Revista Latina de Comunicación Social 48 – marzo de 2002

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 5º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
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Museos costarricenses, crisis y propuestas para el cambio

Lic. María del Pilar Herrero Uribe ©
Costa Rica

La historia de los museos costarricenses da inicio en 1887 con la creación del Museo Nacional de Costa Rica (MNCR), el cual se mantiene como única  institución de esta naturaleza, en forma permanente, hasta la década de 1970, en donde inicia un movimiento museístico sin precedente.

En él participa activamente el Estado, a través de sus organismos descentralizados y su órgano especializado en cultura, el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes (MCJD), que se crea en 1971.  En esta década se establecieron los primeros museos adscritos a dicho Ministerio y se crean otros en cuya administración y aporte no participó directamente [1].

La centralización de los museos en la capital y las demandas a nivel regional para conservar y poner en valor  el patrimonio, hacen que en  1983 se cree la Dirección General de Museos (DGM) [2], la cual establece en su decreto de fundación, artículo 2, que a ella le corresponde el dictar las políticas adecuadas para la creación de museos a nivel nacional y brindar la asesoría a los museos que los requieran para proteger el patrimonio cultural costarricense.La DGM desde su inicio promueve una política de regionalización y a partir de 1989, con la severa crisis económica que afecta al país, el Estado deja de funcionar como único benefactor en la creación de museos, promoviendo la autogestión en sus proyectos,  acogiendo las  iniciativas y vinculándose con la sociedad civil organizada en sus diferentes formas -asociaciones, fundaciones y cooperativas, entre otras- a veces en forma múltiple. Esta política da sus frutos con la apertura de 13 museos mixtos, de 1990 a 1995 [3].

Entre los museos creados a partir de los primeros cinco años de esta década encontramos algunos complejos y de gran tamaño, administrados por fundaciones [4], sin embargo, la mayoría de los mismos fueron  museos regionales, pequeños, con  poco personal y escasos recursos económicos y patrimoniales, que dado sus limitaciones, mostraron poco dinamismo en la generación de programas.  No obstante ello, éstos se constituyeron en espacios de gran valor para la protección del patrimonio y mantenimiento de los aspectos propios de las identidades regionales y locales, enriqueciendo el medio museológico con planteamientos innovadores,  como es el caso del museo productivo, el ecomuseo y  los comunitarios indígenas [5].

Esta es la visión que presenta II Diagnóstico de Museos. También se determinaron otros aspectos en los que se deberían asumir medidas correctivas, situación que buscó conocer la DGM a través del estudio.  Este mismo año que se presentan los resultados, el Ministro de Cultura encomienda al Museo Nacional de Costa Rica y al Museo de Arte Costarricense, a crear una Comisión Técnica para evaluar "la situación de los museos regionales".

Para cuando esta evaluación se hace, en 1995, la situación del Sector Museos, dentro del MCJD se presentaba de siguiente manera:

Seis museos adscritos: el Museo Nacional de Costa Rica, el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, el Museo de Arte Costarricense,  el Museo Histórico Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo y el Museo del Niño. Estos actúan con diversos grados de autonomía, aunque de acuerdo a los lineamientos establecidos por este ente rector, de quien reciben gran parte de su presupuesto.  

La DGM se establece con el fin de dictar las políticas adecuadas para la creación de museos a nivel nacional y brindar la asesoría a los museos que lo requieran para proteger el patrimonio cultural costarricense. [6]

La evaluación de los museos regionales de 1995 buscó elaborar un informe resumen sobre la situación de los museos regionales y brindar recomendaciones, con lo que se comienzan a evidenciar las contradicciones inherentes a la forma en que se conformó la organización museística al interior el MCJD.

Para 1997, otra oleada de problemas se hizo presente cuando la Dirección de Planificación del MCJD, cuestiona a la DGM, por algunos aspectos de su funcionamiento, lo que culmina cuando se  le traslada al Departamento de Patrimonio Histórico del Ministerio.

Esta situación fue de muy corta duración, ya que en agosto de 1998, se conforma otra Comisión Técnica para estudiar la posibilidad de reubicarla dentro del MNCR, dados los cuestionamientos efectuados por las condiciones en que se dio la proliferación de museos y la ausencia de políticas nacionales.

