RLCS, Revista Latina de Comunicacion Social
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Digital Object Identifier System - Identificador de Objetos Digitales 10.4185/RLCS-2019-1329 | ISSN 1138-5820 | RLCS, 74-2019 | Version in English language | Explicación audiovisual del autor |

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H Gil de Zúñiga, A Ardèvol-Abreu, T Diehl, M Gómez Patiño, JH Liu (2019): “La confianza en los actores institucionales en 22 sociedades. Análisis de la confianza en la política, la ciencia y los medios de comunicación en el mundo”. Revista Latina de Comunicación Social, 74, pp. 237 a 262.
http://www.revistalatinacs.org/074paper/1329/12es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2019-1329

La confianza en los actores institucionales en
22 países. Análisis de la confianza en la política, la ciencia y los medios de comunicación en el mundo

Trust in Institutional Actors across 22 Countries. Examining Political, Science,
and Media Trust Around the World

Homero Gil de Zúñiga [CV]  Department of Communication, Media Innovation Lab. University of Vienna, Austria. homero.gil.de.zuniga@univie.ac.at

Alberto Ardèvol-Abreu [CV] Departamento de Psicología Cognitiva, Social y Organizacional. Universidad de La Laguna, Tenerife, España. aardevol@ull.es

Trevor Diehl [CV]  Department of Broadcast and Cinematic Arts. Central Michigan University, Estados Unidos. diehl1th@cmich.edu

María Gómez Patiño [CV]  Departamento de Lingüística General e Hispánica. Universidad de Zaragoza, España. mariagp@unizar.es

James H. Liu [CV]  Centre for Applied Cross-Cultural Research. Massey University, Nueva Zelanda. j.h.liu@massey.ac.nz

Abstracts
[ES]
Introducción. La confianza social ha atraído desde hace mucho tiempo el interés de los investigadores de diferentes disciplinas. La mayoría de los estudios sobre esta materia se han basado en datos de un solo país, y han considerado una sola dimensión de la confianza social cada vez (por ejemplo, la confianza en la ciencia, en los medios de comunicación o en las instituciones políticas). Esta investigación desarrolla el modelo propuesto por el Inventario Global de la Confianza (Global Trust Inventory, GTI) al analizar simultáneamente varias dimensiones de la confianza social, además de examinar cómo la confianza en las instituciones varía en las distintas sociedades.
A partir de una encuesta online de panel distribuida en 22 países (N = 22.033), estudiamos las diferencias en la confianza social entre sociedades, incluyendo en nuestro análisis la confianza en el Gobierno, en los organismos gubernamentales, en las instituciones nacionales de seguridad y en los productores de conocimiento científico. Además, el estudio contribuye a una operacionalizacíon más amplia del concepto de confianza social al introducir una medida de confianza en los medios de comunicación. Los resultados se discuten a partir de la comparación entre países emergentes y desarrollados, de acuerdo con su Índice de Desarrollo Humano (IDH).
[EN] Social trust has long attracted the interest of researchers across different disciplines. Most of previous studies rely on single-country data and consider only one dimension of social trust at a time (e.g., trust in science, the media or political institutions). This research extends a framework developed by the Global Trust Inventory (GTI) by discussing several dimensions of social trust, while simultaneously analyzing how trust in institutions varies across societies. Drawing on an online panel survey collected in 22 countries (N = 22,033), we examine cross-country differences in social trust—including government trust, trust in governing bodies, security, and knowledge producers. Additionally, this paper fills a gap in current literature by including a measure of trust in the media. Findings are discussed in the context of comparing emerging and developed countries based on the Human Development Index.

Keywords
[ES] transcultural, confianza política, confianza en los medios de comunicación, confianza en la ciencia, confianza social, confianza en los actores institucionales.
[EN] cross-cultural, political trust, trust in the media, trust in science, social trust, trust in institutional actors.

Contents
[ES] 1. Introducción. 2. Revisión de la literatura. 2.1. Confianza política: apoyo específico y difuso 2.1.  Método 2.2. Confianza en las instituciones científicas y en la ciencia. 2.3. Confianza en los medios de comunicación. 3. Pregunta de investigación. 4. Métodos. 4.1. Muestra. 4.2. Medidas. 4.3. Análisis. 5. Resultados. 5.1. Confianza política: confianza en el Gobierno, confianza en los organismos gubernamentales y confianza en las instituciones nacionales de seguridad. 5.2. Confianza en los productores de conocimiento científico. 5.3. Confianza en los medios de comunicación. 6. Discusión y conclusiones. 7. Referencias. 8. Apéndice.
[EN] 1. Introduction. 2. Literature review. 2.1. Political trust: specific and diffuse support. 2.2. Trust in scientific institutions. 2.3. Trust in the media. 3. Research question. 4. Method. 4.1. Sample. 4.2. Measures. 4.3. Analyses. 5. Results. 5.1. Political trust: trust in government, trust in governing bodies, and trust in security institutions. 5.2. Trust in knowledge producers. 5.3. Trust in the media. 6. Discussion and conclusion. 7. References. 8. Appendix.

