Revista Latina de Comunicación Social 4 – abril de 1998

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 1º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54

 

Webditorial

Mi perro no necesita un chip

En la ciudad donde vivo, dicen que en breve a los perros los obligarán a llevar un chip. La noticia la ha ofrecido un periódico, donde nadie parece haber rechazado la absurda decisión municipal. Peor es que la oposición política tampoco haya dicho ni una palabra de queja, al menos no me he enterado.

La noticia se ilustra con una magnífica fotografía de una persona operando con una máquina, seguramente de patente y fabricación alemanas, en el momento en que clava el chip bajo la piel de la oreja del animal. ¿Clavar es la palabra adecuada? Me he quedado con la sensación de que se trata de una de esas magníficas fotografías que las multinacionales sirven para que se cuele su publicación en la prensa poco sensata. Y nadie ha dicho lo absurdo de la medida municipal.

La nota informativa dice algunas curiosidades. Por ejemplo, que la inserción del chip es indolora (¿de verdad se podrá alguien creer tal absurdo?, ¿cómo puede asegurarse tal cosa?, ¿han preguntado a los perros?) y que servirá para controlar los perros vagabundos (¡olé!).

Además, lo más absurdo -ahora, no ya sólo político, sino cultural- dice la portavoz del municipio que sale a la prensa a decir tantas tonterías que con los datos, que se actualizarán cuando lo aconsejen las circunstancias, se creará una página en Internet. La red, pues, como panacea a la incultura política y ciudadana, lo cual es una falacia más, lógica para este nuevo tipo de analfamáticos.

Bueno, me pregunto si podemos dejar ya aquí este comentario, que todo está dicho en tal cúmulo de insensateces ajenas. Pero, siendo cierto esto último, déjenme que les diga algo más:

  • un chip de control se empieza poniendo a los animales de compañía y se podrá acabar algún día poniendo a los ciudadanos libres, de ahí el primer peligro de estas prácticas de control, basadas en una espuria utilización de herramientas informativas, vulgar negocio para los dueños del invento y para quienes van a cobrar por su instalación. Con los perritos se podrá hacer una práctica, que nunca se sabe cómo acabará en algún sitio, en alguna nueva época.

  • una marca informativa -como las que se colocan a las reses de una ganadería- es operación siempre dolorosa, que en el caso de una actividad mercantil se puede entender porque su prohibición puede originar pérdidas en un negocio.

  • Decir que con el chip se va a controlar los perros vagabundos es otra simpleza: los perros vagabundos son aquellos que no llevan collar y van sin sus dueños. Además, se les conoce a la legua por el descuido que llevan encima y su aspecto suele ser lastimoso. Ya hace años, muchos años, que los municipios han abandonado la práctica sádica de perseguir perros al lazo, cuando estos animales salían de sus casas a pasear por el territorio que era las calles de su entorno. Hoy es más productivo salir a llevarse con la grúa coches mal estacionados o, más fácil, extender denuncias simplemente.

  • El colmo, no obstante, es asegurar que con los datos de los perros con chip se hará una página web para su colocación en Internet. Les aseguro que he leído semejante tontería. La persona que sin empacho ha manifestado tal estupidez debería saber que en la Red se coloca información de interés para alguien y ya me dirán a quién y por qué le puede interesar a alguien el censo de perritos sacrificados a llevar un chip en su oreja en nombre de la postmodernidad, del negocio del fabricante de la máquina ponechips, de quien fabrica los chips y de quien los va a poner. ¿Para este grupo se abre la página en la rederedes?

Se trata de una medida insensata se mire por donde se mire, pero eso no lo ha dicho el periódico donde aparece la noticia como si se tratara de un hecho incuestionable. La publicación sin réplica periodística da legitimidad a la insensatez manifestada: ha fallado la responsabilidad mediática del diario.

Me tranquiliza que una política incapaz de establecer medidas sensatas se ocupe de estas boberías e intente "venderlas" a la opinión pública con los argumentos aquí reproducidos, porque en el pecado de la decisión ha de ir la penitencia de la inoperatividad de la implementación de la medida. Pero a la vez me deja inquieto que quien sea incapaz de hacer cosas importantes se empeñe en aplicar esta pequeña monstruosidad, mas siempre me queda la relativa tranquilidad de que a los agentes municipales les dé vergüenza aplicar medida de corte tan fascista y pueril, ambas cosas a un tiempo.

Todo control informativo sobre la sociedad civil, del tipo que sea, siempre es un peligro latente en una democracia, aunque ésta sólo sea aparente.

José Manuel de Pablos
Catedrático de Universidad


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

De Pablos, José Manuel (1998): Mi perro no necesita un chip. Revista Latina de Comunicación Social, 4. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/z8/