Por último, hay que mencionar, que mientras se tomaban todas estas resoluciones respecto a la DGM, comienzan a salir a la luz pública una serie de artículos en la prensa nacional, que se prolongan hasta el 2002, en donde se hace evidente que el MCJD se encuentra pasando por una seria crisis [7] que se ve reflejada en sus dependencias.

La crisis:

Podríamos comenzar por decir que muchos de los problemas que se le adjudicaron a la DGM y que la llevaron, primero, a su cambio jerárquico, y por último, a su desaparición, son reflejo de la situación que vive el MCJD y que se  manifiesta en las instituciones que conforman el Sector Museos.  

Con la decisión de eliminar la DGM, no se llegaron a solucionar los problemas básicos que los museos regionales venían sufriendo, como la falta de presupuesto, de personal permanente y de equipo adecuado [8]; ni tampoco los problemas atinentes a la ausencia de políticas museísticas nacionales, una contradicción en sí misma, que sale a relucir incesantemente en sus documentos y propuestas de trabajo.

Aunque los museos regionales eran su meta, la DGM tenía la responsabilidad de dictar las políticas museísticas a nivel nacional, pero no gozaba del mismo nivel jerárquico que los llamados museos adscritos.  Entonces su gestión estuvo enfocado en los museos mixtos pequeños y había comenzado a trabajar amalgamando a todo el Sector Museos, estableciendo vínculos entre sus trabajadores, a través de encuentros periódicos y el establecimiento de un órgano informativo, justamente con este fin.

En el estudio de traslado, se decía que la DGM se dedicó más a crear museos que a trabajar en la definición de las políticas nacionales de museos y  y que propició  la proliferación de decretos de creación de museos (MCJD:1998: 34). cuando muchos de estos decretos, no fueron iniciativas de la DGM. 

 A pesar de las medidas que se tomaron con el traslado, los problemas estructurales generados por el crecimiento desordenado y  la complejidad del MCJD persistieron.  Se debe mencionar que se refieren a este Ministerio como a un híbrido, que cobija a tres carteras y 25 instituciones adscritas [9].

Su posición dentro de la estructura organizativa del MCJD no ayuda a crear vínculos entre los museos, favoreciendo la desarticulación entre instituciones hermanas que cuidan el patrimonio de un país, prevaleciendo una posición individualista.  Cada quien se ocupa de su institución, de su desarrollo y permanencia en el medio. Cada uno enfrenta una temática específica que los hace únicos, sin embargo todos comparten dificultades similares en cuanto a las limitaciones de recursos humanos, técnicos y presupuestarios. Son pocos los que buscan soluciones en común [10].

La desaparición de la DGM no hizo más que obviar el problema medular que enfrentaban los museos, cual es la necesidad de reestructurar el medio.  Los estudios para su desaparición se enfocaron en los museos regionales, sin considerar el contexto global en el que se desenvuelven estas instituciones, por lo que no se tuvo una visión de conjunto.

Lo anterior es importante de mencionar, ya que los museos regionales no deberían  verse  como una realidad aparte de la de los museos adscritos al MCJD o a cualquier oficina del Estado, o entidad independiente,  pues todos son custodios del patrimonio cultural de la nación y el Estado debe velar por su recuperación, mantenimiento y puesta en valor.

El proyecto de la DGM fue un proyecto innovador y aventurado, con aciertos y desaciertos.  Los estudios que motivaron su desaparición, fueron localizados y sus efectos son reflejo de ello y de decisiones políticas de alto nivel.  Sin embargo, los problemas medulares que afectan al Sector persistirán, mientras no se enfoque el problema integralmente y se analicen posibilidades para la búsqueda de mejores condiciones para el desarrollo de sus instituciones.

Las propuestas de cambio:

El año de 1995 se muestra como uno de gran importancia en la museística costarricense, ya que se presentan los resultados del II Diagnóstico y los de la Evaluación de los museos regionales. Esto provocó que como respuesta se  presentaron dos propuestas que buscaban mejorar las instituciones relacionadas al patrimonio y que implicaban la reorganización de las mismas al interior del MCJD.

La primera giró alrededor de la creación de un Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y la segunda en torno al fortalecimiento de la DGM para asumir un papel protagónico dentro del medio museístico nacional.

