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Revista
Latina de Comunicación Social 62 enero diciembre
de 2007 |
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Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información
y Nuevos Análisis de Comunicación Social |
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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS, SEGÚN LA APA: León Duarte, G. A. (2007). Estrategias y prácticas científicas de las revistas científicas latinoamericanas de la comunicación. Una aproximación a sus características estructurales. Revista Latina de Comunicación Social, 62. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/200704LeonDuarte.htm [Revisora/revisor I: Este artículo, además de ser idóneo para una publicación como Revista Latina de Comunicación Social, es el resultado del seguimiento de un estudio realizado entre enero de 1997 y diciembre de 2005, por consiguiente, es pues, un trabajo de seguimiento que expone con claridad algunas estrategias y prácticas científicas que definen la producción de conocimiento en comunicación de tres destacadas revistas científicas en Latinoamérica: Diálogos de la Comunicación, Comunicación y Sociedad y Signo y Pensamiento; como resultado, expone dos grandes tendencias en la producción científica del área: 1ª) la aplicada a la comunicación de medios y 2ª) la investigación de la comunicación propiamente académica. Es, por demás, un trabajo que merece ser leído con sumo detalle. Revisora/revisor II: La investigación expuesta en este artículo es interesante e innovadora, ya que recientemente las revistas científicas han comenzado a ser sus propios objetos estudio. Este análisis de tipo infométrico evalúa los contenidos y procesos de comunicación de tres publicaciones latinoamericanas, identificando características y tendencias vigentes en el área de la comunicación. La muestra abarca los artículos publicados de enero de 1977 a diciembre de 2005 de las tres revistas, señalando el origen y número de artículos según la nacionalidad del autor, el tipo de aportación y la temática, por mencionar algunos datos. Finalizo expresando que este tipo de aportaciones en el campo de la comunicación dejan un espacio de reflexión particularmente a los editores, pues el trabajo refleja la tendencia hacia dónde todas las revistas científicas tendrán que incursionar, sobre su evaluación a través de estos métodos complementarios.]
Scientific Strategies and practices in Latin American Scientific Communication Reviews. An approach to their structural features Artículo
recibido el 15 de diciembre de 2006 Dr.
Gustavo A. León Duarte © [C. V.]
Resumen:
La producción científica de las revistas aquí analizadas
destaca la existencia de una perspectiva de estudio especializada y dominante
en el campo de la investigación latinoamericana en comunicación
en los últimos años. Esta perspectiva de estudio tiene claramente
dos tendencias de abordaje práctico. Una tendencia es la que se
debate en la investigación aplicada a la comunicación en
medios, donde existe la predominancia de dos líneas particulares
de estudio y hoy quizás convertidas en las dos principales vertientes
de estudio dentro de la investigación latinoamericana de la comunicación.
Por otro lado, se enfatiza la investigación de la comunicación
propiamente académica, donde, en líneas generales, su idea
de construcción se retroalimenta desde una particular perspectiva
de estudio de la comunicación que, sin lugar, a dudas es análoga
a lo que plantean y demandan por separado y con distintos matices dos
de las principales iniciativas institucionales y colectivos académicos
que generan hoy en día el Pensamiento Latinoamericano de la Comunicación
(PLC): La llamada Escuela Latinoamericana de la Comunicación (ELACOM)
y la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación
(ALAIC). Abstract: The scientific production of the magazines here analyzed emphasizes the existence of a specializing and dominant perspective of study in the field of the Latin-American research in communication in the last years. This perspective of study has clearly two trends of practical boarding. A trend is the one that is debated in the research applied to the communication in means, where there exists the predominance of two particular lines of study and today probably turned into both principal slopes of study inside the Latin-American research of the communication. On the other hand, there is emphasized the research of the properly academic communication, where, in general lines, his idea of construction it develops from a particular perspective of study of the communication that no doubt is analogous to what they raise and demand separately and with different shades two of the principal institutional initiatives and collective academic that generate nowadays the Latin-American Thought of the Communication (PLC): The called Latin-American School of the Communication (ELACOM) and the Researcher Latin-American Association of the Communication (ALAIC). Key
Words: Research
in communication - academic field - Latin America. Sumario: 1. Presentación. 2. Sobre las revistas y la producción científicas analizada. 3. Estrategias y prácticas científicas en las revistas científicas latinoamericanas de la comunicación. 4. Conclusiones. 5. Bibliografía. 6. Notas Summary: Summary: 1. Introduction. 2.On reviews and analyzed scientific production. 3. Scientific Strategies and practices in Latin American Scientific Communication Reviews. 4. Conclusions. 5. Bibliographi. 6. Notes 1.