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RLCS, Revista Latina de Comunicación Social 64 - 2009 |
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Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y
Nuevos Análisis de Comunicación Social |
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Commons La condición laboral del periodista en Chiapas Dr. Sarelly Martínez Mendoza [C. V.] Profesor de Tiempo Completo - Licenciatura en Comunicación - Universidad Autónoma de Chiapas (México), UNACH, Tuxtla Gutiérrez - sarellym@humanidades.unach.mx Dra. Juliana Matus López [C. V.] Profesora de T/C Licenciatura en Comunicación - Universidad Autónoma de Chiapas (México) UNACH - jmatus@unach.com.mx Ddo. Hugo A. Villar Pinto [C. V.] Profesor de Tiempo Completo - Licenciatura en Comunicación - Universidad Autónoma de Chiapas (México), UNACH - hvillar@unach.mx Resumen: Aunque están en el centro de la opinión y de la información, los periodistas son poco conocidos. Se sabe escasamente de ellos: salarios, relaciones que establecen con sus fuentes, valores que profesan, grados de estudio, prestaciones sociales y rutinas laborales. Ante la inexistencia de estudios sobre el periodista chiapaneco en el contexto de Chiapas, México, este trabajo tiene como objetivo indagar las condiciones en que se desempeña el periodista, el salario promedio que percibe, prestaciones sociales y las organizaciones a las que pertenece. El número aproximado de periodistas en Chiapas es de 300; el restante son colaboradores que participan ocasionalmente en las labores de información y opinión. En esos 300 nos hemos centrado para hacer este trabajo. Ellos fueron nuestro objeto de estudio. Encuestamos a 158 comunicadores que viven en diferentes partes del estado y entrevistamos a 88 de ellos. El artículo refleja las condiciones laborales en que se desempeña el periodista chiapaneco, con bajos salarios y poco apoyo de parte de sus empresas, para ejercer su trabajo informativo. Palabras clave: Campo informativo; periodismo; salario del periodista; periodista; Chiapas. Abstract: Even if they are at the center of the opinion and the information, journalists
are not well-known. In fact, we know little about them: their salary, the relationships
they establish with their sources, the values they profess, their level of
education, their social security benefits and their work routines. In the absence of studies about journalists in the context of Chiapas, Mexico, this work aims to
investigate the conditions under which journalists perform,
the average salary they receive, their benefits and the social organizations
they belong to.
In Chiapas, there are approximately 300 journalists; the
remaining employees are sometimes involved in the tasks of information
and opinion. We have focused on these 300 journalists in order to do this project. They
have become the object of our study. We surveyed 158 journalists who live in different parts of the state and, afterwards, we interviewed 88 of them.
The article shows the workings conditions in which the Chiapas
journalists perform their job: low wages and little support from their
companies to carry out their task of providing information. Traducción supervisada por Patricia Álvarez León, periodista y licenciada en Traducción e Interpretación 1. Planteamiento general Aun cuando gozan de gran popularidad por desempeñarse en los medios de comunicación, los periodistas siguen siendo en pleno siglo XXI personajes desconocidos para el resto de la sociedad. Se ignora el ambiente en que realizan su labor, las condiciones en las que trabajan, salario que perciben, horarios de trabajo, formación profesional y perspectivas a futuro. Los periodistas vigilan con lupa lo que acontece a diario en la sociedad, pero pocas veces ellos son sujetos de investigación y análisis, por eso este estudio se propone aportar elementos para la comprensión de estos profesionales. Eso no sólo sucede en Chiapas sino también en México. Los trabajos para conocerlos son fragmentarios y aislados. Se han hecho esfuerzos por trazar una radiografía de las condiciones del periodista, pero han quedado inconclusos, como los emprendidos en su momento por la Unión de Periodistas Democráticos, allá en los ochenta, y por algunas escuelas del centro, en especial, por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, Universidad Nacional Autónoma de México. ¿Por qué son importantes para la sociedad del conocimiento las dimensiones profesionales y humanas de los periodistas? Sin pretender desdeñar el aporte de todos los sectores laborales insertos en una comunidad, consideramos que el periodismo y sus actores mantienen una posición ontológica de relevancia para comprender a las comunidades en su desarrollo social, político y democrático. Es por esto que, ante la inexistencia de estudios sobre el periodista chiapaneco en el contexto estatal, decidimos investigar las condiciones en que desempeña su trabajo y en la que vive. Lo reiteramos: aunque están en el centro de la opinión y de la información, los periodistas son poco estudiados. Se sabe poco de ellos: salarios, relaciones que establecen con sus fuentes, valores que profesan, grados de estudio, prestaciones sociales y rutinas laborales. Es más, se desconoce cuántos profesionales se dedican a esta actividad, en qué medios, quiénes son, qué edad tienen en promedio, cuál es su trayectoria profesional y qué opinan de su propia labor informativa y del periodismo. Nos hemos guiado para este proyecto de una pregunta de investigación que consideramos fundamental: ¿Cuáles son las condiciones sociales, profesionales y laborales de los periodistas en Chiapas? A partir de ahí, construimos y definimos también algunos conceptos que creemos significativos para la comprensión de este trabajo. Discutimos el sentido que debíamos darle a las aportaciones de Pierre Bourdieu, como habitus, campo y capital para comprender al comunicador chiapaneco; consideramos, asimismo, que debíamos establecer con claridad qué es oficio, profesión, condición, periodista e intelectual. 