Revista Latina de Comunicación Social 43 – julio - agosto de 2001

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 4º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
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[junio de 2001]

El fantasma del abstencionismo y la influencia mediática

(2.117 palabras - 5 páginas)

Lic. Edith Barajas ©

Chihuahua (México)

 

Nadie duda, en el inicio de un nuevo milenio, de la influencia y el impacto de los medios masivos de comunicación. La prensa, la radio, la televisión y, contemporáneamente Internet, juegan un papel clave en la nueva era de la humanidad, donde la paradoja es tener información a mansalva para un ser actual dominado por fenómenos como el cortoplacismo, los antimodelos, las guerras, el esoterismo, la hambruna, la religión y la violencia, todo englobado, a su vez, en una economía mundializada que rompe y descarna las fronteras de las naciones, y en donde los futurólogos citan las dos grandes vías: la era digital y la era biológica.

En el llamado "control de masas", el medio masivo, especialmente el electrónico, desarrolla un actor importante dentro del mundo global, pues mantiene a la mayoría de la población concentrada en temas que no son precisamente los del orden de mayor interés (en nuestro país, podemos considerar el escándalo Trevi-Andrade) como un elemento distractor, sobre los problemas que aquejan al país; es decir, la opinión pública se concentra en ese enfoque, antes de irse a lo medular que afecta a la nación. La pregunta es trascendente: ¿es esto casualidad o responde a todo un esquema preconcebido?

El uso de los medios masivos de comunicación es muy viejo, pero en el ámbito nacional, en la provincia de México, son pocos los estados que cuentan con canal de televisión local con noticieros que desarrollen información de interés para la comunidad. En Chihuahua, la televisión local tiene cuatro años de penetración con noticiarios locales, en el caso de TV azteca y de Televisa, dos años. Por lo tanto, los medios se habían reducido hasta entonces a la prensa, porque aunque los noticieros radiofónicos son algunos, se limitan a leer las noticias de los periódicos o a reportear, pero sin mucho presupuesto.

Lo importante de ello es que al asumir el medio electrónico el papel informativo, se rompe el esquema de la prensa de "provincia", para ensalzar el proyecto de una prensa nacional. No se debe de olvidar que, como en la política, los estados siempre fueron receptores de la llamada "prensa nacional", pero, ahora, el propio avance democrático tiene, en los "mass media", un efecto que se proyecta hacia el ámbito de la llamada "prensa regional".

Un ejemplo de ello fue lo que observamos en nuestra ciudad, donde las recientes campañas políticas y gubernamentales rompieron, por completo, las tácticas de los partidos que, en la ortodoxia publicitaria, siempre eran básicamente a través de la prensa y radio; ahora, los partidos bombardearon a la clientela electoral, a través de la TV local, donde llegó a presentarse un impresionante pautaje de ese marketing político, que llegó a tener, en un solo anuncio, hasta 65 emisiones en los tres diferentes horarios: "A", "AA" y "AAA".

Esta proyección hizo saber a los propios medios de comunicación que el efecto de esa "prensa regional" estaba ampliando sus horizontes, principalmente en el caso de la televisión.

Chihuahua se ha caracterizado por ser un laboratorio político mexicano, porque los chihuahuenses son considerados por poseer una idiosincrasia colectiva de madurez política y destaca por su raciocinio en el mismo sentido. Por lo tanto y de acuerdo a las reacciones de los chihuahuenses, se toman las decisiones federalizadas.

Así pues, el esquema de competencia política de elecciones para gobernador en 1998 abrió, por primera vez, el ánimo de persuasión a través de los medios masivos. El ensayo era notable: el PRI decidió, por primera vez en su historia, abrir un proceso interno para elegir al candidato a la gubernatura, dentro de una circunstancia donde, para el tricolor, se presentaban la primera esperanza política de rescatar una gubernatura obtenida por el PAN, a través de la figura de Francisco Barrio Terrazas.

Ese esquema motivó una intensa lucha interna en el PRI, mediante dos actores centrales: uno, el priísta ortodoxo, Artemio Iglesias, y otro, un empresario de rostro nuevo, que además había hecho un papel con aprobación social alta, como presidente municipal de Chihuahua: Patricio Martínez.

