Revista Latina de Comunicación Social 44 – septiembre de 2001

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 4º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
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[julio de 2001]

Periodismo salvadoreño: de la intolerancia política a las posibilidades informativas

( 8.659 palabras - 20 páginas)

Mario Alfredo Cantarero ©

Máster en Comunicación Social por la Universidad Autónoma de Barcelona, investigador, profesor de "Metodología de la investigación" y coordinador de postgrados e investigaciones de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad "Dr. José Matías Delgado", El Salvador. Ex director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de El Salvador y "Periodistas del año 1998" en la rama de artículo, otorgado por la asamblea legislativa.
San Salvador

En este artículo se plantea la historia reciente del periodismo salvadoreño: antes de los acuerdos de paz y después de los acuerdos de paz. Se sostiene que durante la guerra el periodismo se realizaba con las limitaciones que impuso la intolerancia política. A partir de los acuerdos de paz, por la distensión política y la instauración de la democracia, el periodismo tiene mayores posibilidades de realizar un trabajo más profesional. Sin embargo, profesionalizarlo más implica superar dificultades propias del gremio de periodistas, que se encuentran el orden de la responsabilidad social, el manejo técnico, el respeto a las leyes y a la asunción de normas éticas.

INTRODUCCIÓN

Cuando se trata de caracterizar el estado del periodismo dentro de la historia reciente de la sociedad salvadoreña, aparece rápidamente una serie de planteamientos que por sí mismos demuestran que la profesión es bastante mal conocida, al explicarla al margen del contexto en que se ha desenvuelto, con tesis simplistas como: "los medios son el cuarto poder", "los medios periodísticos no han informado adecuadamente", etc.

Entenderlo implica situarlo en un plano más amplio, para superar los simplismos. Manuel Martín Serrano, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid (1986: 51 - 52), plantea que existe una interdependencia entre el cambio y la transformación de la comunicación pública, aunque cada sistema tiene su autonomía. Significa que el quehacer de la comunicación social solamente se puede caracterizar esencialmente en el marco del contexto histórico donde se produce y reproduce. Se supone entonces que existe entre prácticas de comunicación social y contexto histórico una interdependencia umbilical

En este sentido, intentaremos en esta ocasión dilucidar algunos componentes que caracterizaron la práctica del periodismo en el contexto de la guerra civil, y los que la caracterizan a partir de la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992; específicamente lo haremos enfatizando aspectos del campo político. En gran parte, las limitaciones y posibilidades informativas de los medios de comunicación están estrictamente condicionadas por el tipo de democracia prevaleciente en la que se produce la información periodística. En esta dirección, señalaré las características fundamentales de nuestra historia reciente y, enseguida, estableceremos el nexo con la práctica periodística.

Antes y durante la guerra: exclusión e intolerancia

En la historia de El Salvador, hasta 1992, prevalece la incapacidad de la estructura política para modernizarse y dar cabida a todos los miembros de la sociedad (Informe Sandford, 1989: 17-28). Se caracterizaba por no tener los componentes democráticos básicos: Las elecciones realizadas fueron marginadoras y fraudulentas, los gobiernos inestables e impopulares, la estructura social incapaz de garantizar el desarrollo y el patetismo de una guerra con demasiados costos negativos para la población salvadoreña, entre los cuales se encuentra la muerte de no menos 41 periodistas, entre nacionales y extranjeros.

Sociedad salvadoreña: sin atributos democráticos

En la década de los 70's, la sociedad salvadoreña no tenía ninguno de los atributos esenciales de la democracia moderna: participación plena de todos los sectores, solución pacífica de los conflictos basada en la tolerancia de la diversidad de ideas, respeto a los derechos civiles y humanos, gobierno basado en elecciones libres, y justicia social y económica. Esto precisamente porque los sectores con mayor poder en el país han recurrido frecuentemente a prácticas económicas, sociales y políticas concebidas con el fin de excluir los intereses de otros grupos, especialmente a los movimientos civiles como sindicatos, al sector campesino, a los obreros, a los profesionales, a la pequeña y a la mediana empresa.

