Revista Latina de Comunicación Social 35 – noviembre de 2000 / Extra sobre la investigación en Argentina / Coordina: Dra. Paulina Beatriz Emanuelli, UNC,Córdoba

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 3º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54

 

La lectura de la historia en la narrativa cordobesa

(6.364 palabras - 14 páginas)

Lic. María Elena Paulinelli ©

Lic. en Letras Modernas – Profesora Titular en Movimientos Estéticos y Literatura Argentina – Docente investigadora del Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales. Maestranda en ‘Comunicación y cultura contemporáneas’. En el Centro de Estudios Avanzados. U.N.C.

Lic. Enrique Shaw ©

Lic. En Historia - Docente investigador del Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales. Maestrando en ‘ Relaciones internacionales’. En el Centro de Estudios Avanzados. U.N.C.

 

Lic. Dafne García Lucero ©

Lic. en Comunicación Social – Profesora en el Taller de Metodología de la Investigación Aplicada e Introducción a la Comunicación Social. Docente investigadora del Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales.

Doctoranda en Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna.

INTRODUCCIÓN

La historia de la cultura de un pueblo puede leerse en los procesos de lectura y escritura que implican tanto determinadas prácticas sociales como los textos resultantes.

En los últimos años, los relatos -esa capacidad humana de creación y representación del mundo- se han metamorfoseado tanto en su estructura como en la sustancia que trabajan. De allí que la historia de Córdoba puede aparecer como un recorrido desde esos relatos diferentes que buscan representar el mundo y ya no crear un mundo desde la ficción.

Estas reflexiones -resultado de un proceso de investigación más amplio- pretenden señalar estas posibilidades desde un tipo de relatos: los no ficcionales, la novela histórica y el periodismo de investigación.

Formas de escribir, pero también distintas formas de leer como un acceso a la construcción del mundo. Formas que ahora pretenden solamente mostrarlo, interpretarlo y representarlo discursivamente.

Los textos analizados representan 'estas formas' y permiten -a su vez- una lectura desde la historia de Córdoba desde otro lugar.

NARRATIVA DE NO FICCIÓN

Características generales

Durante muchos años los historiadores y también los periodistas apoyaron su pretensión de objetividad en el carácter lineal del relato. Una narración para ser imparcial y objetiva debía estar escrita en tercera persona, en pretérito indefinido y, por supuesto, debía renegar de toda adjetivación. Sustantivos y verbos, hombre y actos, serían los únicos protagonistas del relato histórico tradicional. Todo lo demás era interferencia subjetiva y, por lo tanto, ideológica.

Sin embargo, el tiempo y una larga reflexión sobre la imposibilidad del sujeto de referirse a lo real desde una instancia ajena a sí mismo -desde la perspectiva del "ojo de Dios", según la categoría utilizada por Hillary Putnam- llevaron a los historiadores a conclusiones muy lejanas a aquellas que habían sustentado la concepción estática del relato histórico.

La selección de los acontecimientos a narrar, la decisión de asumir determinada perspectiva histórica -que siempre excluye más elementos de los que incluye- y la elección del material discursivo que pondrá de manifiesto las investigaciones podían ser disimuladas por las estrategias narrativas antes mencionadas; pero jamás podrían ser conjuradas. Todo el decálogo de prescripciones para elaborar un relato objetivo era sólo un mecanismo para edificar una elaborada simulación de objetividad. La historiografía liberal construía un efecto de objetividad a través de ciertos recursos narrativos; pero la discusión de fondo sobre las posibilidades de conocer y transmitir lo real continuaba pendiente, olvidada detrás del disfraz de un discurso aparentemente neutral.

Comenzó en ese momento a experimentarse un cambio en el tratamiento que recibían tanto la historia como la noticia. Asumir el carácter de construcción de todo relato de los hechos se convertía en una necesidad más que en una opción. Y detrás de esta transformación narrativa, un profundo replanteo sobre las posibilidades de acceder al conocimiento de los acontecimientos y a su divulgación adquiría notable importancia en el pensamiento de los historiadores y también de algunos periodistas.

Entonces, las rupturas con el modelo del realismo ingenuo se fueron acentuando. Como una reacción ante la historiografía liberal -que bregaba por el establecimiento de una verdad científica- y ante el revisionismo -que puso en evidencia las clausuras que el poder había ejercido en el proceso de construcción de la verdad histórica, estableciendo otra verdad de signo contrario pero también con pretensión de totalidad- los relatos sobre el pasado se transformaron en instrumentos óptimos para reconocer la inagotable pluralidad de versiones que constituyen el universo de la historia y de la realidad.

Los escritores comenzaron a recurrir a la imaginación para explorar y retratar la personalidad de los protagonistas de los hechos. Asumieron que la literatura también podía ser considerada una manera de acercarse a la realidad, relatarla y, por qué no, tratar de explicarla. Abandonaron, en consecuencia, la idea de reflejo automático (teoría especular de la verdad) entre realidad y discurso, asumiendo el carácter subjetivo de toda producción discursiva, desnudando el largo proceso de construcción que subyace en toda enunciación.

