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Revista Latina de Comunicación Social 18 junio de 1999 |
| Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social |
| [Abril de 1999] Noticias, guerra y paz. A propósito de la guerra en Kosovo (1.169 palabras - 3 páginas) Lic. Amparo García © San José, Costa Rica
Mientras mi día libre inicia, me hundo en el abismo de las noticias matutinas, el periódico del domingo es más nutrido, no solo en el número de noticias, también en los anuncios publicitarios. Lentamente me sumerjo en el sillón sintiendo casi físicamente el peso de lo que voy leyendo. ¿Por qué será que los periódicos están plagados de malas noticias?, no encuentro ni siquiera una pequeñita esperanza en ninguna de ellas, ni tan siquiera algo así como que los baches de las calles de San José serán arreglados, o que en algún lugar remoto un científico loco decidió al fin entregarnos su legado, el remedio contra el sida. Nada..., entre línea y línea mi mente impulsivamente me grita "No será hora de crear un nuevo periódico, el de "La Buena Noticia", y yo la aquieto y le respondo: "Pero, ¡no ves que esto es lo que hay en el mundo... no hay remedio!". La masacre de Kosovo Mientras este diálogo interior transcurre, mi mirada se detiene sorprendida. Kosovo: aunque la información no es detallada, puede verse masacre, fotos deprimentes, los hechos descritos aquí en este contexto y para nosotros los latinoamericanos. El editorial de mismo periódico alaba los hechos que han llevado a la muerte a cientos de albanokosovares en aras de la paz. ¿No suena esto ridículo? Cierro mis ojos, siento dolor aunque no los conozco. Me imagino a este pueblo que es amenazado y acosado por Serbia y al mismo tiempo bombardeado por la O, su "defensora". ¿Qué opción tienen?, ni siquiera están "entre la espada y la pared", ya han sido atravesados y golpeados tanto por la espada como por la pared. Desde 1987 en que Solobodan Milosevic anula lo esencial de la autonomía de Kosovo, han muerto cientos de albanokosovares, ahora ese número se acrecienta de manera gigantesca. Al parecer, desde que comenzaron los ataques de la Otan en Yugoslavia mucho más de 300.000 personas han tenido que huir y, como lo describe Pandeli Majko, primer ministro albanés, es "un diluvio bíblico (...) un nuevo holocausto". ¿Era éste el objetivo del ataque? Ciertamente no. Era buscar la paz. Errores de la Otan Se ha declarado que la Otan ha cometido hasta ahora (*) cuatro errores en el cálculo del blanco de sus ataques (en Aleksinac, Grdelica, Djakovica y Surdulica). En lugar de atacar bases militares, han atacado y matado a una elevada cifra de civiles. Cuánto dolor y sufrimiento para quienes tienen que vivir de cerca esta realidad. Inclusive para el extranjero que por azar del destino interviene en esta guerra. Si tan siquiera los que manejan los hilos de este dantesco drama estuvieran al frente, pero no, se esconden vilmente mientras su gente muere. Secuelas de guerra, hambre, sed, miedo y frío, sobre todo mucho frío, frío en el alma. Me resisto a pensar que en los albores del siglo que se avecina aún se considere la guerra como un medio para buscar la paz. Frente al ingenio humano, el reto de encontrar caminos mejores se cierra, la experiencia de esta guerra lo muestra. Nada se ha logrado, sólo acrecentar el dolor y sobre todo el odio. ¿Seres humanos "diferentes"? Por qué y quién se toma la atribución de decidir cuándo intervenir en un conflicto y cuándo no. ¿Es que acaso la masacre vivida por el pueblo tibetano, en el que miles y miles de personas han sido aniquiladas, monjes y monasterios destruidos, y una cultura milenaria pisoteada sin miramiento, no cuenta? ¿Por qué este caso no ameritó la intervención de las grandes potencias? Y los conflictos en África, ¿es que estos no tienen importancia? ¿Es que son una suerte de seres humanos "diferentes", que no merecen compasión? Recorro la historia y presencio la guerra como una gran constante que mira al mundo con gran irreverencia; y, a pesar de ello me niego a creer que no exista otra manera. La historia también me muestra que la violencia engendra violencia, el ciclo se agiganta y es difícil de romper. Gandhi y su "guerra de paz" es un gran ejemplo para el mundo. Jesús, el gran maestro, con su mensaje lleno de sabiduría que si bien no acepta lo injusto, sabe combatirlo con amor. Buda, el gran iluminado que brinda al mundo su mensaje basado en una compasión infinita que pretende alcanzar la felicidad no propia sino la de "todos los seres sintientes". Estos son mis referentes; sin duda hay muchos otros. En este mundo tan pragmático pensarán que divago, que sueño. Sin embargo, la paz no es un sueño, es una realidad; una realidad que se construye día a día, no con violencia, sí con inteligencia tesón y sabiduría, pero sobre todo, conservando el sentimiento de solidaridad con nuestros semejantes, aunque estos vivan en el otro lado del planeta; y, sobre todo, siendo conscientes de que, el hecho de que mueran cientos de personas, no representa bajo ninguna circunstancia un triunfo, muy por el contrario, es una profunda herida en el gran cosmos de la humanidad. ¿Es la prensa un medio educativo e informativo? Por el interés en el tema reviso otros periódicos extranjeros y descubro que la información que por estos lares recibimos, por ejemplo sobre esta guerra, no es ni completa ni clara y de cierta forma parcial. Con lo complejo de la historia de los Balcanes y de los hechos que preceden a la actual guerra en Yugoslavia y encima con el tipo de noticia presentada, es fácil de entender por qué cuando comenté con mis colegas de trabajo sobre el hecho, éstos no tuvieran la menor idea de quienes eran los kosovares ni quiénes los serbios y mucho menos la relación con Yugoslavia. ¿Es la prensa un medio educativo además de informativo? Tal vez por eso (entre otras cosas) ignoramos y no damos importancia a hechos tan brutales como éste. El papel de los media Al llegar a este punto, me pregunto: ¿cuál es el papel que los medios de comunicación juegan en situaciones como ésta y en todas? En mi caso, me cuestiono si los ciudadanos de Latinoamérica estamos siendo expuestos a una suerte de noticias de desecho y no de calidad. Y tengo la esperanza de que no sea así, de que se trate de este caso específico, de este periódico que tengo entre mis manos, el cual a pesar de ser uno de los más leídos, de los más reconocidos, de mayor influencia en este país, quizás no sea el mejor. Me hundo nuevamente en mi sillón. ¿Será por casos y cosas como éstas que la depresión es una de la enfermedades más comunes entre la gente? Lo que vemos y escuchamos ciertamente influye en nuestras vidas y yo me siento abismada al culminar la lectura matutina de este periódico. Me digo enfáticamente, que es hora de explorar otros noticiarios y corroborar si todos se han confabulado, o si en algún lugar existe aquel que brinde la información que educa, el que plantee los diferentes puntos de vista, el que nos regale de vez en cuando una buena noticia. N. del E.: En el momento de editar este trabajo, el número de supuestos "errores" de la Otan es superior y más dramático. |
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