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Revista Latina de Comunicación Social 48 marzo de 2002
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| Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social |
El ataque y la respuesta Dr. José Luis Valero © Todos pudimos ver la espectacular y cruda realidad de los acontecimientos del fatídico 11 de septiembre. Sin embargo, ese día ocurrieron tres hechos cronológicamente sucesivos de los que se derivaron informaciones en los medios con distinto tratamiento a medida que los políticos se fueron dando cuenta de lo que estaba pasando. La información descontrolada se limitó sólo a ese primer día. Veamos los hechos sucesivos. Primero, el asalto a las Torres Gemelas, que se muestra íntegro en todas las televisiones: tras el primer impacto, que parece un accidente, viene el segundo que da luz a lo que parece un atentado terrorista doble. Después, el asalto al Pentágono, que parece un ataque a EE. UU. Por último, lo que ya no se conoce con certeza: el avión estrellado contra el suelo, que pudiera ser causado por la defensa del poder norteamericano. Da la impresión, siempre desde el terreno de la suposición, de que el poder político se va despertando y reacciona a medida que se van sucediendo los hechos: las dos torres no suscitan reacción de los poderes públicos; el Pentágono no se defiende físicamente, pero sí comunicativamente: las informaciones son pocas y controladas; finalmente, el avión que se estrella cerca de Pittsburg, en Pennsylvania, del que ya sólo se conoce la rumorología y algunos datos incluso contradictorios: en esta información todo estaba ya controlado. Durante el primer día se pueden tener informaciones visuales espontáneas de las Torres Gemelas, se pueden ver imágenes en los distintos medios que han sido captadas por fotógrafos, cámarasweb o turistas. Es posible tenerlas porque el poder no puede esconder las torres de la mirada y las cámaras diversas. Otra cosa es el Pentágono, que se encuentra en un recinto cerrado sobre sí mismo, o el avión estrellado de Pennsilvania, más fáciles de controlar y posteriores en el tiempo. Tiene el control estricto de la información quien puede cambiar la visión de las cosas que ocurren. El gabinete de prensa que informa y da la foto marcará la explicación de los hechos, tanto en informaciones posteriores relativas al ataque a EE. UU. como de la actuación norteamericana en Afganistán. Ninguna relevante televisión norteamericana, siempre tan dispuestas a profundizar en el núcleo de los asuntos, a tratar las cosas a fondo, ninguna lo ha hecho con estos sucesos: lejos de analizarlos con pelos y señales, se han limitado a pasar por encima de los acontecimientos, repitiendo una y otra vez lo mostrado una y mil veces. El atentado a las Torres Gemelas ha marcado el comienzo de una nueva época histórica cuyas consecuencias están todavía por verse. También es cierto que algunos hechos ya se han desencadenado pasados unos meses del día 11 de septiembre, como se encargan de recordarnos constantemente los diversos medios de comunicación social e incluso los medios interpersonales, puesto que no se habla de otra cosa en los tiempos que corren. La historia de los hechos no es nueva. Los acontecimientos y las épocas ya hace mucho tiempo que se escriben cada día en los medios sociales de comunicación y se dejan para los historiadores e investigadores los amplios resúmenes de lo que se escribe en esas agendas diarias de datos que son los medios. ¿Cuál es si no la mejor manera de realizar un manual de historia que revisar la prensa cuando se trata del pasado apoyado también en el conjunto de los compiladores audiovisuales cuando se trata del último recién acabado siglo y del presente ya comenzado? Hoy, un tratado de historia puede revisarse con la compilación de documentos escritos, pero ¿qué pasará en el futuro, cuando los historiadores