En este contexto aparece 'Operación Masacre', de Rodolfo Walsh (1957), primera obra de la literatura nacional considerada dentro del género de no ficción. Su meta era acceder a la historia desde la ficción, envolverla con su particular tensión, dotarla de relieves y escapar de la metodología cientificista y realista que matizaba gran parte de los discursos sobre el pasado y sobre el presente.

Algunos años más tarde en Estados Unidos esta forma de acercarse a los hechos lograría difundirse en el ámbito mundial a partir de la publicación de 'In Cold Blood', de Truman Capote (1965), una novela a través de la cual se relataba la historia de un múltiple asesinato ocurrido en Kansas algunos meses antes.

Las empresas de Rodolfo Walsh y de Truman Capote se asemejan considerablemente. Ambos trataban de establecer una contrahistoria que advirtiera los riesgos de aceptar con sumisión el discurso hegemónico. Pero sólo un cambio en los fundamentos epistemológicos haría posible que un emprendimiento tan osado no naufragara en el mar del olvido; aquel espacio difuso donde aun esperan su turno para ser escuchadas las voces de los locos, de las minorías y de los sueños.

Aquello que Nilda Flawiá señalaba sobre las novelas históricas en la América Latina durante las décadas de 60 y 70 puede tal vez extenderse a toda la narrativa de no ficción

"Es justamente lo ficcional y sus estrategias lo que otorga el estatuto de veracidad a la historia contada, caracterizada desde el poder o silenciada. Lo documental importa menos que las conciencias en acción y el rumor social sale de la esfera de lo meramente oral para llegar a la escritura e instaurar un nuevo espacio de verdad". (FLAWIA.1995: 61)En la obra de Walsh, la "Historia" como concepto totalizante es substituida por el "relato". El término "verdad" es reemplazado por la "versión", una noción que no reniega de las marcas que el sujeto le imprime a todo testimonio, a todo documento, a toda percepción de la realidad. "Hay que desembarazarse del sujeto constituyente... -dice al respecto Foucault-, llegar a un análisis que pueda dar cuenta de la constitución misma del sujeto en su trama histórica" (FOUCAULT.1995: 135)Walsh elabora, entonces, un relato que viene a oponerse al discurso hegemónico, institucional, sostenido por la revolución libertadora. "La versión oficial", la llama con ironía y perspicacia. Esa versión promovida desde el poder desplaza lo innegable al territorio de la mentira, de la falsedad; y ,sin darse cuenta, empuja a Walsh a provocar una fractura con la tradición narrativa: contar los increíbles acontecimientos ocurridos en el basural de José León Suárez, desde la novela; un género tradicionalmente ligado a la falsedad o, por lo menos, a la no-verdad. La ficción -la literatura en este caso- se convierte así en el único espacio donde pueden narrarse los hechos que la historia oficial y los medios de comunicación masiva se niegan a contar aunque hayan sucedido. Años más tarde, Tomás Eloy Martínez recordará en una disertación sobre los relatos históricos: "La verdad había dejado de ser patrimonio del poder".

Walsh sabía que los mismos hombres que redactan o producen los documentos históricos que sirven como fundamento último de los textos historicistas pueden deformarlos, destruirlos o esconderlos, por eso desconfiaba de las pruebas; tendiendo un manto de sospecha sobre toda la información que circula en la sociedad, aunque este manto también cubra con una sombra desconcertante a su propia indagación.

En este sentido, cabe recordar una idea que Ana María Amar Sánchez deja entrever cuando escribe refiriéndose a la narrativa de no ficción: "El género resulta una forma de algún modo desmitificadora en tanto -además de diluir oposiciones de larga tradición y cuestionar categorías- pone al desnudo las leyes internas del discurso periodístico" (AMAR SANCHEZ.1992: 41)José Pablo Feinmann cuenta una anécdota por demás reveladora: "La exaltación de la historia objetivista aquí nace con la exaltación de Mitre en la historia de San Martín y Belgrano. Mitre, que quemó los archivos de la Confederación Argentina en el patio de su casa. ¿Esto qué quiere decir? Que todo historiador elige documentos y quema otros" (FEINMANN. 1984: 39)Por todo ello, era imprescindible asumir la presencia del sujeto enunciador en el enunciado; renunciando a los recursos que desdibujan sus huellas sin abocarse a una reflexión profunda sobre el valor del conocimiento subjetivo de los acontecimientos.

El principal problema de la concepción cientificista del relato histórico (realismo ingenuo) era que a través de una metodología en gran medida superficial, pretendía desembarazarse del carácter subjetivo del conocimiento de la realidad; evitando así renovar la reflexión propiamente epistemológica de las condiciones de producción y transmisión de todo conocimiento.

