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Revista Latina de Comunicación Social 49 abril de 2002
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| Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social |
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La migración desde la perspectiva de la prensa costarricense Lic. Xinia Molina © Introducción El presente trabajo versa sobre el papel que juegan los medios de comunicación en Costa Rica en la definición y construcción de una imagen social que la inmigración nicaragüense tiene sobre la población costarricense. Se analizan las creencias sociales y los estereotipos que la prensa costarricense enfatiza en el abordaje de esta problemática. Para tal fin se analizan los titulares, el recurso gráfico y el cuerpo de las noticias, los reportajes, los artículos de opinión y editoriales que tratan el tema. Se trata de conocer las causas o factores que inciden para que el tema de la inmigración nicaragüense pase a ser parte de la agenda de los medios de comunicación costarricense. Asimismo, conocer sobre los principales estereotipos o imágenes sociales que los medios de comunicación le atribuyen a los inmigrantes nicaragüenses, principalmente en cuanto a: Inciden en la delincuencia.; Afectan la estabilidad social, económica y política del país; Tienen bajos niveles educativos; Desplazan a los nacionales en las actividades laborales; Son más de lo que el país pueden soportar Para este trabajo se seleccionaron las publicaciones (noticia, reportaje, artículo de opinión y editorial) de los periódicos, La Nación, La República, La Prensa Libre, Diario Extra y Al Día, durante 1999, al percibirse durante ese año una mayor presencia de noticias relacionadas con la migración nicaragüense y un recrudecimiento en las relaciones diplomáticas entre ambos país, a razón del conflicto fronterizo por la navegación del Río San Juan. Es importante señalar que a inicios de 1999, precisamente en el mes de febrero la Administración de Miguel Angel Rodríguez decretó una Amnistía migratoria humanitaria para unos 300 mil centroamericanos que ingresaron al país luego de que Huracán Mitch desvastó centroamérica en octubre de 1998. Esta amnistía provoca reacciones negativas de algunos sectores de la población costarricense en momentos en que los medios de comunicación costarricense, publican que en este país viven unos 500 mil nicaragüenses, más de la mitad en forma indocumentada, desplazando la mano de obra costarricense en áreas como la agricultura, la seguridad y agrícolas y los servicios domésticos, principalmente. La migración: Un problema antiguo y de grandes proporciones El problema de la migración es tan antiguo como el hombre mismo. Por diferentes razones y circunstancias el hombre se ha trasladado de un lugar a otro; de hecho los pueblos nómadas confirman este tipo de desplazamiento. Con el transcurrir del tiempo aparecen nuevos conceptos y formas de vida que dan como resultado el sedentarismo y con ello el surgimiento del concepto de límites y fronteras entre la población, así como las nacionalidades, la autonomía y soberanía sobre los territorios. Con el tiempo mismo también han cambiado los motivos por los cuales el hombre decide trasladarse de un lugar a otro. En la prehistoria y gran parte de la historia posterior el motivo principal fue el alimenticio, luego aparecen otros factores como la necesidad de poblar territorios nuevos, problemas de tipo ambiental, carencia de alimentos y de guerra entre los pueblos. Pero sin duda en la actualidad los móviles más importantes están relacionados con problemas de tipo político y económico. El incremento de la población, la depresión económica y la "abierta y oculta" violencia política, son tan solo algunos de los factores que inciden y ejercen presión sobre los flujos migratorios en esta parte del mundo; flujos que a su vez provocan en los principales países receptores de estos flujos una fuerte oposición a la migración. El Fondo de Población de las Naciones Unidas, llama la atención sobre el hecho de que a mediados de la década de los noventa la población superaba los 5.480 millones, y para el año 2050, la población del mundo se habrá duplicado, llegando a unos 10 mil millones de personas. En términos geográficos, el futuro crecimiento de la población tendrá lugar predominantemente en Asia, África y América Latina. Se estima que el número de personas que trabajan (legal o ilegalmente) en otros países podría elevarse