oiralatina

Actas
I Congreso Internacional Latina de Comunicación Social
Universidad de La Laguna, 8-11.XII.2009

Sociedad Latina de Comunicación Social - ISBN: 978-84-9941-001-2

La TDT en España como elemento potenciador de la crisis periodística audiovisual

 

Carles Marín Lladó
Universidad Rey Juan Carlos
Madrid

carles.marin@urjc.es

 

La profunda transformación de la televisión en nuestro país culminará el próximo 3 de abril de 2010. En esta transición, que se inició el 30 de noviembre de 2005, España abandera un proyecto europeo que afectará a todos los ámbitos que conforma la televisión: desde la propia estructura empresarial, pasando por las innovaciones tecnológicas, la forma de programar y el pastel de las audiencias, hasta el mercado publicitario del que se nutre este complejo sistema audiovisual. Y ese proyecto ya se ha concretado en casi toda un extensión y se llama Televisión Digital Terrestre (TDT). Con este nuevo sistema televisual se está revolucionando irremediablemente el medio televisivo, puesto que está propiciando una nueva forma de ver y entender televisión, un estadio superior que supone dejar atrás, definitivamente, la idea de que es tan solo una oferta audiovisual alternativa o complementaria a la existente en la actualidad.

Son algunas las voces que hablan de que la TDT en España ha significado, hasta el momento, un rotundo fracaso para todos aquellos que esperaban principalmente una renovación de contenidos o un cambio empresarial realizado de una forma abrupta y consistente, aupada por la univocidad decidida de los implicados. Es cierto que en el primer y segundo semestres de 2009 todavía no se ha producido este hecho con contundencia, pero a medida que se está acercando el día del cese analógico televisivo estamos viendo movimientos ­-tanto estructurales de la empresa, como de contenidos de los operadores que han obtenido licencia- para posicionarse de cara a la idea de que el futuro telespectador tiene que elegir su oferta en este nuevo escenario que se avecina y que se está configurando a marchas forzadas.

Pero si la TDT debía suponer, además, un aliciente para salir de la crisis periodística audiovisual que vive nuestro país, conformada a partir de la crisis económica mundial, lo cierto es que hasta hoy ha producido en verdad el efecto contrario. La TDT está propiciando una gran fragmentación de las audiencias televisivas y  una multiciplicidad de canales, pero también una merma de la capacidad de producción de contenidos y un reparto del dinero en publicidad fragmentado que afecta y afectará irremediablemente y en todos los sentidos (sobre todo el económico) al mercado audiovisual. Por estas razones, la finalidad de esta comunicación es observar cómo la TDT está reconvirtiendo el mercado audiovisual español en un mercado más plural, pero a la vez en un mercado más pobre en programación y, por ende, en contenidos, a causa de las limitaciones presupuestarias de las cadenas y de los grandes grupos de comunicación audiovisual, agravando más si cabe la crisis del sistema periodístico audiovisual.

 

1. Prolegómenos de la TDT. Cómo empezó todo

En el año 1998 se publicó el Plan Técnico de la TDT y con él se dio por iniciada la legislación de la Televisión Digital Terrestre en España. Este hecho supuso que nuestro país fuera pionero en Europa en el desarrollo de esa tecnología. Tal y como recoge el Anuario TDT 2008, “en el año 2000 se iniciaron las emisiones del primer operador autorizado para la TDT, Quiero TV, con un modelo centrado en una única plataforma de pago. Sin embargo, el resultado fallido de este proyecto supuso la necesidad de una revisión general del marco de actuación y el establecimiento de unas nuevas condiciones regulatorias en la TDT.

A partir de ese momento, comenzó el desarrollo de un nuevo marco normativo con la publicación del Plan Técnico Nacional de la TDT local, en marzo de 2004 (modificado en diciembre del mismo año). Ya en junio de 2005, la Ley 10/2005 regulaba ciertas medidas de carácter urgente para impulsar la TDT que desembocaron en la publicación de un nuevo Plan Técnico Nacional de la Televisión Digital Terrestre, aprobado mediante el Real Decreto 944/2005 de 29 de julio, en el que se establece el cese definitivo de las emisiones de televisión con tecnología analógica el día 3 de abril de 2010. Todo este proceso concluyó el 7 de septiembre de 2007 con la aprobación, mediante Acuerdo adoptado por el Consejo de Ministros, del Plan Nacional de Transición a la Televisión Digital Terrestre” (Anuario TDT 2008, 2009: 65). A partir de aquí, quedó establecido que esta transformación de televisión analógica a televisión digital terrestre debía realizarse de una forma progresiva, quedando fijado un calendario específico que dividía el territorio nacional en tres fases (1). El apagón de la Fase I debía sustituir la emisión de aquellos proyectos técnicos que afectaban a una población inferior a los 500.000 habitantes y con altos niveles de cobertura en TDT. El alcance de este primer encendido de TDT sería nacional, ya que tendría alcance en todas las comunidades autónomas, incluyendo las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que empezaran a recibir la señal de la TDT el 30 de junio de 2009.

