|
Contribución de la
planificación técnica al desarrollo de la
radio
Ing. Pedro Juan Baquero
Pérez ©
Profesor asociado de la Universidad de La Laguna
pbaquero@ull.es
Introducción
A pesar
que la radio constituye uno de los pilares básicos de los medios de
comunicación social no parece que en la actualidad las autoridades
públicas estén tomando medidas que propicien un desarrollo de este medio.
Así, mientras en los últimos años en el mercado radiofónico se ha
producido un cambio considerable en la oferta y la demanda, en cambio el
modelo radiofónico regulatorio sigue con la misma configuración de los
años setenta. El Plan Técnico Nacional actual de la radio sigue con el
mismo modelo para las emisoras privadas que en 1979 [
1]
y en el horizonte cercano no parece que se le augure a la radio en su
formato actual un futuro muy diferente. En los próximos años no parece que
los tradicionales sistemas de frecuencia modulada (FM) y de onda media
(más conocido como AM) vayan a morir en manos de la nueva radio digital.
En opinión de autor, el actual modelo normativo es un factor que está
limitando el desarrollo de la radiodifusión sonora, sólo la aplicación de
una nueva planificación técnica nacional para la FM podrá permitir que la
radiodifusión pueda consolidarse conforme a la distribución territorial
existente en España y que la misma Ley General de Telecomunicaciones
procura garantizar en los futuros Planes Técnicos Nacionales.[
2]
Así mientras que la Ley General de Telecomunicaciones no cambia el régimen
jurídico básico de la radiodifusión [3],
en cambio entra a marcar directrices para el modelo de distribución del
mapa radiodifusor, eso sí, respetando los derechos reconocidos a los
actuales operadores con arreglo a la planificación ahora vigente.
El
proceso de globalización y concentración de los medios junto con una
segmentación de las masas son las principales tendencias que están
ocurriendo en los nuevos medios de comunicación social [
4].
Como es sabido se está produciendo la consolidación de un nuevo medio de
comunicación social basado en Internet, que está arañando audiencia a los
medios tradicionales [5].
Al mismo tiempo, la audiencia (medida en número de horas totales) está
cercana a la saturación, y no parece que vaya a crecer, al menos de forma
significativa. Se espera que la televisión siga siendo la estrella de los
medios de comunicación en los próximos años. Se está produciendo un
considerable aumento de la oferta de servicios de información, radio,
televisión, etc. y, por tanto, de la competencia entre los grupos de
comunicación social. Como forma de competir los medios buscarán
globalizarse, concentrarse, diversificarse y aumentar su productividad.
Frente a esta globalización y concentración en pocas manos, y por
consiguiente con elementos internacionales de poder privados cada vez más
importantes, está apareciendo la tendencia contraria: la atomización de
los medios. El bajo coste de los equipos de radio y audiovisuales implica
que "cualquiera" puede ofrecer contenidos al público dentro de un ámbito
reducido al barrio, ciudad e incluso la comarca. En muchos casos estos
medios funcionan en precario gracias a la voluntad e interés personal de
determinados colectivos. En otros casos, se trata de iniciativas con
objetivos de rentabilidad que aunque muchos lleguen a buen término, otros
muchos terminarán muriendo o cambiando de manos. Posiblemente los grupos
que consigan sobrevivir participen dentro de la vorágine globalizadora,
aunque seguirán ofreciendo contenidos locales como elemento diferenciador
y como forma de competir.
La radio
seguirá siendo uno de los principales medios y será posiblemente entre los
tradicionales medios el que sufra menos la entrada de nuevos medios de
comunicación social basados en Internet. También, los grupos nacionales de
radiodifusión [6]
han participado en este proceso de globalización y concentración. En
particular, las tendencias generales para la radiodifusión
son:
- La
audiencia se mantendrá a unos niveles equivalentes a los actuales. [7] -
La radio continuará siendo la "hermana pobre" de los medios de
comunicación social. [8] -
Se espera una estabilización del volumen de ingresos. - Existe en la
actualidad un incremento importante de la demanda de más canales
radiofónicos. [9]
- Se mantendrá la demanda permanente de "radios libres" con coberturas
muy reducidas. [10]
Estas
tendencias están configurando un escenario con una fuerte competencia en
la radiodifusión sonora. La gran demanda por parte de la sociedad de
nuevas emisoras, junto con las limitaciones del espectro radioeléctrico,
llevará a que las autoridades públicas incrementen de nuevo el número de
frecuencias [
11]
con emisoras con potencias reducidas y, al mismo tiempo, procurarán
acelerar la entrada de la radio digital [12]
que es una tecnología que goza de gran atractivo tecnológico por la
posibilidad de los nuevos servicios que puede ofrecer. La radio digital
[
13]
no sólo mejora sustancialmente la calidad del sonido, sino que al mismo
tiempo permite la incorporación de una serie de facilidades adicionales al
usuario y configurar de forma sencilla coberturas de programas en los
diferentes ámbitos: nacional, regional y local. Aunque se espera una
rápida introducción con la televisión digital terrenal, la radio digital
terrenal tiene una serie de particularidades que hace que su introducción
a corto plazo esté llena de una serie de incógnitas. La introducción de la
radio digital se puede ver frenada por:
- no
existe disponibilidad de receptores asequibles, y que justifiquen el
servicio prestado, [
14] -
la competencia con la radio digital por satélite y por cable, [15] -
una oferta amplia y creciente de la radio tradicional (FM y AM), - la
existencia de otros servicios bidireccionales equivalentes en contenidos
gráficos y escritos, frente a la unidireccionalidad de la radio digital,
[
16]
y - la difícil aceptación de la modalidad de pago por el servicio de
radio digital terrenal que haga viable su instalación [17].
Se suele
argumentar que la introducción de radio digital terrenal tiene su
equivalente cuando se introdujo la radiodifusión sonora de frecuencia
modulada, donde tampoco existían receptores de FM y por el contrario está
en la actualidad totalmente extendida.