Traducción al español de Alberto Ardèvol

[ Investigación ] [ financiada ]

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1. Introducción

A medida que las sociedades se democratizan, la persuasión tiende a ganar espacio frente a la coacción en la mayor parte de los ámbitos de la vida pública, y la confianza se convierte en un elemento social clave (Levi, 1998). Sin un cierto grado de confianza política, los ciudadanos no otorgarían el poder a sus gobiernos a través de su participación política, los medios de comunicación no podrían desempeñar su función de vigilancia del interés público, y los científicos no recibirán los recursos necesarios para producir y difundir conocimiento. En términos generales, la confianza puede definirse como la seguridad que un individuo tiene acerca de los resultados favorables de su interacción con otro individuo, grupo o institución (Coleman, 1990; Tsfati, 2003). La confianza es un requisito previo para muchas de las interacciones humanas básicas, incluyendo los vínculos de pareja, las relaciones entre pacientes y profesionales sanitarios o los intercambios económicos (Harris, Skogrand y Hatch, 2008; Lorenz, 1999; Luhmann, 2000; Tsfati y Cappella, 2003).

En las últimas décadas, la confianza ha suscitado el interés de académicos de disciplinas diferentes. Es por ello que la investigación sobre confianza es extensa y abarca áreas y dimensiones diferentes. Los investigadores de las diferentes ciencias sociales y políticas han estudiado, entre otras, la confianza política (Boix y Svolik, 2013; Catterberg y Moreno, 2005; Cook y Gronke, 2005), la confianza en la ciencia y los productores de conocimiento (Achterber, De Koster y Van der Waal, 2015; Allum, Sturgis, Tabourazi y Brunton-Smith, 2008; Aupers, 2012) o la confianza en los medios de comunicación (Hovland y Weiss, 1951; Kohring y Matthes, 2007; Tsfati y Capella, 2003). Sin embargo, la mayoría de los estos estudios previos se han basado en datos de un solo país (sobre todo Estados Unidos y otras pocas democracias occidentales) y han examinado una o dos dimensiones de la confianza cada vez.

El propósito de esta investigación es doble, ya que pretende:

a) examinar varias dimensiones de la confianza social conjuntamente, y

b) superar los estudios basados en un solo país, para analizar cómo varían estas subdimensiones de la confianza en diferentes sociedades.

Para ello adoptamos una definición amplia de confianza social, que incluye a los actores institucionales, es decir, aquellas organizaciones responsables de la producción de información, servicios y reglas (es decir, productos institucionales) que afectan al resto de actores de la sociedad (Furusten, 2013). A partir de cuatro de los factores identificados en el Inventario Global de la Confianza (Liu, Milojev, Gil de Zúñiga y Zhang, 2018) —confianza en el Gobierno, en los organismos gubernamentales, en las instituciones nacionales de seguridad, y en los productores de conocimiento científico—, así como de una medida de confianza en los medios de comunicación introducida en este estudio, analizamos datos sobre confianza social en 22 sociedades (N = 22.033). Nuestros resultados constatan diferencias importantes en los niveles de confianza social entre las sociedades, y revelan ciertos patrones basados en la etapa de desarrollo social de los países, medida a través del Índice de Desarrollo Humano (IDH) [1].

2. Revisión de la literatura
2.1. Confianza política: apoyo específico y difuso

La confianza política se ha definido tradicionalmente como una orientación evaluativa básica hacia el gobierno, fundamentada en la correspondencia (o discrepancia) entre las expectativas de las personas hacia el gobierno y las valoraciones posteriores sobre su actuación o desempeño (Hetherington, 1998; Miller, 1974). Desde una perspectiva normativa, una democracia saludable requiere un cierto nivel de confianza política que legitime los actos de las instituciones y permita un gobierno más efectivo, con niveles más bajos de coerción (Gamson, 1968; Hetherington, 1998; Levy, 1998). A pesar de que existen multitud de trabajos académicos sobre la confianza política, sigue habiendo discrepancias sobre su dimensionalidad y definión operativa, así como sus los antecedentes y consecuencias.

La confianza política se nutre de sentimientos hacia el gobierno en su conjunto, de modo que es posible que se relacione con las evaluaciones de las partes que lo componen, es decir, los políticos (de turno) en el cargo y las instituciones, de manera simultánea (Hetherington, 1998, p. 791). Esta doble orientación de la confianza política (apoyo específico hacia los políticos de turno y apoyo difuso hacia el sistema político y las instituciones) es de gran importancia a la hora de entender la caída generalizada de los niveles de confianza social en todo el mundo en las últimas décadas (Bennet, Rhine, Flickinger y Bennet, 1999; Catterberg y Moreno, 2005; Easton, 1965; Hetherington, 1998). Por un lado, una disminución del apoyo difuso puede verse como un indicador de desafección política (general), con potencial para alejar a las personas de la participación en los asuntos públicos (Miller, 1974; Putnam, 2000; 2002). Por otro lado, una erosión del apoyo específico puede sugerir la emergencia de una ciudadanía más crítica y políticamente sofisticada, que mantendría un ‘escepticismo vigilante’ (Cook y Gronke, 2005; Hardin, 1999).

Los estudios previos sobre las relaciones de la confianza política —tanto a nivel de individuos como de sociedades— con otras variables sugieren que se trata de un constructo de cierta complejidad teórica y empírica. Así, tanto el bienestar individual como el capital social, el interés en la política, la eficacia externa, la situación económica del país y el nivel de respaldo al Parlamento y al presidente se relacionan positivamente con la confianza política (Citrin y Green, 1986; Hetherington, 1999; Catterberg y Moreno, 2006). Por el contrario, el radicalismo político, el posmaterialismo y la permisividad ante la corrupción predicen negativamente la confianza política (Catterberg y Moreno, 2006).