revisen, entre otros, los documentos que hoy llamamos de actualidad como son los que archivan los medios? Se supone que con ellos se puede hacer una historia de los vencedores de las guerras, los perdedores, la historia comercial y publicitaria e incluso la historia dotada de dosis fuertes de independencia que a día de hoy no se entiende. Los medios llevan impresos puentes comunicativos con la naturaleza de los acontecimientos, como son las imágenes fotográficas, de vídeos, etc., pero a veces no hay conexiones con ella que las meras interpretaciones por los periodistas. Quien escribe la historia también está ocultando tanto como desea y eso es también otra forma de escribirla. ¿Qué puede hacer el periodista que no es testigo directo cuando se le ocultan las cosas o determinadas cosas? ¿Debe interpretarlas? ¿Debe originar fantasías de los hechos?, ¿Debe crear imágenes inexistentes de los mismos? Cuántos grafismos se han impreso vinculados al terreno resbaladizo de la suposición y cuántos más o menos analógicos se han visto o leído en torno a estos hechos de finales de 2001 mundialmente conocidos y seguramente recordados en el futuro como transcendentales. Los acontecimientos han escrito la historia pero esta vez, más que nunca, han sido organizados por las decisiones de algunos políticos y eso afecta y mucho a los hechos, a la historia e incluso a la documentación de quien hace la historia puesto que modifica la cantidad, calidad y formas gráficas ya que diseña el fondo documental que queda tras los hechos, dada la importancia de los medios de comunicación. Ejemplo: ¿Qué historia se está escribiendo del día 11 de septiembre? Es la de los hechos no marcados previamente por los políticos, puesto que les cogió por sorpresa en sus torres de marfil descansando y no tenían nada previsto ni elaborado con sus asesores y menos todavía aquellos mandatarios que no estaban entrenados en declaraciones tras los actos de terrorismo. Por eso reaccionaron no reaccionando, tal es el caso del presidente todopoderoso de EE. UU. George Bush. Fueron acontecimientos demasiado rápidos para ellos. ¿Cuál fue la consecuencia? Que los hechos desarrollados a velocidad de vértigo sobrepasaron a los políticos y dieron la vuelta al mundo sin control ni freno, fueron como pelotas dando vueltas en torno al planeta, martirizándoles, para delirio de la audiencia que no paraba de verlos una y mil veces como si se trataran de nuevos hechos. El presidente de EE. UU. tenía doble motivo para estar serio. Por un lado esos hechos tan espectaculares y, por otro, es evidente que le habían metido un gol a Bush que no tomó más medidas que las de cerrarse como un caracol a cualquier información y comunicación incluidas las físicas de cierre de aeropuertos. En consecuencia, los hechos escribieron la información, fueron los bancos de datos de la noticia para todos, sobrepasaron incluso a los periodistas que cayeron constantemente en la perplejidad o en el uso de informaciones poco contrastadas que se contradecían con las que venían nuevas. Pocas veces ocurre una situación semejante, que los hechos vayan por libre. Quizá en España tenemos algún precedente en el asalto al Congreso de los Diputados del año 1981, en el que el poder español quedó atado de pies y manos para controlar el flujo informativo. También entonces el hecho natural fue más rápido en aparecer en los medios que el manufacturado o mediatizado por el poder. ¿Qué ha pasado? Que el día 11 de septiembre, todos los acontecimientos eran visuales, fotográficos o de vídeo y los textos o los mensajes hablados iban y venían. Pero lo importante eran esas imágenes, no lo que los medios dijeron. Por ejemplo, la radio no fue la gran protagonista de la tarde ni sus características tantas veces alabadas de inmediatez, como en otras ocasiones (Fue muy distinto su papel en el 23 de febrero de 1981 que en el 11 de septiembre del 2001).
