Revista Latina de Comunicación Social 23 – noviembre de 1999

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 2º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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[Junio de 1999]

La España democrática y la primera revista de izquierdas: 'La Calle' (1978-1982)

(7.949 palabras - 17 páginas)

 

Lic. Vanessa Sáiz Echezarreta ©

Lic. Adrián Pérez Checa ©

Coordina: Dra. Rosa Cal

Facultad de Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid

rcal@sim.eucmax.ucm.es

Tras la muerte del general Franco se inicia en España un proceso de transición hacia la democracia que tuvo la peculiaridad de realizarse desde dentro de las propias instituciones de la dictadura. El rey Juan Carlos I era el heredero del estado franquista. El primer gobierno después de la muerte de Franco lo encabezó Arias Navarro; pese a las esperanzas en él depositadas, de inmediato quedó patente que los cambios que pensaba efectuar pasaban por el mantenimiento de la esencia del régimen anterior (1). Además, las relaciones entre el rey y el presidente eran poco cordiales.

En 1966 se promulga la ley de prensa, conocida como ley Fraga (aludiendo al entonces ministro de Información y Turismo) que sustityó a la ley de guerra Serrano Suñer de 1938 y que supuso una ruptura con la concepción que la dictadura tenía de los medios de comunicación. Esta ley acaba con las consignas, el director nombrado por el estado, el férreo control al que estaban sometidos todos los sectores de la información, y abría una puerta a la libertad, eso sí todavía limitada por lo que establecía el artículo 2 de dicha ley (2). Algunos medios como 'Cuadernos para el Diálogo', 'Triunfo', 'Cambio 16' o el diario 'Madrid' comenzaron a hacer una oposición decidida, quizá demasiado pronto y demasiado fuerte, intentando acabar con la idílica imagen de un país sin problemas y avanzar cuanto antes hacia la democracia. Las diversas familias del franquismo aprovecharon la oportunidad para hacer públicas sus diferencias, patentes desde principios de la década de 1960, a través de la prensa (3) e ir tomando posiciones que les permitiesen afrontar el cambio desde una buena posición.

Desde noviembre de 1975 la prensa comenzó a propulsar y transmitir la conciencia de cambio perceptible ya en amplios sectores de la sociedad española alentando los cambios. Ante esta actitud, Arias ordenó suspender los anuncios oficiales de semanarios como 'Cambio 16', 'Guadiana' o 'Actualidad Española', considerados como revolucionarios (4). No existían instituciones para el diálogo democrático y la prensa se convirtió en el altavoz de cualquier tipo de tendencia política: era el Parlamento de papel.

Durante este período, 'Cambio 16' gozó de una supremacía absoluta en el sector de las revistas, aunque la competencia comenzó a ser dura dado el gran número de títulos aparecidos. La prensa semanal es una empresa de menor entidad que la diaria, que necesita menos capital que un diario y que responde a los cambios sociales con gran sensibilidad; en ocasiones es anticipadora de lo que ocurrirá porque sobre ella no pesan tanto los acondicionamientos de la prensa diaria (5). 'Doblón', 'Realidades', 'Reporter', 'Primera Plana', 'Qué', 'Opinión', 'Contrastes', 'Actualidad Española', 'La Codorniz', 'Por Favor' son algunos de los títulos aparecidos durante el boom de la transición.

Mientras estas publicaciones van desapareciendo, 'Interviú' se consolida y en 1977 obtiene tiradas cercanas al millón de ejemplares. El tipo de prensa amarilla con sexo, información sensacionalista, sangre y escándalos contó (y cuenta) con gran aceptación por el público y también de la clase política de la época que se expresó en sus páginas. Para César Alonso de los Ríos, director de La Calle, su triunfo editorial se debe a "la bisoñez de nuestros profesionales, la escasa sensibilidad moral y estética de nuestros dirigentes políticos en el poder y fuera del poder. Este producto degradante y degradado ha contribuido, sin duda, a desprestigiar una recién estrenada libertad de expresión, ha contribuido al desencanto, ha borrado fronteras que siempre debieron estar claras para el público y para los líderes de opinión" (6).

A principios de abril de 1977 se publicó un decreto-ley que derogaba el artículo 2º de la ley Fraga y las disposiciones que concedían a la administración facultades para suspender y secuestrar publicaciones. Reconocía el derecho a la libre información pero sobre la libertad de expresión establecía un refuerzo de las posibilidades de actuación administrativa en caso de ataques a la unidad de España, a la monarquía, a las fuerzas armadas y en caso de que se publicaran informaciones obscenas y pornográficas. Estas limitaciones fueron muy criticadas por considerarlas aspectos anacrónicos y, aunque el respeto a la libertad de información fue la tónica general, hubo algunos momentos en los que esa libertad se vio amenazada.

En julio, el rey nombra a Suárez presidente del gobierno, acabando así los proyectos de reforma desde arriba elaborados por Fraga. El cambio fue notable y enseguida comenzaron los contactos con la oposición extendiéndolos hasta el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). En diciembre de 1976 se aprobó mediante referéndum la Ley de Reforma Política que convocaba elecciones para junio de 1977 y configuraba el marco institucional mínimo para realizarlas (creación de cámaras elegidas por sufragio universal que elaborarían la Constitución). Antes de las elecciones se produjo la legalización del Partido Comunista de España (PCE), en situación de tolerancia desde hacía algún tiempo, era una decisión arriesgada, pero necesaria

El PCE consiguió 27 escaños, que no satisfacían a nadie, dadas las grandes expectativas creadas por su gran penetración en los medios sindicales, intelectuales y periodísticos y por la identificación hecha durante la dictadura entre oposición y comunismo. La Unión de Centro Democrático (UCD) ganó las elecciones seguida del PSOE y PCE y en último lugar Alianza Popular (AP), lo que indica un vuelco hacia el centro; las alianzas entre partidos eran difíciles por las enormes diferencias entre sus electorados, se impondría un gobierno minoritario de centro, débil y dependiente de apoyos muy amplios de las demás fuerzas políticas, lo que provocó la característica más notable de la transición en España: la actitud de consenso (7).