El trabajo de Catterberg y Moreno (2006) explora la confianza política de forma transcultural, en diferentes países con distintos niveles de consolidación democrática. En consonancia con las ‘teorías culturales’ (Citrin, 1974; Ulsaner, 2002), estos autores encontraron que la relación entre desarrollo democrático y confianza política no es constante, sino de naturaleza más bien curvilínea. En las sociedades en desarrollo o de escasa tradición democrática, la llegada de la democracia suele asociarse con un aumento en los niveles de confianza política, que tiende a disminuir nuevamente después de algunas décadas de expectativas ciudadanas no satisfechas. Según Catterberg y Moreno, este período de desilusión “tras la luna de miel” se debe a que, en muchos casos, el desarrollo de los derechos cívicos, políticos y económicos no ha sido tan rápido o pronunciado como se esperaba, lo que desemboca en el escepticismo ciudadano (2006, p. 33). En las sociedades altamente desarrolladas, en cambio, la caída de la confianza política se explica por mecanismos diferentes, como una mayor prevalencia de los valores posmaterialistas y una ciudanía más crítica, que muestra mayores niveles de exigencia sobre sus gobernantes (Catterberg y Moreno, 2006; Inglehart, 1997).

2.2. Confianza en las instituciones científicas y en la ciencia

Las actitudes de (des)confianza en la ciencia han supuesto un área de gran interés académico en las últimas décadas, particularmente en Estados Unidos y Gran Bretaña (Evans y Durant, 1989; Miller, 1983; Ziman, 1991). En la Unión Europea, destacan en este sentido las series sucesivas del Eurobarómetro (en los años 1989, 1992, 2001 y 2005) centradas en la comprensión pública de la ciencia (Pardo y Calvo, 2002). Sin embargo, estas medidas —y los estudios posteriores basados en ellas— se han enfrentado a algunas críticas basadas en la “falta de teoría” en la formulación y selección de los ítems, así como en la baja fiabilidad y consistencia interna de las escalas resultantes (Pardo y Calvo, 2002, p. 167).

Los estudios comparativos basados en datos de encuestas sugieren que los productores de conocimiento científico no han sido completamente inmunes a las tendencias negativas en el nivel de confianza social del público (Allum et al., 2008; Aupers, 2012; Inglehart, 1997). Si bien la mayoría de la población apoya la ciencia y la investigación científica, algunas sociedades han experimentado una creciente desconfianza en las autoridades científicas, el conocimiento que producen y las soluciones que proponen (Aupers, 2012, p. 26). Sin embargo, las investigaciones en esta área se limitan a un pequeño número de democracias occidentales, por lo que es preciso extender estos análisis a otras sociedades, particularmente en “África, Asia y Oriente Medio” (Allum et al., 2008, p. 52).

Cuando se consideran las actitudes hacia la ciencia, deben evaluarse de manera independiente los principios y métodos científicos y las instituciones científicas (incluidos los propios científicos) (Achterberg et al., 2015). En este sentido, cuando se examinan amba dimensiones por separado, se observa que esta crisis de confianza afecta tan solo a las instituciones científicas, y no a los principios y métodos (Achterberg et al., 2014; Millstone y Zwanenberg, 2000). Por esta razón, en este estudio solo consideramos la dimensión institucional de la ciencia. Al hacerlo, damos respuesta a las demandas de Bauer et al. (1994) sobre la necesidad de explorar las percepciones públicas de esta dimensión específica de la ciencia.

2.3. Confianza en los medios de comunicación

Los medios de comunicación son la fuente principal de información sobre el mundo político y social. En los contextos democráticos, los individuos y las sociedades confían en los medios de comunicación con la expectativa de que servirán como vigilantes o ‘perros guardianes’ del interés público (Dyck y Zingales, 2002; Habermas, 1989). A los medios de comunicación no solo se les confían tareas tan importantes como las de filtrar, seleccionar y comunicar información ‘objetiva’ y ‘libre de sesgos’ para ponerla a disposición del público, sino que también se espera de ellos que fomenten la deliberación, la negociación y la toma de decisiones colectivas y contribuyan a la estabilidad democrática (Farnsworth y Lichter, 2007; Schudson, 1978).

Por estos importantes vínculos entre medios de comunicación, opinión pública y democracia los investigadores de disciplinas como sociología o comunicación han estudiado la confianza y la credibilidad de los medios (media trust y media credibility) desde los años cincuenta del siglo pasado. A lo largo de estas siete décadas de estudios, los investigadores han encontrado una gran variedad de efectos de la (des)confianza en los medios de comunicación. Así, por ejemplo, el nivel de confianza en la fuente de información (ya sea el medio o el periodista) está directamente relacionado con el poder persuasivo del mensaje, además de ser un mediador relevante de los efectos de agenda setting y priming (Druckman, 2001; Miller y Krosnick, 2000). A nivel comportamental, se ha descubierto que la (des)confianza en los medios influye en los patrones de consumo y exposición a la información, ya que las audiencias tienden a obtener información de fuentes en las que confían, así como a evitar la exposición a fuentes de información que no consideran fiables (Ardèvol-Abreu y Gil de Zúñiga 2016; Tsfati y Cappella, 2003).

