Revista Latina de Comunicación Social 43 – julio - agosto de 2001

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 4º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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[junio de 2001]

¿Por qué perdió el PRI en Yucatán? Las transiciones de este año en bastiones priístas, caída de una imagen distorsionada

(7.271 palabras - páginas)

Lic. Fernando Pacheco Bailón ©

Mérida, Yucatán, México

El pasado domingo 27 de mayo, a eso de las 5:30 de la tarde, los mexicanos nos enteramos a través de los medios de comunicación de televisión abierta y pagada de la ventaja que tenía el candidato a la gubernatura de Yucatán, a través de la coalición PAN, PRD, PVEM, PT, Patricio Patrón Laviada, con respecto al candidato del PRI, Orlando Paredes Lara. Más tarde, de aquella llamada telefónica que hiciera el presidente Vicente Fox para felicitar al candidato que aventajaba al del tricolor, al hacer referencia a las encuestas de salida llevadas a cabo por empresas como Consulta Mitovsky, Garo y otras más. Hay muchas metodologías para poder analizar procesos electorales, así como distintas formas de abordar el problema del por qué perdió el PRI en Yucatán. Para efectos de estudio se planteará las condiciones preelectorales que se dieron, el propio momento electoral del pasado 27 de mayo, así como la visión futura de PRI como organización política en tiempos transitorios.

Bien entendida, la democracia es un ideal. Por lo tanto, jamás es alcanzable plenamente. Mientras no se evapore en una voz vacía, el ideal deberá al menos funcionar como un criterio con el cual juzgar las concretas organizaciones políticas y su grado de aproximación al modelo. Como es sabido, muchos son los motivos de legitimidad de una dominación (1). A diferentes motivos, por lo demás, corresponden formas diversas de razonamiento político, de organización del poder. La democracia pertenece al grupo de los ordenamientos legitimados en base a la legalidad, pero otra parte exhibe, en el interior de esta clase, rasgos peculiares irrenunciables; a) pluralismo político (es decir, la existencia de más de un partido en condiciones reales de competir por el poder político) y b) la participación política (es decir, la existencia de condiciones reales que garantizan la inclusión del conjunto de la ciudadanía en los asuntos políticos). (2)

Un régimen no democrático será aquel en el que no se cumplan parcialmente las condiciones referidas. Los tipos de régimen no democrático más conocidos son el autoritarismo, la dictadura y el totalitarismo. La distinción entre estas formas políticas se establece en función del grado del pluralismo consentido por las estructuras de autoridad, la presencia o ausencia de ideologías fuertes que justifican la inexistencia de prácticas democráticas, la centralización de las decisiones y el grado de autonomía que se confiere a ciertas organizaciones sociales. Como rasgo común puede señalarse que todos estos regímenes casi nunca garantizan su persistencia mediante mecanismos consensuales, sino que suelen apoyarse en la represión, la coerción, la cooptación y el control más o menos rígido de los aparatos económicos e ideológicos del estado. (3)

En el nivel de las justificaciones ideológicas encontramos entonces, una primera gran diferencia entre los regímenes democráticos y los no democráticos. Mientras que los primeros se basan en un conjunto de garantías que permiten la resolución pacífica de los conflictos en una sociedad: a) derechos individuales (libertades básicas de expresión, reunión, prensa, etc.), y b) derechos políticos (igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, el sufragio universal, etc.), los segundos se basan más en algunas posiciones intelectuales, en algunos valores desarticulados, más o menos ambiguos, sobre los cuales es más fácil encontrar un acuerdo entre los diferentes actores, con diferentes características e intereses, tales como pueblo, patria, nación, orden, jerarquía, autoridad, etc. Es decir, salvo en los casos de los regímenes totalitarios, tanto la derecha (los fascismos) como de izquierda (los países comunistas), los regímenes totalitarios no cuentan por lo general con elaboraciones ideológicas articuladas y complejas que justifiquen y contribuyan a sostener al régimen. (4)

De acuerdo con lo anterior, podemos concluir que, por su propia condición, es más fácil que un régimen autoritario alcance legitimidad por la vía de las ideologías legitimantes que un régimen democrático, aunque en algunos casos, discursos como el populismo o el nacionalismo o la herencia revolucionaria de un régimen no democrático pueden efectivamente contribuir a tal fin. Eso nos lleva a considerar un segundo aspecto de la legitimidad o un aspecto complementario de ésta: la eficacia decisional o rendimiento. (5)

La desmembración del PRI a partir de 1988, ante el surgimiento de la Corriente Democrática acaudillada por Muñoz Ledo y Cárdenas provocó el advenimiento de la transición política y económica. De la primera, nació el Partido de la Revolución Democrática y de la segunda, hacia la continuidad de un modelo económico de libre mercado, adoptado por Miguel de la Madrid anteriormente, que provocaría a la vez que el PRI olvidará sus orígenes de un nacionalismo revolucionario, la cual dio pie a su formación política y de hacer política para incursionar a las nuevas tendencias de la economía mundial. De ahí surge un pluralismo contemporáneo, un nuevo partido aglutinante de las demandas de la izquierda mexicana y de ex priístas inconformes por las nuevas tendencias de viejo PRI y víctimas de "cierre de filas" en el Revolucionario Institucional. A final de cuentas, esta última fuerza se quedó con el control político del PRD.

