Revista Latina de Comunicación Social 52 – octubre - diciembre de 2002

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 5º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara -

Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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La dictadura del formato en las noticias de televisión

Dra. Rosa María Martín Sabarís ©
Profesora de la Universidad del País Vasco
cypmasar@lg.ehu.es

En los últimos tiempos, la industria televisiva está buscando desesperadamente un formato de programa de televisión que le garantice el éxito de audiencia. Se trata de una búsqueda compulsiva de un formato milagroso que consiga atrapar a los telespectadores y a los ingresos por publicidad sin las grandes inversiones que requieren la ficción o la producción de noticias. Para ello, creativos, guionistas y productores se han dedicado a mezclar –como si de un ensayo de ingeniería genética se tratara– rasgos de múltiples géneros televisivos. El resultado ha sido un nuevo tipo de programas, híbridos de espectáculo, docudrama, folletín, aparentemente más cercanos a la videovigilancia, pero con muchas características de un relato clásico,... Se persigue una permanente renovación de los llamados formatos televisivos, en la creencia de que la novedad atraerá a un mayor número de espectadores.

Sin embargo, es el noticiario de televisión, nacido hace más de 50 años, el género que sigue concentrando a miles y miles de personas frente al televisor. Precisamente el género que, probablemente, ha sufrido menos cambios en todos estos años. Televisiones pequeñas, medianas y grandes, públicas y privadas, locales, alternativas,... todas "deben" tener un informativo. Y todas con un formato de noticias prácticamente idéntico mucho antes de que los mismos telediarios nos contaran qué era eso de la globalización[1].

El éxito de los noticiarios de televisión tiene que ver con la asunción de que todo buen ciudadano debe estar informado; pero, hoy, todo buen ciudadano dispone de poco tiempo para leer diarios y prensa especializada, poco tiempo y menos ganas de bucear en la superabundancia actual de información, para comprender mejor qué sucede en el mundo. El informativo se revela así como la manera más rápida –y entretenida– de sentirse informado; permite ser testigo directo de los acontecimientos más importantes[2]. Permite verlo todo y sentirse informado, a condición de depositar una confianza ciega en el criterio del periodista para seleccionar lo "realmente" importante.

La figura del periodista como observador neutral es la más extendida por la ideología profesional; el reportero de televisión, el que mejor la encarna. "Así lo hemos visto y así se lo hemos contado" es algo más que una coletilla de despedida. Pretende comunicar a la audiencia la idea de periodista neutral, objetivo, aséptico, un profesional con criterio para detectar los hechos importantes y trasladarlos al telespectador. Un espejo de la realidad.

Frente a todos estos mitos de la profesión periodística, la investigación académica sobre los procesos de producción de noticias ha revelado que para producir información de actualidad, la organización televisiva tiene una serie de necesidades básicas como son los medios técnicos y humanos, la adecuación del ritmo de los acontecimientos al ritmo de la redacción, la especialización que ponga orden al caos y a la idiosincrasia de los sucesos, etc. Todo esto solo es posible mediante la rutinización de todos los pasos que conforman la producción de noticias (recogida, selección y elaboración), una producción que tiene como objetivo la fabricación de una mercancía: el producto-noticia.

Toda la actividad periodística está guiada por el propósito más o menos explícito de encajar los hechos en un formato predeterminado de noticia o de programa informativo. Desde el momento en el que el editor decide cubrir una noticia y el reportero comienza a recoger datos o imágenes, en sus mentes está más presente el tipo de formato al que se deberá adecuar el producto final que la realidad de la que se extrae el acontecimiento. Se trata, al fin y al cabo, del nuevo marco en el que los acontecimientos toman sentido.

"Mientras todas las fases precedentes[recogida y selección de información] operan en el sentido de descontextualizar los acontecimientos de su marco social, histórico, económico, político, cultural, en el que se producen y en el que son interpretables (...), en esta última fase productiva, se realiza una operación inversa, de recontextualizarlos, pero en un marco diferente, en el formato del informativo." (Wolf, 1987, 280)

El formato es precisamente el único contexto en el que se sitúa aquella parte de la realidad de la que el espectador sólo tiene conocimiento a través de la noticia televisiva.

"Concebimos el formato como un código de códigos que impone límites tanto al emisor como al receptor y transmite un mensaje adosado que adiestra al público en las habilidades que le permitirán hacer una lectura unívoca del formato." (Villafañe-Bustamante-Prado, 1987, 107)

Más que de una "lectura unívoca del formato", se trata de una lectura casi unívoca de la realidad –del contexto en el que se producen los acontecimientos– sobre todo si se tiene en cuenta que la gran mayoría de telespectadores se informa de la realidad menos cercana únicamente a través de los informativos de televisión y no utiliza otras fuentes de información complementarias.

