Revista Latina de Comunicación Social 42 – junio de 2001

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
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[mayo de 2001]

El sello de correos, como medio informativo. La antigua Guinea española, en su filatelia

(2.985 palabras - 6 páginas)

Dr. Victoriano Darias ©

Universidad de La Laguna

A través de la observación detallada de las colecciones y catálogos filatélicos de un determinado país es posible obtener interesantes consideraciones históricas y periodísticas del mismo. Como ejemplo de ello proponemos en estas líneas el estudio de la faceta filatélica de la Guinea Española, territorio africano discontinuo (islas y zona continental) que ocupó España desde 1778, mediante la desafortunada expedición del conde de Argelejo (1) según fue convenido en los tratados de San Ildefonso y de El Pardo entre las coronas de los países ibéricos (2), hasta la controvertida independencia del territorio, siguiendo las recomendaciones de la Organización de las Naciones Unidas (3).

El desgraciado aristócrata que falleció en la aventura y el definitivo tratado firmado en el palacio de El Pardo serán recordados filatélicamente mediante respectivas emisiones en 1948 y 1955. La independencia que tuvo lugar el 12 de octubre de 1968 será recibida con un bellísimo y sugerente sello del que se emitieron dos millones de ejemplares y en el que se refleja, mediante el saludo de una mano blanca y una negra, la fraternidad interétnica ante una rama de olivo (4).

Durante casi todo el primer siglo bajo administración española la metrópoli se desinteresó de su colonia africana y el aspecto postal no fue una excepción: hasta avanzada la segunda mitad del siglo XIX el correo era abonado en destino. Los inconvenientes y rechazos que este procedimiento generaba y el bochorno que supuso el que durante los años 60 en la isla de Fernando Poo existiera incluso una estafeta postal británica con su oportuno matasello, obliga a que tras una oportuna real orden de 1860 se exigiera el franqueo de los envíos postales, casi diez años después, a la utilización de los sellos postales en España (1850), hecho que fue promovido por la llegada a la isla el 26 de mayo 1858, tras hacer escala en Santa Cruz de Tenerife, del capitán de fragata Carlos Chacón, primer gobernador español efectivo y gran impulsor de la españolidad y modernidad de la colonia (5), cuya venta a Inglaterra unos años antes, en 1841, se debatió vivamente no solo en las Cortes sino en la prensa de la época (6) (7). Su eficaz gestión también será recordada mediante un sello de 1964. Es obligado decir que dado que el primer sello de esos territorios no se emite hasta 1868, se tuvo que recurrir durante esos años a los emitidos para Cuba y las Antillas, lo cual es explicable ya que presupuestaria y judicialmente la Guinea Española dependía de La Habana.

Hemos igualmente de significar que durante estos años no existía el transporte marítimo regular español, que no se establece, con una frecuencia trimestral, hasta 1887, por lo que para los envío postales se recurría a barcos extranjeros principalmente ingleses. Según los registros de estos años, el puerto de la ciudad de Santa Isabel recibió en 1872, 14 barcos españoles, la mayoría de ellos de guerra, ya que solamente tres eran mercantes frente a 193 británicos, que además eran de mayor arqueo. En 1880 se recoge la escala de 19 navíos hispanos, 14 de los cuales son civiles, frente a 136 británicos (8) (9) mayoritariamente pertenecientes a la histórica Mala Real. Cuando en abril de 1875 el bravo explorador Manuel Iradier viaja a la región del Muni desde Canarias, donde "se había aclimatado", debe hacerlo en el buque británico "Loanda" (10). Lo mismo se verán obligados a hacer los primeros misioneros claretianos en 1883 (7).

En 1899, el servicio se hace bimensual ya que el "boom del cacao" de la última decena del S. XIX posibilita que los buques regulares no vuelvan con las bodegas vacías. La comunicación naviera regular será servida por buques como el "San Francisco" de la Compañía Trasatlántica que había transportado en 1889 la primera imprenta a la colonia, con la que se va a publicar el primer periódico local "El Eco de Fernando Poo" unos meses más tarde, en 1900 (11) y cuya imagen marinera será recordada filatélicamente en un sello de 1962. La frecuencia se hace mensual a mediados de 1909 destacando que todos estos barcos, tanto a la ida como a la vuelta, hacían escala en Canarias, importantísimo apoyo logístico de la aventura africana española (12) (13) (14).

La Guinea continental no será visitada con regularidad por la Compañía Trasatlántica hasta 1925 aduciendo mala infraestructura portuaria y nulo interés comercial. El servicio marítimo intercolonial era atendido principalmente por el pequeño vapor "Fernando Poo", desde 1892, que pasa a denominarse "Amnobón" en algunos años, y se combinaba con algún buque de la armada, sobre todo el "Magallanes", destinado en la Estación Naval de Santa Isabel apoyada también por la Comandancia Naval de Tenerife. Ayudaron también en esa labor el "Mogador" y el "Antonico" de la Casa Loring, que al desaparecer dejan abandonadas las comunicaciones interinsulares (15).