El consenso se puso de manifiesto también en los Pactos de la Moncloa, destinados a superar la falta de política económica anterior mediante ajustes de la economía española a la crisis del momento que pretendieron reducir la inflación, mejorar la balanza de pagos e instaurar un sistema de economía de mercado. Con esto también se logró disminuir la tensión social que había en la calle con huelgas y manifestaciones de diversa índole.

  1. Descripción de la revista - Inicio y cese de 'La Calle'

En marzo de 1978 surge 'La Calle', una revista que proclama que nace a consecuencia de la frustración que le produce la indefinición política del momento; en plenos debates constituyentes y en medio del general acuerdo se proclama una revista de izquierdas dispuesta a tomar partido a la hora de dar información y a defender los ideales en los que cree.Tras la aprobación de la Constitución se convocaron elecciones que tuvieron lugar el 1 de marzo de 1979 y cuyos resultados confirmaron la tendencia del sistema de partidos. El PCE volvió a sufrir una decepción en los resultados consiguiendo 4 diputados menos que en 1977 mientras que el PSOE sumaba a sus votos los del Partido Socialista Popular (PSP) y se consolidaba como fuerza emergente. UCD consiguió la mayoría parlamentaria llegando a acuerdos con algunos partidos regionalistas.Aquí se abre una nueva etapa política marcada por la desaparición del consenso y una progresiva normalización de los debates y aprobaciones de leyes en el parlamento y funcionamiento del resto de las instituciones. Lo más difícil estaba hecho y la democracia estaba lanzada.'El País', un periódico que vio la luz en 1976, supera en tirada al histórico 'Abc', debido a su oportunidad y a que supo dar una adecuada respuesta a la nueva demanda social (8).Este mismo año, 'Triunfo', refugio del progresismo durante los años 60 y revista de donde surgió buena parte de 'La Calle', pasa a periodicidad mensual para superar los problemas económicos que una vez pasada la euforia del postfranquismo se hicieron cada vez más acuciantes. Un caso similar fue el de 'Cuadernos para el Diálogo', que en 1978 también cerró tras intentar superar la crisis pasando a periodicidad semanal en 1976. Quizá la frase acuñada por algunos "contra franco vivíamos mejor", al fin y al cabo resultó cierta.El 29 de enero de 1981, Suárez dimite como presidente del gobierno, crisis que favoreció el intento de golpe de estado del mes siguiente, aunque la posibilidad de una intentona golpista era algo que se podía prever. A partir de este momento UCD empieza a declinar a la vez que el PSOE comienza a conquistar el centro político con el replanteamiento teórico llevado a cabo en los congresos de este año. El abandono del marxismo y una dura oposición a una UCD cada vez más débil sin Suárez definió la estrategia socialista para acceder al poder.

En octubre de 1982 el PSOE conseguía mayoría absoluta en las elecciones y finalizaba el proceso histórico de la transición, aunque en el plano institucional hubiera terminado con la aprobación de la Constitución (9). En febrero del mismo año salió por última vez 'La Calle', aunque para ellos en principio aquello suponía