La "verdad" buscada por la historiografía se conformaba con una narración meticulosa y sobria de lo que los documentos escritos decían sobre el pasado; sin cuestionarse quiénes los habían confeccionado ni qué partes de la historia éstos olvidaban o negaban. Los hombres públicos eran medidos por los actos públicos y los documentos públicos, generalmente liberados de toda contradicción y ajenos a todo contraste.

Con la aparición de la narrativa de no ficción o, en otros términos, de los relatos testimoniales, el documento deja de ser el límite de la historia para pasar a ser su principio generador. A partir de los datos conservados en las fuentes documentales y en los testimonios de los protagonistas de los acontecimientos a relatar, el escritor -devenido en investigador- procura descubrir las pulsiones que subyacen detrás de los actos, avanzando en el conocimiento de las motivaciones, tratando de evaluar la conducta de las personas que intervienen en el devenir histórico de una manera más integral.

Estos provoca que la investigación requerida por los relatos testimoniales tenga un profundo carácter interdisciplinario. La Psicología, la Sociología, la Filosofía y otras disciplinas vienen a iluminar los actos de los hombres para dotarlos de un sentido que se perdería sin remedio si el escritor se aferrara sólo a lo que los documentos explicitan. Lo más importante para el narrador pasa a ser aquello que los documentos olvidan, ocultan o niegan.

TEXTO: MADERS, EL CRIMEN DE CÓRDOBA

Desde que Rodolfo Walsh fundó una tradición narrativa orientada hacia la denuncia de hechos de corrupción perpetrados por el gobierno y nunca definitivamente aclarados, parece que los escritores argentinos siguen sus pasos a la hora de mostrar hechos de violencia no esclarecidos o una situación corrupta emparentada con el poder.

Así lo demuestran las obras testimoniales de Horacio Verbitzky (Robo para la corona, Hacer la corte, El vuelo), Gabriela Cerrutti (El jefe, El octavo círculo) y muchos otros. Los escritores y periodistas cordobeses no han sido la excepción. En los últimos años han aparecido varias obras que buscan entroncarse -aunque no siempre con la excelencia que distinguió la obra de Walsh- en esta corriente caracterizada por la denuncia desde la ficción.

Uno de estos trabajos es el realizado por Ana Guzzetti en relación con el homicidio jamás resuelto del senador provincial Regino Maders. En este sentido, "Maders, el crimen de Córdoba" (1993) constituye una aproximación al asesinato desde la experiencia y la vivencia de la periodista, poniendo al descubierto los impedimentos que encontró en la labor de investigación a causa de la injerencia del poder político. Guzzetti utiliza como prueba de la complicidad con el homicidio del gobierno angelocista y de otros miembros del radicalismo cordobés el permanente entorpecimiento de la investigación judicial -a cargo del juez Guillermo Johnson- y periodística que distintos actores del entorno gubernamental llevaron adelante.

Además de la construcción novelada de ciertas escenas como "El crimen de Jorge Francisco González, lecturero de EPEC" o "El crimen de Benjamín Antenucci, presidente del Colegio de Farmacéuticos", un rasgo clave en la elaboración ficcional del relato es la participación de la periodista como un elemento más en la historia del crimen de Maders. Ana Guzzetti no sólo es la narradora del relato sino también un personaje que participa de la trama de amenazas y ocultamiento que se teje detrás del asesinato del senador radical. El acto de enunciación de los hechos se convierte entonces en parte de los hechos y determina la conducta de los protagonistas.

Al respecto, el prólogo de la obra es bastante explícito: "Todo lo que aquí está escrito es verdad. Investigué pacientemente a todos y cada uno de los personajes, por ello puse en riesgo mi vida y la de mi familia". (1993: 9)

Cada amenaza, cada puerta cerrada en las narices de Guzzetti o de la propia familia Maders refuerza en el relato la hipótesis de participación del "establishment" radical en el crimen o, por lo menos, del encubrimiento necesario para que no se encontraran los responsables. Asimismo, la sospechosa inoperancia de la policía para encarar una investigación más o menos seria sobre el asunto, sirve de apoyo para postular la falta de independencia de la fuerza pública en los crímenes políticos. De allí proviene sin dudas el título del libro. Así como todo el país se horrorizó por el asesinato de María Soledad Morales en Catamarca y por el escándalo de la complicidad de numerosas personalidades ligadas al gobierno; en Córdoba también se produjo un homicidio similar con relación a la injerencia de los poderosos para obstaculizar las investigaciones. El crimen de Catamarca y el crimen de Córdoba tenían para Ana Guzzetti un denominador común: la impunidad que permite a los poderosos encubrir sus delitos.

El trabajo de Guzzetti termina con un apéndice documental que pretende cumplir la función de anclaje con la realidad narrada. La autora no sólo quiere concientizar a la población sobre la impunidad de los gobernantes sino que pretende acercar elementos probatorios para las causas sin definición que se tramitan en los tribunales correspondientes; busca establecer vinculaciones entre crímenes que pueden explicarse por la misma causa, aunque la policía provincial nunca haya considerado como probable estas relaciones. Esta manera de documentar supone incluir en el texto "Maders, el crimen de Córdoba", otros textos aparecidos en diarios de la época o presentados en juzgados como pruebas.

