Revista Latina de Comunicación Social 52 – octubre - diciembre de 2002

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 5º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara -

Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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El discurso de la prensa canaria durante la transición. Aproximación a los contenidos científicos y culturales

Dra. María Dolores Meneses Fernández ©
Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), coordinadora y editora de TF Press

Introducción

Este artículo deriva de la investigación de doctorado titulada "Aspectos de periodismo especializado: ciencia, cultura y canariedad en la prensa insular canaria. Años 1975 y 1982", surgida del interés por indagar en los conocimientos de ciencia y cultura que los medios de comunicación insulares ofrecían a la sociedad canaria de la transición.

La detección de mensajes reiterativos en el discurso periodístico actual respecto a la idea de Cultura, expresada en los contenidos y en su enfoque, nos animó a planificar el rastreo de varios diarios a fin de recopilar textos periodísticos que confirmaran o refutaran esta hipótesis. La motivación de este trabajo es, pues, valorar la presencia en la prensa canaria de los asuntos de ciencia y cultura humanística, en dos años de la transición política española.

La primera duda que surgió fue cómo cumplir este propósito sin desligar la cultura científica, la artístico-literaria y la popular, unas de otras. Renunciar a cualquiera de estas facetas del discurso público hubiese supuesto realizar un trabajo de Periodismo Científico o de Periodismo Cultural, en el sentido estricto que dan sus definiciones. Y por ello debe enfatizarse el carácter unitario del objeto de estudio, a pesar de la aparente heterogeneidad del título.

Objetivos planteados

La justificación del trabajo queda implícita en los objetivos de partida, que expondremos ahora. Pero también en otros que hubimos de incorporar durante la consulta hemerográfica. La dinámica del discurso periodístico descubierta por la lectura de los periódicos obligó a adaptar el planteamiento inicial de la investigación, para articular las tres vertientes de la cultura que queríamos indagar en la prensa.

Resumimos los objetivos planteados en los cuatro puntos siguientes:

1º Conocer la difusión global de los conocimientos humanísticos y científicos en la prensa insular, identificando los asuntos tratados y, por ende, las ausencias. Esto es, la agenda temática.

2º Identificar el aval experto de las informaciones, las fuentes culturales y científicas generadoras de información.

3º Identificar las culturas dominantes en los periódicos canarios: la cultura legítima, la ilegítima y en vías de legitimación, la alta cultura o cultura de elite y la cultura popular. Numerosos textos nos conducían a la implicación de la prensa en la delimitación y difusión de la idea de canariedad. Idea de la que forma parte fundamental la cultura popular, convertida en asunto informativo.

4º Identificar la línea editorial de los periódicos, y las tendencias de los redactores ante informaciones culturales y científicas, incidiendo en los cambios acaecidos de 1975 a 1982.

Cuestiones epistemológicas de partida

La división del conocimiento en los bloques científico y humanístico se proyecta en el discurso periodístico. Esta escisión opone:

- la ciencia, concepto reservado a las Ciencias de la Naturaleza, a las Ciencias de la Salud, y a los avances y descubrimientos tecnológicos, y, por otro lado,

- la cultura, con los ingredientes de su definición clásica: la Filosofía, la Literatura sea narrativa, poesía, teatro, ensayo, crítica o teoría; las Artes plásticas, con la Pintura, la Escultura, la Arquitectura y las artes menores; las Artes escénicas, desglosadas en Teatro y Cine, y la Música, con todos sus lenguajes.

La conveniencia de distinguir un tercer bloque desgajado de la cultura, derivó de la consulta hemerográfica. De ahí la adaptación mencionada del planteamiento inicial. Las informaciones sobre cultura popular aparecían constantemente en las páginas de los periódicos, y no podíamos obviarlas porque nos indicaban mucho sobre el discurso público. De esta forma surge el tercer integrante del título de la investigación: la canariedad. Término alusivo a los aspectos de la cultura popular presentes en las páginas de los periódicos, a los que también nos referimos con la expresión "lo nuestro".

Las alusiones a la canariedad conducen a su promoción en la prensa, y también a la consonancia entre cada rotativo y la cultura popular. Entendidas las manifestaciones de "lo nuestro" como objeto de estudio de la Antropología Cultural, se comprende que esta disciplina sea una de las categorías temáticas de esta investigación.