La reorganización del Sector Patrimonio se contempló dentro del proyecto de Mejoramiento Institucional del MCJD, en donde se planteó la  posibilidad de crear el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural cuya misión sería unificar y coordinar las acciones de una serie de instituciones que trabajan directamente con el patrimonio con miras al desarrollo integral del sector, que implicaba la redacción de un proyecto de ley para la protección del patrimonio cultural costarricense [11].

Esta Comisión estaría integrada por representantes de las diez instituciones que trabajan directamente con el patrimonio cultural [12], las cuales se amalgaman  en torno a cuatro grupos temáticos: museos, archivos, bibliotecas y el Centro de Patrimonio Histórico Cultural.  Cada una de estas instituciones comparten problemas similares en cuanto al espacio que ocupan, a la administración de sus recursos y a las necesidades de personal.

De las diez entidades que se mencionan, siete pertenecen a la categoría de los museos: la Dirección General de Museos y seis museos adscritos, que gozan de autonomía y actúan en forma independiente, con poca relación con las otras instituciones, mientras que Archivos Nacionales funciona como el ente rector en materia del patrimonio documental, la Biblioteca Nacional en cuanto al patrimonio bibliográfico y el Centro de Patrimonio que se especializa en el patrimonio histórico arquitectónico y en lo referente al campo de las tradiciones populares.

La propuesta de reestructuración del Sector Patrimonio fue seguida por la realizada por la DGM, en la que se presentaba a consideración un decreto para la Creación de la Comisión Nacional de Coordinación de Museos, integrada por los directores de los museos adscritos, de la Dirección General de Museos, un representante de los museos privados y otros de los regionales existentes.  

La DGM buscaba a través de este decreto, convertirse el ente rector en materia  museística, coordinando la acción entre los diferentes museos del país.  Sería quien tomaría la decisión en última instancia acerca de la creación de nuevas instituciones, brindaría asistencia técnica, formación y capacitación, promoción y divulgación.  Además estaría a cargo del control y registro de las colecciones bajo su cuidado.

Frente a la crisis que sufre el MCJD, las dos propuestas mencionadas  anteriormente con el objetivo de mejorar su situación, inevitablemente tocan el tema de su reestructuración.  Cada una de ellas fue una muestra clara de la necesidad de un cambio, sin embargo, no pasaron de ser simples propuestas y, en este momento, la segunda de ellas se hace inoperante debido a la desaparición de la DGM.

Aunque el tema de la reestructuración es ampliamente conocido y discutido a todo nivel institucional, es difícil de abordarlo debido a que cuando se habla de él, se crea mucha resistencia, ya que históricamente ha sido un sinónimo de reducción de personal.

La reestructuración implica transformación, reordenamiento jurídico, eficacia y eficiencia, sin embargo, no se trata de reestructurar por el simple hecho de reducir el aparato estatal. Se trata de reorganizar para dar respuestas acordes con los tiempos y prever las situaciones que entorpecen el desarrollo de los museos, entidades con un gran potencial de impacto social.

Los museos son poseedores de una gran experiencia acumulada, están en posición de producir, mejorar y ampliar sus servicios y público, contribuyendo a los procesos de desarrollo de diversos grupos sociales. Lo que se requiere es un ordenamiento jurídico y una estructura de trabajo tal que faciliten su integración y potencien sus mecanismos de trabajo, permitiendo y promoviendo el intercambio y su desarrollo conjunto.

El ilusorio 1% del presupuesto nacional dedicado a la cultura en que se cifran las promesas políticas, no es la solución a los problemas que vive el MCJD. Se requiere más que eso. Se necesita que su organización de un salto cualitativo que permita elevarlo a nivel de las demandas actuales del país, obligándole al trabajo integrado entre las instituciones que conforman el Sector Cultura, con lo que se lograría un acceso más equitativo a los pocos medios disponibles y, con ello, a responder eficazmente a sus agendas[13].

Existen un sinnúmero de experiencias y problemáticas similares a las evidenciadas en este trabajo, para cuya solución se han tomado medidas, que han permitido mejorar el acceso a los medios de financiamiento y solventar situaciones de desintegración.

En cuanto al financiamiento, hay ejemplos dignos de mencionar como el de las fundaciones de las universidades nacionales, la cuales ayudan en la administración de los fondos que generan los programas académicos para contribuir con su financiamiento.