Guzzetti propone, en definitiva, un ejercicio continuo de la memoria colectiva que sea más fuerte que los mecanismos de ocultamiento y olvido que el poder utiliza para tapar los aspectos más macabros de su gestión. Es una apuesta hacia el futuro y hacia la resistencia serena de la conciencia social, única herramienta capaz de contrarrestar el persistente desgaste del tiempo y del escepticismo.

EDGARDO CHICHE GROSSO - ACCIONES CONFESABLES

La fragmentación de los relatos se ha intensificado, producto de nuevos regímenes de lectura y nuevos marcos generales de interpretación de la realidad. De esta manera, han aparecido distintas formas de estructuración narrativa que ponen de manifiesto la pérdida de confianza en los relatos unívocos y omniscientes.

En este sentido, el trabajo sobre el paratexto viene a transformarse en una respuesta a la necesidad de narrar asumiendo la crisis de los relatos lineales. Resultado de la lectura fragmentaria que proponen los medios masivos de comunicación social, el paratexto ofrece al lector ejes de lectura múltiples y permite ingresar al texto por diferentes caminos, posibilitando además que el lector elija recorridos particulares dentro del texto de acuerdo a su interés y a su creatividad.

Este recurso es empleado para escribir la biografía de un político en "Edgardo Chiche Grosso - Acciones confesables". Adriana Pérez, su autora, aborda la personalidad del ex vicegobernador de Córdoba desde la narración biográfica, el testimonio de quienes lo conocieron, los discursos del propio Grosso, los proyectos y acciones que encaró en su gestión de gobierno y en su participación legislativa, y, también, realiza una semblanza poético-testimonial de los aspectos más profundos de la personalidad del político.

De esta manera, permite al lector entrar en un laberinto de narraciones encontradas que se ofrecen como fragmentos posibles de interaccionar. Pérez utiliza los cambios de tipografía como señales indicativas de los caminos que se abren en una y otra dirección para retratar las distintas facetas del protagonista: su niñez, su juventud, su vida política, su vida familiar, su intimidad, sus preocupaciones partidarias, sus ambiciones personales. Así, el lector transita el texto dejándose seducir por los diferentes elementos que lo inducen a una lectura que siempre resulta única y personal.

Lo documental está presente en la transcripción de discursos, en la enumeración de proyectos políticos y gestiones de gobierno; lo ficcional aparece en la valoración discursiva de la conducta de Edgardo Grosso.

El texto también incluye fotografías de otros protagonistas de su historia personal: personalidades públicas que trabajaron con Grosso a lo largo de su carrera política, amigos personales que lo acompañaron desde su niñez. Todo lo publicado tiene la finalidad de atestiguar algo de la personalidad del dirigente radical.

El texto se presenta a sí mismo como una multitud de signos que remiten a un hombre, signos que deben ser jerarquizados y valorados por el lector, quien -en definitiva- construye su propia imagen de Edgardo Grosso.

NOVELA HISTÓRICA

¿Cómo contar esto que somos? ¿Cómo mostrar lo que fuimos a través de las palabras? ¿Cómo lograr trascender la factibilidad de haber sido y de estar siendo en un relato que nos explique, nos interprete, más aún... nos permite avizorar lo que seremos?

CONSIDERACIONES GENERALES

La Historia y la Literatura pretenden dar curso a estos interrogantes. Desde la representación y la ficción entretejen sus discursos en esos relatos que, como la vida misma, borbotean ininterrumpidamente.

Y entonces dibujan, diagraman, demarcan instancias relatoras que buscan señalar esos cruces discursivos.

Hoy, la novela histórica problematiza esas posibilidades. Cuestiona la validez de la representación e infiere sobre los límites de la ficción. Experimenta con la autoridad del narrador para multiplicar las instancias relatoras. Resignifica el enunciado con sus existentes y ocurrentes. Diseña la enunciación como un espacio abierto donde todas las voces y todas las marcas son posibles. De allí la importancia de reconocer y sentir la expansión de los relatos más allá de las convencionales instancias narrativas, pero también en las posibilidades que otorgan esas convenciones. Relatos de la crisis de una historia que perdió la clarividencia y objetividad de la ciencia. Pero también crisis de los relatos en cuanto paradójica afirmación de la escritura por sobre la fragilidad de la existencia. Por eso la necesidad de revisar los supuestos de la historia en cuanto dadora de certezas en la representación del mundo de sus hombres. Pero también la perentoriedad de demarcar los alcances de la mixturación con la literatura en ese ambiguo discurrir que es el relato histórico. Finalmente, señalar los nuevos cruces que se abren en la transfiguración del enunciado, la enunciación y sus significaciones.

EL RELATO HISTÓRICO

Generalmente, la crítica insiste en denominar "novela histórica" todas las narraciones sobre temas históricos. De allí la similitud conceptual que dichos términos: novela y narración suponen en este caso.