El corpus manifestó las dos vertientes de la producción cultural: la clásica o de elite, referida a las letras, las humanidades, las artes plásticas, escénicas y musicales; y la popular, que abarca el folclore musical, las tradiciones, la identidad, los mitos, los ritos, los símbolos, la gastronomía, la vestimenta y la vivienda tradicionales. La importancia de la cultura clásica y de la popular emanaría de la cuantificación de sus superficies redaccionales.

Se cuentan por decenas las definiciones del concepto cultura propuestas desde las diversas ramas del saber. En Periodística, la profesora Luisa Santamaría Suárez retoma la definición de Ortega y Gasset, quien afirmaba que cultura significa la ocupación del hombre con las letras, las artes, la filosofía y las ciencias.

El concepto de Ciencia y Cultura considerado aquí responde a esta noción compleja, admitida hoy por antropólogos, comunicólogos, filósofos, sociólogos y otros intelectuales, yendo más allá de la implicada por el Periodismo Científico y el Periodismo Cultural, centrados en tratar por separado la cultura científico-tecnológica y la artístico-literaria. Consideramos también las definiciones de cultura expuestas en el V Congreso de la Sociedad Española de Periodística, celebrado en 1998 bajo el título "Periodismo y promoción cultural".

La definición precisa de la nomenclatura utilizada contribuye a ajustar la investigación. Informaciones, textos, unidades-redaccionales, narraciones-periodísticas, unidades-comunicativas o mensajes han sido nuestra forma de aludir al producto periodístico que, con sentido narrativo propio, ofrecía cada rotativo.

Para desentrañar el juego interno de la agenda pública decidimos no despreciar ningún formato textual, ya que cada periódico es el que decide publicar o no un texto, y su decisión se inserta en un tejido institucional, económico, político y social que no son ajenos entre sí. Por eso incorporamos en el corpus todos los textos, fuesen informativos o de opinión; tuviesen el formato de artículo editorial, de carta de un lector, de noticia o de comentario de un colaborador, pero distinguiéndolos. No incluimos, en cambio, las obras primarias de creación literaria.

Diarios estudiados y corte cronológico

El periodismo escrito canario fue nuestro objeto de estudio: cuatro periódicos diarios, dos matutinos y dos vespertinos, dos editados en Santa Cruz de Tenerife y dos en Las Palmas de Gran Canaria. Son El Día y La Tarde, matutino y vespertino editados en Tenerife. La Provincia y Diario de Las Palmas, matutino y vespertino de Gran Canaria. Cuatro cabeceras con raigambre y aceptación social que consideramos representativas del periodismo escrito del momento.

La elección se basó en la permanencia durante décadas de estos rotativos, y en la conveniencia de tener representadas ambas provincias del Archipiélago, y el periodismo de la mañana y de la tarde. El Día, diario tinerfeño de la mañana que se ha granjeado el favor de lectores y anunciantes, fue en estos años el periódico por antonomasia en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Las peculiaridades del vespertino tinerfeño La Tarde, su estructura interna, el estilo que le imprimió su director en 1975, Alfonso García-Ramos, y la huella profesional y social dejada nos decidió a estudiarlo a pesar de su cierre acaecido el 29 de marzo de 1982.

El matutino grancanario La Provincia gozó siempre de la aceptación de los lectores, y se ha consolidado en el panorama canario como un diario con calidad y una línea editorial readaptada a la evolución política de Canarias y al Estado de las Autonomías, superando su provincianismo originario. Guillermo García-Alcalde, director en 1975, le imprimió un estilo que recuerda al de Alonso Quesada en la publicación grancanaria Ecos: dos intelectuales al frente de periódicos.

El cuarto diario es el vespertino grancanario Diario de Las Palmas, de la misma empresa que La Provincia, Editorial Prensa Canaria, adquirida por Prensa Ibérica en 1978. Diario de Las Palmas pasó por ser un vespertino dirigido a unos lectores menos exigentes intelectualmente que los del matutino La Provincia. Pero su análisis descubre un estilo y simpatía hacía asuntos quizá más acordes con la imagen asociada a La Provincia.

No nos limitamos a las secciones de Ciencia y Cultura. La lectura de los periódicos aconsejó revisar todas las secciones, salvo Economía y Deportes. Consultamos desde la primera página, Local, Isla, Región, Archipiélago, Nacional, Extranjero, Sociedad, Páginas Especiales y Dominicales, Última Hora, contraportada hasta Sucesos, porque por todas ellas se hallaban dispersas informaciones de interés.