Gans resume magistralmente las funciones que puede desempeñar el formato dentro de la actividad de editores, periodistas y público.

"Los formatos existen por varias razones. Concretan las consideraciones del medio y proporcionan a la audiencia una estructura familiar, y le permiten decidir por adelantado si prestar atención a una noticia, cuándo y cómo hacerlo. Para los editores, el formato es otro mecanismo para facilitar y agilizar la selección de noticias, y para hacer frente al exceso de noticias, ya que [el formato] dicta determinadas decisiones incluso antes de que las noticias hayan sido seleccionadas (...). Finalmente, los formatos permiten a los periodistas comunicar diversos niveles de importancia de la noticia." (Gans, 1979, 160)

Ningún producto de la sociedad de masas, ni siquiera las mercancías culturales, y menos aún los medios de comunicación, pueden entenderse sin estar adscritos a un formato determinado. Pero esto –que es así incluso para un artículo como éste– ha terminado por convertirse en el caso de la información diaria en televisión en una coraza que comprime al máximo y condiciona cualquier decisión posterior. Parafraseando a Ortega y Gasset cuando decía "el río se abre un cauce y luego el cauce esclaviza el río", podemos afirmar que el periodista (la organización periodística, el sistema televisivo actual,...) elabora un formato y luego el formato esclaviza al periodista.

Es un proceso inevitable en un espacio donde la ley es la de la máxima rentabilidad de los recursos. Los equipos directivos de cada canal –tras analizar la programación de las otras cadenas, las encuestas sobre hábitos de los ciudadanos, el personal y los presupuestos disponibles, etc.– deciden que haya un espacio diario de unos treinta minutos a una hora concreta, y le asignan unos recursos determinados. El editor, o el director de informativos, distribuye los periodistas por secciones para facilitar su familiarización con los temas, contrata tales o cuales agencias de noticias, y solicita determinada tecnología que permita una conexión en directo o el tratamiento digital de unas imágenes. El periodista, que dispone de un minuto para relatar una historia para la que ha grabado cuatro entrevistas a distintas fuentes, termina por descartar dos de las fuentes y reducir las otras dos a veinte segundos.

Esta planificación de recursos, imprescindible en una empresa cuyo objetivo es la elaboración de un producto, conlleva la toma de una serie de decisiones que constriñen de manera extraordinaria el abanico de posibilidades con que trabaja luego la organización. Las alternativas quedan reducidas desde el mismo inicio del proceso productivo, al final del cual encontramos un "molde único" al que deberá adaptarse toda la producción.

"La rigidez del formato tiende a desvanecer el peso de la noticiabilidad: es decir, constituye un elemento estratégico que el aparato presenta como garantía de las propias opciones informativas." (Wolf, 1987, 280)

Es decir, en el principio es el formato –duración, tamaño, forma, etc.– y a partir de ahí el mismo determina la noticiabilidad del material informativo, que será seleccionado sólo después de haber cumplido los requisitos relativos al formato. Cierto es que "cambios importantes en el formato del informativo implican parcialmente valoraciones y composiciones distintas del conjunto de los valores/noticia aplicados en la selección del material noticiable" (op.cit., 242), pero cabe señalar que, de igual modo, alteraciones importantes en la distribución de los recursos, en la planificación del tiempo y en la organización del trabajo en general implican cambios en el formato que, a su vez, traerán una variación en la noticiabilidad.

Las diversas consideraciones relativas al formato son puestas en práctica en la actividad periodística cotidiana de diferentes maneras. El límite relacionado con el formato que más predetermina todo el proceso productivo es el límite temporal. El tiempo es vivido por los periodistas de modo casi traumático, como una importante cortapisa al desarrollo de su trabajo, en dos sentidos: por una parte, disponen de escaso tiempo para la preparación de la noticia; por otra, es también extraordinariamente reducido el tiempo del producto, apenas un minuto para las noticias habituales, cerca de dos minutos para los poco frecuentes "reportajes"[3]. En este sentido, son significativas las respuestas de la mayoría de periodistas de televisión respecto a sus aspiraciones profesionales y preferencias: información especializada y reportajes, dos vías de escape a las fuertes limitaciones temporales de los informativos diarios.

