RLCS, Revista Latina de Comunicacion Social
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Digital Object Identifier System - Identificador de Objetos Digitales 10.4185/RLCS-2019-1389 | ISSN 1138-5820 | RLCS, 74-2019 | Version in English language | Explicación audiovisual del autor |

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J S López López, J G Miranda Corzo, M A García Jurado, A P Buitrago Rojas (2019): “Esto yo lo dejo ahí, extiéndalo usted más allá”. La obra poética de Wilson Caicedo y la memoria histórica del corregimiento 8 de Buenaventura”. Revista Latina de Comunicación Social, 74, pp. 1366 a 1390.
http://www.revistalatinacs.org/074paper/1389/72es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2019-1389

EXTRA – Narrativas de Paz, voces y sonidos
Análisis de la paz en Colombia, desde la comunicación / 04


“Esto yo lo dejo ahí, extiéndalo usted más allá”. La obra poética de Wilson Caicedo y la memoria histórica del corregimiento 8 de Buenaventura

“Esto yo lo dejo ahí, extiéndalo usted más allá”[1] Poetic work by Wilson Caicedo and the historical memory of Village 8 in Buenaventura

Juan Sebastián López López [CV]  [ocORCID] [lgsGS]: Profesor titular del Departamento de Humanidades y Coordinador del Instituto de Estudios Socio-Históricos Fray Alonso de Zamora, Universidad Santo Tomás, Colombia -
sebastianlopez@usantotomas.edu.co
Juan Guillermo Miranda Corzo [CV]  [ocORCID] [lgsGS] Investigador en el Instituto de Estudios Socio-Históricos Fray Alonso de Zamora, Universidad Santo Tomás, Colombia - juanmiranda@usantotomas.edu.co
Mayra Alejandra García Jurado [CV]  [ocORCID] [lgsGS] Investigadora en el Instituto de Estudios Socio-Históricos Fray Alonso de Zamora, Universidad Santo Tomás, Colombia - mayragarcia@usantotomas.edu.co
Andrea Paola Buitrago Rojas [CV]  [ocORCID] [lgsGS] Profesora titular del Departamento de Humanidades e investigadora del Instituto de Estudios Socio-Históricos Fray Alonso de Zamora, Universidad Santo Tomás, Colombia - andreabuitrago@usantotomas.edu.co

Abstracts

[ES] Introducción: El artículo aborda la memoria histórica de la comunidad afrodescendiente del Corregimiento 8 de Buenaventura (Colombia) a partir de las poesías de Wilson Caicedo. Metodología: Las poesías se analizaron desde la semiótica de la cultura, a partir de los ejes sintagmático y paradigmático. Los demás testimonios se utilizaron para componer una línea de tiempo y una red semántica. Resultados: Las poesías presentan una síntesis original de hechos victimizantes, experiencias, exhortaciones y elaboraciones simbólicas. Estas últimas no se registran en los testimonios analizados. Discusión y conclusiones: La obra poética de Caicedo compone una narrativa sobre los avatares del Corregimiento, por lo que su análisis permitió ensanchar el horizonte de comprensión tanto de las afectaciones que ha padecido la comunidad como de sus procesos de resistencia. Además, su carácter performativo refuerza los vínculos de la comunidad que, representada en los poemas, es retada a producir nuevos significados, narrativas y prácticas de resistencia.
[EN] Introduction: The paper deals with the historical memory of the Afro-descendant community of Village 8 in Buenaventura (Valle del Cauca, Colombia) based on the poems by Wilson Caicedo, one member of this community. Methodology: The poems were analyzed from the viewpoint of semiotics of culture based on the syntagmatic and paradigmatic axes. The other testimonies were used to create a timeline and a semantic network. Results: The poems present an original synthesis of victimizing facts, experiences, exhortations, and symbolic elaborations that were not reported in the analyzed testimonies. Discussion and conclusions: The poetic work by Wilson Caicedo creates a narrative about the avatars in Village 8, and thus its analysis contributes to widen the comprehension horizon of the upheavals suffered by the community as well as its resistance processes. Moreover, the performative character  of the poetries strengthens the community bonds, which is also represented in the poems but at the same time is challenged to produce new meanings, narratives, and practices of resistance.

Keywords
[ES] Poesía; memoria; semiótica cultural; afrodescendientes; pacífico colombiano.
[EN] Poetry; memory; semiotics of culture; Afro-descendants; Colombian Pacific.

Contents
[ES] 1. Introducción. 2. Metodología. 2.1. Cartografías y entrevistas semiestructuradas. 2.2. Análisis de poesías desde la semiótica de la cultura. 3. Resultados. 3.1. Historia reciente y situación actual de la comunidad. 3.2. Análisis desde los ejes sintagmático y paradigmático. 3.2.1. Eje sintagmático. 3.2.2. Eje paradigmático. 4. Conclusiones.
[EN Introduction. 2. Methodology. 2.1. Cartographies and semi-structured interviews. 2.2. Poems’ analysis from the viewpoint of semiotics of culture. 3. Results. 3.1. Recent history and present situation of the community. 3.2. Analysis from the syntagmatic and paradigmatic axes. 3.2.1. Syntagmatic axis. 3.2.2. Paradigmatic axis. 4. Conclusions

[ Investigación ] [ financiada ]

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1. Introducción

A continuación, se presentan los resultados de una investigación realizada en el Corregimiento 8 de Buenaventura (litoral pacífico colombiano), en la que se otorgó especial relevancia a la obra poética de Wilson Caicedo. El ejercicio realizado perseguía dos objetivos principales. El primero, reconstruir los acontecimientos y las experiencias que definen el pasado reciente y la situación actual del Corregimiento. El segundo, examinar, por medio de un análisis socio-semiótico, los modos en que las poesías de Caicedo ensanchan el horizonte de comprensión de la historia reciente de la comunidad y aportan, por esa vía, a la configuración de su memoria histórica y sus perspectivas de futuro.

Un estudio de esta naturaleza se justifica por tres razones principales. En primer lugar, porque la comunidad negra del Corregimiento se encuentra en un estado grave de vulnerabilidad económica y cultural ocasionada, entre otros factores, por abandono estatal, desplazamientos forzados, masacres y aspersiones de glifosato sobre sus cultivos. Todo ello hace urgente dirigir esfuerzos por reconstruir los acontecimientos que han afectado la vida de la comunidad y contribuir académicamente a sus reclamos de justicia. En segundo lugar, porque como sugieren otros estudios similares, la poesía tomada como elemento configurador de la memoria histórica involucra valiosas posibilidades analíticas, con lo que la obra de Caicedo constituye un magnífico documento de trabajo. Tercero, porque el campo de la comunicación social resulta notablemente enriquecido si se toma la poesía como texto social elocuente, que reúne, combina y crea los significados que informan las experiencias, narrativas y relaciones de muchas comunidades.

La literatura revisada indica que el estudio social de las comunidades negras, raizales, palenqueras y afrocolombianas [2] se origina a mediados del siglo XX. A juicio de Velandia y Restrepo (2017), las primeras tentativas de análisis tuvieron una decidida influencia funcionalista, gracias al movimiento académico “afroamericanista” fundado por el antropólogo norteamericano Melville Herskovits. En esa línea destacan trabajos como los de Arboleda (1950) y Escalante (1954) que contribuyeron con el estudio descriptivo y explicativo de la historia y el folklore de las comunidades afrocolombianas.