Son periódicos que salían a la calle con un número de páginas que oscilaba entre las 20 de 1975 y las 56 de 1982, en los que los redactores y colaboradores desarrollaban su trabajo con gran carencia de medios.

El periodo de tiempo estudiado abarca 1975 por ser el año del cambio de régimen político; y 1982, año de la victoria del Partido Socialista Obrero Español en unas elecciones generales, y año también en el que el Parlamento regional aprobó el Estatuto de Autonomía de Canarias. Hechos históricos relevantes a nivel nacional y regional, que dan entidad al corte cronológico elegido.

Método de trabajo aplicado

El método y la técnica de trabajo hubieron de adecuarse a los condicionantes de la investigación. El primero fue el volumen del corpus. 9.252 textos hacían inviable un análisis exhaustivo. Ante tal situación, optamos por limitarnos a unos parámetros concisos. Las variables recogidas fueron fecha de publicación, sección y página de inserción, titulares y sumarios, mención de responsabilidad y fuente, género periodístico, categoría y subcategoría temática, y superficie de la información medida en centímetros cuadrados.

El corpus impuso priorizar la presencia de la cultura científica y humanística en la prensa, dejando en segundo plano el tratamiento dado, aunque sin renunciar a su seguimiento. El "qué" informativo fue el criterio seguido para seleccionar y categorizar los textos; la vía para elucidar la agenda temática y sus fluctuaciones internas. Los titulares y sumarios fueron el referente. Las conversaciones con periodistas y colaboradores de la prensa local de entonces han sido una fuente de información complementaria, porque sus aportaciones, realizadas desde dentro del periodismo, ayudaron a completar la visión hemerográfica.

Clasificamos las información en asuntos de ciencia y de cultura, que son las dos macrocategorías de la investigación. Este esquema básico fue complicándose durante la lectura de los periódicos, hasta perfilarse las 104 categorías temáticas finales. Unas remiten a las disciplinas académicas; otras a las nociones de Cultura y de canariedad. En el caso de la canariedad nos servimos de la clasificación propuesta por Julio Casares en su Diccionario ideológico, y de los protocolos ideados por antropólogos.

El contenido del campo temático canariedad se basó en la identificación de los vocablos-clave; esta indagación léxica ha puesto de manifiesto los recursos lingüísticos utilizados por los diarios al referirse a "lo canario" (Meneses y Hernández).

Distinguimos siete categorías temáticas complejas: 1. Antropología cultural, 2. Artes, 3. Ciencia (entiéndase de la Naturaleza), 4. Ciencias Humanas, 5. Ciencias Sociales, 6. Lengua/Literatura y 7. Música, cada una de ellas desglosadas en las subcategorías correspondientes a los diversos asuntos informativos.

Y siete categorías simples: 8. Filosofía/teología, 9. Intelectuales/intelectualidad, 10. Pseudo ciencias/falsas ciencias, 11. Psicología, 12. Región, 13. Tecnología y 14. Universidad.

104 categorías son un armazón complejo para organizar los textos, pero permiten especificar la riqueza informativa del discurso periodístico. La posibilidad de reducirlas a las 14 anteriores simplifica el esquema. Así, ordenamos los 9.252 textos según las dos macrocategorías ciencia y cultura, y luego en esas 14 categorías y en las subcategorías derivadas.

Comprobamos la afirmación de la profesora Amparo Moreno Sardà (1982) referida a que la categorización de las informaciones es una tarea dificultosa, por la ambigüedad de algunos titulares, por la pluralidad del "qué" de muchas informaciones y por la subjetividad que le imprime el investigador.

Las informaciones con varios asuntos impusieron dos soluciones de compromiso:

- una fue remitirnos a la preferencia manifestada por el periódico en el momento de titular y de destacar contenidos en los sumarios;

- la otra consistió en la creación de subcategorías generales: Antropología Cultural general, Arte general, Cultura general, Ciencia general y Música general, en las que clasificamos los textos cuyos titulares no reflejaban la preferencia del periódico por uno de los asuntos tratados.