a 100 millones, personas que en su mayoría proceden de los países en desarrollo. Y cada año más de un millón de personas emigran permanentemente fuera de su país y casi el mismo número solicita silo. En lo que respecta a Centroamérica y México, según reportes del Estado de la Población Mundial del PNUD, el incremento de la fuerza de trabajo será de 50.5 millones desde mediados de la década de los noventa hasta el año 2025. De ahí que la problemática de las migraciones tiene repercusiones importantes especialmente en lo que se refiere a la distribución geográfica de la población, crecimiento urbano, desplazamiento rural, agotamiento de la tierra, degradación ambiental, estructura de la población por edades, cambios en la disponibilidad de recursos humanos, fuga de fuerza de trabajo calificada, dependencia del ingreso familiar por las remesas de los emigrantes y su impacto macroeconómico, situación de la mujer, bienestar de la familia, etc. "La mayor parte de la migración es causada en las Américas por razones económicas, la promesa de un mejor empleo y salarios más altos" (Informe del Diálogo Inter-Americano: 1988); sin embargo a la crisis económica se le ha de unir la violencia política y la represión para provocar nuevos flujos migratorios. Al final de la década de los ochenta, según datos del Informe de Diálogos Inter-Americanos, "más de dos millones de centroamericanos han sido desplazados de sus hogares, algo más de la mitad de ellos han huido a otros países". Cada nación de la región debe de decidir por sí misma qué significa para un individuo o una familia "pertenecer" a su sociedad, y cómo manejar la situación de las personas que están físicamente presente pero a las cuales les está prohibido el participar social y políticamente de un modo pleno. Legislación relativa a la inmigración internacional Pese a que los flujos de migración crecen día a día la respuesta de los países para tratar de resolver los problemas de los trabajadores inmigrantes como de los refugiados, ha sido no sólo fragmentaria sino inadecuada. Por otro lado, los gobiernos han respondido con restricciones a la migración. A inicios de la década pasada 57 de 169 naciones aplicaron políticas encaminadas a reducir la inmigración. Entre ellos, 42 gobiernos de países en desarrollo. Las pocas medidas de la política migratoria no han sido tomadas bajo el fundamental principio de la cooperación, todo lo contrario, países receptores, como es el caso de Estados Unidos y Canadá, han adoptado una serie de acciones en forma unilateral, las cuales en forma directa o indirectamente atentan contra la estabilidad económica y política de los países de origen. Pero la culpa no es sólo de los países receptores, sino de los mismos países de origen, que no se preocupan ni se interesan en tomar las debidas medidas económicas y políticas internas que frenen los grandes contingentes de migrantes. En términos generales los países receptores han impulsado políticas orientadas a retener el avance de posibles emigrantes y a recuperar las pérdidas provocadas por el éxodo de talentos; ese es el caso de Estados Unidos, Canadá, Argentina, Costa Rica, Chile, Colombia, Ecuador, República Dominicana, Paraguay, Perú y Uruguay. En menor grado algunas naciones adoptaron políticas cuyo fin fue la de atraer personal calificado, y en otras pocas ocasiones para incorporar campesinos dedicados a poblar territorios despoblados. Estas políticas destinadas a la atracción de inmigrantes fueron de tipo selectivo, y en este caso se puede citar el caso de Venezuela (Ley de Inmigración de 1976), de Honduras (1971), Paraguay (1974), Bolivia (1976) y Argentina (1977). Algunos estudiosos consideran que la migración puede ser eficazmente manejada sólo si las naciones y los gobiernos encaran el hecho de que los flujos migratorios pueden ser atendidos mediante políticas de cooperación, formuladas conjuntamente -entre las naciones receptoras y las naciones de origen- las cuales deben de dirigirse tanto a las necesidades de las sociedades de origen como a las de recepción y aquellas necesidades de los inmigrantes mismos. La migración puede enriquecer a cada nación y vincularnos mejor a todos. La migración en el contexto latinoamericano La migración entre los países latinoamericanos tiene una larga tradición histórica. Mucho antes de la independencia, grandes masa humanas efectuaban traslados cíclicos con la intención de evitar el deterioro de las tierras, o bien permitir la colonización