1.1. Condición Entendemos por condición al estado o situación en la que se “halla alguien”. Así, la condición puede ser social, familiar, profesional o laboral. Esta investigación, desde esa perspectiva, busca conocer el estado o situación en todos esos aspectos del periodista en Chiapas. Saber cómo se integra familiarmente, cómo vive, con qué estudios cuenta y cuál es su condición laboral: sueldos, prestaciones y apoyos que recibe de su empresa por el ejercicio de su profesión. 1.2. Intelectual En este trabajo concebimos al periodista como un intelectual, porque escribe para ser leído; busca que sus ideas, informaciones o reflexiones aviven la discusión pública. El término intelectual es de creación reciente. Los hombres sabios de la antigüedad eran filósofos. Fue el sismo que causó el caso Dreyfus a finales del siglo XIX cuando se empezó a utilizar la palabra intelectual para identificar a los hombres de letras comprometidos y prestigiados. Desde la perspectiva norteamericana, los intelectuales son aquellos que están ocupados en la producción y aplicación de los conocimientos y de los valores. Los intelectuales, precisa C. Wright Mills, se ocupan de ideas, de reminiscencias del pasado, de definiciones del presente y de imágenes de posibles futuros (Mills en García Cantú y Carega, 1993: 9). Norberto Bobbio, en su Diccionario de política, señala que intelectual designa a una categoría o estrato social particular “que se distingue por la instrucción y la competencia científica, técnica o administrativa superior a la media y que comprende a los que ejercen actividades laborales o profesionales especializadas” (2002: 819). El término, abunda, se aplica también a artistas, investigadores, científicos y, en general, a los que han adquirido, con el ejercicio de la cultura, una autoridad y un influjo en las discusiones públicas (2002: 820). Así, consideramos que un intelectual, para que sea considerado como tal, debe tener una característica básica: hacer públicas sus reflexiones, sus disquisiciones y sus análisis. Una persona, con un bagaje cultural sólido, que no expone lo que piensa no es un intelectual. El periodismo, a juicio de Núria Almiron debe ser un “foro público” y plural, que fortalezca la democria (Almiron, 2006). El intelectual somete sus ideas al escrutinio y en muchas ocasiones impacta con sus declaraciones el ambiente político y cultural de la sociedad en la que vive: “El periodista ya no se limita a retransmitir información de una fuente política al público, sino que desconfía. El público tiene ‘derecho a saber’. La función del periodista debe ir más allá de una mera mediación reproductora porque asume un papel de contrapoder, asume un compromiso con la comunidad, por cuyo buen desarrollo debe velar” (Sotelo, 2008). Por su misión, altamente pública, contrapuesta al confesionario privado, el periodista es un intelectual –cooptado a veces por el poder político–, pero con el afán de que sus palabras sean parte de los granos de arena que conforman el mar diario del diálogo social. 1.3. Habitus del periodista Tener un oficio o una profesión, dice Bourdieu (2003: 58), es tener un habitus, una matriz práctica que le permite a un individuo actuar, identificarse y cohesionarse con otros individuos. Con ese párrafo diríamos que queda prácticamente definido lo que es el habitus, pero el propio Bourdieu realizó, a lo largo de su obra, variaciones del concepto. En La distinción, su obra cumbre, estableció lo que puede ser el acercamiento más preciso:
Si el habitus provee a los individuos esquemas para pensar, percibir y accionar, permite explicar entonces las prácticas que se registran en un campo determinado e identificar aquellas que son comunes o similares entre los miembros de una práctica profesional. Así, el periodista, inserto en una práctica, genera también su propio habitus, es decir, su propio esquema desde el cual actúa, percibe y valora su entorno profesional. Esos esquemas le serán útiles para moverse en el terreno de juego, para identificar sucesos noticiables, para descubrir actores públicos, para valorar hechos, para jerarquizar las informaciones y para editarlas para su puesta en la circulación mediática. El habitus es un concepto clave para entender al periodista, porque a través de él es posible identificar los esquemas de acción sobre los que se mueven los hombres dedicados al tratamiento profesional de la información pública, y posibilita el acercamiento a mecanismos de relación interpersonal con los protagonistas de la noticia y, al mismo tiempo, la interacción entre sus pares y los empresarios de la comunicación. 1.4. Campo informativo Otro concepto neurálgico en esta investigación es la definición de campo. Para ello es necesario acudir nuevamente a Bourdieu, pues a lo largo de su producción académica fue afinando el concepto, el cual no deja de ser ampliamente polisémico. Los ingleses sobre todo la han utilizado como área de estudio o disciplina (field), pero desde la perspectiva bourdiana tendría que verse como espacio cultural de posiciones objetivas “donde los agentes luchan por la apropiación del capital común” (Fuentes Navarro, 1998: 10). Así, el campo puede concebirse como un sistema estructurado de relaciones sociales que establecen los miembros. Nadie puede estar aislado, porque de lo contrario queda relegado o expulsado. Podemos señalar que el periodismo es un campo dedicado a la actividad informativa. Sus miembros conocen las reglas con que se juega en el campo: complicidades, reconocimientos y penalizaciones. Las conocen y las aceptan. Gustosos o no, pero son las reglas que han construido o que han asimilado. Con esas reglas reconocen a sus pares y, cuando así lo consideran conveniente, expulsan o marginan a quienes no comulgan con sus valores y su actuar. Del campo periodístico se desprenden tres subcampos: el impreso, radiofónico y televisivo. Los tres tienen características en común pero también los distingue particularidades propias que lo conforman como subcampo. 