A inicios de la década del 70 se advierte un giro hacia lo interpretativo [3], volcado a comprender la cultura negra en Colombia. En esta corriente fue usual el uso de técnicas fotográficas y documentales para registrar hechos hasta entonces inéditos (Whitten y Friedemann, 1974; Friedemann y Patiño 1983; Friedemann y Vanín, 1995). De esta forma, se inicia una generación de estudios con notable influencia académica y sociopolítica. La creciente popularidad de este tipo de investigaciones contribuyó a develar formas históricas de segregación y discriminación padecidas por las comunidades afrocolombianas (Zapata, 1989) que, en muchos casos, estaban fuertemente vinculadas a dinámicas violentas de escala nacional (Restrepo, 2001).

Más adelante algunos investigadores encontraron que la rica tradición oral y literaria de las comunidades afrocolombianas, entre las que destacan los alabaos, los arrullos, las coplas, los relatos cantados y los romances, permitía un acceso novedoso y original a distintos fenómenos de interés etnográfico (Friedemann y Niño, 1997; Friedemann, 1997). Esto sirvió como base para estudios focalizados en prácticas culturales, cosmovisiones, historias, resistencias y repertorios simbólicos en los que la caracterización de índole musical y literaria integraba la explicación sociocultural (Ochoa, Convers y Hernández, 2015; Freja, 2012; Tobón, 2016; Oslender, 2003, 2005; Pinilla, 2017). De ese modo, se inaugura un enfoque multidisciplinar en el que, además de la antropología, toman relevancia los métodos y hallazgos provenientes de la historiografía, la sociología, la lingüística y la literatura (Quintero, 2012; Mosquera, 2000; Urrego, 2014; Arango, 2014, Ortíz, 2007, Schwegler, Kirschen y Maglia, 2017; Valderrama, 2017).

En lo que respecta a las investigaciones realizadas sobre tradiciones orales y narrativas afrocolombianas, destacan temáticas como el nacimiento, la muerte, la celebración y las limpiezas rituales, la enseñanza, la violencia, la supervivencia y la lucha por la reparación. Estos asuntos poseen una importancia singular en los procesos comunitarios de transmisión cultural, resistencia y construcción de memoria. Así mismo, se aclara de qué modos las tradiciones orales afrocolombianas han influido en otras expresiones literarias que, además de reinventar y/o evidenciar la oralidad, hacen parte de las composiciones de múltiples autores y autoras que han logrado plasmar elementos de su tradición en novelas, cuentos y versos.

En lo que atañe específicamente a la poesía afrocolombiana [4], a nivel editorial [5] y académico se viene haciendo un esfuerzo decidido por estudiar y difundir la obra tanto de sus figuras más reconocidas [6] como la de otros poetas menos populares, a fin de que se reconozca su lugar en el conjunto de la literatura nacional. En el frente académico destacan los trabajos de Lawo-Sukam (2007a; 2010; 2011b; 2012), en los que se analiza la obra de poetas como Hugo Salazar, Alfredo Vanín, Helcías Mantán y Guillermo Payán para resaltar su valor estético y sociocultural a partir de una reconstrucción del contexto individual y colectivo de cada escritor. Sus estudios aportan, además, herramientas efectivas para el “estudio sociocultural del afro-hispano” (Lawo-Sukam, 2007b), pues a partir de un modelo como el ecocritisismo se posibilita una reflexión rigurosa sobre la construcción cultural de lo afrocolombiano y su relación directa con la naturaleza y el medio ambiente.

Otros avances significativos se encuentran también en los textos de Escobar (2012), Jaramillo (2007), Oslender (2007a; 2007b), Martán y Hurtado (2008), N´gom (2015), Osorio (2001) y Porras (2011), quienes tratan la obra de Candelario Obeso, Arnoldo Palacios, Mary Grueso y Manuel Zapata, entre otros. Finalmente, en los textos de Quinceno, Ochoa y Villamizar (2016), Oslender (2003; 2005), Pinilla (2017) y Valderrama (2017) se evidencia el valor de la poesía en el estudio de comunidades negras, cuya memoria e identidad se transmite y renueva a través de textos y narrativas que han servido como documentos de demanda, resistencia y participación política en contextos de opresión y violencia históricas.

En síntesis, podría afirmarse que la poética (incluida la literatura oral) viene emergiendo en el panorama académico e investigativo como un recurso singularmente valioso a la hora de llevar a cabo indagaciones de talante sociocultural en comunidades negras. Sin embargo, no se puede perder de vista que los modelos analíticos diseñados para tal fin se encuentran en constante revisión y ajuste. Esto, lejos de ser un problema abre un campo de posibilidades metodológicas que, en cualquier caso, debieran procurar un equilibrio entre el interés etnográfico y el dato poético-literario. Dado su potencial intrínseco, parece recomendable que este último no posea en ningún caso un estatus residual, sino todo lo contrario.

2. Metodología
2.1. Cartografías y entrevistas semiestructuradas

La investigación tuvo un fuerte acento multidisciplinar y se organizó en dos fases. En la primera, se trabajó con la comunidad desde una perspectiva etnográfica, orientada a reconstruir por vía testimonial la historia reciente y la situación actual de la comunidad. Para ello, se tomó como eje las aspersiones con glifosato y su relación con la crisis del chontaduro, cuestiones cuya relevancia fue destacada desde el principio por la misma comunidad.

El Corregimiento 8 está integrado por las veredas de Potedo, San Marcos, Limones, Aguas claras, Zacarías, Guaimía, Sabaletas y Llano bajo. Para lograr representatividad cultural (Bonilla y Rodríguez, 1995) del conjunto de la comunidad se acudió al Consejo Comunitario de San Marcos, cuyos miembros gozan de reconocimiento en las demás veredas. Con ellos en rol de porteros (Barbour, 2013), se planeó el trabajo a realizar y se seleccionaron los participantes según su edad, género, vereda y ocupación.

Si bien algunos líderes de la comunidad fueron entrevistados con anterioridad (Buitrago, Yate, Cundumí y Yaya, 2018) a modo de primer contacto, el trabajo de campo propiamente dicho inició con encuentros grupales en los que se llevaron a cabo cartografías del cuerpo y del territorio. Los mapas corporales se usaron para que los participantes establecieran relaciones simbólicas entre su individualidad y algunos acontecimientos o situaciones significativas. En la línea de Silva, Barrientos y Espinoza (2013), se buscó promover una geografía de la experiencia encarnada en el cuerpo, en la que el autoanálisis y la representación gráfica sirvieran como repertorio para diálogos y discusiones grupales.

Con las cartografías territoriales se buscó indagar en los modos como el entorno material y geográfico de la comunidad era dotado de fuerza simbólica a partir de experiencias colectivas. A diferencia de la cartografía del cuerpo, la cartografía del territorio fue un trabajo grupal desde el inicio, en el que los participantes se organizaron según las veredas de procedencia. El ejercicio supuso un diálogo y una posterior representación del lugar donde habitaban los participantes, de su relación con el mismo y de una reflexión sobre los problemas territoriales e identitarios del Corregimiento. En este sentido, se tomó como referencia lo sugerido por Habegger, Mancilla y Serrano (2006).

Tras analizar los registros obtenidos en los encuentros grupales, se diseñó un modelo de entrevista semiestructurada para una segunda fase de trabajo con la comunidad. El cuestionario abordó asuntos como el lugar de procedencia del entrevistado, sus recuerdos sobre la vida en el Corregimiento antes, durante y después de las fumigaciones con glifosato, su relación con la palma de chontaduro, otros acontecimientos significativos para él y para la comunidad y, finalmente, sus perspectivas de futuro.

