Revista Latina de Comunicación Social 44 – septiembre de 2001

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 4º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
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[julio de 2001]

Contribución al estudio de los medios de comunicación en la ex Guinea Española

(4.32 palabras - 9 páginas)

Victoriano Darias del Castillo ©
Victoriano Darias de las Heras ©

Universidad de La Laguna

Desde finales del S. XVIII (1778-79) y merced a los Tratados de S. Ildefonso y de El Pardo, España obtuvo de Portugal en el Golfo de Guinea un territorio discontinuo (islas y continente) que le posibilitaba una fuente propia de mano de obra negra y una alternativa logística en la ruta a Filipinas. Los importantes cambios ocurridos en el comercio de esclavos, la "trata", tras el Congreso de Viena y sobre todo la lejanía e insalubridad de tales territorios anuló el interés tanto colonial como misionero de la metrópoli hasta el último tercio del S. XIX (1).

A lo largo de estas casi dos centurias bajo administración española los llamados territorios de Guinea Ecuatorial van a tener distintas consideraciones: presidios, colonia hasta 1958, provincias hasta 1963 y región autónoma hasta su controvertida independencia (12-X-1968) siguiendo las insistentes recomendaciones de la O.N.U. (2).

España llevó a esas tierras en su último siglo, junto a una costosa labor evangelizadora y educativa, la primera imprenta de la colonia aportada en 1889 por el gobernador general José Rodríguez Vera y con ella se va a publicar en Santa Isabel el primer periódico local, el quincenal "El Eco de Fernando Poo", fundado en 1900 por José de Ibarra y Autrán, a la sazón también gobernador, y López Perea. De este pionero medio solo se editaron siete números por problemas técnicos (avería en la maquinaria) y por falta de colaboración intelectual (3). Previamente, en 1899 había llegado a la Isla la primera máquina de escribir (4).

El 24 de marzo de 1903 se anuncia mediante el oportuno prospecto la próxima aparición (1 de abril) de la histórica revista "La Guinea Española" editada merced al ingente esfuerzo de misioneros claretianos catalanes (C.M.F.) y especialmente del padre Armengol Coll gran impulsor y enamorado de la Guinea, quien había llevado en 1901 desde la península la segunda imprenta que funcionará ininterrumpidamente durante veintiséis años. Su primer director fue el memorable padre Joaquín Juanola, políglota, diplomático, viajero incansable, etnopsicólogo y hombre de un temple fuera de lo común. Los primeros pasos de la nueva revista no fueron fáciles al presentarse problemas político-administrativos que complicaron la salida de algunos números (5,11,12 y 24). A pesar de las mejoras técnicas (nueva imprenta) y del mayor número de páginas (12) cesa su publicación desde mayo de 1905 hasta su reaparición a comienzos de 1907. Desde entonces no dejó de publicarse aumentando paulatinamente sus páginas y mejorando la calidad de su papel y su tamaño. Normalizada la edición, su tirada alcanza unos 600 ejemplares. Esta revista puede ser considerada la cuna de la etnología guineana por su gran preocupación en esta área (3).

Los claretianos pusieron en marcha en esos años un excelente taller tipográfico en Banapá donde también va a editarse desde el año 1907 el "Boletín Oficial de la Colonia" o "Boletín Oficial de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea" cuya aparición en marzo de 1905, tenía un carácter quincenal, habiendo tenido un precursor bimensual, el "Boletín Oficial del Gobierno General" impreso desde 1904. El 19 de abril de 1960, tras la provincialización, se dividirá en el "Boletín Oficial de la Provincia de Fernando Poo" y en de la de "Río Muni", pasando a denominarse en 1964 "Boletín Oficial de la Región Ecuatorial (5).