A pesar de los importantes avances logrados en las últimas décadas en la comprensión de la confianza en los medios de comunicación, persisten aún importantes problemas conceptuales y metodológicos. En primer lugar, como han señalado Kohring y Matthes (2007), no existe una teoría explícita y completa sobre la confianza en los medios de comunicación, lo que provoca importantes problemas en su medición (estudios diferentes la miden de manera distinta). En segundo lugar, la investigación sobre la confianza en los medios se origina casi por completo en los Estados Unidos, por lo que carecemos de una perspectiva comparativa internacional (Tsfati y Ariely, 2014). Los hallazgos previos sobre la confianza de los medios son, por lo tanto, difícilmente generalizables a otras sociedades democráticas, y mucho menos a contextos no democráticos. Este estudio está diseñado para llenar algunos de estos vacíos, al basarse en una exploración transcultural de la confianza en los medios de comunicación.

3. Pregunta de investigación

El objetivo de este estudio es doble. En primer lugar, pretendemos aprehender diferentes tipos de confianza social de manera conjunta (ver Sibley y Liu, 2013), para así contribuir a la teorización de la confianza como un sistema global de significado (Liu et al., 2018). Además, investigamos las posibles diferencias en los niveles de confianza en los actores institucionales entre distintos países. Sobre la base de la literatura científica revisada anteriormente, y a la luz de estos objetivos, formulamos una pregunta de investigación:

PI: ¿Cómo son los niveles de confianza en los actores institucionales (el Gobierno, los organismos gubernamentales, las instituciones nacionales de seguridad, los productores de conocimiento científico y los medios de comunicación) en diferentes sociedades?

4. Métodos
4.1. Muestra

Los datos para este estudio se recogieron a través de una encuesta online de panel llevada a cabo en 22 países de América, Asia, Europa, y Sudáfrica. La encuesta forma parte de un proyecto internacional realizado por una asociación de grupos de investigación con sede en Europa y Nueva Zelanda. El grupo de investigadores tradujo el cuestionario a los idiomas propios de cada país, para lo que se utilizaron traducciones inversas con un enfoque de equipo (ver Behling y Law, 2000; Thato, Hanna y Rodcumdee, 2005) o un enfoque de comité (Brislin, 1980). La encuesta se llevó a cabo entre el 14 y el 24 de septiembre de 2015 con el apoyo de AC Nielsen, empresa a la que se contrató para administrar el estudio. A partir de un panel de tipo opt-in con más de 10 millones de participantes potenciales, Nielsen utilizó técnicas de muestreo estratificado por cuotas en cada país. De este modo, se pudieron formar 22 muestras representativas de acuerdo con los datos demográficos publicados por los organismos nacionales a cargo de la información estadística y el censo (ver Callegaro et al., 2014) [2]

La muestra de mayor tamaño fue la de Brasil (N = 1.224), y la más pequeña la de India (N = 409), ya que solo se recogieron datos en Nueva Delhi. El tamaño promedio de la muestra, para todos los países, fue ligeramente superior a 1.100 (M = 1.136; DT = 238). La tasa de cooperación general fue relativamente alta, con un promedio del 77 % en todo el panel (AAPOR, 2011; CR3). Dado que Nielsen se asocia con compañías nacionales que emplean una combinación de métodos de muestreo basados en panel y probabilidad, se minimizan los inconvenientes de representatividad de los diseños de encuestas online (AAPOR, 2011; Bosnjak, Das y Lynn, 2016; ver Tablas 6 a 8 y Apéndice para más detalles).

4.2. Medidas

Confianza en el Gobierno. Esta medida captura información sobre el ‘apoyo específico’ de los encuestados hacia los políticos actualmente en el cargo —distinto del ‘apoyo difuso’, que tiene un carácter más amplio al referirse al sistema político en general— (Miller, 1974; Putnam, 2000; 2002). Basándonos en los ítems de la Encuesta Mundial de Valores (WVS, por sus siglas en inglés) y de otros estudios relacionados (por ejemplo, Bennett et al., 1999; Catterberg y Moreno, 2006; Citrin, 1974), la confianza en el Gobierno se midió con las siguientes tres preguntas: “Califique su sentimientos de confianza hacia las siguientes personas y organizaciones (1 = no confía en absoluto a 7 = confía completamente): Gobierno de la nación; Gobierno local; el presidente del Gobierno [o primer ministro, en función del país]” (α de Cronbach = .87; M = 2.19; DT = 1.08; ver Tabla 3 para un desglose detallado por país).

Confianza en los organismos gubernamentales. Esta variable aborda actitudes más generales de los encuestados hacia el sistema político, es decir, su grado de ‘apoyo difuso’ al sistema —independientemente de si confían o no en los gobernantes actualmente en el cargo— (Cook y Gronke, 2005; Hardin, 1999). Este índice incluía cuatro ítems relacionados con el nivel de confianza de los encuestados en los siguientes actores políticos: “El poder judicial (tribunales); las agencias gubernamentales de seguridad o inteligencia, el sistema fiscal y tributario de su país; y los resultados electorales en su país” (α de Cronbach =84; M = 3.21; DT = 1.41; Tabla 3).

