos de detenidos desaparecidos.

Otro caso perturbador, lo podemos encontrar en el perfil de Brasil. En el que Bruna Silva (Perfil de Clara Becker, periodista) manifiesta en su declaración que una entidad mística, denominada El Cartel, le indicó que algunas personas debían morir para ser purificadas por los actos impuros que los rodeaban, y posteriormente ser cocinadas y comidas. Acto caníbal, que lejos de recordar el manifiesto antropófago (1928) realizado por Oswald Andrade, manifiesto Decolonial, que destaca el carácter ontológico de inconformidad cultural, a la vez que reivindica el pensamiento Americano. En contraste, el realizado por Bruna Silva, es un acto de enajenación y premeditación, que resulta inexplicable en la actualidad, tal como lo describe el libro, “Bruna cocinó la mayor parte de la carne del cuerpo de Gisa en agua y sal, para purificarla, y asó trozos de piernas y brazos. Después, todos los miembros de la casa, incluso la niña, comieron de esa carne. No sólo ese día, sino durante los cuatro que le siguieron, hasta terminarla.” (p. 326) En síntesis, Los Malos es un esfuerzo conjunto, tanto de la editora, como de los catorce periodistas, que se sumergen en el extraño y complejo mundo del mal en América Latina. Aunque no resulta fácil su lectura, debido en gran parte a las desgarradoras descripciones de los actos maléficos de sus protagonistas, sí resulta ser un trabajo muy interesante en el mundo del periodismo, que rescata las historias llenas de contrastes y detalles, que le dan una fuerza al oficio de cronista que en los medios masivos de comunicación carece de buenos representantes. Adicional a estos argumentos, el mayor aporte de los perfiles descritos en este volumen, es el de recordarnos como lo manifestó Edmund Burke (1729-1797) “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”. Y esto, es precisamente el mayor logro de este documento, el cual, inquieta al lector sobre la sociedad en la vivimos y los individuos que engendramos.

Bibliografía: Levi, P. 2016. Trilogía de Auschwitz. Barcelona: Editorial Ariel.

Mattelart, A. 2009. Un Mundo Vigilado. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, S.A.