'La Calle', por dentro

'La Calle' publica su número 0 en la semana del 1 al 7 de marzo de 1978, su portada es una foto de Rodríguez Sahagún con el titular: "Operación patronos. Al fin lo consiguieron". La revista realizó su presentación oficial sin embargo el 27 de marzo, el día anterior a su salida oficial al mercado, en un acto que recogen algunos periódicos del momento, como 'Diario 16' y 'El País'. Será una revista semanal que en principio saldrá los martes, con un precio de 60 pesetas, que irá aumentando hasta las 70. (La suscripción en el 81 cuesta 3.400 pts., 3.500 en Canarias, 7.400 en América, 8.960 en Asia y Oceanía, 5.320 en Europa).'La Calle' estaba editada por la empresa Cultura y Prensa. S.A. que en un primer momento tiene como director a Carlos Sáez de Santa María, y está financiada por 140 accionistas, con un capital social de unos 50 millones de pesetas aproximadamente.El eslogan de la campaña de presentación es el siguiente: "La Calle. La primera a la izquierda". Con esta simple frase, el semanario se define y presenta sus objetivos básicos, que explicitan a través de la primera carta del que será su director durante toda la existencia de la revista, César Alonso de los Ríos. En esta carta que publican tanto en el número 0, como en el primer número a la venta el 28 de marzo, Alonso afirma: "Si algo define a este equipo es su voluntad de replantearlo todo, su gusto por las ideas y el amor a los hechos. Por el contrario, aborrece los esquemas y el conformismo".En el primer número, el texto aparece como editorial y en él se recoge la intención de superar una frustración que sufren lectores y profesionales, debido a la ambigüedad que los semanarios han mantenido durante la primera época de la transición; piensan que este hecho ha anulado poco a poco la esperanza de muchos. 'La Calle' considera que la política y la vida cotidiana están unidas, de ahí su inclinación a incluir cualquier tema de interés desde los deportes, sucesos o costumbres.Pretenden decantarse hacia el público de izquierda, como ya hemos dicho, y será ésta la ideología de sus profesionales; sin embargo, no será un órgano de partido. Su plantilla estaba compuesta por una buena muestra de lo que ha sido el periodismo crítico semanal en estos últimos quince años. En cuanto a su equipo, la figura más relevante y estable será su director César Alonso de los Ríos. Durante 1978 contará como subdirector con Andreu Claret Serra, que estaba en la redacción de Barcelona, y como redactor jefe con Fernando Lara, que era también crítico de cine. La crónica política estuvo siempre a cargo de Manuel Vázquez Montalbán que colaboraba con varios espacios, y después la redacción se dividía en secciones; entre los jefes de sección que tuvo la revista destacan: Javier Alfaya en cultura, Miguel Salabert en política, Carlos Elordi en economía y laboral, Joaquín Francés en internacional, puesto que después ocupó Vicente Romero. La secretaria de redacción será Paloma Lagunero, hija de uno de los socios fundadores afín al PCE.En el 79 se crea la figura del consejero delegado que en primer lugar ocupó Luis Larroque Allende y posteriormente Jaime Sartorius Bermúdez de Castro, que traerá uno de los cambios significativos a la revista.Su tirada estaba controlada por la OJD y nunca llegó a superar los 30.000 ejemplares. Su depósito legal, que no aparece en el número 0, pero sí en los siguientes es el: M 10.733-1978.En la sección de administración estaban un director comercial, un director administrativo y un departamento de distribución. La exclusiva de publicidad la tenía la empresa Velázquez Publicidad S.A.; con el paso del tiempo esta contrata se restringió a dos oficinas en Madrid y Barcelona, debido a problemas que más adelante explicaremos.La fotografía estuvo bajo la coordinación de Eduardo Rodríguez, y se trabajaba también con agencias como Contifoto, Europa Press, Cifra, Flash Press y Keystone-Nemes, pero al poco tiempo el recurso a las agencias se minimizó al máximo debido a la falta de capital y tuvieron que trabajar con recursos propios. El diseño y la confección, aspecto innovador del medio, lo realizaron el equipo formado por Tomás Adrián y Javier Ureña.'La Calle' contaba con redacciones en Cataluña, Euskadi, Andalucía, Aragón, Asturias, Canarias, Castilla León, País Valenciano, Galicia. Éstas eran fijas en las comunidades históricas y colaboraciones esporádicas en el resto.Las subsecciones en las que contaban con redactores especializados, que se irían reduciendo paulatinamente, fueron las siguientes: parlamento, iglesia, ejército, ciencia y técnica, educación, urbanismo, deportes, reportajes, entrevistas. En internacional tenían colaboradores en Francia, Italia, Portugal, Londres, Washington, Ginebra, Africa Austral. Y la sección de cultura se dividía en artes plásticas, teatro, cine, canción, historia, televisión y libros. A todo esto hay que añadir los diferentes colaboradores tanto en humor, como con columnas fijas o artículos variados gracias a los cuales pudo mantenerse viva la revista durante casi 4 años (10).Sus medios de financiación siempre fueron mínimos. La publicidad siempre será escasa, al principio llegan a tener hasta seis páginas de publicidad en color y algunas en blanco y negro. Al final es casi inexistente. Algunas marcas que se anunciaron fueron: Cábala, Banco Atlántico, Citroen, Chrysler, Cepsa, Seat, El Corte Inglés, Paquete Express, Hacienda, Cruz Roja, Coca-Cola, Plaza & Janés, Grijalbo, agencia de viajes Aerojet anunciando viajes a Cuba y China, Philips, y con ocasión de elecciones hay un anuncio del PSOE y otro de UCD. Hay un pequeño anuncio fijo de reparación de vídeos, y durante algún tiempo otro de un consultorio sexológico, también crean una sección con el título de "Remitidos", que es un espacio de publicidad en forma de noticias breves. Tienen publicidad de alguna revista como 'Mundo Obrero', 'Le Monde Diplomatique' en Español o 'Africa' y 'América Latina, hoy'.Como forma alternativa de financiación hacen una campaña bajo el título: "El artista en la calle", es un conjunto de 150 obras firmadas y numeradas de Renau, Alberti, Equipo Crónica, Equipo Realidad, Genovés y Corazón. También hay una obra de Ortega. Las primeras suponen una contribución de 35.000 pesetas y la segunda de 50.000 pesetas.

Estructura y novedades

Las portadas llevan siempre un tema central y otros tres temas secundarios, con una foto grande o una ilustración de otro tipo y colores llamativos, salvo en números especiales. Durante algún tiempo aplicaron una técnica muy común en el periodismo de la época que era la de "vender por la portada"; buscan el mejor reclamo, por eso ya en julio del 78 empiezan a utilizarse algunas portadas con mujeres ligeras de ropa o artistas famosos, todo ello mezclado con los temas densos y duros que les caracterizan, aunque a decir verdad nunca abusan en exceso de ello.Los editoriales no aparecen en todos los números y cuando lo hacen responden a temas conflictivos o de gran envergadura, amén del primer número. Durante algún periodo se publica algo parecido al editorial bajo la forma de carta del director, aunque los editoriales siempre aparecían firmados por éste.A partir de junio de 1980 añaden una nueva sección con la que abren la revista que es la agenda cultural en la que publican todos los actos, convocatorias, recomendaciones de los diversos campos, el índice lo sitúan detrás de estas páginas, junto con la mancheta.Como norma general, la revista tras el índice comienza con política nacional, economía y laboral, después los reportajes de internacional, sociedad, y por último cultura y las entrevistas. En la época que se publican informes o encuestas estos sirven de cierre.

Cultura

Esta sección en palabras de su redactor jefe, Javier Alfaya, se convirtió conscientemente en el "buque insignia" de la revista, apostando por un concepto de la cultura amplio, plural y creativo en el que tuviesen cabida todas las propuestas por atrevidas o desconocidas que fuesen.Como parte de su labor en la difusión del arte y la literatura promueven diversas iniciativas, una de ellas es la publicación de cuentos y obras de teatro breves. Los cuentos semanales comienzan en julio del 78 y entre los cuentistas están escritores como Francisco Umbral, David Viñas, Daniel Moyano. Entrevistan y publican por vez primera un relato de Nelson Marra, relato que estuvo prohibido y que llevó a la cárcel a Onetti durante 4 años por intentar saltarse la prohibición. Apoyan a todo el sector cultural de izquierda que combate en aquel entonces por la libertad.De la crítica de cine se encarga Fernando Lara, ahora director de la 'Seminci de Valladolid', siempre tratando de vencer los tabúes de la época. Cubría todos los festivales importantes del mundo: el Festival de Cannes, Varsovia o el de San Sebastián. Se ofrece también la programación de televisión. Una página dedicada a TVE en la que se incluía la columna de Raúl del Pozo y otras noticias sobre el ente.Prestan mucha atención al arte en general, al conjunto de artes plásticas, crítica de galerías, entrevistas con artistas o noticias de actualidad. La crítica de libros fue siempre extensa, realizada con rigor y pluralidad. Además del apartado, en la agenda donde se recogían novedades se hacía una crítica más extensa sobre algún libro en concreto, o sobre autores y su trayectoria. A todo esto hay que añadir la columna fija de Alfaya, 'El mirador'. Espacios dedicados a la música con crítica de discos, sellos discográficos o conciertos, entrevistas a cantantes famosos y reportajes sobre las novedades en el sector. Reportajes de teatro con las habituales críticas de obras, autores y estrenos.Mención especial merece la sección del cómic, en la que cada semana escogen un autor o un personaje y lo describen y analizan, destacando las luchas en el sector fruto de intereses comerciales subterráneos, la represión que sufren. Se le otorga tanta importancia que incluso crea un cómic para la revista, 'Tequila Bang'.

