Revista Latina

 

El videoarte y sus alrededores en España

Historia y estética del videoarte en España

Ana Sedeño (Coord.). 2011 Sevilla-Zamora:

Comunicación Social

Reseña por Concha Mateos

La historia de los frutos surgidos del encuentro entre el arte y los medios audiovisuales electrónicos es breve, pero en España es más desconocida que breve.

Hablamos de un recorrido que tiene medio siglo de desarrollo y que apenas ha sido abordado académicamente con una perspectiva histórica sistematizada.

El trabajo que Ana Sedeño nos presenta como coordinadora con el título Historia y estética del videoarte en España se convertirá en un texto de referencia y para muchos supondrá el primer acercamiento bibliográfico al estudio de esta materia. Se trata de un texto breve, accesible y con vocación panorámica e introductoria.

Eso le dota de interés para un perfil de público que va más allá de las estancias académicas: curiosos, especialistas, periodistas, aprendices…

sedeno

“El vídeo de creación comprende todas las prácticas experimentales que utilizan el vídeo como material plástico”. Surgió en una época, los años 60s de variadas transformaciones sociales, políticas y culturales.

El arte electrónico ha mantenido desde sus inicios y en todos los territorios un idilio recurrente con la experimentación. Ensaya permanentemente nuevas formas de enunciar y de mostrar, hibridaciones de lenguaje, de soportes y de roles comunicativos, que muy frecuentemente subvierte.

Y no sólo la plástica, los soportes, las técnicas, los lenguajes… han sido objeto de reconceptualizaciones en las prácticas de arte electrónico. La distribución se ha convertido en sí misma en objeto de producción artística
Por todo ello,  siempre resultan difíciles las descripciones clasificatorias.

No esperen los lectores encontrar en este trabajo un catálogo clasificado de modalidades y corrientes, pero queden avisados de que descubrirán un directorio muy valioso para recorrer el mapa de las experiencias que se han desarrollado en España en las cuatro últimas décadas.

En los distintos capítulos de este libro pasamos de una aproximación al net-art, a distinguir entre proyección cinematográfica y video-instalación, o entre vídeo-instalación y vídeo-escultura, nos acercamos a conocer qué son los googlegramas y descubrimos que dorkbot es un espacio que se define como “gente que hace cosas raras con la electricidad”, que los primeros dorkbot nacieron en Nueva York en el año 2000 y que en España los tenemos desde 2004 en Madrid, Barcelona y Valencia.

El libro coordinado por Ana Sedeño es un trabajo de segunda generación. Nació tras una jornada celebrad en Málaga el 6 de abril de 2010 con un titulo casi idéntico: Historia y estética del videoarte. La actividad pretendía “dignificar esta manifestación artística, escondida a nivel social” y el libro ha seguido también ese objetivo.
Como puede esperarse de un volumen colectivo con tal origen, los capítulos son aportes impresionistas que articulan en conjunto una vista de la situación que tiene la actividad artística electrónica en España.

Hay dos capítulos de enmarcación contextual. En el primer capítulo repasamos los orígenes y fundamentos del vídeo-arte, desde un marco internacional, en el que conocemos los precedentes artísticos e ideológicos. Y de ahí se pasa a un segundo capítulo sobre el vídeo arte en España y Andalucía.

Otros dos capítulos tienen un enfoque especializado: uno sobre creación musical y videoarte y otro sobre las relaciones del videoarte y el cine de ficción.

Un quinto capítulo se centra en el arte electrónico en España hoy.

Y la coordinadora de la edición cierra el volumen con una entrevista a Luis Amavisca centrada en la reflexión sobre su trabajo, con lo que se pone un cierre de enfoque en profundidad tras un paseo de información extensiva.
La publicación ocupa poco más de cien páginas. En ese breve espacio verbal cuenta muchas cosas. Despliega las referencias de numerosos artistas, aborda algunas definiciones, cartografía las iniciativas institucionales que han impulsado el videoarte en España y permite apreciar el valor que han tenido las aventuras personales y las iniciativas de grupos de artistas en el desarrollo de los discursos electrónicos artísticos y experimentales. Sí, cuenta muchas cosas, pero deja ver que la actividad está en plena ebullición y por eso, cuando terminas de leerlo sientes deseo de dirigirte a la coordinadora de la publicación y pedirle: Otro más, por favor.