Revista Latina de Comunicación Social

La Laguna (Tenerife) - mayo de 1999 - número 17

D.L.: TF - 135 - 98 / ISSN: 1138 - 5820

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[Abril de 1999]

Bienvenidos los megagráficos

(2.200 palabras - 5 ilustraciones [al final] - 9 páginas)

Eduardo Pérez, Coper ©

Infógrafo del diario La Nación de Buenos Aires

coper@interlink.com.ar

A mi esposa, René; a mis hijos, Javier, Silvana y Cecilia.

Junto a mí, protagonistas diarios de la infografía que

para nosotros planifica el Supremo a lo largo de la vida.

 

DE ILUSTRADOR A INFÓGRAFO

Hace 32 años que incursiono en el periodismo. Mi trayectoria se divide en dos etapas: de 1967 a 1989 como ilustrador y de 1989 a la fecha como infógrafo. Soy un especialista en megagráficos, generalmente a doble página, que realizo en su totalidad: idea, investigación y arte final.

En mi extensa trayectoria colaboré en casi todos los medios de primera línea de la Argentina. Como ilustrador lo hice trabajando de una manera particular: adjuntando a mi carpeta de muestras un sumario de posibles notas, a entregar totalmente terminadas, listas para ser remitidas inmediatamente al taller. Ese tipo de propuestas, una estrategia para conseguir colaboraciones rápidamente, se parecían bastante a las infografías de hoy: partían de una amplia investigación y se resolvían con textos cortos y una abundante dosis de dibujos. Por eso, mi paso a la infografía fue una cuestión relativamente simple.

 

ALEJANDRO SIRIO

En el campo de la ilustración mi preferencias siempre se inclinaron por Alejandro Sirio, nacido el 26 de octubre de 1890 en Oviedo, España. Su verdadero nombre fue Nicanor Alvarez Díaz y llegó a Buenos Aires en 1908. Fue un gran dibujante y un caricaturista excepcional, reconocido en nuestro país, en España y en Francia. Murió en Buenos Aires el 6 de mayo de 1953, en plena actividad.

Sirio fue un gran observador y acostumbraba a documentarse rigurosa y abundantemente. Recuerdo sus pequeñas viñetas, especialmente las de la revista Caras y Caretas, plenas de gracia y de soltura. Ejecutadas, como correspondía a tan reducida medida, con un notable poder de síntesis.

También tengo presente sus ilustraciones a gran tamaño, publicadas en Caras y Caretas y en La Nación. En este caso, el artista español trabajaba con un cuidadoso y estudiado estilo, pleno de arabescos y de detalles exquisitos, de un gran vuelo imaginativo y un perfecto dominio de la composición. Tal como se merecía el generoso espacio que le había sido confiado. Pero el sorprendente Sirio también era capaz de trasladar su genio a dimensiones colosales. Todavía suelo detenerme a admirar dos murales cerámicos suyos, realizados en 1939. Pueden apreciarse en las paredes de la estación Jujuy, del metro de Buenos Aires. Las obras están enfrentadas, separadas por las vías, y cada una mide 1,80 por 15,5 metros. Aquí, el artista puso nuevamente de relieve la pureza de su trazo, su preocupación por los detalles y la riqueza de color de su paleta. Fiel a sus convicciones, no ahorró esfuerzos y la obra, observada a la distancia, es impactante. Como no podía ser de otro modo, la técnica que utilizó es la adecuada en relación al espacio concedido.

Alejandro Sirio fue un profesional brillante, talento puro. Notable en una pluma de 4 cm por 4 cm, en una ilustración a doble página o en un mural de 30 metros cuadrados. Se lo valora y se lo admira por la calidad de su obra, independientemente del tamaño de las mismas.

 

ALEJANDRO MALOFIEJ

En 1982 tuve oportunidad de conocer a otro artista, hoy reconocido mundialmente, del que fui amigo: Alejandro Malofiej. Buena parte de su producción, exclusivamente mapas, se publicó en los diarios La Opinión, Tiempo Argentino, La Nueva Provincia y la revista Armas y Geoestrategia.

Cada original le requería a Alejandro una tarea agotadora. Se preocupaba por conocer a fondo el tema a documentar, recurría a su bien provista biblioteca, visitaba cuanta librería especializada había en Buenos Aires, hablaba con los redactores y consultaba a los especialistas. Puesto a trabajar, expresándose nada más que con iconos, nombres geográficos y mínimas referencias, elaboraba una pieza maestra. Prescindía en absoluto de los textos explicativos. No dudo en afirmar que ha sido el maestro más grande que en materia de síntesis he conocido.