Las distancias geográficas y las dificultades de acceso a las veredas fueron un factor determinante para el desarrollo del plan inicialmente trazado. En lo que respecta a las cartografías, se llevaron a cabo jornadas de trabajo intensivo en el que se explicó el sentido y el método del ejercicio, se hizo acompañamiento para su desarrollo y se promovió una discusión en torno a las representaciones gráficas. Todo el proceso fue registrado en audio y video. También se tomaron notas en diarios de campo. En total se recogieron seis cartografías territoriales, treinta mapas corporales y se grabaron tres horas de discusiones grupales.

Las entrevistas se llevaron a cabo en los domicilios de los participantes y con ayuda de los miembros del Consejo Comunitario de la vereda San Marcos. Ellos fueron los encargados de sugerir a los entrevistados y de establecer un itinerario de visitas. En total se llevaron a cabo doce entrevistas de 35 minutos en promedio.

Los materiales y registros obtenidos se organizaron para el análisis según el itinerario de visitas realizadas al Corregimiento. Los mapas fueron digitalizados y las grabaciones de las discusiones grupales y las entrevistas se transcribieron en su totalidad. Con estos insumos se creó una unidad hermenéutica cuyos contenidos se codificaron e interrelacionaron a través de redes semánticas. Para ello, se utilizó el software Atlas.ti versión 7.0.

2.2. Análisis de poesías. desde la semiótica de la cultura

La segunda fase de la investigación correspondió al análisis de la obra poética de Caicedo, para lo cual se recurrió a las teorías de la semiótica de la cultura que desarrolló principalmente Yuri Lotman en colaboración con la escuela de Tartu [7]. Desde esta perspectiva, se examinó la obra literaria como una creación de orden artístico indisoluble de su relación sociocultural. Aunque la semiótica ha estudiado la literatura [8], debido a su naturaleza sígnica (Yllera, 1979; Mukarovsky, 2000), y ha establecido ciertas relaciones exógenas e intertextuales con la cultura, es Lotman (2011) quien ha estudiado, con un énfasis especial, las relaciones entre elementos extratextuales-culturales y el texto artístico. Es, quizá, el estudioso más destacado en el análisis de la cultura a partir de la semiótica (Jiménez, 2015).

La literatura étnica, literatura oral y literatura afrodescendiente han sido tratadas por diversidad de enfoques investigativos, especialmente desde el estudio interdisciplinario de la literatura y la antropología, cuyas perspectivas e intereses son muy variados [9]. Muchos de estos enfoques se acercan más al aspecto antropológico de la literatura que propiamente a un estudio semiótico de los elementos literarios-artísticos, como ocurre en el caso de la Etnosemiótica (Maestro, 1988). Incluso, el concepto de texto de algunos de estos enfoques comparte más una visión clásica (textos escritos) como objeto de estudio, en vez de una concepción de texto más amplia que puede incluir otro tipo de fenómenos no escritos (Leone, 2010).

Lotman, partiendo del cambio sustancial en la semiótica de la cultura a propósito de varias ideas de la semiótica tradicional, concibe el texto (sistema de signos) no como un mensaje proveniente de un único lenguaje, sino como un complejo dispositivo compuesto por diversos códigos que puede transformar los mensajes y generar unos nuevos, “un generador informacional que posee rasgos de una persona con un intelecto altamente desarrollado” (1996, p. 56). Desde allí, Lotman (2011) evidencia cómo el texto artístico, si bien debe entenderse desde la cultura, no puede desligarse, ni su análisis, de sus aspectos más formales y literarios.

La formación del texto artístico, en tanto lenguaje secundario [10], se establece a partir de una selección y combinación de elementos configurados en una nueva semántica. Estos elementos pueden ser tomados de diferentes códigos, valores y sistemas de signos que al nivel de la lengua natural son diferentes. Cuando se integran en el texto, estos elementos se nivelan, es decir, se vuelven equivalentes para lograr la formación de significados nuevos desde la transcodificación externa. Por ello, los elementos inequivalentes en la lengua natural se vuelven equivalentes en el texto artístico y los que son equivalentes en la lengua natural se vuelve inequivalentes en el texto artístico (Lotman, 2011). La metáfora funciona bien para comprender este propósito, puesto que en su naturaleza está volver equivalentes códigos y valores originalmente diferentes. Esto muestra cómo la obra literaria se compone por códigos culturales (selección, combinación y equivalencia) que forman una nueva semántica, es decir, la configuración de la obra artística como sistema.

Las anteriores premisas teóricas se tomaron para analizar la obra poética de Caicedo, dado que ubicaban al texto poético en una relación indisoluble con el continuum de su cultura de origen. Si bien otras disciplinas han analizado la obra literaria exclusivamente en su aspecto etnográfico, social o cultural (incluso lingüístico), a partir de Lotman se pudo establecer una ruta de análisis que examina los elementos literarios en conexión con los elementos socioculturales y extratextuales. Para la formulación de dicha ruta se optó por organizar el análisis en los dos ejes que, a juicio de Lotman, componen el texto artístico: el sintagmático y el paradigmático. No obstante, vale advertir que hay procesos de análisis que atraviesan ambos ejes.

En el eje sintagmático se observaron los elementos que componen el texto artístico, es decir, su lógica y semántica interna. Se analizaron las características estructurales del texto y las combinaciones de los elementos que forman segmentos estructuralmente equivalentes (transcodificación interna).

En el eje paradigmático se examinó la repetición (que puede tener varios niveles como fonólógico, gramatical, léxico-semántico, sintáctico), es decir, las equivalencias y las nivelaciones de los elementos que componen la obra poética y que en la lengua natural no son equivalentes (transcodificación externa). El eje paradigmático, dado que se relaciona con la transcodificación externa y el eje de equivalencias, se introduce más en el elemento cultural. En este eje se observaron los códigos y valores culturales que atraviesan el texto y que moldean la estructura y el contenido de los textos. Así, se establecieron las conexiones entre los rasgos literarios de la obra de Caicedo con los elementos culturales que circundan la semiósfera afrocriolla de su comunidad.

Los cuatro poemas que se analizaron hacen parte de grabaciones obtenidas de los perfomance que Caicedo suele realizar en eventos comunitarios. Para su tratamiento se transcribieron, pese a los problemas que acarrea omitir parcialmente los elementos fonológicos que enriquecen su significado. Dado que los poemas no poseen títulos desde la fuente de audio, se nombraron consecutivamente Poema 1, 2, 3 y 4. Los tres primeros se organizaron según el orden cronológico de los hechos que se cuentan en sus versos. La selección de los cuatro poemas se realizó atendiendo, justamente, a su relación con dichos acontecimientos.

3. Resultados
3.1. Historia reciente y situación actual de la comunidad

Los ejercicios cartográficos permitieron observar la existencia de una serie de acontecimientos que diezmaron las capacidades de la comunidad, al punto de sumirla en la postración económica, la invisibilidad política y la crisis de sus vínculos colectivos. No obstante, en los mapas también se representaron anhelos de justicia y de alternativas económicas sostenibles que permitan superar la delicada situación por la que atraviesa actualmente la comunidad.

En las cartografías territoriales (véase figura 1) emergieron tres cuestiones principales: (1) la relación entre lugares y objetos específicos con acontecimientos históricos determinantes, (2) la apreciación de la naturaleza como recurso necesario para vivir y convivir y (3) la búsqueda de un proyecto económico. En la totalidad de los dibujos aparecen árboles frutales, los ríos Sabaletas y Anchicayá, la carretera principal y carros que transitan por ella. En la mayoría de los casos los árboles representados fueron palmas de chontaduro sin frutos, afectados por el cucarrón picudo (plaga). Cuando la palma de chontaduro fue dibujada con frutos se debió, según ellos, a que así, “cargada”, deseaban ver la palma. De igual forma, el río fue representado con y sin peces para indicar que, si antes abundaban y la comunidad podía dedicarse a la pesca, todo cambió tras el alud de lodo provocado por la hidroeléctrica que administraba la Empresa de Energía del Pacífico S.A. ESP (EPSA), cuya propietaria para entonces era la española Unión Fenosa [11]. Con la carretera y los carros los participantes significaron las incursiones paramilitares y el desplazamiento. No obstante, en algunos casos la carretera se usó para representar sus proyectos de alternativas productivas relacionadas con la agricultura y el turismo.