Existen
una serie de diferencias con aquella situación que hace cuestionable esa
comparación:
- En el
momento de la introducción de la FM, la oferta radiodifusora por AM estaba
limitada a muy pocos canales, igualmente sólo existían dos canales de TV.
Además, en la cobertura de la señal de la radio (y de televisión) existían
muchos lugares de sombra. - No existía la competencia de otros medios
(cable, satélite). - La programación de AM era generalista, con la FM
apareció programación más especializada (radio fórmula). - No existía
una programación local y regional significativa, que sí ofrecía la
FM. - Los equipos actuales de transmisión de FM son bastante más
baratos comparados con los de la radio digital.
Por lo
que la radio, actualmente analógica, además de continuar manteniendo su
importante cuota de mercado, tendrá dificultades para evolucionar hacia
sistemas digitales. La legislación estatal todavía no contempla la
obligatoriedad que las actuales emisoras de radio analógicas adopten las
tecnologías digitales [18]
y, posiblemente, cuando la radio digital se introduzca coexistan durante
bastante tiempo ambas tecnologías. Por último, la movilidad que permite la
radio terrenal será un factor determinante para que no muera (al menos en
el horizonte cercano) en manos de otras modalidades de radio (Internet,
cable y satélite).
Análisis
del Plan Técnico Nacional de radiodifusión sonora
En el
Plan Técnico Nacional de FM [
19]
(a partir de ahora PTN) se establecen los parámetros técnicos para los
distintos tipos de emisoras [20].
El modelo español de la radio está establecido en un plano público y otro
privado. Las emisoras públicas se configuran en las tres dimensiones
territoriales: estatal (Radio Nacional de España -RNE), regional (las
radios autonómicas) y la local (las emisoras municipales). RNE tiene
cobertura en todas las comunidades autónomas [
21]
y las radios autonómicas tienen cobertura dentro de su comunidad autónoma.
En ambos casos la cobertura está determinada por los parámetros técnicos
publicados en el PTN. Las municipales son el otro tipo de emisoras, las
cuales no tienen asignadas frecuencias en el PTN, ya que se les asignan a
medida que soliciten la concesión, debiéndose ajustar a las
características establecidas en el PTN [
22].
Mientras que en el plano público están representadas las tres dimensiones
territoriales, no ocurre lo mismo en el plano privado. Las emisoras de
gestión indirecta (privadas) se conceden por las Comunidades Autónomas con
competencias en medios de comunicación social a empresas privadas. La
concesión no se establece conforme a conseguir una cobertura de ámbito
local, regional o estatal para una cadena o concesionario determinado,
sino que la cobertura viene determinada por los parámetros técnicos
publicados en el PTN [23].
En el modelo español de radiodifusión sonora el Estado fija los parámetros
técnicos [24]
a través del PTN y son las Comunidades Autónomas las que definen las
condiciones de la concesión [25]
y deciden su reparto. Entre las carencias del modelo español configurado
prácticamente sobre la base del PTN actual [26]
tenemos:
- Las
radios públicas (RNE y autonómicas) no tienen asignadas frecuencias
suficientes para cubrir a toda la población. - La implantación de una
emisora municipal no garantiza la extensión de ese servicio a todos los
habitantes del municipio. [
27] -
No se contempla la posibilidad de que sea la iniciativa privada quién
implante la emisora con ámbito municipal si un Ayuntamiento no hace uso de
su facultad. [
28]
- No están contempladas las emisoras culturales y educativas en el
ámbito local y con muy baja cobertura. Lo que supone que determinados
colectivos con necesidades de comunicación social no se encuentran
soportados por una normativa legal. [
29] -
No existen requisitos específicos para emisoras sin objetivos comerciales,
por ejemplo, culturales con necesidades de cobertura superiores a la que
ofrece un solo emisor, por ejemplo, determinadas radios universitarias o
formativas. [
30] -
Las frecuencias se imponen antes que el mercado las solicite: primero se
fijan en el Plan Técnico, y luego se sacan a concurso público [31].
Cuando debería ser el mercado el que vaya "asignando" frecuencias, con
independencia que se establezcan requisitos para garantizar la oferta de
este servicio en las zonas menos atractivas. - No existen cadenas privadas
consideradas legalmente con ámbito insular, regional y estatal. [32] -
Las emisoras privadas no están obligadas a extender su cobertura a la
mayor parte de la población. [33] -
Las frecuencias técnicamente libres no se corresponden con las legalmente
libres. [34] -
Determinadas necesidades comerciales no están contempladas. [35]
Todas
estas razones, junto conque las Comunidades Autónomas no tienen
competencias en establecer aspectos claves como la distribución geográfica
de las emisoras, producen que sea difícil definir una política eficiente
para los medios de radiodifusión sonora por parte de las autoridades
regionales.
Las
carencias expuestas implican cierta "represión" de las autoridades
reguladoras públicas sobre las necesidades de comunicación social de la
sociedad. La experiencia ha demostrado que las emisoras han proliferado
rápidamente cuando no se ha establecido una actividad rigurosa de
"policía" en el ámbito de la radiodifusión. Esto ha producido
que:
- Han
proliferado las emisoras privadas de todo tipo (culturales, educativas,
pertenecientes a sectas, comerciales, etc.). [36] -
Muchas emisoras municipales y privadas autorizadas han cambiado los
parámetros técnicos concedidos y/o han ampliado el número de sus emisores.
[
37]
Por
tanto, en la actual situación, sin un control riguroso por parte de las
autoridades competentes, se corre el peligro de llevar al servicio de FM a
una situación crítica debido a la degradación de la calidad del servicio
de radiodifusión producido, entre otros motivos [
38],
por las continuas interferencias. Aunque un control riguroso pueda frenar,
aunque no parar, la entrada de emisoras sin autorización, los peligros
vendrían dados por: - Una mayor concentración y, por tanto, menor
pluralidad. - Fuertes desequilibrios territoriales en la oferta
radiofónica.