La llegada espuria de Salinas al poder provocó negociaciones políticas bajo la mesa con Acción Nacional, al aceptar las reformas políticas en materia social y económica propuestas por este partido, de ahí que la mayoría de las reformas salinistas fueron acogidas en el seno del PAN y aprobadas por sus legisladores. A la par, el PRI empezó a perder alcaldías, gubernaturas en los estados de la República Mexicana para el acercamiento hacia al régimen político, fue pluralidad, no cabe duda, ¿A qué precio? Entiéndase así, ¿Negociaciones? Siempre las hay y en política más. ¿Democracia? Dio pie a este entendimiento de forma de gobierno.

La relación Salinas-Castillo Peraza, ahora extinto, fue muy cuestionada por sectores críticos de la opinión pública e incluso en el seno tricolor. Las famosas concertacesiones de las gubernaturas y alcaldías provocaron la resistencia en el PRI pero a la vez mayor fue el índice de persistencia frente a la pluralidad aunque suene paradójico salinista por buscar el aplauso y venia de la comunidad mundial. A finales del sexenio se manifestaron hechos fatales y violentos para la situación político, social y económica que afrentaban el bienestar logrado por la administración espuria legitimada por un programa económico que en apariencias mediáticas lo era; la muerte del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, seguido del movimiento zapatista, el crimen de "estado" de Colosio, así como también la de José Francisco Ruiz Massieu echaron a fuera todo lo logrado y compuesto para un posible transición en el concepto nada más, cambio, descomposición del PRI, sus estructuras ¿Fueron las resistencias? Es probable, los duros del partido como el propio ex presidente Salinas los bautizara.

La relación con Zedillo fue más cordial, no sólo para Acción Nacional sino también para el Partido de la Revolución Democrática. Fue la primera vez que se hicieron elecciones en la capital mexicana para nombrar a través del voto directo, al jefe de gobierno. El ganador de los comicios fue Cárdenas Solórzano y con ello dio pie a nuevas gubernaturas obtenidas en forma coligada con otros partidos, tales son los casos de Zacatecas y Tlaxcala donde tiene mayor potencial este partido. Se incrementó el descontento poblacional en las casillas hacia su partido y se perdió la toma de decisiones central, la Presidencia de la República.

La teoría competitiva de la democracia

Schumpeter es el padre de la teoría competitiva de la democracia. En su criterio en la teoría clásica de la democracia la selección de los representantes es "una secundaria al fin principal... de investir al electorado del poder de decidir sobre las cuestiones políticas", mientras que la verdad es que la decisión sobre las opciones de éste "es una secundaria respecto de la elección de las personas a las que se ha podido decidir". De esta premisa, proviene su noble definición: "el método democrático es aquella sagacidad institucional para llegar a decisiones políticas en las que algunas personas adquieren el poder de decidir por medio de una lucha competitiva por el voto popular". (6)

Schumpeter habla de "método democrático"; entonces, la suya es una definición estrechamente procedimental de democracia; es una definición que acoge la democracia en su factura, no en su actuación. Sin embargo, la derivación es intuitiva: la democracia es la secuela de efectos secundarios y compuestos que siguen a la adopción de ese método. Pero analicemos más profundamente, para lo cual hay que acudir al principio de las "reacciones previstas" de Friedrich, que afirma que en un contexto competitivo, los elegidos son cotidianamente condicionados por la expectativa de cómo reaccionarán sus electores ante las decisiones que tomen. Entonces, la "lucha competitiva" produce receptividad o respuesta. (7)

Sartori complementa que así es posible entender cómo la influencia de las mayorías (populares) puede ser confiablemente al poder de las minorías (competitivas), y cómo las elecciones competitivas producen democracia. Democracia es en sí poliarquía; pero poliarquía no quiere decir que muchos jefes se sustituyan con uno solo. Si eso fuese todo, la satisfacción sería poca. La poliarquía en cuestión está obligada a hacerse la competencia y, entonces, está obligada a ser receptiva. De ello deriva el sistema de los jefes de las democracias en un sistema de leadership, de jefes guías que también, en cierta medida, son guiados. (8)

Michels toma como modelo una democracia en pequeño (la asociación voluntaria) y lo proyecta en la democracia en grande; pero esta última no es ni puede ser un agrandamiento de la primera. El punto es que la democracia en grande, de conjunto, no es una suma estática de las organizaciones que la componen, sino el producto de sus interacciones. Michels buscaba la democracia dentro de las organizaciones específicas. Pero, ¿por qué ahí? No se establece una organización para crear un organismo democrático, sino para crear, en primer lugar, un organismo ordenado y eficiente. No es lo mismo. El planteamiento se abre, exactamente, en donde Michels lo cierra. En lugar de mirar hacia el interior de cada una de las organizaciones individuales, observemos las relaciones entre las organizaciones individuales en concurrencia. (9)

¿Por qué compiten? Evidentemente buscan apoyos externos, porque su fuerza viene –en el caso de los partidos- de las mayorías que los siguen. Y ¿cómo compiten? Evidentemente prometiendo ventajas y beneficios a los gobernados. De ello se desprende que la mayoría desorganizada de los políticamente inertes es el árbitro de la contienda entre las minorías organizadas de los políticamente activos. Así, en la medida en que cada minoría pueda ser organizada en su interior de manera oligárquica, así también el resultado de su encuentro competitivo será una democracia: es decir, la atribución de aquel grandísimo "poder" al demos, que es el poder de ser juez de la suerte de los competidores. En suma, la democracia que se beneficia del litigio de otros.

