Revista Latina de Comunicación Social

Reseñas de libros- 2008

El enfoque informativo de Xosé Soengas

SOENGAS, Xosé:

El enfoque informativo. Los puntos de vista de una noticia en televisión.

Laberinto Comunicación, Sevilla, 2008.

ISBN: 978-84-8483-313-0

Reseña por Emma Rodero

(UPF - Barcelona)

soengas

 

La primera aportación implícita en la obra de Xosé Soengas se basa en dar por hecho que el tratamiento de la información siempre manifiesta un determinado enfoque. Por tanto, se adscribe a recientes teorías comunicativas, como la del Frame, que parte de la base de que los periodistas no cuentan en sus informaciones la realidad como tal, sino que la organizan y transforman en productos informativos. En este proceso de mediación, determinado por la percepción subjetiva del periodista y los intereses del medio, el relato informativo se traslada al oyente bajo una determinada perspectiva o encuadre. Por tanto, viene a superar antiguas concepciones liberales sobre un supuesto tratamiento objetivo de la información.

Sobre esta premisa subyacente, el libro se plantea como objetivo analizar y determinar los elementos que establecen un determinado enfoque en la producción de la información en televisión, desde una perspectiva reflexiva en muchos casos, aunque también práctica. Con ello, su valor explícito se deriva fundamentalmente de la relevancia del tema, primero debido a la repercusión de la información en televisión, que registra altos índices de audiencia, pero especialmente por ser un aspecto controvertido y muy debatido, en el que se entremezclan factores profesionales o periodísticos con presiones desde sectores externos a la comunicación. Ante ello, la pregunta que surge entonces es ¿hasta qué punto los informativos en televisión transforman la realidad sometiéndola exclusivamente a criterios profesionales y hasta qué punto esa transformación está afectada por presiones ajenas? La aportación de esta obra se encuentra precisamente en establecer la frontera entre lo que es una legítima transformación de la realidad determinada por exigencias periodísticas y de condicionamiento del propio medio y lo que supondría traspasar el límite y censurar o manipular los hechos. Por tanto, como se advierte ya en el prólogo “se pretende poner luz a las sombras que tratan de oscurecer lo que hay en el juego de producción de la información en televisión”.

En el primer capítulo, dedicado al enfoque informativo de la noticia en televisión, se destaca la relevancia del enfoque en el trabajo periodístico, su definición y sus diversos tipos. Así, en cuanto a su importancia, el autor considera que el enfoque correcto de la noticia es determinante para que el espectador tenga un conocimiento objetivo de los hechos. Y hay que tener en cuenta que una información nunca tiene un enfoque único sino que un hecho puede abordarse desde múltiples perspectivas. Entonces ya se advierte claramente que si el enfoque no se basa en planteamientos periodísticos y obedece a intereses concretos (económicos o políticos) se altera la naturaleza de los hechos. En primer lugar, el enfoque se encuentra condicionado por factores que afectan al propio periodista, que cuenta con una determinada formación o experiencia, por las exigencias del medio o profesionales e ideológicas y por el propio acontecimiento que se relata. No hay una fórmula única para plantear un enfoque, pero la naturaleza de los hechos y sus circunstancias son dos factores importantes. En segundo lugar, el enfoque se manifiesta en la selección inicial y la disposición posterior de las noticias en un informativo, destacando unos hechos o minimizando otros. Por tanto, la selección del material es una tarea clave del proceso, que ha de estar caracterizada por la exhaustividad para mantener el rigor informativo. Por esta razón, las funciones del enfoque son la selección, que implica jerarquización por interés periodístico y también descarte, y la orientativa, que es positiva cuando se basa en criterios periodísticos. También se hace hincapié en que en todo enfoque existe una intencionalidad que puede ser impuesto –obligado por la empresa de comunicación- o elegido –como decisión personal del periodista-. Por último se habla del enfoque positivo o negativo en función del punto de vista que adopte la información.

Establecidas las bases del enfoque informativo, el autor aborda en el segundo capítulo la perspectiva y sus tipos. Aclara que la perspectiva es un fenómeno más técnico que el enfoque, que destaca unos aspectos sobre otros, pero que no siempre es determinante en la orientación de la noticia. Puesto que una información puede contener varias perspectivas, a continuación, establece los diferentes tipos: la ideológica, regida por principios ideológicos ligados a planteamientos profesionales; la técnica, relacionada con los criterios de tratamiento de imagen y desarrollo de la noticia; la estética, que busca el impacto visual, la coherencia formal, la belleza y armonía de las imágenes; la temática, relacionada con el uso de datos teóricos y conceptos abstractos; y la espacial, que es el encuadre y las normas del lenguaje visual. Por último, diferencia entre la perspectiva intencionada y causal.

Puesto que el enfoque está determinado por la selección, el capítulo tercero se dedica por completo a la jerarquización. Según el autor, afecta a los elementos que integran la noticia y a la disposición de la información, es decir, que es el proceso que determina el orden de las noticias y, con ello, su relevancia. Lo importante siempre es que esa jerarquización debe estar basada en exigencias informativas y en criterios personales o profesionales.

