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Revista Latina de Comunicación Social 54 marzo de 2003
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| Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social |
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Descripción de la estructura funcional del gabinete de prensa político en los entornos informativos locales Lic. Concha Mateos Martín © La prensa independiente no está en expansión. Las publicaciones comerciales no crecen. Cada día aparecen boletines informativos nuevos, temáticos, especializados, generalmente vinculados a instituciones o entidades privadas o públicas, pero distribuidos gratuitamente, en circuitos no comerciales, entre asociados, afiliados, clientes de una firma. Aumentan los órganos oficiales de expresión, pero no las publicaciones independientes. Lo cual significa que aumenta el volumen de periodismo pagado antes de ser escrito, no después, como era el caso de los periódicos o revistas de venta al número. Aunque a este argumento se le podría oponer otro que en parte lo desmontaría: lo determinante no es si se paga lo escrito antes o después de ser escrito, sino hasta qué punto el pago dicta o no dicta el contenido y el enfoque de lo escrito. En cualquier caso, tal interrogación en forma de paradoja, a pesar de que resulta altamente provocadora, no constituye el tema de nuestro diserto, así que la dejaremos ahí extendida en el zaguán de nuestra reflexión y pasaremos a enfocar el pivote de este artículo: cómo se configura la dinámica informativa del periodismo de encargo pagado por una fuente política, sindical o institucional para operar en un entorno local. Los puestos de trabajo para periodistas de encargo, encargados de la información dentro de una entidad o una empresa, están aumentando. Aumentando en número y haciendo aumentar también la media salarial de una profesión que se mueve en la gama baja de los niveles de remuneración de los trabajadores con estudios superiores. En España, en el año 2003, los redactores de diarios locales y regionales se mueven en un margen salarial en torno a los 1.000 y 1.100 euros, cuando se trata de las publicaciones líderes en la región; las de segunda y tercera, lógicamente se colocan en salarios más bajas. Las radios y televisiones locales incluso mantienen medias salariales por debajo de los 1.000 euros entre la plantilla de redactores. Sin embargo, los gabinetes de prensa de órganos de gobierno, partidos, sindicatos, fundaciones, universidades, organizaciones empresariales, instituciones culturales, etc., pagan sueldos que en los peores casos se igualan a los mejores casos de los medios de información. Por tanto, los gabinetes de prensa están creando empleo y un empleo más deseable económicamente para los empleados que el de las redacciones de medios, por lo que podemos inferir que el sector en expansión para las oportunidades laborales de los periodistas son los gabinetes de prensa; ése es el sector que está creando empleo periodístico con mayor densidad, intensidad y atractivo. Pero nuestros alevines periodistas precisamente salen de las facultades más dotados para el tipo de periodismo que actualmente está en regresión, que para el tipo de periodismo que está en expansión. Este breve bosquejo pretende servir de guía teórica y estructura argumental (incluso de venta ante los patronos contratadores de periodistas para sus gabinetes de prensa nacientes) para todos aquellos nuevos profesionales que empiecen a buscarse la vida laboral como responsables de relaciones informativas de un partido político, una fundación, un sindicato, una institución, una oenegé o cualquier asociación de carácter socio-político que trabaje en entornos informativos de ámbito local. Un periodista ha de tener muy claro el marco teórico del desarrollo de su trabajo. Y si lo tiene sabrá con claridad y con rapidez cómo se ha de contestar a agresiones de este tipo:
Y cosas por el estilo. Un trabajo profesional con información es un trabajo profesional como todos los trabajos: se hace bien o mal, dependiendo de lo listo que uno o una es y de lo que sabe y ha aprendido. Al término de este texto, el lector deberá preguntarse si ha encontrado argumentos para defender el trabajo profesional de los gabinetes de prensa. Según la intención de la autora, el texto le debería aportar argumentos sólidos para discriminar conceptualmente los rasgos del trabajo de un gabinete de prensa político en el ámbito local. Y también debería trazar con nitidez (evidenciar, sacar a la vista) el entramado cotidiano de las tareas que caracterizan al gabinete de prensa que no es meramente un oficinista seducido por un sueldo. Los gabinetes de prensa suelen tener mejor salario y mejor horario y calendario de vacaciones que los redactores de televisión local, prensa local radio local y agencias locales, como ya hemos dicho. Pero no les pagan más por ser más dóciles o más manejables. Un gabinete de prensa profesional trabaja por producir información desde el lado de las fuentes, pero información. Y no importa de qué lado de las fuentes estás trabajando, importa si lo que haces es información o no lo es. Por qué y para qué un gabinete Poner en marcha un gabinete de prensa dentro de la Cosa (vamos a entender Cosa como sinónimo de partido, sindicato, fundación, etc.) significa introducir en el trabajo de la Cosa un factor profesional especializado para gestionar las relaciones informativas. Y hay tres razones básicas que aconsejan y obligan a introducir un trabajo profesional en las relaciones informativas de esa cualquier Cosa:
