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de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga que reunió a investigadores españoles y brasileños para intercambiar reflexiones sobre la comunicación como ámbito y objeto de estudio. Los resultados de este encuentro se presentan ahora impresos y estructurados en cuatro partes que sugieren un proceso de análisis general de estudio profundo; cada bloque apunta, analiza y desentraña el por qué de la construcción de una comunicación que podría radiografiar perfectamente la sociedad que somos.
La primera parte, La sociedad de la comunicación: fundamentos teóricos y derivas sociales, incluye aportaciones de diversos autores que abordan desde los estudios de la sociedad de la comunicación a lo largo de la historia:“cualquier sociedad, de la misma manera que organiza su producción económica, también debe organizar su producción de significados” (Gómez Mompart) a la dimensión globalizada que bascula entre la sociedad y el individuo: “para entender la globalización cultural no basta con observarla con una perspectiva macroscópica, sino con una óptica microscópica, fijándose en el individuo inmerso en un mundo complejo y cambiante” (De Aguilera). Maria Immacolata Vassallo de Lopes apuesta en su artículo por una visión transdisciplinar de la Comunicación y Luiz Claudio Martino presenta los resultados de una investigación sobre el capital teórico que se utiliza en las universidades de lengua española para abordar los fenómenos comunicacionales. En este sentido, resulta llamativa su afirmación de que, de manera generalizada, los cursos de teorías de la comunicación ocupan un lugar secundario en unos currículos universitarios que se orientan claramente hacia una formación estrictamente profesionalizante. Por su parte, Alicia Mikita Koshiyama reflexiona sobre la teoría de la historia y de las perspectivas de los estudios de comunicación que, según la autora, deben construir un campo teórico específico a partir de las interrelaciones con otras áreas de conocimiento y Luis Gonzaga Motta defiende la comprensión de los acontecimientos periodísticos como narrativas integradas y coherentes que permiten construir la historia del presente.
Esta primera parte se cierra con un artículo de Manuel Parés i Maicas en el que nos ofrece una exhaustiva enumeración de la bibliografía publicada desde los años sesenta sobre la Cultura y sus relaciones con la Comunicación.
En torno al segundo bloque del libro, Las tecnologías de la comunicación y los procesos sociales, se unifican contribuciones que analizan la evolución de la comunicación organizacional como campo académico (Margarida M. Krohling), una visión de la televisión digital y la posible fragmentación social en Europa por la multiplicidad de canales y servicios que la televisión digital ofrece: “¿Estamos asistiendo a un cambio en las tendencias donde la televisión, en vez de producir, compartir y agregar factores, está convirtiéndose en un territorio separatista, aislado y socialmente fracturado?” (Giuseppe Richeri); dedicando, además, un apartado al desarrollo de la región malagueña como espacio de articulación del modelo económico-industrial que subyace bajo la Sociedad de la Información (García Galindo) y al análisis de los agentes creadores de la sociedad mediática: “han oficializado el entretenimiento, la magazinización o tabloidización de la información y, aún peor, el desarrollo del “periodismo de convalidación”, especializado en crear cortinas de humo, en no atacar nunca a los poderes fuertes y derivar hacia “la basura” las primeras páginas y el diseño de la agenda” (Timoteo Álvarez).
Mª Teresa Vera Balanza analiza los usos del tiempo en la sociedad de la comunicación y alerta sobre la incidencia que tienen los factores temporales, además de los espaciales, en las consecuencias representadas en el concepto de brecha digital. Eliseo Colón se adentra en los universos propuestos desde las interfaces de las nuevas tecnologías y Elena Blanco reflexiona sobre las ventajas y desventajas de las nuevas tecnologías a propósito de la especialización periodística: “Mediante el hipertexto, se puede profundizar fácilmente en las causas y consecuencias del hecho (…) En definitiva, se deja en manos del usuario la decisión de hasta dónde quiere llegar en el conocimiento de un hecho informativo” (Elena Blanco).
Esta segunda parte se cierra con un par de artículos que profundizan, desde diferentes perspectivas, en el medio radiofónico en Brasil. Doris Fagundes Haussen presenta los primeros resultados de una investigación en desarrollo en la que analiza la relación entre la radio y el cine en cuanto a contenidos y a las expectativas tecnológicas de ambos medios, y Sonia Virgínia Moreira explora las consecuencias de la primera década de la llegada de la radio en Internet a Brasil.