- Introducción En este texto pretendo formular, con una cierta amplitud, algunas de las estrategias y prácticas científicas que definen a la producción de conocimiento en comunicación en algunas de las más destacadas revistas científicas de la comunicación en América Latina. La finalidad práctica del estudio centra la atención en tratar de establecer una aproximación al tipo de conocimiento comunicativo que identifica a las revistas estudiadas. Asimismo, en tratar de definir cuáles son y en qué consisten las características estructurales que pueden distinguir a los distintos desarrollos ético-epistemológicos de conocimiento que le son propios a las revistas analizadas. Particularmente, los elementos y preguntas que aquí interesa conocer y, por tanto, que habrán de hacer sentido y centrar la voluntad de saber en el análisis de las estrategias y prácticas científicas de la comunicación en las revistas de comunicación analizadas son: ¿Hacia qué tipo de personas, centros o instituciones centra la atención el/la autor(a) del texto? ¿Qué se dice de ellos? ¿A qué lugar(es) y contexto(s) cultural, social, económico, político, comunicacional e ideológico se dirige el/la autor(a) en el texto? ¿Cuál es el significado y el sentido de la comunicación en el texto bajo estudio? ¿Cuáles son razonamientos teóricos-conceptuales y metodológicos con los que el/la autor(a) del texto hace ver y valer su posición en el estudio de la comunicación? ¿Cuáles son las propuestas teóricas-metodológicas particulares que explicita en el texto? ¿Con qué sistema de valores se identifican los y las autores(as) de los artículos que publican las revistas latinoamericanas en comunicación? ¿Cuáles son las posturas éticas y políticas que son consideradas como válidas académicamente en los textos? ¿A qué o a quién se critica y/o excluye en el artículo bajo estudio? ¿Existe acaso alguna característica estructural en la investigación en comunicación que es distintiva de la producción científica que divulgan las revistas? ¿Entre las revistas de comunicación examinadas existen características que permiten distinguirlas unas de otras? Si es así, ¿Cuáles son? En el tratamiento metodológico de la información, se partió por entender que la obra bajo análisis, más delante comentada, supone centrar la voluntad de saber sobre el establecimiento de relaciones teóricas y prácticas específicas que permiten una aproximación a la comprensión de las características estructurales que definen la producción de su conocimiento como una práctica científica, tratada aquí como un proceso histórico de conocimiento y re-conocimiento de sus agentes e instituciones. En este sentido, el amarre de la mirada analítica se enfocó sobre cinco categorías de análisis o constructos teóricos-conceptuales que interesa observar, sistematizar y analizar; a saber: 1). Quién es el autor, a quién(es) se dirige, quiénes son los protagonistas del texto, qué se dice de ellos, a qué realidad y contexto se dirige; 2). Cómo se entiende y desde dónde se estudia la comunicación; 3). Cuál(es) es la propuesta teórica y metodológica que aporta al estudio de la comunicación y cuál la característica del conocimiento empírico que de ella emerge; 4). Cuál(es) es la afirmación ética-política de la propuesta; y, 5). Cuáles son los procedimientos de exclusión, de crítica y opacidad del texto. El proceso de vincular conceptos abstractos con indicadores empíricos se realizó mediante un plan organizado para analizar y sistematizar la información específica que interesó conocer dentro del conjunto de obras bajo estudio. Para dar cuenta de manera clara y puntual de las anteriores categorías, se construyó una metodología particular, relativamente sencilla y práctica de operar, la cual incluyó un instrumento de registro, identificación y clasificación de las categorías de análisis. La metodología, a la que hemos de identificar aquí como Metodología para Identificar las Características Estructurales del Conocimiento Comunicativo (MICECC), tuvo como objetivo observar, identificar y sistematizar las características estructurales que son propias de las revistas científicas de la comunicación analizadas . Un primer interés central que motivó el estudio de la producción científica que divulgan las revistas de comunicación en Latinoamérica fue el periodo de tiempo a examinar. El espacio temporal seleccionado para examinar las revistas fue de nueve años: entre enero de 1997 y diciembre de 2005. Un segundo interés central fue el determinar, en función de los objetivos buscados, qué tipo de revistas de la comunicación podrían ser objeto de estudio. Dentro del amplio universo de revistas latinoamericanas de la comunicación, se optó por una primera pre-selección de revistas en base a tres parámetros generales: 1). Que la revista seleccionada tuviera una historia sólida y especializada de al menos 15 años en el campo de estudios; 2). Que la revista fuera conocida y reconocida por los agentes que producen conocimiento al interior del campo, lo que supone tener obra publicada y que la revista seleccionada fuera una referencia histórica directa de las y los agentes del campo de estudios de la comunicación en América Latina; y, 3). Que una parte significativa de la producción de los artículos de la revista en el periodo de estudio se concentrará entorno a la reflexión de las cuestiones relativas a la producción de conocimiento en el campo de estudios de la comunicación en Latinoamérica. Las revistas científicas que se incluyen en el presente estudio son tres: a). La revista Diálogos de la Comunicación; b). La revista Comunicación y Sociedad, y, c). La revista Signo y Pensamiento. 2. Sobre las revistas y la producción científicas analizada La revista Diálogos de la Comunicación es un órgano de publicación oficial de la Federación de Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS) y, por lo tanto, de las y los miembros que la integran. En buena medida, es justamente por ello, que la revista Diálogos de la Comunicación se convirtió desde prácticamente su nacimiento (1987) en un medio acreditado y ampliamente conocido en el campo de la comunicación en América Latina; es decir, porque desde su origen, la revista Diálogos de la Comunicación ha venido a difundir y fortalecer no nada más las políticas de desarrollo de la enseñanza y la práctica profesional de la comunicación que la FELAFACS ha promovido en la región sino a difundir las prácticas y los productos de investigación de sus miembros y asociaciones afiliadas. La revista Diálogos de la Comunicación ha sido históricamente uno de los medios principales de circulación de trabajos de investigación de prácticamente todos los países de América Latina. De acuerdo con Godoy (Godoy, 2006: 92), los países latinoamericanos que concentran la mayor cantidad de registros de publicación entre 1987 y 2003 son: México, Argentina, Colombia, Brasil, Perú y Chile con un 85.7% de las producciones procedentes de la región y con un 71.5% de las publicaciones totales en el periodo (Godoy, 2006: 92). También, desde fines de la década de los 80 y hasta hoy en día, pocos son los agentes del campo académico de la comunicación que ponen en duda que la revista Comunicación y Sociedad haya consolidado su posición como una de las principales revistas científicas de la comunicación en México y en Latinoamérica. El consenso simbólico de su consolidación seguramente se sostiene por varias situaciones y cuestiones de carácter