Militares, salvaguardas de la política de exclusión

En alianzas con la elite tradicional y el gobierno de los Estados Unidos, como dice el capitán Mena Sandoval (1990), los militares desempeñaron un rol que garantizaba la política basada en la exclusión. así:

Defendieron el sistema político cerrado y asumieron un papel fundamental y dominante en el gobierno; hasta el extremo de convertirse en una clase sociopolítica hegemónica en todos los ámbitos de la vida nacional, incluyendo el control de las políticas informativas del Estado.

Evitaron el desarrollo de instituciones y mecanismos políticos que pudieron haber servido no sólo para establecer un control civil de las fuerzas armadas, sino también para que los grupos menos favorecidos se organizaran en defensa de sus intereses, de modo que todo el sistema político estaba bajo su influencia de poder y de control.

El crecimiento económico no se tradujo en un aumento de la participación de la mayoría en la adopción de decisiones políticas y económicas. Al respecto el Instituto de Cooperación Iberoamericana, en el Informe Sandford (1989) dice que es cierto que el crecimiento económico elevó el nivel de vida de muchos pobres, fomentó la ampliación de la clase media y aumentó las posibilidades de progreso social; pero no lo es menos el hecho que hubo una represión política, ni tampoco se permitió la participación democrática de los grupos sociales existentes ni de los nuevos.

Toda la vida política estaba dominada por el autoritarismo, con un poder tan fuerte que logró irradiarse a toda la vida social. Prácticamente, todo el país quedó sometido a un control rígido, incapaz de procesar los conflictos sociales y políticos. Ante cualquier tipo de desafío, la respuesta fue invariable durante toda la guerra: La práctica represiva de los cuerpos militares.

Elecciones, sinónimos de fraudes y de separación política

En el caso de las elecciones, se caracterizaron como malogradas debido al fraude y la marginación de muchos grupos políticos. Para impedir que los partidos políticos de oposición compitieran auténticamente, el grupo social hegemónico:

Restringió las campañas electorales y el uso de los medios de comunicación. Prácticamente todos los espacios políticos básicos para el funcionamiento de un sistema informativo independiente, democrático y profesional, se cerraron por medio de controles conspirativos, censuradores y represivos, como ocurrió con el aniquilamiento de medios como el Diario Independiente, La Crónica del Pueblo, La Radio YSAX, Diario Latino, con la clara finalidad de bloquear el acceso a los espacios de poder a los grupos sociales de izquierda que los sustentaban.

Amenazaba violentamente a los partidos o a sus líderes para hacerlos desistir de la contienda.

La práctica constante de las medidas represivas aplicada por los regímenes autoritarios: menoscabaron la fe de las instituciones políticas y socavaron la legitimidad pública de los gobiernos nacionales.

Gobernabilidad, entre el autoritarismo e las intervenciones

Además de la falta de una democracia auténtica, la inestabilidad de los gobiernos desde la Segunda Guerra Mundial obstaculizó la paz y el desarrollo. De los quince gobernantes salvadoreños que ejercieron la presidencia desde 1950, sólo dos llegaron al poder mediante elecciones abiertas y razonablemente libres.

Durante la década de los 80's, se realizaron esfuerzos alentadores para superar la inestabilidad política e instaurar gobiernos democráticos duraderos; las conquistas fueron bastante frágiles. Esto se debe, históricamente, a la intervención de fuerzas militares y de gobiernos foráneos en los asuntos del país, que exacerbaron los conflictos civiles y la inestabilidad de los gobiernos de turno.

A medida que el descontento local se intensificaba, la represión y la inestabilidad aumentaban. Cuando los disturbios degeneraron en un conflicto armado, tanto el gobierno como el FMLN comenzaron a recibir apoyo de países extrarregionales, como los EE.UU. y la ex Unión Soviética.

Estructura económica, discapacitada para distribuir frutos

Otro componente de la crisis salvadoreña se debió a que los frutos del crecimiento económico de distintos períodos fueron distribuidos de manera extremadamente desigual.