El primer sello de Fernando Poo, confeccionado por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y de obligado empleo desde el 2º semestre de 1868, llevaba el retrato de la reina Isabel II que va a ser destronada pocos meses más tarde y será recordado en su centenario con una bella emisión, un sello dentro de otro sello, pocos meses antes de la independencia de Guinea Ecuatorial.

Del abandono de esos territorios, que vivían totalmente al margen de los acontecimientos nacionales hasta el S. XX, da idea el hecho de que la filatelia guineana a diferencia de la de Cuba y Filipinas, no da cuenta de la llegada, con rey Amadeo I de Saboya, de una nueva monarquía al trono español (1870) ni de la I República, "La Gloriosa", en 1873 cuando incluso se llega a pensar en abandonar Guinea (16). Con el inicial retrato filatélico de Isabel II pasará la colonia hasta la Restauración, dado que hasta julio de 1879 no aparece la segunda emisión colonial, ya con la imagen de Alfonso XII, para la que se tiene que habilitar un crédito extraordinario de 500 pesetas al Ministerio de Ultramar (17). Tras la prematura muerte del llamado rey Pacificador, la figura de su hijo Alfonso XIII en diferentes edades va a monopolizar la imagen postal de la isla, entre 1894 y 1908.

La parte continental de la colonia, si bien inicia su historia filatélica en 1901 recurriendo a los sellos de Fernando Poo debidamente habilitados por las autoridades coloniales mediante la leyenda Bata, tiene a partir de 1901 sellos propios con la leyenda Guinea Española primero y después Guinea Continental Española.

Durante algunos de estos años, entre 1897 y 1900 en la Iila y en 1904 en el continente, la falta de sellos obliga a recurrir al empleo con fines postales de pólizas y timbres fiscales sin dentar debidamente habilitados y sobrecargados por la autoridad responsable que hoy son muy apreciados, lo que filatélicamente confirma el abandono administrativo que en aquellos años sufría nuestra colonia subsahariana. En esos años, los sellos de las primeras emisiones adolecen de insuficientes y muy cortas tiradas y sufren frecuentes errores que hablan del descuido de los responsables de la administración colonial.

Es curioso comentar también que incomprensiblemente, entre 1903 y 1909 y también con la efigie de Alfonso XIII, se ponen en circulación varias emisiones con la curiosa y desordenada leyenda Elobey, Annobón y Corisco, islas diminutas, cuya superficie conjunta no supera los 40 Km2, separadas entre sí por 500 Km de mar y con apenas 2.000 habitantes (Ha de significarse además que existen dos Elobeyes, Grande y Chico, lo que abunda en el desconocimiento que en la metrópoli se tenía de sus colonias africanas).

España emite sellos de estas pequeñas islas y de la zona continental por meras razones de política internacional ya que todavía sangra la herida producida por el expolio a que nos somete Francia por el "Tratado de Límites de París" de 1900 en el que España es despojada de las nueve décimas partes de la superficie a la que aspiraba en la célebre Conferencia de Berlín de 1885. A la conferencia parisina acude una desmoralizada delegación española presidida por el veterano político grancanario Fernando León y Castillo, quien a pesar de su derrotista actuación: "vengo representando a un país sin fuerzas para litigar", se verá recompensado con el marquesado del Muni (18). El expolio fue tan sonrojante que el jefe de nuestra delegación española en la Comisión de Límites que efectúa la fijación de las fronteras astronómicas dos años después, Pedro Jover y Tovar, se suicidará en el buque "Rabat" en el viaje de regreso a la península tras su actuación en el continente africano (19).

Desde 1909 hasta 1960, con la excepción de los sellos de las exposiciones de Sevilla y Barcelona del año 1929 hábilmente aprovechadas filatélicamente por la dictadura del general Primo de Rivera al ser unos de sus mejores escaparates, las emisiones de toda la colonia se unifican primero bajo la leyenda "Territorios Españoles del Golfo de Guinea" y posteriormente desde 1950 bajo la de "Guinea Española", que durará hasta la doble provincialización en 1959. A partir de esa fecha se quiere reafirmar la españolidad del os territorios presentando en los sellos la leyenda España con mayores caracteres que los de las respectivas nuevas provincias: Fernando Poo y Rio Muni. Según los catálogos especializados, la II República (1931-1939) tampoco se ocupó filatélicamente de Guinea, pues no realiza ningún nuevo diseño, recurriendo a los últimos sellos emitidos por la monarquía, incluso a los del retrato de la pareja real, eso sí, sobrecargados con la leyenda "República Española". El último de los sellos sobrecargados en Madrid no llegó a ponerse en circulación por haberse iniciado la guerra civil (1936-1939).

