Revista Latina de Comunicación Social 62 – 2007

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 10 – 2ª época - Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España) - Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54


Reseña de libro

Una fotografía de la sociedad actual


Castells, Manuel (ed), 2006

La sociedad red: una visión global
Madrid: Alianza, 557 páginas
ISBN: 84-206-4784-5
Reseña de Jon Murelaga Ibarra

Para los que no conozcan a Castells, la obra supondrá un punto de inicio adecuado para adentrarse en el universo de la sociedad reticular. Se aconseja a estas personas que realicen una lectura reflexiva y que confronten las teorías expuestas con otras reflexiones clásicas de Masuda, Giddens, Touraine... Para los seguidores de Castells, el libro reafirma lo ya conocido sobre el Informacionalismo.

La Sociedad Red: una visión global se divide en siete partes que ofrecen un conjunto de textos ilustrativos de la producción científica actual en torno a las sociedades tecnologizadas.

Parte I. La teoría de la Sociedad Red

A modo de introducción se resumen las claves de la Sociedad Red. En este capítulo, Manuel Castells se limita a apuntar los argumentos ya conocidos de otros libros anteriores, como The information age (1996).

Parte II. Diversidad cultural e institucional de la Sociedad Red

En total, se ofrecen tres capítulos que analizan la repercusión de las TIC en cinco realidades referenciales: Silicon Valley, Finlandia, Rusia, China y Gran Bretaña.

“Modelos institucionales de sociedad red: Silicon Valley y Finlandia” es una ampliación del libro de Himanen y Castells The Information Society and the Welfare State: The Finnish Model (2002), análisis metódico de las razones por las que Finlandia presume de su situación privilegiada dentro del grupo de países tecnologizados.

Elena Vartanova y Jack Linchuan Qiu realizan un magnífico trabajo sobre la tecnologización de Rusia y el desarrollo de Internet en China. Vartanova concluye que aunque Rusia se sobrepone de la crisis económica, posee una cantidad importante de factores para cimentar la sociedad red, aunque el mayor handicap al que se enfrenta es la carencia de <<cultura de redes>> en la que “ni los políticos ni las elites empresariales rusas han demostrado voluntad para transformar las estructuras paternalistas autoritarias en modelos de relaciones sociales y económicas innovadoras y horizontales” (pp. 134-135).

Linchuan Qiu comienza su capítulo lazando dos preguntas que guían su “análisis inductivo”: ¿Existe una sociedad red en China, tal y como parece a través del prisma de Internet chino? y ¿qué tiene de particular este conjunto concreto de formaciones red? De esta manera, Linchuan Qiu examina, entre otros, la difusión, contexto y marco institucional de Internet en el gigante asiático.

Steve Woolgar cierra la segunda parte del libro con una aproximación a las experiencias tecnológicas desarrolladas en Gran Bretaña entre 1997 y 2002 mientras fue director del programa <<ESCR Virtual Society?>> del Consejo de Investigaciones Sociales y Económicas del Reino Unido.

Parte III. La Economía Red

Alstyne, Bulkley, Benner y Zaloom, reputados miembros de la maquinaria literaria científica sobre nuevas tecnologías, exponen la composición de la nueva economía invisible. Una estructura donde la información adquiere un peso relevante en la creación de riqueza –productividad–. En el capítulo se analiza la influencia de la sociedad red en la construcción de un nuevo modelo de trabajo más flexible que el tradicional –Silicon Valley– y la renovación de los conceptos clásicos de mercados financieros por los de redes financieras globales.

Parte IV. Sociabilidad y estructura social en la era de Internet

En “La sociabilidad en red dentro y fuera de la web”, Keith Hampton realiza un estudio de varias comunidades virtuales como Netville y la posibilidad de que sustituyan a las relaciones sociales. El autor concluye que la sustitución total es poco probable y resume su estudio de la siguiente manera: “La comunicación mediante ordenador ayuda a superar obstáculos para la interacción dentro de los modelos de relaciones existentes. En vez de transformar espectacularmente nuestra forma de vida, las nuevas tecnologías de la sociedad red tienen un impacto sutil, facilitando la interacción y la coordinación” (pp. 289).

Al capítulo de Hampton le suceden dos estudios de campo. El primero (“Estructura social, identidad cultural y autonomía personal en la práctica de Internet: la sociedad red en Cataluña”), se centra en el proceso de transformación que resulta de la interacción entre tecnología, cultura y sociedad, para lo que los autores se basan en los datos obtenidos de un sondeo realizado a 3.005 catalanes.

El segundo estudio (“Segregación racial y brecha digital en la región metropolitana de Detroit”), lo facturan Baker y Coleman, que se centran en las pautas de uso de los ordenadores y de Internet según una serie de variables claves para el estudio de la brecha digital en la región norteamericana.

Parte V. Internet e interés público

Lo más destacado de este apartado son los capítulos sobre aprendizaje y salud virtual.

El primero (“Promesas y mitos del aprendizaje virtual en la educación”) apunta hacia un nuevo paradigma educativo denominado eaprendizaje. Tras un correcto desarrollo de los entresijos del aprendizaje virtual, Tony Bates concluye que “a medida que se perfeccione la tecnología, permitiendo la interacción síncrona y asíncrona, tanto en vídeo como en texto, y a medida que los profesores empiecen a comprender el poder y el potencial del aprendizaje digital, es probable que veamos emerger nuevos y más poderosos métodos en la enseñanza y el aprendizaje” (pp. 357).

El segundo (“Redes de salud virtual y transformaciones sociales: expectativas de centralización, experiencias de descentralización”), viene avalado por James E. Katz o Ronald Rice (Internet and the health communication –2001–). Junto a Sophia Acord, los autores identifican las áreas que han cubierto las expectativas despertadas por la esanidad y realizan una contribución a la sanidad pública e individual de producirse un mayor progreso tecnológico.

Parte VI. Movimientos sociales en red y política informacional

Este apartado consta de dos capítulos de los que destaca “Movimientos sociales en red: movimientos globales por una justicia global” (Jeffrey Juris). El autor realiza un despliegue divulgativo de la evolución de los grupos alternativos, también llamados antiglobalización, y la importancia que han adquirido las redes informáticas en el devenir de estos colectivos.

Parte VII. La cultura de la Sociedad Red

Pekka Himanen escribe el último capítulo que se titula como su libro, The hacker ethic and the spirit of the information age (2001). Himanen resume su “Teoría del hacker” mediante un paralelismo que realiza del trabajo previo The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism (1930), del sociólogo Max Weber. Mientras el autor alemán apunta los tres elementos que constituyen el núcleo de la cultura capitalista, Himamen alimenta los argumentos del Informacionalismo –como sucesora del capitalismo– mediante otros tantos aspectos fundamentales de la actualidad tecnologizada: el uso de la tecnología de la información, la organización de la información en redes globales y el procesamiento simbólico de la información.

Jon Murelaga Ibarra