desde zonas densamente pobladas hacia nuevos territorios. Con el establecimiento de las fronteras nacionales a partir de la independencia, la migración que era algo normal y general entre áreas culturales homogéneas, se convirtió en migración internacional. Estos flujos migratorios fueron comunes en todo el territorio latinoamericano, incluyendo a Centroamérica, donde los traslados tuvieron particularmente lugar entre El Salvador y Honduras; también se experimentó una presencia histórica de campesinos nicaragüenses inicialmente en las provincias noroccidentales de Costa Rica, aspecto que luego se extendería al resto del territorio nacional. Aunque el objetivo de este trabajo no se encamina hacia un análisis exhaustivo de los factores causantes de la movilización en América Latina, es indispensable enumerar algunas circunstancias generales que han influido en la movilización internacional en esta región del mundo y los cambios ocurridos en la dirección de los flujos migratorios.
La movilidad en Centroamérica En términos generales los países centroamericanos no se constituyeron en receptores importantes de la inmigración europea, aunque en todos se notan los efectos de las corrientes que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Los movimientos experimentado entre los países centroamericanos y hacia México y Estados Unidos se desarrollan, al producirse el gran crecimiento demográfico a partir de los años 50 y 60, lo cual fue acompañado por los rápidos progresos en las comunicaciones. Otro aspecto que tuvo gran influencia en el surgimiento de las movilizaciones tuvo que ver con las distintas alternativas políticas experimentadas en la región, las cuales motivaron los diversos procesos de transformación económica, derivando en movimientos intrarregionales de población. Aunque históricamente se han experimentado corrientes importantes de migración entre países de la región, como es el caso de los salvadoreños hacia Honduras y de nicaragüenses hacia Costa Rica, ambas con origen y destinos rurales, éstos han tenido una estrecha relación con la densidad demográfica, la disponibilidad de tierras en las zonas fronterizas y los requerimientos de mano de obra en las plantaciones bananeras y cafetaleras, como es el caso de los nicaragüenses. Sin embargo, un elemento es crucial para entender los factores causantes de los procesos migratorios, las luchas intestinas ocurridas en el área. Y es que a lo largo de los últimos cincuenta años, Centroamérica se vio sometida a cruentas luchas armadas en El Salvador, Guatemala y Nicaragua, principalmente; conflictos que a la postre comprometieron a todos los países de la región y a varios de fuera del istmo. Los profundos problemas económicos, sociales y políticos raíces mismas de la contienda civil- se volvieron sumamente difíciles como para encontrar una solución pronta y eficaz. A pesar de que existe la esperanza de poner fin a la agonía, la violencia, la pobreza y la represión aún prevalecen. La lucha en Centroamérica ocasionó pérdidas terribles. El feroz desangramiento de Guatemala durante los años 60 y 70 y comienzos de los 80 no solo costó decenas de miles de vidas, sino una nación con profundos traumas. En igual forma unas cincuenta mil personas murieron desde 1987 en la contienda que experimentó Nicaragua. Igual número de caídos en El Salvador, donde las cambiantes tácticas militares tanto de la guerrilla como del ejército lograron efectos mayormente destructores. Solo en 1987, no menos de tres mil personas resultaron muertas o heridas en la guerra salvadoreña. En resumen, miles de personas han resultado muertas en los enfrentamientos en Centroamérica y varios millones de centroamericanos han sido desplazados de sus hogares, casi la mitad de ellos han dejado sus propios países para refugiarse en otro lugar de la región o fuera de ella. Una generación de la juventud de Centroamérica ha crecido aceptando la penetrante violencia como un hecho cruel de la vida. Como si ello no bastara, las economías de Centroamérica se han visto severamente dañadas. La guerra, además de sus muertos y la desintegración familiar, ha destruido la mayoría de la infraestructura física de El Salvador y Nicaragua. La región ha desviado crecientemente sus escasos recursos o bien a prepararse para la guerra o hacerla y reparar los daños causados por ella. Amén de la caída de los precios de las materias primas que han reducido notablemente los ingresos de Centroamérica por las