El bando nacionalista vencedor de la contienda fratricida se verá obligado igualmente durante algunos años, a recurrir a sobrecargar las mismas estampillas utilizadas en la península, salvo en una emisión de 1940 en la que por vez primera aparece la imagen del general Franco en un sello del territorio.

La monotonía, el despiste y el desprestigio filatélico de la zona colonial van a terminarse desde 1949 con una muy acertada política de emisiones impulsada por el general José Díaz de Villegas, activo africanista, director de la revista "África" donde escribía bajo el seudónimo "Hispanus", desde su llegada a la Dirección General de Marruecos y Colonias posteriormente denominada de Plazas y Provincias africanas, quien consigue dar un giro de seriedad y belleza a los sellos coloniales mediante nuevos diseños realizados por artistas especializados que son convocados a participar en los oportunos concursos. El 24 de febrero de ese año se instituyó el "Día anual del sello colonial". Con esta política no sólo desaparecen los errores sino que se consigue recuperar el interés de los coleccionistas,especialmente de aquellos interesados en emisiones temáticas. Además, desde 1949 también se aumentan sensiblemente las tiradas de las emisiones, llegándose a partir de los años 60 a alcanzar cifras de medio millón y hasta un millón de ejemplares.

Consecuencia de este esfuerzo estético algunos de los sellos españoles de Guinea van a lograr galardones internacionales como los logrados en 1955 cuando se obtiene el Premio Giampero Combi concedido por la Federación Italiana de Fútbol y el Premio Coros con el que en los E.E.U.U. recompensa al mejor sello con motivos católicos (20).

Durante esos años van a circular una serie amplia de muy cuidadas emisiones que hacen acertadas referencias a temas del mayor interés colonial y así se tocan temas de heráldica con los nuevos escudos de ambas provincias y de las principales poblaciones, se conmemoran importantes acontecimientos como por ejemplo con la llegada en diciembre de 1927 de la llamada "Escuadrilla Atlántida" en vuelo desde Melilla a Guinea a través de Canarias, "raid" que elevó el prestigio de la aviación española (21), aparecen en las series los más importantes personajes relacionados con la historia colonial como los ya citados conde Argelejo, el gobernador Chacón o el arriesgado Iradier, pero también se recuerda la ejemplar figura del claretiano padre Joaquín Juanola, políglota y hábil diplomático, primer europeo que conoce al mítico rey Moka y primer director de la admirable publicación periódica "La Guinea Española" (1903-1968), colección indispensable para conocer la historia de Guinea. La legendaria figura de este admirable misionero se da a conocer en una patriótica película, "La misión blanca" (1946) donde se recoge la defensa en 1886 de la españolidad de Annobón frenando la ocupación de la isla por la marina alemana desembarcada del buque de guerra "Cyclope" (5).

Se muestra en los sellos ecuatorianos las posibilidades comerciales y especialmente medicinales de la variada flora guineana y así se observan el ricino, las especies ricas en principios cardiotónicos como la digital o el estrofanto y sobre todo la quina, cuyo cultivo se intentó explotar en aquellas latitudes invadidas de paludismo al objeto de paliar el déficit de quinina que España, gran difusora de tal remedio en el mundo, tenía en la primera mitad del siglo XX (22) .

A través de esas plurales y atractivísimas misiones podemos contemplar el magnífico esfuerzo evangelizador y educativo de los misioneros españoles, principalmente claretianos. Se recogen costumbres autóctonas como la caza, la afición a la música a través de sus particulares instrumentos, del arte ornamental a través de sus esculturas, los distintos medios de transporte así como el intento de conducir las magníficas condiciones físicas de los indígenas hacia el deporte. Se revisa la fauna autóctona entre las que destaca la riqueza entomológica, la enorme variedad de aves y monos, las llamativas especies marinas, como tortugas, tiburones y las diversas ballenas que con tanta habilidad capturaban los pescadores annobonenses, los impresionantes mamíferos como búfalos, gorilas (recuérdese que Copito de Nieve es guineano), elefantes, panteras, rinocerontes, cocodrilos, etc., presentados en un intento de despertar el interés de los cazadores europeos. La colección constituye en definitiva una auténtica delicia para la vista del lector interesado.

Tras la independencia guineana, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre siguió responsabilizándose de las primeras emisiones filatélicas de la nueva república, único país del África Negra de habla española, emisiones que coincidieron, con los primeros aniversarios de tal acontecimiento y en ellas, Francisco Macías, el sanguinario psicópata que accedió al poder llevando al país a la ruina y al exilio, da rienda suelta a su paranoia en un forzoso culto a su personalidad que culmina en el sello de 1972 con la leyenda "III Año Triunfal" (sic).