Colaboradores

Los colaboradores son el apoyo gracias al cual pudo sostenerse la revista tanto tiempo, trabajaron muchas personas de forma ocasional en casi todas las secciones y muchas de ellas lo hicieron gratis; aquí recogemos una relación de los colaboradores fijos más destacados tanto por sus columnas como por sus cómics.'El bordillo', de Ricardo Cid Cañaveral, de estilo ácido, lenguaje coloquial malsonante en ocasiones y muy agresivo, cultiva múltiples géneros (cartas, diálogos, anuncios, críticas...).'Elogio desmedido de...', de José Joaquín Goytisolo, no guarda una periodicidad fija, es un esbozo de un personaje.'La capilla sixtina', firmada por Sixto Camara (11), seudónimo de Vázquez Montalbán. La columna es de estilo ameno y costumbrista, construido con unos personajes fijos.'El estado de la cuestión, cuestión de Estado', de Manuel Vázquez Montalbán, es la crónica política sobre los acontecimientos de la semana.'Los preciosos ridículos', de Maruja Torres, donde critica diversos personajes de actualidad, después la sustituye por 'De España para los españoles', crónica costumbrista.Raúl del Pozo firmaba la crítica de televisión.'Cosas del imperio...', de Joaquín Francés Fox, espacio sin periodicidad fija compuesto por articulo de opinión acompañado en ocasiones de una viñeta del autor.Artículos de opinión de personas como Ramón Tamames, o de curas progresistas como José María de Llanos.'El Cubri', equipo de tres humoristas, que realizaba viñetas a color en una página completa y que en mayo de 1979 empieza con un cómic por entregas, 'Mezquite', ambientado en la revolución y el ejército mexicano. Guillen tiene una viñeta o composición tipo collage de página completa y en color en la segunda página de cada número en la última. Es una crítica gráfica en tono metafórico y reivindicativo. Juan Carlos Eguillor se encarga de la crítica política y social.'Tequila Bang' es el nombre del cómic que Víctor Mora escribe y Alfonso Font dibuja para 'La Calle'.Wolinski, dibujante francés que emplea un tono muy combativo y provocador, destacan sus trabajos en favor de la liberación de la mujer Tex, humor y crítica política.

Reseñamos también las cartas de los lectores que se publican por vez primera en el número de mayo del 78. Muchas apoyan a la revista en temas como Otan, colza, antifascismo, pero también se publican réplicas o ataques feroces. No se inventó nunca ninguna carta pese a que se encontraran repetidos diversos nombres, ya que algunos lectores mantenían correspondencia fija. Incluso escriben figuras relevantes como Fernando Savater.

Política

La sección se inicia con artículos del director, y suele coincidir con alguno de los temas de portada. A veces este artículo se sustituye por un editorial como el que se publica criticando a TVE por encuadrar a 'La Calle' en la extrema izquierda, en contra de ETA, en contra de la decisión de convocar elecciones, criticando a Superman.Realizan siempre un seguimiento pormenorizado de las elecciones, en los primeros números publican encuestas orientadas a promover la movilización social, escriben sobre el proceso constituyente, se preocupan por divulgar el contenido de la Constitución. Establecen incluso una sección especial con análisis de sondeos, resúmenes de programas políticos; el número 50 será un especial sobre el resultado electoral. En febrero de 1982 hacen un amplio reportaje de cara a las elecciones: '¿Hacia dónde vamos?'.Se recogen las medidas legislativas que permiten la consolidación de la democracia: abolición de la pena de muerte, mayoría de edad a los 18, creación de grupos democráticos en el seno de la policía y el ejército (con los que tenían buenos contactos). Apoyan el fortalecimiento de políticas locales y de los estatutos de autonomía que paulatinamente se van aprobando.Prestan especial atención como al PCE, sus congresos y las crisis internas, en su última época se identifican en parte con los renovadores. Pero si por algo apuestan es por el eurocomunismo y la unidad de la izquierda. Siguen la evolución del PSOE, sus congresos, la unificación con el PSP de Tierno Galván, la elección de Felipe González como secretario general y su reconversión ideológica con el abandono del marxismo.También son claves los reportajes acerca del proceso de debilitación del gobierno, las divisiones en la UCD y su desintegración, las críticas a los presupuestos, la reestructuración de las instituciones, la reforma de la justicia militar, la aparición de brotes y manifestaciones fascistas, o violencia de extrema derecha junto a criticas directas a personajes como Garrigues Walter, corruptos como el juez Chaparro, especulación inmobiliaria, evasión de divisas.Un foco de interés será siempre el País Vasco, su estatuto, los movimientos de izquierda, terrorismo sobre todo durante la ola de atentados del verano del 78. Ante el terrorismo, 'La Calle' mantiene siempre una postura muy clara donde ponen al mismo nivel los atentados de Eta, de los Grapo, del estado o de cualquier otro grupo de extrema derecha.Realizan una campaña en contra de la Otan, recogiendo firmas a través de un faldón y la denuncia feroz y continuada antes y después del golpe de esta del 23 febrero, exigiendo una total depuración de responsabilidades.