exportaciones, favoreciendo esta situación con el agravante de que las guerras no le ha permitido a las naciones impulsar una diversificación económica. La inversión extranjera en Centroamérica se ha deteriorado, la inversión interna ha mermado, el turismo con excepción de Costa Rica se ha interrumpido, y la fuga de capitales ha remontado vuelo. La producción per capita y el ingreso han caído violentamente. Pero más allá de las bajas humanas, la destrucción de los bienes y el deterioro económico, Centroamérica sufrió en las últimas décadas del siglo XX de un modo menos tangible pero más doloroso: la cohesión social y política ha resultado socavada en estos pequeños países ( con excepción de Costa Rica). Las luchas por el poder y la influencia han pasado a ser cuestiones de vida o muerte, mientras tanto familias enteras, grupos sociales y organizaciones se han dividido tajantemente por la desconfianza y la hostilidad. El desplazamiento de centroamericanos principalmente se orientan hacia México, los Estados Unidos y Canadá. En el caso de Costa Rica, cuyo último censo fue realizado en 1984, es quizás donde la movilidad y especialmente la presencia de refugiados, comienza a ser percibida claramente. En la actualidad aunque no existen censos que confirmen esta afirmación se asegura que la presencia de inmigrantes arroja cifras alarmantes, principalmente de Nicaragua. La migración hacia Costa Rica Hemos hecho referencia al hecho de que las corrientes de migración tradicionales en Centroamérica fueron de salvadoreños hacia Honduras y la de nicaragüenses a Costa Rica. Estas migraciones básicamente se dirigen hacia las zonas rurales de esos países, como consecuencia principalmente a la necesidad de mano de obra en las plantaciones de banano y café. En el caso de Costa Rica, en el último censo nacional se registró nuevamente la presencia de nicaragüenses con respecto a censos anteriores y se registraban además aumentos significativos de la presencia de salvadoreños y hondureños. Existe un reducido número de inmigrantes europeos y norteamericanos, producto de migraciones de periodos anteriores a la década de los 70, en su mayoría motivados por una ley costarricense de 1965 que favorece el ingreso de jubilados y pensionados que quieren instalarse en el país. Los estadounidenses fueron los que en mayor medida se acogieron a esa disposición. Respecto a la fecha de llegada, algunos datos que hace referencia Adela Pellegrino, se indican una "fuerte concentración de ingresos de inmigrantes entre 1975 y 1980 y es entre cubanos, salvadoreños y guatemaltecos" y que los niveles más altos se encuentran entre 1980-1984. En cambio los "sureños", se da en la segunda mitad de la década de los 70, tal es el caso de la inmigración de chilenos al país a consecuencia del Golpe de Estado dado por el general Augusto Pinochet, y en alguna medida la política mantenida por Costa Rica de estimular el ingreso de migrantes calificados. La migración guatemalteca con alta integración de refugiados políticos es altamente calificada y asimilable al nivel educativo a la migración "sureña", como el caso de los chilenos y uruguayos. Los nicaragüenses son una excepción en virtud de la incidencia de un sector de migrantes hacia el sector agrícola. Exceptuando los chilenos, argentinos, uruguayos y peruanos, las tasas de participación en las actividades económicas son bajas entre los inmigrantes a Costa Rica. Todos los grupos centroamericanos que tienen alguna presencia en Costa Rica, se orientan al sector de la agricultura, pero es entre los nicaragüenses y panameños donde ésta es mayor. Más recientemente, la migración de nicaragüenses se viene concentrando en los sectores de la construcción y prestación de servicios ( servidoras domésticas y guardas, y quizás en el sector de la industria manufacturera). El caso Costa Rica- Nicaragua Sin duda el tema de la migración provoca diversos sentimientos, tanto en los países de origen como en los receptores de la emigración. Para el politólogo Ronulfo Jiménez "cuanto mayores las migraciones y mayor por tanto su impacto en los países expulsores y receptores, más se exacerban las pasiones en ambos lados de la frontera y más difícil es la discusión racional". ( La Nación: octubre, 1999). El Informe Estado de la Nación de 1999 en el tema de Desarrollo Humano Sostenible, trata de explicar el fenómeno de la migración en Costa Rica. El informe aporta tres explicaciones: La primera explicación destaca de que por años