Michels ilustra cómo se puede buscar la democracia sin encontrarla jamás. Todos aquellos que denuncian a las democracias occidentales como falsas democracias, no saben explicar después como nuestros falsos son siempre diferentes de las no-democracias. Y no lo saben explicar porque nunca han entendido cómo se produce la democracia. Quien mejor lo ha explicado ha sido Schumpeter. Lo que equivale a decir que para desmentir a Michels es necesario recurrir a este último y viceversa, que negar a Schumpeter es caer en las redes de la ley de oligarquía de Michels. (10)

Ambiente preelectoral en Yucatán

Previo al proceso electoral del 27 de mayo pasado, el ambiente preelectoral se vio afectado por distintas acciones opositoras en el seno del PRI local, así como de un conflicto con el Tribunal Federal Electoral del Poder Judicial (Trife). La controversia constitucional y conflicto de intereses entre el Trife y el Congreso del estado de Yucatán provocó serias reacciones ríspidas al fin y al cabo tanto de la federación como de los priístas locales. ¿Cuál fue el conflicto? El Partido de la Revolución Democrática en el estado impugnó ante este órgano judicial encargado de los procesos electorales federales, la parcialidad de los integrantes del Consejo Electoral nombrado por el Congreso del Estado de Yucatán, ante las defensas jurídicas de esta institución y la polémica desatada al respecto, el Trife insaculó a nuevos consejeros electorales –previo a los comicios- atribuyéndose facultades que no le pertenecían porque en ninguna parte del mamotreto Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, aún más ni siquiera contempladas por el Código local de Yucatán. A raíz de eso se dieron fuertes posiciones políticas de la presidenta de la Gran Comisión de la Cámara de Diputados local, Mirna Hoyos Schlame, en defensa de los intereses y lejos de solucionar el conflicto, se agravó.

Los partidos opositores en ese entonces manifestaron su inconformidad a través de diversas manifestaciones hechas públicas tanto en Yucatán como a través de los medios de comunicación nacionales para dar mayor difusión al hecho. ¿A qué contribuyó todo esto? Bien, hay que empezar por la imagen desgastada del hasta ahora gobernador de Yucatán, Víctor Cervera Pacheco, como un político calificado de viejo cuño priísta y estratega en el arte del corporativismo mexicano, por ese lado, el más discutido. Adentrémonos para justificar el comportamiento de los líderes en un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna que tiene Robert Michels, en referencia al proceso evolutivo-psicológico de los líderes.

Michels, sostiene que la apatía de las masas y su necesidad de guía tienen como contraparte, en los líderes, un apetito natural por el poder. De esta manera, el desarrollo de la oligarquía democrática se acelera por las características generales de la naturaleza humana. Lo que comenzó por la necesidad de organización, administración se completa por determinismo psicológico. (11)

Bien, al volver al relato, el ambiente previo a los comicios estaba marcado por esta controversia constitucional y además por división interna del Revolucionario Institucional. "Sonaban" como coloquialmente se dice, las siguientes personas: Mirna Hoyos, presidenta de la Cámara de Diputados; el ex senador de la República José Toraya Baqueiro; Rubén Calderón Cecilio, cuatro veces diputado federal e identificado con el gremio magisterial de Yucatán; Jorge Carlos Berlín Montero, ex líder de la Liga de Comunidades Agrarias y bien relacionado con el gobernador; Orlando Paredes Lara, quien finalmente quedó como candidato y muy cercano a Víctor Cervera a más de ser senador, y el ex senador y diputado Carlos Sobrino Sierra. Este último perdió por 21 votos frente a Orlando Paredes, a través de una elección del Consejo Político Estatal del priísmo local. Previo a esta elección interna, el Comité Directivo Estatal en Yucatán contrató a la empresa Consulta Mitovsky con el objetivo de realizar un sondeo de opinión y determinar cuál era el precandidato mejor posicionado ante los yucatecos.

Mientras esto sucedía, los partidos opositores se coaligaron para hacer un frente común contra el PRI y la imagen de Víctor Cervera, tal parece que la elección realmente por lo que se vio en la población, fue entre este último y Patricio Patrón Laviada, quien encauzó a la oposición política. Partidos pequeños, con baja presencia en Yucatán son el PRD, PVEM y PT que se unieron para tener a un candidato en común para gobernador y presidente municipal de la capital yucateca (Mérida), tal no fue el caso para los demás 105 municipios, así como para los 15 distritos uninominales al presentar distintos candidatos. Ahora bien, ¿qué factores influyeron para que el PRI perdiera en Yucatán? Sin duda son elementos que veremos a lo largo de esta investigación. Uno de ellos es la imagen negativa en el concierto nacional y proyectada hacia lo local del gobernador Cervera Pacheco.

Imagen desgastada de Cervera

Sin duda, al leer a este personaje nos viene a la mente un PRI viejo, probablemente mala imagen para quienes no lo conozcan del todo bien y es importante en este estudio hacer un análisis detenido de este personero de la política mexicana tan criticado y a la vez destacar su caracterización en un concierto nacional.

Muy ligado está la imagen de Víctor Cervera Pacheco al concepto caciquil en México. Pero para poder determinar y encajar a este político tan controvertido en el México de ahora, es necesario utilizar un marco de referencias bibliográficas para poder plantear si es o no es cacique, y si lo es, en qué medida, malo, matón o de los progresistas regionales.