Frente a
la concentración producida por las cadenas estatales, una mayor pluralidad
será definida principalmente por las personas o grupos radiodifusores
regionales que existan en cada comunidad autónoma. La ampliación del PTN
podrá suponer, aparte de la posibilidad de legalizar a muchas de las
emisoras sin autorización que están actualmente emitiendo, un aumento
deseable de la pluralidad. Aunque a corto plazo puedan aliviar y corregir
la actual situación de concentración [
39],
se corre el peligro que los nuevos grupos sean absorbidos o pierdan la
"batalla" de la audiencia con las cadenas estatales. Si el mercado
publicitario actual se tiene que repartir entre más empresas, es de
esperar que empiece una competencia aun más feroz que la actual con las
siguientes características:
- Dada
la condición de servicio público de la radiodifusión pública, las emisoras
deberán cumplir las condiciones de la concesión en cuanto a los contenidos
que emitan. Esto dará menos margen de maniobra a las emisoras privadas
para adaptarse a una oferta radiofónica más rentable. [
40] -
Al otorgarse las concesiones por ubicación, y no por ámbito territorial,
la existencia de segmentos atractivos para determinada emisora fuera de su
cobertura no podrá ser acometido por la falta de amparo legal. [
41] -
Los grupos estatales basan parte de su programación en la emisión de
contenidos locales, con lo que este factor diferenciador no es exclusivo
de las emisoras locales. - Frente a muchas emisoras locales muy
atomizadas, están las cadenas nacionales con más recursos económicos,
humanos y de contenidos y, por tanto, más economías de escala. [42] -
La gran oferta de la radio pública [43],
junto a su posible participación en el mercado publicitario podrá arañar
no sólo audiencia sino recursos económicos a las radios privadas. -
Algunas emisoras con carácter local se deben a iniciativas particulares y
de colectivos sin objetivos de rentabilidad económica.
Estas
iniciativas perdurarán en la medida que exista voluntad de seguir
apoyándolas económicamente. Por tanto, se vislumbra un escenario de muy
amplia competencia donde las emisoras pertenecientes a personas o grupos
locales y regionales frente a los grupos estatales están sobre el papel en
peores condiciones para competir. Se corre el riesgo que las emisoras
locales persistan malamente, a excepción de unas pocas emisoras [44],
y que incluso las emisoras estatales vayan a una programación con calidad
de mínimos. Como forma de subsistir muchas emisoras basarán su estrategia
en concentrarse dentro de grupos regionales [
45].
Otras venderán su concesión, estando mejor situadas como posibles
compradores las emisoras estatales al disponer de más recursos económicos.
Por último, muchas subsistirán hasta que dejen de tener para sus
propietarios o patrocinadores un interés personal.
En
relación con los desequilibrios territoriales en la oferta radiofónica, y
al contrario que en el servicio de TV, en la radio no existen planes de
cobertura integral del territorio [
46],
y ni siquiera se ha considerado en la elaboración del PTN las necesidades
de coberturas de muchas zonas con nula o escasa oferta radiofónica [
47].
Al mismo tiempo, mientras que en el servicio de TV, las cinco cadenas
nacionales tienen como cobertura el 95% [48]
de la población sin prácticamente diferencias entre zonas en la oferta de
números de canales [49],
en la radio se produce una clara concentración de la oferta radiofónica en
las zonas más atractivas frente al resto de las zonas [50].
Aunque el incremento reciente de frecuencias en FM pueda paliar en algunos
casos la escasa oferta que existe en determinadas zonas, la experiencia ha
demostrado que dada la no viabilidad económica de determinadas emisoras
situadas en estas zonas, puede llevar a que dejen de prestar este servicio
o que se produzca el traslado del centro emisor a zonas más atractivas.
[51]
Ni siquiera la iniciativa de los ayuntamientos con la implantación de una
emisora municipal llega en muchos casos a paliar la escasa oferta que
puede tener todo un municipio o una zona determinada del mismo. Por tanto,
nos encontramos que la configuración actual del PTN no contribuye a
disminuir los desequilibrios territoriales y ni siquiera garantiza cierta
universalidad [
52]
del servicio de radiodifusión.
Por otra
parte, nos encontraremos con un panorama donde las "radios libres" no
tienen cabida legal. Estas radios son medios que, aparte de realizar en
muchos casos una importante labor cultural y de comunicación social,
pueden servir para "contrarrestar" la tendencia actual de acaparación de
la audiencia de los medios de comunicación por parte de los grandes grupos
empresariales.
La
radio, como servicio universal
Los
servicios de radiodifusión sonora tienen la consideración de servicios
públicos esenciales, se conciben como vehículos esenciales de información,
de formación de opinión pública, de difusión de la cultura nacional y de
sus nacionalidades y regiones, y fundamentalmente como medio para
contribuir a que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas, con
especial atención a los marginados [
53].
Con estos principios no es difícil comprender que las autoridades públicas
adopten políticas encaminadas a extender la radio y televisión a toda la
población y que todos los ciudadanos tengan derecho a:
- acceso
universal a los servicios de radiodifusión y televisión, - acceso tanto
a información local y regional como nacional e internacional, - acceso
asequible e incluso gratuito, - recibir una información plural, -
acceso a una programación cultural y educativa, - beneficiarse de una
política comunicativa que fomente la recuperación y defensa de los valores
propios de la Historia e idiosincrasia de su región.
Una vez
reconocida la necesidad de garantizar el derecho de los ciudadanos a
percibir señales de radio y televisión con estas características, las
autoridades locales y regionales deberán intervenir para que su extensión
sea efectiva dentro de su territorio [
54].
Aunque deseable, no parece viable desde un punto de vista técnico y
económico [55]
que todos los habitantes tengan la misma oferta radiofónica, lo que
implica que se realice una definición de mínimos para el "servicio
universal" de radiodifusión sonora.
Por
ello, hace falta una regulación que defina las condiciones del acceso de
todos los habitantes y que asegure que los Planes Técnicos sean los
adecuados para llevar estos servicios a todos los ciudadanos. Para ello,
se deberá reflejar en un nuevo PTN mecanismos que permitan completar la
cobertura integral a toda la población [
56].