La forma y duración de cada elemento que compone el informativo están previamente estipuladas al máximo: la práctica totalidad de los noticiarios de televisión comienzan con un saludo que, a veces, incluye un avance de la noticia más destacada del día, al que siguen cuatro o cinco titulares. Este formato exige preparar con antelación las imágenes de cada titular para más tarde, ya en directo, introducir el teleprinter con los rótulos y los posibles efectos digitales para pasar de un tema a otro. Por razones técnico-organizativas, a menudo, esta operación debe ser realizada hora y media o dos horas antes del inicio del informativo, lo que exige que a esa hora estén disponibles las imágenes de las noticias que conformarán los titulares. Las consecuencias de esta exigencia son varias: noticias relevantes de última hora no son incluidas en titulares, a menudo éstos se editan con imágenes de archivo, el periodista que debe elaborar la noticia del titular debe esperar a que se termine la preparación del titular para empezar a editar su vídeo, etc. En suma, la elección de un rígido formato de titulares tiene importantes efectos sobre el proceso de producción y sobre la noticiabilidad.

Otro de los problemas que plantea la inclusión de una noticia en titulares es que queda enunciada de antemano y, por tanto, no puede ser eliminada a lo largo del informativo. Por este motivo, muchos editores se muestran reacios a incluir en titulares una noticia que se desarrolla muy próxima a la hora del informativo y/o de la que no hay plena seguridad de que sea recibida. En cualquier caso, a menos que tengan un alto nivel de implicación en la noticia, pocos espectadores se percatarán al final del informativo de que un tema anunciado no ha sido emitido.

En la mayoría de los informativos, el reparto de titulares se ajusta siempre en mayor o menor medida a la distribución temática de la redacción: de los cuatro titulares, al menos uno suele reservarse a la información internacional, para remarcar el carácter de informativo total, no regional o local; los otros tres son para el resto de secciones siempre con una atención prioritaria a la política doméstica, aunque intentando mantener un equilibrio entre secciones. Durante los fines de semana, las noticias de internacional y las de cultura disponen de mayores posibilidades de convertirse en titular, dada la menor actividad política en el entorno más próximo.

La inclusión en titulares es el formato que más explícitamente indica al espectador que una noticia es importante; además, se refuerza a menudo con expresiones del presentador del tipo de "éstas son las principales noticias de la jornada", "un resumen de las noticias más destacadas de este informativo" o " éstas son las noticias que hemos subrayado para ustedes". Pero, además de los titulares, existen otras maneras de presentar la información que transmiten al espectador la trascendencia asignada a cada noticia, aunque esta vez de un modo más implícito.

Se trata de cuatro factores fundamentales que encarnan la importancia que la redacción ha asignado a la noticia y que deben ser tomados no como rígidos parámetros de medición de la importancia (al estilo de algunas mediciones matemáticas del análisis de contenido), sino como aspectos de una jerarquización en la que intervienen además otros elementos referidos a la organización del trabajo y a las incidencias del propio proceso productivo. Son la posición en scaletta, la duración asignada, el carácter directo/grabado y la grabación en estudio / exteriores.

1. la posición en scaletta. Como normal general, puede decirse que la importancia decrece a medida que avanza el informativo, y que esto vale tanto para cada noticia aislada como para la disposición de las secciones dentro del programa. Se yuxtaponen así dos criterios para la colocación de las noticias en el guión: uno, que clasificaría las secciones según su importancia (cultura es menos importante que política y, por consiguiente, se emite más tarde) y otro, que ordenaría los temas dentro de la sección (en general, las declaraciones del presidente van antes que las de un concejal porque se le atribuyen mayor trascendencia. En el primer caso, se trata de una colocación casi "natural", por cuanto no es puesta en tela de juicio por prácticamente ningún periodista y se considera casi consustancial al producto periodístico[4]; la segunda, en cambio, es una clasificación que requiere una continua valoración ad hoc sobre cada noticia.

Esta es la pauta general sobre la que trabajan los periodistas, pero en la realidad del trabajo cotidiano una enorme variedad de elementos entra en juego para provocar que ese orden sea trastocado: elementos relativos al propio acontecimiento (el retraso de una rueda de prensa, una noticia de última hora,...), de tipo organizativo (la dificultad para disponer de una sala de edición, la utilización del enlace microondas por otro departamento,...) o de modo fundamental los relacionados con la noticiabilidad y la prioridad de otros valores-noticia: la notoriedad del sujeto o la calidad de las imágenes son criterios que determinan frecuentemente la importancia atribuida a una noticia y su colocación en el guión (la muerte del escritor y compatriota que recibió el premio Nobel es anterior a un congreso de un partido político, aunque se considere que la segunda es de mayor importancia).