La revisión reiterada de las informaciones ratificaba su primera clasificación temática. Si acaso, algunas exigieron precisar la subcategoría de pertenencia (por ejemplo, Literatura: narrativa o Literatura: poesía en vez de Literatura general sin más).

Respecto al escollo de la ambigüedad de algunos titulares de Ciencias y Antropología, aludimos a lo que el Profesor Martínez Albertos (2001) denomina formas expresivas y actitudes psicológicas del informante, y nos cuestionamos si respondía a un uso intencionado de anfibologías por quien titulaba. En cualquier caso, habría que idear un protocolo lingüístico que evaluara la ambigüedad y el sensacionalismo.

En las fuentes diferenciamos las Agencias de noticias y los Promotores de informaciones. Éstos aluden a las instituciones y entidades públicas y privadas generadoras de los hechos noticiados.

Demasiadas variables y demasiados textos en el corpus que dificultan el tratamiento, de no disponerse de una base de datos informática adecuada. Dificultad procedimental y teórica de laboriosa solución.

A pesar de los inconvenientes, se ha logrado una aproximación al discurso de la prensa canaria. Así, sabemos qué asuntos difundía en 1975 y 1982; conocemos las fluctuaciones de las agendas temáticas, y desvelamos la incidencia y el tratamiento de la canariedad en cada diario, gracias al estudio del campo temático canariedad y de las palabras-clave que lo integran.

Resultados

Los resultados quedan articulados en los aspectos siguientes:

1º En cuanto a las secciones, páginas y géneros de las informaciones de ciencia y cultura, predominan las secciones no específicas, las páginas pares y el género noticia en información, y el comentario-columna en opinión.

2º La relación entre información y opinión es favorable a la información, sin desmerecer la notable participación de las colaboraciones en la prensa insular.

3º Los promotores de las noticias buscan saber a quiénes miraban los periódicos como fuentes de información, y cómo quedan jerarquizadas según su presencia. Se observa que, de 1975 a 1982, los cuatro diarios aumentaron las menciones de promotores. El que más, Diario de Las Palmas, y el que menos La Tarde.

4º Conocida la agenda informativa, interesaba saber qué categorías temáticas dominaban y si los cuatro diarios tenían o no comportamientos similares. La importancia en todos de la Historia de Canarias y de la Antropología Cultural, remite a la (re)construcción positiva, excepcionalmente crítica, de una herencia cultural nutrida de la tradición histórica y etnográfica. Por lo que es factible hablar de cierta homogeneidad del discurso público.

5º La presencia de la cultura de elite o legitimada sobrepasa a la de la cultura popular. De la misma forma, la cultura artístico-literaria domina sobre la cultura científico-tecnológica.

La tradición y lo que nos confirmó alguno de los colaboradores entrevistados explica la profusión de los contenidos humanísticos en la prensa: los intelectuales no disponían de tribunas para expresarse, y las páginas de los periódicos eran gratuitas y con difusión garantizada. Mientras, los intelectuales de Ciencias tenían una relación menor con los periódicos.

6º Respecto a la línea editorial, las agendas temáticas indican en qué diarios destacó el cariz populista y en cuáles el reflexivo respecto a la Ciencia, a la Cultura y a la canariedad. Dos indicativos del cariz, la cultura popular y las pseudociencias, alcanzaron en La Provincia cotas relevantes respecto a los otros tres diarios.

Según el número de informaciones y la superficie dedicados a Ciencia y Cultura, el más productivo fue Diario de Las Palmas. El menos, El Día.

El seguimiento mensual desvela la tendencia a publicar estas informaciones en determinados meses. En 1975, los cuatro periódicos dieron el máximo de informaciones en verano. Esta dinámica se atenuó en 1982, lo que hace pensar que estos temas superaban cierta consideración de informaciones de relleno.

Los diarios que más ciencia y cultura publicaron en las primeras planas fueron Diario de Las Palmas de 1975, con 86 informaciones, y El Día del 82, con 92. Se registraron dos primeras planas dedicadas íntegramente a noticias culturales, publicadas por El Día en mayo de 1982.

De la inserción en páginas pares o impares tenemos que, globalmente, la prensa insular insertaba las informaciones de ciencia y cultura con mayor frecuencia en las páginas pares o de la izquierda. En El Día predominaron las impares en 1975, y las pares en el 82. En La Tarde preferían las impares. En La Provincia, las pares; y en Diario de Las Palmas el reparto fue equilibrado en 1975, y favorable a las pares en el 82.