nuestro país viene acumulando cifras importantes de inmigrantes, lo que ha hecho que en la actualidad el 73% de los inmigrantes sean de origen nicaragüense. Como segunda explicación se afirma que los inmigrantes nicaragüenses se concentraban básicamente en las zonas rurales, sin embargo en los últimos años se experimenta una creciente concentración en la zona central del país, lo que hace más evidente la presencia de extranjeros. Como tercera explicación, menciona el hecho de que se ha experimentado una creciente participación de los inmigrantes en actividades no agrícolas. En este sentido se indica que la tasa de participación en la actividad económica por parte de los inmigrantes se ha incrementado enormemente, da tal manera que esta integración es cada día más compleja e irreversible tanto en la economía como en la sociedad costarricense. ¿Porqué se produce la migración voluntaria de nicaragüenses a Costa Rica? Para reconocidos economistas, sociólogos y politólogos costarricenses este fenómeno encuentra una explicación en el hecho de que las condiciones de mercado laboral nicaragüenses han permanecido deprimidas luego de concluida la guerra civil sufrida en esa nación, mientras que el comportamiento del mercado laboral costarricense ha sido muy dinámico en cuanto a crear empleo e incrementar los salarios reales. Paralelamente Costa Rica ha experimentado un mayor gasto público en cuanto a servicios sociales, amén de la cercanía entre ambas naciones, lo que les permite a los nicaragüenses reducir los costos de la migración y la posibilidad de mantener los vínculos familiares. Un encuesta divulgada en Managua y publicada por el periódico costarricense Al Día (Al Día, 15 de mayo de 1999, pág.15), da cuenta de que un 70% de 2396 jóvenes nicaragüenses aseguran que desean dejar Nicaragua para optar por "mejores oportunidades de empleo, educación y condición de vida. "Mayra se vio obligada a trasladarse a Costa Rica a trabajar como empleada para mantener a sus tres hijos, a quienes solo ve dos veces al año" (La República, 23 de febrero, 1999, pág. 5ª). Eduardo Jarquín, oriundo de Estelí de Nicaragua (La Nación, 10 de enero de 1999) quien fuera detenido por la policía costarricense al tratar de entrar ilegalmente al país aseguró "no quieren entender que si dejamos nuestro país es porque allá no hay trabajo y no tenemos dinero para mantener a nuestros hijos. Tampoco quieren comprender que si nos metemos ilegalmente es porque no tenemos dinero para sacar el pasaporte que nos cuesta más de 500 córdobas". Según la encuesta efectuada a finales de 1998 e inicios de 1999 y auspiciada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) da cuenta que Nicaragua es el segundo país más pobre del continente después de Haití, alcanzando la pobreza a un 70% de los habitantes y el desempleo es de un 53% de la población. Tanto en los Estados Unidos, Costa Rica, México y otros países de la región se han convertido en el lugar de llegada de cientos de miles de nicaragüenses indocumentados que huyen de la desocupación y la pobreza. Según estimaciones publicadas por varios medios de comunicación costarricense, en este país viven unos 500 mil nicaragüenses, más de la mitad en forma indocumentada, que se dedica a labores agrícolas, de seguridad y oficios domésticos, principalmente. Aunque no existen datos oficiales sobre la cantidad de nicaragüenses legales o ilegales residentes en Costa Rica, algunos expertos consideran que la cifra puede llegar al millón de personas. Sin embargo para el experto en estadística, Gilbert Brenes Camacho (La Nación: 17 de octubre, 1999), las cifras de inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica, han sido exageradas. De acuerdo a una serie de estudios y técnicas aplicada, este estudioso indica que para 1999, la cantidad de nicaragüenses en Costa Rica pudo estar entre los 320.000 y los 360.000. Es importante señalar que la Administración de Miguel Angel Rodríguez decretó en febrero de 1999 una Amnistía migratoria humanitaria para unos 300 mil centroamericanos que ingresaron al país luego de que Huracán Mitch devastó Centroamérica en octubre de 1998. El papel de la prensa ante la inmigración Es este apartado interesa destacar en qué momento la inmigración nicaragüense, principalmente, comienza a ser parte de la agenda de los medios de comunicación costarricense; qué tipo de creencias sociales y estereotipos son transmitidas y plasmadas en la prensa nacional. ¿Porqué los medios de comunicación