Ha de valorarse que esta pionera labor periodística se inicia cuando las comunicaciones con la península y Canarias se limitaban al vapor correo trimestral que la Compañía Trasatlántica había establecido en 1888. Sin embargo, la última década del S. XIX y los primeros lustros del S. XX fueron años decisivos en el desarrollo guineano. Así el vapor-correo trimestral por el que llegará el "progreso" se hará mensual en 1910. En 1893 se instala el primer teléfono entre Santa Isabel y Banapá cuyo tendido se prolongará hasta Basilé en 1910. En 1902 se establece el juzgado de primera instancia en Santa Isabel dependiente de la audiencia de Canarias. En 1904 se abre al público en la capital guineana la primera sala de cine. En 1907 se hace obligatorio el uso de la moneda nacional en el territorio. En 1912 se inaugura el servicio radiotelegráfico entre España y la Colonia y en 1913 llega el primer automóvil (6).

Es obligado destacar que la Cámara Agrícola de Fernando Poo, entidad muy activa que constituye el más importante lobby económico y político de aquellos territorios, inicia en 1906, con frecuencia trimestral, que pronto será mensual alcanzando los 2.000 ejemplares, su histórico "Boletín Agrícola de Fernando Poo" y desde 1907 publicará anualmente sus "Memorias". Paralelamente, en 1910 considera oportuno difundir, a través de su delegación en Barcelona domiciliada en el paseo de Colón 24, la labor de España en la isla mediante una publicación mensual, "La Voz de Fernando Poo", inicialmente bautizada "Boletín del Comité de Defensa Agrícola de Fernando Poo", que al pasar a ser bisemanal en 1925 se subtitula "Revista Quincenal Ilustrada". Saldrá al público hasta que los tristes acontecimientos bélicos de1936, que desconectan la capital catalana con Guinea, hace que lamentablemente se pierda tan interesante publicación de la que es obligado citar un número histórico del año 1916, que logra interesar a la opinión pública española en la problemática ecuatorial mediante la pregunta "¿Debe España conservar nuestras posesiones en Guinea?" (7).

La llegada de la dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), efecto "boomerang" motivado por el malestar social generado en amplias capas de la sociedad española por la vacilante y costosísima administración colonial en Marruecos que se manifiesta en forma de crisis políticas, inseguridad y descontento ciudadano y desórdenes, va a suponer en las posesiones africanas un giro trascendente en la desconcertante política española en el continente (desembarco de Alhucemas y pacificación del llamado protectorado, 1925). En diciembre de 1925 incorpora a presidencia de gobierno la Dirección General de Marruecos y Colonias hasta entonces en el Ministerio de Estado (actual de Asuntos Exteriores) y desde 1927 publicará en Tetuán el "Anuario General de Marruecos y Guinea". Por lo que a Guinea se refiere, en 1926 se intensificará la ocupación efectiva de la zona continental y de las fronteras (región del Muni), intensificando la penetración militar y misionera en el interior y potenciando la guardia colonial, se hace obligatorio el uso de la lengua española (1926), se perfecciona la legislación protectora de los autóctonos mediante el Estatuto del Patronato de Indígenas (1928), de una mejor normativa laboral y de la creación del Instituto Colonial Indígena, se efectúan mejoras en carreteras y puertos lo que conlleva a un mayor establecimiento de colonos y factorías pero sobre todo se desea recuperar en la sociedad española la difuminada existencia de los territorios españoles del Golfo de Guinea a través de una eficaz "campaña de imagen". Así, en la navidad de 1927 se efectúa el "raid" Melilla-Guinea, con escala en Canarias, de la "Patrulla Atlántica", que llevará a cabo una importante labor fotográfica y topográfica. La Guinea Española está presente en el "Pabellón Colonial" de las Exposiciones Internacionales de Sevilla y Barcelona del año 1929, escaparate del régimen que tendrán importante cobertura mediática y filatélica (8).

El 26 de febrero de 1929 se inaugura por la Compañía Nacional de Telefonía sin Hilos una nueva sstación radiotelegráfica en Basilé que, con una potencia de 22 Kw. y trasmisión en onda corta, es la mejor de África en su tiempo y posibilita la comunicación rápida y eficaz Guinea-Península (Aranjuez), sin intermediarios que retrasaran o interfirieran, más o menos voluntariamente, la misma (9).