Este aspecto deberá completarse con un desarrollo normativo autonómico
donde se recoja el modelo de cada Comunidad Autónoma para la extensión de
la señal de la radiodifusión al resto de su población.
La
necesidad de un cambio de modelo normativo de la radiodifusión
sonora
La
radiodifusión sonora tampoco está al margen de los peligros que encierra
el actual proceso globalizador y de concentración que se está produciendo
en los medios de comunicación social. Como se ha visto anteriormente, se
considera que con la actual configuración del PTN no se garantiza que se
pueda establecer un medio lo suficientemente plural que de cabida a
personas y grupos locales y/o regionales que puedan permanecer dignamente,
compitiendo con los grupos nacionales y sirvan para fomentar los valores
culturales, la historia e idiosincrasia de cada región.
Mientras
la cobertura estatal, regional y local están previstas en el servicio de
televisión [
57],
no es así en el actual PTN, donde las concesiones se otorgan por ubicación
y no se contemplan concesiones con cobertura regional o nacional para las
emisoras privadas [
58].
Además, la cobertura es definida por los parámetros técnicos, sin que se
tenga obligación y derecho a una cobertura superior a la que se fija por
estos parámetros. Aunque podemos decir que existen cadenas estatales "de
hecho" (con presencia en todas las comunidades autónomas), al no tener
otorgada la concesión para todo el territorio nacional no podemos
considerarlas como tales y, por supuesto, tampoco está contemplado el
otorgamiento de coberturas regionales a cadenas privadas. Estamos ante una
situación donde las prescripciones del PTN no propician la concesión de
cadenas privadas estatales y regionales y ni siquiera municipales, o en
caso de las islas, insulares. Sólo el proceso de compras y adquisiciones
por parte de los grandes grupos radiodifusores está suponiendo que haya
cierta integración nacional y regional. Decimos "cierta" integración, ya
que la cobertura no alcanza a toda la población, y que ésta sólo es
producida por cadenas estatales "de hecho", no existiendo cadenas
regionales propiamente dichas.
La
entrada de la radio digital puede dar la suficiente flexibilidad para la
creación de radios locales, insulares (para los archipiélagos), regionales
y estatales, aunque la incertidumbre que existe para que se generalice
esta tecnología, incluso a largo plazo, hace pensar en la necesidad de
configurar un nuevo PTN sin que sea necesario modificar la legislación
básica actual en materia de radiodifusión, y que sirva para configurar un
nuevo modelo para la FM que cumpla los siguientes objetivos: - Creación
de cadenas locales y regionales soportados por un tejido empresarial
fuerte, independientes de los propietarios de las cadenas estatales. -
Garantía de una oferta mínima radiofónica a la mayor parte de la
población. - Cabida a las "radio libres". - Ser un cauce que
facilite la entrada de la radio digital. - Ser compatible en su
evolución con la legislación básica de la radio y con la configuración
actual de las concesiones. Entre los aspectos que pueden fomentar la
creación de tejidos empresariales fuertes para los concesionarios de las
cadenas locales y regionales tenemos:
- La
existencia de una oferta de frecuencias suficiente permitirá la creación
de cadenas regionales con mayor masa crítica y economías de escala y, por
tanto, mayor viabilidad comercial. [
59] -
A las emisoras locales, al igual que a las regionales, se les debe
permitir extender a zonas atractivas dentro de su ámbito de cobertura. [60] -
Las obligaciones de los concesionarios deben ser lo suficientemente
flexibles para que tengan mayor margen en adaptarse a las demandas del
mercado. [
61] -
No se debe cargar a las emisoras comerciales con el peso que supone la
extensión de la señal de radio a la población situada en zonas no
atractivas comercialmente. [
62] -
Las "radio libres" no podrán participar dentro del mercado publicitario y
su patrocinio no deberá perseguir objetivos comerciales para evitar que
emisoras "baratas" [63]
puedan distorsionar la competencia en el mercado.
La
concepción del servicio universal en la radiodifusión sonora debe basarse
principalmente en los siguientes principios: [
64]
- Acceso gratuito de una oferta radiofónica mínima a prácticamente
todos los habitantes. [65] -
Una oferta radiofónica plural. [66] -
Un fomento de los valores culturales locales y regionales. [67]
Es
necesario para que las Comunidades Autónomas [68]
puedan desarrollar políticas de universalidad de la radio la existencia de
un PTN abierto en la misma forma que existe para el servicio de
televisión. [
69]
Como
forma de potenciar modalidades de comunicación social que aumenten la
pluralidad y eviten la "represión" actual que existe sobre ciertos
colectivos con gran interés en montar su pequeña emisora "del barrio", el
PTN actual se debe modificar para que puedan entrar las "radios libres".
La cobertura de estas emisoras deberá estar muy limitada y que puedan ser
concedidas a medida que se soliciten, siempre supeditada a la existencia
de frecuencias [70].
Serán las Comunidades Autónomas las que establezcan los requisitos no
técnicos que deben cumplir estos concesionarios.
Una vez
que exista un PTN con la suficiente oferta de frecuencias y más abierto en
su asignación, la configuración de la ofertaradiofónica deberá ser
efectuada por las Comunidades Autónomas. Para ello deberán
definir:
- Tipos
de emisoras en función de la cobertura (local, comarcal, insular,
regional). [71] -
Tipos de emisoras en función de su titularidad: privadas y públicas (radio
autonómica, municipales, pertenecientes a Cabildos [
72]
para las coberturas insulares). - Tipo de emisoras por actividad:
comerciales, culturales, turísticas, educativas y públicas. - Los
requisitos de contenidos mínimos que se les debe pedir a cada tipo de
emisora.
Además,
se debe buscar que el poder público pueda llenar aquellos huecos
culturales, educativos, etc. que el sector privado no pueda o no esté
interesado en cubrir. En este caso la participación de las emisoras
municipales, junto con la autonómica, pueden ser un medio muy eficaz, con
la implantación de un sistema entre las radios municipales que busque
sinergias entre ellas (formación, estudios de mercado, elaboración de
contenidos, intercambio de experiencias, etc.). Para ello, es importante
que el PTN sea más abierto con las características que se impone a las
emisoras municipales y que se adapte a las peculiaridades orográficas de
cada región, facilitando la extensión de la señal de radio a todo el
municipio.