comienzan a preocuparse de los inmigrantes? ¿En qué momento los inmigrantes pasan de ser parte de la agenda de los medios de comunicación? La preocupación de los medios de comunicación por la inmigración, particularmente la nicaragüense, tiene que ver con un aspecto relevante: el proceso de la visualización mediante el cual el inmigrante pasa de una situación de invisibilidad a otra visibilidad social problemática. No se puede olvidar que históricamente se han experimentado corrientes importantes de migración de nicaragüenses hacia Costa Rica, principalmente hacia las zonas fronterizas y zonas rurales, específicamente hacia aquellas con gran necesidad de mano de obra en las plantaciones bananeras, cafetaleras y en la zafra azucarera. Sin embargo, a pesar de que los volúmenes eran importantes los medios de comunicación no hacen referencia a esta inmigración. ¿En qué momento se rompe este esquema? La tesis que trata de explicar esta preocupación de los medios costarricenses por la inmigración nicaragüense esta relacionada con los siguientes factores:
Un reporte de la Asociación de Trabajadoras Domésticas (ASTRADOMES) con sede en Costa Rica, señala que en este país existen unas 80 mil servidoras del hogar, de ellas el 90% son extranjeras, y de este grupo la mayoría son nicaragüenses. "Juana del Carmen Calero de 46 años que decidió emigrar a Costa Rica en busca de mejores condiciones de vida, aseguró que es cierto que aquí nos han acogido bien, pero se sufre por la soledad, la distancia de la familia. En mi país muchos hogares se han separado por la crisis económica" (La Nación, 1 de enero de 1999). d) Los inmigrantes nicaragüenses que comienzan a desplazarse hacia el Valle Central comienzan a participar activamente en otras áreas de la economía que no era la tradicional actividad agrícola, pues comienzan a tener un papel importante en áreas como: vigilancia, construcción, servicios domésticos, y servicios profesionales variados. Esta participación tiene que ver con mejores niveles educativos y profesionales adquiridos por los nicaragüenses en los últimos años, producto de las campañas de alfabetización y educación durante y después de la Guerra Sandinistra; y como resultado de la misma expansión del sistema educativo que se dio en la región latinoamericana, y la formación de profesionales y técnicos de alta calidad. e) El efecto en la economía, las nuevas políticas de migración, legalización y la misma Amnistía Humanitaria decretada por el Gobierno de Costa Rica, hacen que la presencia del inmigrante nicaragüense se torne mayormente visible en la economía y la misma sociedad costarricense. Estos y otros factores hacen que el inmigrantes nicaragüenses sean considerado en las agendas de los medios de comunicación. Lo anterior nos lleva a la formulación de otros cuestionamientos ¿Qué papel juegan los medios de comunicación en la producción de significados sociales en torno a la inmigración? ¿Cómo contribuyen a generar una imagen determinada que constituye el centro de un discurso sobre el nosotros y los otros? En el campo social podemos hablar de las contradicciones antagónicas entre los grupos o clases sociales y las no antagónicas, en las cuales, no media una clase social. Ambas constituyen un fenómeno histórico. (C.f. Kuusinen: 1959; 84). En el marco de las contradicciones, se presenta un pensamiento dualista, así como las polaridades que este genera. En un proceso de conflicto cada una de las partes (en este caso el país receptor de la inmigración y el país de origen de la migración) tienden a justificar sus propios fines, intenciones y acciones, y por consiguiente se construye toda una visión del conflicto entre los miembros de la sociedad, tanto de la sociedad receptora como de la sociedad de origen. De ahí, que se generan una serie de imágenes sociales sobre la forma en que se visualiza el problema. Por eso, los medios de comunicación, se convierten en uno de los mejores instrumentos para transmitir las posiciones de cada grupo (país receptor y país de origen). Relacionado con el planteamiento anterior, Galtung sostiene que los medios de comunicación al reportar el problema, a menudo tienden a apoyar aquellas imágenes sociales que sirven para mantener e intensificar el problema en cuestión, en lugar de contribuir a la disminución y a la transformación constructiva y no violenta del mismo. Partiendo del pensamiento de Galtung es preciso cuestionarse, ¿en qué forma los medios de comunicación intensifican