La faceta periodística de la colonia durante la dictadura intenta también ser potenciada y así en 1924 surge en Santa Isabel un nuevo medio "El Heraldo Colonial" de corta trayectoria elaborado en la imprenta de Maximiliano C. Jones, cabeza de una acomodada familia fernandina de gran importancia en la historia insular y dirigido por el periodista Julio Arija quien posteriormente publicará en 1930 un interesante texto: "La Guinea Española y sus riquezas".

El testigo periodístico es tomado el 29 de octubre de 1928 por "también de corta vida y dirigido esta vez por Juan Casero quien había aprovechado el título de otro La España Colonial" rotativo metropolitano anterior (1915-17).

En mayo de 1930 se autoriza a los funcionarios de correos de la colonia la edición de un periódico y ese mismo año y mes ve la luz el bisemanal "El Defensor de Guinea", cuya cabecera permanecerá sin cambios hasta el 19 de septiembre de 1936, cuando habiéndose iniciado la guerra civil (1936-1939) y como consecuencia de la adhesión en esas fechas de la Guinea Española al bando del general Franco pasa a denominarse inicialmente "El Nacionalista" y ya en el año 1937 "Frente Nacional" subtitulándose "Semanario Colonial de la España Nueva" el cual editaba diariamente una "Hoja Informativa" con noticias de la contienda fratricida que era muy demandada (7).

Tras la guerra civil, que en Guinea fue un tema exclusivo de la sociedad blanca, la administración franquista influida por un lado por la "mística falangista", con consignas como: "España tiene vocación de imperio" y "Por el imperio hacia Dios", y por otro al percibir la importancia económica de las producciones .guineanas (cacao, café, madera, aceite de palma, etc.) fácilmente perceptible en el Boletín Oficial de la Colonia, emprende un importante esfuerzo de desarrollo que se traduce en incremento de las obras públicas, en mejoras de la enseñanza, de la sanidad y de las producciones agrícolas, estas últimas potenciando el movimiento cooperativista que convierten la Guinea Española en un escaparate del régimen lo que es especialmente interesante en los años del duro bloqueo económico y diplomático impuesto tras la II guerra mundial a la España de Franco.

En esta línea de promoción africanista es creado en Madrid el Instituto de Estudios Africanos (I.D.E.A.) perteneciente al C.S.I.C. y dirigido por José Díaz de Villegas, que va a editar importantes publicaciones como "África" y "Archivos del Instituto de Estudios Africanos". Con la colaboración del I.D.E.A. la Dirección General de Marruecos y Colonias igualmente dirigida por Díaz de Villegas publicará bianualmente el "Resumen Estadístico de África Española" y el "Anuario de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea". Durante muchos años editó su "Boletín Informativo" donde se recogía unas muy atractivas "Charlas Radiofónicas" que sobre Guinea se emitían a mediados de los cincuenta (10).

Paralelamente el Instituto de Estudios Políticos lanza en 1946 con carácter semestral los "Cuadernos de Estudios Africanos" inaugurados con un primer trabajo del gran africanista J. M. Cordero Torres. En 1954 pasará a denominarse "Cuadernos de Estudios Africanos y Orientales" con carácter trimestral y que sería englobado dos años más tarde por la "Revista de Estudios Internacionales" (11).

Al irse normalizando la vida colonial tras las tormentas bélicas van apareciendo distintos órganos de comunicación sectoriales y así en 1941 la Dirección General de Agricultura en Santa Isabel y merced a la entusiasta labor de su jefe del Servicio Agrónomo, el ingeniero Javier Nosti Nava, comienza a editarse durante siete años una publicación profesional especializada, el "Anuario Agrícola de los Territorios Españoles de Guinea" (12). Años más tardes, en 1951 esta activa Dirección de Agricultura editará también desde Santa Isabel con una frecuencia mensual la revista "AGER" que inició su andadura en cyclostil continuándola poco después en la máquina plana de la Imprenta Hispano-Colonial, alcanzando a finales de la década una tirada de 1.600 ejemplares. A través de sus páginas los responsables agronómicos coloniales transmiten enseñanzas técnicas orientadas a una mejor capacitación de los agricultores locales. Su trayectoria finalizará en 1965 (13).

