Revista Latina

Reseñas de libros - 2019

Investigación, Comunicación y Universidad

Autor: José Luis Piñuel Raigada (Dir.)

Editorial: Comunicación Social, Salamanca (2018)

ISBN: 978-84-17600-12-9
231 páginas

Reseña de Dr. Tanius Karam , Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Para atajar el “muro de las lamentaciones” 

La historia de la investigación académica de la comunicación vivió durante muchos años una especie de altibajos propios de un área joven en busca de su definición. Si bien la comunicación académica inicia de alguna manera con el Princeton Project a finales de los treinta, la masividad de su desarrollo, entendible al desarrollo de las tecnologías audiovisuales, no conllevó un análisis de sus condicionantes, los cuales solamente con las décadas fueron estudiándose de manera aislada.

La investigación goza ciertamente de reconocimiento y es una aspiración prácticamente en todas las universidades, pero no así de la meta investigación. En el caso de Investigación, Comunicación y Universidad tenemos un acercamiento fresco, muy documentado y nada sensacionalista que nos permite acercarnos al centro del estado de la investigación académica española y a partir de ahí realiza una reflexión sobre las características de dicho estado, lo que por otra parte invita, sin decirlo al desarrollo de ejercicios parecidos, y a su comparación en la región más amplia de Iberoamérica.

Cabe igualmente sumar a que Investigación, Comunicación y Universidad (2018) hace un movimiento para abrirse por encima de su tradición de materialidad física y no solo presenta una edición bilingüe, sino que se puede descargar desde aquí. Facilita lo que también históricamente las publicaciones han demandado respecto a su difusión y que el internet ha hecho en estos más de 20 años de vida, una difusión sin precedentes, que al mismo tiempo ha impuesto retos a los lectores quienes en 30 años han pasado de una relativa escasez de publicaciones especializadas (sobre todo en español), a una abundante que nos demanda nuevas competencias y orientaciones tanto en la producción científica como en la sistematización de la lectura. En este sentido, este libro es más que el contenido de sus páginas: aparte de la edición en castellano, viene otra en inglés y en el enlace arriba mencionado se encuentran recursos adicionales en lo que más que un libro impreso en formato convencional es una plataforma multi-modal que nos invita a tomar conocimiento de sus resultados por distintos medios y vías como fue de hecho el proceso de distintas técnicas aplicadas para lograr los objetivos de investigación que presentó el grupo encabezado por José Luis Piñuel Raigada y del que también forman parte Carmen Caffarel Serra, Juan Antonio Gaitán Moya, Carlos Lozano Ascencio, Enrique Morales Corral y Mª Elena Melón Jareda.

La importancia de la investigación que sustenta la presentación del libro, es que revierte algo relativamente común en nuestro medio, como es el “empirismo” y una especie de “muro de lamentaciones” sobre muchos aspectos de la vida docente, académica e investigativa; “muro” alimentado con afirmaciones al vuelo y poco sustentada. El resultado de dicha actitud es una tendencia más reactiva y emotiva la cual da por resultado no el avance y la consolidación de la meta-investigación del campo de estudios de la comunicación, sino su estancamiento una de cuyas características es vivir en la impresión inmediata sin elementos empíricos que permitan sustentar o no lo que se piensa. Aun cuando este libro haga críticas al campo, ofrece elementos para revertir las razones que puede haber del malestar. Contra la tendencia de invertir grandes cantidades de tiempo y páginas para definir su estatuto, sus objetivos, su orientación como campo y hacerlo de forma más especulativa Investigación, Comunicación y Universidad da un método y unas líneas precisas de reflexión.

Este libro es una antología que contiene textos producidos por un equipo de trabajo, lo cual es otro rasgo fundamental; además un grupo de trayectoria estable y consistente que les ha permitido a los autores y co-autores un fructífero diálogo siempre vinculado a la investigación académica en comunicación, la teoría y la universidad española. Desde preguntas aparentemente obvias tipo: ¿es lo mismo investigar EN comunicación que DE la comunicación?”, hasta trabajos bibliométricos para ver aspectos más empíricos de la producción biblio-hemerográfica, se abre un arco de estudios que los autores llaman con “meta-investigación” o “investigación sobre la investigación” y que ciertamente incluyen los aspectos que abordan en el libro, así como reflexiones empíricas en la relación entre los tres términos que forman el título del libro.