el problema? Algunos autores coinciden en que los periodistas pintan de blanco y negro la imagen del problema como un juego entre el bien y el mal. Otros afirman que los periodistas usualmente comparten las creencias e imágenes que su propia sociedad ha construido y sobre todo aquellas creencias e imágenes de la sociedad que le permiten a la misma sociedad manejar los conflictos irresolubles; y finalmente, otro sector piensa que las creencias no solo son el resultado de la propaganda, sino de los procesos psicológicos, los cuales tienen lugar cada vez que un conflicto es conceptualizado como un proceso competitivo en vez de cooperativo. Los estereotipos expresados en las noticias Son una amenaza: En los últimos años, los costarricenses han visto la inmigración nicaragüense como una amenaza en todos los campos, ello como producto de los estereotipos o imágenes sociales que han sido construidos en torno al inmigrante y la forma negativa en que el tema ha sido abordado por los medios de comunicación y algunos sectores individuales. En un artículo de opinión del periódico La Prensa Libre del 24 de febrero de 1999 titulado "¡Peligrosa inmigración¡", se plantea que los nicas copan la ciudad y que estos son delincuentes y ladrones. Atentan contra la seguridad del país: En diversos artículos y reportajes de la prensa costarricense se deja entrever que la seguridad del país y de los costarricenses de ve amenazada por la presencia de tantos nicaragüenses. Esta inseguridad es planteada por nacimiento de más de 25 mil niños nicaragüenses en el país, por un aumento de la criminalidad y el aumento nicaragüenses en las cárceles del país. Son pocos reportajes y artículos donde se destaca una imagen positiva del inmigrante. En el artículo "Nicas triunfan en Costa Rica" (La República; 4 de mayo 1999), se destacan algunos nicaragüenses que han hecho fortunas como banqueros, inversionistas, industriales, comerciales y profesionales. También se destaca el enriquecimiento que ha tenido el país con la introducción de la comida y la cultura nicaragüense, como se desprende del artículo "Ellas no están solas" (La Nación, suplemento Viva: 19 de febrero 1999). Afectan el desarrollo del país: La inmigración nicaragüense es visualizada como un fenómeno que impacta negativamente el sistema económico (fuga de divisas hacia Nicaragua, mano de obra barata, desplazamiento de la mano de obra costarricense), sobre el sistema educativo (aumento de niños nicaragüenses en escuelas, bonos escolares para nicaragüenses), sobre el sistema de salud (CCSS gasta millones en atención de inmigrantes). Solo en algunos editoriales y artículos de opinión, se plantea el beneficio que le brinda al país esta inmigración, por ejemplo; ofreciendo mano de obra en áreas en las cuales los costarricenses no laboran como es el campo de la recolección de café y la zafra azucarera, o bien en la construcción y los servicios domésticos) Tienen bajos niveles educativos: Una forma de desligitimar del oponente, se da cuando se aborda el tema de los bajos niveles educativos. Se plantea que los inmigrantes nicaragüenses solo están preparados para labores menores, como son por ejemplo: para trabajar en la recolección de café, azúcar y en las tareas de los oficios domésticos y la construcción. Desplazan a los nacionales: Este constituye uno de los estereotipos que más afecta la imagen de los inmigrantes nicaragüenses. En diversos artículos se destaca el hecho de que los nicaragüenses han copado distintas actividades laborales (seguridad, servicios domésticos, en la construcción, secretarias, en el campo computacional, de finos artesanos, etc. Ello se agrava con el hecho una resolución de la Sala IV de la Corte Suprema de Costa Rica emitida en enero de 1999, que declaró inconstitucional el Art. 13 del Código de Trabajo, con lo cual reconoce que la mano de obra no calificada de Costa Rica podría ser desplazada por la nicaragüense u otros extranjeros que se encuentran en condiciones de legales en el país; resolución que fue reafirmada por el Ministro de Trabajo Víctor Morales "Esta decisión de la Sala Constitucional podría conducir a la sustitución de trabajadores costarricenses pero antes habría que ver la calificación de la mano de obra nacional". Son más de los que el país puede soportar: Aunque no existen datos oficiales los medios y los expertos especulan sobre la cantidad nicaragüenses legales o ilegales residentes en Costa Rica, algunos expertos consideran que la cifra puede llegar al millón de personas. Esos datos son contrarrestados por el especialista en estadística, Gilbert Brenes Camacho (La Nación: 17 de octubre, 1999), "las cifras de inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica, han sido exageradas. De acuerdo a una serie de estudios y técnicas aplicada, este estudioso indica que para 1999, la cantidad de nicaragüenses en Costa Rica pudo estar entre los 320.000 y los 360.000".