Figura 1. Infografía ilustrativa resumida que se editaba el día siguiente al asalto a EE. UU. (El Periódico de Catalunya del día 12 de septiembre de 2001 en la página 3) ¿Cómo es que no ha estado ni tan clara ni ha sido tan espectacular la información en la réplica armada de EE. UU. en la invasión ya prevista desde entonces a Afganistán? El poder ha intentado aconsejar a los medios lo que deben hacer y muchos le han hecho caso en ese país donde todos van a una que es EE. UU. La rapidez de los hechos impidió que Bush recibiera consejos de sus expertos en el atentado de las torres, pero no en los comunicados o proclamas de Bin Laden que son tan poco aparentes como los de la prensa independiente de EE. UU. que no colabora. Han aconsejado no informar, se pretende que Laden no haga comunicados nunca y tiene dos métodos para lograrlo: lo matan o se saltan los artículos relativos a la libertad de expresión de las constituciones democráticas de los países aliados. Bush, tras reaccionar ante la perplejidad, decidió que no hubo más espectáculo y sangre que la que por televisión apareció de forma descontrolada en el primer momento, sólo hubo la sangre que apareció en el primer momento, ninguna más. Que únicamente fue noticia lo que se vio inicialmente, lo que dijeron los anónimos que allí se encontraban comentando sus respectivos testimonios y lo que contaron los políticos en sus declaraciones de siempre en los medios, a los que parece que no les va tan mal, pues se presentan como salvadores en lugar de ser los responsables finales de una guerra perdida por no haber podido o sabido defenderse adecuadamente del ataque. Da igual lo que diga un presidente, puesto que es responsable de defender Nueva York frente a los ataques exteriores y para ello cuenta con infraestructuras como las que se empeñan en no mostrar en Afganistán. El presidente reacciona prohibiendo imágenes, pues conoce su influencia: no quiere más imágenes dramáticas. Conoce además su poder seductor y propagandístico. No desea imágenes espectaculares pues ya ha tenido bastantes, ni de torres, ni de aviones, ni de líderes fundamentalistas. Resulta paradójico que tampoco los talibán deseen las imágenes y por eso eliminaron las antiguas estatuas grabadas sobre piedras. El líder de los talibán, Mulá Oman, no permite que se le haga ninguna foto y es curioso que el otro líder, el de EEUU, tampoco desee por distintos motivos mostrarlas, puede que en eso se pongan de acuerdo. En definitiva, que los medios en la crisis sólo muestran la faz de Bush con caras serias y declaraciones de un republicano haciendo aquello que más les gusta desde siempre, que es poner en marcha los jinetes, caballos, banderas y trompetas con acciones inteligentemente preparadas para invadir tierras donde no hay indios y sólo encuentran paisajes míseros en los que tirar bombas y comida, pues ellos son americanos civilizados, ellos son de naturaleza compasiva, como se encargó de recordar el presidente Bush el día 12 de octubre. Informativamente, ¿qué ha pasado con las imágenes en los medios? Por un lado los acontecimientos imprevistos por el presidente y por otro los que decidió escribir con una determinada pluma: que no sale nada en los medios salvo lo que está controlado como sus comunicados. El resultado es que él se hace propaganda y los medios no tienen información visual, fotográfica o videográfica. El día 12 de septiembre en los periódicos hubo todo tipo de medios con profusión de vídeo, fotografía e infografía, pero el día 8 de octubre ya sólo se utilizaron las nuevas formas de crear imágenes analógicas, al parecer mejor vistas por esa censura encubierta del poder norteamericano y éstas son las infografías que es lo que se ha visto más incluso en televisión. No ha habido imágenes de la naturaleza y de los hechos en el comienzo de la invasión y entonces se han realizado por sistemas digitales de dibujo, en las que se muestra la relación de fuerzas de un bando y los distintos artilugios mortales empleados, según los días y los objetivos. Algo así como en la guerra del Golfo.