Internacional

Los focos de interés son los procesos revolucionarios, destaca la presencia del Tercer Mundo (Africa y América Latina), los movimientos de liberación y toda lucha antifascista. Sin olvidar las críticas al imperio (EE. UU.) y la carrera armamentística, la política de bloques, el mapa europeo, así como la situación en las antiguas colonias españolas (Sahara y Guinea).Por ejemplo, recogen la caída de Macías Nguema en Guinea Ecuatorial, realizan reportajes sobre el apartheid en Suráfrica, la revolución en Angola, la promulgación de la Constitución de Mozambique, los movimientos de lucha por la descolonización y la instauración de dictaduras.En América Latina destaca la cobertura de los movimientos de unificación de la Izquierda en México, la dictadura chilena y las desapariciones, el genocidio cometido en Bolivia, el empleo de armas químicas americanas en Cuba. Mención especial merece la cobertura de Ricardo Cid Cañaveral de la revolución sandinista en Nicaragua.En Europa se realizan sobre el Ulster y en Dublín y presentándolos con la fórmula de pregunta-respuesta. Sobre Italia la información es muy abundante y contrastada ya que Carlos Elordi era corresponsal de 'La República' en España. Reportajes sobre la primavera de Praga en abril del 78 donde tuvieron información de primera mano.

Octavo día

Es una sección de noticias cortas sobre política, sociedad, comunicación y sucesos. Información de última hora o noticias relacionadas con la revista como las denuncias a las que se enfrentan, disculpas o rectificaciones; una especie de cajón de sastre donde podía caber de todo.

Entrevistas e Informes

Estos espacios se incluían siempre al final de la revista y solían ser bastante amplios, por lo que se publicaban en dos y hasta en tres veces.Entrevistas a figuras relevantes del panorama cultural y político de la época, tanto nacionales como internacionales: Marcuse, Alejo Carpentier, Fidel Castro, entrevista muy amplia presentada en varios números, entrevista múltiple sobre la pena de muerte, Poulantzas, el director del Instituto Renit, el rector de la Universidad de Bellaterra, Henri Lefebvre historiador francés, Jorge Luis Borges, Luis del Olmo, Buero Vallejo, Habermas, Sábato, Francisco Fernández Ordóñez.Entre los informes destacan: Mayo del 68, 10 años después, Brigadas Rojas, Homosexuales, Juventud, Países no alineados, El paro (con tablas y mapas de distribución de porcentajes), La situación general de España. Destacan también la serie de informes por entregas que se centran en las comunidades autónomas, especialmente amplios como es norma los de las comunidades históricas, entre ellas el del País Vasco con un especial "Hablan los vascos", de 4 entregas.Hacen números especiales en los balances cada final de año con un resumen de lo destacado: política, economía, cultura e internacional. El último resumen fue el del 81 con el título "En busca del año perdido". Otros fueron: México, y ¿Cómo vivimos los españoles?

Sociedad

A esta sección le dedican un gran número de páginas y es un buen reflejo de la evolución que se produjo en nuestro país durante los años de la transición. Los temas son muy diversos.Promueven el asociacionismo popular a través de los ateneos libertarios, se hacen eco de las manifestaciones obreras y el conflicto entre sindicatos, la reforma sanitaria y el exceso de medicamentos. Accidentes en minas y naufragios de pesqueros. La tutela paternalista de la ONCE con los ciegos, la huelga de profesores.Educación, reportajes sobre pedagogía, las guarderías, el impacto de la televisión en los niños, la juventud, su lenguaje, la apatía y la desmovilización política en la universidad.La mujer y su lucha por la igualdad. El servicio doméstico, los abusos y las violaciones, las madres solteras, la familia y la pareja, la apertura sexual incluyendo noticias y reportajes sobre la despenalización de la venta de anticonceptivos, la medicina ginecológica, la homosexualidad o la apertura del primer sexshop en España, drogas y minorías.

Aunque no todo son temas denuncia en sí, todos tienen ese sentido combativo con el que se intentan acelerar los cambios para alcanzar las cotas de progreso deseado cuanto antes.

Comunicación

Son muy críticos con otros medios, como de 'El País', incluso tienen un editorial dedicado a ello. También atacan a 'El Imparcial', que contestará en el número siguiente. Atacan duramente a Anson, director en aquel entonces de la 'Agencia Efe'. Denuncian el negocio y la corrupción que se produce con el cierre y desmantelamiento de la prensa estatal por parte de la derecha (12). Critican la mala gestión de RTVE, la asignación de cargos, el proceso de privatización, la censura soterrada que perdura.Realizan reportajes sobre movimientos alternativos en el mundo del periodismo. Como por ejemplo acerca de la coordinadora de periodistas ambientales, las radios libres o la prensa marginal o "pasota".

2) Declaraciones del jefe de cultura Javier Alfaya: "La Calle era eurocomunista"

Javier Alfaya es un ejemplar de esos periodistas hoy casi extinguidos, que decidieron hacer de su profesión una forma de vida coherente en la que sus ideas políticas, estéticas y personales tenían cabida. Un hombre que luchó por la consolidación de la democracia en nuestro país con el arma que tenía a su alcance: su palabra. No le importa definirse, es más, considera que definición y posicionamiento son la opción que permite crear, inventar la realidad que deseamos y por tanto controlar nuestros destinos. Hoy dirige una revista de música, 'Squerzo', pero su trayectoria profesional ha transcurrido a lo largo de todo tipo de proyectos que intentaron establecer un periodismo vinculado a la izquierda, pero su objetivo fue una izquierda activa, plural, no partidista y dirigida. Se trataba de alcanzar un peldaño más en el camino a la utopía, sin dejarse atrapar por los intereses del mercado y el periodismo de consumo.En el trayecto que Alfaya ha recorrido, una de sus paradas estuvo en 'La Calle'. Allí fue el jefe de una sección cultural que aún hoy no ha sido superada. Sobre este período y lo que supuso toda aquella época tumultuosa nos habló este novelista afable y cordial.