Conclusiones Contrario a los que algunos sectores han expresado sobre la presencia de nicaragüenses en Costa Rica, el sociólogo Carlos Denton (La República: 26 de mayo, 1999), asegura que los inmigrantes nicaragüenses representan una oportunidad importante para Costa Rica, particularmente por el hecho de que en los últimos años la inmigración nicaragüense cada vez más esta compuesta por personas con capacidades ocupacionales superiores a las que llegaron inicialmente, ocupando puestos que ya no son ejercidos por costarricenses. Esta misma tesis es compartida por el periodista nicaragüense Kairo Castillo, para quien la mano de obra migrante se destaca en Costa Rica y la cual no solamente ha venido a llenar un gran vació en las diferentes áreas de la producción, construcción, servicios de guarda, servicios domésticos y en el sector profesional, sino que también ha contribuido al desarrollo económico de este país. Del análisis realizado sobre las diferentes informaciones suministrada por la prensa costarricense, se concluye que efectivamente el problema de la inmigración constituye una construcción social en la cual los periodistas y expertos que se refieren al tema, como sujetos sociales participaron activamente, significando los acontecimientos, los temas y las diversas acciones sobre esta problemática. De esta manera estos profesionales lograron repercutir en las mentalidades dado que los titulares, así como el cuerpo de la información indujeron al lector a tomar una posición sobre el problema de la inmigración nicaragüense. A pesar de que el tema en términos generales se presenta positivamente ( presentando la problemática de los inmigrantes nicaragüenses), en el fondo se presenta una imagen negativa de los inmigrantes. Se evidencia en los titulares de los principales periódicos costarricenses, que Costa Rica, es la víctima ante este problema, y que los nicaragüenses vienen a ejercer una fuerte presión sobre el país y su institucionalidad, asimismo se destaca que Costa Rica, siempre ha sido respetuosa de los derechos humanos, de la justicia, del sentido común, en tanto a Nicaragua se le destaca como una nación que no ha tratados de resolver sus propios problemas. Es importante destacar que en la mayoría de la información se visualiza al inmigrante como aquel individuo que ha tratado de "robarle el trabajo a los costarricenses", de "crear conflictos y violencia", "de ejercer una acción negativa sobre los servicios sociales de salud, educación, cultura", de tal manera la opinión pública tiende a sentirse víctima ante la presencia de los inmigrantes nicaragüenses y de este modo la prensa logró crear una plataforma psicológica que reforzara las imágenes o estereotipos sobre los nicaragüenses, agudizando el problema. Aunque históricamente se han dado procesos cíclicos de migración hacia Costa Rica, principalmente de nicaragüenses, no es sino cuando se da un proceso visibilidad, provocado por el desplazamiento de nicaragüenses hacia el Valle Central, la Amnistía Humanitaria y las resoluciones de la Sala IV, cuando la prensa costarricense comienza a resaltar el papel de los inmigrantes nicaragüenses dentro de la sociedad costarricense. Bibliografía Pellegrino Adela. Migración Internacional de Latinoamericanos en las Américas. Universidad Católica Andrés Bello. 151 pp. Informe del Dialogo Inter-Americano. Las Américas en 1988: Momento de decisiones. Imprenta Varitec S.A, San José Costa Rica, junio 1988, 93 pp. Romero Rubio. Teoría general de la comunicación y la información. Madrid, Ediciones Pirámide, 1975. Tuckhuman, G. La producción en la noticia. Estudio sobre la construcción de la realidad. Barcelona, España, Editorial Gillé, 1983. Instituto de Estudios Sociales en Población (IDESPO) "La migración internacional: Su impacto en Centroamérica", Universidad Nacional. Otras fuentes: Periódicos La Nación, La República, La Prensa Libre, Diario Extra, Al Día, durante el periodo comprendido entre enero a diciembre de 1999. |
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