histórico que son propias de la transformación institucional del campo, como de la fragmentación que ha vivenciado la investigación de la comunicación en México. Sin embargo, quizás la posición consolidada de Comunicación y Sociedad principalmente se sostiene porque se nutre de la producción generada por un conjunto específico de investigadores(as) que gozan de cierto nivel de reconocimiento por sus prácticas científicas, tratada aquí como un proceso histórico de conocimiento y re-conocimiento. En las producciones que publica Comunicación y Sociedad, es notoria la alta la correspondencia que tienen con la elite del capital científico mexicano del campo de la comunicación, pues, de los 171 textos de origen nacional que tiene publicados la revista Comunicación y Sociedad entre 1989 y 2004, 90 de ellos provienen de especialistas pertenecientes al Sistema Nacional de Investigadores (SNI), un programa de estímulos a la investigación científica que implementa el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de México (CONACYT). Por otro lado, dentro del universo latinoamericano de revistas especializadas en el ámbito, la revista Signo y Pensamiento se distingue por varias cuestiones propias que no tienen porque ser extrañas o ajenas a cualquier otra publicación. Entre otras cuestiones distintivas que en nuestra opinión han marcado la producción de Signo y Pensamiento se destacan su ininterrumpida trayectoria como una publicación especializada en comunicación durante un cuarto de siglo; sus pertinentes y autorizados contenidos referidos a la producción y reproducción de la comunicación en Colombia y América Latina; y, la visión por convertirse, precozmente, en un órgano de participación y publicación internacional de pares académicos y, por tanto, en un medio de referencia y debate destacado para la comunidad hispanoamericana de la comunicación. Sin embargo, quizás son dos los rasgos que pueden caracterizar mejor y desde su fundación a la revista Signo y Pensamiento: por un lado, el sentido y significado que le atribuyen a la comunicación y a su investigación tanto los editores institucionales como, en gran medida, los propios investigadores e investigadoras que publican en Signo y Pensamiento. Por otro, y como consecuencia directa de lo antepuesto, el frenesí, siempre manifiesto, del compromiso ético político que invariablemente debe comportar la investigación en comunicación. A partir de la selección de las revistas, un tercer elemento que configuró el estudio fue determinar la muestra del universo de la producción total de artículos de las tres revistas. Se optó, en primer término, por fijar de entrada un elemento discriminatorio de carácter general: retirar del universo final todos aquellos textos presentados por autores de origen no latinoamericano así como aquellos que ya habían sido examinado en estudios previos del autor (LEÓN, 2005; 2005a; 2006; 2006b). En segundo término, se optó por fijar tres indicadores específicos para determinar la muestra final: a). Seleccionar todas aquellas producciones textuales cuyo objeto o tema de estudio incluyera a la investigación de la comunicación en América Latina o en algún país o sub-región de esta (aquí se incluyen la dimensión teórica-metodológica y las tendencias empíricas de la investigación así como la reflexión discursiva y la exposición de técnicas de investigación de diversa índole); b). Seleccionar todas aquellas producciones textuales cuyo objeto o tema de estudio incluyera la fundamentación ética-política de la comunicación en América Latina o en algún país o sub-región de esta; y, c). Seleccionar todas aquellas producciones textuales cuyo objeto o tema de estudio incluyera alguna reflexión sobre la crítica al estado del conocimiento en el campo de la comunicación en América Latina o en algún país o sub-región de esta. Entre enero de 1997 y diciembre de 2005, las tres revistas seleccionadas han publicado un total de 504 artículos. De estos, las tres revistas han divulgado específicamente 77 artículos que tienen como objeto principal de análisis el campo académico de la comunicación bajo tres vertientes principales: a). La investigación de la comunicación en América Latina; b). La dimensión ética-política de la comunicación en América Latina, y, c). La reflexión discursiva y la exposición crítica al estado del conocimiento en el campo de la comunicación en América Latina. Las 77 producciones representan el 15.3% del total de los artículos publicados por las tres revistas durante los ocho años de estudio. En el Cuadro No. 1 se muestra que, por lo general, las publicaciones seleccionadas en las revistas presentan una distribución casi uniforme a lo largo del periodo de estudio. Como se observa, el periodo de análisis temporal seleccionado es de nueve años, entre enero de 1997 y diciembre de 2005. El listado y las referencias completas de los 77 artículos analizados se describen en el apartado bibliográfico. Cuadro 1. Artículos y revistas de Comunicación seleccionadas
Fuente:
Elaboración propia en base a datos de Diálogos de la Comunicación
(1997-2005); En los 77 artículos seleccionados participan 64 académicos(as), investigadores(as) y especialistas de la comunicación. El 47% de los textos son producidos por mujeres investigadoras o académicas de la comunicación. La participación por instituciones académicas y de investigación proviene principalmente de: 1). El Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente, en México; 2). La Pontificia Universidad Javeriana, en Colombia; 3). La Universidad de São Paulo y la Universidad Metodista de São Paulo, en Brasil; 4). La Universidad de Buenos Aires, en Argentina y, 5). La Universidad de Lima, en Perú. La participación global por países proviene de autores(as) que son originarios y/o residen en diez países latinoamericanos. No obstante, la mayor participación proviene fundamentalmente de México, con un 42% de la producción total; Colombia, con un 19.5% y Brasil, con un 12.5%. (Cuadro No. 2).
Los temas y objetos de investigación que desarrollan las 77 contribuciones seleccionadas se distribuyen dentro del periodo de estudio de la siguiente manera: a). La investigación de la comunicación en América Latina con un 43% de los casos analizados; b). La fundamentación ética-política de la comunicación en América Latina con un 26.4% de los casos; y, c). La crítica al estado del conocimiento en el campo de comunicación en América Latina con un 30.6% de los casos restantes examinados. (Cuadro No. 3).
3.