La
implantación de la radio digital por parte de grupos locales y regionales
sólo será posible si tienen las suficientes infraestructuras y recursos
económicos. Con la actual estructura del PTN muchas emisoras harán
bastante con sobrevivir, sólo la existencia de grupos locales fuertes
permitirá que inviertan en aventuras de futuro. El desarrollo de un nuevo
PTN con suficiente oferta de frecuencias facilitará la consolidación a
estos grupos en el ámbito actual de la radiodifusión que permita su
evolución natural hacia lo digital.
Las
dificultades que se plantean para conseguir los objetivos fijados al
principio de este apartado pasan no sólo por un cambio en la configuración
del actual PTN, sino que además hay que fijar los mecanismos transitorios
de la actual configuración y el respeto a las concesiones actuales. La
definición de cadenas estatales se enfrentará con la problemática de su
gestión competencial. Lo lógico es que la consideración de cadenas
privadas estatales suponga la competencia del Estado sobre ellas y que,
por el contrario, las Comunidades Autónomas no quieran desprenderse de su
ámbito de poder [
73].
La solución pasa por que la concesión no tenga la consideración de
estatal, sino que se considere que estas concesiones emiten en cadena con
otras emisoras con cobertura en otras comunidades autónomas y, por tanto,
no se consideren propiamente como concesiones estatales [
74].
Posiblemente, el principal problema vendrá por la configuración de las
actuales concesiones. Para reconducir la situación de las actuales
concesiones se deberán establecer mecanismos para que muchas de las
actuales emisoras pasen a formar parte de cadenas con ámbito regional [
75].
Por último, hay que considerar que las concesiones que se adjudican por
concurso tienen una serie de condiciones que las emisoras deben cumplir.
Por tanto, se deben fijar unos mecanismos de control del cumplimiento de
las condiciones por las que se otorgó a las emisoras la prestación del
servicio [
76].
Conclusiones La estructura actual del
Plan Técnico Nacional de la radiodifusión sonora en frecuencia modulada no
es el adecuado para que se configuren grupos radiodifusores regionales y
locales, que contribuyan a una programación de calidad inspirada en los
principios de pluralidad que fomenten al mismo tiempo la cultura e
idiosincrasia local. Tampoco, la radio digital parece configurarse como un
medio que a corto y medio plazo pueda resolver las carencias que tiene la
actual estructura de PTN. Sólo con el establecimiento de una nueva
normativa en la planificación técnica en frecuencia modulada, con
suficiente oferta de frecuencias y más flexible en la asignación de
frecuencias, permitirá que en el futuro este medio pueda configurarse en
plataforma hacia una radiodifusión sonora digital que cubra de forma
equilibrada y efectiva los tres ámbitos territoriales.
Notas
[1] La banda de FM conoce un periodo transitorio de 1979 a
1989. El RD 2648/1978 se limitó a mantener vigente el régimen anterior
hasta la aprobación de un Plan transitorio. Las novedades, además de un
incremento de frecuencias producido en 1989 y el último en 1997, han sido
principalmente la incorporación de las radios autonómicas y municipales y
el traspaso de competencias en la gestión del servicio del Estado a las
Comunidades Autónomas. [2] Véase el artículo 62 de
la Ley 11/1998, de 24 de abril, General de Telecomunicaciones (LGT), donde
se dice que en los futuros planes técnicos nacionales deberán ofrecer una
oferta equilibrada de frecuencias entre lo local y regional con lo
nacional. [3] En el art. 1 de la LGT "se excluye del
ámbito de esta Ley el régimen básico de radio y televisión que se regirá
por las disposiciones vigentes sobre la materia
". [4] Para más información sobre las tendencias en los medios
de comunicación social véase, por ejemplo, "Cebrian, J. L., La red: cómo
cambiarán nuestras vidas los nuevos medios de comunicación : un informe al
Club de Roma, Taurus (1998)". [5] En EE.UU. los
usuarios de Internet consumen ya un 5% menos de televisión que el
espectador medio y se calcula que en el 2005, el tiempo que se pase
delante de una pantalla de televisión será la mitad del que pasen ante el
ordenador personal. Así los estadounidenses de edades entre 18 y 35 años
que antes veían la televisión 4 horas al día, dedican ahora una hora en
navegar por la red. [6] En España, los principales
grupos nacionales de radiodifusión son la SER, la COPE y Onda Cero Radio.