1
Figura 1: Muestra de las cartografías territoriales. Elaboración propia.

En las cartografías del cuerpo predominó la representación de valores individuales y colectivos claramente articulados en torno a un espíritu comunitario que aparece amenazado por agentes externos. En el nivel individual se aludió a la responsabilidad, la honestidad, el respeto, la humildad, la rectitud, la solidaridad y la amabilidad. En lo colectivo se hizo referencia a la unión, la perseverancia y la cooperación. También se encontró que el canto y el baile son actividades que generan cohesión y mantienen la voluntad de retorno al territorio por parte de aquellos que se han desplazado. Como ocurrió en los mapas territoriales, se aludió al chontaduro constantemente. El fruto se ubicó en partes significativas de las siluetas, como el corazón, el vientre o las manos, lo que da cuenta de su valor material e inmaterial para la comunidad.

2
Figura 2: Muestra de las cartografías del cuerpo. Elaboración propia.

El trabajo con los mapas territoriales y corporales permitió aproximarse a algunos acontecimientos y elementos que condensan el pasado reciente y el presente de la comunidad. El alud de lodo, las incursiones de agentes violentos y las aspersiones con glifosato fueron hechos que marcaron desde fuera y negativamente el territorio. Algunas de las marcas simbólicas positivas e intracomunitarias más relevantes son: el río, la carretera, el conjunto de su entorno natural (ciertamente exuberante) y su patrimonio musical y festivo. El chontaduro posee, dada su saturación y frecuencia de aparición, un estatus particular, siendo el nodo principal de sus reflexiones históricas, identitarias, económicas y políticas. Se lo definió como un fruto valioso (de alta demanda en el mercado), poderoso (afrodisiaco, fertilizante, nutritivo) y vinculante (tradicional, producido en comunidad). No obstante, vale señalar que los ejercicios cartográficos realizados no permitieron establecer un orden cronológico de los acontecimientos referenciados, sobre todo aquellos relacionados con el declive económico y cultural del Corregimiento.

La interconexión cronológica que estaba pendiente se logró con las entrevistas semiestructuradas. Además, los testimonios obtenidos permitieron profundizar en algunas situaciones que, vistas en conjunto, constituyen un daño jurídico, económico, ambiental y cultural agudo, que amenaza, en el plano material e inmaterial, la existencia de la comunidad. El cúmulo de problemas derivados del alud de barro, las incursiones paramilitares, las aspersiones con glifosato y la prohibición de la tala de bosques y de la minería hace que la vida en el Corregimiento sea insostenible en el estado actual de las cosas. Ante esto, los testimonios más optimistas resaltaron la necesidad de pensar en alternativas productivas o bien de hacer un nuevo esfuerzo por recuperar el chontaduro, aunque en ningún caso se habló de planes concretos. En contraste, los pronósticos más pesimistas apuntaron a esperar la muerte si se era demasiado viejo para desplazarse o a abandonar el Corregimiento si se presentaba la oportunidad. El grueso de los resultados se presenta en la tabla 1.

Antes de 2000

2000

2001

2003

2009- 2011

Después de 2011

Bienestar económico y social.

Primera incursión  paramilitar

Alud de barro por el río Anchicayá

Segunda incursión paramilitar

Aspersiones con glifosato

Sabotaje económico

Producción abundante de chontaduro.

Dedicados a la pesca, la minería, y a otros cultivos.

 

Hombres armados entran y salen rápidamente del Corregimiento.
Asesinatos selectivos.

Primera ola de desplazamientos.

Se abren las compuertas de la represa que gestiona la EPSA y se produce una avalancha de barro que desemboca en el río Anchicayá.

Mueren los peces y los cultivos terminan seriamente afectados.

Segunda ola de desplazamientos.

Hombres armados llegan hasta la vereda Sabaletas y salen del Corregimiento.

Asesinatos selectivos.

Tercera ola de desplazamientos.

Se avistaron al menos cinco avionetas que regaban un líquido a pocos metros del suelo, no solo sobre los montes y cultivos de chontaduro y pancoger sino también sobre viviendas y ríos.

El procedimiento se repitió en intervalos de un mes aproximadamente. Su frecuencia varía según los testimonios.

En el marco de la lucha del gobierno Santos contra la minería ilegal, se les niegan los permisos para la explotación minera, incluso de manera artesanal. La policía destruye sus retroexcavadoras y demás herramientas.

También se prohíbe talar árboles dado que su territorio limita con una reserva forestal.

El acumulado de estos acontecimientos produce un estado grave de postración económica que redunda en desesperanza, miseria y nuevos desplazamientos.

Crisis del chontaduro

Al poco tiempo de las aspersiones con glifosato (entre 1 y 3 meses según los testimonios) las palmas se guarapiaron (se quemaron y fermentaron por efecto del calor).

Las palmas que sobrevivieron fueron invadidas por el picuo (escarabajo), que se alimentaba de sus tallos y dejaba allí sus huevos.

Acabar con la plagafue imposible, pues las fincas abandonadas por cuenta del desplazamiento servían al insecto para refugiarse y volver a reproducirse.

La plaga, sumada a la alta acidez de los suelos tras las aspersiones, dejó a las palmas estériles.

En el intento de salvar el chontaduro se recurrió a fumigaciones con fertilizantes que tuvieron efectos secundarios, en especial en la salud sexual y reproductiva de quienes tuvieron contacto directo con ellos. Aun así el chontaduro no vuelve a producirse y los demás cultivos se mantienen de forma muy precaria.

Tabla 1: Sistematización de resultados de los testimonios

3.2. Análisis desde los ejes sintagmático y paradigmático

Se mostrarán los hallazgos en torno al análisis literario y sociosemiótico, cuyo objetivo se centra en mostrar el valor cultural de la poesía de Caicedo.
 

3.2.1. Eje sintagmático

Pese a que los poemas de Caicedo han sido transcritos a partir de versiones que inicialmente estaban codificadas en audio y video [12], se obtuvo una ordenación espacial y estructural de la versión recodificada y escrita según criterios semánticos, métricos, rítmicos, sintácticos y fonológicos. La unidad de ordenación de los poemas más básica es el pareado (dísticos), como constante métrica y rítmica. Los pareados (sin olvidar las raras veces que usa algo similar al terceto o tercia rima) forman segmentos más grandes que delimitamos desde su función semántica, es decir, según el significado del mensaje. Esos segmentos podrían ser estrofas, sin embargo, vale recordar que no se cuenta con la organización espacial que dispuso el autor en sus notas personales. Los pareados que componen las poesías no necesariamente son isométricos, están compuestos por versos de arte mayor (aunque hay una cierta variación en el número de sílabas, hay predominancia de versos de 15 y 16 sílabas) y poseen tanto rima asonante (vocálica), en la mayoría de los versos, como rima consonante, en menor medida. Ejemplo:

Tan recta como es la palma en su forma de crecer (15 sílabas)
y así seremos nosotros en nuestra forma de ser (16 sílabas, rima consonante).