El historiador británico Alan Knight, uno de los grandes expertos en el cardenismo y la Revolución Mexicana, tiene un estudio con respecto a la cultura política y el caciquismo en México, del cual tomaremos referencia. ¿Qué es el caciquismo? El origen etimológico de "cacique" –término arahuaco para designar a un hombre grande, aquel que posee una casa- tiene, como casi todas las explicaciones etimológicas, interés lingüístico pero poca utilidad práctica. El caciquismo está cargado de resonancias contemporáneas. Los caciques, como los caudillos, son actores en sistemas clientelistas. Si bien podemos concentrarnos en caciques individuales, éstos deben considerarse como representantes de este tipo de sistemas. De acuerdo con Fernando Díaz Díaz, puede verse a los caudillos como figuras pretorianas al frente de un escenario político más vasto; los caciques, en cambio, son políticos-civiles y habitualmente operan en un nivel más restringido. Esta distinción es muy vaga: los caciques, regularmente hacen uso de la violencia, pero rara vez son jefes militares de importancia. Villa era un caudillo y no un cacique; Calles era un cacique y no un caudillo. Aunque se puede hablar (y sus contemporáneos lo hicieron) de caciques nacionales –Díaz, Calles, Cárdenas- no puede hablar de caudillos municipales (fuera de la Argentina, claro está). En otras palabras, el caciquismo abarca la jerarquía política, mientras que el caudillismo es un fenómeno más cupular y más pretoriano. De esto se sigue que algunos individuos clave cambian de papeles: Díaz –y más tarde Obregón- fue caudillo transformado en cacique. La muerte privó a Villa y a Zapata de la posibilidad de tal transformación. (12)

El caciquismo, por consiguiente, es un subgrupo muy grande dentro de un universo aún más vasto de sistemas clientelitas. Dichos sistemas se conciben típicamente como jerarquías que encarnan autoridad, pobladas por actores de poder y estatus desiguales que están vinculados por nexos de reciprocidad (también desiguales, claro). El sistema difiere de la clásica burocracia weberiana, gobernada por reglas universales e impersonales. De hecho, no queda claro dónde, dentro de la famosa triada de sistemas de autoridad de Max Weber (el tradicional, el carismático, el racional-legal), pueda colocarse útilmente al caciquismo. Aunque ocasionalmente surgen caciques "carismáticos", distan de ser la norma (y pueden representar una devaluación del concepto original). El caciquismo regional-legal es una contradicción, aunque los trueques que ocurren en las relaciones caciquiles pueden ser absolutamente racionales, instrumentales y utilitarios. Quizá lo mejor es calificar el caciquismo de racional pero no de legal; tiene que ver con la búsqueda racional de metas concretas dentro de un ambiente arbitrario, personalista y no legal. En este sentido (ambiental-organizativo), el caciquismo se asemeja a los regímenes patrimoniales de Weber. (13)

El cacique recompensa a sus amigos y castiga a sus enemigos. Cumple con la vieja máxima de Díaz: pan o palo. Las recompensas (pan), van desde los obsequios materiales (tierra, crédito, dinero), pasando por beneficios "no materiales" (por ejemplo, la protección, que puede significar al cliente del palo de los caciques rivales). El palo también es crucial: "El caciquismo es impensable sin la violencia directa", según dice Eckart Boege. Pero, como ya se mencionó, el caciquismo no es pretoriano; de hecho, en la medida en que la milicia ideal (regular) concuerda con las exigencias prusianas-weberianas de reglas impersonales y de disciplina, están en las antípodas del caciquismo. Además, desde los años veinte el ejército federal ha sido una fuerza centralizadora. Por ambas razones, en consecuencia, los caciques y el ejército están en oposición. Sin embargo, si consideramos la función, en lugar de la forma de la violencia política, podría argumentarse que el control social ejercido por el caciquismo mexicano, entre 1950 y 1980, hizo innecesario el tipo de autoritarismo burocrático que se dio en el Cono Sur: el caciquismo y el pretorianismo representan medios alternativos para asegurar el control social. (14)

Retornemos a la imagen desgastada de Cervera, después de puntualizar en lo referente a la imagen caciquil que refleja. Víctor Cervera Pacheco, es un líder nato. Remonta sus orígenes en la Federación Estudiantil Yucateca en épocas juveniles en las cuales hacía frente opositor a gobiernos de propia extracción priísta. Torres Mesías, Luna Kan, Manzanilla Schaffer a la postre. Su acuartelamiento en lo que ahora es la rectoría de la Universidad Autónoma de Yucatán para defender los derechos de estudiantes yucatecos le valieron el reconocimiento de la gente, sobre toda la que habita en la capital yucateca. Su incursión en las filas del tricolor y a la postre ser diputado local, a tan sólo tener 25 años de edad, fueron los prolegómenos de su carrera política identificada con el PRI y su institucionalidad corporativa. Logra destacar en el sector campesino, en la Liga de Comunidades Agrarias (CNC) y lo lleva a ser diputado federal y posteriormente presidente municipal de Mérida. Sus relaciones se acrecientan más al ser líder nacional de la CNC y posteriormente senador de la República. Sus relaciones con el sector corporativo y la presidencia de la República de Miguel de la Madrid lo llevan a ser gobernador interino y posteriormente en el salinato, secretario de la Reforma Agraria, siendo él uno de los pocos secretarios que se mantuvieron en sus puesto durante todo el sexenio. Al concluir su periodo como ministro, retorna a Yucatán para competir para la gubernatura, ante críticas de la opinión pública yucateca vinculadas con la derecha a través de su órgano ideológico, el Diario de Yucatán, y la nacional.

La imagen ya estaba desgastada en estos tiempos, Cervera se caracterizó por ser un líder y poseer todas sus características. Sabía que para ser líder, se necesitaba mover masas, hacer mítines apoteósicos y recurrir a las viejas prácticas de coaccionar a la gente, él se formó así, en ese ambiente, sus prolegómenos le hicieron ver, a través de la praxis posterior, que era la mejor forma de hacer política y ganarse a la gente. Bien recordados sus grandes mítines en la plaza grande de Mérida al movilizar a una gran cantidad de gente para escuchar sus discursos, en el cual exaltaba hasta un público incrédulo de él, no a fin a su partido, sabía reflejar esa empatía del político carismático a través del discurso. Su palabra tenía fuerza y sus acciones más.