Los tres forman parte en alguna medida de los grandes grupos de la
comunicación en España. [7] No existe ninguna
tendencia clara de la audiencia de la radio de un crecimiento ni de una
disminución importante con los datos de los últimos años. Véase Marco
General de los Medios en España 2003. [8] El volumen
de ingresos de la radio representa menos del 10% del sector de los medios
de comunicación social (prensa, radio y TV). La tendencia es que la TV
siga incrementando sus ingresos con la TV de pago, y la prensa amplíe sus
ingresos con una mayor diversificación en sus servicios. Esto producirá
más distanciamiento, en cuanto a ingresos, entre la radio y el resto de
los medios. [9] Como hecho que justifica esta
afirmación está la proliferación importante de emisoras de radio sin
autorización ocurrida en los últimos años, síntoma de una demanda
creciente de emisoras. [10] Denominamos "radios
libres" a aquellas emisoras que no tienen objetivos empresariales,
destinadas a colectivos culturales, asociaciones de vecinos, religiosos,
estudiantes, etc. En general, no serán explotadas por profesionales del
medio. Con la palabra permanente queremos indicar que existirá un continuo
entrar y salir de emisoras. Muchas de las emisoras que han proliferado en
los últimos años son de este tipo. El coste muy reducido de los sistemas
de radiodifusión de muy baja potencia ha sido uno de los factores
principales que han contribuido a este efecto. [11]
Aunque algunas voces han considerado que con el reciente incremento de
frecuencias se cierra una etapa en la radiodifusión sonora analógica para
dar paso a la digital (véase, por ejemplo, "Fundesco, Comunicación Social
1996/Tendencias (1997)". Dada la demanda por parte de determinados
colectivos es difícil que las autoridades públicas no vuelvan a abrir el
actual PTN a nuevas frecuencias y a nuevas modalidades de
radiodifusión. [12] Existen tres modalidades de
radio digital: cable, satélite y terrenal. En este artículo nos referimos
a la radio digital terrenal. [13] Para más
información sobre la radio digital véase, por ejemplo, "Martínez-Costa,
M., La radio en la era digital, El País-Aguilar, (1997)". [14] El precio actual de los receptores está es del orden
de los 600 euros. Y aunque bajen en los próximos años no parece que se
sitúen a precios equiparables a los actuales receptores analógicos. Otra
problemática vendrá por el hecho de que, al contrario que en la televisión
digital, no es un servicio que tenga un atractivo que justifique el
desembolso en la compra de un receptor inicialmente con un coste
alto. [15] En las actuales plataformas de TV digital
por satélite se ofertan canales de radio digital. [16] Por ejemplo, con Internet se pueden ofrecer servicios
con más posibilidades de las que brinda la radio digital, la mayor baza
que puede utilizar la radio terrenal es su movilidad frente a los
servicios por Internet. [17] El alto costo de los
transmisores digitales, junto la saturación del mercado publicitario hace,
como en el caso de la televisión digital, la necesidad de buscar otros
ingresos basados en el pago por servicio. [18] Al
contrario que con la normativa de televisión, donde se prevé, que en un
periodo transitorio de 10 años, todas las emisiones pasen a digital. En la
radiodifusión el modelo pasa por respetar la tecnología actual (FM y AM) y
utilizar una nueva banda para el servicio de radiodifusión sonora
terrenal. [19] Real Decreto 169/1989, de 10 de
febrero, por el que se aprueba el Plan Técnico Nacional y Real Decreto
1388/1997, de 5 de septiembre, por el que se aprueba un incremento de
frecuencias para gestión indirecta de emisoras, dentro del Plan Técnico
Nacional de radiodifusión sonora en ondas métricas con modulación de
frecuencias. [20] El régimen jurídico es diferente
para cada tipo de emisora, para más información sobre su régimen jurídico
véase, por ejemplo, "Chinchilla Marín, C., El régimen jurídico de la
radiodifusión sonora. (1997). En Derecho de las Telecomunicaciones (coord.
Javier Cremades), La Ley-Actualidad (1997)". [21]
RNE opera a través de 5 cadenas: Radio 1, Radio Clásica, Radio 3, Radio 4
y Radio 5 Todo Noticias. [22] En el art. 5 del PTN
se establece entre las principales características que deben cumplir las
emisoras municipales: La potencia radiada aparente es de 500, 150 y 50 W
dependiendo de la población censada. La ubicación de estas emisoras deberá
realizarse, en la medida de lo posible, dentro del casco urbano de la
población a la que sirven. Y se limita la altura efectiva de la antena a
37,5 metros. [23] Es decir, no se otorgan
concesiones con ámbito provincial, regional o estatal. La cobertura de,
por ejemplo, una región sólo puede ser obtenida si gana los concursos en
cada una de las ubicaciones que puedan configurar una cobertura
aproximadamente regional. [24] Entre los parámetros
más importantes tenemos la ubicación y la potencia, que son los que
configuran la cobertura. [25] La legislación básica
nacional que rige las condiciones de la concesión se encuentra en la Ley
31/1987, de 18 de diciembre de Ordenación de las Telecomunicaciones,
aunque ya derogada exceptúa a lo concerniente a los servicios de
radiodifusión. Las CC. AA. pueden establecer condiciones en cuanto a los
contenidos que emitan. [26] El modelo se complementa
con la AM, donde se configura en base a emisoras públicas (RNE) y
privadas, cuya gestión corresponde al Estado. [27]
Las características técnicas que se imponen a las emisoras municipales
lleva incluso en muchas ocasiones a no cumplir el objetivo para las que
fueron creadas estas emisoras, es decir, ofrecer servicios de información
a la mayor parte de la población de su municipio. La normativa nacional
exige unas condiciones técnicas, que para el caso de muchas regiones con
una orografía importante y cercana al mar, hace que las condiciones que
tienen que cumplir los proyectos técnicos suponga que las emisoras
municipales no puedan dar la cobertura necesaria para extender el servicio
a la mayor parte del municipio. La aplicación de los requisitos exigidos
en el PTN, supone que cuando el núcleo urbano del municipio está situado
en cotas altas y lo suficientemente cercano a la costa lleva a tener unas
coberturas muy reducidas. El caso ideal para las características del PTN
que deben cumplir las emisoras municipales es cuando el núcleo urbano está
situado en una zona llana y una distribución de la población más o menos
uniforme alrededor de la torre de la iglesia del casco urbano. Al situar
la emisora en un punto alto del mismo casco urbano la cobertura alcanza a