Confianza en las instituciones nacionales de seguridad. De manera similar a la confianza en los organismos gubernamentales, esta dimensión de la confianza social también se relaciona con las actitudes del público hacia las instituciones de su sistema político —y se refiere, por tanto, al ‘apoyo difuso’— (Hetherington, 1998; Liu et al., 2018). Con la misma introducción que para las preguntas sobre confianza en el Gobierno, los encuestados manifestaron su grado de (des)confianza hacia la “policía” y “el ejército de su país” (α de Cronbach = .74; M = 3.84; DT = 1.54; Tabla 3).

Confianza en los productores de conocimiento científico. Utilizando la misma frase introductoria que en las medidas anteriores, la confianza en los productores de conocimiento científico se midió a través del nivel de confianza de los encuestados en “los científicos” y “las universidades” (escala promediada con 2 ítems, α de Cronbach = .87; M = 4.43; DT = 1.42; Tabla 3).

Confianza en los medios de comunicación. Partiendo de medidas desarrolladas en estudios anteriores (Jackob, 2010; Jones, 2004; Moy, McCluskey, McCoy y Spratt, 2004), la confianza en los medios de comunicación se midió con una escala de tres elementos. Se preguntó a los encuestados acerca de su grado de confianza en “las noticias de los principales medios de comunicación (por ejemplo, los periódicos y la televisión); las noticias de medios alternativos (por ejemplo, blogs y medios de periodismo ciudadano); y las noticias de las redes sociales (α de Cronbach = .77; M = 3.51; DT = 1.12; Tabla 3).

4.3. Análisis

Basándonos en el Inventario Global de la Confianza (Global Trust Inventory, ver Liu, et al., 2018), combinamos los 14 ítems de confianza social en los 5 índices descritos en la sección de métodos, para posteriormente obtener sus medidas descriptivas (ver Tabla 3). Se realizaron pruebas de fiabilidad para cada constructo o subdimensión (prueba α de Cronbach para las escalas con múltiples ítems, coeficiente KR-20 para las escalas de dos ítems). A continuación, se compararon las puntuaciones medias de cada país en cada subdimensión con la media general (que incluye los 22 países), para lo que se utilizaron pruebas t de medias independientes (Tabla4). Después, con el objetivo de examinar la significación estadística de las diferencias entre países, se emplearon pruebas post-hoc de ANOVA mediante el procedimiento de Bonferroni (Tablas4 y 5). Los resultados de estas pruebas se recogen en las Tablas2 a 5, con los países agrupados (en clusters) en función de su IDH. El análisis de conglomerados (cluster analysis) permite crear grupos de países con una respuesta similar a una variable de interés o un conjunto de ellas (en nuestro caso, el IDH).

5. Resultados

Las Tablas 2, a tabla 4 y tabla 5 presentan estadísticos descriptivos (desglosados por países) para cada subdimensión de la confianza social. Los países se agruparon en cuatro clusters en función de su IDH (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 2015), desde el IDH ‘más alto’ al ‘medio’. Los análisis de conglomerados en dos fases, basados ​​en la distancia euclidiana, muestran que el mejor ajuste a los datos se logra mediante una solución de 4 clusters (medida de silueta de cohesión y separación de conglomerados = 0,7; proporción de tamaños = 2,5). Como muestra la Tabla 1, los conglomerados difieren en tamaño. El más grande representa a los países con el IDH ‘más alto’: Alemania, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Reino Unido, Corea, Japón, Taiwán, España, Italia y Estonia (N = 10; 45,5 % de los países). El segundo grupo incluye cuatro países (18,2 % de los casos) con un IDH ‘muy alto’: Polonia, Argentina, Chile y Rusia. Cuatro países (18,2 %) con un IDH ‘alto’ forman el tercer grupo: Turquía, Brasil, Ucrania y China. Finalmente, el grupo con un ‘IDH medio’ (N = 4; 18,2 % de los países) incluye a Indonesia, Filipinas, Sudáfrica e India.

Para comprobar con mayor detalle la consistencia interna de nuestro modelo de confianza en los actores institucionales, calculamos de manera individual (para cada país) los coeficientes α de Cronbach de las cinco subdimensiones de la confianza social. Como se muestra la Tabla 3, las cinco subdimensiones de la confianza son razonablemente consistentes en los 22 países de la muestra (con alfas que varían desde un mínimo de .59 hasta un máximo de .94; ver Tabla 3).

5.1. Confianza política: confianza en el Gobierno, confianza en los organismos gubernamentales y confianza en las instituciones nacionales de seguridad.