Otro ejemplo es la valiosa experiencia de Guatemala con la creación del "Aporte para la Descentralización Cultural" (ADESCA), el cual se crea con el fin de facilitar la participación de la sociedad en los procesos de creación, difusión, conservación y rescate del patrimonio artístico cultural.

Para su funcionamiento, el Estado le asignó fondos vía presupuesto, que, junto a otros gestionados por ellos mismos, se ponen a disposición de personas físicas, jurídicas y grupos organizados de la comunidad que presenten propuestas susceptibles de ser financiadas. Excelente manera de articular lo público y lo privado para la toma de decisiones, permitiendo a los proyectos competir por un financiamiento cada vez más reñido debido al gran crecimiento de las demandas culturales y necesidades en cuanto al patrimonio cultural.

Existen además mecanismos que podríamos llamar de integración, que permiten solucionar los problemas de relación entre las instituciones de un mismo sector, que se encuentra desestructurado, ya sea por razones históricas o políticas. 

Para lograr el intercambio y la coordinación entre estas entidades, lo primero  que se debe hacer es crear un sentido de comunidad,  algo que no se logra por decreto o decisión ministerial, sino orientando la acción hacia el encuentro. Una de las formas que han tomado auge durante los últimos tiempos, y que se han privilegiado debido a las facilidades de comunicación y desarrollo tecnológico es la creación de redes. 

A través de ellas, se reúnen personas que se encuentran dentro de un mismo ámbito de acción, permitiéndoles intercambiar experiencias y servicios, desarrollar un sentido de pertenencia al Sector y tener una visión más amplia del ámbito en el que se desenvuelven. Las redes permiten conocer lo que otros hacen y cómo lo hacen, compartiendo y teniendo una visión de conjunto de nuestra propia realidad.

Las redes se constituyen en espacio de encuentro y motor para el desarrollo, al ayudar a mejorar las condiciones de los museos e incorporar nuevas entidades en una forma realmente expedita, a través de la información.  Al respecto existen múltiples experiencias positivas dignas de mencionar, tales como las redes nacionales de museos de diversos países y las redes internacionales sobre la especialidad. 

Un caso que me gustaría mencionar es el de la Red Latinoamericana de Museos y Parques (Red-ILAM), la cual a través de su sitio en Internet, se convierte en punto de encuentro para los  profesionales de los museos y de los parques latinoamericanos, permitiendo el intercambio entre especialistas y el acceso a la información especializada, generada por instituciones de  veinte países latinoamericanos.  

También podemos mencionar el valioso trabajo que ha realizado la Unión de Museos Comunitarios de Oaxaca, que le ha permitido ampliar su radio de acción, al crear una Red Mesoamericana de Museos Comunitarios que ha ayudado a replantearse el trabajo de estos museos, al interior de sus comunidades y a nivel regional.   

También existen otras aplicaciones, como por ejemplo, la implementación de programas que ayuden a administrar el patrimonio nacional, ya que se crean sistemas de normalización de los registros patrimoniales y criterios para la administración de la información que ayudan a compartirla y hacer uso de la misma.  En este momento cada institución utiliza su propio formato para inventariarlo y hay partes de nuestra herencia cultural que se encuentran desatendidas, lo que se muestra desventajoso ya que, en caso de su sustracción, no hay forma de reclamo posible.

Existen importantes experiencias que se pueden estudiar y utilizar a nivel de "benchmark", como, por ejemplo, la de Canadá, con la Red  de Información del Patrimonio Cultural (CHIN, Cultural Heritage Information Network) [14] o, la de Chile, con el Proyecto Sur [15], que han creado programas bajo los cuales administran las colecciones del país, permitiendo no solo proteger el patrimonio a través de su identificación, sino abriendo la posibilidad de intercambio de información y la apertura de  mejores opciones a los investigadores para profundizar en el conocimiento.

A manera de conclusión:

El Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes ha crecido considerablemente a lo largo de sus tres décadas de existencia, sin embargo, se han evidenciado problemas estructurales de gran peso, que inciden en su desarrollo y en el de sus dependencias, limitándolos. 