La contienda despertó el interés de los chihuahuenses, por ver, más que nada, si Patricio pudiese con todo un dinosaurio de la política local, como era el caso del político Artemio Iglesias. Su competencia política abarcó, desde luego, todos los confines del estado. Llegado el día de las elecciones, Patricio le ganó claramente a Iglesias, con el voto de todo aquel ciudadano que quiso sufragar en un proceso abierto.

Barrio perdía con su candidato Eduardo Romero, frente a un controvertido personaje, alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Ramón Galindo Noriega.

Una competencia férrea se abrió. Por primera vez, la televisión local daba cuenta de la guerra entre el PRI y el PAN, que finalmente diera parte del rescate de la gubernatura priísta, proyectando la figura de Patricio Martínez, como un modelo que después sería repetida, sin el éxito deseado, cuando Francisco Labastida salió candidato a la presidencia de la República y perdiera frente a Vicente Fox.

¿Qué papel jugaron los medios ante las estrategias mercadotécnicas de los candidatos? Por primera vez se dio el fenómeno de un PRI contestario y utilizando las mismas herramientas panistas: el marketing político.

Anteriormente, y prácticamente desde la nacionalización de la banca, el PAN imponía al priísmo todo. Por ello avanzó en Chihuahua y su éxito se reflejó al resto del país, hoy ya con Fox en la presidencia.

En la competencia electoral del 98, la televisión chihuahuense fue usada como nunca para proyectar las campañas de los candidatos, compitiendo y hasta rebasando el uso tradicional de la prensa.

El tono de las campañas cambió profundamente. A la par de que el candidato priísta diera sus mensajes, se organizó una campaña en contra del panismo donde se advertía de que el PAN pretendía privatizar la educación. Su manejo intenso a través de los medios quizá alcanzó mucho de sus objetivos. En la actualidad, en estas elecciones intermedias de 2001, el PRI ha utilizado la propuesta del gobierno federal para arremeter en contra de gravar con el IVA medicinas, alimentos, agua, transporte y colegiaturas.

Pasadas las elecciones, Patricio ya en el poder, se abrió un reflejo de un gobernante diferente, que rompía paradigmas y que advertía su independencia política, criticando las acciones centralistas, y también abriendo bloques en contra localmente, como la batalla por el alza al Impuesto sobre nóminas.

Patricio se volvió una figura controversial: afecto a declarar abundantemente a los medios, Patricio se convirtió en una figura mediática, que ganaba espacios contundentes por sus explosivas declaraciones contra uno u otros sectores.

Sin embargo, no sería hasta el 17 de enero del año 2000 cuando se presentó la mayor cobertura que medios nacionales, internacionales y locales, hayan dado a un hecho, como fue el atentado, dentro de palacio de gobierno, contra Patricio Martínez.

Fue una jornada, aquella, de desconcierto: de rumores y de versiones sobre el estado de salud y sobre el móvil que movió a la ex agente de la Policía Judicial del Estado, Victoria Loya Montejano, a buscar cegar la vida del gobernante.

Enviados especiales de todas partes estuvieron ese mismo día en Chihuahua, en la clínica del parque, donde atendieron al gobernador del estado. Hasta la fecha, de ese día aciago, no se sabe qué motivó a Victoria Loya a querer asesinar al gobernador, mientras que éste se recuperó en una clínica de Phoenix.

El ejercicio fue vasto: los medios nacionales dedicaron sus principales espacios. El fenómeno motivó a que los medios jugaran un papel influyente para una respuesta del gobierno federal a la necesidad de investigar el atentado. Todo, por el uso y la fuerza de los medios, en el ejemplo que se dio en Chihuahua. Meses después se presentaron las elecciones del 2 de julio, donde el PAN aseguraba que ganaría, vaticinio fundado en las elecciones nacionales ganadas por Fox.

Sin embargo, la situación cambió totalmente, el medio ambiente chihuahuense estaba empapado de Patricio a raíz del atentado y Fox, a varios meses de su gobierno, no cumple con las promesas de campaña. Su actitud es la misma que cuando era candidato: prometer, prometer, prometer, y el mayor error proponer aumento en los impuestos, gravando medicinas y alimentos de la canasta básica.

Las campañas en esta contienda se caracterizaron imponiendo Chihuahua nuevamente línea diferente, es decir, la tradición de no contestar las provocaciones del PAN, de callarse y no enfrentarse se acabó. El priísmo de Chihuahua atacó en la misma forma que el PAN y contestó cada una de las provocaciones. Denuncias penales, públicas, fraudes, etc., fueron y vinieron en ambos partidos y los resultados del marketing político los obtuvimos en el pasado 1 de julio.