Uno de los objetivos de la investigación que se presenta en el libro es generar una cartografía cibernética de la producción investigadora (MapCom) en comunicación con la idea de construir un sistema interactivo de acceso informático a discursos científicos; como los autores lo señalan (p.55) se trata de elaborar censos, directorios, mapas, recuento de relaciones para identificar aparte del recuento físico, numérico y físico, un acercamiento a las percepciones sobre la actividad científica y el estatuto profesional. Se trata de un término que el libro incorpora “ciber-cartografía” que transforma cualquier tipo de data (por ejemplo científicos, libros, tesis, académicos, universidades) en representaciones interactivas que le permiten a quien revise la información explorar y geolocalizar las relaciones territoriales de fenómenos sociales. Este esfuerzo, como el libro mismo, se puede consultar y analizar en el sitio http://www.mapcom.es/mapa. El cibermapa ayuda identificar coordenadas geoespaciales que como mecanismos organizadores permiten el almacenamiento, análisis de información sobre una serie de conceptos y sus relaciones. Esto es más que un depositario que se ha hecho para tesis doctorales, del cual los autores parten pero el cual combinan también con la parte más cualitativa que es objeto de análisis.

En el primer trabajo, Carlos Lozano Ascencio presenta la “numeralia” del proyecto. Se destaca la centralidad de universidades de las grandes ciudades de Madrid (UCM) y Barcelona (UAB), y dentro de éstas, de las grandes universidades públicas. En cuanto al tipo de trabajos, persiste la descripción sobre otras modalidades de cómo es la investigación-acción que si bien no es dominante acusa un tipo de presencia. Y también sobresale la inmensa mayoría de trabajos sobre comunicación colectiva, por encima de otros objetos comunicativos (interpersonal, grupos, organizaciones). Esto guarda relación, dentro de las técnicas que analiza con la más frecuente en la comunicación académica: el análisis de documentos por sobre otras técnicas como modalidades de entrevista, o tipos de observación. Estos datos nos presentan una fotografía general de las cosas donde ya podemos reconocer las dificultades que los investigadores enfrentan en cuanto falta de recursos y apoyos, así como las relaciones de dificultad que el mundo (y los investigadores académicos) tienen con el mundo de la empresa, las organizaciones y los gobiernos.

El segundo texto de la antología está firmado por José Luis Piñuel y Enrique Morales quienes atienden las consideraciones más cualitativas de la investigación a partir de aplicar la conocida técnica Phillip 66, y su procesamiento vía el famoso programa Atlas.ti. En la argumentación este ensayo realiza algo infrecuente como es comparar las opciones de softwares que ofrecen elementos de apoyo a la investigación y hacer una pequeña reflexión sobre ello. El trabajo busca identificar meta-discursos dominantes generados a partir por los especialistas quienes logran erigirse en autoridad y representar la opinión dominante sobre una serie de temas a partir de estos especialistas. En el reporte se presentan una serie de “códigos”, se trata de “nodos”, afirmaciones claves y sus relaciones; al mismo tiempo su resumen gráfico permite visualizar la argumentación de los especialistas que participaron en las interacciones grupales que son objeto de análisis. El resultado son unos gráficos básicos pero muy sugerentes en cuanto sus posibilidades de interpretación.