El crecimiento de la economía se caracterizó por la estabilidad de los términos del intercambio y grandes inversiones. Concretamente, se intensificó el comercio intrarregional y con el resto del mundo; por ello el país comenzó a modernizarse y a diversificar su estrecha base económica.

Este crecimiento se da como consecuencia del crecimiento orientado hacia las exportaciones, basado en el desarrollo de la agroindustria y la sustitución de algunas importaciones. Sin embargo, los mecanismos para distribuir esos frutos entre la mayoría de la población eran nulos o inadecuados; además, como consecuencia del rápido crecimiento demográfico el número de personas que vivían en la indigencia aumentó, durante los 30 años posteriores al término de la Segunda Guerra Mundial.

Por otra parte, la urbanización e industrialización aceleradas crearon nuevas oportunidades para los sectores intermedios. Contrariamente, la fuerza laboral no disfrutó de las nuevas fuentes de trabajo, debido: a las tecnologías de sustitución de la mano de obra, y a la reducción de las inversiones de las empresas a fines de los años 70's.

Sin duda, así se exacerbaba una de las causas principales de la crisis, y se intensifica la inestabilidad política. Por ejemplo, a fines de la década de 1970 cundió la alarma en los círculos empresariales locales debido a la intensificación de los disturbios sociales; preludio de la guerra civil.

Esto condujo a una drástica reducción de las inversiones privadas y a la fuga de capital, no sólo extranjero, sino nacional.

Para aumentar las debilidades económicas: una drástica caída de precios

A medida que la violencia aumentaba, a principios de la década de 1980, los términos de intercambio con el resto del mundo sufrieron el revés más agudo en cuarenta años, debido a la drástica caída de los precios de los productos primarios de exportación: azúcar, café y algodón. Permanecieron bajos durante el resto de la década.

Como resultado de esto, el gobierno comenzó a sentir la escasez de divisas y adoptó varias medidas para mejorar la balanza de pagos. Para reducir las importaciones se restringió gradualmente el comercio regional. Esto trajo como resultado que el Mercado Común Centroamericano se derrumbara después de 1980, con él se amplió la brecha comercial de la región, vino en menoscabo la actividad industrial, y aumenta la deuda del gobierno.

La guerra, el apocalipsis de la sociedad salvadoreña

La guerra civil en El Salvador, motivada por las exclusiones político sociales y potenciada por los monstruos de la guerra fría, entre otras consecuencias negativas, tuvo los siguientes impactos en la sociedad:

      Altísimo costo en vidas y sufrimiento humano. Se habla de más de 75 mil salvadoreños, desmembramiento familiar, desapariciones, etc.

      Una pesada carga financiera, que incluye las pérdidas en el uso productivo del capital humano;

      Una ampliación enorme de las fuerzas armadas, que alejó a un gran número de ciudadanos de las actividades productivas.

      Impuso la carga de enormes presupuestos de defensa, cuando eran gobiernos carentes de recursos.

      Ahuyentó las inversiones de capital;

      Se perdieron más de US $450 millones en concepto de daños a la producción agrícola y a la infraestructura durante el período más intenso del conflicto (entre 1979 y 1982).

      Una disminución del gasto público en servicios de salud y otros servicios esenciales.

      La migración en gran escala a la ciudad ha aumentado drásticamente la carga para los servicios sociales. De una población mayoritariamente campesina, en los años 70, por las migraciones internas se pasó a un país de citadinos, durante la guerra, como lo señala el censo de población de 1992.

      Reducción de los presupuestos para la educación, que menoscabó la calidad de la enseñanza en todo el sistema educativo.

      La destrucción de los medios de comunicación y transporte en los poblados pobres, que dificultó los esfuerzos para aliviar la crisis.

      Destrucción de carreteras, puentes, centrales eléctricas y sistemas se suministro de electricidad.

      Destrucción casi total de las viviendas, en los lugares donde se libró la guerra.

      El establecimiento de un clima de polaridad política y cultural, que se expresó en una intolerancia extrema y radical.