Estrategias y prácticas científicas en las revistas científicas
latinoamericanas de la comunicación Efectivamente, en la producción científica que identifica a las revistas de comunicación analizada, los contextos sociales y regionales a los que se dirigen los estudios publicados habitan generalmente en dos vertientes y énfasis de investigación: por un lado, la que ubica como objeto de estudio a los contextos presentes (y prospectivos) aplicados en los procesos de enseñanza y la formación profesional de la comunicación en América Latina; y por otro, la que ubica a los distintos contextos latinoamericanos aplicados a los procesos y condiciones de producción de conocimiento en comunicación. Otra distinción relevante que en términos generales parece quedar clara en la producción científica de las revistas analizadas es la existencia de una perspectiva de estudio especializada y dominante en el campo de la investigación latinoamericana en comunicación en los últimos años. Esta perspectiva de estudio tiene claramente dos tendencias de abordaje práctico. Una tendencia es la que se debate en la investigación aplicada a la comunicación en medios, donde existe la predominancia de dos líneas particulares de estudio y hoy convertidas, quizás, en las dos principales vertientes de estudio dentro del área y en la región latinoamericana. Por otro lado, se enfatiza la investigación de la comunicación propiamente académica, donde, en líneas generales, su idea de construcción se retroalimenta desde una particular perspectiva de estudio de la comunicación que sin lugar a dudas es análoga a lo que plantean y demandan por separado y con distintos matices las producciones científicas de la ELACOM y la ALAIC. También subsiste con bastante claridad en las 77 contribuciones estudiadas de las revistas seleccionadas, un hecho distintivo que define una de las características estructurales de las revistas bajo estudio: en las revistas científicas de la comunicación existen diferentes intereses de investigación y, por tanto, distintas preocupaciones y temas de estudio. Queda claro que los tres principales temas de intereses que sirven de partida para desarrollar la gran mayoría de las producciones discursivas en las revistas son: a). Los procesos de globalización y el desarrollo presente de la comunicación social en América Latina; b). Los impactos actuales y prospectivos que genera (o puede generar) la sociedad de la información en Latinoamérica, y, c). El estatuto que deben comportar los estudios latinoamericanos de la comunicación ante los nuevos modelos de sociedad y la ya reiterada crisis de las ciencias sociales. Otra característica de carácter general que revela de manera casi unánime la producción científica de las revista de comunicación estudiadas es cómo se define el sentido del campo de la comunicación en América Latina en tanto campo de construcción de conocimiento: el campo de estudios de la comunicación es un campo de producción de conocimiento especializado en una sociedad en la que los procesos de comunicación han pasado a ser procesos constitutivos de los nuevos modelos de sociedad. A nuestro entender, es quizás este punto (la definición práctica del campo) desde donde parte la diferencia central entre las características estructurales que definen a la producción científica de las revistas y la iniciativa ELACOM. Esta diferencia es fundamental puesto que se materializa principalmente en la perspectiva epistemológica y, por tanto, teórica-metodológica. La producción científica de las revistas generalmente busca articular precisamente los procesos de construcción de conocimiento en comunicación con los procesos constitutivos que definen a los actuales modelos de sociedad. Su enunciación siempre parte de contextos teóricos metodológicos que son definidos a partir de un enfoque multi y transdisciplinar. Según hemos podido comprobar en no pocos artículos analizados en el presente estudio, la perspectiva multidisciplinar se justifica en tanto enfrenta la pérdida de certidumbre teórica en las ciencias sociales en general y en los estudios de la comunicación en particular. Además, que posibilita la apertura de una visión de conocimiento no fragmentada ni separada por disciplinas en los problemas que abordan. Por ejemplo, una propuesta epistemológica típica es aquella que reclama la post-disciplinarización de los estudios de la comunicación en Latinoamérica, entendiendo por este movimiento la superación de los límites entre especialidades cerradas y jerarquizadas, y al establecimiento de un campo de discursos y prácticas sociales cuya legitimidad académica y social dependa básicamente de la profundidad, extensión, pertinencia y solidez de las explicaciones que produzca (Fuentes, 1997). Otra característica estructural de las revistas de comunicación seleccionadas es el permanente reconocimiento autocrítico de sus autores(as) frente a los problemas y retos disciplinares y post-disciplinares que enfrenta actualmente la investigación latinoamericana en comunicación. Entre los problemas advertidos, conviene destacar la insuficiencia de los recursos teóricos-metodológicos necesarios para estudiar los fenómenos sociales asociados con las tecnologías o la urbanización contemporánea, y la obstinada pretensión por buscar instrumentos cognitivos para construir objetos comunicativos de carácter hibrido y multidisciplinares. El principal reto quizás se concretiza en el ámbito de la teorización de la práctica de la investigación científica y que, en opinión de algunos autores como Fuentes (1997; 2004; 2005) y Martín Barbero (1997a; 2003), aparece como esencial para relacionar la investigación en comunicación con los postulados teóricos y la generación de datos empíricos. Una práctica científica estructural más se define a partir de las dos características anteriores. Tiene que ver con el significado mismo de la comunicación como tema y objeto de estudio. De acuerdo con la producción de las revistas analizadas, dos son las aproximaciones de abordaje dominantes que definen a la comunicación en tanto objeto de investigación. Por un lado, la comunicación como un medio potencial que puede posibilitar la construcción de agendas sociopolíticas y estructurales de media y larga duración. Por otro, el sentido de la comunicación que refiere a algo más que el significado literal y mediático: entender la comunicación como una mediación constitutiva de un proyecto social en y mediante la producción social de sentido. Contrariamente a lo que refieren determinadas posiciones y estrategias científicas al interior del campo y concretamente en algunas de las producciones textuales de las revistas citadas, estas aproximaciones dominantes no representan contradicción alguna; tampoco tienen porque representar la siguiente determinación fundamental observada en más de uno de los estudios analizados: o predominan los actores y la producción social de sentido, o bien las estructuras y los condicionamientos de corte instrumental. En nuestra opinión, lo que posiblemente si es