Decía anteriormente que su imagen hacía frente opositor hasta con gobiernos priístas. Baste recordar aquella trifulca en la que estuvo involucrado en su actitud de rebeldía frente a la designación de Francisco Luna Kan como candidato a gobernador del PRI en 1976. Lo llevó a la penitenciaría por algunos días.

Víctor Cervera se rodeó de amigos políticos y aunque un ex gobernador de Yucatán, Víctor Manzanilla, dijera que en política hay amigos de mentiras y enemigos de verdad, Cervera los pudo controlar, hasta con engaños, al menos hasta casi el final de su mandato. Orlando Paredes –candidato derrotado-, los hermanos Noé y José Luis Peniche Patrón, Omar "el pelón" Fajardo Pérez, el extinto "Naxón" Zapata, Sergio Iván Priego Medina, Edgardo "Gatín" Martínez Menéndez, el Dr. Solís Alpuche, Víctor Guillermo y Alavez, Herbé Rodríguez Abraham, José Toraya Baqueiro y su colaborador cercano y defensor Rafael Casellas Fitzmaurice. Estos amigos contribuyeron, además de otros, a su fortalecimiento político en aras de acrecentar su imagen pública y buscar horizontes de poder en las esferas políticas.

Cervera Pacheco siempre se caracterizó por tener y mantener buenas relaciones con el poder político central. Los presidentes de extracción priísta reconocían su labor política en mejorar las condiciones y procurar el desarrollo de su estado. El presidente Zedillo fue el mandatario que más veces visitó Yucatán y mucho más veces se entrevistó con él en la ciudad de México. Sus grandes obras para el combatir el desempleo provocado por la crisis económica de 1995 e incrementar el desarrollo económico fueron: la creación de más de 100 maquiladoras en el interior del estado, la ampliación de la terminal remota del puerto de altura de Progreso, el mejorar las carreteras federales y estatales, la diversificación de la economía yucateca, así como la entrada de grandes supermercados con firma trasnacional en tierras yucatecas. Todo eso, según dijo al perder las elecciones el PRI en Yucatán, a la gente se le olvidó.

A dos meses que se realizaran los comicios fueron removidos de sus cargos dos delegados de secretarías claves para la canalización de recursos de apoyo social. Noé Peniche Patrón (Sagar) y Rubén Leirana Canto (Sedesol). A la vieja usanza priísta, los panistas locales reclamaban esos puestos federales, al haber ganado la presidencia de la República, que estaban en manos de estas dos personas identificadas muy bien con el priísmo local y con el gobernador Cervera Pacheco. Previendo que el desvío de recursos podría ser allegado al candidato del Revolucionario Institucional, el gobierno federal realizó los cambios pertinentes para canalizar recursos –con gente de confianza a él- al candidato de Acción Nacional, dando así una sopa de su propio chocolate al PRI. La vieja forma de hacer política resultó en sentido contrario. No hay que olvidar, desde luego, el duro golpe realizado dos días antes, con la detención del ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid, presuntamente vinculado con el narcotráfico y que se encontraba prófugo hasta previa fecha.

Además de esta situación es propio decir las irregularidades existentes en el proceso electoral pasado. Previo al día de la elección, el Consejo Electoral insaculado por el Trife no sometió a concurso, como la ley lo señala, a la empresa que realizaría el conteo rápido (Prep.) Esta responsabilidad se la dio a la empresa coahuilense Proici, ante la objeción del PRI yucateco. Además, como ha ocurrido en procesos electorales anteriores, las empresas de consultoría contratadas por distintos medios de comunicación nacionales se adelantan al único órgano oficial y quien tiene por atributos que le confiere la ley, de ser el portador en dar a conocer los resultados electorales, mucho antes que cualquier otras.

Para tal efecto, el artículo 174 del Código Electoral del Estado de Yucatán, 1998, señala en el párrafo 4 lo siguiente:

Queda prohibido publicar o difundir por cualquier medio, los resultados de las encuestas o sondeos de opinión que tengan por objeto dar a conocer las preferencias electorales de los ciudadanos.

En el párrafo 5 del mismo artículo se complementa:

Quien solicite, ordene o publique cualquier encuesta o sondeo de opinión sobre cuestiones electorales que se realice desde el inicio de las campañas hasta el cierre oficial de las casillas el día de la elección, deberá entregar copia del estudio completo al Presidente del Consejo Electoral del Estado.

Partidismo y elites

Para caracterizar con mayor detalle la naturaleza de la crisis de los partidos en México es necesario considerar otros indicadores más específicos. En particular, para ver la magnitud de la crisis y de los cambios ocurridos es importante mirar a la organización de los partidos y los cambios en la fisonomía de sus elites. Estos dos indicadores cubren diferentes aspectos. El análisis de la organización partidista nos lleva a considerar elementos de larga duración, que han aparecido incluso en partidos políticos en otros países, pero en particular de América Latina. Los cambios en la elite del partido pueden ser hechos de corta duración, muy comunes en los fenómenos de transición, y por esta razón específicos de México durante estos años. (15)

En este aspecto, es posible encontrar grandes variaciones en los tres partidos existentes. En el caso del PRI, se encuentra en un proceso de desinstitucionalización. (16)