En este marco histórico, bastante deprimente, el periodismo se vio afectado enormemente en su funcionamiento profesional.

En fragor del combate, una obsesión enfermiza por controlar al periodista

Durante dicho contexto, considerando que los medios de comunicación social eran un lugar estratégico donde se libraba la batalla de la opinión pública nacional e internacional, tanto la derecha como la izquierda trataban de ubicar la tendencia y la participación política del periodista, como una forma de censura, de coacción, de control del flujo de información periodística sobre los hechos de la actualidad, especialmente los temas coyunturales referidos a la guerra misma como el exterminio de pueblos enteros y de los estados de los enfrentamientos militares, o los de tipo estructural como los relacionados a la exclusión social y política.

Había una obsesión compulsiva de ambas fuerzas políticas-militares, por controlar la práctica periodística, a través de la censura, con el afán de garantizar su modelo informativo, en donde cada uno trató de justificar su accionar político militar, con el fin de ganar credibilidad y legitimidad en la opinión pública nacional e internacional, especialmente ante sus patrocinadores extranjeros. Con ese mismo propósito, la izquierda creó su propia estructura comunicativa interna y externa, que contemplaba la producción y circulación de vídeos, de periódicos y revistas en el ámbito internacional y un coqueteo intenso con los periodistas nacionales y extranjeros para que le dieran cabida en su espacio mediático y, en algunos caso, el exterminio y la amenaza de periodistas que no eran considerados de sus filas.

En el caso de la parte gubernamental, era un modelo informativo maniqueísta, en donde el sistema político, los funcionarios y todas las acciones emprendidas por ellos se adjetivaron como "buenos", y "democráticos", mientras, contrariamente, que sus oponentes políticos (el fmln y los movimientos sindicales) y sus acciones se tipificaron como "malos" y "antidemocráticos".

Concretar este modelo requirió un dispositivo de defensa gubernamental, manifiesto en la creación del Ministerio de Cultura y Comunicación, del Comité de Prensa de las Fuerza Armada (COPREFA) y de la Secretaría Nacional de Comunicaciones (SENCO). Estas instituciones se encargaban de concretar la censura, tanto en la ubicación política del periodista, como en el respectivo seguimiento de su práctica periodística; tanto en el control del censo de los periodistas como en la vigilancia de la movilización de los comunicadores y de la obtención de información de fuentes especiales, por medio de salvoconductos, tal como lo denunciara en su momento la Asociación de Corresponsales de Prensa extranjera en El Salvador ante instancias gubernamentales y eclesiásticas del país (S.P.C.A; febrero, abril de 199)

Por estas limitaciones, los periodistas elaboraban información básicamente de actualidad, con enfoques descriptivos, no sobre todos los aspectos y dimensiones de los acontecimientos ni con declaraciones de todas las fuentes involucradas, sino sólo de aquellos hechos que no estaban vetados. Abordar estos temas periodísticamente significaba un riesgo mortal, cuando menos quedarse cesante.

Aquí no había espacio para el libre juego de ideas, a través de las formas de comunicación social, sino sólo restricciones y más restricciones. Por el cierre de los espacios informativos, los sectores de oposición al régimen necesariamente tuvieron que desarrollar sus propios medios de comunicación, que fueron evolucionando desde los mini medios (graffiti, las hojas volantes y las vallas) hasta la creación de dos radios con cobertura nacional, centros clandestinos de vídeos y medios escritos de circulación internacional.

Aquellos periodistas (militantes, independientes, nacionales, extranjeros) que franquearon el modelo informativo maniqueísta, al describir más objetivamente los acontecimientos, más allá de la versión oficial, pagaron un alto costo: la muerte. Se plantea que 41 murieron durante el conflicto, de los cuales 12 eran extranjeros (UCA, 1993). Los medios de comunicación social que se atrevieron a relatar los acontecimientos fuera de la política informativa del gobierno fueron objetos de atentados y de presiones diversas.