De 'Triunfo' a 'La Calle'

Fueron muchos los que dejaron 'Triunfo' para ir a 'La Calle', empezando por su director, César Alonso de los Ríos, que había sido redactor jefe en 'Triunfo', y el propio Alfaya que trabajó para la revista entre 1965 y 1967, además de colaboraciones esporádicas. Antonio Elorza, Manuel Vázquez, Fernando Lara, Andreu Claret o Montserrat Roig, son otros que se mudaron a 'La Calle'.Las razones que provocan la salida de 'Triunfo' son motivo de polémica, para Alfaya "fue debido a que un grupo de gente consideramos que 'Triunfo' se quedaba corto para lo que había que hacer en el país en ese momento, que no iba a estar a la altura de las circunstancias nuevas que había, que su tiempo había pasado y que se necesitaba una revista que tuviera una definición e intervención política más clara".

Vinculación con el PCE

Javier Alfaya se queja de que siempre se haya identificado a 'La Calle' con el PCE, lo cual en su opinión es muy injusto, porque hubo gente que no era comunista "La Calle, si tenía alguna inspiración política, era eurocomunismo, éramos todos euros, digamos, unos más a la izquierda que otros".En la financiación de la revista, el PCE no puso nunca dinero. Para la primera inversión todos jugaron con sus relaciones personales, con personas vinculadas a la Junta Democrática, pero también con gente de UCD.También se mantenían buenas relaciones con el PSOE, y siempre fueron partidarios del entendimiento de las fuerzas democráticas de izquierda: "En aquel momento pensábamos que el PSOE y el PCE tenían que ser los partidos que heredaran la situación", comenta Alfaya. Por su cercanía a la Junta Democrática, la identificación con el PCE fue común pero la afinidad ideológica nunca se trasladó en forma de directrices o consignas.Sin embargo, al final, cuando él ya había abandonado, 'La Calle' adquirió una identificación muy clara con la plataforma de los renovadores en el PCE.

Escasez de recursos económicos

Un problema básico que tuvo la revista fue la falta de capital y de ingresos publicitarios, situación empeorada por el hecho de ser una revista muy militante. "Todos tomábamos el periodismo como una misión política y cultural, cosa que hoy suena a chino más o menos", dice Alfaya.No tenían medios suficientes para hacer la revista, "era pura artesanía", tenían un télex por casualidad y cuidaban de no gastar mucho dinero en teléfono.Además, 'La Calle' sufrió un boicot publicitario evidente, "supimos que la patronal, la CEOE, hizo una circular diciendo que era una revista roja y que nada de publicidad". Detrás de este asunto, Alfaya opina que estuvo mucha gente porque el momento era de gran crispación política, prueba de ello es que hubo un intento de golpe de estado. "El milagro fue que durara tanto, que no se fuera al cuerno antes. Así no se podía sostener aquello porque éramos muy poquitos". Cuatro años en los que al principio todavía contaban con capital, pero a partir de 1980 la revista empezó a resentirse; lo suplían con voluntad, con contactos personales, tratando de conseguir colaboraciones de personas que tenían renombre pero no cobraban.

El secreto de la supervivencia: la colaboración

En aquellos años las cosas estaban menos mercantilizadas y gracias a la ayuda de mucha gente la revista se mantuvo. Las páginas culturales tenían gran importancia, decisión que se tomó de forma deliberada.Javier Alfaya rescata de 'La Calle' algo que hoy para él resulta impensable "unas páginas culturales donde cabía todo". La revista se caracterizó por su interés por la experimentación, "como no buscabas dinero, podías arriesgarte a buscar formas nuevas de expresión". En este contexto hay que entender la relevancia dada al diseño gráfico o la atención prestada al cómic. "Nos inventábamos la actualidad, no éramos meros receptores. Era forzar las cosas en el sentido de que hay otras gentes por ahí quizá menos conocidas pero que tienen interés. No era un periodismo de consumo, era un periodismo de producción o de intervención", explica. En contraste, denuncia la degradación de las páginas culturales de los periódicos hoy: "Cada vez más es todo puro consumismo, sin criterios; no se intenta interpretar las cosas, simplemente se encargan de recibirlas y lanzarlas al mercado, sin tratar dar opinión, valorar y analizar las cosas".Plantearon muchos proyectos innovadores, por ejemplo hubo una época en la que todas las semanas publicaban cuentos breves y piezas de teatro, que fue una idea de Moisés Pérez Coterillo, el crítico de teatro. Los cuentistas que colaboraban fueron sobre todo latinoamericanos como los argentinos Daniel Moyano y David Viñas. A modo de ejemplo, Alfaya nos recuerda que "Julio Cortazar, que era un escritor carísimo, cuando empezó la revista nos mandó un texto precioso, una intervención pública que había hecho él sobre la libertad. Al publicarse aquello, su agente editorial en España, Carmen Valsers, inmediatamente llamó, pero aquello era un regalo". Consiguieron entrevistas con Günter Grass, Jorge L. Borges, Marcuse, Alejo Carpentier. "Aprovechabas que tenías amigos en muchos sitios, y era un momento en que la gente no te preguntaba oye cuanto pagáis, o decía esto tenéis que hablarlo con mi agente. Era un momento mucho más militante que ahora, y podías ir a hablar con un señor sin tener que pasar por su agente editorial." Todo era más rudimentario y más sano; para Javier Alfaya "hacer una revista como La Calle hoy, con ese tipo de gente es imposible, porque ya está en el mercado; en aquella época, por así decirlo, no había mercado, todavía creían que tenían que hacerlo por razones políticas, intelectuales o culturales".En la misma línea de gratitud y generosidad podemos encuadrar los cuadros que cedieron para la revista artistas de la talla de Tapies, Pepe Ortega, Eusebio Sempere, Rafael Alberti, Salvador Victoria, Canogar. "Gente que no nos cobró ni un duro, lo hacían por simpatía hacia la revista". De esta iniciativa se hicieron dos tiradas y se intentaron vender para ayudar a la revista, pero los problemas eran demasiado agobiantes como para mantenerla a flote mucho tiempo más.