2. Método En un segundo nivel de importancia periodística se encuentran las ciudades de Tapachula, Comitán, San Cristóbal de Las Casas y Tonalá, las cuales en conjunto poseen el 43 por ciento de las publicaciones. En un tercer nivel, con una participación discreta (22 por ciento del número total de periódicos), está Pichucalco, Palenque, Ocozocoautla, Cacahoatán, Villaflores, Arriaga, Cintalapa y Pijijiapan. De las 75 publicaciones, 26 son de periodicidad diaria; el resto son semanarios, quincenarios, mensuarios o de periodicidad indefinida. A diferencia de lo que sucede en otras partes del mundo, donde año tras año se anuncia el cierre de periódicos, en Chiapas sucede lo contrario. De forma continua han surgido en los dos últimos años nuevas publicaciones financiadas todas por el gobierno estatal. Al considerar ese aspecto, este inventario que presentamos de los medios es incompleto, pues seguramente, mientras elaborábamos este trabajo, surgieron ya otros que engrosan el número de periódicos chiapanecos. Lo que menos importa en esos proyectos, nacidos de la improvisación y de la coyuntura política, es encontrar lectores y anunciantes. Lo valioso, e imprescindible, es que cuenten con un acuerdo o convenio con el gobierno del estado para que perciban apoyos oficiales. Los lectores, en esos afanes, quedan olvidados porque no son prioridad económica. 2.1. Vitrina metodológica Basados en el universo aproximado de periodistas en Chiapas (si por tal entendemos a los que viven de esta profesión) que es de 300; el restante son colaboradores que participan ocasionalmente en las labores de información y opinión. Se empleó un cuestionario como instrumento de recopilación de información, mismo que contempló 52 reactivos los cuales fueron aplicados durante el mes de noviembre de 2008, por 8 personas especialistas en comunicación y se evitó el autollenado. Este estudio que presenta una muestra de 172 comunicadores activos de radio, televisión y prensa escrita, distribuidos en 15 cabeceras municipales del estado, comprende un Intervalo de confianza de 95.5 por ciento, y un error muestral no mayor a 4.99 por ciento. Para la selección de los periodistas se tomó de manera sistemática y aleatoria con probabilidad proporcional al número de medios en cada cabecera municipal donde se desempeña el periodismo, y por las características de la actividad que desempeñan. Cada encuestado fue contactado en primera instancia para agendar el día y hora de para el llenado del cuestionario. Asimismo, a un 51 por ciento de trabajadores pertenecen a medios impresos y el resto de medios electrónicos. Debido a la mayor presencia de hombres en el periodismo, el 77 por ciento corresponde a este género. El estudio de opinión se aplicó en las ciudades donde existe presencia periodística. El número de encuestados en cada uno de esos lugares está en correspondencia con el número e importancia de los medios. Por eso Tuxtla Gutiérrez, que es la que concentra la mayor actividad periodística, está representada con un 40.5 por ciento de encuestados. De los encuestados, el porcentaje mayor correspondió a reporteros (44.94 por ciento), pero además se incluyeron a directores, columnistas, jefes de sección, corresponsales y reporteros gráficos. Las ciudades donde se levantó la muestra son Palenque, Pichucalco, Arriaga, Tonalá, Cacahoatán, Huixtla, Pijijiapan, Motozintla, Comitán, Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, Ocozocoautla, Cintalapa, Villaflores y San Cristóbal de Las Casas. Para fortalecer esta investigación llevada a cabo a través de cuestionarios, también se efectuaron entrevistas personales grabadas en medios audiovisuales con cien comunicadores, y completamos este estudio con observación directa en los periódicos, estaciones de radio, de televisión y lugares de reunión de los periodistas. Sabedores que las encuestas sólo proporcionan una visión tangencial de la realidad, efectuamos entrevistas a 88 comunicadores, y completamos la investigación con observación directa en los periódicos, estaciones de radio, de televisión y lugares de reunión de los periodistas. Esperamos ofrecer una visión global del periodista en Chiapas y de las condiciones en la que vive y desempeña su labor profesional. 3. Resultados Una constante del periodismo chiapaneco, tanto en el siglo XIX como en gran parte del siglo XX, fue la ausencia de salarios para los periodistas. Los dueños de los periódicos llegaron incluso a pensar que la actividad de escribir no debía pagarse porque corrompía a los informadores. Ante la falta de salarios en sus medios, los periodistas encontraron en los políticos y funcionarios públicos a unos mecenas que estaban dispuestos a pagar por las líneas ágatas de publicidad disfrazada. Fue así como surgieron las subvenciones, los embutes, también conocidos como chayos o peines. El creador de esta fórmula fue Emilio Rabasa. Más bien el que la importó porque antes de ser gobernador de nuestro estado se desempeñó como secretario de la Cámara de Senadores. Ahí conoció las tácticas para controlar a los periodistas mediante subvenciones millonarias. Al llegar como mandatario, aplicó este método para controlar a los periodistas. Los gobernantes posteriores continuaron con esta práctica que resultaba bastante cómoda porque evitaba que se criticaran las acciones gubernamentales. Durante casi todo el siglo XX los periodistas en Chiapas cobraron su salario en las oficinas de gobierno. No era algo vergonzoso, al contrario, era para presumirse. A finales de los setenta y principios de los ochenta fue cuando algunos periódicos empezaron a pagar a sus principales colaboradores. La República en Chiapas, La Voz del Sureste, Número Uno, El Orbe y posteriormente El Observador de la Frontera Sur fueron los periódicos que comenzaron a otorgar sueldos y algunas prestaciones de ley. Sin embargo, a la llegada de Patrocinio González Garrido como gobernador de Chiapas, eran muy pocos los periodistas que percibían un ingreso. En una reunión de la Asociación de Reporteros y Redactores, Prensa Chiapas, Carlos Acevedo Martínez le planteó al gobernador que no era posible una relación sana entre el gobierno y los periodistas mientras no se atendieran las condiciones laborales de los trabajadores de los medios:
Reacio a complacer a los periodistas, Patrocinio González Garrido dijo que aunque hubiera un salario mínimo profesional se requería primero una definición de periodista, y se permitió preguntar al respecto: “¿Quién es periodista para que pueda ser sujeto de ese salario mínimo? ¿Es periodista el que tiene diploma porque estudió periodismo? ¿O es periodista cualquiera que escribe en un periódico de manera accidental o permanente? ¿Es el de la noticia o el del editorial?” (Aquí, 11 de junio de 1990). Antonio Mendoza Náfate, quien había padecido la falta de salarios y apoyo de los dueños de los medios de información durante más de 15 años, retrató esta situación en un escrito titulado ¡Ah, los periodistas!, publicado en el semanario Aquí el 3 de septiembre de 1990:
Este relato sintetiza la situación de los periodistas chiapanecos en cuanto al pago de salarios. Pocas publicaciones otorgaban a su personal sueldos y prestaciones económicas, el resto entregaba una credencial a sus reporteros con el propósito claro de que ellos se agenciaran sus propios recursos. Mil novecientos noventa y cuatro es el año que marca un nuevo trato para los trabajadores de la información en el terreno laboral. Al respecto influyeron varios hechos: 1) el roce que empezaron a tener los periodistas locales con los nacionales debido al movimiento armado, les permitió conocer salarios y prestaciones que recibían sus colegas, 2) La creación de corresponsalías. Debido a que el movimiento se prolongaba en una plaza importante como la de Chiapas varios periodistas se convirtieron en corresponsales pagados por medios nacionales o internacionales, y 3) la creación de la licenciatura en comunicación. Los estudiantes y egresados comenzaron a exigir una retribución económica y no una credencial para pedir apoyo a los funcionarios. El proceso de “conquista” por un salario fue lento, pero todavía quedan varias dudas por plantear y ésas son las que nos hemos propuesta responder: ¿Cuánto gana un periodista en Chiapas? ¿Con qué prestaciones económicas cuenta? ¿En qué condiciones trabaja? Enrique Vázquez Palacios, conocido en el gremio como El Policiaco por su predilección hacia la nota roja desde hace más de 20 años, es un ejemplo de cómo sobrevivió varios años sin sueldo ni prestaciones. Para sostenerse él, su esposa y cinco hijos, intercambió periódicos por comida:
3.1. Salarios para periodistas En México, la gran mayoría de los trabajadores están inconformes con su salario. Y hay razones para ello. En una nota publicada el 16 de abril en La Jornada, Rodolfo Pérez, miembro del Centro de Investigación Laboral y Asesoría Sindical (CILAS), señalo que “un abogado en México devenga un salario promedio de 32.48 pesos por hora (2.8 dólares), mientras que su similar en el estado de California tiene un salario de 63.78 dólares por hora”. Pérez es también coordinador de la página web Comparador de Remuneraciones Misalario. En la entrevista concedida a ese medio informativo, agrega que “un analista de sistemas en México tiene un salario promedio de 52 pesos por hora (4.5 dólares), en tanto que en Estados Unidos el mismo equivale a 37.01 dólares por hora, y una recepcionista en México devenga en promedio 20.15 pesos por hora (1.75 dólares), mientras en el vecino país la percepción es de 12.49 dólares por hora”. La condición de los salarios es generalizada. El salario mínimo en el México no responde a las expectativas para satisfacer las necesidades básicas de una familia. La situación de los periodistas no es la excepción. En los ochenta, la Unión de Periodistas Democráticos luchó porque se estableciera el salario mínimo profesional para el periodista. Hoy, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) es la encargada de fijar el salario mínimo profesional para los periodistas. En el 2008 el salario para el reportero se fijó en 148.05 pesos diarios para la zona C, que es donde se encuentra Chiapas. Esto es: cuatro mil 441 pesos con 50 centavos al mes. Para el 2009 al salario diario se le incrementó siete pesos con 33 centavos. Hoy, de acuerdo a la Conasami, el salario mínimo de un reportero debe ser de, al menos, cuatro mil 661 pesos con 40 centavos al mes. Un albañil, de acuerdo a esta misma comisión, debería percibir 75 pesos con 71 centavos diarios. La realidad es otra. Al albañil no se le paga 75 pesos sino más del doble: 200 pesos al día. En tanto, el reportero, si se le tiene en nómina, logra percibir lo que marca Conasami. Difícilmente más. Cuadro 1. Elaboración propia
Al investigar cuál es la situación del periodista en Chiapas encontramos que un 30 por ciento gana menos del salario mínimo profesional. Es más, un 15 por ciento gana sólo un salario mínimo general, es decir mil 558 pesos mensuales. A un 26. 5 por ciento sí se le paga el salario mínimo profesional correspondiente a esta zona, mientras que un 40 por ciento de los periodistas percibe ingresos superiores al salario mínimo profesional. Los altos ingresos son, generalmente, para jefes de sección, directivos de periódicos, estaciones de radio o de televisión. Los columnistas también pertenecen a ese club privilegiado, al moverse en un espacio bastante nebuloso de pago de favores y de prebendas. Si comparamos la situación salarial de los periodistas de estos momentos, con los de otros años, sobre todo de los ochenta, podemos encontrarnos que hoy, al menos, se pagan salarios; que un 70 por ciento gana el salario mínimo profesional o incluso más. Cuadro 2. Elaboración propia