Según el ordenamiento que se obtuvo en la decodificación de los poemas, los tres primeros sugieren una estructura semántica que subyace en el ordenamiento espacial: cada uno posee una introducción, un desarrollo y una conclusión. La introducción se encuentra en el primer segmento (dos pareados), el desarrollo en los subsecuentes segmentos y la conclusión en el último segmento (tres pareados en el p2 y p3, un terceto y un pareado en el p1). Esta forma estructural ofrece una similitud con los elementos compositivos del relato tradicional. En efecto, uno de los hallazgos más importantes, como se explicará más adelante, consiste en que el uso de esta estructura está estrechamente ligado al mensaje que se busca transmitir.
 
El cuarto poema posee muchos de los elementos anteriormente expuestos, especialmente en su rima y métrica. Dado que el propósito de su mensaje se distingue sustancialmente de los tres primeros poemas, su organización espacial, que se alinea con la estructura semántica, también se diferencia de ese orden estructural-semántico previo (introducción, desarrollo, conclusión). Su estructura se divide en dos segmentos (dos estrofas a nivel espacial), cada uno de los cuales se establece, primero, por una marca rítmica y métrica y, segundo, fundamentalmente por el significado y el contenido. El poema parte de una idea central expresada a través de una anáfora que, a su vez, funciona como marca rítmica y métrica: “La ley establecida” (p4). Así, un aspecto a destacar es que, aunque la poesía posee pareados isométricos y las segmentos se conforman en una variedad heterométrica de versos, existe una regularidad en el número de sílabas (entre 14 y 16) que contribuyen a la musicalidad y fluidez de la rima asontante a nivel fonológico (performance).
 
Otro elemento relevante es que la rima y la métrica de los poemas no se limita a los aspectos escritos, puesto que el nivel fonológico de los versos proporciona más elementos para entender la rítmica. El autor enfatiza fonológicamente en algunos fragmentos de los poemas en la actualización del performance, marcando una acentuación y entonación que semantiza aquello que quiere comunicar.
 
3.2.2. Eje paradigmático
 
Estructura semántica
Uno de los principales hallazgos a nivel de estructura semántica es el de la estrecha relación entre la estrategia narrativa y su significado. La semejanza que poseen las primeras tres poesías con una estructura narrativa (relato) no es en vano, puesto que este recurso funciona para contar las historias que aparecen en cada poema. El Poema 1 narra la llegada de los paramilitares al Corregimiento 8, el Poema 2 relata lo ocurrido con el alud de barro que afectó el territorio y el Poema 3 cuenta eventos relacionados con la aspersión con glifosato a las palmas de chontaduro. En un primer momento, los poemas exponen el asunto que quieren contar:

Y ponga usted mucho cuidado lo que le voy a contar
quinientos mil metros de lodo en el Río Anchicayá,
nos cogió como sorpresa como la tentación
vino rodando hacia abajo sobre toda la región. (p2).


En un segundo momento, el autor entra en detalle a examinar lo ocurrido, contando experiencias y revelando las consecuencias colectivas que ese hecho trágico ocasionó. En un tercer momento, el autor termina, a modo de conclusión, con una respuesta de denuncia y resistencia ante lo ocurrido:

Y nos hemos reunido toda la comunidad
que digan los de la EPSA cuánto nos van a pagar.
Este río es de nosotros, usted lo sabe muy bien,
usted que se fue metiendo así como el comején.
Quiero que no haga más daño en nuestro río Anchicayá
porque de esa agua tomamos toda la comunidad. (p2).

 
Caicedo se preocupa por mostrar en versos un relato desde la experiencia profunda a nivel personal y comunitario. De ahí el recurso a esta estructura introducción-desarrollo-conclusión, y de ese modo emerge el primer elemento que hace que la poesía de Caicedo ensanche el horizonte de comprensión de los hechos que ocurrieron en el Corregimiento 8: muestra composiciones poéticas que articulan una narración más estructurada y completa de los hechos a diferencia de las entrevistas y cartografías.

De esta manera, se encontró que su tendencia a componer en versos heterométricos de arte mayor en forma de pareado [13] y el uso de rimas asonantes le proporciona mayor libertad para imprimir el elemento narrativo propio de los tres primeros poemas. Esa libertad poética también se refleja en el hecho de que la composición en segmentos (estrofas), tan particular de Caicedo, y la falta de patrones preestablecidos y tradicionales de composición a nivel métrico no conduce a establecer relaciones con estructuras poéticas canónicas o dominantes ya existentes (como el soneto, la décima, etc.). Lo más tradicional en la poesía de Caicedo se encuentra en la estructura básica de pareado, una forma antigua de estrofa y/o rima que devela uno de los elementos eurodiaspóricos que permanecen en la afrocriollidad del autor.
 
Otro hallazgo a destacar es que la libertad poética se manifiesta, además, en el elemento performativo de la poesía. El valor de la acentuación, el ritmo y la expresión corporal que se da a un nivel fonológico añade no solo la actualización del texto poético [14] sino, además, valor semántico. Cuando en una ocasión, por ejemplo, Caicedo dice en el verso “eso es como una ruina o, ¿qué decimos?, infierno” (p3), su acentuación sobre la palabra “infierno” muestra cómo la fumigación sobre la palma de chontaduro fue, justamente, una vivencia atemorizante y tenebrosa. Además, en el acto performativo Caicedo usa una entonación que se asemeja más a contar una historia que a la declamación clásica de una poesía, por lo cual la acentuación no se limita al nivel gramatical ni el nivel métrico. Aquí, a diferencia de las cartografías y las entrevistas, en las que se describen hechos, Caicedo muestra elementos más relacionados con los sentimientos, emociones y experiencias traumáticas.
 
Memoria
La poesía de Caicedo se estructura como una forma de memoria. El uso de una estructura más cercana al relato que se usa en los tres primeros poemas evidencia, en un primer momento, la conformación de una historia que no solo es el conglomerado de un orden lógico de algunos acontecimientos, sino que sintetiza elementos desde la mención de un evento trágico y las consecuencias colectivas sobre la comunidad hasta el elemento de denuncia que se presenta en su final. Allí se puede evidenciar que, a diferencia de las entrevistas y las cartografías, la poesía de Caicedo ofrece elementos de acción comunitaria y resistencia en concordancia con los hechos narrados (este aspecto se ampliará más adelante).
 
Como intento de conformación de la memoria colectiva, la poesía de Caicedo se apoya en un elemento que le da cercanía a la literatura oral, el uso de pareado. Como se planteó líneas arriba, como recurso mnemotécnico resulta más eficaz la forma sencilla de pareado, una estructura que ya se ha visto en la transmisión oral como forma de memoria. No obstante, esa semejanza con la oralidad va más allá de tal función, puesto que en el momento performativo el poeta-narrador muestra su obra de arte verbal y la entona con algunos elementos propios de literatura oral, como la gran capacidad propositiva de quien narra o declama, que ocasiona cambios textuales (Maglia y Moñino, 2015).
 
Dado que las comunidades del Corregimiento 8 han sido la principal audiencia de Caicedo, es presumible que su obra funcione como catalizador de sucesos y memorias que buscan que la audiencia conozca y/o no olvide su pasado y actúe en el presente. Debido al desplazamiento que han sufrido estas comunidades, los pocos que permanecen en el territorio y aquellos que logran volver escuchan a Caicedo relatar y dramatizar su pasado, por lo que su poesía se perfila como un gran conglomerado de memoria que incita a la acción. Se encontró, además, que esta función semántica y performativa también constituye al texto poético, razón por la que la poesía no puede reducirse al texto escrito.
 