En 1944 y con carácter mensual se registra en Santa Isabel un "Boletín de Enseñanza" y también en esa década por fin va a editarse en Santa Isabel el primer diario, "Ébano", inicialmente subtitulado "Órgano de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS en Guinea Ecuatorial" y posteriormente "Diario de la Región Ecuatorial". Con la provincionalización a finales de los cincuenta, "Ébano" saldrá bajo la tutela económica de la Diputación Provincial.

En el aspecto sanitario, ha de mencionarse la aparición en Madrid en el primer mes de 1943 de "La Medicina Colonial", que será órgano del Instituto Español del mismo nombre cuando je cree en julio de 1944 (del año siguiente) en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de la que era catedrático su principal impulsor, el Prof. Valentín Malilla. En esta revista, que será rebautizada como "Medicina Tropical" en 1957 cuando el término colonial es proscrito y casi demonizado, se recoge científicamente la gran labor sanitaria llevada a cabo en aquellas tierras ecuatoriales (14).

En 1949 se inicia la publicación de "Bantú", órgano de la Delegación de Asuntos Indígenas del Distrito Insular (antiguo Patronato) que dirigido a los habitantes de Fernando Poo y Annobón les orienta en la problemática local y en la cooperación agrícola que se intenta promocionar en esos años. Tenía un carácter mensual y alcanzaba una tirada de 300 ejemplares impresos también en la Imprenta Hispano Colonial de Santa Isabel. Posteriormente, en 1954 se distribuye trimestralmente el "Boletín Informativo de la Delegación de Trabajo", con una tirada de 600 ejemplares en el que se daban a conocer los nuevos aspectos laborales y los Patronatos o Delegaciones de Asuntos Indígenas (Insular y Continental) editarán conjuntamente unas memorias anuales (13).

Con la llegada de los años cincuenta se inician casi dos décadas doradas en las que la Guinea Española se convierte en tierra de promisión. Aumenta la demografía por aumento de la población tanto autóctona como emigrante europea y africana, se multiplica y diversifica muy significativamente la producción agrícola (Guinea llega a producir el 3% del cacao mundial), ganadera y de pesca apoyándose en una serie de trabajos científicos aparecidos en revistas agronómicas. Se hace un importante esfuerzo educativo pero sobre todo mejora la sanidad ecuatorial lográndose un descenso asombroso en las estadísticas de paludismo, fiebre amarilla, lepra, tripanosomiásis, tuberculosis y mortalidad infantil entre otras. Se multiplican las obras públicas (carreteras, puertos y aeropuertos, electrificación, tendido telefónico, agua potable, saneamiento urbano...). Se inician en esos años las prospecciones mineras, especialmente petrolíferas que serán la futura riqueza guineana y la industrialización. Para promocionar esta última se edita en Madrid el mensual "Industria en Guinea", que prontamente en 1955 se rebautizará como "Caminos de Guinea" (10). En esa época aparecerá en la isla la "Hoja del Lunes de Fernando Poo", de forma similar a lo que ocurría en el resto de provincias metropolitanas.

En 1951 inicia en Bata la andadura el semanario de información general "Poto Poto", bajo responsabilidad de la Delegación Continental de Asuntos Indígenas en cuya Escuela de Artes y Oficios se imprimen sus 850 ejemplares en los que empiezan a colaborar los indígenas. Posteriormente el semanario dependerá de la Diputación Provincial de Río Muni.