Si bien es cierto en que la mayoría de los casos era una práctica del gobierno y el ejército controlar, presionar a los medios informativos, para garantizar su modelo, no es menos cierto que también el fmln trató de influir en los medios de comunicación, y, además, se le achacaron diversos ataques a personas que trabajaban o colaboraran con medios, como los son los casos de Miguel Castellanos, de Rafael Hernán Contreras Rodríguez, de Carlos Ernesto Mendoza, y de Francisco Pecorini, miembro de la Revista Análisis (FIP, 1989: 5). Durante la ofensiva guerrillera de noviembre de 1989, Aníbal Dubón, José Cevallos, Oscar Herrera, Eliberto Quijada y Alfredo Melgar, del Centro de Información Nacional, del gobierno, después de haber sido vistos dentro de un edificio bajo ataque del fmln (Guillermo Mejía, Diario Latino, 9 de marzo de 1990)

Al referirse a la naturaleza del contexto de la guerra (1995: 5), el Grupo de análisis y propuestas de políticas Nacionales, Nación MM XXI, expresa que. "El período de la guerra impuso durante todos los gobiernos militares, se caracterizó por ser autoritarios y excluyente en materia del derecho del ciudadano, de las libertades de organización y expresión". En estas circunstancias la práctica periodística estuvo cercada por la intolerancia política de los dos bandos en la contienda.

Y, sin embargo... se informó

Las constantes fueron la agresión, allanamientos, amenazas, bombas, censura, confiscación de materiales, desaparición, violaciones y asesinatos. El desenvolvimiento de un periodismo libre se concibió en una quimera. Cualquier intención de aproximación a la verdad del conflicto, de informar con claridad sobre la situación de guerra se silenciaba. A pesar de esta situación apocalíptica del momento histórico, los periodistas respondieron, informaron de la línea de fuego con atrevimiento.

En el fragor de la intolerancia política, un nuevo periodismo a la vista

Se ha mencionado ya que, durante el contexto del autoritarismo, la práctica periodística estuvo cercada por la intolerancia política, que silenciaba cualquier intención de aproximación a la verdad del conflicto militar y de otros problemas sociales. Sin embargo, como producto mismo de la guerra político-militar se fueron posibilitando y abriendo espacios informativos, por los cuales, como una exigencia indispensable, se fue gestando un periodismo mucho más profesional. Como una necesidad de presentar una buena imagen política tanto nacional como internacionalmente, el partido en el gobierno, la Democracia Cristiana, posibilitó la reestructuración de la industria de medios masivos e instauración de otros medios más delicados de las tradicionales ataduras económicas. Esto se concretó con una política de crecimiento cuantitativo de los medios y de sus espacios informativos. Así, en el transcurso de la década de los ochenta hacen su aparición telenoticieros, como Al Día, en Canal 12 (1985), el Noticiero, en Canal 6 (1987), Cuatrovisión, en Canal 4 (1994); También, la mayoría de radioemisoras abren espacios informativos.

Este fenómeno, en lugar de potenciar plenamente los modelos informativos maniqueístas, permitió el nacimiento de una nueva práctica periodística; se crean nuevos formatos para informar, como es el caso de Punto de vista, de Canal 10, bajo la conducción de Dr. Sibrián, y de Entrevista al día, del periodista Mauricio Funes. Ambos abordaron otras temáticas, que superaban el periodismo de actualidad inmediata, limitado a la información "cursi" y amarrada a las restricciones del modelo informativa impuesto por los gobiernos de turno. No significa esto que se haya logrado a plenitud un periodismo libre y profesional, sino la iniciación de un largo y tortuoso camino hacia una práctica informativa profesional, responsable y diversificada.

Desde los Acuerdos de Paz, mayores posibilidades informativas

En el marco de las transformaciones políticas y sociales, a partir de los Acuerdos de Paz, se evidencia una práctica periodística tendiente a configurarse progresivamente como un tipo de periodismo más interpretativo en su etapa inicial. Se dice "inicial" porque solamente están sentadas las posibilidades políticas mínimas para practicarlo.