Estas tres razones invitan a plantear las relaciones informativas de ese partido, sindicato local, institución... desde la perspectiva profesional de un periodista que pueda aportar a la organización un capital profesional técnico especializado. De forma resumida podemos concluir que las tres razones son:
Estas razones que sostienen la necesidad de poner en marcha un gabinete de prensa o de comunicación determinan, a su vez, los fines que tal gabinete debe perseguir, es decir los porqués nos marcan los para qué. El gabinete de prensa del que estamos hablando ha de servir:
Sabiendo que para eso queremos un gabinete de prensa, resulta sencillo desprender o deducir las características que deben acompañar a la persona que lo gestione hablamos de un supuesto en el que se contempla sólo a una persona para gestionar las relaciones informativas. Y hablamos de ese supuesto porque así plantean las organizaciones inicialmente su demanda. Descripción Interesa que el periodista que afronte el diseño y la constitución de este gabinete de prensa se acerque o se adapte lo más posible al siguiente perfil:
FUNCIONES El gabinete de prensa habrá de cuidar básicamente de tres aspectos de las relaciones informativas que la Cosa debe realizar con criterio y estilo periodísticos:
TAREAS De cada uno de los tres puntos anteriores se desprende cuáles son, por tanto, las tareas concretas que debe llevar a cabo el gabinete de prensa en la labor de día a día:
También conviene en este campo de las relaciones públicas contactar a veces con los periodistas para sugerirles temas en los momentos de sequía informativa, pero temas que no se vinculen con la organización para la que se trabaja. Es decir, funcionar a veces como un redactor del medio o agencia a la que se trata de "conquistar" y sugerirles asuntos que hemos visto o conocido y que nos parece que son interesantes para que ellos los tomen. Ese tipo de detalles de solidaridad entre periodistas puede funcionar muy bien para que el jefe de prensa de una organización política sea percibido como un profesional más de los medios que de la organización, porque tales detalles demuestran conexión con el punto de vista de los periodistas de medios. Nos queda tan sólo añadir un aspecto decisivo a la configuración de funciones del gabinete de relaciones informativas: la comunicación interna. Un sindicato, partido, institución, asociación, fundación... debe seguir creando el vínculo informativo entre sus miembros que pueda generar entre todos ellos y desde todos ellos hacia la sociedad un discurso homogéneo, organizado, coherente, unívoco y armónico. Es decir, a todos los miembros del sindicato, partido, institución, asociación, fundación... hay que susurrarles informativamente una interpretación única y colectiva del contexto de actualidad, para que todos ellos sostengan de forma orquestada la visión y tesis centrales de la Cosa. La entidad debe sembrar sus planteamientos internamente para que de forma colectiva y permanente, a través de todas sus bocas, la entidad hable a la sociedad, más allá y más acá de los medios masivos, públicos y comerciales de comunicación. Para eso es necesario editar y distribuir el órgano oficial de información interna y elaborarlo con estilo periodístico, competente, equiparable al de cualquier medio de información convencional. Una vez que hemos tocado la relación del jefe de prensa con el entramado interno de la organización, vamos a dedicar un párrafo al detallar la importancia de que el jefe de prensa mantenga relaciones habituales con las piezas clave de la trama de cargos y técnicos del sindicato, partido o institución. Dentro de una organización social se suelen mover más informaciones de las que llegan a oídos del jefe de prensa que está vinculado de forma casi exclusiva a la cabeza directiva. El periodista que trabaja en una entidad no debe perder sus artes de oficio periodístico y por ello debe mantener una relación de permanente curiosidad y rastreo entre todos los estamentos, áreas, departamentos y secciones de la Cosa. Con un repaso periódico de los portavoces de cada una de esas áreas, el jefe de prensa logrará un control informativo de la entidad que le facilitará toda la tarea: le dará ideas para sacar comunicados, para generar actos informativos, para proponer entrevistas en los distintos medios, para enviar a algún portavoz de la Cosa a programas de tertulias o debates. También el contacto, frecuente y periódico, con el personal y los técnicos le facilitará conocimientos especializados que enriquecerán el contenido