2. la duración asignada. Es un parámetro fundamental para determinar la importancia atribuida por la redacción a un tema. Puesto que el tiempo es un bien escaso, cuanto más larga sea una noticia, mayor es su importancia. Así se hace entender a los espectadores, entre los que los partidos políticos actúan como minuciosos contadores de minutos y segundos; esto es especialmente evidente en los procesos electorales, en los que es la dirección de la televisión –ajena a la redacción– quien dicta la duración que será asignada a cada formación política (por lo general, en función de los resultados obtenidos en los comicios anteriores, lo que no hace sino volver a reforzar, una vez más, la noticiabilidad de los más poderosos), y éstos utilizan este parámetro para medir la imparcialidad y neutralidad con que son tratados.

Sin embargo, como en el caso anterior, las excepciones y/o matizaciones son numerosas. En primer lugar, hay que observar que la duración de una noticia –al igual que su inclusión o su colocación– está en función de la duración asignada al resto de temas[5]; puesto que el tiempo total del informativo rarísimamente varía[6], si un tema dispone de mayor extensión tendrá que ser en detrimento de la del resto. Además, una noticia puede tener una duración menor debido a la falta de imágenes, escasez de datos o insuficiencia de tiempo de preparación –en cuyo caso se anuncia un tratamiento más profundo en el siguiente programa–. En algunos ocasiones, la longitud puede ser mayor de la conferida habitualmente: temas de cierre (exposiciones, conciertos, etc.), exclusivas, disponibilidad de grandes equipos (si existe una unidad móvil o un enviado especial de otro programa en un acontecimiento, el informativo aprovecha esa infraestructura para realizar un tratamiento que en otro caso no haría), etc.

En la práctica periodística televisiva el objetivo es la compresión de los datos e imágenes disponibles al tiempo asignado, pero se dan también algunos casos –pocos– de estiramiento de la información, en los que la organización lleva a cabo lo que podríamos denominar una "apuesta editorial": así, los periodistas se ven obligados a rebuscar denodadamente información para rellenar el tiempo decidido por la dirección. Otras veces, el estiramiento se debe a la ausencia de informaciones nuevas, como sucedió durante la jornada del 11 de septiembre, cuando las televisiones tuvieron que dedicarse a repetir hasta la saciedad las escasas imágenes y los pocos datos de los que se disponía.

3. directo/grabado. La emisión en directo es una característica compartida por todos los informativos del mundo, a pesar de lo cual se trata del género de "transmisión en directo con el más bajo índice de señalización explícita y/o implícita de directo" (Prat-Rizza-Violi-Wolf, 1984, 157). Según estos autores, la razón de esa ausencia habría que buscarla en la función que desempeña el directo en el informativo televisivo: "esencialmente la de garantizar la actualidad de las noticias" (op.cit., 159). El directo supondría así que el espectador dispone de la última hora de los acontecimientos; en el noticiario, se enfatiza "el hecho de que la televisión, como medio, está siempre potencialmente en conexión directa con la realidad" (op.cit., 173).

Todo esto, que funciona para dotar de credibilidad al discurso televisivo y reforzar la imagen de ventana al mundo, tiene poco que ver con lo que ocurre en la práctica cotidiana: lo único que sucede en directo es el conjunto de operaciones técnicas para unir los distintos componentes del informativo mediante un hilo conductor, el discurso del presentador, que sí se produce en directo. Hasta hace bien poco, las noticias en las que se incluían una conexión en directo eran realmente excepciones a la norma; por lo general, suponían más una indicación de la relevancia de la noticia –fruto de su carácter excepcional–, que la consecuencia de un verdadero interés por ver cómo se estaba desarrollando el acontecimiento en ese instante.

A pesar de que los nuevos avances tecnológicos han traído un aumento de directos dentro de los informativos, las conexiones siguen siendo contadas debido a que continúan requiriendo una planificación y una inversión en recursos mayores que el resto de noticias. Por este motivo, se opta por este formato en noticias seleccionadas por su importancia, y con el objetivo precisamente de subrayar esa característica; su carácter excepcional es el mejor indicador de la relevancia del tema. A veces, pretenden ser el mecanismo para recibir la última hora de una noticia –por ejemplo, una sesión importante de un juicio–, pero prácticamente nunca añaden nada nuevo a lo que ha contado la agencia de noticias.

Un lugar intermedio entre el directo y el grabado lo ocuparía el diferido, aquel material que ha sido emitido en directo en un programa especial (toma de posesión del presidente, por ejemplo) y que es aprovechado para el informativo sin realizar cambios, es decir, es material mezclado en directo y emitido en diferido. La mayor variedad y complejidad de los planos y las transiciones visuales indican al espectador la importancia del tema. El vídeo editado queda así como el formato más habitual, el que mejor refleja la rutina periodística tanto en lo referido a la utilización de recursos técnicos y humanos como a aspectos estéticos del montaje.