Identidad
Además de la característica de la memoria, se halló que la poesía de Caicedo también abarca elementos de la identidad y el territorio de las comunidades. A través del uso de un léxico particular, el autor traslada a la audiencia a territorios (Río Anchicayá o Guaimía) y prácticas tradicionales propias de las comunidades y le da una carga semántica mayor al mensaje. La profundización en ciertos aspectos de la identidad en relación con la memoria es uno de los aspectos que no están presentes en las cartografías y entrevistas.

Grande ha sido su tormenta que parece una bobada
me voy con mi atarrayita y ya no consigo más nada. (p2).
[…]
No tenemos más que hacer, vámonos a barequiar
y si viene el helicóptero también nos puede bombear. (p3).

 
Las palabras “atarrayita” y “barequiar”, un sustantivo y un verbo, se refieren a dos prácticas culturales, la pesca y la minería artesanal y tradicional de las comunidades: la primera palabra indica una red de pesca y la segunda la acción de extraer partículas de oro del río a través de una batea. Además, otro uso particular de palabras como “machetié”, “dentraron”, “bombear”, “maduro” o “tambalear” muestra un argot propio de las comunidades que permanece en los poemas.
 
A este aspecto léxico se suma otro elemento encontrado en la poesía: gracias al uso constante de la primera persona del plural, el elemento colectivo está predominantemente presente en las poesías, justamente, porque esa es una de las formas en que entiende el poeta su realidad personal: identidad, experiencia y memoria colectiva. El mensaje se expresa de forma colectiva y no exclusivamente a través de la experiencia más personal del autor.

 
Por eso estamos aquí parados y desanimados
ya no queremos gozar, tampoco vamos a sembrar
porque manda mi gobierno que nos vuelva a fumigar. (p.3).

 
El uso del lenguaje revela otro aspecto importante: el uso del léxico en los poemas también se extiende al uso de un lenguaje referente a signos relacionados con lo sagrado y lo profano a partir de un código religioso-cristiano presente en la identidad de las comunidades. En efecto, los poemas de Caicedo se orientan hacia la producción de una religación ética [15] que refuerza en la audiencia el sentido de pertenencia para con la comunidad y su identidad.  Para ello, el poeta sacraliza una serie de elementos por medio de figuras religiosas preexistentes en su imaginario al denunciar la profanación de elementos sagrados presentes en el territorio.

Aquel que no obra bien, según la poesía de Caicedo, merece un castigo. La obra creadora de Dios se manifiesta en el bien: la “palma”, los “frutos”, el “agua bendita”, el “río”, la “paz”, la “ley divina”, los cuerpos, la vida, la economía tradicional, el bienestar, el goce y el amor. En contrapartida, el mal se muestra en la “tentación”, la “tormenta”, el “comején” (plaga), la “enfermedad”, la “muerte”, las bombas y el “infierno”. De esta forma, aparecen agentes que rompen con el orden sagrado, por ejemplo, cuando Caicedo afirma “mi corazón me avisaba que ya venía la muerte” (p1), cuyo resultado es una masacre:

La Chacha se tiró al río y más allá se saltó
la muerte estaba en el puente y desde allá le disparó” (Caicedo, P1),
 
El agua “tan bendita” es profanada con la “tormenta” que trajo el alud de lodo:
Porque ya no utilizamos esta agua tan bendita
ya que grande ha sido su tormenta y el Río Anchicayá
porque mató una niñita de cuatro años de edad. (p2).

 
El mal es un signo que se evidencia en la plaga que trajo la aspersión, que se concreta en enfermedad y muerte:

Porque el veneno es muy fuerte
a mí me quiso matar, me puso a tambalear,
también me puso a tumbar muchas palmas de chontaduro
trajo muchos cucarrones y de eso estoy bien seguro.
[…]
Porque eso es como matar gente
eso es como una ruina o ¿qué decimos? Infierno. (p3).

 
La búsqueda del bien por parte de la comunidad se enaltece en la poesía de Caicedo con el constante llamado a la obediencia del mandato divino. Es el orden colectivo, la comunión, la respuesta que deben asumir los miembros de la comunidad ante el mal.

Dando un paso hacia adelante nos cogimos de las manos (p3).
[…]
Porque de esa agua tomamos toda la comunidad (p2)
[…]
El Corregimiento ocho nos cogimos de las manos (p1).

 
Esta construcción poética permite ubicar una explicación religiosa tanto de los males sufridos como de las enseñanzas y tareas que debe asumir la comunidad para recuperar el bien que ha sido profanado. En la poesía se logra una posibilidad de reflexión sobre la importancia de restablecer el orden, la ley y la justicia divina que han sido deshonradas por la obra humana.
 
Existe un elemento adicional hallado en el poema 4 de Caicedo y que atañe a la identidad de comunidad. Tanto la estructura del poema como los recursos estilísticos y métricos están direccionados a transmitir un mensaje moralizante en el contexto de lo sagrado y lo profano. En efecto, el poema busca, a través de una metáfora con la palma de chontaduro, explicar el tema central: la ministración humana como análoga a la ministración natural y divina. De este modo se establece una comparación con un código religioso y un código sobre la naturaleza. Estos códigos pasan a ser equivalentes y establecen un nuevo significado y una nueva narrativa sobre las comunidades del Corregimiento 8 y el significado profundo que debe poseer la palma de chontaduro.
 
Cada segmento del Poema 4 está introducido por un verso que posee una anáfora (“la ley establecida”, que alude a la idea central) y que está formado por el menor número de sílabas (10 y 14) en comparación con el resto de los versos del poema (entre 15 y 17). Se nota a nivel fonológico que la sonoridad de cada primer verso, debido a su número inferior de sílabas, hace una marca, una especie de llamado de atención en la voz y cambio acentuado, que rompe parcialmente la rítmica, pero establece un vínculo a nivel semántico.
 
Si bien el texto posee un mismo tema, la ministración en referencia a la ley divina (el deber, la moral, la obligatoriedad), cada estrofa desarrolla este tema con cierta particularidad. La primera estrofa se vale de la metáfora de la palma de chontaduro para revisar los elementos propios del deber: mantenerse en la rectitud. Tal como la palma crece, erguida y sin desviaciones, y produce buen fruto, así mismo debe ser quien siga la ley. La palma es creada por Dios como ejemplo para dar a entender su ley, crecer rectos y producir buen fruto. De ese modo se hace patente una gran cercanía con las parábolas bíblicas.
 
En este sentido, la equivalencia se puede observar a través de las oposiciones bien-mal, recto-torcido, producción de frutos-“esterilidad”. La forma de crecimiento recto que tiene el tronco de la palma de Chontaduro y su producción natural del fruto se comparan con el actuar moral, el deber y las normativas cristianas. Se hacen equivalentes “la forma de crecer” y “los frutos bien maduros” con “la forma de ser”.
 
En el segundo segmento, la ley divina y su cumplimiento dependen de la ministración, es decir, de servir a Dios. El poeta establece una advertencia a quien pase por alto el mensaje que subyace en la palma de chontaduro, es decir, a quien falte a la ley, a lo correcto, a ministrar. Puede ser, además, una interpretación a las condiciones materiales que vive la comunidad en el presente. Es, pues, una equivalencia entre “no saber ministrar” y no cumplir la ley divina y “desplazamiento” y “castigo”.
 
Llamado a la acción: la resistencia

Las poesías, además de describir y abordar los acontecimientos adversos que ha experimentado la comunidad, se inscriben en un marco de denuncia, reclamo y resistencia, características que  que no se evidencian con claridad en las entrevistas y cartografías. Estos elementos, a pesar de estar presentes en la totalidad de la obra, se encuentran con mayor contundencia en el Poema 3. La denuncia de los efectos negativos de las aspersiones con glifosato y la prohibición de minería artesanal aparecen en el siguiente fragmento:

Porque eso es como matar gente
eso es como una ruina o que decimos infierno
pero toda la culpa se la echamos al gobierno. (p3).