informativo de sus trabajos. Se trata, en definitiva, de que el periodista se comporte con las personas de la organización para la que trabaja como si no les conociera de siempre y como si fuera un periodista que llega de un medio y tiene la oportunidad de hacer una entrevista con detenimiento a alguien. El periodista dentro de la Cosa debe seguir trabajando como si fuera de fuera de la Cosa. JORNADA TIPO Vamos a prefigurar el desarrollo de una jornada cualquiera de trabajo de un periodista en su oficina de una organización local. Las primeras horas de la mañana son de toma de posición: qué han anunciado las radios en los primeros informativos, qué previsiones tienen para el día las agencias, qué cuentan las televisiones en sus ediciones de mañana y qué han escrito los periódicos. Este seguimiento inicial puede ser el detonante de toda la actividad a lo largo del día, porque tal vez haya que reaccionar a algo que han dicho otras entidades, quizá haya que suspender algo previsto por la entidad para la que se trabaja porque las previsiones informativas de la jornada no auguran que se pueda tener éxito, dado por ejemplo que se presentan temas con mucho protagonismo que nos van a hacer demasiada competencia, o que quizá un suceso ha acaparado la atención del día o exige hablar de otro asuntos, es decir, trastoca la agenda de los medios. También el seguimiento inicial de los medios puede que nos invite a ponernos en contacto con alguno de ellos para ofrecerle reacciones de alguno de nuestros portavoces respecto a algún tema o a exigirle aclaraciones, compensaciones o rectificaciones de alguna información que ha sacado y en la que se ha alterado algo dicho o difundido por nuestra Cosa. También puede ser que algún tema sacado por algún medio nos aconseje que preparemos para los próximos días una rueda de prensa o un comunicado. Todo ese tipo de reacciones hay que tomarlas a primera hora del día, para poder trabajar con tiempo en la resolución. Pasado el seguimiento inicial viene una fase de diseño del corto plazo: qué se va a emitir en el día o, incluso, en la mañana. Después viene un tramo de ejecución, de hacer lo que se va a emitir en ese día: entrevista en algún medio, redacción y envío de notas, realización de las ruedas de prensa previstas. Tras la actividad de informar se inicia nuevamente un periodo de seguimiento, que dependerá de las horas de programación informativa de las emisoras de radio y televisión locales. En las últimas horas de la primera parte del día encajan mejor los encuentros del jefe de prensa con el personal y los técnicos para preparar temas. Por último se abre el momento de enviar las agendas de actividades, convocatorias o agendas de líderes para la jornada siguiente. Como vemos, la actividad cotidiana del trabajo periodístico en el interior de una organización social o política sigue la misma pauta que la actividad periodística en cualquier medio informativo: estar al tanto, observar, averiguar, entrevistar, confeccionar y emitir. Eso es lo que debe hacer un redactor de un periódico o de una emisora, sea de radio o de televisión para elaborar su información. Eso es también lo que debe hacer el periodista de una Cosa, aunque el texto final del reportaje o nota no lo firme él y aunque además tenga otras tareas añadidas, como la de hacer el seguimiento de medios después de que las noticias se emitan o se publican. Todos los principios aplicables al periodismo en los medios han de ser aplicados igualmente en el periodismo de instituciones: veracidad, interés, contraste de la información, documentación, identificación de fuentes. Por eso, cerramos esta descripción afirmando que el trabajo de información dentro de las organizaciones requiere de un planteamiento profesional especializado, requiere trazarse en continuidad con los medios. Y por tanto, requiere que ser desempeñado por personas formadas de forma expresa para tales fines. Solamente así la institución logrará eficacia en la gestión pública de su comunicación, de su imagen y de las informaciones en las que se vea contenida. En este texto hemos dejado plasmados los argumentos que pueden ayudar a quien lo precise a defender esta tesis. Bibliografía Álvarez, Tomás; Caballero, Mercedes. Vendedores de imagen: los retos de los nuevos gabinetes de comunicación. Barcelona: Paidós, 1997. Cárdenas Rica, María Luisa. Gabinetes de prensa municipales en la provincia de Sevilla: la información como servicio local. Sevilla: Diputación de Sevilla, 2000. Fernández Areal, Manuel; Pena Rodríguez, Alberto (editores). Información política y gabinetes de comunicación: primer seminario europeo de comunicación social. Pontevedra, 1998. García Aguilera, Raúl. Poder, imagen y comunicación: los gabinetes de prensa de las instituciones autonómicas de Castilla y León. Valladolid: Ámbitos, 2001. Maciá, Juan (editor). Los gabinetes de prensa, alternativa profesional. Madrid: Fundación Alfredo Brañas, 1996. Martín Martín, Fernando. El gabinete de comunicación: periodismo empresarial. 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