Revista Latina de Comunicación Social 48 – marzo de 2002

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 5º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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La oferta democrática de información

Lic. Yaritza Medina Montañés ©
Puerto Rico

En la actualidad, uno de los aspectos más destacados de los investigadores de los medios de comunicación es la concentración de medios en conglomerados empresariales, que proveen contenidos con una visión particular de mundo, una idea hegemónica, que privilegia determinadas ideologías. Como señala Babe, (1998) "[...] intereses comerciales... buscan el poder mediante la manipulación y control de símbolos."

Según Babe (1998), "muchos analistas concuerdan en que la información, el conocimiento y las formas de comunicación adquieren una nueva centralidad en nuestros días."

En una sociedad tecnológica, los medios de comunicación son el aparato de control de estas elites. El desarrollo de los medios, abarca hoy la presencia de la actividad económica como soporte al flujo de contenidos. La información en la sociedad contemporánea es una mercancía, por tanto se articula como un bien de consumo que ejerce determinados niveles de control. El pilar de estos cambios está asociado a la información que provee la prensa sobre los bienes de servicio y consumo y la ideología.

Se expone desde las empresas de medios la independencia editorial como sinónimo de sanidad económica de la prensa. Se asume el carácter objetivo, honesto e independiente de la prensa cuando no existen pensiones, ni exigencias, sobre todo económicas, en la empresa periodística.

Desde el ámbito de la actividad empresarial, adquiere, su papel destacado porque utiliza esa motivación como instrumento para lograr sus propósitos. Cuando sobrepasa todo límite, su actividad puede transformarse en un serio problema para el individuo y la sociedad.

González Bedoya (1987) plantea la creación de determinadas necesidades como efecto de la actividad informativa. Por ejemplo menciona a la publicad, la que ya, no es sólo un instrumento de información sobre bienes de servicio y consumo es, gracias a los medios de comunicación, una actividad que mediante el uso de recursos y técnicas manipulativas crea necesidades.

Los contenidos informativos en la actualidad adquieren mayor importancia por su capacidad para crear opinión, favorecer estilos de vida y por supuesto crear las condiciones necesarias para promover una visión unilateral del mundo. Como señala (Babe, 1998) "la información, el conocimiento y las formas de comunicación adquieren una nueva centralidad en nuestros días".

La comunicación como proceso

El proceso de comunicación se inicia cuando un receptor envía un mensaje a través de un  canal al sujeto receptor. El proceso comunicativo se completa cuando el emisor recibe una respuesta, una vez descodificado el mensaje, es decir, se completa con la retroalimentación.

La empresa periodística accede, entonces como un órgano emisor que transmite unas informaciones por medio del periódico, este es el canal, al público receptor. Para otros es un proceso de comunicación masivo, pero tiene matices que se deben aclarar.

Los partidarios del proceso comunicativo colectivo señalan que, éste culmina cuando el público adquiere el ejemplar de prensa. Pero, la empresa periodística, tal como existe en la actualidad, rebasa los límites de una relación comunicativa hasta convertirla en una relación, más bien, informativa.

La comunicación, según Miguel Urabayen (1988), "supone la existencia o la posibilidad de existencia de una relación de doble sentido entre quien inicialmente envía una información y quien la recibe."

El periódico, como medio masivo inicia una relación comunicativa, como al adquirirse el ejemplar de prensa. Pero la respuesta del público ya no es cuantitativamente representativa para establecer dicha relación en doble sentido. Además, la relación que se establece entre la prensa y el público no se produce en condiciones tales que pueda haber un intercambio de estímulos

Señala Palau (1985) que, "una relación comunicativa supone la existencia de un emisor y un receptor en situación equitativa, en relación bilateral, o sea que ambos pueden ser emisor y receptor alternadamente. En una relación informativa, sin embargo, se excluye el intercambio de mensajes porque esto es una situación unilateral donde no es posible ni el diálogo ni la confrontación".