Su solución nos lleva a plantearnos una serie de preguntas: ¿Podrá el Estado seguir contribuyendo al desarrollo de los museos costarricenses bajo las condiciones estructurales y económicas actuales?; ¿Podrán seguir desarrollándose los museos existentes o llegarán a un punto muerto de estancamiento debido a las trabas administrativas y problemas presupuestarios que sufren?; ¿Qué acciones se pueden tomar para impulsar al medio museístico como un todo?

Como se mencionó, la decisión de desaparecer a la DGM no solucionó los problemas existentes en el Sector Museos. Más bien, podríamos decir que las medidas adoptadas acentuaron la descoordinación, el individualismo, la falta de presupuesto y demás limitantes a las que ya nos referimos.

La DGM estaba implementando un proyecto novedoso que necesitaba tiempo para desarrollarse y poder ver sus efectos. Muchos de los problemas que se le achacaron, se dieron por razones estructurales y estaban fuera de su gestión y control.  Se atendían a las solicitudes de las comunidades y éstas participaban activamente en todo el proceso y la mayoría de los museos regionales creados eran propuestas de descentralización y desconcentración, que estaban respondiendo al nuevo paradigma del Estado.

Considero además que el proyecto que estaba llevando a cabo la DGM, no fue comprendido en toda su magnitud, y que el análisis de la situación museística regional del país se abordó desde una perspectiva diferente en cuanto a la definición de museo. La DGM se apoyó en los principios de la nueva museología, promulgados en la Declaración de Santiago de 1972 y corroborados en la Declaración de Quebec [16] de 1984 y en toda una nueva línea de pensamiento que se ha venido desarrollando, con un enfoque más antropológico, de ahí que ciertos museos bajo la perspectiva de la Evaluación, difícilmente podrían considerarse como tales. 

Treinta años de experiencias muy positivas e intentos fallidos nos posibilitan a apreciar y aprender que existen suficientes criterios y madurez en el medio museístico costarrricense, para contribuir a crear las condiciones necesarias que nos permitan atacar los problemas que aquejan al sector. 

Los temas ya han sido puestos en el tapete: la reestructuración, el establecimiento de mecanismos de integración y las facilidades para poder acceder a los medios económicos. Tarde o temprano habrá que enfrentarlos para establecer las bases para un desarrollo museológico nacional equitativo.

Un primer paso sería conformar un foro en el que participen representantes de los diversos tipos de museos, con el fin de establecer sus necesidades y potenciar sus fortalezas, proponiendo e implementando las políticas culturales que permitan su desarrollo integral. Pero para poder llevar a cabo cualquier cambio que se proponga, se necesita decisión y voluntad política.

Para finalizar, podemos afirmar que, pese a los problemas que aquejan al MCJD y al impacto que haya producido en otras instancias, éste ha contribuido positivamente al desarrollo de la museística nacional. Sin embargo, el sistema creado a través del tiempo tiene grandes deficiencias e inequidades que valdría la pena revisar y cambiar, para poder permitir el crecimiento y enfrentar el futuro, redimensionando la importancia de la cultura dentro de los procesos fundamentales para el desarrollo del país.

Bibliografía

Camargo, M., Gutiérrez y Solórzano, Diagnóstico de los museos de Costa Rica, Dirección General de Museos, Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José, Costa Rica, 1984-1987

Díaz Doriam: Museos regionales: revivir a los muertos", La Nación, San José de Costa Rica, martes 13 de febrero del 2001, p. 6

Dirección General de Museos, Propuesta de Decreto para la Creación de la Comisión Nacional de Coordinación de Museos,  San José, Costa Rica, Octubre, 1995.

Gularte Estrada, Carmen Abelina, "Guatemala apoya a la descentralización cultural", En: Visiones del sector cultural en Centroamérica, Embajada de España; Centro Cultural de España 2000,San José, Costa Rica, 2000 , p. 235-242

Herrero, Pilar, Los museos costarricenses: Trayectoria y situación actual, San José, C. R.: Dirección General de Museos, Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José, Costa Rica, 1997.

ICOM, La proclamación de la nueva museología, Museum News 148, 1985:200-201

Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Dirección General de Cultura,  Algunas consideraciones en torno a la     reestructuración del Sector de Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes,  San José, Costa Rica, octubre 1995, 22 p.

Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Dirección General de Cultura, Creación de la Dirección General de Museos, o Creación de un Organismo con respaldo legal que guié la política museística del Estado, 1980,  9 p.

Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Dirección General de Cultura,  Informe Final de la Comisión que analiza  la situación de la Dirección General de Museos, San José, Costa Rica, Octubre 1998

Ortiz, Melania y Fernández, Rocío, Informe Evaluación de Museos Regionales, San José, Costa Rica, 1995, 76 p.

 Notas



[1] Ejemplo de ello son los Museos de Oro y Numismática del Banco Central, el Museo del Jade en manos del Instituto Nacional de Seguros.  Posteriormente muchas otras instituciones como el Organismo Investigación Judicial, Correos y Telégrafos, Instituto Costarricense de Electricidad, siguen estos pasos, esta vez con colecciones de su pasado institucional.

[2] Su fundamento se había establecido en 1980, en el documento "Creación de la Dirección General o Creación de un organismo con respaldo legal que guíe la política museística del Estado". 

[3] En II Diagnóstico de Museos, realizado en 1995, se propone una clasificación de los museos según su estatuto administrativo, estableciendo las siguientes categorías: (1)  Museos estatales:  aquellos que pertenecen o son administrados por instituciones de carácter estatal; (2) Museos paraestatales o mixtos: los administrados por la sociedad civil en         vinculación con entidades estatales,  y  (3) Museos privados: que pertenecen a particulares u organismos privados.

[4] Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, Museo de los Niños, Museo Calderón Guardia

[5] Herrero, Pilar, Los Museos Costarricenses: Trayectoria y Situación Actual, San José, C. R. : Dirección General de Museos, Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José, Costa Rica, 1997.

[6] Decreto 14844, Art 2

[7] Esta situación es tratada a profundidad en un artículo anterior denominado Museos y Estado:  El caso costarricense.

[8] Díaz Doriam: Museos regionales:  revivir a los muertos", La Nación, San José de Costa Rica, martes 13 de febrero del 2001, p.6

[9] Arnoldo Mora menciona que cuando se crea el MCJD "el concepto de Cultura eran las bellas artes, entonces el ministerio era como un cajón de sastre y todo lo que no había dónde meter, se metía en el Ministerio, como la juventud y el deporte",  (No Soy un Cajón de Libros, Forja, San José, Junio1994, p. 2).  

[10] Actualmente se está dando una iniciativa en la Universidad de Costa Rica, que busca integrar a todas las colecciones científicas y culturales, que se han realizado con fines académicos bajo una misma estructura, para fortalecerlas y preservarlas.

[11] Esto se muestra como un aspecto de vital importancia, ya que se considera que en cuanto a legislación del patrimonio, Costa Rica ha quedado rezagada respecto a Centroamérica.  Los países que han retomado su vida democrática, luego de un largo período de guerra,  han creado sus leyes en una forma más coherente.

[12] El Archivo Nacional, el Museo Nacional, la Biblioteca Nacional, el Centro de Conservación y Restauración del Patrimonio Histórico y Cultural, el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría, el Museo de Arte Costarricense, la Dirección General de Museos, el Museo Histórico Dr. Rafael Angel Calderón Guardia, el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo y el Museo del Niño. 

[13] En el II Diagnóstico de Museos se  muestra que la forma de distribución de los medios económicos y recursos humanosen los museos se realiza en forma desigual, lo que trae grandes diferencias en sus posibilidades de desarrollo.

[14] CHIN tiene 30 años de trabajo continuo con el apoyo del Estado y cuenta con una red muy amplia que amalgama a todos los museos del país,  llevando a cabo además programas para el desarrollo de los mismo.

[15] Llevado por la Dirección de Bibliotecas y Museos de Chile, con el auspicio de Museum Network, crearon un programa a través del cual registraron todo el patrimonio contenido en los museos, permitiendo tener un mayor control sobre el mismo.  Hay que recordar la importancia del registro de las colecciones, ya que ésta es la única forma de reclamarlo en caso de robo.

[16] ICOM, La proclamación de la nueva museología, Museum News 148, 1985: 200-201.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Herrero Uribe, María del Pilar (2002): Museos costarricenses, crisis y propuestas para el cambio. Revista Latina de Comunicación Social, 48. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002/latina48marzo/4803herrero1.htm