Revista Latina de Comunicación Social 36 – diciembre de 2000

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 3º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
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[septiembre de 2000]

Las nuevas fronteras de la información

(2.233 palabras - 5 páginas)

 

Dra. María Eva Bocco ©

La Laguna

La sociedad de la información, tan nombrada y popular denominación que se adjudica a la coyuntura comunicacional desde hace algunos años, cobra fuerza en la carrera contra el tiempo que establece la década, el siglo y el milenio que sucumbe. La referencia a ella es un punto obligado. Es moneda corriente en la primera línea de la política de gobiernos y organismos internacionales, también lo es para los teóricos de la información y la comunicación y, cómo no, para aquellos sectores sociales que aspiran a no quedar desfasados frente a las nuevas tecnologías de la información. Sin duda, muchos tienen incorporado este término a lo cotidiano e intentan no quedar al margen de los vertiginosos cambios que se suceden en los sistemas de comunicación.Tal vez, la forma más sencilla y gráfica para entender la tan mentada sociedad de la información se puede sintetizar en la fórmula que se origina en las prestaciones de las telecomunicaciones y de la informática, o dicho de otra manera: en la informática interconectada. Su dominio recibe un sinnúmero de denominaciones: telemática, ciberespacio, sociedad digital, era de la información, informática de masas, conectividad mundial, era de la post-información, etc. En última instancia, cualquier expresión que permita caracterizar las posibilidades que la convergencia de los ordenadores y las telecomunicaciones ponen a nuestro alcance. Lo local, lo nacional y lo internacional responde a un nuevo modelo de interacción entre estos tres niveles, que para los japoneses se reduce al neologismo glocalize (Mattelart, 1994:16-17). La mundialización/globalización, según el origen latino o anglosajón de la palabra, marca la fluidez de los intercambios entre las economías y las sociedades hacia una integración mundial con el consiguiente desplazamiento de las fronteras físicas, intelectuales y mentales. En este marco, las fronteras de la información también se ven afectadas por esta situación. Los riesgos que supone este proceso de internacionalización de bienes, servicios e información, afectan de lleno a la idiosincrasia de las comunidades locales. Por ahora, se vislumbra un camino sin retorno y en continua profundización. En cuanto a los vínculos entre algunos de los lineamientos de la política internacional y la sociedad de la información -tal es el caso de los planteos de Estados Unidos, la Unión Europea o el Grupo de los 7-, se destacan cinco aspectos fundamentales en lo que a la construcción de una red masiva de redes de comunicación respecta (Bocco, 2000: 43-48):

  • inversión privada

  • competencia

  • regulación flexible

  • acceso abierto

  • servicio universal

Obviamente, los matices oscilan entre planteos que se sustentan en las reglas del libre mercado a posiciones que permiten entrever una concepción que no deja al azar el futuro de las comunicaciones. Sin embargo, en países con economías menos desarrolladas y débiles, las diferencias socio-económico-culturales están a la vista. Hay una amplia brecha entre los informatizados y los no informatizados, o más precisamente, entre los tecnologizados y los ausentes. Un aspecto no menos importante en los nuevos sistemas de comunicación es el que compete al denominado efecto multiplicador de la información al ser aplicado a la ciencia de la computación: ley de Metcalfe (Al Gore: 1998). Se puede explicar en el incremento de usuarios de redes de computadoras en proporción directa a la cantidad de gente conectada. Es decir, cuanta más gente se conecta, más gente quiere conectarse a las redes (como la popular Internet), potenciándose así las formas de conexión entre los usuarios.Pero... ¿Qué determina la innovación en los sistemas de comunicaciones? Básicamente, las nuevas aplicaciones: la informática móvil (los ordenadores portátiles), las redes globales y los productos multimedia (forma de presentar la información a través de un ordenador utilizando varios medios, como texto, imagen y sonido). Conviene señalar que si bien estas aplicaciones nos llegan por cuatro vías electrónicas (teléfono, cable, satélite y radiotransmisión terrestre), lo hacen a través de un canal determinado (hilo de cobre, espectro de radio u ondas por el aire y fibra óptica).Lejos queda el teléfono de Alexander Graham Bell (1876) con el par de cobre -habitual ruta de las llamadas de voz-, sólo se conserva el tradicional aparato, pero en un tamaño reducido. Y más atrás, las primeras computadoras de los años cuarenta, gigantescas máquinas que permitieron realizar las cuatro operaciones matemáticas fundamentales. Las señales de audio, imagen y datos se desplazan digitalizadas, un cero o un uno posibilita el transporte de la información. El mejor ejemplo lo constituye la Red Digital de Servicios Integrados (RDSI). Permite por una misma línea recibir llamadas telefónicas, la conexión a Internet, el transporte de datos en forma de fax, escuchar música y ver televisión. La versión más sofisticada en el año 2000 es, sin duda, el Sistema Móvil de Telefonía Universal (UMTS), la telefonía móvil de tercera generación que permite la conexión a Internet. De esta manera ingresan en las computadoras flujos de información antes inimaginables. Nuestra red telefónica se incorpora a una red de computadoras. La seducción de la simultaneidad, la interactividad y la capacidad de transmisión se concreta a diario. Las dimensiones tiempo y espacio se ven alteradas y pueden modificar los patrones de la Información. Pero además... hay millones de receptores y millones de emisores en el mundo. La informática interconectada constituye un aporte sin precedentes para el hombre del siglo XX. Avanza sobre el trabajo, el comercio, la industria y los servicios, nuestra casa y nuestras vidas, a tal punto que crece el número de personas que destinan parte de su tiempo libre a navegar o charlar por quién sabe qué lugar del ciberespacio.