En ese sentido, creemos que se ha avanzado, pero en otros falta todavía conquistar espacios. Por ejemplo, el 40 por ciento de los periodistas no recibe ninguna prestación económica. El 60 por ciento restante tiene algún tipo de prestación (entre los que se incluyen aguinaldos, fondo de retiro o seguro social), pero sólo el 1.5 por ciento recibe reparto de utilidades. El 39 por ciento de los periodistas no cuenta con equipo proporcionado por su empresa para desempeñar su trabajo informativo. La mayoría posee grabadoras o cámaras, y sólo los directivos tienen equipo de cómputo proporcionado por su medio. Los bajos salarios y las pocas prestaciones sociales han obligado a que el periodista chiapaneco trabaje para diferentes empresas. El 60 por ciento combina su actividad informativa con otro empleo. Lo más común es que se desempeñe como reportero en un periódico y también en una estación de radio o de televisión. Otros, además de dedicarse al periodismo, imparten clases, atienden algún negocio o trabajan como asesores de comunicación social. Los salarios son bajos, en términos generales, porque aún cuando se perciba el salario mínimo profesional, es insuficiente para cubrir las necesidades elementales de una familia. No obstante que las empresas de información no pagan salarios generosos, son muy exigentes con sus trabajadores. Los periodistas, especialmente los reporteros, deben estar disponibles las 24 horas para cubrir algún acontecimiento de interés público. Cuadro 3. Elaboración propia
Para ellos no existen fines de semana ni días festivos. El 48.5 por ciento de los periodistas encuestados manifestó que padecen esta situación, es decir, que deben estar dispuestos a trabajar de mañana, al medio día o por la noche, sábados o domingos. Sólo el 5.7 por ciento de la muestra encuestada se mostró totalmente satisfecho con el salario que percibe. El 22.7, parcialmente satisfecho, y más del 70 por ciento expresó malestar por el salario que devenga. Cuadro 4. Elaboración propia
Si la mayoría de los periodistas gana mal, ¿Por qué se siguen dedicando a este oficio? La única respuesta que tenemos es que son más las satisfacciones colaterales que se reciben que los ingresos económicos. Los 158 periodistas encuestados y los cerca de cien entrevistados se mostraron, en su totalidad, muy contentos de dedicarse a esta profesión. El 80 por ciento dijo sentirse totalmente satisfecho y el 20 por ciento parcialmente satisfecho, pero ninguno contestó que estaba insatisfecho. El grado de satisfacción de los salarios devengados es negativo, más del 43 por ciento de los periodistas están insatisfechos con lo que ganan. Las mujeres son quienes más externaron su descontento sobre el sueldo, con el 55.6 por ciento, mientras que los hombres, con 31.2 por ciento, están más satisfechos con lo devengado. Lo anterior se deriva de que las mujeres ganan menos comparado con los hombres, pues al menos el 46 por ciento del sector masculino gana más de tres salarios mínimos; en tanto que el 63.9 por ciento de ellas gana menos de esa cifra. Para Hugo Isaac Robles Guillén, periodista que ejerce la profesión desde hace más de 30 años, la situación laboral del informador chiapaneco es mala:
Las satisfacciones personales recompensan el maltrato al que se ve sometido a diario el periodista, de los cuales el salario es sólo una pequeña parte de las vicisitudes a las que se tiene que enfrentar, pero las supera, porque en casi todos ellos existe una vocación por informar y por estar en el centro donde se viven los acontecimientos más importantes de la sociedad. Los bajos salarios generan, sin embargo, dependencia del gobierno y corrupción. Y un periodista que obedece los dictados oficiales no informará con veracidad; en todo caso informará poco y mal. Nuestros gobiernos son especialistas en apoyar a los periodistas, porque saben que de esa manera compran una pluma y nulifican las críticas. Isaín Mandujano Camacho, corresponsal de Proceso en Chiapas, señala que las pésimas condiciones laborales y sociales del periodista beneficia a los políticos:
En este sentido, podemos llegar a creer que, la empresa o patrón ve a amortiguada la presión que podrían ejercer sus empleados para exigir su derechos laborales pues el gobierno desde la estructura o el nivel que éste sea estará subsidiando o sufragándoles a sus reporteros recursos “extras”. Marco Antonio Alvarado, un joven reportero de El Heraldo de Chiapas, señala que no se le puede exigir mucho a una persona que se le paga mal:
Los periodistas que no caen en esas complicidades con el poder tampoco son libres de opinar y de informar, porque en sus periódicos los directivos o dueños se encargarán de tijeretear sus notas, reportajes o crónicas que puedan ser perjudiciales para la buena imagen de los gobernantes en turno. Los corresponsales de publicaciones nacionales están en una situación diferente porque reciben las mismas prestaciones que la de un trabajador del Distrito Federal, si su medio pertenece a esa ciudad. La mayoría percibe ingresos superiores al salario mínimo profesional, más seguro de vida, reparto de utilidades, gastos médicos mayores, y algunos obtienen comisiones por venta de publicidad.
En promedio cada año nos han dado entre mil 500 y cuatro mil pesos de reparto de utilidades. El aguinaldo corresponde a un mes efectivo de sueldo, 12 mil pesos. De lo que se me descuenta al mes para el fondo de ahorro más la otra parte que aporta la empresa percibo cada año en el mes de agosto, entre 30 y 40 mil pesos. Las vacaciones, en promedio siete días hábiles al año, me son sufragadas más el 25 por ciento de la prima vacacional. Esto sin contar con que tengo prestaciones sociales como el IMSS e Infonavit. Proceso me contempla un seguro de gastos médicos mayores con una empresa privada y en caso de emergencia, sólo pagaría dos mil pesos del deducible en los hospitales privados como el Rojas, Metropolitano o Ana Isabel. Además cuento con un seguro de vida. Contar con estas condiciones laborales te hace vivir con un cierto grado de satisfacción y bienestar.
