Revista Latina

Reseñas de libros - 2019

¿Por qué la comunicación en salud es importante? Avances e investigación

Autores: Daniel Catalán, Carmen Peñafiel y José Luis Terrón (Coords.)

Editorial: Thomson Reuters – Aranzadi (Navarra, 2019)

ISBN: 978-84-1309-441-0
416 páginas

Reseña de Lucía Sapiña, Periodista, doctora en Comunicación

Un área de estudio con más sentido que nunca 

La salud es un tema de interés principal para la ciudadanía, y los medios de comunicación constituyen una de las fuentes fundamentales de información. Muchas personas conocen una enfermedad, un medicamento –pero también un estilo de vida o una dieta de moda—, a través de la prensa, la televisión, un anuncio o un blog, por ejemplo.

La información sobre salud ya no está únicamente (si alguna vez lo ha estado) en manos de médicos y periodistas. Las tecnologías de la información han abierto el acceso a múltiples actores, tanto para bien (aportar complejidad y diversidad al fenómeno de la salud y la enfermedad) como para mal (poner en circulación informaciones sesgadas, difundir mitos o, directamente, estafas). También las audiencias son múltiples, con diversas culturas, ideologías, e intereses que influyen en sus decisiones.

En este contexto, los estudios sobre comunicación y salud son más pertinentes que nunca, contribuyendo al desarrollo de un área de investigación ya madura y que, desde sus inicios, se ha caracterizado por su naturaleza multidisciplinar. Prueba de esa variedad de aproximaciones es este libro que, coordinado por Daniel Catalán, Carmen Peñafiel y José Luis Terrón – los tres con una dilatada y reconocida trayectoria investigadora—, constituye un aporte destacado en este ámbito.

El volumen se estructura en cuatro partes. La primera, acertadamente, se dedica a la importante cuestión de la comunicación, la ética y la formación en salud. Abre ese apartado una interesante síntesis tanto de los principales estudios y libros publicados, como de los retos a los que se enfrentan los profesionales que informan sobre salud. Los autores abogan por la especialización del periodista, recomendación en la que coinciden con otros informes y que, desgraciadamente, choca con la realidad de una gran precariedad laboral y unos contenidos cada vez más orientados al clickbait. Completan esta parte, entre otros, estudios sobre deontología y el papel de la comunicación en la formación médica.

La segunda parte está orientada a la comunicación en salud pública y a la comunicación del riesgo. Así, se indaga en la cobertura mediática del sistema público de salud, se revisan estudios sobre la información que nos llega de los distintos medicamentos y se examinan casos concretos de gestión de situaciones de alarma sanitaria.

La comunicación de las enfermedades, tanto crónicas como infecciosas, ocupa la tercera parte. En ella encontramos un análisis de cómo el big data puede contribuir a mejorar la comunicación en el caso de las enfermedades raras, pautas para establecer un diálogo sobre la calidad de vida de los pacientes y una revisión de estudios sobre la cobertura mediática de temas tan vivos en el debate actual como son las vacunas, el sida o la resistencia a los antibióticos.

Cierran el libro análisis sobre la publicidad de las bebidas azucaradas, los alimentos funcionales, el asesoramiento profesional en la docuficción médica y una aproximación a los medios digitales y a la llamada blogosfera sanitaria.

El volumen resulta de gran interés para conocer el estado de la investigación en comunicación y salud en España y Latinoamérica: qué temas se tratan, desde qué aproximaciones teóricas y metodológicas, cuáles son los resultados y cómo encajan o modifican el conocimiento previo. Son muchos los grupos que investigan en este ámbito: desde el periodismo, la medicina, la enfermería, la psicología, la publicidad… Y todos aportan una perspectiva complementaria.

Una de las conclusiones que se extraen en el libro es que en la investigación de la comunicación en salud actual predomina la perspectiva anglosajona. Volúmenes como el presente muestran que existe y que es necesaria una investigación de la comunicación en salud en otras lenguas y contextos.