Esta relación unilateral, desigual, en el contexto de los medios de comunicación social, es importante para evaluar su contenido y sus efectos en la sociedad a la que sirven. Curbelo (2000) cuestiona el grado de intervención de los consumidores en todo el proceso comunicativo. Al respecto señala que, "[...] el acceso está predicado por el poder de decisión de los propietarios de los medios".

El hombre como ser social necesita comunicarse. La comunicación es necesaria para la estructuración y cohesión del grupo social. El crecimiento de los grupos sociales y la necesidad comunicativa del individuo trajo como consecuencia la diversidad de ideas y opiniones. El hombre para articular esa realidad creó y desarrolló sistemas de comunicación facilitadores de esta tarea y lograr el conocimiento de su realidad.

Esta motivación, inherente al hombre, surge al tratar, mediante el acto comunicativo, de persuadir, manipular a los demás sobre ideas y puntos de vista propios. Uno de los mayores progresos del hombre fue la creación de los medios sociales de comunicación: la radio, televisión y en especial la prensa. Así pudo satisfacer su necesidad de información y la posibilidad de recibir gran cantidad de estímulos y datos.

Pero, estos medios desarrollados para la producción, transmisión y recepción de mensajes se han concentrado en grandes grupos empresariales que les distinguen por el poder que ejercen en la generación de opiniones.

La difusión de estos medios masivos de comunicación "se halla altamente correlacionada con varios índices de desarrollo: alfabetización, urbanización, ingresos per cápita, industrialización". Es decir, tiene, en principio, efectos positivos en términos sociales y económicos.

Dentro del ámbito social los medios de comunicación sirven, entre otros, para la transmisión de la herencia social. No existen en el vacío, aislados de la sociedad. Hacen posible como señala Taufic (1987), que la sociedad opere, trabaje, mantenga su cohesión y sirva como mecanismo de distensión de ésta. Se caracterizan por la rapidez de producción de mensajes.

De Fleur (1982) menciona las características a los medios modernos de comunicación colectivos:

1.    Aportar un flujo de información esencial para el sistema político, para las instituciones económicas, para los estilos de vida cotidianas e incluso, para las formas de expresión religiosa.

2.    El desarrollo de construcciones subjetivas y compartidas de la realidad que comunican los medios. Esto trae como consecuencia que la conducta personal y social puede ser moldeada por las interpretaciones de los medios ante hechos y temas sociales a los cuales el individuo tiene pocas fuentes opcionales de información.

3.     Se les atribuye la capacidad de moldear la opinión pública y de volcar a las masas hacia casi todo punto de vista que desee la persona comunicante.

Se desprende de estas acotaciones el poder que tienen los medios, en especial la prensa, por su acceso a las fuentes de información, interpretación de los hechos y la transmisión de estas de acuerdo a sus intereses particulares. Es decir, su poder reside en los efectos que puedan provocar en la sociedad como agentes vinculativos entre la información que proveen y el público.

Prensa y opinión pública

La formación de la opinión pública depende de las informaciones que proveen los medios. Por esta razón, se pronuncia constantemente la necesidad de que ofrezcan datos correctos. La manipulación de la información provoca una opinión pública subjetiva.

Antes mencioné los efectos negativos de los medios y su incidencia, sobre todo, en la opinión pública. Creo, pues, pertinente contextualizar esta como parte del proceso comunicativo de los medios, sobre todo de la prensa.

La opinión es el conocimiento propio de las cosas contingentes en cuanto objetos de ciencia. A partir de esta concepción de la opinión se entiende por opinión pública como el conocimiento de las cosas concurrentes para el grupo social. Los medios son los instrumentos para su formación y cobrar así su carácter público.

Como había mencionado anteriormente los medios de comunicación social sirven de marco proveedor de información mediante los cuales el hombre vive en sociedad, es decir, su función social es la de proveer y facilitar la posibilidad de vivir en sociedad con varias opiniones opuestas.