Malofiej fue, sin duda, un especialista en megagráficos, que entonces no se llamaban así. Sus originales, increíblemente grandes y preparados para soportar una buena reducción, requerían para su publicación de un generoso espacio de blanco. En Tiempo Argentino se vieron tanto en las ediciones comunes como en los suplementos especiales. Doy fe de que los lectores se detenían invariablemente en sus trabajos y se concentraban en ellos durante varios minutos. Lo he observado innumerables veces mientras viajaba en tren, desde mi casa hasta el centro de Buenos Aires, para entregar alguna de mis propuestas. Sé positivamente que muchos colegas guardaban cuidadosamente aquellas obras, porque eran referentes para estudiar, analizar y sacar conclusiones, que después incorporaban a sus trabajos.

La admiración por Alejandro Malofiej ha sido expresada por verdaderas autoridades en materia de infografía: Gonzalo Peltzer, Miguel Urabayen, Juan Antonio Giner y John Grimwade, por citar sólo a algunos. Su nombre es recordado anualmente en Pamplona con motivo de la entrega de los galardones que llevan su nombre, los codiciados Premios Malofiej. Como Sirio, fue valorado por su genio, sin importar cuál haya sido el tamaño de sus originales, que para el caso era lo de menos.

En este aspecto, ilustración e infografía tienen puntos convergentes. Priorizan la calidad del contenido desestimando el tamaño del envase.

 

DOS ESPECIALIDADES CONVERGENTES

A esta altura el lector se estará preguntando adónde quiero llegar con esta complicada alquimia entre ilustradores y grafistas. Pues bien, es simple. Vayamos al grano. En ilustración, otros grandes artistas rioplatenses hoy también son admirados por la totalidad de su obra. Elaboran con igual calidad una pequeña viñeta o una gran composición, tal como sucediera con Alejandro Sirio. Me refiero a Julio Freire, Huadi, Hermenegildo Sábat, Nine, Horacio Fidel Cardo, Raúl Fortín y muchos más.

En infografía ocurre lo mismo. En el ámbito internacional hay nombres de gran peso, notables en cualquier trabajo que aborden. A una columna o a doble página. Han sido premiados repetidamente en los Malofiej y en la SND. Y buena parte de la obra distinguida está compuesta por megagráficos. Y cuando un jurado de tal categoría se pronuncia, los méritos de esas obras están fuera de toda discusión. Periodísticamente y artísticamente hablando. En este reconocimiento, en esta aceptación de sus grandes artistas, la alquimia ilustración-infografía cobra vida. Transitan un mismo sendero.

 

EL FIN DE UNA TEORÍA

Esto indicaría que definitivamente se ha archivado una viva polémica de los años 80 respecto a los megagráficos. Aquella que afirmaba que excedían la comprensión del lector y que su abundante información era un aporte poco feliz en materia de comunicación. Afortunadamente puede afirmarse que los megagráficos, los premiados año tras año por los mejores jurados del mundo, han dejado de ser los malos de la película.

Sostener en 1999 argumentos propios de la década del 80 sería casi como decir que el esfuerzo de Alejandro Malofiej y quienes lo precedieron ha sido en vano. Para fundamentar lo dicho quiero recurrir, a modo de ejemplo, a las publicaciones de algunos de los grandes especialistas de nuestros días.

Situémonos en el contexto del lector que el domingo 15 de mayo de 1994 compró el diario El Mundo, de España. Un día de la semana donde los apuros quedan de lado y el diario se disfruta a pleno. Supongamos que lo primero que hojeó fue la edición de Magazine, la revista dominical. Al llegar a la pagina 39 se encontró con una supermegagráfico de... ¡siete páginas! Quien lo ha visto sabe perfectamente que el lector disfrutó a pleno de la obra y que íntimamente agradeció la excelente idea de los editores.

La infografía en cuestión se llamaba "Del arte del toreo", con láminas diseñadas por Mario Tascón, con ilustraciones de Victoria Martos y Lpo y gráficos de Fran Álvarez y Modesto Carrasco. Además, estaba documentada en libros especializados y corregida por expertos, por los críticos taurinos del diario.

Era verdaderamente una admirable pieza, magistralmente concebida y un referente para cualquier grafista, para los que hacen cosas pequeñas y para los que realizan trabajos a gran tamaño. Posteriormente "Del arte del toreo" fue premiado en la 16th Edition the Best on Newspaper Desing, de la SND, y en los premios Malofiej de Infografía, en 1994.

Mencionemos a Jaime Serra. Autor de magníficos megagráficos, devorados y coleccionadas por los lectores de Clarín. Y también por muchos de nosotros. Uno de sus trabajos, "La ballena franca", publicado en la revista de los domingos del diario Clarín, es verdaderamente una obra de arte. Fue concebida con un claro sentido del diseño, del color y de la síntesis gráfica e informativa y tiene como ilustración dominante la imagen del cetáceo, respetado hasta en sus mínimos detalles. Pero, además, Serra se ha dado el lujo de jugar con un collage de grabados e ilustraciones, relacionados con la caza de la ballena, sutilmente ubicados dentro de la figura central. También esta pieza fue premiada en la SND y en los Malofiej, en 1996.