Noe Jitrik la define "Como un acuerdo -quizás siempre violado- entre una verdad que estaría del lado de la historia y una mentira que estaría del lado de la ficción" (JITRIK, Noe. 1995:11). Pero señala la casi imposibilidad de un acuerdo perfecto entre dos órdenes irreconocibles casi, en cuanto "encarnan dimensiones propias de la lengua o las palabras entendidas como relaciones de apropiación del mundo". De allí que novela histórica resulte ser una narración construida por dos términos. Por un lado, la novela que se refiere a un orden de invención. Por otro, la historia que parece situarse en el orden de los hechos. Este producto reúne dos términos antagónicos, puesto que necesita de una determinada legitimidad, a partir del imaginario social (sistema entrecruzado de textos y experiencias de cada contexto). El texto de Cristina Bajo muestra esta problemática.

La novela referencia una serie de hechos que -aún cuando se desarrollan en distintos lugares- tienen como centro Córdoba ente octubre de 1828 y octubre de 1935. La historia de la protagonista Luz Osorio se inserta en los sucesos históricos correspondientes a ese lapso. De allí la prolija reconstrucción del texto a partir de cierta morosidad en la descripción de lugares (particularmente de Córdoba) y de la enunciación de sucesos que tienen como epicentro la provincia mediterránea. De tal manera el texto incursiona recuperando situaciones que tienen como eje fundamental la idiosincrasia de Córdoba y sus hombres respecto a la problemática del país. Las guerras civiles, el enfrentamiento entre unitarios y federales es veces el mapa donde se dibujan las acciones de los personajes que plantean fundamentalmente "las circunstancias de la Historia" (BAJO. 1995: 358) Sin embargo, si se afirma con Barthes que "la realidad se convierte en la referencia esencial en el relato histórico que da cuenta de lo que ha pasado realmente" ... y que "la realidad concreta se convierte en la justificación suficiente del decir" (BARTHES. 1987: 185) la consideración de los elementos constitutivos de esta novela, ratifican su carácter de tal: novela. Muestra así cómo la historia es como un gran telón de fondo para que la ficción entreteja su trama narrativa. Es decir, no solamente el paratexto indica el pacto de lectura a seguir por los receptores, sino que es posible dilucidar este carácter en el análisis de los componentes estructurantes del relato.

Por eso resulta interesante considerar el texto a partir de los niveles de análisis planteados por Barthes para el discurso histórico (BARTHES. 1987) y que permiten -en este tipo de relatos donde la conexión con la realidad está dada a partir de la referenciación de hechos reales -señalar las diferencias "por algún rasgo específico, por alguna indudable pertenencia de la narración imaginaria" (BARTHES. 1987: 163) De allí la posibilidad de analizar el enunciado, la enunciación y los significantes resultantes.

a) Los enunciados: los existentes y ocurrentes que lo constituyen pueden superarse en dos órdenes bien determinados. Por un lado los históricos (Rosas, Lavalle, Quiroga, Reynafé etc.) y por otro lado los ficcionales (los Oroño, Harrison, etc.). Ahora bien, los personajes históricos aparecen en "la relación de" es decir mediatizados por discursos que "hablan de". Esto puede ocurrir en la persona de ese narrador constativo en tercera persona o por medio de los distintos protagonistas que refieren los hechos "históricos". Es decir, que estos personajes, fácilmente referenciables con la realidad histórica no son sujetos activos sino que son relatados en un nuevo nivel de intermediación dado por el relato primero. De tal manera se pueden señalar características similares en sus "ocurrentes". Las acciones que realizan pertenecen a la categoría de sucesos detectables en una cronología de acontecimientos de la historia del país y no atañen a sucesos cotidianos o particulares de sus biografías personales. La presencia de estos existentes y ocurrentes ocupa pues un segundo nivel en el relato a partir de la mediación que se hace (por el narrador o los otros protagonistas)

Los personajes no históricos realizan acciones que corresponden a las funciones del relato en sí. Sus ocurrentes corresponden al desarrollo de la novela y se puede decir que ocupan un nivel de transformación de las estructuras secuenciales. Todos tienen una existencia a partir de la relación que mantienen con las protagonista Luz Osorio. Sus acciones se desarrollan independientemente de los sucesos históricos señalados, que sirven solamente para contextualizar "Pero la Historia no dormía, acercándose a una crisis" (BAJO. 1995: 16). A su vez, aparecen elementos desgajados de toda historicidad a partir de cierta imbricación con lo fantástico e irreal, alejado inclusos de todo criterio de verosimilitud. Los comportamientos de Severa, la presencia de muertos, las historias de aparecidos, ciertas implicancias místicas etc. De tal manera lo imaginario aparece como el eje virtualizador del relato.