Otras veces, dentro de la conexión en directo se emplea material grabado y editado previamente. Debido a que, como decimos, en la gran mayoría de los casos, la conexión no se realiza por el interés de lo que está sucediendo en ese instante sino por su valor como indicador de relevancia, es necesario recuperar el momento cumbre de la noticia. Además de esto, la mayor parte de las conexiones dentro del informativo se hacen con una única cámara que ofrece escasísima variedad visual (un único plano del reportero con algún zoom y alguna panorámica), por lo que se hace necesario incluir en esa conexión material editado previamente. Siguiendo con un ejemplo anterior, el periodista informa en directo sobre el desarrollo de un juicio desde el exterior de la sala, y poco después se ofrecen imágenes de algún momento significativo del juicio o declaraciones; algo parecido sucede con la reunión entre dos mandatarios de la que se informa en directo y se emiten imágenes grabadas del encuentro y los saludos.

En otras ocasiones, se trata simple y llanamente del llamado "falso directo", una representación teatral en la que intervienen el presentador del estudio y el reportero de la calle con el fin de que el espectador crea que está asistiendo a una conexión en directo. Esta presunta conversación entre los periodistas hace del falso directo en los informativos algo más que una técnica de realización. Se trata del formato que hace compatible la planificación de unos recursos técnicos y humanos limitados con elementos de la mitología periodística –veracidad, objetividad, neutralidad...– sobre los que se sustenta el contrato fiduciario[7]entre periodista y telespectador.

Pero ni siquiera en los casos en que el directo es directo, la verdad se muestra mejor. "En el edificio que se encuentra a mis espaldas está teniendo lugar la reunión..." o "hace una hora se ha votado en este hemiciclo la propuesta de ley..." son frases típicas de las conexiones que reflejan bien hasta qué punto la característica de directo de la noticia no supone ninguna aportación a la información, excepto la ya mencionada indicación sobre la importancia del tema; se puede afirmar la total incapacidad del directo para dotar a la información de mayor profundidad, riqueza, matices, calidad, etc. que la grabación, al menos dentro de los actuales sistemas de producción de noticias.

4. estudio/exteriores. Esto que podría representar la dicotomía entre los dos contextos del acontecimiento –el espacio exterior o la realidad y el interior o el contexto del informativo– no es más que otra marca de la importancia del tema, pero en particular y de modo fundamental de la importancia o notoriedad del sujeto. Mientras fuera del estudio se desarrollan todo tipo de imágenes que posibilitan diversos géneros informativos, en el estudio tiene lugar solamente la entrevista[8]. Su principal característica es que se trata de un encuentro formal con un personaje representativo del statu quo y acostumbrado a los medios de comunicación; el resto de entrevistados graban sus declaraciones en su entorno habitual, de modo que luego el periodista realiza la selección y el montaje de la entrevista. El estudio se convierte así en el lugar privilegiado, cuyo acceso está permitido sólo a los personajes de mayor notoriedad, quienes, a pesar del tiempo limitado, gozan de la posibilidad de emitir su discurso íntegro, sin necesidad de ser montado. El plató queda vedado tanto a las fuerzas opuestas al sistema como a los que habitan en los márgenes de la sociedad.

Estos cuatro factores que acabamos de exponer llevan a que los periodistas organicen y presenten la información mediante la utilización de determinados formatos, cuya denominación varía de un canal de televisión a otro, pero cuyas características son compartidas por la práctica totalidad de los noticiarios de televisión. Aunque a lo largo del tiempo pueden darse pequeñas variaciones motivadas por cambios en la estética del informativo (originados a su vez por innovaciones técnicas, la consideración por parte de los directivos de que junto a la nueva parrilla de programación los informativos deben introducir cambios visuales, etc.) la escala de importancia permanece inalterable[9]. El orden creciente de importancia de los formatos que se exponen a continuación debe ser matizado por las consideraciones de tipo técnico y organizativo que han señalado ya los estudios sobre las rutinas productivas en las redacciones.

1. entradilla: es la forma más breve de dar una información (no más de treinta segundos), y se utiliza tanto en las noticias de última hora, como en los casos en que sólo se quiere dar un pequeño apunte (son noticias que "hay que dar", pero que no merecen mucho espacio); este segundo uso es cada vez menos frecuente, puesto que este tipo de noticias tiende a ser eliminado. Otra versión de la entradilla puede ser un pequeño texto leído por el presentador y relacionado con el vídeo precedente, a modo de comentario, conclusión o actualización de los datos del vídeo.

