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Revista Latina de Comunicación Social 5 mayo de 1998 |
| Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social |
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WEBditorial 1º - mayo de 1998 La responsabilidad del proveedor A gente con poco uso de razón se le puede ocurrir ese disparate de que el proveedor de la harina puede tener responsabilidad en los manejos y manipulaciones bastardas que un panadero haga con esa materia prima usada en la fabricación de un pan con malas condiciones sanitarias, peligroso para la salud de los consumidores. Pero el proveedor de la harina denunciado pasará un mal tiempo mientras un juez determine que el proveedor de insumos o servicios no es responsable del producto puesto en el mercado por su cliente. Junto a la (siempre gratuita) pena de banquillo, el denunciado habrá de abonar los gastos de su defensa, porque no siempre los jueces obran con la justicia de cargar la defensa al acusador de balde. De esa manera tan sibilina, el denunciante algo habrá conseguido, algo habrá dañado al acusado, no ya en su imagen. Eso lo garantiza una denuncia bien llevada a los medios ansiosos de todo tipo de morbo. La habrá dañado en las arcas del denunciado absuelto, quien ha de pagar la factura que el abogado defensor le presente, de acuerdo con los cánones de su ente profesional, donde se establece las normas de facturación. Lo mismo pasará con el proveedor de papel a una empresa editorial. ¿En qué cabeza lúcida se puede engendrar que el proveedor de papel pueda ser responsable de la basura que se imprima en su papel? Papel que ya no es de su propiedad, tras el acto de la venta. Por eso es muy poco probable -pero sí posible- que exista juez alguno que admitiera a trámite una denuncia que acusara al fabricante o proveedor de papel de tener responsabilidad en el periodismo amarillo que se hiciera a partir de los insumos que el proveedor facilitara a un cliente. Pero presentar denuncias suele ser una especie de deporte gratuito en algunos territorios: ¿es responsable el concesionario de una autopista de pago por los desmanes que un conductor haga en sus vías, una vez le haya facilitado el acceso en la caseta de peaje de la entrada? Por la misma razón, ¿qué responsabilidad puede tener una empresa proveedora de antenas de televisión sobre la telebasura que se transmita o reciba a través de sus productos? La mera posibilidad de tales planteamientos se emparedan entre lo absurdo y el surrealismo. Pues tal cosa es lo que le ha tocado sufrir a American on Line, el proveedor estadounidense de acceso a Internet. La denuncia -admitida por un juez analfamático- se quejaba por los contenidos de unas páginas web que usaban el soporte de American on Line para su apertura a la rederedes. Al final se ha impuesto la razón y el juez analfamático ha optado por acordar que "las empresas que facilitan el acceso a Internet no pueden ser demandadas por los contenidos que se publican en la red", según leemos en la crónica de un corresponsal fechada en Washington. Lo contrario hubiera sido un escándalo, pero tampoco nos podría haber alarmado demasiado, vistas algunas actuaciones de jueces de los Estados Unidos, sin ir más lejos, es el caso reciente de aquel célebre deportista que tantos programas de TV protagonizó durante su juicio. Acusado del asesinato de su ex mujer y del novio de ésta, al final fue absuelto, pero -eso sí- tiene que abonar sustanciosas indemnizaciones a los herederos de los dos asesinados. O sea, no, pero sí. Por eso que un escándalo judicial no nos debería haber sorprendido demasiado. En American on Line habrán quedado satisfechos, aunque tendrán que abonar las caras facturas de quienes los defendieron: algo es algo se dirá el denunciante.
De 'Almunia y Borrell' a 'Borrell y Almunia' Quien también -en la misma fecha- debería estar satisfecho es José Borrell, el político catalán que gana las elecciones internas de su partido para ser el candidato oficial a las elecciones generales para la presidencia del gobierno español. Su satisfacción, entre otros aspectos, será por ver cómo el periódico madrileño afín a su partido lo era realmente al aparato del partido y no a su persona, que son dos cosas distintas. Pero la misma, porque ahora Borrell pasará igualmente a tener mejor tratamiento en las páginas del diario en cuestión. Durante la intensa campaña electoral interna del partido, siempre se habló de Almunia y Borrell y no al revés, en un claro mensaje subliminal acerca de quién era el preferido por la empresa periodística, quién el primero entre ambos. Por si quedara alguna duda -ahí están las hemerotecas-, la información del preferido Almunia (actual secretario general del partido) iba en página impar y la del postergado Borrell aparecía en página par, pero no la par anterior a la impar -enfrentadas ambas-, sino la par siguiente a la otra, la página postergada, la plana de atrás. Maniobra tan descarada, intromisión en unas elecciones internas, tampoco le sirvió al diario que ahora ha de poner a Borrell en la página impar y cambiar el sentido del binomio, de 'Almunia y Borrell' habrá de pasar a 'Borrell y Almunia'. Y no sirvió porque las bases del partido han propuesto con su voto al postergado que la renovación ha de ir en serio y de ello ha de tomar buena cuenta el poder mediático que gratuitamente (¿gratuitamente?, pero, ¿de momento?) intervino de forma subliminal en la campaña, como aquí ha quedado indicado. Este rebelión de las bases y esa manipulación ha sido vista de esta manera tan educada y comedida por M. Vázquez Montalban ('El País', 27 de abril de 1998, última página, 'Las bases'): "Las bases del PSOE han escogido el libertad (...). También han votado en contra del agorerismo mediático, cuando no de la confabulación mediática para presentar a Borrell como lo políticamente incorrecto". Pues eso. Pablo Coello |
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