Revista Latina

Informe sobre el artículo 55

Estimados amigos:

Vuestro artículo pasará a la condición de 'no publicable': este año, es tanto el número de artículos que recibimos (hoy, ya casi el doble de lo que podemos publicar) que hemos acordado publicar solamente, en la medida de lo posible, aquellos que sean aprobados directamente en primera instancia por los evaluadores: "06-CN: Pasarán a 'no publicados' los artículos que en su primera revisión el árbitro sugiera modificaciones o muestre reparos".En consecuencia, os invitamos a publicarlo en alguna de las cabeceras de la Plataforma de Revistas Emerentes, donde podría estar publicado en pocas semanas.

Este es el informe de revisores:

"El trabajo se plantea explícitamente con el propósito de revisar la posición que tradicionalmente ha venido asignando a la ciudadanía la teoría de la agenda-setting, en la que la denominada “agenda pública” (esto es, la percepción que tienen los ciudadanos de cuáles son los asuntos públicamente relevantes en un determinado momento) ha sido tenido por lo general como una variable dependiente sujeta a la influencia (en el sentido de capacidad para orientar aquella percepción) del sistema político o de los medios de comunicación.

El autor/autora propone que ese principio no obraría con carácter general, partiendo de la hipótesis de que “es el tipo de tema del que se trate el que determinará la mayor o menor importancia de los factores mediáticos, políticos o ciudadanos a la hora de determinar la agenda pública” (p. 5). Y viene a concluirse, básicamente, que en la percepción ciudadana de los temas públicamente relevantes (esto es, en la “agenda pública”) pesarán más unos u otros factores dependiendo del grado de “preocupación personal” que los individuos sientan en relación con esos temas.

Cuando haya una preocupación personal por un asunto (por ejemplo, la vivienda), la “agenda pública” vendrá determinada por la “agenda personal” (o ciudadana); y cuanto menor sea aquélla (por ejemplo, en los casos de la violencia doméstica y del matrimonio homosexual), intervendrán en mayor medida los llamados factores político y mediático.

A juicio de este revisor, este planteamiento centrado en el análisis de determinados temas, seleccionados en función de su mayor o menor alejamiento de las experiencias y las preocupaciones personales de los ciudadanos, parece subvertir significativamente el correlato empírico de la metáfora de la “agenda” con la que la teoría de la agenda-setting se aproxima a los procesos de formación de la opinión pública. Una “agenda” (sea política, mediática o ciudadana) no es sólo un conjunto de asuntos que interesan, preocupan, atienden y sobre los que actúan los sujetos (políticos, medios y ciudadanos) implicados en ese proceso, sino un conjunto de asuntos priorizados.

No es sólo cuestión de temas, sino de la “potencia” con la que son suscitados en un momento determinado. Lo que muy básicamente pretende dilucidar la teoría de la agenda-setting es la relación que pueda existir entre las prioridades temáticas (los asuntos importantes) que tengan los sistemas político, mediático y la ciudadanía, en la hipótesis de que las prioridades políticas y mediáticas en un momento determinado (aquello a lo se aplica la actividad política y la actividad informativa) influirán sobre la ciudadanía haciendo que ésta considere que aquéllos son los asuntos públicamente relevantes.

En este trabajo, no se aborda ese proceso de establecimiento de prioridades; esto es, cuáles son, en el periodo de tiempo analizado (2000-2006), los temas relevantes para el sistema político, para los medios de comunicación y para los ciudadanos, y qué relación hay entre esas prioridades, si hay discrepancias entre ellas o influencia de unas sobre otras.

Si hemos interpretado bien el gráfico 3 (y en caso contrario debería aclararlo el autor), en el momento de máxima percepción del tema de la vivienda como un problema público importante por parte de la ciudadanía española (hacia octubre de 2006), sólo el 30% de los encuestados por el CIS lo consideraba como uno de los tres temas importantes del país; en el caso de la violencia doméstica, ese punto máximo (hacia enero de 2004), sólo alcanza alrededor del 10% de los encuestados; y en el del matrimonio homosexual, nunca fue uno de los tres problemas importantes del país para ninguno de los encuestados a lo largo de todo ese periodo.

Parece lógico que si queremos representar empíricamente la “agenda pública” se trataría de trabajar con el dato de cuál es (o cuáles son) para la mayoría de los ciudadanos los temas públicamente relevantes en cada momento, y no cómo evoluciona el porcentaje de los ciudadanos que consideran importante un determinado asunto. Porque, siguiendo con los casos que plantea el autor, pudiera suceder que en octubre de 2006 el 30% de los ciudadanos estimasen que la vivienda era uno de los tres temas relevantes, pero que el 70% considerase que el primer tema era el “terrorismo”, o la “organización del Estado”, o cualquier otro. ¿No sería éste el indicador más fiable de la “agenda pública”; esto es, de las prioridades percibidas por los ciudadanos en la esfera pública?"