La cohesión interna que mantuvo en otros tiempos, gracias a una compleja red de apoyos y lealtades vertical y jerárquicamente establecida, comenzó a decaer sensiblemente a partir de la década de los ochenta. Sin embargo, sigue existiendo dentro del PRI una gran concentración de zonas de incertidumbre propias a todo partido en el vértice. Aunque en menos proporción que antaño, el presidente de la República, como "principal priísta", tuvo una gran influencia en la distribución de los incentivos organizativos. Es precisamente este hecho lo que mejor revela la persistencia de prácticas de patronazgo y servilismo entre el PRI y el gobierno en turno, mismas que se han revelado contradictorias con la lógica de competencia y pluralismo que se plantea desde el discurso oficial, que el PAN también comete. (17)

Con respecto al PRD –surgió de una escisión priísta-, como se señaló en su momento, la elite política de este partido muestra un grado de cohesión limitado. En su seno predominan más facciones que las tendencias; es decir, grupos organizados que van del vértice a la base del partido. Empero, la elite fundadora del partido, aunque poco cohesionada, sigue contando con una gran autonomía para imponer sus decisiones a los grupos restantes. Pese a que los intercambios horizontales y los compromisos entre las elites no siempre han sido estables, las diferencias no han estallado más allá de un umbral crítico permisivo para el propio partido.

No cabe duda que el modelo originario de fundación de un partido determina su desarrollo organizativo ulterior. (18) Esto es mucho más evidente en el caso del PRI, donde el peso de su modelo original de constitución es el que ahora dificulta precisamente su conversión en un esquema más democrático de partidos. El hecho de haber sido un partido creador por el estado mexicano en 1929 con el objetivo de controlar y conservar el poder para pacificar a los caudillos y dar estabilidad política, crecimiento y desarrollo al país, sin democracia formal, convirtió al PRI en un partido dependiente del poder central, en el "brazo electoral del estado".

En referencia al PAN, la elite de este partido sí mantiene un buen grado de cohesión con sus principios conservadores y propiamente elitistas, muy vinculados con la doctrina social de la iglesia católica. Aunque ahora es vasto revisar las relaciones de poder entre el partido y su presidente, qué tanta influencia puede tener el primero sobre el segundo en la toma de decisiones para crear leyes y desaparecer las del antiguo modelo gobernante.

Otros factores a considerar son el grado de penetración de los partidos en la sociedad civil, los modelos de partido predominantes y las variaciones en los patrones de reclutamiento de los partidos hacia la administración central. Con respecto al primer punto, mientras que el PRI ha mostrado un descenso significativo en su presencia y difusión en la sociedad civil, el PRD no ha podido conservar el ascendiente que en su momento alcanzó el Frente Democrático Nacional sobre un sinnúmero de organizaciones y movimientos sociales, mientras que el PAN ha centrado más su estrategia en el ámbito electoral que en afirmarse socialmente a través de organizaciones y movimientos. Si a este recuento se suma el hecho de que los diversos partidos se han visto obligados a relajar sus posiciones ideológicas ante la necesidad de cachar el mayor número de votos, no puede hablarse actualmente de partidos de masas en México, tendencia que por lo demás parece dominante en todas las democracias occidentales. (19)

Por qué perdió el PRI

Al perder la toma principal de decisiones, la Presidencia de la República, el Partido Revolucionario Institucional disminuye la influencia que en forma directa ejercía el presidente en turno para controlar y ejercer control hacia los demás estados del país. Las situaciones de crisis recurrentes desde 1976, la inoperatividad política en tiempos modernos de un modelo económico nacionalista que chocaba con la visión modernizadora de la economía global, las corruptelas y múltiples casos de este tipo que corrompieron a la misma sociedad mexicana y la infiltración del narcotráfico en las altas esferas del poder político, fueron las partículas introductorias en la olla express que silbaba constantemente y provocó el descontento de los principales sectores de la economía mexicana y del extranjero.

Una clase empresarial disgustada con un gobierno ante los excesos de estatización financiera de sexenios de Luis Echeverría Alvarez y de José López Portillo que, paulatinamente, logró penetrar en las esferas de poder político y financiar una campaña electoral con capitales extranjeros y, aún más, llegar al triunfo. El saber aprovechar el descontento poblacional, así como hacer uso de propaganda a través del posicionamiento efectivo de un candidato en el mercado político provocó el agenciarse votos cada vez más, sobre todo de una población juvenil, ávida de elementos de cambio e inconforme de un partido caduco, obsoleto en cuanto a sus propuestas de transformación política ante un sistema plural. La población mexicana, en su mayoría, los productos de las crisis recurrentes del priísmo (los jóvenes) manifestaron su descontento y dio paso al pluralismo que con las mismas e inercias del pasado logra posicionarse en este caso, en el concierto político de Yucatán, ayudado, sí, por la difusión y manipulación de conciencia ciudadana de un periódico local peleado contra los intereses de gobernadores de extracción priísta que no lo han apoyado en sus intereses comerciales y culturales como son el credo religioso católico, mitificar a las demás opciones protestantes y los negocios propios de Carlos R. Menéndez con las distintas cadenas comerciales que presentan mayor influencia en la capital yucateca.

El conflicto preelectoral yucateco

Congreso del estado vs. Trife agudizó el ambiente electoral y situó a Yucatán, en esta situación, como un estado rebelde ante la federación. El antepasado pro independentista reaccionó ante los medios de comunicación nacionales y también ante los líderes de opinión y consumidores del mensaje mediático, la idea de un Yucatán, libre y soberano, ante las imposiciones del centro, aún más de chovinismo de la gente de la península hacia la República Mexicana. Al menos eso se pudo apreciar.