significativo, significante y, en cierta medida, preocupante, es que en una y otra no siempre existe un enfoque integral interdisciplinario adecuado, sea el sentido aplicado a estudios de formación profesional, sea para estudios de investigación en comunicación propiamente. En el contexto de un enfoque multidisciplinar y un discurso científico de la comunicación consistente, un enfoque integral interdisciplinario adecuado se produce cuando la investigación empírica que se desarrolla en el campo de la comunicación reingresa al cuerpo teórico de conocimientos, recontribuyendo tanto a su reconceptualización como a fortalecer los constructos teórico-metodológicos (Reguillo, 1997, 2002). En este estudio aproximativo también ha quedado aclarada una práctica científica estructural más que define a la producción científica de las revistas. Es una característica que además es específica y distinta a la producción de conocimiento que identifica a la llamada ELACOM y la ALAIC: el sentido de la comunicación dentro del ámbito de la investigación. El sentido se afirma por la necesidad de producir un discurso científico desde la comunicación pero no en función de un paradigma disciplinario, sino desde un campo de problemas que, trabajados de manera articulada y multidisciplinariamente, pueden rescatar la especificidad comunicativa de los procesos sociales que se abordan. Algunos ejemplos de ello son expuestos por los estudios de Martín Barbero (1997, 1997a, 2003), Camacho (2001), Vassallo (1999), Krohling (2003), Reguillo (1997, 2002), Orozco (1997) y de la Torre (1997). Dentro del contexto propio del campo, existen algunas iniciativas importantes para matizar esta última característica estructural y para otorgarle a la comunicación un sentido puntual. Dentro del ámbito de la formación profesional, por ejemplo, el significado de la comunicación se materializa como dimensiones cognitivas que deben componer un plan de estudios (Marques de Melo, 2001). A saber: 1). Mediante el o los conceptos de comunicación que demarquen la identidad del campo profesional y de los respectivos segmentos ocupacionales; 2). Mediante los procesos mediáticos que configuran la producción, difusión y evaluación de los bienes culturales correspondientes a cada segmento ocupacional (rutinas, lenguajes, métodos, instrumentos, etc.); y, 3). Mediante los contenidos culturales que dan sentido a los mensajes implícitos en los bienes simbólicos construidos y/o difundidos por las industrias y servicios mediáticos. Sin lugar a dudas, el sentido y significado de la comunicación (y de su investigación) más distintivo y relevante en estas fechas en América Latina se fragua bajo dos perspectivas de estudio dominante en la producción científica de las tres revistas de comunicación analizadas. Como ya anotábamos, dos son las perspectivas de estudio que tiene claramente dos tendencias diferenciadas en su abordaje práctico en tanto ambas se aplican a la comunicación en medios: por un lado, los Estudios sobre Recepción de Medios (ERM) y, por otra, los Estudios sobre el Consumo Cultural de los Medios (ECC). Una primera cuestión central que sirve de partida para identificar a los ERM es cómo se auto-conciben en tanto se desmarcan de otras corrientes de estudio que involucran tanto a medios como sujetos sociales (Sunkel, 2004). Según estudios realizados por Orozco (2000), uno de los aspectos centrales de la comprensión de la mediación en América Latina es concebirla como el lugar desde donde se produce el sentido en los procesos comunicativos. Este lugar, la mediación, destaca como un componente activo y estructurante de estos. La mediación, al quitarle protagonismo al medio de comunicación, se distancia de la tradición conceptual que asume a la recepción como una etapa más del proceso lineal de producción-transmisión-recepción de información. Al trasladar los ERM a la recepción del ámbito de la cultura y a las prácticas y contextos socioculturales específicos de los sujetos comunicativos, el referente mediático ya no es determinante, sino sólo una mediación más del proceso comunicativo. La diversidad de la causalidad de las mediaciones junto a la incidencia múltiple en las audiencias, ha generado algún tipo de obligación en los y las estudiosas latinoamericanas de la comunicación por tratar de repensar, imaginar y ensayar nuevos tipos de metodologías para captar todo tipo de aspectos emotivos que entran en juego (en tanto influencian y condicionan) en los procesos de recepción mediática. Para Orozco (2000) y Vassallo (1997), las nuevas estrategias metodológicas que se han creado durante los noventa rebasaron las técnicas de investigación usuales y combinaron no sólo lo cuantitativo y lo cualitativo, sino otras técnicas expresivas (dibujos), psicológicas (psicodramas) y participativas (análisis de demanda mediática de los receptores). Tal y como se señaló anteriormente, aquí también el enfoque epistemológico presenta como característica central la integración de las estrategias metodológicas y complejas bajo una perspectiva plenamente multidisciplinar. El supuesto epistemológico con el que se auto-definen los ERM es que los procesos de recepción de la audiencia rebasan la mera exposición mediática y, consecuentemente, de que no están circunscritos a algún momento específico de vinculación directa entre los sujetos y los medios. Para los ERM, los procesos de recepción pueden transcurrir a lo largo de varios escenarios cotidianos diferentes que puede tener la audiencia. Por ejemplo, el hogar, el barrio, la escuela, el espacio de trabajo, el lugar público, el lugar de juegos, etc. Aún cuando los tres primeros sean los privilegiados por los y las especialistas de la recepción en América Latina al abordarlos de manera combinada, diferencialmente y desde ámbitos y situaciones variadas. (Orozco, 2000). Tal y como sucede en una significativa cantidad de los 72 artículos analizados, en los ERM quizás su preocupación central es la cuestión metodológica. En este último caso, tal vez es así porque los ERM conciben el proceso de recepción como un proceso necesariamente multi-mediado desde diversas fuentes de mediación, y no sólo como un momento más. Pareciera que el ámbito de exploración se hace más complejo por la necesidad de incluir diversos escenarios (la escuela, el barrio, el hogar, la familia, etc.) por donde transcurren dichos procesos. Además, como señalábamos, el enfoque cualitativo utilizado en los ERM no son sólo etnografías de la recepción, sino una verdadera mezcla de diversas herramientas metodológicas: desde la entrevista semi-estructurada, la observación participante, el diario del investigador, la investigación participante, grupos de discusión, historias y narraciones de vida, hasta el psicodrama, las técnicas proyectivas y el análisis semiótico. Para introducirnos a profundizar las características y los alcances que tienen los ERM en América Latina conviene pasar a conocer los aspectos generales en los que se sostiene ésta perspectiva como una de las principales corrientes de estudio de la comunicación en la región. 