Y qué decir del sorprendente e increíble John Grimwade, a quien admiro especialmente. Otro gran especialista en megagráficos. Dueño de una fina técnica y de una destreza plástica poco común. Cualquiera de las infografías de John son una clase magistral de periodismo. Entre algunos de sus premios figuran el Plata al Mejor Portafolio en color 1993/94, su Oro al Mejor portafolio en color 1994/95, su Bronce al mejor Portafolio en color en 1996, los tres obtenidos en los Malofiej. Grimwade, como Mario Tascón y como Jaime Serra, también ha sido repetidamente reconocido internacionalmente.

Podríamos continuar largamente. El diario deportivo Marca, de España, ha recibido innumerables reconocimientos durante los últimos años por sus infografías y por sus megagráficos. Sus trabajos son admirados y seguidos por las publicaciones especializadas en deportes en todo el mundo. Son magníficos.

Como también fue brillante aquella inolvidable serie de megagráficos dedicados a las Olimpíadas de Barcelona ´92, publicadas, entre otros, por El Periódico de Cataluña. Los responsables del trabajo fueron Antonio Franco, Javier Serra, Xavier Conesa, Jeff Goertzen y algunos más. Esta obra fue también mundialmente reconocida.

Podría seguir enumerando a grandes grafistas, megagrafistas por excelencia: Hiroyuki Kimura, Pablo Ramírez Bañares, Juan Velasco, Nigel Holmes y otros tantos. En todos los casos llegaríamos a la misma conclusión. Son ejemplos de buena infografía. Indiscutidos. Son referentes que marcan el rumbo y son también un fuerte incentivo para superarnos día a día.

Por lo tanto, creo que, en virtud de lo expuesto, los megagráficos han dejado de ser vistos de forma tan severa, casi como la contracara de la buena infografía. Se ha apartado la paja del trigo. Se puede decir que se ha hecho justicia.

 

EL PRESENTE

Hoy, la especialidad muestra un amplio abanico de notables profesionales. Está en el centro de la escena. Los premios recogidos año a año en todo el mundo le confieren sobrados méritos para ostentar tal lugar de privilegio. Hay que aplaudir con entusiasmo. Y muy fuerte, para que todos oigan. Y también hay que proclamarlo a los cuatro vientos, porque se lo merecen.

Sostengo que los megagráficos han sido, son y serán un notable aporte en la evolución de la infografía. Y seguramente la mía no es una opinión aislada.

Volviendo al principio. Hemos aprendido la lección de nuestros hermanos los ilustradores, que tienen un afinado ojo en el momento de destacar a los referentes de su especialidad, considerándolos por la calidad de su producción, sea cual fuere el tamaño de sus obras. En infografía no es ideal sólo lo pequeño. También, cuando se respetan los conceptos básicos, cuando se trabaja con inteligencia y con talento, es bueno lo hecho a gran tamaño.

 

EL FUTURO

Creo vislumbrar que los críticos se ocuparán en poco tiempo de otros puntos cuando de megagráficos se trate. Tal vez, cuando se comience a hilar fino, la pregunta a responder es si estos gigantes pertenecen en un ciento por ciento al campo general de la infografía o deben considerarse como una especialidad con perfiles propios.

De ser así, habrá que discutir e incorporar nuevos conceptos en el momento de planificar cada trabajo. Obviamente, sin renunciar a las raíces. Eso será motivo de otra historia.

Bienvenidos sean, entonces, los megagráficos, verdaderos gigantes del grafismo. En dimensiones y en calidad. Y que sea por muchos años más.

 

Ilustraciones e infografías que acompañan esta nota.

 

Sirio / Jujuy.

Detalle de Jujuy, mural de Alejandro Sirio, hecho en 1939, exhibido en las paredes de la estación de metro Jujuy, de Buenos Aires.


 

J. Serra / Ballena

La ballena franca. Infografía de Jaime Serra. Publicada en Viva, revista dominical del diario Clarín.


 

 

Tascón / Toros

Del arte del toreo. Infografía de Mario Tascón, publicada en Magazine, revista dominical de El Mundo, Madrid.


 

 

Coper / Ballena

La ballena franca austral. Infografía inédita de Coper, hecha en 1997. Trabajo experimental.


 

 

Coper / 9.lunas

Nueve Lunas. Infografía inédita de Coper. Segunda versión, ampliada y corregida, de un trabajo publicado en la revista Luna, en 1998. Investigación de Silvana Pérez. Trabajo experimental.

 

FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO DE LATINA EN BIBLIOGRAFÍAS:

Nombre del autor, 1999; título del texto, en Revista Latina de Comunicación Social, número 17, de mayo de 1999, La Laguna (Tenerife), en la siguiente dirección electrónica (URL):

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