El PRI supo aprovechar esta situación, tal fue el caso de su candidato, Orlando Paredes Lara, quien en su propaganda política utilizó la antigua bandera yucateca con fines publicitarios y en una forma de ganar adeptos y empatía ante la ciudadanía. Ante esto, la diferenciación del "orgullosamente yucateco" es notoria frente a los demás, y se incrementó más, al reflejarlo ante la opinión pública nacional. Ahora vemos, que tal estrategia de posicionamiento en el mercado no fue suficiente. El peso era mucho más para ganarle a una coalición de intereses reaccionarios y probablemente desinformados de lo que ocurría. Víctor Cervera quedaba endeble. La idea del cambio, el ya ganamos, ¡fuera Cervera!, ¡Dinosaurio! Fue más fuerte que el tener un candidato incompetente a la gubernatura por esta coalición.

Patricio Patrón Laviada, descendiente del ex hacendado henequenero Pepe Patrón –representante de la empresa norteamericana International Harvasted Company-, de aquella clase social a la que el general Salvador Alvarado llamara "casta divina", ex presidente municipal de Mérida, senador con licencia, obediente de la dirección política del Diario de Yucatán y representante único del pluralismo político de Yucatán abanderó esta coalición contra el PRI.

Su estrategia electoral fue capitalizar la imagen desgasta de Víctor Cervera Pacheco ante la ciudadanía. Puede ser su principal acierto, porque en sí es criticado por no tener fondo su proyecto de gobierno. En apariencia, Orlando Paredes fue el candidato que nunca pudo zafarse de la sombra de un caudillo mayor y ligado a él desde sus orígenes en la política.

El acarreo electoral, la desviación de recursos federales y la intencionalidad de estos mismos previos a la jornada electoral, el uso de tinta no indeleble, personal de la Policía Federal Preventiva disfrazada de reporteros de fuentes nacionales, un consejo electoral insaculado sin conocimiento de causa de personal foráneo que en vez de suponer desconocía a los insaculados, los conocía perfectamente bien, tal es la relación de uno de ellos de nombre Carlos Pavón –que repite como consejero local, junto con el actual presidente Ariel Avilés Marín- con Santiago Creel Miranda, secretario de gobernación, así como el no someter a concurso el programa de resultados electorales, de acuerdo con lo dispuesto por la ley, fue materia de impugnación electoral del PRI.

El resultado fue adverso, el candidato de la coalición obtuvo un 19 por ciento más de votos que el del partido llamado oficial en el estado. El PRI ganó 7 distritos de 15. En el congreso local obtuvo 11 curules de 13 del PAN y 1 del PRD. A este último partido no le resultó al parecer la alianza debido a que en la legislatura actual tiene 2 legisladores.

INSTITUTO ELECTORAL DEL ESTADO DE YUCATAN, MEXICO

RESULTADOS FINALES OFICIALES DE LA VOTACION DE 

GOBERNADOR DEL ESTADO, 2001

 GOBERNADOR ELECTO DEL ESTADO

PATRICIO JOSE PATRON LAVIADA

CANDIDATO COMUN DE LOS PARTIDOS PAN/PRD/PT/PVEM

PARTIDOS POLITICOS

VOTOS

PAN

PRI

PRD

PT

PVEM

CD

PAS

PY

PAY

NO REGISTRADOS

NULOS

TOTAL VOTOS

DISTRITO 01

24614

12224

221

95

161

318

32

0

43

263

765

38736

DISTRITO 02

22587

12260

256

100

162

327

31

0

41

9

772

36545

DISTRITO 03

24122

17373

295

119

176

383

36

0

58

6

1000

43568

DISTRITO 04

33117

19249

472

155

278

590

35

0

66

8

875

54845

DISTRITO 05

24263

15235

213

106

122

291

55

0

77

0

791

41153

DISTRITO 06

20876

17475

175

119

117

266

23

0

57

3

891

40002

DISTRITO 07

21215

20625

327

122

93

194

43

0

46

0

0

42665

DISTRITO 08

18380

23727

472

1016

308

302

37

0

36

0

1167

45445

DISTRITO 09

17719

22584

322

717

1366

428

33

0

67

5

804

44045

DISTRITO 10

21486

22245

2116

144

45

36

31

0

56

2

972

47133

DISTRITO 11

19231

24267

7357

139

130

33

37

1

61

4

1142

52302

DISTRITO 12

20701

22539

2847

90

130

138

41

0

60

12

1290

47848

DISTRITO 13

17303

24808

6297

83

165

42

15

0

53

0

1333

50099

DISTRITO 14

20603

24933

1256

621

78

186

79

0

187

102

1850

49895

DISTRITO 15

17375

22796

2041

95

69

673

35

0

567

0

1248

44899

TOTALES

323592

302340

24667

3721

3300

4207

563

1

1475

414

14900

679180

 

CANDIDATOS

Candidato Común:
Patricio José Patrón Laviada
PAN/PRD/PT/PVEM

VOTOS

355.280

 

Orlando Alberto Paredes Lara
PRI

VOTOS

302.340

 

José Eduardo Pacheco Durán
CPD (CONVERGENCIA)

VOTOS

4.207

 

Erick Eduardo Rosado Puerto
PAS

VOTOS

563

 

Francisco Kantún Ek
PAY

VOTOS

1.475

Las transiciones vs PRI

Como puede apreciarse en la gráfica, el resultado electoral fue muy adverso al PRI, independientemente de las razones impugnadas por este partido en materia electoral. Una diferencia de 50 mil votos hace claro un triunfo del candidato de la coalición, a pesar de los conflictos preelectorales en Yucatán impugnados por el Revolucionario Institucional.