Estos dos planos, lo histórico y lo imaginario, se ensamblan mediante distintas posibilidades en los capítulos: lo histórico aparece contextualizado a partir del narrador; los personajes conversan, narran hechos históricos; lo histórico se "intercala" y sirve como soporte para el desarrollo de los hechos imaginarios.

b) La enunciación: Cada capítulo aparece encabezado por una epígrafe y la referencia al contexto espacio temporal donde se sitúan los acontecimientos. Este contexto, como se señaló, se ubica entre 1928 y 1935 y los lugares corresponden a Córdoba, la estancia Los Algarrobos y en menor instancia Buenos Aires y Cardiff, en Inglaterra.

A su vez, el epígrafe señala posibles interpretaciones o contextualizaciones respecto a los acontecimientos. Los textos corresponden a variados géneros que alternan entre historia (Cárcano), novelas (Manuel Gávez, Vicente Barbieri), memorias (José M. Paz), relatos tradicionales (relatos galeses). De tal manera, este encabezamiento de cada capítulo que podría funcionar como Shifter de escucha en cuanto acto del enunciador (contextualización de las acciones y mención de fuentes referenciales) ratifica esa mixturación de elementos históricos y ficcionales ya señalados en la constitución del enunciado.

El narrador crea la ilusión referencial en ese uso de la tercera persona en la que "el narrador pretende dejar que el referente hable por sí solo" (BARTHES. 1987: 169) Procedimiento que también puede señalarse como el uso del constativo pero que remite más a un carácter ominisente en cuanto los adelantos que la voz narradora realiza de ciertos acontecimientos futuros.

A su vez, estos Shifter de escucha aparecen mediante ciertos informadores ficticios que informan sobre hechos históricos reales y que ratifican una vez más la mixturación aludida.

El uso del constatativo incide en la ausencia de signos del lector y enfatiza el carácter asertivo del discurso.

c) Significaciones: Ya se ha señalado la preponderancia de las funciones sobre índices y entimemas. Es decir, hay un desarrollo secuencial que constituye núcleos de acciones y determinan el carácter metonímico del texto.

Los índices a partir de descripciones de la ciudad de Córdoba y sus costumbres tienen como objetivo la referenciación de un contexto determinado (el que plantea la novela).

Los entimemas: prácticamente no aparecen, dado la relevancia de las funciones y la presencia de algunos índices. Sin embargo, son los personajes ficticios quienes en sus conversaciones exponen razonamientos sobre las desventuras a que han sido llevados por una situación histórica particular (las guerras civiles).

Todos estos elementos permiten señalar el carácter de novela histórica tradicional: en la recuperación de un contexto y el desarrollo de una relato ficticio.

Queda por señalar la importancia que adquiere el tratamiento del lenguaje en la diversidad de "hablar" de los distintos personajes coincidentes con la inclusión de refranes, canciones etc. que buscan ratificar "ese efecto de realidad", pero que ratifican el carácter ficticio en cuanto ausencia de toda documentación.

"Como vivido cien veces", de Cristina Bajo, es pues una novela histórica que continúa la línea de la novela histórica tradicional sin problematizar los elementos de la narración como lo hace la narrativa histórica actual.

PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN

Consideraciones generales

Esta modalidad realiza su periodismo en profundidad sirviéndose de los métodos propios de las ciencias humanas, para desentrañar problemas complejos de la realidad social, ocultos por los prejuicios e intereses creados por los empresarios editoriales.

El periodismo de precisión requiere alta especialización.

Al momento de publicar los artículos periodísticos, bajo esta modalidad, se combina la exposición de cifras exactas con datos anecdóticos, en un lenguaje simple y comprensible que llegue al común de la gente.

g) The New Nonficcion (la nueva no ficción) Es el periodismo literario teorizado por Tom Wolfe. Concretamente, ¿la nueva no ficción, es periodismo?, ¿paraperiodismo? o ¿creación literaria?

Tom Wolfe orienta el periodismo hacia la literatura y habla del periodista "como un artista" que escribe con datos sacados de la realidad, pero con la particularidad que mezcla conocimientos literarios (descripción escena por escena, recolección de los detalles simbólicos, utilización del diálogo, uso del punto de vista en tercera persona y del monólogo interior, etc.) con técnicas periodísticas (entrevista, crónica, reportaje, encuesta, etc.) para elaborar sus informes -más subjetivos que lo que el propio periodismo permite-

Esta modalidad del periodismo se caracteriza por presentar la noticia en su contexto y buscar más datos de los que proporcionan las fuentes ordinarias de información.

El periodismo de investigación es la suma de tres elementos: material que alguien pretende mantener oculto, el trabajo propio del reportero y la relevancia social que debe caracterizar a la denuncia o temas que se investigan.

También se puede definir como una modalidad que capta la noticia o la información no porque se la ofrezca espontáneamente, sino porque se la busca, se la investiga en fuentes donde está por lo general, intencionalmente escondida, por personas interesadas en que algún ilícito no salga a la luz pública.

El 'Ave César' es el primer texto de periodismo de investigación aparecido en Córdoba. La referencia a un tema relevante y de actualidad, así como la prolija investigación que representa, lo convierte en un referente ineludible de esta nueva modalidad periodística.

