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Revista Latina de Comunicación Social 14 febrero de 1999 |
| Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social |
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La contribución de la telemedicina a la equidad en la calidad y atención de los servicios del sector salud en Costa Rica Arama Colón Peña, MSc. © Química y Tecnóloga de alimentos. Master en Medición, evaluación e investigación educativas. Doctoranda en Comunicación Latinoamericana de la Universidad de la Laguna/ Universidad para la Paz en Costa Rica. Consultora Internacional. Profesora universitaria. La eficiencia de la asignación de los recursos y la calidad en el proceso de atención tiene que ver con el mejoramiento del bienestar humano. Esa equidad depende de la asignación de recursos de acuerdo a un sistema de prioridades y a un principio de justicia, orientado a la eliminación de la existencia de brechas o desigualdades de clase, género o etnia. Esto se hace posible cuando se comparten los contenidos mediante la telecomunicación. Para la gestión de las relaciones entre costos y calidad para la salud, es preciso analizar que cambios deben y pueden producirse para que los resultados se ajusten a las expectativas tecnológicas de calidad, pues como en la industria, la eficiencia es un elemento básico de la calidad. En un bien público pero también privado como la salud, el financiamiento es público y sus beneficios o riesgos sobrepasan al propio individuo, por lo que lograr la armonía entre las preferencias y los intereses de los individuos y los del orden social, es un problema complejo en la atención en salud y en el cual es clara la necesidad de intervención del Estado. La salud de la población amerita entonces una alta inversión. ¿Por qué no mencionar los costos de la ausencia de calidad? Estos son aquellos costos en los que se incurre por hacer las cosas mal. Con respecto a la salud, tenemos numerosos ejemplos, como algunos relacionados con la atención hospitalaria, que tradicionalmente se le ha atribuido mayor importancia y mayor presupuesto, y es precisamente este uno de los elementos de la no calidad. Se le resta importancia a la atención primaria, principal vía para evitar que la población tenga que recurrir a los servicios del tercer nivel de atención: los hospitales, más especializados y más costosos. Otros ejemplos de los costos de la no calidad son las infecciones intrahospitalarias, los ingresos hospitalarios inapropiados o las estancias prolongadas, las complicaciones quirúrgicas, el incumplimiento de horarios, el subsidio y promoción del sistema hacia la práctica privada y las largas filas de espera, la ineficiente utilización de los recursos (humanos, planta física y equipo), el mal uso y abuso de los medicamentos y la mala práctica. Uno de los grandes problemas que actualmente enfrentan los pacientes que asisten a los servicios que brinda la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), que es con respecto a la consulta especializada. De acuerdo con los datos del Anuario Estadístico de 1995 de la CCSS, en el año 1992, se dieron 2.220.000 consultas especializadas, en el año 93 se dieron 2.300.000 consultas especializadas, y en el año 1995 se dieron 2.384,929 consultas especializadas. Así pues con el pasar de los años se nota un importante incremento de la consulta especializada. Ese aumento provoca de igual forma incrementos en las colas de estas consultas al no disponer de la oferta suficiente para hacerles frente de inmediato. Cualquier intervención en estos puntos críticos mejorará la eficiencia, la calidad y los costos de la atención en salud. Una de esas intervenciones exitosas ha sido el proyecto de telemedicina. PROYECTO DE TELEMEDICINA El sector salud de Costa Rica, país que presenta significativos avances en el plano social y de los recursos ambientales pues goza de un 6%, de toda la biodiversidad del planeta, a pesar de tener tan solo 51,000 Km. cuadrados de superficie, realizó esfuerzos importantes en favor de la equidad y la calidad en la atención a los servicios. Muchos factores incidieron en lograr que el proyecto de telemedicina alcanzara cobertura nacional, entre ellos se implementarse en un país que presenta uno de los mejores índices de crecimiento de América Latina, que fortalecen el desarrollo de proyectos en el área social. Según el Indice de desarrollo humano del PNUD, Costa Rica ocupa el segundo lugar en América Latina después de Chile. (Posición 28 entre 174 países). En este sentido la prioridad más alta la tienen los proyectos de educación y salud, con programas que procuran concertación y apoyo comunitario. Pero, la evolución tecnológica, el desarrollo industrial y social, así como otros factores ligados al desarrollo produjeron cambios ambientales, económicos y migratorios, que afectaron también la salud pública, por lo que desde los años noventa está en desarrollo el proceso de Reforma del Estado, entre los cuales está la reforma del sector salud. La CCSS tiene la responsabilidad mayor en este proceso de universalización del acceso a los servicios de salud, y el Ministerio tiene una responsabilidad de vigilar que esas actividades se den a la población en términos de calidad, oportunidad, equidad y universalidad. Este proceso de transformación es un reto para las instituciones y requiere de concertación, trabajo en equipo, y mucha capacitación. Una de las transformaciones más importantes la constituye el proyecto de Telemedicina, nuevo sistema de teleinformática que permite el diagnóstico a distancia; que permiten el paciente deje de ser un sujeto pasivo, pues establece relaciones entre los pacientes, el sistema sanitario y los profesionales y organizaciones entre si. Esta capacidad de interacción de la telemedicina ha modificado en Costa Rica los factores de distancia y simultaneidad en forma cualitativa y cuantitativamente con respecto a la seguridad en la transmisión de la información. Aquí el Ministerio de Salud ha tenido una participación importante. Cada hospital cuenta con un equipo de Telemedicina con monitores de alta resolución, cámara de vídeo, estetoscopio, micrófono y una cámara de dermatología para estudiar los tejidos; todos adaptados a procesadores de alta velocidad, conectados en red. Para aprovechar las potencialidades de la telemedicina se han adoptado varios componentes claves para el éxito de este proyecto:
Se tiene previsto también con la participación de la NASA y gracias a la ayuda del astronauta de origen costarricense, Dr. Franklin Chang Díaz, la puesta en operación de unidades portátiles de Telemedicina, para los niveles inferiores de la red de servicios, similares a los utilizados en los transbordadores espaciales. Todos los logros en este campo están dando como resultado la consolidación de un sistema de salud de Costa Rica, que se puede considerar que esta dentro de los mejores del mundo, y que gracias a estos avances tecnológicos acortará distancias y democratizará aun más el inalienable derecho a la salud. El sistema de Telemedicina utiliza la Red de Servicios Integrales (RSDI) del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), y viene a llenar una cantidad de vacíos que en pasado tuvieron que resolverse con un alto costo económico y social, y que la tecnología ahora puede ayudar a resolver a un costo razonable. Esta tecnología está disponible en un 100% de los sitios, con capacidad de conectarse simultáneamente entre sí, o bien con Hospitales extranjeros. El proyecto ya está en marcha en los 29 hospitales del país y consta de 4 etapas. La primera etapa arrancó en 1997 y ya en el mes de Enero de 1998 se instalaron los primeros 12 equipos de Telemedicina. Se instaló una segunda etapa en marzo 98, y se llegó a un total de 20 sitios en mayo 98. En diciembre de 1998, todos los hospitales del país ya contaban con un equipo de esta índole. De esta forma, Costa Rica y México pasan a ser los únicos países latinoamericanos que cuentan con esta tecnología, colocadas en los servicios de urgencias y en los auditorios, para que puedan cumplir con los objetivos de videoconferencia y telemedicina simultáneamente. La telemedicina no pretende industrializar el trabajo profesional, sino disminuir los costos de la falta de calidad, mediante la distribución y utilización de los recursos de una manera eficaz, eficiente y equitativa, que permitieron a Costa Rica colocarse a la vanguardia en este tipo de desarrollo, ya que viene a ser el primer país en el mundo, con un Plan de telemedicina de cobertura Nacional, en beneficio de la calidad de atención a los usuarios. ¿Quién es el responsable de la calidad en el proceso de atención a la salud? ¿Pueden los sistemas telemáticos de información coadyuvar en este sentido? Existen múltiples posibilidades y modalidades dependiendo sobretodo de como esté organizado el sistema de salud, pero es indiscutible que la salud es un derecho humano y como tal, existe una clara responsabilidad del estado, por eso en Costa Rica se impulsó este proyecto. La difusión de la telemedicina como tecnología en desarrollo está siguiendo lo que se ha convertido en un patrón típico, alcanzando primero a los centros urbanos y expandiéndose luego al ámbito rural, como ocurrió con la radio hace medio siglo, lo que representa una alternativa a los desplazamientos de pacientes o profesionales, lo que permite delimitar y evaluar los costos y ahorros en términos económicos, pero para lo que es necesario que la información esté organizada de manera accesible y que sea fácil de seleccionar. Esta revolución de la información es fundamental para garantizar el derecho a la salud, aparte de otros tres elementos muy necesarios: una fuerte regulación, contratos o convenios de prestación de servicios muy claros y sistemas de mejoramiento de la calidad en todos los establecimientos en los que se lleva a cabo el proceso de atención a la salud. Por supuesto, lo anterior lleva implícito un estricto monitoreo en los tres niveles mencionados. Obviamente la calidad en salud no puede tratarse aplicando los mismos principios que en el modelo industrial. Pero ¿qué podemos aprender? Debemos aprender que no se trata de una industrialización del trabajo profesional, sino la profesionalización de la atención a la salud, indispensable conocer más al usuario, individual y colectivamente de manera que se brinde un servicio que responda a las necesidades de la población; se debe prestar más atención a la continuidad y coordinación (cadena de proveedores-clientes) y a brindar responsabilidades y oportunidades similares a todos los profesionales y funcionarios que participan en el proceso de atención a la salud, pues la atención en salud es multidisciplinaria, por lo que la calidad también debiera verse desde esta perspectiva. Otro aspecto es que se debe incorporar el concepto de organizaciones menos jerárquicas, con menos estructuras verticales, con una estrecha relación entre los que producen, los que dirigen y los que reciben el servicio. En Costa Rica con ayuda de las instituciones rectoras en salud se prepara a profesionales por medio de un sistema de menor costo utilizando la telemedicina. Con esta tecnología en marcha, los hospitales periféricos y regionales consultarán, según una agenda preestablecida, con otros médicos especialistas que se encuentran en los centros capitalinos. La problemática de los servicios de medicina especializada y la escasez de especialistas en las zonas alejadas dan pie a este proyecto que enlaza electrónicamente 29 hospitales del Seguro Social, así como a las Oficinas Centrales de la CCSS, al Centro Sectorial de Capacitación en Salud (CENDEISS), y al Ministerio de Salud. Y, por último, nunca debe perderse de vista que el principal beneficiario de los sistemas y servicios de salud es la población, y que ésta, individualmente o de manera organizada, debe ejercer un rol activo en el monitoreo y la vigilancia de la calidad del proceso de atención a la salud, interesándose por estos sistemas de telecomunicación, información disponible para cualquier cuidadano costarricense. Los proyectos tecnológicos con que cuenta Costa Rica le permiten ocupar una posición privilegiada en el área de salud y comunicación. Tiene ante sí el compromiso de seguir en la búsqueda y apoyo de nuevas opciones en el área de la informática en salud, que redundarán en opciones universales para su población y las de otros países que pudieran beneficiarse de estos logros para no descansar en la búsqueda de otras alternativas tecnológicas al servicio del derecho sagrado de la salud. BIBLIOGRAFÍA Brenes, J. (1989). Proyecto de telemedicina. CCSS. San José, Costa Rica. 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