La Fase II tendría como fecha límite el 31 de diciembre de 2009 y comprendía Proyectos de Transición con poblaciones entre 500.000 y 700.000 habitantes. La última Fase, la III, finalizaría su cambio a Digital el 3 de abril de 2010 y, como hemos señalado anteriormente, supondría el 100% de la población activada. Esta tercera fase es la más complicada, puesto que incluye Proyectos de Transición con poblaciones muy elevadas, que requieren un gran número de centros para lograr una cobertura parecida a la analógica. Hasta que llegara  esa fecha, la TDT en España debería convivir con la televisión analógica, es decir, con la que han crecido generaciones y generaciones de españoles desde su nacimiento en el año 1956.

 

2. Cobertura de la TDT en España

El Plan Técnico Nacional de la Televisión digital Terrestre, que se complementa con el Real Decreto 920/2006, establece seis fases para conseguir el 98% de cobertura para los multiplex de los canales públicos (Grupo TVE, principalmente) y el 96% para los canales privados (Grupo Antena 3, Grupo Telecinco, Grupo Sogecable, Grupo la Sexta, principalmente) hasta finalizar el proceso en abril de 2010.

El año 2008 acabó con una cobertura de la TDT que llegó a alcanzar el 92,38% de la población (4ta. Fase finalizada), más de dos puntos por encima del porcentaje que exigía el Plan Técnico Nacional, y muy cerca ya de los niveles exigidos para el 31 de julio de 2009: el 93%. Según el Anuario TDT 2008, la cobertura técnica de la TDT en España se ha realizado mayoritariamente mediante difusión vía terrestre (Anuario TDT 2008, 2009: 71).
En relación a otros países, España se encuentra en la cabeza de cobertura entre la población, por encima de naciones como Alemania, Francia, Italia y Reino Unido.
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                                                                                                          Fuente: Anuario TDT 2008

3. Evolución de la audiencia en TDT

En España, la muestra que representa los hogares e individuos que consumen televisión se hace a partir de los cuatro años de edad y está formada por unos 4.000 hogares, en los que están representados más de 10.000 individuos. La empresa que se encarga de gestionar esas mediciones es “TNS Audiencia de Medios”. La medición es automática y se realiza segundo a segundo a través de un audímetro, colocado en las casas que resultan estadísticamente representativas.

Si bien las emisiones de la TDT comenzaron el 30 de noviembre de 2005, los primeros datos de audiencia se dieron a conocer en abril de 2006. En diciembre de ese mismo año más de cinco millones y medio de personas consumían TDT, con un porcentaje del 13,5%. Un año más tarde este sistema era consumido por 11 millones de telespectadores y una cuota del 26,3%, mientras que en diciembre de 2008 la televisión digital llegaba a casi 19 millones de individuos, representando un 44,5% de la cuota global.  En marzo de 2009, la penetración de la TDT suponía ya el 51,3%, llegando a los 22 millones y medio de personas.

En cuanto a la penetración de la TDT por comunidades (2), se hace necesario constatar la gran subida de algunas autonomías en tan solo dos años y tres meses (diciembre 2006-marzo 2009). No se puede hacer una correlación de este gran avance por comunidades con mayor o menor número de habitantes e incluso por extensión territorial, puesto que cada una de ellas arroja un resultado diferente. Así pues, Cataluña, Baleares, Aragón y Canarias son las que mayor porcentaje registran, y la Comunidad de Madrid y Galicia las que menos.

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FUENTE: TNS. Dirección de Marketing Antena 3

 

La evolución temporal de este bienio deja patente, en cualquier caso, que existe una progresión creciente de la audiencia en TDT, lo que demuestra que se trata de un proceso sin retorno que, además, cuenta con el apoyo inequívoco y seguro del telespectador: cada uno que da el paso hacia la Televisión Digital Terrestre, ya no desea volver a la televisión analógica.  