Es curioso señalar que la publicación de mayor difusión de esos años fue el semanario la "Hoja Parroquial", que con información religiosa-pastoral e instructiva alcanzaba una tirada de 2.000 ejemplares siendo editado por los claretianos del Vicariato Apostólico en la imprenta de la Misión Católica de Santa Isabel donde también se elaboraba el "Boletín del Vicariato" posteriormente "Obispado" con información eclesiástica y misional y que distribuye un centenar de ejemplares (13).

Ha de significarse que durante las dos últimas décadas de la colonia los principales acontecimientos religiosos, educativos y sociales allí ocurridos podrán ser seguidos fidedignamente por una relativamente amplia serie de revistas misioneras generalmente muy bien informadas por sus colaboradores ubicados "in situ" entre ellas deben destacarse la magnífica "Mundo Negro", "El misionero", "Misiones extranjeras", "Actualidad africana", "España misionera" y sobre todo las publicaciones claretianas especialmente sus "Almanaques de las misiones de Fernando Poo" (15).

Este fácilmente perceptible desarrollo económico llevará a la Guinea Española a una de las más altas, si no la más, "renta per cápita" de África, si bien no uniformemente repartida. Paralelamente se producirán importantes avances culturales, inaugurándose el Museo Colonial (en paralelo con el Museo de África existente en Madrid) y potenciándose las bibliotecas de Santa Isabel y Bata que dinamizan su servicio mediante bibliotecas itinerantes. El número de imprentas supera la docena así como el de salas cinematográficas entre ellas el Cine Marfil, que será convertido en juzgado en 1979 para condenar al presidente Macías.

Los años cincuenta serán también testigos del nacimiento de la radiodifusión guineana cuyo origen podemos situar en el inicial y fallido intento de instalación en 1947 en la meseta de Musola (Fernando Poo) de una emisora de gran potencia para la época (200 Kw) que estaría entre las tres más potentes del mundo y con la idea de ampliarla a 400 Kw en 1948 con la pretensión de que sus emisiones políglotas fueran captadas con facilidad en toda América, Europa y África. La emisora se bautizó como "Radio Atlántica" y fue promocionada por la Compañía de Radiodifusión Intercontinental, domiciliada en Madrid y presidida por Valentín Ruiz Senén. A pesar de haber obtenido las oportunas concesiones y permisos gubernamentales (9 de enero de 1947) y de incluso haber efectuado en agosto de este año la bendición del inicio de las obras, este proyecto quijotesco no cristalizó (16).

A finales de los años cuarenta comienza sus emisiones "Radio Santa Isabel" EAJ 205 "La voz de Fernando Poo" que tras la independencia se rebautizará como Radio Malabo. Inicialmente emitía 6 horas diarias y en dos de las horas libres ocupaba el espacio local una pequeña emisora de propiedad privada "Radio Papaya". En diciembre de 1953 se inaugura en Bata "Radio Ecuatorial" EAJ-206 llamada "La voz de Río Muni", que emitía en un principio durante 3 horas que fueron ampliándose paulatinamente a la par que mejoraban sus instalaciones y su equipamiento técnico (17).

Estas emisoras, que en los últimos meses coloniales, fueron dirigidas por africanos formados en RTVE, como Apolinario Moicha, jugaron un papel muy importante en el periodo previo a la independencia dado el arraigo y ascendiente de las mismas en la sociedad afroguineana. Es de interés recordar que en Radio Ecuatorial de Santa Isabel, Francisco Macías, futuro primer presidente, rechazará absurdamente, el 9 de agosto de 1968, la nueva constitución guineana de la cual era uno de sus firmantes. Estas emisoras fueron reinauguradas en julio de 1967 totalmente ampliadas y renovadas sus técnicas radiodifusoras. En ese año al ampliarse la red de Radio Nacional será beneficiada la Región Ecuatorial al instalarse en Santa Isabel una nueva emisora de onda corta de 10 Kw (18).