La información es acción, por tanto, para que exista la opinión pública es necesario la información que desencadene dicha acción. Para esto se necesitan una serie de elementos desencadenantes:

1.   Se necesita un objeto opinable en controversia, conocido y que contenga interés para muchos.

2.   Necesita un conjunto de personas interesadas que opinen lo mismo y tengan conciencia de las coincidencias.

3.   Implica en cada uno el conocer cómo opinan los demás, lo que exige que la opinión se manifieste de algún modo.

4.       La opinión implica la toma de posición frente a otras posiciones. Exige la existencia de varias opiniones diferentes y está siempre dividida.

Como hemos visto, los elementos destacados en la opinión pública es el conocimiento de un hecho discutible, Personas que opinen lo mismo, necesita su manifestación y la toma de posición frente a otros.

Price (1994) establece varias limitaciones a la investigación de este concepto: la falta de competencia, se refiere a la valoración de la falta de capacidad del público para dirigir los asuntos públicos; la falta de recursos, se refiere a la falta de métodos de para evaluar de manera justa el conjunto de conocimientos del tema de la formación de la opinión pública;  tiranía de la mayoría, para referir las dificultades de una minoría con puntos de vista válidos, pero sin el acceso al espacio público por presiones provocadas de la mayoría; la susceptibilidad a la persuasión, para referir la posibilidad de presentar argumentos emocionales por racionales al público y por último, el dominio de las elites, relacionado al poder de unos pocos desde las instituciones de los gobiernos hasta las elites económicas.

Para una formación de la opinión pública es necesario que los contenidos informativos ofrezcan datos objetivos. Pero, ¿qué sucede cuando los medios transmiten una información que ha sido condicionada por intereses particulares?

Una forma de abordar este particular hace referencia a la información como producto de unos profesionales de la información que no sólo ofrecen un dato escueto de los hechos que informa, sino que presenta su punto de vista sobre los hechos.

Además, existe el hecho de que la prensa no existe en el vacío, sino que responde a unos principios editoriales que enmarcan su actividad. Es decir, la redacción de un hecho informativo está determinada por los objetivos empresariales y su idea sobre lo que debe ser la información. Curbelo (2000) indica que, "para ejercer su derecho a estar informados, los consumidores dependen de proveedores que no sólo ejercen el rol de cadena de transmisión sino que interpretan esa información a lo largo de todo el proceso comunicativo."

Por tanto, la labor profesional del periodista se remite a la empresa y el público, último eslabón de la cadena es quien recibe la información según determine la empresa. Por eso, es importante conocer los objetivos editoriales de la empresa, para distinguir hechos de opiniones y saber si éstos son los datos reales.

La formación de la opinión pública depende, así, de la honestidad informativa. Datos ofrecidos de forma tergiversada llevan a la formación de una opinión pública inadecuada. Estrada (2000) se opone a los modelos del "gatekeeper" o guardabarreras y del llamado defensor del ciudadano. Propone como alternativa la representatividad del periodista. Para la autora, "los ciudadanos delegamos en los periodistas la búsqueda e interpretación de la información".

La información que finalmente llega al público está condicionada por una selección, redacción y valorización tanto de los profesionales de la información, los periodistas, como de la empresa periodística.

Destacan, también, en la formación de la opinión pública las características de la prensa sobre otros medios. Primero, destaca por la permanencia de la letra escrita. Esto hace posible leer un texto tantas veces como sea necesario para su total entendimiento. Segundo, la prensa se distingue su periodicidad, necesaria para la persuasión.

Todos estos elementos son necesarios para la formación de la opinión pública, independientemente de si ésta es correcta o incorrecta y su mejor vía para tomar acción es a través de la empresa periodística.

Empresa periodística y principios editoriales

En apartados anteriores se han mencionado conceptos como información, comunicación y opinión pública. No obstante, para que estos adquieran valor necesitan un soporte material. Si un diario contiene información y la acción de ésta es la formación de la opinión pública, su soporte será, pues la empresa periodística.

Se define la empresa periodística como el conjunto organizado de trabajo redaccional y técnico, medios económicos y materiales y relaciones comerciales, para la difusión de ideas e informaciones a través de la edición de publicaciones periódicas.