Los medios en Chiapas se limitan a pagar el salario mínimo profesional de un reportero que, como hemos visto, es insuficiente para mantener una familia y proporcionarle las satisfacciones básicas. A esto hay que sumar que con esos cuatro mil 661 pesos deben pagar taxis, colectivos y llamadas telefónicas que tienen que efectuar para cubrir la cuota informativa del día. Los periodistas viven todavía en el desamparo y, aunque podría pensarse que los medios con presencia nacional brindan mejores condiciones laborales a sus trabajadores no siempre es así. Un caso que llama la atención por las reiteradas muestras de protesta que ha registrado es Televisa, cuyas extensiones empresariales se han establecido en nuestra entidad. Jóvenes recién egresados han vislumbrado en Televisa la posibilidad de salir del anonimato y ser lanzados a la fama. La empresa, propiedad de Emilio Azcárraga Jean, ha patentado en Chiapas esquemas de contratación y de condiciones laborales que son más lastimosas que los que se viven en medios locales. Por ejemplo, cuando Joaquín López Dóriga, titular del noticiero estrella de Televisa, con una gran sonrisa anunció el 14 de diciembre de 2008, que se iba de vacaciones, los trabajadores de la filial de Tuxtla Gutiérrez no tendrían ningún día de descanso, porque no cuentan con ese tipo de prestaciones. Televisa estableció sus oficinas en Chiapas, en 1995, como Telespot del Sureste, cuya función principal fue bloquear espacios publicitarios para comercializar anuncios locales. Posteriormente, inició la transmisión del noticiero Nuevo Día, y para ello realizó contrataciones a través de una subempresa tipo outsourcing en 2007. Comenzó sus operaciones con equipo reparado de la filial de Televisa Veracruz. Las contrataciones de periodistas que efectúa la empresa del Teletón obliga de antemano a firmar una carta de no responsiva con sus trabajadores. Además, no les otorga las mínimas prestaciones sociales que marca la ley y las exigencias son altas sin recibir apoyos suficientes para el desempeño adecuado del trabajo. Ese fue el caso de las periodistas Denisse Poblanno Guerrero y Angélica Gallegos Hernández, despedidas en 2008 y a quienes les complicaron la vida laboral con la finalidad de obligarlas a renunciar, hasta que fueron despedidas sin haber recibido el finiquito correspondiente. Eso sí, en su Código de Ética, Televisa se compromete con “la protección ambiental, salud y seguridad para sus empleados, clientes, vecinos y terceros que puedan ser afectados por sus productos o actividades”. La realidad laboral, desde luego, es otra:
Ambas periodistas, quienes entablaron una demanda laboral contra Televisa la cual se dirime en los tribunales, señalan que aceptaron esas condiciones laborales porque al egresar de la universidad se sale con muchas ilusiones y con muchos deseos de hacer méritos:
Casos como de las periodistas antes mencionadas no son los únicos. Laura Matus, Blanca Barranco y Mario Castillo, en el 2003, demandaron a la empresa Radio Núcleo por ser despedidas, sin justificación, al solicitar al director del noticiero incremento salarial debido a que “ya no les alcanzaba los 375, y en algunos casos 750 pesos, pesos quincenales” que percibían. En este ajuste también se le pidió la renuncia Donata Nango, José Antonio Morales y Susana Chavira (Sánchez, 2006: elperiodismoenchiapas.blogspot.com). Las violaciones a los derechos de los periodistas son pan cotidiano. Ejemplo de ello es lo sucedido a los reporteros Mario Álvarez, de Diario de Chiapas; a Rosy Guadalupe Pérez, de Reporteros en Acción, cuando éste se transmitía en el Sistema Chiapaneco de Radio y Televisión del Gobierno del Estado de Chiapas; a Gaspar Romero, Walter Rincón y Karina Álvarez, de la delegación de Notimex Chiapas (http://www.cimacnoticias.com); otra violación laboral fue perpetrada contra Irma Ramírez Molina y sus compañeros, quienes iniciaron una huelga contra el periódico El Observador de la Frontera Sur debido a la falta de salarios atrasados. Todos fueron despedidos. Incluso Ramírez Molina que en ese momento estaba embarazada (Sánchez, 2006: elperiodismoenchiapas.blogspot.com). El despido de la fuerza laboral en los medios de comunicación es violatorio de los derechos del gremio, en ocasiones las mismas autoridades responsables de velar por la aplicación del Estado de Derecho están coludidas. La condición laboral de los periodistas chiapanecos empeora en función del tamaño de la población. Esto es, gozan de mejores prestaciones los informadores que ejercen su oficio en las ciudades grandes, que quienes lo ejercen en ciudades pequeñas. Los periodistas de Tonalá, Arriaga, Comitán, Palenque y Pichucalco se ven sometidos a peores condiciones que sus homólogos que trabajan en Tuxtla Gutiérrez o en Tapachula. 