1). Los ERM: Qué son y qué los distingue? Una primera cuestión central es cómo se auto-conciben los ERM en tanto se desmarcan de otras corrientes de estudio de medios y sujetos sociales. Según se desprende de los estudios de Orozco, uno de los aspectos centrales de la comprensión de la mediación en América Latina es concebirla como el lugar desde donde se produce el sentido en los procesos comunicativos. (Orozco, 2000: 13; 16). Este lugar, la mediación, destaca como un componente activo y estructurante de estos. La mediación al quitarle protagonismo al medio de comunicación, se distancia de la tradición conceptual (communication research) que asume a la recepción como una etapa más del proceso lineal de producción-transmisión-recepción de información. Al trasladar los ERM a la recepción al ámbito de la cultura y a las prácticas y contextos socioculturales específicos de los sujetos comunicativos, el referente mediático ya no es determinante, sino sólo una mediación más del proceso comunicativo. Por ejemplo, en los estudios de la telenovela en Brasil, que desarrolla Vassallo (1997), la trama conceptual y metodológica de la perspectiva de la recepción esta atravesada por las mediaciones, la cotidianidad y los géneros, pues la investigación de la telenovela exige pensar no sólo la especificidad de los dispositivos tecnológicos y discursivos del medio, sino, además, pensar tanto el espacio de la producción como el tiempo de consumo. Así, la recepción es entendida, antes que nada, como una perspectiva de investigación (y no sólo como un área de investigación específica, los públicos) integradora y comprensiva, que supera las profundas limitaciones epistemológicas de otros modelos como el de estudio de los efectos, los estudios culturales, la investigación de las audiencias, la investigación de usos y gratificaciones o los estudios de crítica literaria (Vassallo, 1997: 163). 2). Relación de los ERM con el estatuto de la comunicación. La diversidad de la causalidad de las mediaciones junto a la incidencia múltiple en las audiencias, han generado algún tipo de obligación en los(as) investigadores(as) latinoamericanos a repensar, imaginar y ensayar nuevos tipos de metodologías para captar todo tipo de aspectos emotivos que entran en juego (en tanto influencian y condicionan) en los procesos de recepción mediática. Según Orozco (2000) y Vassallo (1997), las nuevas estrategias metodológicas que se han creado rebasan las técnicas de investigación usuales y combinan no sólo lo cuantitativo y lo cualitativo, sino otras técnicas expresivas (dibujos), psicológicas (psicodramas) y participativas (análisis de demanda mediática de los receptores). El enfoque epistemológico presenta como características centrales la integración de las estrategias metodológicas y complejas bajo una perspectiva plenamente multidisciplinar. 3). El
presupuesto epistemológico de los ERM: los escenarios cotidianos
de apropiación mediática. El supuesto epistemológico
con el que se auto-definen los ERM es que los procesos de recepción
de la audiencia rebasa la mera exposición mediática y, consecuentemente,
de que no están circunscritos a algún momento específico
de vinculación directa entre los sujetos (la recepción)
y los medios (la referencia mediática). Para los ERM, los procesos
de recepción pueden transcurrir a lo largo de varios escenarios
cotidianos diferentes que puede tener la audiencia. Por ejemplo, el hogar,
el barrio, la escuela, el espacio de trabajo, el lugar público,
el lugar de juegos, etc. Aún cuando los tres primeros sean los
privilegiados por los(as) especialistas de la recepción en América
Latina, al abordarlos de manera combinada, diferencialmente y desde ámbitos
y situaciones variadas. (Orozco, 2000). 6). Las
aportaciones teóricas de los ERM en Latinoamérica. Las aportaciones
teóricas más fértiles en los ERM se fraguan a partir
de tres vertientes, principalmente: 1). Los usos sociales de la televisión,
propuesta desarrollada en Colombia por Jesús Martín Barbero;
2). Las cofradías de las emociones, iniciativa teórica realizada
en México por Jorge González; y, 3). Las estrategias de
recepción, escenarios de recepción y los guiones mentales,
aportación teórica desarrolla por Guillermo Orozco, además,
de las distintas y novedosas vertientes de los ERM existentes en algunos
países de la mega región como Brasil, Argentina, México,
Chile, Perú, Venezuela, Colombia y Uruguay. (Cuadro No. 4).
En los ECC, el consumo cultural se define como el conjunto de procesos de apropiación y usos de productos en los que el valor simbólico prevalece sobre los valores de uso y de cambio, o donde al menos estos últimos se configuran subordinados a la dimensión simbólica. (Canclini, 1999; Sunkel, 2004). A diferencia de los ERM y de otros ECC en el mundo, principalmente los estudios británicos, en América Latina suceden dos desplazamientos teóricos-metodológicos para otorgar centralidad a los ECC. El primero es el paso del estudio del mensaje como estructura ideológica a la recepción crítica. Este proceso transita de los años setenta hasta principios de los 80. Su característica dominante denota tempranamente una preocupación excesiva por el análisis ideológico del mensaje, que se ve desplazada por una suerte de estrategia de resistencia frente a la poderosa influencia de la televisión o de que el sujeto sea capaz de tomar distancia del medio y del mensaje. El segundo movimiento teórico-metodológico es el que va de la recepción crítica al consumo. El análisis del consumo en América Latina surge a partir del distanciamiento de la perspectiva crítica, especialmente aquella que se plantea como estrategia de resistencia. La diferencia central entre el análisis del consumo y recepción crítica es que el primero no se sitúa en una lógica de intervención ni tampoco parte de una concepción de influencia de los medios inscrita en el modelo de los efectos, sino que la base de sus preocupaciones se encuentran en tres tipos de factores (Sunkel, 2004): 1). En el agotamiento del análisis estructural de los textos de la cultura de masas, vinculado concretamente a una revalorización de la capacidad de los sujetos para construir sentidos diferenciados a los propuestos por la cultura hegemónica; 2). En el reconocimiento de que existe una profunda ignorancia sobre lo que ocurre del lado de los públicos y del consumo que éstos hacen de los medios; y, 3). En la percepción de que una política cultural democrática requiere superar las formulas dirigistas y vincular orientaciones globales con demandas de una diversidad segmentada de la población. Los trabajos y los aportes teóricos-metodológicos del consumo cultural como objeto y perspectiva de investigación en América Latina tienen dos grandes fuentes de producción. Por un lado, sobresalen los aportes teóricos-metodológicos de Néstor García Canclini (1989, 1991, 1992, 1998), quien ha desarrollado el mayor aporte conceptual en este sentido. El otro gran aporte teórico-metodológico se encuentra