AVE CÉSAR: LA CAÍDA DEL ÚLTIMO CAUDILLO RADICAL

Estructura de la obra:

En su primera edición de diciembre de 1995 no incluye un prólogo, este recién sale publicado en la tercera edición. Tampoco contiene un cierre o una conclusión personal del autor. "El cierre vino solo, cuando cae Angeloz. Evidentemente, el cierre tenía que ser ése", explica Vaca Narvaja.

El texto comienza con el prólogo, escrito por José María Pasquini Durán y continúa con un relato estructurado sobre la base de cuatro grandes bloques organizados en varios capítulos cada uno. Dichos bloques son:

* primera parte, sin título

* "El modelo cordobés"

* "Lo sagrado y lo profano"

* "Los últimos días"

Los casos Maders, Buen Pastor, Banco Social y EPEC son los que el autor seleccionó para contar la historia de los angelocistas y ahondar en su trama. Los "escándalos" de corrupción que se presenta, en el relato aparecen relacionados, ya que los personajes en uno y otro caso se repiten. Esta yuxtaposición no entorpece el relato gracias a la coherencia que Vaca Narvaja consiguió darles.

En el primer capítulo del libro se describe la situación provincial, gubernamental y partidaria de los últimos días de Angeloz como gobernador. Más precisamente esta ambientación se logra desde el discurso pronunciados por Angeloz el 6 de julio de 1995, aniversario de la fundación de Córdoba y a pocos días de la caída de su mandato.

En el segundo capítulo, el relato salta al día del asesinato del senador Maders, el 5 de septiembre de 1991. A partir de allí, entonces se dan a conocer algunos hechos del caso EPEC, a través de la figura de Regino Maders. Recién en el capítulo "Un dirigente moderado" se esbozan datos biográficos de Eduardo Angeloz. A continuación de esto, el autor se adentra en el caso EPEC y desde allí establece conexiones con los hechos protagonizados por Luis Medina Allende.

La segunda parte contiene un compendio de fotografías a través de las cuales quedan presentados visualmente los principales protagonistas de la trama relatada. En "El modelo cordobés" se relatan las aspiraciones presidencialistas de Angeloz, las irregularidades en las contrataciones (por ejemplo, las denuncias efectuadas por Llorens), las privatizaciones, con lo cual la investigación vuelve sobre el caso EPEC, los enfrentamientos de Angeloz con Cavallo (por la solicitud de créditos internacionales) y con Johnson (en lo judicial y en lo político)

En "Los sagrado y lo profano" se trata el caso del Buen Pastor, la idea de la reforma del sistema penitenciario, la muerte de la esposa de Moreno García, el español amigo de Medina Allende con quien éste entabló una sociedad que tuvo en forma exclusiva la explotación de las máquinas de juego; el impacto y las reacciones en el partido radical luego que se conociera la corrupción en torno a Buen Pastor, la fuga de Medina Allende, su entrega y el proceso judicial.

En la cuarta parte del libro, "Los últimos días", se describe el procedimiento empleado en las irregularidades en el sistema de cómputos del Banco Social de Córdoba, el endeudamiento crónico del banco, que quedó al descubierto con el colapso financiero de 1994 (efecto tequila) y las denuncias de los bancarios, las fuertes denuncias sobre los procedimientos crediticios que llevaron al ex presidente del banco a la prisión, las protestas en torno a la Ley de Educación, la campaña electoral, la violencia en las calles de la ciudad. Capítulos "los últimos días", "Un sacrificio personal" y "Vuelvo de la misma forma en que salí" centran el texto en la figura de Angeloz y en el final de su gobierno. Aquí, se retoma un tono más intimista a través del diálogo, el pensamiento del gobernador y ciertas referencias al pasado radical a través de Sabattini.

Sobre la base de todo lo dicho, la obra se considera circular: comienza con el análisis del discurso de julio de 1995 y termina con la pérdida de Angeloz de la Casa de Gobierno.

Estructura narrativa:

Vaca Narvaja utiliza los procedimientos literarios propios de la no-ficción (inclusión de diálogos, monólogos interiores, descripción de detalles simbólicos, narrativa en tercera persona, etc.)

Como ejemplo de diálogo se puede citar en el capítulo "La sociedad exitosa". Allí el autor describe a través de una conversación telefónica entre Martin Thesing y Medina Allende, los entretelones que se suceden a raíz de la pretensión del empresario alemán de adquirir el predio del Buen Pastor para instalar un casino.

-Me supongo que así podemos arreglar las cosas, ¿no le parece?

-Desde luego, por eso estoy acá.

-Sí, claro.

-Nelson está terminando el tema del Buen Pastor, dígales -insistió Medina Allende. (1995: 236)

Otro recurso utilizado es el monólogo interior, mediante el cual el autor pretende causar en el lector la sensación de estar metido en la piel de los personajes: "Los que dicen que me robé los mil doscientos millones que faltan en la provincia son unos..." se dijo un y otra vez cuando volvió a caer en la cuenta de que el calendario marcaba su alejamiento prematuro del gobierno. ("Los últimos días")

En el capítulo "Un dirigente moderado" se apela a la descripción de detalles simbólicos para describir a Angeloz: "un hombre formado en la escuela de la Reforma Universitaria de 1918 y de la Unión Cívica Radical (...) Angeloz egresó con el título de abogado de la Universidad Nacional de Córdoba, donde conoció a Carlos S. Menem" (1995: 45).