3.2 Jubilaciones y pensiones Otra preocupación que surge cuando se habla con los periodistas sobre su condición laboral es la jubilación. Poco les inquieta cuándo lo harán. Lo ven, incluso, con poca solemnidad y con sentido del humor. El verdadero problema surge cuando piensan en cómo van a sobrevivir, si la mayoría de ellos no posee un plan de pensión proporcionado por su empresa. Sólo el 34.8 por ciento sabe que tendrá, cuando ya no se dedique al oficio, algún apoyo institucional, principalmente a través de las Afores. El resto no sabe cómo enfrentará la vejez o, en un caso fortuito, una invalidez. Un caso, en el que muchos se ven reflejados, es el de Mario Francisco Álvarez Cancino, exreportero de nota roja de Diario de Chiapas, quien se convirtió en noticia la madrugada del 24 de diciembre de 2007 cuando al fotografiar un camión, que transportaba hongos alucinógenos, fue arrollado por un automóvil. El conductor responsable del accidente, en estado de ebriedad, esquivó el cordón de protección policial, y en su zigzagueante carrera embistió al periodista y a un policía sectorial.Los atropellados resultaron con las piernas rotas y lesiones diversas en el cuerpo. La Navidad para ambos, en lugar de transcurrir en la casa de algún familiar, fue en un hospital, pero el culpable, habiendo pagado 30 mil pesos de fianza, pudo regresar a su casa para la cena de Nochebuena. Mario Francisco estuvo en cama durante seis meses y aún continúa con tratamientos médicos. De su empresa periodística, en la que colaboró más de tres años, sólo recibió un préstamo de cuatro mil pesos y la petición de renuncia porque su puesto debería ser ocupado por otro reportero. Sin prestaciones sociales, seguro, Infonavit, aguinaldo ni vacaciones, Mario Francisco se vio, en medio de la tragedia, también sin salario. Dos personas enviadas de su periódico le suplicaron que para que no tuviera problemas lo mejor era que renunciara. Ante esta situación, hizo público su caso. El reportero, quien tiene una trayectoria de diez años en el periodismo chiapaneco, no ganaba siquiera el salario mínimo profesional. Los cuatro mil pesos mensuales que percibía es comparable a lo que recibe un dependiente de mostrador (eso sí con IMSS y prestaciones básicas). La diferencia es que el dependiente no necesita más estudios que los de secundaria, mientras que Mario tuvo que estudiar cuatro años y medio de ciencias de la comunicación en la Facultad de Humanidades de la UNACH. La inestabilidad en Chiapas de este tipo de actividades lo ha llevado a trabajar en estaciones de radio, canales de televisión, revistas y periódicos. Inició en Radio Núcleo en 1998 cuando apenas cursaba la licenciatura. Ahí estuvo casi tres años. Después fue invitado a hacerse cargo de la jefatura de información de Seguridad Pública. En televisión ha sido camarógrafo, reportero y productor, sobre todo para Canal 2 del Soconusco de Tapachula, MVS Noticias de Chiapas y Canal 5 XHDY. Sus ingresos como reportero, más bajos que los de un maestro albañil, los incrementaba con la venta de lociones y perfumes que realizaba en sus ratos libres. El gobierno del estado intervino, pero no para que Diario de Chiapas cumpliera con su obligación laboral, sino mediante el otorgamiento de un apoyo directo del gobernador. Cuando ya pudo caminar, Mario Francisco recibió la solidaridad de Péndulo de Chiapas quien lo contrató como editor de la sección policiaca. Señalábamos párrafos arriba que cuando se habla sobre los tiempos de separación de la profesión, los periodistas lo ven con humor o con nostalgia:
El panorama para el 65.2 por ciento para los periodistas que labora en los medios chiapanecos se ve incierto en cuanto a pensiones y jubilaciones. Varios comunicadores, que tuvieron una presencia importante en su momento, terminaron sus días sin esta prestación social. Isidro Aguilar López, quien se hizo popular con su noticiario Patrullero 9.20 en los setenta, hoy padece varias enfermedades que no puede atender porque no cuenta con Seguro Social. Tampoco percibe los beneficios de una pensión, pese haber laborado en una estación radiofónica durante más de 30 años. Eduardo Moreno, un periodista que escribió para diarios nacionales y locales en más de 40 años de vida activa, murió abandonado, sin atenciones médicas y sin pensión. Ningún periodista con más de 60 años tiene beneficio de pensiones. Los que gozan de esta prestación es porque combinaron su actividad informativa con la docencia o con la burocracia, y de ahí han obtenido esta prerrogativa. Un ejemplo de la falta de previsión de periodistas y las organizaciones, es la larga enfermedad que sufrió el desaparecido columnista Nelson Hernández. A falta de servicios médicos, recibió tarde la atención clínica que requería, pero no por parte de la empresa periodística en donde laboraba, Vanguardia del Sureste, sino por la intervención del gobernador en turno, quien giró instrucciones para la atención de la quebrantada salud del periodista.
3.3. Asociaciones y uniones de periodistas Las asociaciones han impactado poco en el bienestar de sus agremiados. No es raro, por eso, que los periodistas no se sientan representados por las diferentes uniones que existen en Chiapas, a diferencia de lo que sucede en España (González y Paniagua, 2008).
Cuadro 5. Elaboración propia
Las declaraciones de esta reportera, quien actualmente trabaja para Radiorama, retratan una realidad confirmada en los resultados de este estudio, pues a pesar de existir diversas asociaciones de periodistas, éstos se interesan poco por pertenecer a ellas. Más del 65 por ciento no está afiliado a ninguna; el 14 por ciento es miembro del Frente de Periodistas Chiapanecos; el 11.6 por ciento a la Asociación de Reporteros y Redactores Prensa Chiapas (Arrprech), y el 3.8 por ciento a la Asociación de Cronistas y Comentaristas Deportivos de Chiapas. En las entrevistas con los reporteros critican a los dirigentes de las asociaciones porque señalan que sólo logran beneficios personales y cuando obtienen patrocinios carecen, generalmente, de legitimidad. En este tenor nos encontramos siete agrupaciones integradas a la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, A.C. (http://www.fapermex.com).