En el tercer texto, de Gaitán y Piñuel con larguísima trayectoria de colaboración como su famoso texto La metodología de la investigación (1995), presentan los resultados de una encuesta sobre identidad profesional y académica de los investigadores y la percepción que éstos tienen acerca de su estatus, su práctica investigadora. Los autores facilitan la integración de lo disperso y dan un relativo orden al boom explosivo de centros de estudios y directorios dispersos, sus gráficos nos permiten tener una mirada integral del campo investigativo en España. Aparte de tener un comentario a los indicadores en el censo de investigadores como edad, perfil, formación, tipo de institución de adscripción, tenemos algo poco común como es también una tabla que analiza los ingresos mensuales declarados por los investigadores y en donde se observa una diferencia enorme entre quienes más y menos ganan. En el recuento hecho por Piñuel y Gaitán hay razones para cierto optimismo como es la profesionalización extendida del trabajo en el estado español, pero al mismo tiempo las dificultades como es la precariedad estructural registrada que reconoce el 85% de los encuestados. De esta manera tenemos una interesante radiografía que nos permite reconocer qué significa ser investigador, docente en la práctica con rasgos y modos que muestran doblemente la vitalidad en el campo comunicativo, así como elementos de incertidumbre y malestar. El campo de los investigadores sigue descansando de manera importante en el objeto de la comunicación mediática, aun cuando la preocupación por la comunicación organizacional e incluso las “metodologías” (que aparece como línea de trabajo descrita por muchos investigadores) aparecen en el listado de los objetos de estudio y no deja de llamarnos la atención la propia metodología como un tipo de objeto de estudio. Ello muestra cómo, sin reconocer el elemento fundacional de la comunicación mediática, a manera de universo, se forman constelaciones de estudio lo que no implica restar centralidad al estudio de los medios y las tecnologías como el gran objeto descrito por esta comunidad que sigue siendo el principal factor identitario.

En el cuarto texto es escrito por la mexicana María Elena Melón quien nos presenta como técnica utilizada en el proyecto de investigación lo que llama “visualización de datos” o representaciones visuales que soportan la exploración, análisis de categorías, en realidad es una especie de instructivo para que el lector-usuario pueda leer y utilizar los mapas digitales alternas que forman parte del libro sin estar en él. Se trata que el usuario tenga acceso a conocimiento, tenga vistas alternativas para el manejo de la información. Para realizar dicha visualización se siguió un proceso que consta de revisión de información, diseño de la representación visual, diseño e implementación de la interacción y refinamiento de la visualización; dentro de los campos de la tabla de tesis se forma de 57 rubros lo que nos habla de una cantidad ingente de detalles como base de la visualización y que como hemos mencionado arriba puede consultarse en línea. En su texto, Melón de hecho nos da instrucciones para movernos en un mapa interactivo y digital que no se muestra en el libro pero que está disponible y que justamente facilita aquilatar el conocimiento que se discute a lo largo del texto.

Finalmente, en las conclusiones, Carmen Caffarel señala de principio algo fundamental respecto a la importancia que este tipo de esfuerzos se traduzcan en política públicas las cuales permitan atajar lo que el informe de alguna manera describe y también denuncia. Al margen del acceso libre y gratuito de los datos, lo que ayuda también a que la comunidad académica se conozca y pueda ella misma hacerse preguntas sobre su actividad. Caffarel resume algunos hallazgos y ejes analíticos, como por ejemplo la supremacía de la universidad pública en materia de investigación, aun cuando, al menos para Hispanoamérica frecuentemente la relación cuantitativa de instituciones es proporcional, y aun cuando numéricamente las privadas sean mayoría, las públicas llevan el liderazgo en la producción de conocimiento. Caffarel igualmente subraya el hecho que la mayoría de la investigación describe más que explicar, evaluar, ni mucho menos intervenir los procesos que estudio; esto puede ser visto como un elemento de inmadurez, que sin afirmarlo como tal la académica, lo sugiere. Este último texto de la antología nos permite tener un golpe de vista en lo que sin duda en un libro “redondo” en su planteamiento, método, aplicación y finalmente conclusiones. Sin muchos juicios, en lo general el reporte se mantiene en la cercanía de los datos que por sí solo pueden llevar a las comunidades lectores a desarrollar evaluaciones posteriores, de lo que por tanto es un “corte de caja” sugerente que todo académico, doctorando, docente interesado en el tema del campo de la comunicación debería leer como un caso típico, que ya dijimos y reiteramos puede ser replicado y alimentado, en lo que lejos de dejar un mal sabor de boca por el relativo pesimismo que pudiera inferirse, también es cierto permite entrever áreas de oportunidad y reconocer la mirada que hace 20 o 30 años sería impensable, por lo que sin duda cabe felicitar el equipo y a los autores por esto que también es una especie de regalo al campo, en primer lugar Español, e igualmente el de Hispanoamérica que cada vez más dialoga con la península y que de alguna manera hay que aprendes de este campo creciente y de gran vitalidad del que el libro nos da cuenta.