El tercer bloque del volumen, Comunicación y cultura: migraciones narrativas, se inicia con un artículo de Enrique Bustamante en el que sitúa en el centro del debate la progresiva retirada del Estado y de lo público de la cultura, la comunicación y la educación mientras las interrelaciones entre estas tres esferas no cesan de crecer y de estrecharse: “(…) el concepto de servicio público y, en general la necesidad de políticas de cultura (de comunicación y educación) orientadas a su garantía conservan plena vigencia en el marco de la Era Digital”, concluye el autor.
Las aportaciones brasileñas a la tercera parte del volumen examinan la ambigüedad entre ficción y realidad presente en el discurso de los medios (Maria Aparecida Baccega), los recursos retóricos empleados en dos piezas publicitarias insertas en medios impresos brasileños (Joao Anzanello Carrascoza) y la evolución del Instituto Nacional do Livro de Brasil en sus primeros treinta años de existencia relacionándolo con las fuerzas sociales y políticas que actuaron en el país a través de esta institución.
La investigadora Natalia Meléndez Malavé explora el desarrollo de las redes sociales y sus formas casi infinitas de comunicación que, a juicio de la autora, terminarán asomándose a la “teoría de la larga cola”,donde “el negocio no estará concentrado en un número limitado de éxitos con muchos seguidores en la cima de la curva de la demanda, sino en una gran cantidad de nichos especializados en la cola”. Juan Francisco Gutiérrez Lozano cierra esta parte del libro con un artículo en el que analiza la respuesta de las televisiones españolas a través de su programación a la incorporación de la inmigración latinoamericana como nueva audiencia, alertando de que si estas comunidades “solo son tratadas como conformadas por potenciales consumidores y no por ciudadanos, se corre el riesgo de repetir el modelo comercial estadounidense, donde lo “latino” subsume una realidad amplia y diversa”.
El último bloque del volumen engloba una serie de artículos cuya perspectiva en común queda bien explicitada en el título del mismo: Construir la sociedad de la comunicación: carencias y propuestas.
Montserrat Quesada reflexiona sobre lo que a su juicio son dos de los retos más urgentes de la Sociedad del Conocimiento: cómo evitar el distanciamiento de los nuevos sujetos sociales –los jóvenes- de los medios tradicionales y la necesidad de adaptar el lenguaje utilizado en estos medios a las “nuevas generaciones de la red”.
André Vitalis cuestiona el poder autónomo de las nuevas tecnologías en los procesos de transformación social y pone el acento en el papel determinante de los factores económicos que han concentrado “en las manos de los intereses privados los nuevos recursos informativos”.
Para Rosa Franquet, la digitalización caracterizará el consumo cultural del futuro, pudiendo emerger nuevos formatos destinados a cubrir necesidades no satisfechas de las audiencias y un aumento en el consumo de mensajes audiovisuales que no necesariamente garantizan un mayor pluralismo.
En su aportación, Juan Benavides pone en el centro del debate reflexiones sobre la verdad/veracidad y el modo en que está siendo tratada (o no tratada) en los escenarios mediáticos de la sociedad del conocimiento.
Francisco Sierra aborda desde un enfoque sociocrítico el papel de la cultura como recurso estratégico de las políticas internacionales de desarrollo y plantea la necesidad urgente de discutir el papel de la modernización tecnológica “en las dinámicas de cambio social y desarrollo del espacio público”. En la misma línea se sitúa Manuel Chaparro, para quien la búsqueda del desarrollo solidario y sostenible debe pasar por la adopción de políticas de comunicación públicas que potencien “la interacción cultural, nivelen los flujos informativos y garanticen el reparto equitativo del conocimiento”.
Adilson Odair Citelli recupera para su artículo los resultados obtenidos por profesores participantes en el proyecto de formación EducomTV destinado a orientar las actividades de los que se dedican a la educación en el ámbito de los medios de comunicación.
El volumen se cierra con artículo de Amparo Moreno en el que propone una renovación de la formación en las Facultades de Ciencias de la Comunicación a raíz del debate sobre los nuevos planes de estudio que se implantarán con motivo de la adaptación al Espacio Europeo de Enseñanza Superior (EEES).
El libro también incluye un CD con materiales complementarios al libro de consulta. Se trata de las comunicaciones presentadas por distintos investigadores a las mesas de trabajo organizadas durante la celebración del encuentro en Málaga al que hacíamos referencia al inicio. Siempre resulta muy gratificante constatar que hay reflexiones y miradas sobre el mundo que están empeñadas en seguir inventando el futuro.
Autora de la reseña: Rocío de la Maya Retamar |