Revista Latina

Reseñas de libros - 2010

Cebrián Herrero, Mariano (director)

Sociedad de la Información y del Conocimiento en los países nórdicos. Semejanzas y divergencias con el caso español

Barcelona: Gedisa, 2009, 378 páginas

Reseña de Rafael Díaz Arias / Profesor Titular de Periodismo/ Departamento de Periodismo II / Universidad Complutense de Madrid.

Castells y Himanen propusieron en 2002 el nórdico como uno de los modelos de desarrollo de la Sociedad de la Información, junto con el liberal de Estados Unidos y el autoritario de países asiáticos como Singapur. La presente obra, fruto del trabajo de un grupo de investigadores españoles y escandinavos, financiado por la Universidad Complutense, analiza este modelo desde una doble perspectiva: profundizar en los aspectos comunicacionales superando un planteamiento economicista; y comparar las características de este modelo con la situación española en materia de desarrollo de la Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC). Esta óptica comparativa es el verdadero motor de la investigación: ¿por qué es tan eficaz e inclusivo el modelo nórdico? ¿lo es tanto como lo idealizamos? ¿qué tenemos que aprender de los escandinavos?

nor

La obra se estructura en cinco grandes apartados: 1. marco general; 2. infraestructuras y dimensiones económico-sociales; 3. aspectos culturales y educativos; 4. medios de comunicación; 5. el entorno de la Unión Europea. Como se ve, en toda la obra está presente la tensión entre lo económico y cultural.

Mariano Cebrián establece el marco general de la Sociedad de la Información y el Conocimiento. Superando la polisemia de los distintos elementos que conforman este sintagma, el autor incide en el proceso de la conversión de la información en conocimiento como el dato característico de la nueva realidad comunicacional y analiza los parámetros de la SIC: infraestructuras; contenidos y servicios; organizaciones, usuarios y protagonistas; contextos. Lo distintivo desde esta perspectiva del modelo nórdico es haber unido información y conocimiento. Complementario a este trabajo es el de Enrique Bustamante, que traza una evolución de los conceptos dominantes en los estudios culturales, realizando una crítica de las utopías tecnológicas. Sociedad de la Información, industrias de los contenidos, la creatividad o la innovación son -según este autor- términos que no hacen sino prometer una sociedad feliz por medio del avance de la tecnología y el mercado. Desaparece -así- todo rastro de cultura, de participación democrática y de diferenciación frente a la homogeneidad mercantil.

Fernando Gallardo y Julio Larrañaga aportan los datos esenciales del modelo nórdico desde un punto de vista de infraestructuras y la dimensión económica y social. Los países escandinavos obtienen magníficos resultados en todos los índices estudiados, tanto los de infraestructuras, como los de innovación, uso de las nuevas tecnologías y papel de los poderes públicos. Comparados con los españoles, nuestros accesos son de menor calidad y más caros, la sociedad aprovecha menos las oportunidades de la SIC y nuestros índices incluso empeoran con respecto al progreso de los nuevos socios europeos.  En este apartado Javier Maestro estudia uno de los puntos fuertes de los países escandinavos, su modelo de innovación basado en la interacción entre instituciones de investigación, las empresas y los poderes públicos. Y Eva Liébana pone de manifiestos como la idea de igualdad es central en las políticas para promover la SIC en los estados escandinavos.

Los investigadores nórdicos (Tapio Varis, Niels Ole Finnemann y Kirsti Baggethun) aportan los datos esenciales del contexto histórico y social, sin los que el modelo no tiene sentido. Las claves de éxito residen en la mezcla de estrategias nacionales, su inserción en las políticas del estado bienestar, al que potencian; el papel de las instituciones públicas como dinamizadoras de la demanda de información; la gestión dinámica de la innovación; la existencia de una amplia clase media urbana muy cualificada… Pero nada de esto hubiera sido posible sin la tradición de alfabetización y lectura, sin la ética del trabajo protestante, sin la transparencia tradicional, los valores de igualdad y el consenso sobre unos servicios básicos de calidad para todos.

En el apartado de medios, Juan José Fernández Sanz estudia los grupos multimedia nórdicos. En la región se da una baja presencia de los grupos multinacionales y los grupos nacionales son de envergadura media. Su penetración exterior ha sido vía un producto tan polémico como los diarios gratuitos. Karen Arriaza analiza el ecosistema radiotelevisivo y destaca la estabilidad y aceptación del servicio público, sometido, como en todas partes, a la dura competencia privada y a las normas restrictivas de la Unión Europea.

En el último apartado, el entorno de la Unión Europea, Ángel l. Rubio, confronta el modelo con su influencia en los países bálticos, con enormes disparidades en sus  índices de desarrollo de la SIC. Si algo demuestra el caso báltico es que las características de un modelo no puede transplantarse aunque haya elementos culturales comunes si otros, como la propia historia o el grado de desarrollo económico, no son equiparables. Por último, Mercedes Caridad y Ana María Morales sintetizan los distintos programas comunitarios de desarrollo de la SIC y su influencia e implantación práctica.

En sus conclusiones, estos investigadores afirman la interrelación entre el modelo de estado de bienestar y el desarrollo de la SIC en los países escandinavos. Ambos se potencian mutuamente y pese a los que anunciaban que el individualismo de la sociedad en red terminaría con el igualitarismo de la sociedad de bienestar, ésta se refuerza, aunque con correcciones (relaciones más fluidas entre empresas y poderes públicos, flexiguridad). El punto más débil de la obra son las lecciones para el caso español, donde se propone la mejora de las redes de banda ancha, la promoción de actividades empresariales a través de microcréditos y explorar las nuevas oportunidades que el desarrollo del estado de bienestar en materias como la dependencia puedan ofrecer para el establecimiento de nuevos servicios propios de la SIC.


El estado del bienestar y la sociedad de la información. El modelo finlandés. Madrid: Alianza.