La idea empresarial de publicar un diario satisface la necesidad comunicativa de la sociedad de conocer hechos e ideas. Es decir, la edición de un diario no es el último fin de la empresa, sino manifestar los datos al público para que éste tome sus decisiones.

No obstante, esta idea empresarial de comunicar informaciones no debe excluir el beneficio económico, elemento de la definición y necesario para la continuidad de la actividad empresarial. Esta idea establece que la necesidad que satisface la comunicación de ideas o informaciones es fundamentalmente intelectual, espiritual, inmaterial, pero no excluye que tenga repercusiones económicas.

Por esta razón, debe poseer una estructura jurídica y económica y unos principios editoriales que formen y sirvan de marco referencial a su actividad. Cabe destacar aquí la parte económica  que genera la idea empresarial de informar con otras actividades que se sirven de ésta pero, sólo con propósitos económicos. Asé se establece las diferencias entre una empresa puramente mercantil y una empresa periodística. La primera,  sólo es un mercader de noticias, más la segunda, es una empresa de la información.

Por su parte, Iglesias y Verdejo (1997) postulan que si la empresa periodística presta el servicio para la que fue creada sirve a la sociedad. Pero, sino cumple su servicio social no es una empresa periodística "aun cuando lo sea formal y jurídicamente".

Como había señalado anteriormente, la información, bien intelectual, tiene su soporte material en la empresa informativa y sólo a través de ésta puede ser calificada como un bien económico. No obstante, su comercialización se hace necesaria como requisito de la llamada independencia editorial.

La obra de Iglesias y Verdejo (1997)  muestra las unidades que conforman la organización empresarial, su función particular y la interdependencia de éstas para llevar a buen término la actividad periodística.

La elaboración de los principios editoriales permite a la empresa periodística desarrollar su actividad con mayor seguridad. Para el público, además, es importante ya que permite a éste conocer la línea de pensamiento de la empresa.

Como he mencionado, los principios editoriales marcan la actividad empresarial de informar y para su formulación depende de los elementos básicos esbozados por Nieto (1987):

1.   Adopción lógica y consecuente en la aplicación informativa de los principios.

2.   Los principios editoriales deben ser formulados con claridad, precisión y corrección terminológica.

3.   Deben tener una visión amplia y completa del individuo y de la sociedad.

4.    Los principios editoriales deben tener en cuenta el sentido histórico como parte de la existencia y desarrollo del hombre.

Desde esta perspectiva el planteamiento es apoyado por Soria (1987) y Nieto (1987) quienes anotan como deber de la empresa manifestar el pensamiento sobre aquellas áreas que conforman la actividad humana en una determinada sociedad.

Los periódicos, no pueden abrogar con petulancia el monopolio de la verdad. Hay que aceptar con honestidad que no siempre los periodistas tienen toda la información y el conocimiento de hecho para elaborar una opinión esclarecedora.

Esta aseveración hace referencia a la práctica editorializante de la prensa en la actualidad. Es decir, cada vez más, la manipulación básica de la noticia se aleja del aspecto básico para incluir comentarios y opiniones particulares sobre asuntos de interés público.

En consecuencia surgen los conceptos de objetividad, imparcialidad y neutralidad en el tratamiento informativo.

Este intento de acercarse a la verdad lleva al hombre hacia la objetividad. Su objetivo es el esfuerzo por conseguir una adecuada representación de un objeto o acontecimiento en el que se mantenga una actitud neutral, sin perjuicios, ni predisposiciones que conduzcan a la indagación profunda del hecho.

Por tanto, la información de prensa para que sea verdadera tiene que ser objetiva, debe ofrecer los datos sobre los hechos para que el individuo construya su opinión, sin manipulaciones, ni predisposiciones. Es decir, los profesionales de la información, los periodistas, deben evitar redactar a modo de editorial, la editorialización.

