Revista Latina de Comunicación Social 2 – febrero de 1998

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 1º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
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Suplemento al número 2 - febrero de 1998

Artículo del escritor mexicano Carlos Fuentes

INTERNET, EL ESCRITOR Y EL TERCER MUNDO

"Es muy difícil amar a una pantalla, porque es solo una forma de onanismo"

No uso el Internet, ni aun la computadora. Yo escribo como en el siglo XIX, como Balzac, hay muchos escritores, como Juan Goytisolo y William Styron, que escribimos a mano y con pluma. Estoy demasiado acostumbrado y feliz de la comunicación que existe entre mi mente, mi corazón, mi mano, mi pluma y mi papel. Me fluye todo con una granrapidez, es mi costumbre. Se dice en inglés que no se le puede enseñar a un perro viejo trucos nuevos. Hay gente que escribimos así y otros no. Tenemos el caso típico de un hombre como García Márquez que escribía a mano, como yo, y un buen día, tarde ya, descubrió la computadora y se volvió loco de gusto. Él dice que escribe mucho más rápido. Yo no; no sé cómo manejar un aparatito de estos. Yo soy un idiota mecánico. Pero, con una pluma voy con una gran, gran velocidad que no alcanzo ni aun con la máquina de escribir. Tengo un fax y esa es la única concesión que he hecho.

Además, si uno no tiene ese hecho personal, entrañable, que son unas hojas de papel que uno puede corregir, y llevarse a la cama en un clipboard, y corregirlas, yo siento que hay una parte afectiva de la relación del escritor que se pierde. El hecho mismo de estar viendo una pantallita, para mí, ya produce un alejamiento sideral. Es como si estuviera viendo a alguien escribir en otro planeta. Ya no soy yo porque yo necesito el contacto muy directo. Para mí, escribir con una pantallita enfrente es casi como la pornografía, en ese sentido. Es no tener al ser amado entre los brazos.

Cualquier comunicación personal, aceptada, consensuada por e-mail está bien. Mas, apenas se abre una direccion de e-mail, se inunda de solicitudes indeseadas. Ojalá pudiera limitarse a una comunicación entre amigos; pero, hasta ahora, lo que se recibe por e-mail son puras solicitudes cretinas. Es una invasión de la intimidad.

Yo, como creo en la literatura y en el arte, veo que las innovaciones técnicas no han logrado nunca derrotar al espíritu creativo y, en ocasiones, lo han ayudado. No tengo nada en contra de los medios. No son malos ni buenos en sí mismos; depende del uso que se haga de ellos. Gracias a los discos, más gente escucha hoy el Don Juan de Mozart en un día que durante toda la vida del compositor. Eso me parece una ganancia. Sé que más gente ha leído los clásicos norteamericanos debido al CD-ROM, que jamás antes en la historia. La colección The Library of America ha vendido como diez millones de ejemplares de Hawthorne, Henry James y Poe. Esto era inconcebible antes.

El Internet va a aumentar las diferencias entre el Tercer Mundo y el primero. Se está creando un mundo basado en el uso de la información e, indudablemente, los que se queden fuera no participarán en lo que se va a considerar el progreso en el siglo XXI.

El uso de Internet y de las imagenes virtuales como elemento de la educación pública latinoamericana es sumamente importante. Pueden llegar a regiones muy apartadas y llevar conocimientos que de otra manera no llegarían a ciertos lugares de la región. Pueden, además, crear una conciencia nacional.

Con los nuevos medios, los chicos pueden ver por primera vez la Mona Lisa o ver como es un país extranjero o entender mejor las matemáticas. Si se usan estos medios para fortalecer a la sociedad civil, dar vitalidad a las pequeñas comunidades, a los barrios, a las mujeres, a las minorías sexuales, a todo lo que necesita desarrollarse en América Latina, pues, entonces, servirán de algo y no nada más que para comunicarse rápidamente. Si logramos esto con el Internet y los nuevos medios, entonces, bienvenidos sean. Hablaba al principio, pues, de mis manías personales.

Creo que la presencia de los medios electrónicos puede dar lugar a nuevos metodos de apreciación de la imagen que no da la televisión directamente en el hogar. La gran diferencia de los medios visuales modernos electrónicos con la cultura literaria y artística del pasado es que no ha habido una crítica de estos medios, de la imagen de televisión, por ejemplo. Se ha desarrollado a lo largo de los siglos una crítica de la literatura, de la pintura, del teatro, del cine, de las artes plásticas, pero no la ha habido de la imagen electrónica.

Es hora de empezar a elaborarla porque, si no, estos medios se convierten en instrumentos que nos transforman en seres totalmente yacentes; en seres durmientes.

Hay que enseñarles a los niños y a las niñas a no dejar pasar la imagen de una manera irresponsable y salvarse de la pasividad de la televisión y el Internet en el hogar. Aprender a verlos como se ve el cine o el arte hoy en día. Y en ese momento la televisión e Internet van a tener que cambiar si los productores saben que hay una mirada crítica sobre ellos.

Con el Internet, los niños van a tener mas información y van a tener que ser más selectivos. Mis dos hijos eran televidentes adictos hasta los ocho años cuando les puse enfrente textos, que les leí yo. Se convirtieron, desde entonces, en grandes lectores. No han dejado, por eso, de ver televisión ni de usar los medios modernos.

Lo malo es sacrificar una opción; que Internet sacrifique esa comunión profunda y secreta que es la lectura, algo que no puede darnos ningún otro medio; comunicarse uno en silencio con una voz que se vuelve actual aunque el libro haya sido escrito hace mil años; que se vuelve actual porque uno la está leyendo en ese momento. Eso, para mí, es un acto insustituible muy parecido al acto de amar. Es muy difícil amar a una pantalla, es una forma de onanismo. Para mí, el libro es un ser de carne y hueso; lo demás son revistas ilustradas, son Playboy. Ademas, si tengo un libro precioso para sentarme en una playa a leerlo, para qué arrastrar una computadora conmigo como si fuera yo un caracol y que tiene la lentitud del caracol. Un libro tiene alas y no sé si el Internet las tenga, francamente.

Gracias al Internet tomarán auge otros idiomas aparte del inglés. Es inevitable que el español sea uno de ellos, en virtud de que es ya la segunda lengua occidental, después del inglés. Además de ser una lengua hablada ya por 30 millones de estadounidenses. En el siglo que viene parece que uno de cada dos estadounidenses sabrá español. Es una lengua que va a ocupar espacios de la tecnología y la informática modernas; simplemente por la cantidad de gente que va a hablar nuestra lengua. Ya en los EE UU se hacen anuncios en español en la televisión.

Nuestra lengua, quién sabe qué extraños poderes tiene, que Ud. de repente se encuentra a los sefardíes exiliados de España hace 500 años que siguen hablando español y publicando en español. De manera que hay una lengua ahí que tiene una fuerza muy singular. No creo que le pase lo que al yidish. El español está presente hoy como lengua hablada, escrita, soñada, pensada dentro de una comunidad de 400 millones de personas. Creo que el Internet y todos los otros medios van a potenciar ese hecho.

(Declaraciones a World Media Network.)

CARLOS FUENTES es un escritor mexicano: http://www.brown.edu/Departments/English/fuenbio.html

"Luz alegrante"

Es un envio de Sergio Laurenti <laurenti@wamani.apc.org>


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Fuentes, Carlos (1998): Internet, el escritor y el tercer mundo. Revista Latina de Comunicación Social, 2. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/z8/
arti.cf1.htm