Además, dos organizaciones no afiliadas, la Asociación de Cronistas Deportivos de Chiapas y la Asociación Estatal de Editores Chiapanecos, que aglutina a los empresarios del periodismo en la entidad. Otras organizaciones de diversos municipios y delegaciones nacionales son: Club de Periodistas de San Cristóbal, Unión de Editores y Reporteros de la Frailesca, Sociedad Mexicana de Caricaturistas (delegación Chiapas), Club de Periodistas de México (delegaciones Tuxtla y Tapachula), Unión de Periodistas Independientes de Comitán, Asociación Nacional de Locutores, Club de Columnistas de Chiapas, Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radiodifusión, Televisión, Similares y Conexos y la Asociación de Comentaristas Deportivos del Estado de Chiapas A.C., Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Radio y la Televisión (delegaciones Tuxtla y Tapachula). La historia de los periodistas asociados es recurrente en la entidad. Permanece la búsqueda de alianzas con el gobierno en turno y como un claro ejemplo puede apreciarse en el blog de la Arrprech (http://arrprech.blogspot.com) fotografías que testifican que en 1982 entregaron, al entonces gobernador Juan Sabines Gutiérrez, la credencial número uno de esa asociación. Esta “relación de buena voluntad” se rompió con la llegada de Pablo Salazar Mendiguchía, quien sostuvo una política de comunicación social de confrontación con grupos representativos del gremio periodístico. Fue así que esta asociación perdió todo el apoyo institucional. Esta coyuntura unió al gremio periodístico y propició la generación de diversas asociaciones que lucharon al unísono contra las reformas del Código Penal, que fue calificada y difundida por los periodistas como ley mordaza, lo que culminó en el proceso electoral del 2006 con la “Proclama de San Cristóbal” con ella, se pretendía marcar una nueva relación de los gobernantes con los medios de comunicación e invitaron a los contendientes a refrendar dicho protocolo. El documento fue suscrito por Gilberto Gómez Maza, candidato del PASC; Francisco Rojas Toledo, del PAN; Juan José Sabines Guerrero, del PRD, PT y Convergencia; y Emilio Zebadúa González, del PANAL. Siendo ya gobernador Juan Sabines Guerrero y en el marco del Primer Congreso Estatal de Periodistas de Chiapas, los periodistas unificados le solicitaron que se realizaran adecuaciones al Código Penal de Chiapas, en materia de difamación; es decir, que se diera marcha atrás a las reformas hechas en la administración anterior, las cuales Sabines había avalado como diputado local en la LXI Legislatura. En un documento fechado en lunes 19 de febrero de 2007, la Frepech reseña el caso en las palabras de su entonces presidente:
El ejecutivo estatal se comprometió a presentar las iniciativas necesarias ante el congreso del estado, pero además anunció la construcción de la Casa del Periodista y públicamente pidió a la entonces alcaldesa de Tuxtla Gutiérrez buscar el terreno idóneo para tal fin, "Yo quiero pedirle a la presidenta municipal, abusando de su confianza, para hacer la Casa del Periodista y nosotros la construimos, nosotros lo hacemos" (idem). Volvió la prosperidad y la abundancia, otra vez las relaciones “de buena voluntad” que han propiciado nuevos esquemas de pujanza y expansión. En la celebración del Segundo Congreso Estatal de Periodistas, la Asociación Nacional de Locutores, entregó el Micrófono de Oro al gobernador Juan Sabines Guerrero. El actual presidente de la Arrepech, Sergio Armando Marín Ortega argumenta la importancia de que los periodistas estén organizados:
Aduce que en el pasado, el respeto al periodista y su ejercicio estaba en decadencia y que las agrupaciones eran utilizadas únicamente para el beneficio de los dirigentes: Desafortunadamente en el orden social, por unos cuantos, pseudoperiodistas, algunos funcionarios o actores políticos o sociales, han perdido el respeto al periodista, profesional. Pero eso es lo que estamos tratando de cambiar, en esta Asociación que antes de asumir el cargo era calificada como una que incurría en actos de beneficio personal, hoy las opiniones son completamente diferentes; esa mancha negra ha quedado en el pasado. En lo académico, pues son pocos los que cuentan con la carrera, la mayoría ejercen el periodismo de manera empírica, claro que algunos cuentan con estudios de secundaria, otros terminaron la preparatoria y algunos cursaron uno o dos semestres de la universidad. Pero lo que nosotros estamos haciendo es, impulsar talleres de periodismo, con los compañeros periodistas, sabemos que es muy difícil que todos estén presentes en las actividades, precisamente porque no cuentan con un salario, que les permita salir más allá de las fronteras, porque viven al día y eso sí es preocupante. Miguel González Alonso, ex presidente de la Frepech, comentó sobre el valor de pertenecer a organizaciones gremiales:
En esta divergencia de opiniones, Ery Acuña Meneses, corresponsal de TV Azteca, establece una posición respecto a los beneficios de las agrupaciones periodísticas:
Gaspar Romero, corresponsal de Cadena Tres, habla de los logros que se posibilitan en unidad:
Aun cuando se hable de los beneficios de pertenecer a una asociación, lo cierto es que los reporteros le han dado la espalda a las organizaciones gremiales porque, a decir de ellos, no obtienen beneficio alguno y no se sienten representados. 4. Conclusiones Decíamos, en un principio, que el pago de salarios y prestaciones sociales ha sido más una conquista del trabajador que un otorgamiento generoso de los empresarios de la información. Tampoco debe dejarse de lado la participación más vertical de Hacienda y el Seguro Social que empezaron a exigir cuentas a los patrones. Llegó el momento en que no bastaba pagar con planas publicitarias los adeudos fiscales, ni con la cesión de tiempos oficiales. Los 158 periodistas encuestados y los 88 entrevistados se mostraron en su totalidad contentos de dedicarse a esta profesión, debido a que son las satisfacciones personales las que recompensan el maltrato al que se ven sometidos a diario, de los cuales el salario es sólo una pequeña parte de las vicisitudes a las que se tiene que enfrentar, pero las supera, porque en casi todos ello existe una vocación por informar, y por estar en el centro donde se generan los acontecimientos importantes de la sociedad. El periodismo es síntoma. Las condiciones de Chiapas no están mejores: Educación, salud, empleo, vivienda son aspectos torales pendientes en la entidad; es uno de los estados con más alto nivel de marginación y rezagos sociodemográficos en México. Según datos del INEGI (2005) tiene el nivel más alto de analfabetismo. Los índices de miseria se exacerban y por supuesto impactan en todos los procesos sociales, culturales, políticos y de comunicación social. Para que el gremio periodístico cambie su rutina, tienen que existir un cambio en los graves problemas sistémicos de la entidad, los horizontes del periodismo y los periodistas se vislumbran a la par de las perspectivas de desarrollo de Chiapas. Por lo tanto, este artículo no es concluyente. Lo primordial es que el periodismo chiapaneco continúa escribiendo su historia. Personajes, circunstancias y reflexiones permanentes, permiten apostar con optimismo hacia cambios fundamentales en el desarrollo de la prensa. Su destino a la par del destino de Chiapas. Acevedo Martínez, Arcadio, Los Bolonautas, 5 de agosto de 2008, Tuxtla Gutiérrez. 6. Referencias bibliográficas Almiron Roig, Núria (2006). Los valores del periodismo en la convergencia digital: civic journalism y quinto poder. Revista Latina de Comunicación Social, 61 (La Laguna, Tenerife). Recuperado el 20 de noviembre de 2008 de: |
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