Esto, sin embargo, no implica imparcialidad. La información, como efecto del proceso informativo está redactada desde la perspectiva del periodista y sobre las exigencias empresariales. Pero, es el periodista quien asumirá una actitud frente a los hechos ya que la objetividad no implica imparcialidad.

Lo opuesto, la manipulación y predisposición de la redacción informativa excede los límites y degenera en un abuso en la libertad de informar.

Para otros, la objetividad de la prensa equivale a iniciar el proceso informativo desde la posición ideológica que ya tenga asumida el periódico, es decir, desde sus dueños, directores y periodistas. Por tanto, la concepción de la realidad por el individuo dependerá exclusivamente de la decisión empresarial sobre los hechos.

En consecuencia, cuando se lee la información se lee, también, el editorial. Existe la posibilidad de que el lector común no pueda distinguir espontáneamente entre la noticia y el editorial. Además, esta práctica aumenta la posibilidad de que dicho editorial sea leído, intensificándose así el efecto del mismo.

En segundo lugar, la ausencia del editorial produce la editorialización de la noticia en los términos que decida la empresa e intereses particulares. Esta es la amenaza que representa la publicidad, tanto en términos ideológicos, como comerciales.

En cuanto al aspecto publicitario del editorial De la Mota hace una primera aproximación al enunciar la posibilidad del anuncio de tomar el aspecto de un editorial. Es decir, al igual que el editorial, la publicidad puntualiza, marca un camino, establece una norma y modifica un criterio.

La noticia es más efectiva que los comentarios editoriales. Al partir de este dato se puede justificar la omisión del editorial, con lo cual se puede fomentar fenómenos paralelos en la información noticiosa.

La publicidad se aprovecha de este aspecto para exponer sus intereses. Dicho de otra forma, la publicidad toma el aspecto de la noticia para participar del proceso informativo.

La intervención publicitaria en los contenidos informativos. Es decir, la prensa, por su poder de penetración social, sirve de instrumento para manipular al público. Lo que en principio es soporte material de la prensa se sirve de ésta para conseguir sus propósitos.

Se podría argumentar contra esto desde la perspectiva de educación del público para disgregar entre lo que es noticia y lo que no lo es. Pero, el ritmo de vida de la sociedad actual no permite, en la mayoría de los casos, este proceso de discusión.

Además, la credibilidad de que goza la prensa hace que el individuo busque en ella un elemento de formación, característica que se le adjudica a la prensa. Para cuando el hombre tiene la posibilidad de discernir, se ha establecido ya un proceso o un contacto entre estos elementos paralelos en la información.

La oferta democrática de información

Las propuestas de participación democrática de los ciudadanos se erige como una alternativa a las propuestas tradicionales de las prácticas periodísticas. Ésta encuentra un espacio posible en el periodismo cívico que incluye la revisión de las prácticas de los periodistas, las empresas de comunicación y la ciudadanía en la construcción de la realidad.

La oportunidad de ofrecer información para que el individuo pueda construir, entender, formar una opinión adecuada y participatoria de  la realidad y que pueda en una sociedad democrática se propone en el llamado periodismo cívico. Se señala al respecto que "uno de los pilares fundamentales de toda sociedad democrática es la capacidad de los ciudadanos para tomar decisiones informadas", Carrasquillo (2000).

La oferta democrática de información requiere la participación de los periodistas, los empresarios y los ciudadanos. Requiere un esfuerzo real de autorreconocimiento del sector empresarial de que la  información "de que en sus terrenos se constituye cada vez más lo público y se crean identidades", (Curbelo, 2000).

La propuesta de una oferta democrática de información se establece con los siguientes parámetros, que propone Curbelo (2000):

    1. Desalentar el protagonismo político. Requiere que los sectores institucionales políticos, los partidos, sean quienes estipulen la selección noticiosa.

    2. Diversificar la participación de los colaboradores de las columnas. Requiere que el ciudadano tenga acceso a los espacios de opinión con igual oportunidad que las tradicionales figuras conocidas.