en la obra de Jesús Martín Barbero (1997, 2003), a partir de cuatro aspectos centrales: 1). Por el desarrollo de una concepción no reproductivista del consumo cultural, lo que permite una comprensión de los modos de apropiación cultural y de los usos sociales de la comunicación en tanto entiende el consumo como una producción de sentido; 2). Por situar el relieve en la dimensión constitutiva del consumo, lo que supone entender los procesos de comunicación como espacios de constitución de identidades y de conformación de comunidades; 3). Por resaltar la dimensión estratégica de la investigación del consumo en un contexto global de mercados y que se encuentra directamente unida a la fragmentación de los consumos; y, 4). Por considerar que el consumo implica una transformación epistemológica y metodológica del lugar desde el cual se piensan los procesos de comunicación, marcando claras diferencias con paradigmas anteriores. Siguiendo con la identificación de las características que identifican a las estrategias y prácticas científicas de las revistas, sobresale otra particularidad más dentro de la obra conjunta de los 77 artículos de las revistas latinoamericanas de comunicación examinadas: la posición ética política y el sistema de valores que desarrollan. Varios son los rasgos que la caracterizan. Se enfatiza, por un lado, el sentido y el significado que le atribuyen a la comunicación y el ímpetu, siempre manifiesto, del compromiso ético político que invariablemente debe comportar la investigación en comunicación. Por otro, prevalecen los ejes de conocimiento básico que dominan la voluntad del saber en el sistema de valores que define el posicionamiento ético político de las y los agentes. El sentido que marca el orden del discurso en las revistas examinadas generalmente comporta un patrón que define a la comunicación como una necesidad inherente a la naturaleza humana y social de la persona. También, como un campo de producción de conocimiento en una sociedad en la que los procesos de comunicación han pasado a ser parte de los procesos básicos de constitución de la sociedad actual. La comunicación se constituye, por tanto, en un campo de problemas que puede (o pretende) rescatar la especificidad comunicativa de los procesos sociales que son de interés académico y de cierto compromiso para la actividad científica y profesional. Varias son las implicaciones y cuestionamientos manifiestos que brotan a lo largo y ancho de las producciones analizadas: ¿Qué clase de comunicólogos se requieren en la región? ¿Qué calidad de profesionales se quiere formar? ¿A qué tipo de intereses sociales debe servir el comunicador social? ¿Cuáles son los conocimientos, principios y valores éticos que deben orientar la actividad en la enseñanza y en la investigación latinoamericana de la comunicación? Una clara y ejemplar posición para definir el sistema de valores ético-políticos inicia por lo que realmente preocupa a los y las investigadoras de la región: las implicaciones culturales, sociales y políticas de los profundos cambios que ocurren en la comunicación y la información; el cómo y quiénes (o cuántos) utilizan las tecnologías de la información y los medios; el cómo insertarse en un mundo globalizado para ampliar los valores de la cultura democrática, la equidad y la tolerancia sin perder rasgos de identidad; valiéndose del soporte tecnológico actual, en cómo introducir cambios educativos, sociales y culturales en un proyecto de desarrollo sostenido. Dichas preocupaciones por lo general están ligadas a una tarea ética que también es explícita en el discurso de las y los agentes. Sin duda el lema central de las afirmaciones ético-políticas que parece sintetizar bien el interés principal de la mayoría de las producciones estudiadas es investigar para intervenir, aún cuando esto se enfoque a escenarios micro. De ahí que no deba sorprender que buena parte de la investigación generada, por ejemplo, en los ERM en América Latina, se concentre en la recepción televisiva y el desarrollo educativo en niños. No obstante, también es conveniente apuntar que el colofón implícito en las producciones de las revistas estudiadas es algo más amplio, pues también se busca contribuir a la construcción de una conciencia social que tiene como valores centrales los principios democráticos, el respeto irrestricto a las culturas y a la equidad social. Estos principios y valores son los que, unidos a un pensamiento crítico y científico riguroso, deben orientar la actividad en la enseñanza, la investigación y la extensión universitaria en América Latina. Aún cuando son pocos los artículos que lo reconocen (a diferencia de la que podemos encontrar en la producción científica que le es propia a la ELACOM y a la ALAIC), algunas contribuciones examinadas ven en el pensamiento crítico un valor histórico que no debe relegarse dentro de la acción del campo: Vale considerar que una de las característica de los estudios de comunicación en América Latina es el pensamiento crítico. El ejemplo viene de los estudiosos y precursores de la Escuela Latinoamericana de la Comunicación. Este es un valor que debe ser preservado por las actuales y futuras generaciones (Krohling, 2003: 88). Aún cuando tampoco se refiera de manera manifiesta en los 77 artículos abordados en las revistas seleccionadas, el sistema de valores ético-político con el que se identifican los discursos casi siempre se hace evidente a partir del relato que conecta algún eje básico del saber con la realidad y el objeto de estudio. Un eje básico del saber que es común a numerosas producciones es la relación tiempo-espacio como elemento ético-epistemológico central en la configuración del territorio y los saberes de la comunicación. Por ejemplo, en el sistema de valores que identifica a la obra de Jesús Martín Barbero, las relaciones espacio-temporales son generalmente abordadas bajo el signo determinante que imprimen los cambios que la modernidad y la globalización comunicacional introducen tanto en el valortiempo como en la producción del espacio. Recordemos que el sistema de valores de este autor por lo general significa sentido y sello de referencia para no pocos estudiosos y especialistas del campo en la región latinoamericana. En el contexto del estudio de la modernidad y la globalización, quizás las tres principales características del sistema de valores que identifica la producción de Martín Barbero (1997, 2003, 2004) son: 1). Universalidad-particularidad. La idea de la universalidad que refiere éste autor se opone y niega a toda otra que no sea la del individuo; la universalidad representa la única forma de particularidad, haciendo que todas las otras formas de realidad social surjan de la relación entre los individuos. El ejemplo que mejor expresa dicha complicidad en América Latina es la idea de desarrollo, que se identificó con asumir la negación/superación de todas sus particularidades culturales y civilizatorias a través de la imposición sistemática de la razón occidental. Así, lo que la globalización busca, según Martín Barbero, no es unir sino unificar una universalidad descentrada mediante un movimiento emancipador pero sin imponer como requisito su propia civilización. 