Las primeras tres columnas de las tablas2, tabla3, tabla4 y tabla5 muestran los resultados de la confianza política, con algunas dimensiones más relacionadas con el apoyo específico (confianza en el Gobierno), y otras más generales, conectadas con apoyo difuso (confianza en los organismos gubernamentales y en las instituciones nacionales de seguridad). Cabe notar que los niveles medios de confianza son consistentemente más altos para los organismos gubernamentales y las instituciones de seguridad (apoyo difuso) que para el Gobierno (apoyo específico). Sin embargo, hay algunas excepciones a este patrón: Rusia, Ucrania, China e Indonesia muestran niveles más altos de confianza en el Gobierno (MR = 3,41; MU = 2,43; MCh = 4,05; MI = 3,50, respectivamente) que en los organismos gubernamentales (MR = 3,03; MU = 2,30; MCh = 3,63; MI = 3,31, respectivamente). Por el contrario, las instituciones de seguridad (policiales y militares) alcanzan niveles de confianza más altos que los del Gobierno, sin ninguna excepción (Tabla 3). Esto significa que, a nivel agregado, las personas tienden a mostrar niveles más bajos de confianza en las personas que ocupan cargos concretos (los gobiernos de turno) que en las instituciones que forman parte del sistema político —estas últimas vinculadas solo de manera indirecta al Gobierno en ejercicio—. Este hallazgo proporciona apoyo empírico adicional a la distinción teórica entre la confianza en los cargos y políticos de turno, por un lado; y confianza de carácter institucional o a nivel de régimen político, por otro (Bennet et al., 1999; Easton, 1965; Hetherington, 1999).

La confianza en el Gobierno osciló entre un mínimo de 1,88 (Brasil, ligeramente por debajo de 2 = ‘confío un poco’) y 4.93 (India, 5 = ‘confío bastante’). Por su parte, los niveles de confianza en los organismos gubernamentales variaron entre un mínimo de 2,30 (en Ucrania) y un máximo de 5,03 (de nuevo, en India). Del mismo modo, la confianza en las instituciones de seguridad alcanzó su nivel más alto en India (5,25) y su valor más bajo en Sudáfrica (2,85) (ver Tablas 2 y 3). La Tabla 4 muestra las pruebas t detalladas para las diferencias de medias entre cada país y la media general o gran media (confianza en el Gobierno, M = 2,92; confianza en los organismos gubernamentales, M = 3,21; confianza en las instituciones de seguridad, M = 3,84). Estonia, Rusia, China e India mostraron los niveles más altos de confianza en el Gobierno dentro de sus respectivos clusters; mientras que España, Polonia, Brasil y Sudáfrica obtuvieron las puntuaciones más bajas (Tablas5). De manera similar, Estonia, Rusia, China e India alcanzaron los valores más altos de confianza en los organismos gubernamentales dentro de sus conglomerados, mientras que Taiwán, Argentina, Ucrania y Sudáfrica obtuvieron calificaciones significativamente más bajas que el resto de los países de su cluster. Con respecto a la tercera subdimensión de la confianza política —la confianza en las instituciones de seguridad—, se encontraron valores máximos dentro de sus clusters en Estonia, Chile, Turquía e India. Taiwán, Argentina, Brasil y Sudáfrica se situaron en el extremo más bajo de su cluster con respecto a la confianza en la policía y los militares.

En general, los resultados sugieren una relación no lineal entre los niveles de desarrollo humano y la confianza política. Como muestra la Tabla 1, los niveles promedio de confianza política (incluyendo Gobierno, organismos gubernamentales e instituciones de seguridad) son relativamente altos en cada extremo del IDH (es decir, los clusters 1 y 4). De esta manera, los encuestados que viven en países con un IDH ‘más alto’ (cluster 1) o ‘medio’ (cluster 4) tienden a confiar más en su Gobierno e instituciones, en comparación con los encuestados de los países en los clusters 2 y 3 (con un IDH ‘muy alto’ y ‘alto’, respectivamente).

5.2. Confianza en los productores de conocimiento científico.

En el análisis por país, los valores medios en esta subdimensión oscilaron entre 3,41 (Taiwán, por encima de 3 = ‘confío parcialmente’, y por debajo de 4 = ‘confío moderadamente’) y 5,60 (India) (por encima de 5 = ‘confío bastante’ y por debajo de 6 = ‘confío mucho’) (Tabla2 y tabla3). Al igual que sucede con la confianza en los medios de comunicación (desarrollada en el siguiente epígrafe), Taiwán e India obtuvieron los valores medios más bajos y más altos, respectivamente, en la subdimensión de confianza en los productores de conocimiento (ver comparaciones más detalladas con la media general en la Tabla 4, M = 4,43). Las diferencias entre países dentro de cada cluster también resultaron significativas para esta subdimensión de la confianza (Tabla4 y tabla5). Así, los niveles medios de confianza en los productores de conocimiento en Estonia (M = 5,06, significativamente más altos que el resto de países del primer cluster, excepto Nueva Zelanda), Argentina (M = 5,11), Turquía (M = 4,72) e India (M = 5,60) fueron los más elevados de sus respectivos clusters. Por el contrario, los países con niveles de confianza en científicos y universidades significativamente más bajos dentro de cada cluster fueron Taiwán (M = 3,41), Polonia (M = 4,14), Brasil (M = 4,27, significativamente más bajo que el resto de países dentro del tercer cluster salvo China) y Sudáfrica (M = 4,10). A nivel de conglomerados, la confianza en los productores de conocimiento científico mantiene una relación negativa con el IDH, mostrando un valor máximo (M = 4,72) para el cluster con un IDH más bajo y un valor mínimo (M = 4,32) para el cluster con el IDH más alto (ver Tabla 1).