Aquí es posible interpretar que la expresión “es como matar gente” hace referencia a la extinción del chontaduro, dada la importancia de este fruto en la economía y cultura de la comunidad. El resultado de su desaparición es la pérdida del sustento económico, de las prácticas cotidianas y de la identidad comunitaria. En este contexto, la extinción del chontaduro representa la extinción de la comunidad. Por otra parte, la prohibición de la minería artesanal también limitó las posibilidades para obtener un sustento económico, situación que empeoró la situación financiera de la comunidad.

Y nos hemos reunido toda la comunidad
que digan los de la EPSA cuándo nos van a pagar. (p2).

 
Caicedo se refiere a la “reunión” comunitaria como la acción más efectiva para reclamar por la reparación de los prejuicios que en este caso provocó la EPSA. A continuación, un fragmento que expresa de forma más directa la invitación a reclamar por los derechos comunitarios:

Vámonos a desplazar toda la comunidad
Vámonos a ir hasta allá, estos son nuestros derechos
Quiero que usted mi gobierno, ponga la mano en su pecho
O se pone a meditar y ve si tengo derechos. (p3).

 
Este llamado a la lucha por el territorio en función de un bienestar social y preservación de los recursos naturales se fundamenta en el esfuerzo que a lo largo del tiempo han realizado los habitantes del Corregimiento para construir un lugar digno de vivir: el especial cuidado de los recursos naturales, la producción de chontaduro, la creación de redes familiares y vecinales y el reconocimiento formal de territorio colectivo son factores que inspiran a Caicedo para reiterar en su poesía que la comunidad tiene un derecho legítimo sobre el territorio, como bien lo versifica: “estos son nuestros derechos” (p3). Por ende, es ineludible que la comunidad se movilice y actué por la reconstrucción de su territorio y de su tejido social.
 
Luego de incentivar la reclamación por los derechos de la comunidad, el autor presenta el límite de su responsabilidad para lograr el cometido y de forma conclusiva insiste en el compromiso de la comunidad, del Estado y de la sociedad civil para reparar las consecuencias de la guerra y del abandono estatal (probablemente en relación con el contexto nacional de pos acuerdo):

Y esto yo lo dejo ahí, extiéndalo usted más allá
componiendo los errores sí lograremos la paz
el resto de pura guerra. (p3).

 
Caicedo anima así a la acción política, a seguir trabajando por el territorio y a mantener una esperanza colectiva frente a las situaciones adversas. De acuerdo con lo anterior, estos elementos actúan como un mecanismo que alimenta la resistencia de la comunidad.

Son las tribus de achicagüeños, también afrocolombianos
dando un paso hacia adelante nos cogimos de las manos (p3).

Este cúmulo de elementos que surgieron de la interpretación de la obra de Caicedo guarda una relación con los resultados de la primera fase de la investigación. Se encontró una característica de asociación entre la perspectiva de Caicedo como poeta y la perspectiva de la comunidad: los valores comunitarios. La existencia de un esfuerzo de la comunidad por mantener unos valores colectivos e individuales: unión, colaboración, perseverancia y cuidado de la naturaleza, es un recurso que utiliza el poeta para hacer un llamado a la acción política.

4. Conclusiones

La presente investigación buscó atender a lo que se consideró una recomendación general de los trabajos reseñados en los antecedentes del artículo: utilizar la poesía como recurso privilegiado para comprender con mayor profundidad la realidad de las comunidades negras (Ochoa, Convers y Hernández, 2015; Freja, 2012; Tobón, 2016; Oslender, 2003, 2005; Pinilla, 2017). En ese proceso se reconoció que la tendencia a la interdisciplinariedad propia de los estudios sobre comunidades afrocolombianas no es casual, sino que ha surgido como un esfuerzo por integrar a nivel teórico y metodológico los elementos necesarios para comprender multidimensionalmente una realidad compleja. En las comunidades afrocolombianas las formas de tradición oral componen sistemas de comunicación y transmisión cultural que, a su vez, informan la estructura del texto oral y literario. Este proceso de doble vía es lo que, en últimas, caracteriza su experiencia estética y cultural y hace inviable los abordajes que pretenden una sola modalidad metodológica.

La disposición del trabajo en dos fases (cartografías y entrevistas, primero, y análisis socio-semiótico, segundo), más el tratamiento que se hizo de las teorías de Lotman, permitió redondear la trama de acontecimientos que se buscaba elaborar. Esto se debió a que las cartografías y entrevistas sirvieron como marco de referencia para poner en valor el análisis realizado a las poesías de Caicedo. Podría decirse, entonces, que la función sociocultural de dichas poesías consiste en elaborar un relato abierto en el que además de recogerse hechos victimizantes padecidos por la comunidad se los resignifica a través de una re-ligación ética y se proyectan unos valores compartidos al escenario de las resistencias y las reivindicaciones políticas y culturales.

Los hallazgos obtenidos con las cartografías y las entrevistas indican no solo que la comunidad del Corregimiento 8 ha padecido distintas formas de violencia en su historia reciente sino, lo que es más preocupante, que se encuentra en un estado agudo de postración económica y cultural. La primera se debe a la degradación ambiental de su territorio, la desaparición de su principal cultivo (el chontaduro) y la prohibición gubernamental de otras actividades económicas tradicionales. La segunda se debe al desplazamiento y el abandono estatal, que han terminado por debilitar sus repertorios simbólicos compartidos, afectar su autoimagen y generar un clima de desesperanza que, en muchos casos, deviene en resignación y resentimiento. Estos resultados, lejos de constituir una singularidad en el pacífico afrocolombiano, coinciden en mucho con los que arrojan otras investigaciones (Huezo, 2017). En esa medida, los resultados obtenidos en la primera fase del estudio se suman a un conjunto de evidencias que señalan la necesidad urgente de repensar un enfoque integral de paz territorial en la Colombia del posacuerdo.  

El análisis de los poemas a la luz de la comprensión del texto artístico propuesta por Yuri Lotman permitió tejer relaciones y establecer continuidades entre la literatura producida por Caicedo y su contexto sociocultural. La estructura semántica de los poemas y el uso de recursos estilísticos y métricos es directamente proporcional al mensaje que se transmite. La estructura de orden narrativo, la libertad poética y el uso de recursos estilísticos son aspectos usados en la poética de Caicedo para buscar transmitir de forma artística una síntesis activa de la memoria, la identidad y la resistencia de las comunidades. La poesía de Caicedo teje relaciones y crea continuidades con los códigos y valores propios de la comunidad, estableciéndose como elemento articulador y sintético de la complejidad de la memoria y la profundización de la identidad colectiva. Hay, además, un contundente llamado a la acción y la resistencia que el poeta articula a la memoria e identidad de la comunidad. De esta forma, se establece una nueva semántica que sintetiza el pasado, el presente y el futuro de la comunidad en clave de resistencia.

Desde una perspectiva disciplinar, el vínculo de doble vía entre poesía y contexto sociocultural parece ser un recurso no solo provechoso para estudios de la comunicación en contextos comunitarios, sino imprescindible cuando se trata de comunidades negras. Esta idea no solo se encuentra ampliamente respaldada por otras investigaciones similares, entre ellas las referenciadas al inicio de este artículo, sino también por los hallazgos obtenidos, pues los miembros del Corregimiento 8 insistieron en la importancia de la oralidad, el canto y el baile para dar sentido a lo vivido. Además, aquí se encontró que el texto poético de Caicedo, concebido para ser representado en comunidad, hace converger redes complejas de comunicación comunitaria y, de forma singular, promueve un cambio de narrativa colectiva a fuerza de hacer equivalente lo que en otros testimonios resultaba inequivalente. Dicho de otro modo, en tanto que fenómeno comunicativo, el performance poético de Caicedo, además de aportar densidad de significados compartidos, no se limita a reproducir, sino que reta la desesperanza y llama a la resistencia.