 

4. Cómo la audiencia de TDT afecta y transforma la evolución de los canales analógicos generalistas y autonómicos

La Televisión Digital Terrestre dispone de 14 canales temáticos nacionales destacados, además de otros dedicados principalmente a la compra de productos de consumo por televisión. Estos 14 operadores son los siguientes: Antena Neox, Antena Nova, La 7 (antes Telecinco 2), Factoría de Ficción (FDF), Canal 24 horas, Clan,  Teledeporte, CNN+, Disney Channel, Hogar 10, 40 Latino, Intereconomía, VeoTV y SonyTV.

En diciembre de 2006, sólo Antena.Neox llegaba al 0,12% de share general, mientras que todos los demás se mantenían por debajo del 0,1. Un año después, Antena.Nova, Telecinco 2, Teledeporte y FDF conseguían sobrepasar el 0,1%. En marzo de 2009, Neox se hacía con un 0,96% de cuota, Disney Channel con un 0,85%, Clan con un 0,73% y Nova  con un 0,54%. Por lo tanto, la oferta de canales temáticos específicos para TDT comprendía ya un 7,92% del global, frente al 1,11% de diciembre de 2006.

A partir de estos datos podemos decir que desde que se empezaran a medir las audiencias en TDT hasta el primer trimestre de 2009, se ha producido esta fragmentación lógica del telespectador como masa, a raíz de la ampliación de la oferta audiovisual. Según el Anuario TDT 2008, y a pesar de los canales temáticos recién llegados, los canales generalistas nacionales seguían siendo el primer tipo de opción para los telespectadores que consumían esa tecnología durante el año 2008. “Los seis canales de ámbito estatal también accesibles mediante el sistema analógico –La 1 de TVE, La 2, Antena 3, Cuatro, Telecinco y La Sexta- marcaron una cuota de pantalla agregada del 59’5%. El peso conjunto de estos seis canales se había reducido en tres décimas respecto a 2007” (Anuario TDT 2008, 2009: 136). Las televisiones autonómicas públicas, por su parte, habían subido tres décimas en 2008 respecto al año anterior, logrando el 11% de la audiencia digital terrestre.

Si tenemos en cuenta todas estas cifras y porcentajes, se llega a la conclusión de que los canales temáticos propios de la TDT todavía no han hecho mucho daño a las TV tanto autonómicas como generalistas. A medida que se vayan produciendo los ceses analógicos definitivos (el primero ha sido  el 30 de junio de 2009, el segundo será  el 31 de diciembre, y el último el 3 de abril de 2010), la audiencia de las televisiones creadas en un principio para emitir de forma convencional o analógica se van a resentir de una forma irreversible: cuantos más canales, por lo tanto, mayor fragmentación.

 

5.  El entorno TDT como potenciador de la crisis periodística audiovisual

Una vez visto el nacimiento de la TDT y como ésta ha terminado por influir en la transformación del mercado audiovisual español, se hace necesario exponer seguidamente cómo el entorno TDT está afectando a la crisis periodística audiovisual en nuestro país, independientemente de factores externos a la profesión, y decisivos al mismo tiempo, como es la crisis económica globalizada.

En el primer semestre de 2009 el mercado de la producción audiovisual en España ha estado viviendo unos cambios estructurales muy rápidos que están transformando el modelo de negocio de las empresas que gestionan sus canales de televisión, tanto analógicos como aquellos que se han creado específicamente para la TDT. En los últimos dos años, la crisis económica mundial ha mermado en más del 30% el mercado publicitario audiovisual español, principal sustento de la televisión. Si a este hecho le añadimos que el apagón analógico será dentro de unos meses, que TVE suprimirá de forma casi inminente la publicidad, que España se ha convertido en el país de Europa y del mundo con más oferta gratuita de televisión en TDT y que se ha dado luz verde a la puesta en marcha de la TDT de pago, nos encontramos sin duda con un panorama que provocará una mayor fragmentación de la televisión española y que ocasionará una transición muy profunda que revertirá en la programación de todos los canales que conforman ya el nuevo espectro televisivo.

La crisis que estamos viviendo en la actualidad y la proliferación de canales ha llevado a que se encarguen producciones audiovisuales más baratas y a que se reduzca notablemente el volumen de pedidos, además del consiguiente retraso de los pagos en plazos superiores a los tres meses, como venía siendo habitual hasta hace poco. Según la consultora audiovisual Barlovento Comunicación, la animación, el cine y la ficción serán los géneros que más recortes sufrirán, puesto que son productos caros que muchas veces no consiguen el resultado de audiencia esperado a corto plazo (Análisis de la producción…, 2009: 5).