El relato está escrito en tercera persona del singular, a excepción de los diálogos, monólogos y testimonios dados por los informantes.

El proceso de investigación:

El paso inicial es la elección del tema a investigar. En este caso, comenta el autor que la motivación fue "explicarme a mí mismo y tratar de explicar a la gente por qué este hombre estuvo once años y medio en el poder, a pesar de estos casos resonantes que le hicieran mello o por lo menos que terminaran de "voltearlo" (...) en el caso de mi libro es un objetivo fundamentalmente ético: ¿qué pasó en Córdoba durante estos doce años y quienes fueron los responsables?

En cuanto al plan de acción, Vaca Narvaja explica:

Quizás lo ideal es -que es lo que yo hago para mis trabajos de ensayos- hacer fichas, ir fichándolo todo. En este caso, me fue imposible porque tenía poco tiempo y estaba muy solo para hacerlo. Tenía que concentrarme más en la escritura y en el seguimiento temático que en la organización del material. Yo tenía un esquema en la cabeza y obviamente un pequeño esquema de tiempos y plazos. (...) Partiendo de un esquema previo, primero el caso Maders: buscar expedientes, hablar con la gente, cerrar. Y de esta forma con los tres casos de corrupción como si fueran cuatro libros distintos y después darles armonía y sentido global (VACA NARVAJA. Entrevista)

En cuanto a la elaboración de conclusiones, Vaca Narvaja manifiesta que éstas surgieron directamente de los hechos políticos de Córdoba. De todos modos, se considera que la realización a nivel literario que el autor efectuó a partir de cada uno de los "casos" investigados son un forma de conclusión, pues exponen sintéticamente un periodo de la historia política de la provincia. La comprensión que el autor logra y con ella la posibilidad de explicar la era angelocista son las conclusiones en las que desemboca luego del análisis.

Sobre el último paso de este proceso, la publicación, hay que mencionar que el autor destaca la actitud de los medios periodísticos a raíz de la aparición de su libro. En relación a esto plantea que paradójicamente, el libro recibió mayor comentario y crítica desde los medios porteños que de los locales.

CONCLUSIONES

La emergencia de nuevas formas como el periodismo de investigación y la consolidación de estructuras narrativas como la no ficción y la novela histórica muestran la relevancia de estos relatos que representan el mundo. En este caso la problemática de Córdoba y su gente, en una remisión directa a la historia mediata e inmediata.

La proyección nacional de estos textos y la ratificación de un mercado editorial local intervienen como factores coadyudantes en su consideración imprescindible para el relevamiento de la producción literaria cordobesa que busca leer la historia desde otras perspectivas.

BIBLIOGRAFÍA

ALVARADO, Maite. "Paratexto". Departamento de Impresiones del Ciclo Básico Común, UBA. Buenos Aires, 1994.

AMAR SANCHEZ, Ana María. "El relato de los hechos. Rodolfo Walsh: Testimonio y escritura". Beatriz Viterbo Editora. Buenos Aires, 1992.

BARTHES, Roland. "El susurro del lenguaje" Ed. Paidós. Barcelona, 1987.

BAJO, Cristina. "Como vivido cien veces". Ed. Del Boulevard. Córdoba, 1995.

CAPOTE, Truman. "A sangre fría". Ed. Sudamericana. Buenos Aires, 1991.

GUZZETTI, Ana. "Maders, El crimen de Córdoba". Ed. La Urraca. Buenos Aires, 1993.

JITRIK, Noé. "Historia e imaginación literaria". Ed. Biblos. Buenos Aires, 1995.

JOHNSON, Michael. "El nuevo periodismo". Ed. Troquel. Buenos Aires, 1975.

LE GOFF, Jacques. "Pensar la hacer la historia". Ed. Laia. Barcelona, 1974.

MARTINEZ ALBERTOS, José Luis. "La noticia en los comunicadores públicos". Ed. Pirámide. Madrid. 1975.

PEREZ, Adriana. "Edgardo Chiche Grosso -Acciones confesables" - Lerner Editora. Córdoba, 1994.

PIGLIA, Ricardo. "Critica y ficción". Ed. Siglo XXI. Buenos Aires, 1990.

RODRIGUEZ, P. "Periodismo de investigación": Técnicas y estrategias. Ed. Paidós. Barcelona, 1994.

VACA NARVAJA, Hernán. "Ave César". Narvaja Editor. Córdoba, 1995.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Paulinelli, María Elena (2000): La lectura de la historia en la narrativa cordobesa. Revista Latina de Comunicación Social, 35 / Extra Argentina. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/Argentina2000/
19lucero.htm