  • Investigación financiada: El presente artículo es resultado de la investigación “Historias de resiliencia y redes de paz. Lecciones de los habitantes de Campo Dos y Altos de Cazucá para una Colombia en estado de post-acuerdo” (código: 18480010), financiada por el Fondo de Investigación FODEIN 2018.

 

Notas

[1]I leave it to you, you expand it even further.

[2] La ley 70 de 1993 (agosto 27) “Por la cual se desarrolla el artículo transitorio 55 de la Constitución Política” de Colombia, fue la primera ley en Colombia que reconoció de manera específica los derechos de las Comunidades negras y las definió como: «Artículo 2.5 Comunidad Negra. Es el conjunto de familias de ascendencia afrocolombiana que poseen una cultura propia, comparten una historia y tienen sus propias tradiciones y costumbres dentro de la relación campo-poblado, que revelan y conservan conciencia de identidad que las distinguen de otros grupos étnicos». De acuerdo Wabgou, Arocha, Salgado, & Carabalí (2012) esta categoría jurídico reúne la identidad del  “Movimiento Social Afrocolombiano, Negro, Raizal y Palenquero”, que integra a la población negra del Pacífico Norte (Chocó), Pacífico Sur (Valle del Cauca, Cauca y Nariño),  Llanos Orientales,  Orinoquía,  Amazonía, Eje cafetero, Caribe ( Río Magdalena, Río Cauca, Córdoba y Bolívar), San Basilio de Palenque (donde se ubican los denominado palenques), San Andrés, Providencia y Santa Catalina (lugar donde habitan los pueblos raizales). Si bien el concepto de “comunidades afrocolombianas” que se usó en esta investigación retoma estudios literarios y antropológicos, no significa un menoscabo de la identidad, la diversidad conceptual y los derechos que bajo el término de comunidades negras y/o el Movimiento Social Afrocolombiano, Negro, Raizal y Palenquero se comprende jurídicamente.

[3] La ecología cultural fue la corriente predilecta para el desarrollo de las investigaciones antropológicas de este corte, dado que desde un método inductivo prima las condiciones materiales y ambientales como objeto de estudio.

[4] La literatura afrocolombiana como categoría literaria ha sido objeto de estudio en busca de sus orígenes (Escobar, 2012), de las implicaciones de la misma al incluirse en el campo literario (Valero, 2013) y de las características que se encuentran en las obras de la literatura afrocolombiana (Valero, 2013. Ortíz, 2004 y Capote 2014).

[5] En el año 2010, el Ministerio de Cultura ejecutó el proyecto “Biblioteca de Literatura Afrocolombiana”, en el cual se publicaron obras y antologías de varios autores afrocolombianos. Otras Antologías incluyen ¡Negras Somos! Antología de 21 mujeres poetas afrocolombianas (2008) y Poesía afrocolombiana: Helcías Martán Góngora (2008).

[6] Tales como Candelario Obeso, Arnoldo Palacios, Mary Grueso Romero, Manuel Zapata

[7] El propósito de la semiótica cultural es examinar “la interacción de sistemas semióticos diversamente estructurados, la no uniformidad interna del espacio semiótico, la necesidad del poliglotismo cultural y semiótico” (Lotman, 1996, p. 52). Es decir, estudia los signos y sistemas de signos que existen y funcionan en un continuum semiótico (semiósfera) y no de una forma aislada y unívoca (1996). Si bien la escuela semiótica de Tartu tuvo fuerza, sobre todo, en las décadas de 1960 y 1970, sus ideas siguen siendo relevantes para los estudios culturales (Seredkina, 2014, p. 1343), como el caso de la semiótica de la cultura que provee un camino efectivo para estudiar la culturología lingüística (Wang Mingyu, 2011). Para el estudio de la literatura se han establecido conexiones entre semiótica de la cultura y sociología (Carrillo, 2003) y semiótica de la cultura y estudios culturales (Jiménez, 2015).

[8] Su examen ha proporcionado herramientas de análisis sobre la poética (Barthes, 1994; Genette, 1998; Todorov, 1975; Kristeva, 1981b).

[9] Para observar las dimensiones de este asunto, véase el trabajo de edición “Literary Anthropology: A new interdisciplinary approach to people, signs and literature” (Poyatos, 1988), en el cual se muestra el origen de la antropología literaria, su definición, sus enfoques metodológicos y teóricos y el análisis concreto de algunas obras literarias (véase, también, Poyatos, 1979). Estudios contemporáneos como el de Cohen (2013) Dai Yun-hong (2012), Li Feng-liang (2004), Wiles (2018) y Ye Shuxia (2010a, 2010b) presentan el objeto y varias de las perspectivas actuales de la antropología literaria, cuyo enfoque no solo se dedica a la investigación etnográfica y cultural, sino además a la escritura creativa antropológica (véase Wulff, 2016).

[10] Formada a partir de la lengua primera (lengua natural), pero no equivalente a ella. En el caso de la poesía, Lotman afirma que si la repetimos “en términos del habla habitual, destruiremos su estructura y, por consiguiente, no llevaremos al receptor todo el volumen de información que contenía”. (2011, p. 21).

[11] Este acontecimiento dio lugar a la Acción de Grupo No. 2002-4584 instaurada el 1 de octubre de 2002, a cargo del Tribunal Contencioso Administrativo del Valle del Cauca, Mg. Luz Elena Sierra Valencia. Esta Acción ha tenido seguimiento por parte de la Corte Constitucional en la sentencia SU686/15 y la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado en sentencia condenatoria con fecha del 09 de diciembre de 2010, sin que a la fecha se haya dado cumplimiento material de estas decisiones judiciales. Se estima que el valor económico de los perjuicios es de ciento ochenta mil millones ochocientos ochenta y cuatro millones ciento cuarenta y nueve mil cinco pesos colombianos ($180.884´149. 005.oo), que en euros aproximadamente corresponde a la suma de 49´961.297.08 euros al día 30 de enero de 2019.

[12] Se realizaron tres momentos con la poesía de Caicedo: 1. Codificación (poesía oral); 2. Recodificación (paso a una versión escrita de la poesía); 3. Decodificación (estudio científico de la poesía).

[13] Es importante aclarar que el pareado es una forma de composición poética sencilla y de fácil recordación que ha estado ligada a formas de verso popular, oral y/o musical (refranes, poesía infantil, adivinanzas, estribillos, aforismos, ganchos, etc.).

[14] Entre los elementos que se enlistan en la comprensión de la poesía incluyen la entonación y la kinesia propia del performance, el texto no es solamente la escritura, sino que en su característica de nueva semántica, lo constituye también su nivel pragmático, su acto performativo. De aquí se desprende que el texto es indisoluble de su audiencia, una relación que lo actualiza. En cierta medida, resulta ser tan significativo el aporte performativo al nivel semántico de las poesías que pueden concebirse como hechas más para ser pronunciadas que para ser leídas.

[15] Para una descripción detallada de este concepto véase Alexander (2005).

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http://www.revistalatinacs.org/074paper/1389/72es.html
DOI: 10.4185/RLCS-2019-1389

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Artículo recibido e 31 de enero. Aceptado el 3 de agosto
Publicado el 19 de agosto 2019

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