2). Temporal-atemporal. De acuerdo con dicha posición, la percepción del tiempo es una de las experiencias más perturbadas de la fragmentación que introducen la simultaneidad de lo actual y la instantánea; una práctica central de opacidad es el culto al presente que alimentan los medios. Su tarea es fabricar un presente autista que produce y remite a dos cuestiones: por un lado, a debilitar el pasado (que entraña un reencuentro descontextualizado y des-historizado); por otro, a la ausencia del futuro, donde hay proyecciones pero no proyectos: a un presente continuo, a una secuencia de acontecimientos que no alcanza a cristalizar en duración y sin la cual ninguna experiencia logra crearse. 3). Dualismo. El dualismo, según Martín Barbero, es una herencia cuyos orígenes no se hallan únicamente en el campo filosófico o religioso, sino en lo histórico: entre aquellas primeras experiencias de nuestras sociedades que se vieron obligadas a pensarse a si mismas de manera esquizoide y la última década del siglo pasado (impulsado por la emergencia de los movimientos sociales), es posible pensar la sociedad nacional latinoamericana como plural y hacer visible y aceptable una nueva identidad hecha menos de esencias y raíces que de relaciones e interacciones. Para este autor, son las metáforas de la vida social y, particularmente, aquellas ligadas con el malestar de la realidad social y los nulos cambios y creaciones teóricas-metodológicas para enfrentarlos, los que inciden e incitan potencialmente a buscar un cambio en el estatuto de la comunicación en América Latina (y de otros campos de estudio como la sociología, los estudios culturales y, muy especialmente, la antropología). Ello pasa por la imprescindible crítica (o mejor dicho autocrítica) a las prácticas normalizadas por la racionalidad hegemónica, pues es una condición indispensable para hacer pensables, sin reduccionismos ni visiones holísticas, las redes y los flujos que debilitan los compartimentos que se ha servido la ciencia para separar radicalmente los saberes expertos del saber social de las comunidades. Una
última reflexión está dedicada a señalar lo
que a nuestro juicio son las principales afirmaciones académicas
de superación de la crítica en la investigación de
la comunicación en América Latina. Un primer frente quizás
pueda remitirse a la cuestión de la interdisciplinariedad. Aquí,
todo parece indicar que es la investigación integrada, es decir,
la investigación realizada por un equipo multidisciplinar de investigadores,
la que puede abarcar el trabajo interdisciplinar en comunicación
de una manera más satisfactoria que la investigación individual.
Ello implicaría un trabajo colectivo de carácter amplio
y duradero, donde cada académico(a) conozca adecuadamente la disciplina
en que está sistemáticamente formado, pues, como ya se apuntaba,
nadie es personalmente multidisciplinar ni escribe multidisciplinariamente.
No obstante, debe quedar claro la pertinencia de seguir profundizando
en la discusión epistemológica para hablar con seriedad
de la cuestión inter/multi/transdisciplinar en el campo de estudios
de la comunicación, pues es notoria la ausencia del debate que
identifica no nada más a la producción de los artículos
examinados en este apartado, sino, también, a la producción
que define en este estudio a la ELACOM como a la ALAIC. Un segundo frente
es la teoría. Una acción necesaria es que la teoría
se conciba en función de la investigación que se esta realizando,
es decir, dirigida a la experiencia de lo real en la cual ella se confronta
con los hechos que ella misma suscitó con sus hipótesis.
En el contexto de la investigación académica de la comunicación,
la condición (y patrón científico) que debe regirla
no parece ser otra que a través de la elaboración interpretativa
de los datos. Este patrón es el que se percibe, de entrada, como
el idóneo para coordinar orgánicamente la teoría
y la investigación con operaciones técnicas, metodológicas,
teóricas y epistemológicas en una única experiencia
de investigación. Luego, existe un cierto consenso, de que ello
también requiere un trabajo de investigación con rigor,
con disciplina y con pasión, donde la reflexividad parece ser la
condición indispensable para dotar a la investigación en
comunicación de una mayor potencia explicativa y la posibilidad
de dialogar en condiciones de igualdad con otros campos de saberes. Finalmente,
un tercer frente son las propuestas prácticas para abordar la investigación
en comunicación. Si bien el referente central de la mirada académica
en los artículos analizados parte y se centra fundamentalmente
en los medios, sobre todo aquellos incluidos en Signo y Pensamiento y
Comunicación y Sociedad, existen suficientes propuestas para rescatar
la vida cotidiana (en tanto lugar metodológico) en la investigación
de la comunicación en América Latina. En algunas de las
propuestas se parte de un enfoque integral que trata de unir a dos operaciones
convergentes: la reflexivilidad e investigación empírica.
La propuesta principal que se plantea aquí, trata de ir al encuentro
de la vida cotidiana como lugar de articulación social y tecnológica.
Por ejemplo, en la superación posible de las limitaciones a las
que hoy se enfrenta los ERM en Latinoamérica, puede darse a partir
vincular las dimensiones inconscientes de las audiencias (por ejemplo,
a disposiciones al placer, al deseo, a la evasión, al morbo, al
chisme), pues, según algunos estudios recientes, dichas dimensiones
intervienen significativamente en los procesos de recepción. Por
otro lado, se plantea como necesario que los ERM se vinculen de manera
adecuada con lo psicológico y lo económico, en tanto estructuras
y dimensiones importantes en la mediación de la recepción
y que históricamente han sido rezagadas. Sin embargo, como lo advierte
Orozco (2000), quizás la principal necesidad que enfrentan los
ERM sea la exploración de mecanismos y dinámicas que posibilitan
la hegemonía contemporánea a través de la llamada
visualidad electrónica convergente, en tanto dispositivos que modifican
la percepción y la recepción (particularmente, la innovación
de interpelación y posicionamiento de las audiencias por los medios
audiovisuales y sus variadas apropiaciones por las audiencias). La integración
de estas lógicas con diversos lenguajes, técnicas, formatos
y géneros con las propias experiencias, mediaciones y expectativas
de la audiencia se percibe como un cambio fértil en los ERM en
América Latina.
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y en Brasil: análisis comparativo. Guadalajara, México.
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1998 Año
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2001 Año
2002 Año
2003 Año
2004 Año
2005 | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
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