Por el contrario, el incremento de canales, y por ende de nuevos programas, representará una mayor facturación para las empresas de producción y televisión, aunque el precio por producto disminuya considerablemente. En esta nueva etapa tendrá un lugar privilegiado la innovación y el ingenio en la producción audiovisual. Además, al haber tantos canales y menos dinero para cada producto, los directivos de las televisiones cederán espacio a nuevos productores y, sobre todo, a ideas vírgenes de muchos profesionales jóvenes. Este hecho habría sido impensable hasta ahora, puesto que la lucha por conseguir un gran share en los programas de un número limitado de canales era patrimonio de unas pocas (y grandes) productoras generadoras de espacios televisivos de éxito en la gran mayoría de sus propuestas.

Otros aspectos que marcarán tendencias en la programación de la TDT serán las fusiones televisivas, por un lado, y los efectos de la TDT de pago, por otro.

Cada televisión generalista, pública o privada, existente en el espectro audiovisual español tiene una marcada tendencia en relación a sus contenidos. De esta forma, la televisión pública (TVE) y las públicas autonómicas (FORTA) ofrecen básicamente una programación de servicio público marcada por unos noticiarios plurales, unos espacios informativos de proximidad, unos programas destinados a todas las edades y a todos los colectivos sociales, etc. Las televisiones privadas, por el contrario, ofrecen una programación basada en el entretenimiento, a través del reality show, de los espacios de humor, de sucesos y del mundo del corazón más políticamente incorrecto. Por todo ello, las más que posibles fusiones entre diferentes empresas televisivas provocará una radicalización de los contenidos y, por lo tanto, en las tendencias de programación, en el sentido de que se acentuará la división, más si cabe, entre el servicio público y de calidad de las cadenas generalistas y autonómicas subvencionadas por el Estado y los gobiernos de las comunidades autónomas, y los productos con contenido más liviano, más popular y, por lo tanto, supuestamente de menor calidad.

Por otro lado, la Televisión Digital Terrestre de pago en España ya es una realidad desde septiembre de 2009. Con este decreto ley, se pone fin a veinte años de monopolio, aportando una nueva opción de negocio, además de una mejora en la oferta de contenidos. Con esta iniciativa precompetitiva de pago, el telespectador espera que los operadores le ofrezcan canales con contenidos más atractivos y específicos (más tematizados). Este hecho fomentará una mayor competencia entre los distintos operadores y, por ende, un mayor esfuerzo de sus responsables por conseguir una programación que incite al espectador en potencia a que pague por verla. Sin duda todo un reto.

 

6. Conclusiones

Cuando empezó a gestarse hace apenas cuatro años, casi nadie se dio cuenta de que la Televisión Digital Terrestre se convertiría en una verdadera revolución del medio, similar en el caso español al período de apogeo de la televisión, que duró desde 1965 a 1978. Durante aquellos años, la televisión en blanco y negro se transformó en color a partir de un sistema innovador llamado PAL; se incorporaron los magnetoscopios, unos aparatos que permitían grabar los programas y conservarlos en el tiempo; se inventó la edición electrónica televisiva y, además, se inauguró el segundo canal: el conocido UHF.

Todas estas tecnologías de la época tuvieron tanta trascendencia como la está teniendo -y más que la tendrá aún- la nueva televisión: la TDT. Pero es que, además de la tecnología, esta transición que está llevando a la TV a un estado superior afecta también al ámbito de la programación televisiva y al ámbito publicitario de un medio que aglutina a millones de personas. La multiplicación de canales temáticos y generalistas gratuitos -y también de pago en un futuro a medio plazo- está propiciando una transformación en la forma que hasta ahora teníamos de ver y entender televisión: la fragmentación de la audiencia, es decir, los telespectadores se reparten considerablemente entre un marasmo de variada oferta.

Pero además de crear nuevas tendencias de programación televisiva -con el consiguiente ingenio por parte de todos los operadores para no copiarse formatos e intentar ser originales hasta el límite más insospechado-, esta nueva televisión digital aportará una mejor calidad de recepción, además de una mayor interactividad a la hora de elegir contenidos, pero sobre todo ofrecerá la posibilidad de que se puedan aprender idiomas con el sistema DUAL, el cual permitirá ver y escuchar series y películas extranjeras en sus versiones originales. Este último punto, el aprendizaje de idiomas, se prevé como un handicap para la población española, puesto que las lenguas extranjeras, especialmente el inglés, siguen siendo la gran asignatura pendiente para la gran mayoría de los españoles nacidos a lo largo del siglo XX.