prácticamente toda la población. Este caso existe en muchos municipios, y
en regiones como Canarias afecta casi al 90% de los municipios. Véase
"Baquero Pérez, P.J., La Necesidad de una Nueva Planificación Técnica
Nacional para la Radiodifusión Sonora en Frecuencia Modulada. Revista del
Derecho de las Telecomunicaciones e Infraestructuras en Red, nº 4
(1999)". [28] Este caso sí está contemplado para las
televisiones locales en el art. 9 de la Ley 41/1995, de 22 de diciembre,
de Televisión local por ondas terrestres. [29] Este
tipo de emisoras estuvo contemplado en un borrador de un proyecto para un
nuevo PTN, elaborado al final de la etapa socialista. Dicho proyecto no
llegó a publicarse, aunque sí se mantuvo prácticamente la misma relación
de frecuencias para las emisoras privadas que en el incremento de
frecuencias del PTN de 1997. [30] Un ejemplo
ilustrativo es la importante labor formativa que realiza a nivel regional
Radio ECCA en Canarias y para la cual no se ha establecido una auténtica
red de emisoras. [31] Sobre una discusión sobre la
planificación técnica y el reparto de frecuencias por parte del Estado,
véase, por ejemplo, "García Llovet, E., El régimen jurídico de la
radiodifusión, Marcial Pons (1991)" [32]
Consecuencia de que la cobertura es definida por los parámetros de cada
emplazamiento y la extensión de la cobertura sólo se puede realizar a
través de conseguir la concesión para otro emplazamiento que, al mismo
tiempo, debe estar contemplado en el PTN. La existencia de hecho de
cadenas estatales es consecuencia de ser concesionarias de cada una de las
frecuencias por separado y no que se les haya concedido por bloques de
frecuencias. Por otra parte, la gestión de las concesiones de las cadenas
estatales está en manos de las CC. AA., debiendo cumplir las cadenas
estatales distintas obligaciones dependiendo del ámbito territorial donde
emita cada emisora. [33] Consecuencia del hecho
anterior y de no existir la concepción de la radio como servicio
universal. [34] La existencia de frecuencias
técnicamente libres no implica que se puedan conceder, las únicas
frecuencias que legalmente se consideran libres y, por tanto, se puedan
conceder al sector privado son las que se establecen el PTN. Lo que limita
el establecimiento de emisoras donde pueda haber algún interés privado en
prestar servicio aún no existiendo limitaciones técnicas. [35] Esto es el caso para aquellas zonas turísticas donde
existe una importe demanda de emisoras con fines turísticos y que, en
general, en el PTN no se han tenido en cuenta. [36]
Este hecho ha ocurrido a nivel general en toda España, y de forma especial
en Canarias. El número de emisoras sin autorización está en nivele
cercanos al número de emisoras con autorización. [37] Un alto porcentaje de las emisoras autorizadas tiene
alguna irregularidad técnica. [38] Otros motivos
son: la baja calidad en las emisiones y la no existencia de control sobre
los contenidos, con el peligro de entrada de sectas, grupos xenófobos,
etc. [3] Del orden de 600 emisoras comerciales en FM
están adscritas a las grandes cadenas. [40] Véanse
los decretos territoriales que regulan la concesión en el ámbito de cada
comunidad autónoma. Y en particular los criterios para la adjudicación de
la concesión. [41] Esto se da, por ejemplo, en
ciudades con ciertas características orográficas, donde desde una sola
ubicación es imposible dar cobertura a toda la ciudad, dejando a veces sin
cobertura a un importante segmento de la población. [42] Gran parte de la producción de las emisoras
pertenecientes a grupos estatales es realizada en sus estudios centrales.
Al mismo tiempo comparten recursos técnicos y humanos. [43] Actualmente, el número de emisoras públicas supera al
de privadas. [44] En casos que no exista una fuerte
competencia por la misma configuración del mercado o la oferta radiofónica
en determinada zona. O incluso por otros motivos, como la incorporación de
una estrella radiofónica local. [45] En muchos casos
este sería un objetivo a conseguir. [46] En el Real
Decreto 1362/1988, de 11 de noviembre, por el que se aprueba el Plan
Técnico Nacional de la Televisión Privada, se establecían tres fases con
el objetivo de cobertura del 80% de la población. Posteriormente se
considera una 4ª fase con previsiones de cobertura cercana al 100% de la
población, aunque sin obligación de ser acometidas por las cadenas
nacionales. Excepto en la 1ª y 2ª fase, en donde el Plan Técnico sí
asignaba frecuencias, las siguientes fases la asignación se realizaba a
medida que se iba desplegando la red. [47] Ejemplos
que conoce el autor de nula oferta radiofónica se pueden encontrar dentro
de Canarias en el sur de La Palma, en Frontera (El Hierro), en distintas
zonas de la Gomera, Fuerteventura y Lanzarote, y ejemplos de escasa oferta
se puede encontrar en general en la mayor parte de las islas no
capitalinas. [48] La cobertura depende del canal
(TVE1, TVE2 y las privadas), variando entre un 93 a un 97% según datos de
1997 del Ministerio de Fomento. [49] Se entiende de
TV analógica terrenal. Y sin considerar las TV locales que por otra parte
no tienen autorización administrativa. [50] Por
ejemplo, en Canarias en el entorno de las dos capitales de provincia se
produce más del 30% de la oferta radiofónica privada del archipiélago, y
si se atiende también a las emisoras sin autorización este porcentaje
aumenta. [51] En las concesiones de 1989, se
establecían obligaciones de dar continuidad a las emisiones con el
compromiso del concesionario de mantener personal dedicado en cada
emisora. La experiencia ha demostrado que determinadas zonas no tiene una
masa crítica suficiente para que tengan viabilidad económica. [52] Sólo las radios autonómicas, y en menor medida RNE,
tienen asignadas frecuencias que llevan a tener importantes coberturas
sobre la población de su comunidad autónoma. [53]
Este es el espíritu de la Ley 4/1980, de 10 de enero, de Estatuto de la
radio y televisión, que se establece como norma básica para la
radiodifusión. Véase el Preámbulo de esta Ley. [54]
De hecho la mayor parte de las CC. AA. y Ayuntamientos han contribuido a
extender la señal de las TV públicas y privadas a través de convenios con
Retevisión. Y en muchos casos han instalado sus propios reemisores. En
cambio, no se han establecido mecanismos para extender la señal de radio,
el procedimiento legal pasa primero por que se incluyan preceptos en los
PTN elaborados por el Estado. [55] El espectro
radioeléctrico en la banda de FM difícilmente puede soportar una oferta
radiofónica equivalente a la que existe en todas las zonas capitalinas.