Señales de un cambio histórico

En el momento actual, El Salvador todavía se caracteriza como el resultado de la combinación de la transición democrática, con el fin de la economía agroexportadora. En esta perspectiva, el Grupo de análisis y propuestas de políticas Nacionales, Nación MM XXI (1995), plantea que se ha dado un cambio histórico. Este cambio se explica por la conjugación de los siguientes tres elementos: el debilitamiento del estado autoritario, que se manifiesta, entre otras cosas, por la desmilitarización global del sistema político, y, consecuentemente, por la subordinación del estamento militar al poder civil, por el relativo equilibrio entre los órganos de gobierno, y por la creación de nuevos organismos y la reforma de otros.

Como resultado de los Acuerdos de Paz, se inició un proceso de reconfiguración profunda del régimen político. Ha alterado las reglas escritas y no escritas del acceso, ejercicio y distribución del poder político. Por tanto, se puede hablar de una transición del autoritarismo hacia un régimen democrático. Los aspectos básicos de este cambio están dados por: la desmilitarización global del sistema político; la recomposición de las relaciones cívico-militares con ascendente subordinación del estamento militar al poder civil; una apertura político-electoral; un relativo equilibrio entre los órganos de gobierno; y. la creación de una nueva institucionalidad democrática, que incluye la constitución de nuevos organismos y la reforma de otros.

En el primer caso, la desmilitarización global de la sociedad representa una importante ruptura institucional y un paso fundamental para posibilitar que la transición a la democracia sea acompañada de un declinamiento de la tradición autoritaria.

Este hecho se evidencia en dos procesos: a) en la transformación de las estructuras del fmln, que pasa de ser político-militar a partido político legal; b) en la reconversión institucional de la fuerza armada, que fue despojada del veto político que le otorgaba la función de arbitraje para el acceso y ejercicio del poder político.

En el segundo caso, la subordinación del poder militar al civil representa un original viraje. Esto implica dos cosas: Reconocer la preponderancia de las autoridades civiles, cuya legitimidad descansa en haber sido respaldadas por el pueblo en elecciones libres y competitivas; que las fuerzas armadas deben subordinarse a las autoridades civiles, y sujetarse a las decisiones del poder ejecutivo y a los controles fiscalizadores del poder legislativo, asignados por la constitución.

En el tercer caso, simultáneamente al proceso de desmilitarización, en los últimos años, las elecciones se han legitimado como mecanismo básico de la democracia y de arbitraje del poder político. Esto ha llegado a determinar profundamente la actitud y el discurso políticos de los actores con respecto a cada uno de los hechos en los que se ven involucrados, como espacios para su campaña proselitista o, en algunos caso, para desprestigiar al adversario. Así, el hecho de la dolarización, motivada por designios de organismos financieros internacionales, en el marco del proceso de globalización económica, la izquierda ha tomado una actitud política de pleno rechazo movilizando a los sectores sociales simpatizantes a un frente común en contra de la medida económica, como una forma de hacerle perder terreno al partido en el gobierno en el escenario electoral.

El fin de la economía agroexportadora, que se evidencia en los siguientes: el factor decisivo de la evolución macroeconómica del país son las remesas, los impuestos indirectos (IVA y aranceles) son la principal fuente de ingresos públicos.

Desde la fundación de la nación, la economía se caracterizó por ser agroexportadora y abierta. Significa que es una economía con las siguientes características: altamente dependiente del sector externo, configurada alrededor de unos pocos productos primarios de exportación, principalmente el café; los productos de exportación eran principales fuente de generación del excedente económico. Estos generaban el grueso de divisas requerido para mantener la estabilidad financiera y cambiaría. Además, para satisfacer la demanda de importaciones del aparato productivo. También, principalmente fuente de los recursos del estado y de la mayoría del empleo agrícola.

Sin embargo, a partir de la década de los noventa, el funcionamiento global de la economía dejó de estar subordinado al comportamiento del sector agroexportador. Esto se evidencia en lo siguiente:

    El factor decisivo de la evolución macroeconómica del país son las remesas que envían los compatriotas residentes principalmente en Estados Unidos. En los años 92/94 las remesas representaron más del 100% de las exportaciones, y más del 10% del PIB.