Los chihuahuenses que respondieron positivamente en ocasiones anteriores a las campañas a través de los medios masivos de comunicación, las famosas campañas mediáticas, mostraron su descontento.

A los votantes les desagradó la guerra de lodo, las denuncias entre uno y otro partido, los insultos, los agravios entre las familias. Fue tanto el bombardeo en prensa, televisión y radio de ataques personales que se olvidaron de las propuestas políticas que debe presentar todo candidato de cualquier partido.

¿Qué influencia pudieron tener los medios masivos de comunicación sobre el abrumante abstencionismo que imperó en las votaciones? ¿Por qué los chihuahuenses no acudieron a las urnas a votar y dejaron que unos pocos decidieran a los gobernantes? ¿Qué mensaje enviaron los votantes ausentes a los partidos políticos? ¿Los medios de comunicación trabajaron con ética al hacer eco de las múltiples denuncias de los partidos políticos, aún sabiendo que era por cuestiones electorales?

La interpretación, la lectura que se ha hecho por los diversos analistas políticos dentro de los medios es muy clara y coinciden la mayoría: el abstencionismo es una protesta por la forma de cómo se presentaron las campañas, el lodo, el exceso en el manejo del adjetivo y calificativo del insulto, la cantidad derrochadora de recursos aplicados en los anuncios, frente al escaso margen de las propuestas. Más concreto: el debate no fue a las ideas, sino al golpe mediático.

En la elección presidencial del año 2000 ejercieron su derecho del voto en la ciudad de Chihuahua, a favor del PAN la cantidad de 157,779 ciudadanos, mientras que el domingo 1 de julio votaron a favor del mismo partido 77,506 electores. A sólo un año de distancia, el voto disminuyó en 80,273 sufragios.

En el Partido Revolucionario Institucional en el año 2000 votaron 107,469 ciudadanos, el pasado obtiene la cantidad de 80,630 votos. La diferencia fue de 26,839 votos. El abstencionismo global en la ciudad de Chihuahua en el año 2000 indica un porcentaje de 34,75%; en 2001 la cifra aumenta al 61.65%.

En realidad, la decepción del electorado se debió a los siguientes factores: primero, el cambio histórico en México, con el arribo de Vicente Fox, quien terminó con 71 años de hegemonía priísta, se vino abajo en la popularidad, pues fue tanto lo que prometió en campaña, que la realidad ampara otra cosa. Además, los escándalos están a la orden del día, con adquisiciones fraudulentas, que han lastimado el efecto de opinión pública; la misma causa de la guerra sucia, donde el PRI se volvió contestatario frente al tono de la oposición; el atentado contra el gobernador Patricio Martínez y los problemas económicos y el desempleo que dominan el caso del escenario económico local y nacional.

El electorado vio frustradas sus afanes de cambio, por la vía de la democracia electoral, pues advierte que no hay democracia social. Así, pierde la confianza en sus dirigentes políticos, situación que contraste sobre el avance democrático que se pregona a los cuatro vientos. El problema es que las actuaciones de las instituciones creadas con la finalidad de dar transparencia a las elecciones y el dinero invertido por el gobierno para tal fin, de poco sirven si la participación ciudadana electoral no se cumple.

El PRI ganó las elecciones para la presidencia municipal de Chihuahua y la mayoría del Congreso, por escasa votación. Sin embargo, quien realmente ganó fue el abstencionismo, un 59 por ciento de la población chihuahuense no votó.

Las circunstancias, el contexto de nuestro estado, nos ofrecen lecturas muy claras: los ciudadanos no están de acuerdo con el derroche de recursos económicos para el golpeteo político en las campañas y así lo manifestaron en su indiferencia para ir a sufragar: se advierte la pobreza y crisis de los partidos políticos y se aleja la posibilidad de un mayor contacto o entendimiento entre los nuevos gobernantes y la ciudadanía, lo que dificulta la necesidad de una comunicación gobierno-sociedad, hasta llegar a las fronteras del abstencionismo.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Barajas, Edith (2001): El fantasma del abstencionismo y la influencia mediática. Revista Latina de Comunicación Social, 43. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
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