2. entradilla + DLS[10]: es una información ligeramente más larga que la anterior; el busto parlante del presentador es tapado con una imagen fija que puede ser concreta y específica para el tema, en cuyo caso está planificada (el resultado de los sorteos de lotería, por ejemplo), o genérica y no planificada en las noticias de última hora en las que se recurre al archivo.

3. entradilla + off: el presentador comienza a leer su texto y a los pocos segundos es tapado por las imágenes de la noticia mientras continúa leyendo. Es el segundo formato más utilizado en los informativos; una de sus ventajas es que el texto es susceptible de ser cambiado hasta el último instante antes de la emisión (muy útil en noticias de última hora), pero tiene también un inconveniente importante: como debe estar leyendo, el presentador no puede ser avisado de los cambios en los siguientes puntos del guión.

4. off: en ocasiones, se opta por un formato igual al anterior pero sin la aparición inicial del presentador; a veces, va unido al vídeo anterior con el que tiene cierta relación, pero más frecuentemente sucede a una ráfaga y, por lo general, su único objetivo es dar mayor agilidad y dinamismo al ritmo del informativo.

5. entradilla + vídeo: es el formato más habitual en los informativos. Generalmente la entradilla hace una presentación del tema y el vídeo lo desarrolla, pero la entradilla puede contener otro tipo de información: los últimos datos en torno a una noticia que no han podido todavía ser incluidos en el vídeo (caso en el que el presentador insistirá en la novedad de los datos) o una presentación comodín, es decir, genérica y neutra, que ha sido escrita antes de que la noticia fuera grabada y que alude a la convocatoria de la noticia ("Esta mañana ha sido presentada la última obra del escritor Gabriel García Márquez. Allí ha estado nuestro compañero..."). Otro modelo de estructurar la información en la entradilla y en el vídeo es el denominado dentro de la redacción como "AB-BA": la entradilla contiene dos elementos o unidades de información, y el vídeo comienza con el último de los elementos de la entradilla, para terminar recurriendo de nuevo al primero de ellos. Esto se refuerza en ocasiones con expresiones muy del gusto de los periodistas que, además de garantizar la continuidad, intentan dar la sensación de directo y refuerzan la credibilidad: el presentador termina diciendo "parece que han sido encontrados los casquillos..." y el vídeo comienza "así es,..." o "efectivamente".

6. entradilla + vídeo + vídeo: Es una fórmula utilizada con diversos objetivos: eliminar el busto parlante del presentador cuando un tema ocupa varios vídeos y conseguir así un ritmo más ágil, fragmentar la información en un tema en el que es muy abundante (tras un atentado, por ejemplo, un vídeo resume el atentado, otro las reacciones y un tercero habla de la investigación o de los funerales), presentar informaciones del mismo nivel jerárquico (por ejemplo, tras un día de temporal de nieve, se ofrecen cuatro o cinco vídeos con la información diferenciada por territorios) o realizar una aparente profundización en el tema (tras el vídeo con la noticia del día, aparece otro bajo el epígrafe de "documentación", que, por lo general, no es más que el contexto mínimo que es habitualmente eliminado). Una de las ventajas del formato anterior se ve aumentada en este caso: la emisión de material grabado permite transmitir órdenes al presentador, o en los casos en que éste es a la vez editor del informativo, le posibilita hablar con el realizador o con los periodistas de redacción.

7. comentario: el texto leído en el teleprompter por un comentarista ajeno a la redacción es una sección imitada al unísono por todos los informativos cuando está de moda, y que en los últimos años ha caído en desuso[11]. Es el editor quien, de acuerdo con el propio comentarista, elige la noticia que comentar, por lo general la noticia estrella del día. Contribuye a dar aún más importancia a la noticia elegida, a través de la exposición de valoraciones explícitamente subjetivas. "Los utilizamos para decir cosas que nosotros no podemos", argumenta algunos editores. Al mismo tiempo, al autoproclamarse como comentario subjetivo y ajeno a la redacción, refuerza el carácter objetivo, imparcial y neutral del resto de la información.

8. conexión en directo: como hemos afirmado más arriba, la conexión en directo, que tendría pleno sentido en la noticia que se desarrolla en el momento en que es transmitida, se utiliza en cambio para subrayar la importancia de determinado acontecimiento y aporta poco al tratamiento de la información. Su alto coste, tanto económico como organizativo, ha conducido a la redacción a planificar su uso en función de la importancia del tema antes que de la idoneidad del tipo de noticia. Muy a menudo, la conexión en directo sólo sirve para entrevistar a un personaje de gran notoriedad que una hora antes ha ofrecido una rueda de prensa[12]. Los periodistas se muestran entusiasmados por haber tenido a tal o cual personaje en directo, sin pararse a pensar en la calidad del mensaje (nuevos datos, mejor argumentación,...).