El 23 F, un momento crucial

"Cuando se hizo el 23F, uno de los objetivos fue 'La Calle', supimos después que entre los planes estaba ocupar 'El País', 'Diario 16' y 'La Calle'. Eso salió en los periódicos. La verdad es que aquellos días vivimos en una tensión tremenda, porque no sabíamos qué iba a pasar, porque sabíamos que aunque decían que el golpe se había parado, siguió durante semanas. Hoy se está dando una versión edulcorada de todo ello diciendo que intervino el rey, pero en los cuarteles había crispación y provocaciones constantes".El intento de golpe de estado era la consecuencia natural de lo que estaba pasando: "Cada vez que decías algo, hablabas de las conspiraciones de la extrema derecha, de los militares, tenías la sensación de que estabas en el punto de mira", por eso, para Alfaya, "el golpe del 23F a nadie le cogió por sorpresa y el que diga lo contrario es que es tonto, no se daba cuenta de lo que estaba pasando en el país".La revista era muy crítica y combativa, además todos tenían un pasado político común militando en el antifascismo, eran gente muy de izquierda que hoy tendría escaso acceso a los medios. "Era la primera transición y sabías que te jugabas un poco el país -recuerda Alfaya-. Si ahora no lo hacemos, si no presionas, esto puede acabar en un aguachirle que no sea democracia ni sea nada. Había una retórica democrática, un decir las libertades pero el fundamento era nada. Y claro o pegabas fuerte, quizá para demostrar una fortaleza que no tenías, o te metías debajo de la cama".'La Calle' fue tajante con todo tipo terrorismo: "ETA era un peligro para la democracia, si había que construir una democracia en este país no era a bombazos ni a tiros en la nuca. Mantener esta postura costó mucho". Su postura política y el hecho de contar con Peru Erroteta, un ex etarra, en su plantilla, hacía que recibieran amenazas de grupos terroristas de ultraderecha.

El país desencantado

"Llega el famoso desencanto, ante el que muchos decíamos que se desencanta quien ha estado encantado alguna vez". Para 'La Calle', había una pasividad política impresionante, comprensible ya que la mayoría de la gente no había participado durante el franquismo y ahora quedaban al margen de la política por inercia, por falta de costumbre en la participación en la vida pública. "Creo que ésa fue una de las causas de que 'La Calle' no consiguiera arraigar" (comenta Alfaya); "fue una revista de las elites políticas de izquierda. La gente ya estaba para otra cosa, ya no quería tanto militantismo y eso también influyó en nosotros; fue como una ventolera de frivolidad".Ésa fue la época de las chicas de portada, recurso del que 'La Calle' no abusó demasiado, "una cosa es la libertad de expresión y otra cosa era la pornografía".

A 'Interviú' lo atacaron mucho, incluso hicieron un número contra esa revista, haciendo una lectura en la que demostraban que era la típica revista amarilla, demagógica y sexista, con lo cual se ganaron la enemistad eterna del Grupo Zeta. "Al final, los que vencieron fueron ellos, con nosotros acabaron. Yo lo tengo claro, venció una opción de periodismo que no es la mía, a mí no me gusta y creo que no era la de ninguno de los que estabamos allí. La gente les dio la razón a ellos y no a nosotros, es así. A mi, 'Interviú' me parecía, no sé, si un peligro, pero sí la trivialización de lo que debería ser muy serio".