    Los ingresos procedentes del sector agroexportador han sido desplazados a un segundo plano por el ahorro externo y las remesas;

    Las características de la economía se han traducido en una mayor resistencia de la misma a las condiciones comerciales internacionales, y ha permitido realizar una mejor planificación del flujo de divisas y, por tanto, del desempeño económico del país.

    El sector ha dejado de ser la principal fuente de financiamiento del estado. Por dos razones: 1) los impuestos en concepto de exportaciones han desaparecido; 2) los impuestos indirectos (IVA y aranceles) son la principal fuente de ingresos públicos. De modo que la vulnerabilidad de las finanzas públicas se ha reducido.

    Han aparecido nuevos agentes económicos y sociales, como el sector cooperativo. Éste, en los años 88/89 controlaba el 38.7% de la producción nacional de cultivos de exportación.

Todos estos cambios posibilitan implementar una estrategia de desarrollo basada en la inversión en recursos humanos, en el contexto de un sistema político con más componentes democráticos, más abierto y participativo.

El mapa territorial y la topografía poblacional se han reconfigurado, pues la mayoría de la población salvadoreña se desarraigó y reasentó, precisamente por tres razones fundamentales: La guerra con Honduras(1969); el proceso de industrialización y el conflicto civil de los 80's. Con este desarraigo y reasentamiento se transformó el perfil demográfico y la localización poblacional.

El área metropolitana de San Salvador fue el lugar privilegiado de esa migración interna. El espacio urbano tradicional fue sobrepasado en sus límites y transformado en sus tendencias de desarrollo. El proceso de migración intensiva hacia las áreas urbanas configuró el entorno de las principales ciudades como Soyapango, Ilopango, Santa Tecla, Mejicanos, etc. Se desarrollaron difusos y enredados cinturones de viviendas sin servicios públicos. Además, los sencillos caseríos y cantones se transformaron en grandes asentamientos urbanos sin reconocimiento formal, como el caso de Lourdes, Colón, La Libertad.

La migración externa transformó las tasas demográficas: cambió morfología tradicional de la pirámide poblacional, especialmente en la base misma (población de 0 a 10 años); provocó una marcada disminución de la tasa de crecimiento. Esto ha sido positivo, por la falta de territorio y por la escasa disponibilidad de recursos naturales.

La relación de la sociedad salvadoreña con su territorio se ha transformando. Se evidencia: en los cambios en la estructura demográfica; en la distribución de la población en el espacio territorial; en la desaparición del algodón; en la reconfiguración de los paisajes económicos y el aparato productivo (la antigua regionalización económica (norte-sur-centro) ha dado paso a una nueva geografía económica (región central y sur-occidental); la dinámica y naturaleza del deterioro ambiental se ha transformado como efecto de lo anterior, deforestación y erosión se combinan con contaminación de las aguas superficiales; con la sustancial disminución de la capacidad de recarga de los mantos acuíferos, por la masiva lotificación y construcción de vivienda.

Inicio de una reconversión del periodismo, la renovación profesional

Sin duda, estas transformaciones en el contexto social y político han cobrado gran relevancia en la producción social de la comunicación pública. A pesar de que la práctica periodística tiene muchísimas limitaciones, ataduras y fantasmas, se puede afirmar que ha cambiado cualitativamente. Se patentizan rasgos novedosos, al grado de mostrar una clara tendencia a la profesionalización.

Sin pretender agotar el tema, se mencionan algunos elementos donde se expresa el cambio en la comunicación pública, especialmente en el periodismo:

Mayor libertad de información. La censura política, expresión del autoritarismo de los regímenes militaristas, realizada por medio de estructuras de poder permanentes, especializadas en el espionaje y en la presión psicológica en contra de periodistas, en contra de los periodistas, se ha debilitado sustancialmente. Significa que el estado, específicamente las instancias militares y policiales, ya no tienen la capacidad ni el espacio para funcionar a plenitud como en la guerra, obviamente como resultado del desmontaje del autoritarismo.