9. entrevista en el estudio: al igual que el comentario, es un formato que aparece y desaparece de los informativos de televisión en función de numerosas circunstancias, entre otras, la disposición del decorado del informativo. En la temporada en que no está previsto realizar entrevistas en el plató de modo rutinario, el entrevistado debe sentarse en la misma mesa corrida de los presentadores; cuando las entrevistas son frecuentes, se planifica un set específico para entrevistas, que permite tanto que un periodista entreviste a varios personajes como que un único personaje –en este caso, de gran notoriedad– sea entrevistado por dos o tres periodistas.

Junto a estos nueve formatos básicos en el que unos elementos suceden a otros, el estilo recargado y casi barroco de los informativos actuales ha llevado a incluir imágenes de vídeo en una gran pantalla del fondo (videowall), imágenes de la propia redacción, subtítulos que avanzan algunas noticias, recuadros que resumen otras, etc. Formas y formatos que pretenden comprimir la superabundancia de información aprovechando cada pixel de la pantalla del televisor; el minuto aprovechado al máximo mediante una oratoria que recuerda la de los charlatanes de feria: no uno, ni dos, ni tres, ni cuatro, sino hasta cinco noticias en el mismo instante fugaz.

Estos son los formatos más habitualmente utilizados dentro de los informativos diarios de televisión. Probablemente, hay en este momento muchos periodistas que estén escuchando las palabras de un entrevistado, asistiendo a una rueda de prensa, a un juicio o contemplando cómo avanza una manifestación; si quieren llegar a tiempo para el siguiente informativos, esos periodistas no pueden contrastar los datos ni buscar otras fuentes ni intentar siquiera comprender el mínimo contexto; mientras escucha a su entrevistado, el reportero esta seguramente intentando delimitar mentalmente qué corte puede extraer, qué fragmento tiene significado propio, es llamativo y no dura más de 10 o 15 segundos, de modo que no ocupe el minuto que le ha asignado el editor. Es probable que este editor esté dando mil vueltas a la scaletta del informativo para ver cómo consigue meter una pequeña parte de todas las convocatorias de gabinetes de prensa que ha recibido hoy, y algo de internacional, y algo ligerito de cultura,...

Y es que cada puesto de la redacción tiene su propia responsabilidad respecto a los formatos. Aunque, como hemos señalado más arriba, el orden de menor a mayor importancia de los formatos enumerados deba ser matizado, lo cierto es que se trata de una jerarquía que se corresponde también con la de los periodistas dentro de la redacción.

"Cada formato de tratamiento implica la activación de diversas competencias profesionales además de particulares consideraciones periodísticas que contribuyen a definir las características del producto final. Del mismo modo, la autonomía de cada periodista se expresa en distinta medida según deba realizar una entradilla en base a despachos de agencia o un vídeo o una conexión en directo." (Fenati, 1985, 253)

Es decir, los periodistas que gozan de mayor estatus y autonomía tendrán oportunidad de elaborar la información dentro de todos los formatos posibles, y a ellos se reservan las conexiones en directo o las entrevista en el estudio. Los recién llegados o los peor considerados, por el contrario, no podrán llevar a cabo más que un pequeño texto –que con toda probabilidad será corregido por un superior– o el montaje de las imágenes para un vídeo off. Esto es, en condiciones normales, existe una correspondencia directa entre la gama de diferentes formatos, la clasificación de las noticias según su importancia y la estructura jerárquica de la redacción. El periodista novato vuelve a redacción con una grabación de dos horas y varias entrevistas, porque se fascina todavía ante la cantidad de cosas que suceden en el mundo y él podría contar; el periodista experimentado vuelve con diez minutos y una entrevista, porque ha dejado de mirar al acontecimiento para poder fijar su mirada en la noticia. El sometimiento a la dictadura del formato en las noticias señala, en cierta medida, el éxito de la socialización como periodista y la proclamación de su profesionalidad.


BIBLIOGRAFÍA

FENATI, Barbara, 1985: Cinque TG2 al giorno. Routines produttive e modelli professionali nell' informazione televisiva. Istituto di Discipline della Comunicazione, Facoltá di Lettere e Filosofia. Universitá di Bologna.

GANS, Herbert, 1979: Deciding What's News. A Study of CBS Evening News, NBC Nightly News, Newsweek and Time. Nueva York. Pantheon Books.

PRAT, J.; RIZZA, N.; VIOLI, P.; WOLF, M., 1984: Contributi di studio. La ripresa diretta. Spettatori e testi nella contemporaneitá televisiva. Verifica programmi trasmessi, 52. RAI. Roma.