Sin embargo, es pertinente remitirnos a la visión de Herbert Schiller en relación a las nuevas tecnologías de la información (NTI):

Por imponentes que sean las nuevas tecnologías de información, en nuestra aceptación de ellas, es lo que les permite ser utilizadas y funcionar… El uso al que se aplica la nueva tecnología, y en consecuencia su valor social real, depende en gran medida del equilibrio interno de las fuerzas sociales dentro de la comunidad (Schiller, 1983: 19, 184).

Conviene señalar que la variable independiente radica en el uso de las nuevas tecnologías de la información que hagamos. Se convierte así en la única pulseada que puede cambiar el rumbo que se vislumbra. Esta revolución de la sociedad digital, que para los gurús más optimistas origina una nueva informática de masas -comparable en su trascendencia al descubrimiento de la escritura hace 5.000 años y a la imprenta de hace tan sólo 500-, genera también un sinsabor, o mejor dicho, una profunda acidez por la otra realidad que está ahí. Los no tecnologizados, los ausentes, esa mayoría silenciosa -o más que silenciosa, silenciada – que de la globalización recibe hambrunas, guerras, enfermedades, analfabetismo, contaminación y la expulsión de un sistema productivo que muchas veces ni imagina, aunque sufre sus consecuencias y paga los costos de quienes viven y disfrutan del confort primermundista, esa inmensa mayoría existe. En esta vorágine (si Kosovo ayer, Irak ya es parte del pasado pero en la modalidad del balotage, si Chiapas o el fundamentalismo argelino, Sierra Leona, etc.), todo se reduce a los nuevos y poderosos flujos informativos a los que accedemos a cualquier hora y en cualquier lugar del mundo. Eso sí, siempre y cuando estemos entre los usuarios de las nuevas tecnologías. La permeabilidad de las denominadas informaciones de "actualidad" se sintetiza en el fenómeno de la globalización:Los dispositivos de comunicación al ampliar progresivamente el ámbito de circulación de las personas y bienes materiales y simbólicos, han acelerado la incorporación de las sociedades particulares en unos conjuntos cada vez más vastos, y no han cesado de desplazar las fronteras físicas, intelectuales y mentales (A. Mattelart, 1998: 81).El nuevo sistema económico y el nuevo orden internacional se sustentan en el nuevo proceso de la información y su carácter global. En este marco, la capacidad de funcionar a escala planetaria en tiempo real pone de manifiesto que la economía internacional en su conjunto no es global. ¿Porqué? Sencillamente porque aunque cientos de miles de empresas locales tienen presencia en Internet, carecen aun de la capacidad de respuesta global. Sin embargo, la tendencia a la globalización en los mercados de bienes y servicios es una realidad. Hay sectores y empresas claves que funcionan interconectados y organizados a escala mundial. Si nos remitimos a las denominadas informaciones internacionales de "actualidad" planetarias (Informe Mundial de la Comunicación: 1999), observamos que la producción de éstas se origina en un 80% en las agencias AFP, AP y Reuters. También que, cadenas televisivas con cobertura internacional como la CNN distribuyen estas noticias en los cinco continentes. De estos datos se infiere que la información que circula por el mundo -a pesar de que puede tener múltiples emisores- refuerza la hegemonía de los grupos oligopólicos planetarios como productores y distribuidores de los grandes flujos de información. Por otra parte, se observa que éstos no reducen sus ambiciones a la oferta de productos multimedia sino que además se consolidan en fusiones con el sector de las telecomunicaciones y la informática. Dos claros ejemplos son las fusiones AOL-Times Warner y el reciente anuncio de la fusión de Universal-Vivendi.La mundialización de las grandes empresas de comunicación se caracteriza por la tendencia a la concentración y la dispersión geográfica de la actividad a través del planeta. Se sintetiza en la internacionalización de los medios de comunicación y en el desarrollo de redes de difusión planetarias.Las autopistas de la información, sin duda, conforman la síntesis de generaciones tecnológicas y se hallan en el tapete de las luchas por el dominio mundial. Las llamadas tecnologías de punta se constituyen en el centro de disputa por el poder político y económico, que se traduce en el control de la información y la hegemonía armamentística. Como consecuencia de esta coyuntura, se desencadenan nuevas formas de socialización y la gestación de una nueva cultura. Esta cultura surge en el punto de inflexión entre las viejas necesidades y las nuevas oportunidades que ofrece la mal denominada pero sí generalizada acepción de sociedad de la información. El atributo de "información" es una apropiación extendida de los últimos 20 años, cuando sus orígenes acompañan desde una perspectiva histórica el desarrollo de los procesos de comunicación en el mundo.

Para concluir, de lo expuesto se deduce que los cambios tecnológicos del fin de la década, centuria y milenio nos permiten vislumbrar, no con claridad pero sí con certeza, nuevas formas de uso de la información en un mercado global de la comunicación, en el cual adquieren su valor social real. Observamos que las ideas, los servicios y muchos bienes se intercambian. También, la convivencia de los medios tradicionales (prensa, radio y televisión) y su digitalización junto a la aparición de otros nuevos (como Internet). Las formas de comunicarse no son ajenas a esta realidad, por el contrario, en su seno se dirimen las nuevas fronteras de la información sobre las que la futurología no tiene asidero. Expectantes o partícipes, nos resta por presenciar aun la evolución en la utilización de los recursos multimedia y la respuesta de la sociedad ante esta profunda transformación en el umbral del tercer milenio.

Bibliografía

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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Bocco, María (2000): Las nuevas fronteras de la información. Revista Latina de Comunicación Social, 36. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
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