Ha de recordarse que España había participado activamente en la Primera Conferencia Africana de Radiodifusión celebrada en Ginebra en 1963, donde se aprueba el Plan General de Radiodifusión y Televisión del Continente Africano. España se reserva frecuencias para radiodifusión desde varias poblaciones africanas (Santa Isabel, Puerto Iradier, Bata, Mongomo, Río Campo, Basula, Ebebiyin, Nsok, Niefang y Río Benito) y para estaciones de TV en una época (1963) en la que no existía televisión en ningún país africano (19).

Tras el ingreso de España en la O.N.U. en 1955, la Dirección General de Marruecos y Colonias pasará a denominarse de Plazas y Provincias Africanas por lo que los territorios coloniales ecuatorianos se provincializan creándose las oportunas Diputaciones que tutelarán los medios de comunicación. Las Diputaciones de Fernando Poo y Río Muni vienen a relevar en las tareas publicitarias al Gobierno General de los Territorios Españoles del Golfo de Guinea que desde 1948 daba a conocer la sociografía colonial a través de sus "Resúmenes Estadísticos" y de unas excelentes "Memorias" como la del sexenio 1949-55 magníficamente ilustrada (13). En esa línea se editará trimestralmente desde 1960 la revista de promoción provincial "Fernando Poo" (20).

Cuando en 1963 se inicia el proceso autonómico y tras las oportunas elecciones se constituye la Asamblea General esta institución se preocupará de editar su órgano informativo "Guinea Ecuatorial" desde diciembre de 1965, cabecera que será aprovechada para rebautizar la histórica revista "La Guinea Española" tras la independencia.

El fecundo intercambio migratorio ente Cataluña y Guinea permitió a finales de los cuarenta el establecimiento en Barcelona, de la "Casa de la Guinea Española" que, además de ser políticamente muy conveniente tras la provincialización, permitía mantener viva la presencia de la colonia en la España Peninsular. Este "casino regional" enviaba esporádicamente a sus socios y ex residentes interesados una "Circular" con noticias y recuerdos de aquellos territorios (21).

La constante presión de la O.N.U. y especialmente su Comité de Descolonización instando a la independencia ecuatoguineana condiciona al gobierno español, a pesar de tener enfrentadas posiciones internas, a convocar (10-X-1966) la prometida Conferencia Constitucional para Guinea que se iniciará el 30 de octubre de 1967. Ante las profundas diferencias existentes entre los distintos representantes guineanos, el presidente de tal cita, Castiella, a la sazón ministro de Asuntos Exteriores, decide suspender las tareas a mediados de noviembre no sin antes haber acusado Macías, futuro primer presidente y liberticida incansable, a la prensa española, que había seguido con un relativo interés los trabajos de la conferencia, de distorsionar la realidad de los hechos por lo que la segunda fase de tal reunión constitucional reanudada el 17 de abril hasta el 22 de junio de 1968 será declarada "materia reservada", a pesar que el 9 de abril de 1966 había entrado en vigor la nueva Ley de Prensa e Imprenta (22).

Los meses próximos a la independencia de Guinea serán de intensa efervescencia mediática en aquellas latitudes especialmente tras la inauguración por Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, de unas flamantes instalaciones de TVE en Guinea el 20 de julio de 1968, es decir a menos de 3 meses de la independencia. Una auténtica gesta de obras viarias, arquitectónicas y técnicas que logra colocar la emisora de 10 Kw y la antena en el pico de Santa Isabel a más de 3.000 m. de altura y que serán donadas al nuevo país con motivo de su nacimiento. Sus tragicómicos comienzos, merecen ser tema de otro trabajo (23).

Este histórico y muy digno patrimonio periodístico será dilapidado lamentablemente por el nuevo primer presidente y luego "Presidente Vitalicio" Francisco Macías en poquísimos años.

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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Darias del Castillo, V. (2001): Contribución al estudio de los medios de comunicación en la ex Guinea Española. Revista Latina de Comunicación Social, 44. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
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