Además, difícilmente se puede perseguir una viabilidad económica exigiendo
a todas las emisoras que mantengan importantes redes de transporte y que
lleguen por igual al resto de la población. [56] De
forma similar a como se hace en el servicio de TV. La existencia de una
red de transporte y distribución de la señal de TV, facilitará en gran
medida que el coste de extensión de la radiodifusión a toda la población
sea reducido al existir las infraestructuras básicas. [57] Tanto para la nueva modalidad de televisión digital
terrenal como en la televisión analógica, donde existen cadenas nacionales
y con el proyecto de Ley de televisiones autonómicas se espera que existan
coberturas regionales para empresas privadas. También existe, aunque sin
desarrollar, una ley para las televisiones locales, que da cabida a
televisiones públicas y privadas con ámbito local. [58] Sí, en cambio, están contempladas para las cadenas
públicas regionales y estatales. Tal vez la única objeción al
planteamiento de este apartado vendría de que la integración se producirá
a través de las cadenas públicas. A esto habría que decir, que si bien eso
es cierto, la integración no puede considerarse completa dentro del modelo
español que gira alrededor de dos polos, uno público y otro privado. Menos
aún, cuando no existen limitaciones técnicas para que se puedan establecer
cadenas privadas con ámbito regional. [59] Entre las
economías de escala principales tenemos la existencia de unos estudios
comunes para todas las emisoras que configuran la cobertura regional,
frente a la concepción actual que, en términos generales, cada emisora
tiene su propio estudio. [60] La normativa deberá
permitir la solicitud y asignación de frecuencias "sobre la marcha", es
decir sin que estén previamente asignadas en el PTN. Aunque hay que tener
en cuenta la limitación del espectro radioeléctrico y la coordinación
internacional, en principio no debería presentar problemas la asignación
de frecuencias con potencias reducidas. [6]
Actualmente, en las convocatorias de los concurso se valoran una serie de
criterios, como son el porcentaje de publicidad, porcentaje de música
cantada autóctona, etc. El cumplimiento de las obligaciones puede producir
que los concesionarios no tengan margen para adaptarse a las demanda de la
audiencia. Por ello, hay que incluir mecanismos en la normativa actual de
las Comunidades Autónomas para poder revisar las condiciones de la
concesión. [62] Existen diferentes medios, ya sea a
través de los fondos públicos, principalmente de las Comunidades Autónomas
y municipios, con la creación de un Fondo territorial (a semejanza del
Fondo para la extensión del servicio universal de la LGT), la utilización
de las mismas redes de los organismos públicos, etc. Es de destacar que la
utilización de las infraestructuras civiles de telecomunicación actuales
facilitarán en gran medida la extensión de estos servicios, ya que el
servicio de TV está generalizado al 95% de la población. [63] Estas emisoras se han calificado de "baratas" al ser
principalmente explotadas por personas que se rigen por intereses
personales y vocacionales y, en general utilizan unos equipos no
profesionales. [64] Se supone que además cumplen los
principios establecidos en el art. 4 del Estatuto de radio y
televisión. [65] No se debe pretender que toda la
población tenga la misma cantidad de oferta radiofónica, se deberá
delimitar que concesiones son las que deberán tener objetivos de
universalidad. [66] En este aspecto se considera que
está incluido un equilibrio entre la oferta pública y privada. [67] Lo que implica la oferta de cadenas locales y
regionales, aparte de las estatales. [68] Se supone
que la iniciativa deberá partir de cada Comunidad Autónoma y la decisión
de considerar al servicio de radio como universal debe ser definido en las
políticas autonómicas. [69] Véase nota número
49. [70] Para un mejor aprovechamiento del espectro
se pueden buscar fórmulas que compartan la misma frecuencia con horarios
de emisión diferentes. Estas emisoras estuvieron concebidas en un borrador
de la etapa socialista con potencias de 5 y 10 W. [71] Entre estos tipos habría que diferenciar las emisoras
pertenecientes a las cadenas estatales. [72] Los
Cabildos actualmente no tiene contemplados su derecho a la concesión de
una emisora con carácter insular. [73] Actualmente
las cadenas estatales son las predominantes en el mercado radiofónico. Su
volumen de ingresos es del orden del 80% del total. Suponen además del
orden del 90% de las concesiones en el ámbito nacional. [74] De hecho podría darse el caso, que aunque todos los
principales grupos radiofónicos estatales tengan presencia en todas las
comunidades autónomas, ya sea por la limitación del espectro
radioeléctrico y/o por las políticas radiofónicas de cada Comunidad, no
todos los grupos tengan otorgadas coberturas regionales en todas las
comunidades autónomas. [75] Puede haber distintas
soluciones, como convertir determinadas emisoras en cadenas regionales a
partir de las emisoras ya funcionando. Aquellas emisoras, que en un
determinado ámbito de cobertura, coincidan con otras de su mismo grupo no
podrán convertirse en cadenas regionales. En todo caso, no es el propósito
de este artículo definir un proceso para reconducir la actual
configuración de la radiodifusión sonora. [76] En
general no existe en las distintas CC. AA. mecanismos para el control de
contenidos de la programación de la radio.
* Pedro
Juan Baquero Pérez Departamento de Física Fundamental, Electrónica y
Sistemas Facultad de Físicas. Universidad de La Laguna Correo
electrónico: pbaquero@ull.es Nacido en Las Palmas de Gran Canaria
(1964), es ingeniero de telecomunicación por la Universidad
Politécnica de Madrid (1988). Pertenece desde 1992 al Cuerpo de
Ingenieros Superiores de Radiodifusión y Televisión de la
Administración General del Estado. Actualmente en excedencia. Ha trabajado
en el Interuniversitary Microelectronic Center, Bélgica (1989),
Telefónica I+D (1990-92), en la Dirección General de
Telecomunicaciones, Ministerio de Fomento (1992-94); como jefe de
Servicio de Telecomunicaciones en el gobierno de Canarias (1994-99),
como gerente en Canarias Telecom (1999-2001). Actualmente, en
Serviport. Ha sido profesor asociado en la Universidad Carlos III de
Madrid (1994). Desde 1999 es profesor asociado en la Universidad de La
Laguna. Ha participado en proyectos europeos, así como publicado parte
de sus trabajos en revistas internacionales y en ponencias nacionales
e internacionales.
|