Revista Latina

Reseñas de libros - 2019

La fotografía, un documento social

Autores: Beatriz E. Múnera Barbosa y J. Ignacio “Iñaki” Chaves G. (Coords.)

Editorial: Fundación Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, Ediciones USTA, Ediciones Desde Abajo (Bogotá, 2018)

ISBN: 978-958-8926-96-4
162 páginas

Reseña de Edward Goyeneche Gómez, Doctor en Historia, Magíster en Sociología y Comunicador Social - Periodista

Un aporte significativo a las discusiones en el campo de los estudios visuales 

La fotografía, un documento social, un libro compilatorio coordinado por Beatriz E. Múnera Barbosa y J. Ignacio “Iñaki” Chaves G., se constituye en un aporte muy relevante al campo de los estudios visuales en Colombia, específicamente de los estudios sobre el problema de las relaciones entre la imagen fotográfica, la sociedad y la historia; campo que ha tenido un crecimiento muy significativo en las últimas dos décadas, a pesar de cierta tendencia académica a presentarlo como un terreno virgen y abandonado. De entrada, los coordinadores resaltan la principal virtud del libro: la posibilidad de integrar un conjunto amplio y variado de miradas sobre el problema de la fotografía que incluye la participación de académicos, críticos, y lo más importante de fotógrafos en ejercicio. El título se plantea como un guiño a la ya clásica obra de Gisèle Freund, titulada en español La fotografía como documento social (2004), que analiza las distintas formas como, desde sus inicios, la fotografía se relacionó, de manera compleja y dinámica, con fenómenos sociales, económicos, políticos y culturales en contextos específicos.

Una lectura global de La fotografía, un documento social permite identificar, como punto de partida, la ambigüedad que pesa sobre la fotografía, que se revela en la propia selección de los textos, para definirla tanto desde el punto de vista de los géneros fotográficos como para delimitarla en relación con sus usos y funciones sociales. Los estudios precedentes sobre la fotografía en Colombia muestran que, desde el siglo XIX, siempre fue difícil, en la propia práctica fotográfica, separar lo artístico de lo periodístico o de lo documental, o aislar claramente, para su estudio, los usos y funciones sociales de la fotografía en relación con sus géneros específicos. El libro deja ver también las contradicciones encarnadas en la comprensión de la distinción, que en la práctica nunca es tan clara, entre la fotografía como documento y la fotografía documental; así como entre la fotografía como elemento funcional a la construcción de la memoria, que se inserta en la discusión y confusión entre la memoria, la historia y la memoria histórica.

En este sentido, es importante aclarar, para el lector, la complejidad que implica construir, tanto desde la práctica fotográfica en su funcionamiento social como desde su investigación y análisis por parte de académicos y críticos, la definición social de la fotografía en torno a su estatus de documento (histórico o no) y su delimitación genérica. Se recomienda en este sentido, para la lectura del libro, siguiendo el enfoque de los estudios visuales, principalmente desde la disciplina histórica, tener claro que los fenómenos fotográficos hay que analizarlos en su propio contexto (evitando el anacronismo), atendiendo a la manera como la propia sociedad, los grupos humanos, los fotógrafos o las instituciones, definen y usan la fotografía con fines específicos. Es recomendable, en este sentido, evitar las visiones o enfoques esencialistas que buscan naturalizar a la fotografía como un lenguaje que, por sí mismo, construye memoria o historia, o que transmite la verdad de manera automática. La fotografía no es historia en sí misma, la convierten en realidad o verdad histórica los fotógrafos, las instituciones, los discursos, las sociedades de acuerdo con parámetros y cánones delimitados y construidos socialmente. Pero es un tema interesante que merece ser debatido. No es adecuado alimentar un cierto fetichismo de lo fotográfico que le otorga a la imagen un estatus esencialmente bueno. La fotografía, como cualquier lenguaje, medio o forma de representación, debe ser sometida a la crítica sistemática, tanto desde las disciplinas académicas como desde el propio ejercicio de los fotógrafos. También es importante advertir al lector que la fotografía, hoy más que nunca, está imbricada, contrario a la visión que tiende a aislarla, con otros lenguajes, medios y formas de representación. Siguiendo las ideas de W.J.T. Mitchell (2009) podríamos decir que la fotografía es un medio mixto.

El valor, en este sentido, de La fotografía, un documento social está en la posibilidad que le da a la persona que lo lea de acercarse a las distintas formas en que la fotografía se relaciona con los fenómenos sociales en correspondencia con la cuestión de la representación de la realidad, principalmente en el contexto colombiano. Se pueden identificar dos tipos de textos. En primer lugar, el libro recoge, de manera muy pertinente y necesaria, las reflexiones de los fotógrafos en actividad, que desde el ejercicio de la propia práctica identifican los rasgos éticos, estéticos, técnicos y conceptuales que definen a la fotografía en relación con los problemas de la historia, la memoria y su estatus como documento. Jesús Abad Colorado y Donna DeCesare, particularmente, presentan, desde su trabajo, sus visiones específicas sobre la importancia de reconocer en la fotografía, sobre todo en la documental, elementos que resultan claves para que la imagen adquiera, según su concepción, un valor como documento: la comprensión del contexto de la sociedad (y de la fotografía misma); el carácter ético específico del ejercicio fotográfico que va desde el antes de la producción de las fotografías hasta los procesos de difusión; la importancia de los procesos de alfabetización visual, que permitan formar tanto a los productores como a los espectadores y usuarios de las fotografías, y la relevancia de la relación del lenguaje fotográfico con otros medios, lenguajes, campos y disciplinas, generando equilibrios y balances en la construcción de las historias y los relatos sobre los problemas de las sociedades actuales. En segundo lugar, el libro ofrece textos analíticos, de tipo investigativo, que permiten profundizar en fenómenos fotográficos como el uso de los autorretratos digitales en las redes sociales, o la función de los álbumes fotográficos; o conocer más en detalle casos como el de Rodrigo Facundo, cuya producción artística revela las paradojas y contradicciones de la relación de la imagen fotográfica con lo real y el problema más complejo que supone pensar y representar la cuestión de la mirada y la visualidad.

La fotografía, un documento social, sin ninguna duda, realiza un aporte muy significativo a una trama de discusiones que se vienen desarrollando en el campo de los estudios visuales sobre las relaciones entre la imagen, la construcción de la realidad, la memoria y la historia y los fenómenos sociales, políticos, económicos y culturales en los que se ha insertado la fotografía como una forma de representación cuyo poder epistémico resulta cada vez más complejo y dominante.

Freund, G. (2004). La fotografía como documento social. Barcelona: Gustavo Gili.

Mitchell, W. J. T. (2009). Teoría de la imagen. Madrid: Akal.