En los cuatro periódicos dominan los géneros periodísticos informativos sobre los de opinión. En la información destaca la noticia propia y de agencia. Y en la opinión, el comentario-columna de los colaboradores (establecimos ocho géneros: cuatro informativos –noticia, reportaje, entrevista y crónica–, y cuatro de opinión -artículo editorial, comentario-columna, artículo de opinión y cartas al director-).

El peso de la opinión varía entre los diarios. En 1975, la presencia de los colaboradores destacó en Diario de Las Palmas, con el 12’6 % de la producción textual. La Provincia fue el diario en el que menos presencia tuvieron los colaboradores en este primer año estudiado. En 1982, el rotativo más abierto a la colaboración fue El Día, con el 11 % de la superficie; y el que menos, Diario de Las Palmas.

El Día y La Provincia aumentaron, de 1975 a 1982, el espacio cedido a colaboraciones y a opinión. Diario de Las Palmas lo redujo considerablemente.

A pesar de la presencia notable de la colaboración y de la opinión en la prensa canaria, son muy pocos los meses que impiden que la noticia sea el formato dominante.

En cuanto a los contenidos, las agendas de los diarios muestran diferencias entre sí. De las 104 categorías temáticas, cada periódico se centraba sólo en algunas de ellas. Las fluctuaciones van de los 55 temas de La Tarde de 1982 a los 91 del de mayor riqueza temática, La Provincia de 1975.

Salvo El Día, los otros tres rotativos disminuyeron del 75 al 82 la variedad de su agenda temática. La cultura artístico-literaria ocupó siempre más espacio que la científico-tecnológica.

La agrupación de las categorías por afinidades temáticas aporta los resultados siguientes:

En la macrocategoría Ciencia englobamos Ciencias, Tecnología e Investigación Científica. La Tarde fue el que más destacó, en 1975. En el 82, Diario de Las Palmas pasó a ser el más prolífico. El Día fue el más escaso en ambos años.

La información científico-tecnológica no gozaba en la prensa diaria de gran presencia. Y aunque en 1982 La Tarde y La Provincia ya tenían secciones de Ciencia y Tecnología, los cuatro diarios redujeron ese año la superficie que les dedicó.

La macrocategoría Cultura engloba Arte, Ciencias Humanas, Ciencias Sociales, Lengua-Real Academia Española-Literatura y Música. La Provincia y Diario de Las Palmas fueron los más productivos.

Las ofertas informativas sobre lenguajes artísticos, literarios y musicales novedosos tenían una cabida limitada en el discurso público (nos referimos a las vanguardias y las propuestas de la contracultura y la anticultura). El cómic, el jazz, el flamenco o el arte cinético eran sugerencias aún minoritarias, paralelas al circuito académico legitimador.

Excluidos el cine y la música pop-rock por su preponderancia, Diario de Las Palmas de 1982 fue el periódico más abierto a la temática cultural "no académica".

En intelectuales, filosofía y teología obtenemos que La Provincia fue el más proclive a incluirlas en la agenda de 1975. En el 82 la igualó El Día.

La categoría Universidad (Universidad de La Laguna [ULL], Colegio Universitario y Politécnica Las Palmas de Gran Canaria, y Centros Asociados de la UNED) recoge la presencia de la institución en la prensa como asunto informativo y como promotor de informaciones.

En 1975 fue La Provincia el que más habló de la Universidad, seguido de Diario de Las Palmas. En El Día la presencia fue ínfima y más evidente en La Tarde. En 1982 los diarios grancanarios redujeron la cobertura de la Universidad, mientras que el tinerfeño El Día la aumentó.

La difusión de la ciencia y la cultura tiene su reverso en las pseudociencias. La Provincia, diario con gran tradición cultural, es el que publicó más curiosidades pseudocientíficas, aunque las redujo en 1982. Los más reacios al sensacionalismo fueron El Día y Diario de Las Palmas.

Los Aspectos identitarios de la canariedad se engloban en las categorías Antropología Cultural, Español de Canarias y Región. Junto con Historia de Canarias conforman la herencia cultural compartida por los canarios como esencia común. El periódico que más se ocupó de "lo nuestro" fue Diario de Las Palmas. Los cuatro rotativos disminuyeron del 75 al 82 la cobertura de la temática identitaria y el uso de vocablos-clave, salvo La Provincia, que los aumentó.