El capítulo cuarto está dedicado a la precisión conceptual, el lenguaje y las cifras, como elementos determinantes en el enfoque de la información. En este caso, el autor recomienda emplear un lenguaje caracterizado por la precisión conceptual, terminológica, cuantitativa y cualitativa. El lenguaje informativo debe emplear la terminología y las imágenes apropiadas para colaborar en la comprensión mientras que la utilización de cifras y números debe huir de las imprecisiones.

El siguiente capítulo aborda un tema complejo: la narración evidente y encubierta. En este caso, el autor considera que el tratamiento encubierto de la información no es ético. Es cierto que puede existir una interpretación causal del mensaje, por el que se inducen valoraciones que no son conscientes, pero cuando el mensaje es intencionado deliberadamente supone una trampa. A continuación, el autor aborda los elementos con que se puede construir una narración encubierta. La conclusión es que el mensaje encubierto es un fraude y para evitarlo hay que atenerse a las exigencias éticas, especialmente ante su peligrosidad. Normalmente el mensaje encubierto no se aprecia de manera inmediata sino que es necesario una lectura crítica o una reflexión posterior para descubrirlo.

El capítulo sexto aborda el tratamiento y el significado del espacio y el tiempo en el relato informativo, aspectos que determinan el enfoque porque intervienen en la configuración y en el desarrollo de los hechos y, con ello, condicionan la naturaleza de la información. El autor advierte que son los elementos que más se emplean para manipular y, por ello, analiza los factores esenciales para descubrir trucos y engaños. Aquí, la tarea complicada para el periodista consiste en relacionar tiempos y espacios que corresponden a códigos y a contextos distintos, pero que tienen que convivir en un mismo formato. En este capítulo también se trata un tema controvertido: la politización de la información. A juicio del autor, el criterio de las televisiones de establecer un reparto equitativo o proporcional a los partidos políticos tiene consecuencias negativas porque implica falsear la realidad. Los hechos no presentan siempre una fórmula precisa y válida para todas las circunstancias. Por tanto, el criterio debería ser la relevancia de los hechos.

Sin duda, uno de los aspectos con mayor influencia en el enfoque informativo es el empleo que se hace de la tecnología, y a ello se dedica el capítulo séptimo. Lo primero que advierte el autor es que la tecnología lleva implícita una función perversa capaz de falsificar detalles y alterar hechos. Todo depende, por tanto, del uso que se haga de ella. La tecnología tiene sus ventajas, pero también sus riesgos. Favorece la creatividad y presenta ventajas comunicativas, pero también alimenta una tendencia a la espectacularización cada vez más arraigada en las principales televisiones y facilita la manipulación.

El capítulo octavo se dedica a analizar los condicionantes del enfoque. La advertencia en este sentido es muy clara: los factores extra-periodísticos tienen una presencia en el tratamiento informativo y en el funcionamiento de las redacciones mucho más importante de lo que se piensa. Así, en el enfoque influyen condicionantes externos de índole política, económica y social que afectan al tratamiento informativo. Por tanto, el periodista no siempre tiene libertad absoluta y los medios de comunicación no siempre son independientes. Existen presiones directas desde la propia cadena o indirectas desde sectores externos. El problema es que muchas veces la audiencia no tiene los suficientes elementos para percibirlo. Por eso, el autor denuncia la indefensión del espectador ante el abuso informativo. Frente a ello, existen mecanismos de control en los libros de estilo o códigos deontológicos, pero no siempre se cumplen. Por tanto, se concluye que los mecanismos de control de calidad de las redacciones actualmente no garantizan una información exenta de presiones.

Metidos de lleno en el problema de las presiones externas, el siguiente capítulo se dedica a la censura, la manipulación y los puntos de vista. Lo primero que se deja claro es que los peligros más evidentes en el proceso de selección de la información son la censura y la manipulación, puesto que siempre existe una intencionalidad. Sin embargo, hay diferencias entre una información censurada y manipulada y una errónea o incompleta. En las versiones censuradas existe una falta de información, es decir, se ocultan datos o detalles; en cambio, la manipulación se basa en la alteración de los hechos para variar el significado, es decir, en la tergiversación. La manipulación y la censura se ven favorecidas por la existencia de estructuras y esquemas de trabajo que no garantizan un control sobre los contenidos informativos. Frente a ello, el punto de vista es aquella opción informativa que es representativa de un hecho y ha sido elaborada con criterios profesionales.

El último capítulo se dedica a la descodificación en la información audiovisual, la cual depende del elemento que predomine: imagen, sonido o texto. El autor, en este caso, realiza un recorrido por los diferentes tipos de imágenes, sonidos y texto, y su influencia en la descodificación que realiza el espectador; una descodificación que ha de buscar siempre la comprensión de la información.

Con todo ello la obra, escrita con lenguaje sencillo y claro, busca desentrañar el complicado engranaje de producción informativa en televisión, a través de la diferenciación de los condicionamientos legítimos y aquellos que no son válidos en la configuración de un terminado enfoque. La conclusión es que ese enfoque presente en toda información será pertinente siempre y cuando se rija por criterios periodísticos y profesionales y sea ajeno a presiones externas interesadas.

Dra. Emma Rodero
Universidad Pompeu Fabra
Barcelona