Esta ha sido a grandes rasgos la historia filatélica de una tierra africana que se sintió muy española en sus años más felices y de la que se dijo era "demasiado grande para ser una finca y demasiado pequeña para ser una nación".

Bibliografía

  • 1 M. CENCILLO DE PINEDA: "El brigadier conde de Argelejo y su expedición militar a Fernando Poo en 1778". I.D.E.A. Madrid 1948.

  • 2 M. L. DE CASTRO, M. L. De LACALLE: "Origen de la colonización española en Guinea Ecuatorial (1777-1860)". Universidad de Valladolid 1992.

  • 3 D. NDONGO-BIDYOGO: "España y Guinea (1958-1968)". Historia Universal S. XX nº 78. 107. 1983.

  • 4 Catálogo unificado y especializado de sellos de España y dependencias postales. Tomo II. XIX Edición. Edifil S.A.1987.

  • 5 A. MORENO MORENO: "Reseña histórica de la presencia de España en el Golfo de Guinea". I.D.E.A. (C.S.I.C.) Madrid.1952.

  • 6 A. CARRASCO GONZÁLEZ: "El proyecto de venta de Fernando Poo y Annobón a Inglaterra en 1841". Estudios africanos.

  • 7 A. UNZUETA Y YUSTE: "Geografía histórica de la isla de Fernando Poo". I.D.E.A. Madrid 1947.

  • 8 A. MARTÍN DEL MOLINO: "La ciudad de Clarence". Centro Cultura lHispano-Guineano. Madrid. Malabo 1993.

  • 9 M. L. DE CASTRO ANTOLÍN: "La población de Guinea Ecuatorial en la segunda mitad del S. XIX. Cuadernos de la Revista Estudios Africanos. 1996.

  • 10 R. JIMÉNEZ FRAILE: "África. Manuel Iradier". Mondadori. Barcelona 2000.
  • 11 M. ACOSTA C.M.F: "El primer capítulo de la revista colonial La Guinea Española". en "Lo qué es y lo qué podría ser la Guinea Española". El Misionero. Barcelona 1931.

  • 12 España, guía de fuentes para la Historia de África Subsahariana". Inter. Documentación Co. AG ZUG. UNESCO. 1971.

  • 13 V. MORALES LEZCANO: "Canarias en el engranaje africanista del Estado Español (1880-1975)". Aguayro 142, VII-VII. 1982.

  • 14 T. PEREIRA RODRÍGUEZ: "Las relaciones marítimas comerciales entre Canarias y los Territorios del Golfo de Guinea (1850-1930)". En "Canarias y África, altibajos de una gravitación". Cabildo de Las Palmas de Gran Canaria. 1985.

  • 15 M. COSTA C.M.F.: "Las comunicaciones marítimas en ‘Lo qué es y lo qué podría ser la Guinea Española". El Misionero. Barcelona 1931.

  • 16 M. L. DE CASTRO: "España en Guinea: Epígonos de un imperio (1778-1900)" en "España en Guinea. Construcción del desencuentro (1778-1968)". Ed. Sequitur. Madrid 1998.
  • 17 M. LINIGER-GOUMAZ: Guinea Ecuatorial. Bibliografía General. Vol. IX Referencia [21431] . Les Editions du Temps. Ginebra 1996.

  • 18 A. CRESPO: "Guinea Ecuatorial. El regalo portugués". Mundo Negro. Octubre1998.

  • 19 E. ARROJOS GOMES: "La Guinea Española". Temas Españoles nº 76. Publicaciones Españolas. Madrid 1954.

  • 20 J. M. FRANCÉS: "El Correo y los sellos en la provincia de Guinea". Archivos del Instituto de Estudios Africanos. 53.7. 1959.

  • 21 M. MARTÍNEZ MERINO. "XXV aniversario del vuelo de la Patrulla Atlántida". Archivos del Instituto de Estudios Africanos. 21.41. 1952.

  • 22 S. MUÑOZ CALVO: "Canarias y Guinea ante la crisis de la Guinea en España (1928-1944)". II Coloquio Canarias-Nor-Oestede África. Excmo. Cabildo de Gran Canaria. Las Palmas 1988.

  • 23 R. GARCÍA DOMÍNGUEZ. "Guinea: Macías, la ley del silencio". Plaza y Janés. S.A. Barcelona.1977.

(*) Trabajo realizado por Victoriano Darias del Castillo y Victoriano Darias de las Heras.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Darias, Victoriano (2001): El sello de correos, como medio informativo. La antigua Guinea española, en su filatelia. Revista Latina de Comunicación Social, 42. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/2001/latina42jun/40darias.htm