La interpretación del descenso de "lo canario" en el discurso periodístico es compleja. Por un lado tenemos que en 1982 se aprueba el Estatuto de Autonomía, en el que se recogen las particularidades culturales de Canarias. Sin embargo, las posibilidades que brindaba el texto jurídico referencia de los canarios no se reflejaron en estos medios impresos. Por otro lado, el Archipiélago atravesó, entre 1976 y 1980, una situación política inestable, a causa de los atentados del Movimiento por la Autodeterminación y la Independencia del Archipiélago Canario, el MPAIAC (surgido el 22 octubre 1964), ante los cuales sabemos que el Gobierno de España no permaneció impasible (en diciembre de 1975 comienza a emitir La Voz de Canarias Libre y en noviembre 1976 estalla la bomba en Galerías Preciados de las Palmas de Gran Canaria).

Relacionados con la canariedad están los vocablos-clave alusivos a la mismidad y a la alteridad. Consisten en 269 términos y locuciones, 105 si se agrupan por morfologías léxicas próximas; y 692 usos constatados en titulares y sumarios.

Los vocablos-clave fueron una herramienta lingüística que permitió percibir la carga connotativa de los titulares y sumarios. Los organizamos en los cuatro subcampos, según el aspecto identitario al que hicieran referencia:

- "Peculiaridades de la raza" (guanche, se entiende)

- "El territorio" (entendido como la nación, el país canario)

- "Costumbres y tradiciones" y

- "Cultura" (en clave antropológica o etnográfica)

La clasificación en una escala de índice de expresividad, con tres valores, concluyó que los ítemes con connotación o carga subjetiva sobrepasan a los que manifiestan una tendencia hacia la objetividad. Los periódicos en los que identificamos más vocablos-clave sobre canariedad son los editados en Gran Canaria: Diario de Las Palmas y La Provincia; luego en los tinerfeños El Día y La Tarde.

Políticas es el séptimo y último agrupamiento, referido a la política cultural, educativa, científica y universitaria. Se refiere a la ciencia, la cultura, la educación y la investigación en clave de gestión político-administrativa. La Provincia fue el diario que más se ocupó de la política científico-cultural, seguido del otro periódico de Editorial Prensa Canaria, Diario de Las Palmas. Luego están La Tarde y El Día.

La cobertura periodística fue desigual. La Política cultural, predominó a causa del debate público de los planes culturales insulares de 1975. La educativa y universitaria, fueron sólo testimoniales, a pesar del debate suscitado en 1982 por la Ley de Autonomía Universitaria. Y la científica, apenas aparece.

En las diez subcategorías más frecuentes en los cuatro rotativos, se observan coincidencias sintomáticas de un discurso homogeneizado. Aunque cada agenda da claves para averiguar qué diarios apostaban por una temática tradicional y cuáles por otra innovadora.

Los diez temas a los que se les dedicó más espacio fueron Historia de Canarias, presente en los cuatro periódicos los dos años; Medicina, ausente sólo en El Día de 1982 (es el duodécimo); siguen Pintura, Folclore, Cine, Música pop-rock, Literatura narrativa y poesía, Tecnología, Teatro escenificado, Música clásica sinfónica, Patrimonio histórico y artístico, Ritos, Historia general y Antropología Cultural, en ese listado de los diez asuntos más frecuentes.

En cuanto a la organización de los contenidos en secciones, no siempre hay coherencia. O no existen secciones específicas o, si existen, la oferta informativa sobrepasa su espacio, apareciendo las noticias de Ciencia y Cultura dispersas por casi todo el periódico. De hecho, son las secciones Colaboradores, Canarias y Local las que más textos proporcionaron.

La estructura interna de los diarios varió con el tiempo. Su análisis desveló casos extremos, como el de La Provincia de 1975, que ni siquiera presentaba todos sus contenidos y páginas organizados por secciones; y el de La Tarde de 1982, un vespertino con una estructura clara y actual.

La comparación con los modelos arquetípicos de La Vanguardia Española y El País de esos años confirma los aspectos tradicionales de la prensa canaria y las innovaciones de su oferta informativa. En los diarios canarios hubo secciones que significaban una innovación y una apuesta informativa por temáticas que se habían ganado un espacio fijo, a semejanza de lo que ocurría en la prensa nacional.