Pero el problema a todo lo positivo que hemos descrito viene con la crisis periodística audiovisual que la TDT está provocando y que se prevé aguda y con efectos que ya están siendo devastadores para la profesión. Con la fragmentación de las audiencias  y con la importante caída de la publicidad, está claro que el modelo de programación, y por lo tanto de la propia televisión, debe revisarse. Hay más canales para una tarta publicitaria que lejos de crecer se mantiene o decrece. Por ello, esta proliferación de licencias por parte de los gobiernos (estatal y autonómicos) debería limitarse y, en cualquier caso, revisarse para eliminar parte de las que ya se han concedido. España es el país europeo que más televisiones tiene, si sumamos las nacionales, las autonómicas y las locales. Además, no deja de ser menos cierto que la TDT englobará, sin duda, la mayor oferta de televisión gratuita, pública, privada, generalista y temática de toda Europa. Esta proliferación de licencias pone en riesgo el sistema tradicional y amenaza con quebrarlo.

La masificación de canales de televisión no significa más puestos de trabajo, sino más bien todo lo contrario. A más canales, menos publicidad, y por lo tanto menos ingresos para crear programas. A día de hoy ya estamos asistiendo al espectáculo bochornoso de espacios de televisión muy baratos que se basan en el género de la tertulia radiofónica adaptada a la TV. Si a este concepto de programa, le añadimos la duración de los mismos: espacios de más de dos horas para rellenar, por ejemplo, casi todo el prime time, estamos empezando a asistir al declive de los contenidos mínimos de calidad que hasta ahora había mantenido de una forma tácita el sector. El hecho de abaratar y alargar la programación, además de redifusionarla en otras franjas horarias, provoca este empobrecimiento de contenidos al que aludíamos anteriormente, además de contar con el personal profesional mínimo para llevarlos a cabo.

El periodismo televisual español está viviendo su mayor crisis hasta el momento, como hemos estado defendiendo a lo largo de esta comunicación. Se trata de una crisis que se ha convertido en la más profunda de su historia a causa de su transformación. El telespectador no sólo consume TV a través del propio medio, sino que lo hace por Internet cuando quiere, de una forma breve, rápida y selectiva, y con la ayuda de las llamadas redes sociales, herramienta emergente aglutinadora de masas y eficaz en cuanto a transmisión de información, sobre todo de opinión. Ante este panorama interno y externo a la vez al propio medio, y que se sucede de forma simultánea, son las propias empresas televisivas las que han tenido que reaccionar para reorganizar sus medios y no quedarse atrás en esta lucha que está siendo encarnizada. Fusiones y  reordenaciones accionariales de empresas audiovisuales, creación de canales de pago y combinación de televisión e Internet son algunos de los movimientos que se están viendo desde hace algunos meses. La finalidad de cada una de estas empresas es subsistir, ya sea de una manera o de otra. Quienes lo tienen peor son los periodistas individuales que quieren trabajar en esas empresas de televisión y que deben amoldarse a sus condiciones, que la mayoría de veces son precarias. Medios y profesionales mantienen el pulso por sobrevivir. Los primeros lo están haciendo con importantes pérdidas económicas; los segundos, con condiciones contractuales pésimas cercanas a la ignominia.

7. Bibliografía

Anuario TDT 2008.  ImpulsaTDT, Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, Madrid, 2009.

Análisis de la producción y distribución televisiva en España. Barlovento comunicación, Madrid, 2009.

Informe anual de audiencias en la distribución TDT (años 2006, 2007, 2008 y 2009). TNS. Dirección de marketing Antena 3.

MANFREDI, Juan Luis: Manuel de producción periodística. Editorial MAD, Sevilla, , 2000

RANDALL, David: El periodista universal. Editorial Siglo XXI, Madrid, 1999. 2da. Edición, 2008.

Notas

(1) Se trata de una división territorial porcionada en 73 áreas técnicas que, a su vez, engloban 90 Proyectos de transición. Cada uno de ellos constituye una planificación del cese de emisiones analógicas de televisión en un área técnica o en una parte de la misma, y de su plena sustitución por emisiones digitales.

(2) TNS divide el espectro autonómico en 12 comunidades (Andalucía, Cataluña, País Vasco, Galicia, Comunidad de Madrid, Comunidad valenciana, Castilla-La Mancha, Canarias, Aragón, Principado de Asturias, Baleares y Murcia), englobando el porcentaje sobrante en una categoría única llamada Resto.