5.3. Confianza en los medios de comunicación.

La confianza en los medios de comunicación mostró un valor mínimo de 2,63 (Taiwán) (entre 2 = ‘confío un poco’ y 3 = ‘confío parcialmente’) y un máximo de 5,13 (India) (por encima de 5 = ‘confío bastante’). La Tabla 4 muestra resultados detallados por país, y especifica los países que obtuvieron con valores medios superiores o inferiores a la media general o gran media (M = 3,51). Las pruebas post-hoc de ANOVA (Tablas 4 y 5) indican la existencia de diferencias significativas entre países dentro de los clusters. Los valores mínimos dentro cada cluster correspondieron a Taiwán (M = 2,63), Polonia (M = 3,40) y Sudáfrica (M = 3,54). En el otro extremo, Chile (M = 3,86) e India (M = 5,13) mostraron los valores más altos en sus respectivos clusters. En la Tabla 1 se comparan los valores agregados de confianza en los medios entre los cuatro clusters. De manera similar a lo que sucede con la confianza en los productores de conocimiento, la confianza de los medios también se relaciona de manera inversa con el IDH. Así, la confianza en los medios alcanza un valor máximo en el cuarto conglomerado (M = 4,14), formado por los países con un IDH más bajo. En el otro extremo, el cluster de países con mayor IDH obtiene el valor más bajo (M = 3,33)

6. Discusión y conclusiones

Este artículo sintetiza hallazgos previos de diferentes campos de investigación, con el objetivo de contribuir al desarrollo de una medida multidimensional e internacionalmente válida de la confianza en los actores institucionales. De este modo, este estudio emplea un modelo de confianza en los actores institucionales con cinco dimensiones. Nuestro enfoque está en línea con las preocupaciones planteadas acerca de la doble orientación de la confianza política: a) hacia los cargos políticos en ejercicio y sus políticas del momento (apoyo específico), y b) hacia otras instituciones y elementos más estables del sistema político (apoyo difuso) (Bennet et al., 1999; Easton, 1965; Hetherington, 1999). En otras palabras, las actitudes de los ciudadanos hacia la política —y, más específicamente, sus niveles de confianza política—, no pueden estudiarse como un bloque homogéneo. Cuando se pregunta a los ciudadanos sobre sus niveles de confianza política, existe una clara tendencia a distinguir entre el Gobierno y los líderes políticos en el poder (apoyo específico) y otras instituciones menos ‘coyunturales’, más características del sistema político (el poder judicial, el ejército o las agencias de inteligencia) (apoyo difuso). En nuestra muestra, los niveles de apoyo difuso son consistentemente más altos que los niveles de apoyo específico en todos los países. Es importante señalar que nuestro modelo multidimensional de confianza social muestra niveles aceptables de fiabilidad en todos los países de la muestra, con muy pocas excepciones: los valores de alfa para todas las subdimensiones son aceptables (y a veces buenos o incluso excelentes).

En general, los productores de conocimiento (los científicos y sus instituciones) son los actores en los que se deposita más confianza en todas las sociedades. Aunque algunos estudios previos han señalado la disminución de los niveles de confianza en la ciencia (Allum et al., 2008; Aupers, 2012), los resultados de nuestro estudio indican niveles bastante altos de confianza, incluso cuando se pregunta acerca de las instituciones científicas y no sobre los principios y métodos científicos (ver Achterberg et al., 2015). Sin excepción alguna, los encuestados califican a las universidades y los científicos como los actores institucionales más confiables, con valores por encima de 4 (‘confío moderadamente’) en la mayoría de los países, e incluso por encima de 5 (‘confío bastante’) en algunos de ellos (Italia, Estonia, Argentina e India). En el otro extremo del espectro, el Gobierno es a menudo el actor social en el que menos se confía, calificándose por debajo de los organismos gubernamentales, las instituciones de seguridad y los medios de comunicación. Sin embargo, este hallazgo no es consistente en todas las sociedades, ya que en algunos de los países más poblados de nuestra muestra (Estados Unidos, Rusia y China) los encuestados confían más en el Gobierno que en los medios de comunicación (la institución en la que menos se confía, tanto en Estados Unidos como en Rusia). Desde una perspectiva normativa, estos resultados deben verse con cierta preocupación. En las sociedades democráticas, a los medios de comunicación se les confía la responsabilidad de actuar como vigilantes del interés público (watchdogs for the public), así como de supervisar las actividades de los tres poderes (ejecutivo, legislativo y judicial). Si los ciudadanos no confían en su sistema mediático, difícilmente se podrá llevar a cabo esta función de control, supervisión y rendimiento de cuentas.

En consonancia con teorías y hallazgos de estudios previos (Catterberg y Moreno, 2006; Inglehart, 1997), nuestros resultados sugieren que tanto las razones de tipo cultural como institucional pueden explicar las variaciones de los niveles de confianza social entre sociedades. Las teorías culturales sostienen que en el seno de las sociedades más desarrolladas se han desarrollado valores ‘posmaterialistas’ que llevan a los ciudadanos a plantear un mayor nivel de exigencia sobre sus gobiernos e instituciones (Inglehart, 1997). Así, los posmaterialistas pondrían menos énfasis en el desarrollo económico y priorizarían la calidad de vida no económica (Inglehart, 1997, p. 375), lo que puede provocar la pérdida del respeto a la autoridad y disminuir la confianza social (Tsfati y Ariely, 2014). No obstante, esta reducción de la confianza social no ha de ser necesariamente negativa, ya que pueden sugerir la aparición de un “escepticismo vigilante”, con una ciudadanía más crítica y políticamente sofisticada (Cook y Gronke, 2005; Hardin, 1999). En línea con estas ideas, nuestro estudio muestra que los países con un IDH más bajo tienden a obtener una puntuación relativamente alta en todas las dimensiones de la confianza social, mientras en los países con mayor IDH se verifican valores más bajos de confianza en gobierno, instituciones y productores de conocimiento.