A modo de conclusiones

Suele ser una constante en la historia de la prensa la relación causa-efecto entre el inicio de un etapa política liberal y el incremento del número de periódicos aparecidos. Pasó en la guerra de la independencia, en el trienio liberal y en el sexenio revolucionario durante el siglo XIX. Suele ocurrir asimismo, como contrapartida, que un alto número de esas iniciativas periodísticas acaba fracasando y desapareciendo pasado el fervor inicial, por falta de planteamientos empresariales sólidos o por falta de lectores, de hueco real en un mercado sobresaturado (13).En esencia, estas líneas contienen lo que fue la vida de los semanarios aparecidos durante la transición. 'La Calle' nació gracias a aportaciones de gente cercana al PCE, pero en un primer momento cada uno contó con sus contactos personales, por eso participaron personajes de diversas ideologías. La supuesta vinculación a órganos comunistas concretos de la revista siempre se ha negado, y han defendido su independencia, si acaso se sintieron vinculados al eurocomunismo y a la aspiración histórica y nunca cumplida de la unidad de las fuerzas democráticas de izquierda. Las manifestaciones de prensa de partido en la revista son residuales, como por ejemplo los faldones para recoger firmas, o entrevistas a varias personas.Jorge Martínez Reverte considera que el principal obstáculo para la consolidación de una prensa de izquierdas han sido los propios aparatos de los partidos que representan políticamente (14), obstáculo del que parece no librarse 'La Calle'. La prensa que se edita bajo estas condiciones de dependencia no puede ser aceptada por quienes no están interesados en una prensa de consigna partidaria y es vista con desconfianza por los militantes del propio partido.En medio del consenso general de la clase política española y de la prensa, casi un año antes de que se votara la Constitución, apareció 'La Calle' porque los que la hicieron pensaron que era necesaria una definición política clara. El nivel crítico de la prensa estaba a la baja desde las elecciones generales de 1977, y el poder político y mediático coinciden algo típico de situaciones dictatoriales, sólo después de la consolidación del marco institucional se recuperó la situación normal de confrontación. 'La Calle' es, por tanto, producto del desencanto tras el consenso. Manuel Vázquez Montalbán lo describe como: "el señor Martín Villa renuncia a fabricar la bomba de neutrones a cambio de que los señores Carrillo o Felipe González renuncien a la guerra bacteriológica; por su parte, el señor Ferrer Salat amenaza con lanzar la bomba de hidrógeno si Camacho o Nicolás Redondo apuntan a la patronal con misiles de cabeza nuclear".En el mercado de aquellos años resultaba muy difícil sobrevivir sin hacer continuas aportaciones de capital para subsanar los bajos ingresos de la venta y la publicidad, ya que la oferta era desmesurada para un país que no alcanzaba el número de periódicos por habitante que la Unesco establece para los países desarrollados. A las nuevas publicaciones del boom tenemos que sumar la antigua prensa del Movimiento que todavía seguía funcionando, aunque con pérdidas clamorosas, y compitiendo en publicidad y lectores. Además, la televisión seguía llevándose la mayor parte de la inversión publicitaria existente (15), que no era muy boyante debido a la grave crisis económica por la que atravesaba España y que obligaba a recortes continuos.Desde un punto de vista sociológico debemos tener en cuenta los hábitos de consumo y el sistema de valores heredado del franquismo. Cuarenta años de dictadura produjeron una desmovilización política de la sociedad española que nadie puede discutir (16), y que operan en detrimento de cualquier publicación que se centre en temas de actualidad parlamentaria, análisis de economía, política internacional, etc.En la transición el periodismo tiene, según el que fue director de 'Cuadernos para el Diálogo', Pedro Altares, unas características muy concretas: (17) erotismo de consumo, ambigüedad ideológica que produce una falta de propuestas políticas alternativas, ausencia de la cultura, consideración de la mujer como objeto de consumo y una falta de ética informativa a la hora de explotar los escándalos. Para César Alonso de los Ríos, la explicación de esto está en el legado de los años anteriores. Heredamos una sociedad con tendencias muy claras hacia el consumo de prensa del corazón y deportiva que son las verdaderamente masivas. Favorecidas por el sistema de valores franquista han continuado una carrera ascendente en la democracia que no deja hueco para semanarios de información general más volcados en la política como fue 'La Calle' (18).Pizarroso explica la desaparición de las revistas de la transición por la pérdida de protagonismo de éstas frente a una prensa diaria cada vez más libre y emergente - cuyo ejemplo más paradigmático sería 'El País', y frente a otros medios de comunicación como la radio que paulatinamente se va liberalizando (19).Jorge Martínez Reverte analiza el mal funcionamiento de 'La Calle' como revista de izquierdas englobándolo dentro de una crisis generalizada del pensamiento de izquierda que repercute en la credibilidad de los medios comprometidos con un determinado proyecto político redondo y acabado (20).Se trata, por tanto, de un fracaso a diversos niveles como hemos podido comprobar: una ineficaz gestión administrativa, boicot publicitario articulado desde la patronal, falta de lectores por la demovilización política, el desencanto, la competencia, agudizado por cierta tendencia al elitismo de la revista.Podemos concluir que 'La Calle' constituye uno de los intentos de combinar en un proyecto financiación publicitaria y competencia en el mercado con una línea editorial ideológicamente muy marcada en pro de unos valores al menos muy distintos a los imperantes en las democracias occidentales del momento.

Notas

  1. Un dato que ilustra esto es que durante el semestre que duró su gobierno en su despacho siempre tuvo colgado un retrato de Franco que constituía su referencia política más importante. TUSELL, Javier.- La transición española: la recuperación de las libertades.- Madrid : Temas de hoy, 1997 ; p. 18.

  2. Establecía severas restricciones tales como "la falta del debido respeto a las Instituciones y a las personas en la crítica de la acción política y administrativa" que podían provocar el secuestro de publicaciones o la inhabilitación profesional de los directores. Se eliminaba la censura oficial y se trasladaba a los responsables de los medios.

  3. Es significativo el escándalo Matesa a finales de 1968 que provocó ataques de los falangistas desde la prensa del Movimiento hacia los elementos del gobierno ligados al Opus Dei. PRESTON, Paul. Franco caudillo de España.- Barcelona : Mondadori, 1994 ; pp. 923 - 925.

  4. BARRERA, Carlos. Sin Mordaza.- Madrid : Temas de Hoy, 1995 ; p. 43

  5. AGUILAR, Miguel Angel (comp.). Los medios de comunicación en la frontera democrática .- Madrid : UIMP, 1982 ; p. 40.

  6. Ibídem. p. 48.

  7. TUSELL. Op. cit. p. 53.

  8. BARRERA. Op. cit. p. 67.

  9. TUSELL. Op. cit. p. 92.

  10. En PIZARROSO QUINTERO, Alejandro. Historia de la Prensa - Madrid: Centro de Estudios Ramón Areces, 1994 p. 317 aparece erróneamente que La Calle se publicó durante poco más de un año.

  11. Sixto Saénz de Cámara era un literato revolucionario español del siglo XIX con ciertos tientes románticos que trabajó en la prensa periódica para defender los ideales democráticos. OSSORIO y BERNARD, Manuel. Ensayo de un catálogo de periodistas españoles del siglo XIX - Madri : Imp. y lit de J. Palacios, 1908.

  12. En abril de 1977 la Prensa del Movimento se convirtió en un organismo autónomo llamado Medios de Comunicación Social del Estado (MCSE). En mayo de 1984 se liquidó la cadena MCSE mediante subasta pública por el gobierno del PSOE. BARRERA, Carlos. Op. cit. p 53 ss.

  13. BARRERA. Op. cit. p. 38.

  14. AGUILAR. Op. cit. p. 65.

  15. La publicidad en televisión pasó del 46% en 1973 al 54=1 en 1978. Por el contrario en los diarios disminuyó del 28=4 al 18=5 % durante el mismo periodo. BARRERA. Op. cit. p. 40.

  16. PRESTON. Op. cit. pp. 378, 683, 783. VÁZQUEZ MONTALBÁN, Manuel. Lámina 25.

  17. RODRÍGUEZ. Op. cit.; p. 21.

  18. Ibídem. p. 44.

  19. PIZARROSO. Op. cit. p. 322.

  20. RODRÍGUEZ. Op. cit. p. 59 ss.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Sáiz Echezarreta, Vanessa et adl. (1999): La España democrática y la primera revista de izquierdas: 'La Calle' (1978-1982. Revista Latina de Comunicación Social, 23. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999bno/
23callea.htm