José Carlos Rueda Laffond y Carlota Coronado Ruiz, La mirada televisiva. Ficción y representación histórica en España, Madrid, Fragua, 2009.
Los profesores José Carlos Rueda y Carlota Coronado nos presentan en esta obra un interesante análisis de la representación de la historia más reciente en la televisión a través de diferentes géneros, como el documental, el reportaje informativo y las series de ficción.
El estudio plantea el enfoque concedido a los acontecimientos históricos, según factores como la política de programación del canal, la finalidad perseguida en el relato, el perfil del público al que va dirigido y las estrategias narrativas utilizadas para plasmar la historia en la pequeña pantalla.
A través del análisis de varios y conocidos documentales y series de ficción, los autores muestran el recurso a la recreación de mitos que perviven en el imaginario colectivo y la evocación histórica mediante el uso de tópicos que promueven el recuerdo privado del telespectador en relación con los hechos narrados o su identificación con unos protagonistas de la historia que se presentan con un perfil humanizado.
Aspectos como la capacidad para lograr la empatía del público con algunos personajes como el rey o Adolfo Suárez, el recurso a la |
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dramatización y el uso de formatos de narración atractivos han conseguido que el relato histórico televisivo cuente con una gran aceptación, tal y como se muestra en la proliferación en las dos últimas décadas de una gran cantidad de documentales y reportaje informativos sobre la historia española más reciente, pero también, de series de ficción, dirigidas al gran público y, por tanto, sujetas a criterios en los que el entretenimiento prima sobre el rigor histórico. La objeción de los académicos ante este tipo de formatos para transmitir la historia es precisamente la falta de veracidad o los anacronismos, que ofrecen una visión de los hechos subjetivizada.
El análisis se vertebra en cinco capítulos. El primero realiza una concisa reflexión acerca de los géneros televisivos utilizados para retratar la historia, la frágil línea entre lo estrictamente informativo y la evocación histórica, los cambios producidos por la irrupción de los canales privados y los personajes y acontecimientos más representados en la última década.
El capítulo II parte de un recorrido por las producciones internacionales de documentales históricos y series de ficción, con un análisis de las técnicas de representación utilizadas y los efectos sobre los telespectadores. Los autores pasan a centrar su estudio en el caso español, partiendo de la transformación producida en la oferta televisiva tras la pérdida del monopolio de Televisión Española. Seguidamente, realizan un interesante análisis de series como Amar en tiempos revueltos o Cuéntame, emitidas por TVE.
Técnicas como la dramatización de periodos que permanecen cercanos en la memoria colectiva, han logrado que estas series hayan tenido una enorme aceptación popular. La estrategia usada en Cuéntame, en la que se combina una historia subjetivizada, mediante las vivencias de una familia en el contexto de la dictadura franquista y su visión del régimen, a través de las diferentes posturas de sus miembros, pertenecientes a generaciones distintas, junto con el recurso objetivo a imágenes originales de la época, consigue relatar una historia asequible para el gran público. La combinación de elementos audiovisuales de documentación histórica con personajes de ficción cuyas vivencias comunes podrían ser similares a las de cualquier espectador, logran la evocación de un periodo que pervive en el imaginario colectivo y juega con la nostalgia personal.
El capítulo III analiza cómo se ha abordado desde diferentes géneros como el documental, el reportaje informativo y las series de ficción un acontecimiento que forma parte de lo que los autores denominan “historia traumática”: el golpe de estado de 23 de febrero de 1981. El estudio de las diferentes producciones televisivas dedicadas a este suceso muestra que el objetivo es la búsqueda del impacto sobre el espectador y la evocación de sus vivencias personales durante esas horas de expectación.
Asimismo, se ofrece un estudio de la evolución del papel de los protagonistas del 23-F y, en concreto, de figuras tan determinantes como el rey, presentado en los documentales de forma indirecta, pero con una actuación decisiva en el desenlace de los hechos, frente a su representación en la ficción, como una persona cercana. El ejemplo expuesto es la miniserie de TVE 23-F. El día más difícil del rey, en la que el enfoque de los acontecimientos desde la vida privada del monarca logra su “humanización” y la empatía del telespectador.
El capítulo IV reflexiona acerca de la relación entre terrorismo y televisión, como principal canal de difusión de la violencia como instrumento político. Los autores fundamentan su análisis en numerosos investigadores sobre la repercusión mediática del terrorismo. En este sentido, se plantea el debate abierto entre quienes se muestran partidarios de silenciar los actos terroristas, con el fin de evitar el impacto publicitario perseguido por los grupos violentos, y quienes abogan por no cercenar derechos fundamentales como la libertad de expresión. La disputa se salda a favor de los que defienden que la publicidad no aumenta el terrorismo, al tratarse de un acto político con consecuencias propagandísticas. Como contrapartida, se apunta hacia la progresiva pérdida de impacto sobre el público de este tipo de acciones, propiciada por el exceso de información.
El capítulo se completa con un análisis de los documentales, reportajes informativos y miniseries de ficción sobre ETA y el 11-M. Como casos concretos, se ofrece una interpretación de las miniseries 48 horas y Una bala para el rey, en las que la ficción muestra una visión maniquea de unos terroristas poco inteligentes y malvados, frente a las víctimas, a las que se dota de aspectos personales positivos. El objeto es provocar el rechazo del telespectador hacia la figura del terrorista y su empatía con las víctimas.
En el último capítulo, los autores aportan un estudio sobre la serie La chica de ayer, adaptación de la británica Life on Mars, e incluyen una entrevista con sus guionistas, quienes revelan las claves utilizadas para realizar una versión para el público español. La elección de una canción ampliamente conocida, la ambientación de la serie en un periodo que permanece latente en la memoria colectiva como son los años setenta y la transición democrática, actúan como elementos que logran la identificación de los telespectadores y consigue una notable aceptación del género. El juego entre pasado y presente, y el contraste entre un personaje de la actualidad que retrocede al pasado, dota a la historia de una trama que propicia la asimilación de la historia desde el entretenimiento.
La obra se cierra con el tratamiento televisivo de la figura de Franco, que evoluciona desde la visión institucionalizada y propagandística difundida durante la dictadura, hasta la desmitificación, a través de documentales y series, como 20-N. Los últimos días de Franco, en los que el dictador se presenta como un anciano decrépito, con la muerte de fondo y en el que se recurre a personajes cruciales, como el rey, en contraposición a Franco, al ser representado como baluarte de los valores democráticos y el cambio.
En suma, los autores nos ofrecen a través de este libro, ampliamente documentado, un conjunto de conclusiones que promueven a la meditación sobre la adecuación de las estrategias utilizadas en la pequeña pantalla para narrar la historia y sus resultados. La obra expone cuestiones como el papel de la televisión como medio de formación y entretenimiento, los factores que inciden en el relato de la historia en la televisión, la transformación de los formatos televisivos para adaptarlos a los cambios políticos y sociales que han incidido en la modificación de la mentalidad española, la finalidad perseguida por las producciones televisivas de corte histórico y el uso de determinadas estrategias, en función del perfil del público al que se dirige el relato histórico. A la vista de la proliferación de series de ficción con trasfondo histórico, el libro abre un interesante debate sobre la divulgación de la historia adaptada al gran público frente a la interpretación académica de los académicos.
La lectura de esta obra nos impulsa a pensar si la televisión se ha convertido en el moderno romancero popular que promueve la renovación de mitos y héroes actuales.
Isabel Martín Sánchez
Profesora de la Universidad Complutense de Madrid
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