RAMONET, Ignacio:, "La información en la era de la comunicación". Revista Lamusa digital. Monográfico nº 1: El impacto social de las nuevas tecnologías: La sociedad de la información, en

http://www.uclm.es/lamusa/paginas/monografico/Ramonet.htm

VILLAFAÑE, J.; BUSTAMANTE, E.; PRADO, E., 1987: Fabricar noticias. Las rutinas productivas en radio y televisión. Mitre. Barcelona.

WOLF, Mauro, 1985: Teorie delle comunicazioni di massa. Bompiani. Milán (trad. castellano: La investigación de la Comunicación de Masas. Crítica y perspectivas. Paidós. Barcelona. 1987).

Notas

[1] En 1988 el artista catalán Antoni Muntadas señalaba que las nuevas tecnologías y, concretamente, los sistemas de post-producción en televisión, estaban generando imágenes idénticas en los informativos de todo el mundo (Curso de Verano "Hacia una nueva comunicación, Universidad Complutense de Madrid, El Escorial, 4-15 de julio de 1988).

[2] Ignacio Ramonet ha apuntado ya el enmascaramiento de la realidad que pueden producir las imágenes de los informativos de televisión: "Ver no es comprender. No se comprende con los ojos o con los sentidos. No se comprende más que con la razón. Con los sentidos, nos equivocamos. Es la razón, es el cerebro, es el razonamiento, es la inteligencia, lo que nos permite comprender. El sistema actual conduce inevitablemente a la irracionalidad o al error." (Ramonet,

http://www.uclm.es/lamusa/paginas/monografico/Ramonet.htm) 

[3] Dentro de los informativos diarios de televisión, se denomina "reportaje" a un vídeo algo más extenso que el resto de noticias y cuyo objetivo suele ser explicar el contexto de una noticia o profundizar sobre un tema.

[4] Una excepción a la manera más tradicional de organizar las secciones lo constituye el informativo "La 2-Noticias" de TVE que, a menudo, abre su edición con imágenes de animales, temas ecológicos o cultura, y en el que la política parece tener una importancia considerablemente menor. Así, el debate sobre el estado de la nación puede contarse en la segunda parte del noticiario y ocupar apenas un minuto, mientras que la apertura ha estado dedicada a la eclosión de los huevos de pingüino en el Antártico.

[5] Por lo tanto, no es equiparable la duración de noticias de distintos informativos: dos minutos pueden ser mucho en una jornada repleta de actividad política o sucesos, mientras que constituyen un mínimo en un fin de semana de verano.

[6] Uno de los pocos hechos que motivan la reducción o incluso eliminación del informativo es la retransmisión de un partido de fútbol; más recientemente, los resúmenes de Operación Triunfo han ocasionado que el informativo de La 2 de TVE retrase su hora de inicio. Ambos casos muestran claramente las prioridades de una política de programación basada casi en exclusiva en los datos de audiencia.

[7] Evidentemente, el falso directo en las noticias rompe unilateralmente este contrato de buena fe entre periodistas y telespectadores.

[8] Una excepción tuvo lugar durante la guerra del Golfo Pérsico, cuando en algunos estudios se introdujeron maquetas sobre las que se escenificaban las batallas que iban teniendo lugar. Tuvo carácter excepcional y no ha prosperado en el tratamiento de otros temas.

[9] Gans señala que los formatos básicos son extraordinariamente estables en la mayoría de los medios y señala dos ejemplos: "de las diecisiete secciones propuestas en el proyecto original de 1922 para Time, catorce continúan publicándose hoy en día; asimismo, el noticiario de la tarde [CBS] no ha cambiado en lo fundamental desde el comienzo del programa de media hora en 1964" (Gans, 1979, 163-4).

[10] DLS (Digital Library System) es el sistema utilizado en algunas televisiones para la grabación y almacenamiento de imágenes fijas –mapas, anagramas, gráficos o rostros de personajes famosos, etc.– y que permite una recuperación instántanea de las mismas. Otras televisiones utilizan el término Frame-Storage.

[12] Por ejemplo, tras la rueda de prensa de la tenista Arantxa Sánchez Vicario en la que anunció que abandonaba el deporte profesional, todas las cadenas generalistas españolas abrieron con una entrevista en directo, cuyo único objetivo era recoger el testimonio en directo la repetición del mensaje de la rueda de prensa.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Martín Sabarís, Rosa María (2002): La dictadura del formato en las noticias de televisión. Revista Latina de Comunicación Social, 52. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/20025314msabaris.htm