Esta innovación se ejemplifica en las secciones de Ciencia y Tecnología. En 1982, el periodismo escrito insular había incorporado páginas específicas para informar de los avances científicos y tecnológicos mundiales. Entre ellos, los médicos, sobre todo trasplantes y oncología, la carrera espacial, las energías alternativas, los nuevos materiales y el medio ambiente.

El vespertino La Tarde fue el diario que ya en 1982 tenía organizada su oferta informativa científica según unas secciones estables y nuevas en el panorama canario: Medicina, Ciencia y Técnica, Medio Ambiente, Energía, Consumo y Enseñanza. Por su parte, La Provincia del 82 marcaba cierta originalidad con la subsección Ciencia y Tecnología dentro de las Páginas Especiales del Domingo, a las que estaba supeditada y sin presencia continuada.

El registro de las agencias de noticias ha permitido comparar la producción propia y la externa. El comportamiento de cada rotativo varía de 1975 a 1982. Destaca la proporción de textos de agencias en La Tarde y Diario de Las Palmas de 1975; pero el vespertino grancanario los redujo a más de la mitad en 1982, anteponiendo ahora los asuntos insulares a los de afuera.

Buscar en el discurso periodístico las instituciones públicas y privadas que abastecían de noticias a la prensa supone saber quiénes eran los productores de ciencia y cultura. Así, el apartado Promotores de información permitió averiguar a qué instituciones miraban los periódicos, y qué relación de predominio había entre ellas.

La presencia de algunas entidades se debe a un nexo tradicional con los diarios. Es el caso de La Provincia y El Museo Canario. Otras están por su poder económico, como las cajas de ahorro de ambas provincias; por su preeminencia social, como el Casino de Tenerife; o por su calado en la sociedad, como la ULL.

En su mayoría, son instituciones vinculadas al fomento de la cultura artístico-literaria. La científico-técnica emanaba de la Universidad de La Laguna, de la Politécnica de Las Palmas, del Hospital General y Clínico de Tenerife (hoy Universitario de Canarias), del Instituto de Productos Orgánicos Naturales y del Instituto Astrofísico de Canarias. En mucha menor medida se publicaron noticias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de la NASA y de otros organismos científicos españoles y extranjeros.

La pertenencia del Club Prensa Canaria a la Editorial Prensa Canaria (editora de La Provincia y de Diario de Las Palmas) explica su protagonismo en los diarios grancanarios. Lo mismo ocurre con el Club La Prensa, de la Editorial Leoncio Rodríguez, editora de El Día.

Los medios de comunicación citados como promotores de información fueron Televisión Española, Televisión Española en Canarias, Radio ECCA y Radio Nacional de España, entre otros pocos. Pero todos con una presencia reducida.

Los principales generadores de información se localizaban en las islas capitalinas, Gran Canaria y Tenerife.

Conclusiones

La dicotomía entre cultura científico-tecnológica y cultura artístico-literaria no sólo se plasma en el discurso de la prensa canaria, sino que ya en 1982 estaba acentuada con el afianzamiento de secciones diferenciadas de Cultura y Ciencia, como ocurría en la prensa de difusión nacional.

Respecto a la canariedad, los resultados confirman el papel desempeñado por el discurso periodístico en la formación de una herencia cultural. Si no en el sentido que establece el geógrafo británico David Lowenthal cuando habla de la fabricación y glorificación de un legado, sí en el de la configuración de un imaginario común. Imaginario nutrido de las miradas a la historia y a la etnografía canarias. Miradas fomentadas por determinados sectores sociales y reflejadas en el discurso público, que se relacionan con el afán de afianzarse como una sociedad con señas de identidad.

En fin, miradas a "lo nuestro" que afectan a las categorías Historia de Canarias, Antropología Cultural, español de Canarias y Región. Pero habría que añadir el enfoque indigenista de muchas informaciones sobre música, pintura, escultura, cine, literatura e incluso ciencia (fauna, flora y geología canarias, por ejemplo), que refuerzan el uso mediático y social del pasado de Canarias.

Bibliografía

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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Meneses Fernández, María Dolores (2002): El discurso de la prensa canaria durante la transición. Aproximación a los contenidos científicos y culturales. Revista Latina de Comunicación Social, 52. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/20025215meneses.htm