    3. Reducir la metropolitanazación. Requiere la ampliación de la búsqueda de información en otros sectores de la población que reduzcan la tendencia a la centralización.

    4. Evitar el presentismo. Requiere la designación de mayor tiempo en el periodismo investigativo y la búsqueda de información para profundizar en los asuntos de controversia pública.

    5. Frenar la impunidad. Se presenta en la práctica de permitir a un entrevistado de salirse con la suya mediante la inhibición del periodista o complicidad.

    6. Dominar el editorialismo. Requiere el reconocimiento de los periodistas de que no son ellos la noticia y evitar la inducción de una respuesta ante el planteamiento en cuestión.

    7. Reducir la trivialización. En la práctica actual se trata como noticia de impacto una nota del ámbito del espectáculo.

    8. Abandonar el paternalismo comunitario. Se refiere a la tendencia a ofrecer un servicio público para agotar el tiempo de transmisión de un programa de noticias por en ves de crear espacios propios a los temas comunitarios.

    9. Alejarse de los moralismos. Requiere de la evaluación sensata de los hechos sin la necesidad de llegar al melodrama.

Por otro lado, la práctica democratizante de la información, se formula en la participación de los ciudadanos con el conocimiento de cuántos puntos de vista en controversia existan en la comunidad. Este esfuerzo requiere del periodista requerir la información para que el ciudadano pueda tomar sus propias decisiones. Estrada (2000) señala que, "al periodista no le corresponde garantizar el consumo ni buenas decisiones, sino proveer a los ciudadanos información que les dé la posibilidad, primero, de establecer y, luego, de reconsiderar su juicio sobre la calidad y las consecuencias no intencionadas de las decisiones".

En adición, se establece el rol del periodista en este nuevo escenario de oferta democrática de información. Estrada (2000) menciona dos de las más importantes:

"El periodista representa a los ciudadanos en la búsqueda de información y, simultáneamente, el periodista representa la realidad en forma de información a través de un acto público que constituye una construcción social de la realidad."

El periodismo cívico a la concentración de medios y al control del flujo de información representa en la actualidad una opción de participacipación de sectores amplios de la sociedad civil. Se suma a este concepto el de la revisión de las prácticas editoriales de las empresas y la reconceptualización de la tarea periodística.

Referencias:

Babe, R. (1998). Comprendiendo el modelo de la ecología cultural. En Sánchez de Armas, M. (ED), Comunicación y globalidad. Ensayos de ecología cultural. México: Fundación Manuel Buendía.

Curbelo, S. (2000). La oferta democrática: Comunicación democracia y consumo. Periodismo y democracia. Cuadernos del Centro de Investigación y política pública. San Juan: Fundación Biblioteca Rafael Hernández Colón.

Estrada, A. (2000). La representatividad como papel del periodista en la sociedad democrática. Periodismo y democracia. Cuadernos del Centro de Investigación y política pública. San Juan: Fundación Biblioteca Rafael Hernández Colón.

Fleur, M. I. (1982) Teorías de la comunicación de masas, Buenos Aires: Paidós.

González Bedoya, J. (1987). Manual de deontología periodística. Madrid: Alhambra.

Iglesias, F. & Verdeja, S. (1997). Marketing y gestión de periódico. Pamplona: Eunsa, 1997.

McQuail, D. (1980) Sociología de los medios masivos de comunicación. Buenos Aires. Paidós.

Nieto, A, (1987) Cartas a un empresario de la información. Pamplona: Universidad de Navarra, D.L.

Palau, A. (1987). Prensa comercial. Posiciones de la calse ante la situación laboral. San Juan: Editorial Sagita.

Price, V. (1994). La opinión pública: Esfera pública y comunicación. Barcelona: Paidós.

Taufic, C. (1987). Periodismo y lucha de clases, La información como forma del poder político, México: Nueva Imagen.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Medina Montañés, Yaritza (2002): La oferta democrática de información. Revista Latina de Comunicación Social, 48. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/2002/latina48marzo/4810medina01.htm