El escenario de transición por características obvias no pinta nada bueno para el PRI. La caída de sus imágenes distorsionadas impiden, desde luego, un afán de poder competir e incluso con reglas claras, para poder ganar en bastiones ahora de ellos. La foxmanía, el uso parcial de los medios de comunicación, la influencia directa del marketing, al posicionar perfectamente bien al presidente en el mercado político, asegura la permanencia de la transición plural en México. Es posible pensar que en el mismo seno del tricolor no se ven claras disposiciones de cambio político y de viabilidad de los pequeños cacicazgos o caudillos políticos que integran este partido. El PRI ya no representa históricamente lo que antes pudo hacer. La revolución mexicana en términos mercadológicos y sociales es una ideología que ya no se vende. Las generaciones de jóvenes no conocen en sí lo que representó este movimiento político a principios del siglo pasado. Me atrevo a decir que la mayoría tiene una vaga idea de eso.

¿Qué es el PRI actualmente? Un partido político que dejó de ser apéndice del Ejecutivo Federal para convertirse en competidor serio en procesos electorales, su imagen desgastada obliga a un replanteamiento de nuevas formas de hacer política acorde a los tiempos plurales. No hay otro camino. Su pasado lo vincula –dirían sus correligionarios- a retomar sus orígenes dirigidas hacia las clases populares, en las cuales funcionó su discurso político, el problema es que estas mismas clases populares votaron por Fox. Al PRI no lo quieren, es un producto sin comprador electoral, su imagen desgastada provoca repulsión. ¿Cuál sería la solución? ¿Crear otro partido político, producto de nuevas escisiones en esta misma institución política? ¿Cambiar de siglas por su letargo histórico en tiempos distintos? ¿Retomar el discurso hacia las clases más necesitadas? ¿Fortalecer sus mecanismos y crear ingobernabilidad política a través de sus representantes en las cámaras, con sus gobernadores? ¿Qué los reformistas se hagan cargo de la dirigencia de este partido? ¿Contraponerse a las reformas políticas y económicas del foxismo como partido antisistema? ¿Qué relación pueden tener todas estas interrogantes para darle viabilidad al PRI en las transiciones si se compite para desaparecerlo? ¿Cuál será la verdadera transición política en México y cuál la del PRI?

No cabe duda que este partido pasa por el momento más difícil de su vida, ya superó la transición de un estado nacionalista a uno neoliberal, ahora se encuentra en el parte aguas cíclico de su existir. Oposición política o desaparición.

Comentarios a: fpbailon@hotmail.com

DATOS DEL AUTOR

Fernando Pacheco Bailón es licenciado en periodismo por el Instituto de Estudios de la Comunicación de Yucatán, también maestrense en ciencias políticas por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y profesor de periodismo de la Universidad Madero, Puebla, Pue. Colabora en las revistas: Criterios (publicación quincenal en Yucatán) y Generación (gaceta informativa de la Universidad Madero).

CITAS Y NOTAS DEL ENSAYO.

(1)Véase el trabajo clásico de Weber (1972, pp. 81-90), El político y el científico, Madrid, Alianza Editorial.

(2)Véase Dahl (1971) Poliarchy. Participation and opposition in western democracies, new haven, Yale University Press.

(3)Véase Linz (1975, pp. 115-234), Totalitariam and Authoritarian Regímenes en F. Greenstein and N. Polsby (eds). Handbook of political science, Massachussets, Reading, vol. 3

(4)Véase Morlino (1986 pp. 137-189), Democracie, en G. Pasquino (ed.)

(5)Fue Lipset (1955, pp. 64-87) -en Cleavages Structures, party systems and voter Alignments: an introduction- el primero en reconocer estos componentes del quehacer político. Por eficacia decisional se entiende básicamente la capacidad que tiene un régimen político o un gobierno o una autoridad para alcanzar con sus decisiones los objetivos que se propone. En ese sentido, el rendimiento siempre se mide contrastando los resultados con las expectativas.

(6)Ver, 1997 p. 269. Capitalism, socialism and democracy, New York, Haper.

(7)Véase Friedrich (1941, cap. 25), Constitutional Goverment and Democracy, Boston, Ginn.

(8)Giovanni Sartori, 1997, p. 105. ¿Qué es la democracia? Nueva Imagen, Tribunal Federal Electoral, México.

(9)Michels R, (1912, 1966). La sociología del partido político de la democracia moderna, Turín, UTET, Bolonia, II Mulino.

(10)Ibid

(11)Véase Michels Robert, Los partidos políticos, vol. 2, Amorrortu editores, 1996. Buenos Aires, Argentina.

(12)Alan Knight, Cultura política y caciquismo, Letras Libres, diciembre del 2000.

(13)Ibíd.

(14)Ibíd.

(15)Ver a Cansino (2000, p. 317-322), La transición mexicana, ed. Cepcom.

(16) Se debe a Panebianco (1982) la mejor caracterización de los procesos de institucionalización y desinstitucionalización de los partidos. Según este autor, un partido adquiere valor y estabilidad en la medida en que se afirman los intereses selectivos sobre los colectivos, se pasa de una estrategia de sobrevivencia a una de conquista, y las elites del partido pierden capacidad para imponer unilateralmente sus preferencias.

(17) Ver a Cansino (2000, p. 317-322), La transición Mexicana, ed. Cepcom.

(18) Ver Panebianco (1982), Modelli di partito. Organizzazione e potree nei partiti politici, Boloña, II Mulino.

(19)Véase Katz y Mair (1995, pp. 5-28). Changing models of party organization and party democracy. Party politics, vol. 1, núm. 1, enero.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Pacheco Bailón, Fernando (2001): ¿Por qué perdió el PRI en Yucatán? Las transiciones de este año en bastiones priístas, caída de una imagen distorsionada. Revista Latina de Comunicación Social, 43. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/2001/latina43julio/41mexico.htm