La relación inversa entre IDH y confianza social, sin embargo, no muestra un patrón perfecto, lo que sugiere que otras variables a nivel macro —diferentes de los ‘valores posmaterialistas’— podrían estar afectando a los valores de confianza social. Por ejemplo, la confianza política (que comprende la confianza en el Gobierno, en los organismos gubernamentales y en las instituciones de seguridad) tiende a mostrar valores más altos en los países del primer cluster (mayor IDH) que en los del segundo y tercer cluster (menor IDH). Una explicación complementaria de la anterior podría ser el llamado efecto “pos luna de miel” (Catterberg y Moreno, 2006). Si bien la llegada de la democracia suele generar mayores niveles de confianza social (especialmente en lo relativo a la confianza en el Gobierno), esta tendencia tiende a revertirse después de algunos años o décadas de expectativas ciudadanas sin cumplir. En muchos casos, las instituciones sociales y políticas no consiguen la mejora esperada en los derechos cívicos, políticos y económicos, lo que arrastra a la baja los niveles de confianza social (Catterberg y Moreno, 2006).

Como en cualquier otro estudio, estos resultados han de interpretarse con cautela, y a la luz de una serie de limitaciones. En primer lugar, nuestros análisis se centran en el estudio del modelo multidimensional de confianza social, y no pretenden hacer atribuciones causales. Por lo tanto, nuestras interpretaciones sobre el papel de los valores posmaterialistas o el efecto “pos luna de miel” requerirían de estudios adicionales. Con este objetivo, estudios futuros apoyados en análisis multinivel deberían considerar no solo variables individuales (factores demográficos, antecedentes sociopolíticos, uso de los medios de comunicación, etc.), sino también variables relacionadas con los valores culturales (por ejemplo, posmaterialismo) y el comportamiento de las instituciones sociales. Otra de las limitaciones del estudio deriva del empleo de una encuesta a través de internet como método de recogida de datos. Aunque las muestras son similares a los datos del censo de cada país —en términos de edad, sexo, educación e ingresos, ver Tablas 6, tabla7 y 8 Apéndice—, los participantes no fueron seleccionados entre la población general, sino que formaban parte de un panel de tipo opt-in. Finalmente, dos de las muestras de análisis (Sudáfrica y la India) no representan a todo el país, ya que los datos proceden solo de la ciudad más poblada (Johannesburgo y Delhi, respectivamente).

A pesar de estas limitaciones, este estudio hace importantes contribuciones teóricas y empíricas al estudio de la confianza social. Nuestros análisis ponen a prueba un modelo multidimensional de confianza social —que incluye la confianza en el Gobierno, en los organismos gubernamentales, en las instituciones de seguridad, en los productores de conocimiento y en los medios de comunicación— en diferentes sociedades. Las subdimensiones del modelo se comportaron adecuadamente en todos los países, arrojando estimaciones de fiabilidad más que aceptables en la mayoría de los casos. También encontramos diferencias importantes en la confianza social en diferentes sociedades, que intentamos explicar con la ayuda de teorías culturales e institucionales.

  • Esta investigación ha obtenido la financiación de la Asian Office of Aerospace Research and Development (FA2386-15-1-0003). El segundo autor es beneficiario del Programa “Viera y Clavijo” de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) y de la Universidad de La Laguna.

 

Notas

[1] El Índice de Desarrollo Humano (IDH) es un indicador del bienestar de la población de un país creado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Esta medida pretende reflejar el nivel de vida de cada sociedad, más allá de los indicadores tradicionales de fortaleza de la economía (PIB), ya que el crecimiento económico no siempre se corresponde con un mayor bienestar de los ciudadanos. El IDH incluye medidas de esperanza de vida al nacer, nivel educativo y producto interior bruto (PIB) per cápita (PNUD, 2015).

[2] Es importante tener en cuenta que los países con niveles más altos de penetración de internet son los menos problemáticos para los diseños de encuestas online (Mohorko, Leeuw, Hox, 2013). Por lo tanto, en países con niveles más altos de desigualdad de ingresos y menor penetración de internet, los resultados deben interpretarse con mayor cautela.

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tabla1 - tabla 2- tabla 4 - table 5 - table 6 - table 7- 8pendice

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CÓMO CITAR ESTE ARTÍCULO EN BIBLIOGRAFÍAS – HOW TO CITE THIS ARTICLE IN BIBLIOGRAPHIES / REFERENCES:

H Gil de Zúñiga, A Ardèvol-Abreu, T Diehl, M Gómez Patiño, J H Liu (2019): “La confianza en los actores institucionales en 22 sociedades. Análisis de la confianza en la política, la ciencia y los medios de comunicación en el mundo”. Revista Latina de Comunicación Social, 74, pp. 237 a 262.
http://www.revistalatinacs.org/074paper/1329/12es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2019-1329

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…H Gil de Zúñiga et al, 2019 (237 a 262) …

Artículo recibido el 30 de noviembre de 2018. Aceptado el 21 de enero.
Publicado el 12 de febrero de 2019

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