Figura 2. Infografía ilustrativa publicada el día siguiente al primer día de ataques norteamericanos sobre Afganistán. (La Vanguardia del día 8 de octubre de 2001, en la página 5) En este contexto, ¿cómo puede un medio obtener imágenes fotográficas o videográficas? ¿Cómo puede conseguir imágenes de Bin Laden, del Omán de Afganistán o del interior del país cuando está siendo bombardeado, sin ponerse bajo las bombas dentro del territorio castigado? ¿cómo se puede obtener imágenes de los bombardeos de la misma forma que se obtuvieron de las torres gemelas? ¿Cómo obtener imágenes diversas del ántrax u otros sistemas contraofensivos que puedan aparecer? En el caso del asalto del 11 de septiembre, ¿Cómo podemos obtener imágenes en las que se transgredan las naturales dimensiones espacio-temporales diversas, por ejemplo en cuestiones relativas al tamaño de los edificios más altos del mundo comparadas con las torres gemelas? O en la cronología de los acontecimientos de uno o varios días plasmados en un mismo momento. Sólo tengo una respuesta: la infografía aplicada al periodismo. La infografía aparece en los sucesos de mayor importancia y significación social para cubrir lagunas visuales que ningún otro lenguaje cubre. Aparece incluso cuando hay una gran profusión de técnicas y documentos más visuales que el texto. Basta repasar la prensa para obtener una auténtica exhibición infográfica en la que se muestra lo más interesante para el ciudadano medio preocupado por la situación desde el fatídico día del asalto a las Torres Gemelas y al Pentágono. También es preocupante el exceso de infografía, pues es un indicador de la falta de imágenes fotográficas significativas en alguno de los lugares de los acontecimientos o acciones, aunque no sería tanto el caso del día 12 de septiembre como el del resto de los días cuando ya se habían tomado medidas con respecto a permitir a la prensa la presencia en el lugar de los hechos. Las infografías tienen un elemento que las diferencia de otro tipo de imágenes que es el título. El título es la puerta de entrada de la información en cualquier caso y también lo es de la infografía; en él tiene que quedar claro el contenido del artículo y, al igual que en el artículo escrito, destaca lo más significativo de la información. Así lo avalan las pruebas hechas con infografías en muchas otras informaciones y el título, cuando está bien elaborado, refleja siempre el contenido de esa comunicación. Así se sucedieron los titulares de las infografías ordenados cronológicamente y agrupados según la fase informativa que se atravesó en esos días de crisis: El día 12 de septiembre, en España por ejemplo, el día después del asalto a EEUU, todos los medios escenifican los asaltos y añadían otros elementos a dos páginas con profusión de datos infográficos, especialmente los grandes diarios de ámbito nacional. Basta ver los títulos de las infografías que fueron apareciendo por este país que de alguna manera reflejaban lo que estaba pasando en el área informativa aliada:
En los días siguientes, la prensa infografió también otros asuntos diversos concernientes a especulaciones, recuentos de víctimas, repercusiones, medidas tomadas, etc.
Día 7 de octubre: Es destacable la portada dominical y dos páginas más interiores con dibujos de niños que reflejan a todo color cómo vieron ellos en la televisión los sucesos del día 11 de septiembre, en El Periódico de Catalunya. Mientras, las televisiones mostraban los primeros bombardeos norteamericanos y británicos sobre el territorio afgano. Día 8 de octubre: El día siguiente de la primera incursión aérea en Afganistán. Aparecen en toda la prensa nacional los mapas con aviones diversos. Los días siguientes hubo una exhibición sucesiva de diversos bombarderos norteamericanos sobre mapas de Afganistán en las primeras páginas, que se repiten cambiando únicamente el tipo de avión o el arma de guerra.
El domingo 4 de noviembre se produjo una segunda comparecencia pública de Ossama Bin Laden en la televisión autorizada para transmitir desde Afganistán, Al Jezira. Sin embargo, la Casa Blanca pidió a los medios que no dieran más imágenes en directo o sin editar del líder de Al Qaeda. Las cadenas de televisión obedecieron, argumentando que temen perder audiencia y mostrando imágenes fijas del supuesto terrorista y el texto de las frases más destacadas, igual que hacen los periódicos. En ambos casos siguieron mostrando infografías sobre distintos aspectos del conflicto como puede ser todo lo relacionado con el ántrax, máscaras protectoras u otros elementos. Será complicado escribir la historia de este conflicto en el futuro siguiendo el fondo documental que están proporcionando en los medios de comunicación. Quizá se está mostrando una nueva manera de presentar la información. |
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