En términos generales, el discurso político que se expresa a través de los espacios informativos de los medios, tiene diversos rostros. Los medios informativos, cualquiera que sea su ideología, tiene las posibilidades, goza de las posibilidades de consultar fuentes informativas, convocarlas a programas de debate y comentar críticamente las acciones políticas de los partidos. Incluso se dan el lujo de cometer muchos errores en el manejo de la información, por ejemplo, hacer pública declaraciones de fuentes compulsivas y mal intencionadas, sin contar con los datos probatorios de la verosimilitud o certeza de lo que se declara.

Es cierto, se excluyen algunas versiones, especialmente en la televisión, en donde hay canales que han tomado en los últimos años posiciones firmes sobre hechos determinados en favor del partido oficial, y otro; en favor de la izquierda. En esa competencia de tira y encoge, cada uno de ellos se especializa en entrevistar a líderes políticos a fines al oficialismo o a la oposición, lo cual supone evidentemente en la exclusión del adversario.

Pero el sistema informativo nacional sustancialmente no es totalmente excluyente. En el espacio mediático caben la mayoría de versiones políticas sobre diferentes tópicos y las posiciones de más variadas de organizaciones sociales y políticas. Como dije caben todas las versiones, aún las más descabelladas sin datos probatorios que sostengan la denuncia o la declaración.

Ilustra al respecto el siguiente hecho recientemente: La captura del terrorista Posada Carriles en Panamá y sobre la riña entre los presidentes Francisco Flores y Fidel Castro, en el marco de la reunión de presidentes latinoamericanos en dicha ciudad. La Tele Corporación Salvadoreña a través del Canal 4 hizo una apología de la interpelación hecha por Francisco Flores al presidente cubano, cuando éste denunció que el gobierno salvadoreño no había hecho absolutamente nada, aun cuando Cuba presentó pruebas y reclamos de que Posada Carriles estuvo en El Salvador, protegido por funcionarios públicos de la Administración Calderón Sol. El canal hizo ver el hecho como "La defensa de El Salvador" o como "El heroísmo del presidente Flores", en sendas ediciones.

Sobre el mismo tema, Canal 12 fue más allá: Además de divulgar muy cautelosamente la versión oficial, difundió la versión de canales internacionales como Univisión, TV Azteca y CNN; el mismo Mauricio Funes entrevistó en exclusiva al presidente cubano, en donde éste dio completamente la postura de su gobierno sobre las acciones terroristas de Posada Carriles y la relación de este con el gobierno salvadoreño, durante la Administración Sol, con ex funcionarios concretos.

A pesar de la competencia comunicacional e ideológica de ambos proyectos informativos, que expresa la circulación de discurso diferentes en el espacio de los medios, lo cual resulta provechoso para la democracia política e informativa, no deja de molestar que a ratos la estrategia informativa de sectores vinculados al gobierno actual se salgan del cauce democrático y revivan prácticas de la guerra psicológica de la época de la guerra fría. Durante los meses de enero y febrero de 2000 hicieron circular en la web una dirección (http://www.canaldoce.com), un sitio con contenido pornográfico, con una clara actitud de provocación al medio. La dirección exacta del Canal 12 es http://www.canaldoce.com.sv.

Medios con opciones políticas diferentes: A diferencia de la guerra donde establecer un medio de comunicación era un sueño y un riesgo, precisamente por lo intolerante de la situación política del país, a partir de los Acuerdo de Paz caben en el espacio mediático instituciones de diverso ideologías. A juzgar por reiteración de los personajes aparecidos en los programas noticiosos o de debate, por el tipo de agenda temática del acontecer que construyen muchos medios, se pueden inferir su posición político ideológica.

Por ejemplo encontramos medios:

Existe mayor libertad para la investigación periodística y para el periodismo de investigación. Es cierto que algunas instituciones públicas, como los diputados o los partidos políticos en muchos casos bloquean la circulación de la información periodística, o en otros, promueven las limitaciones al acceso a la información de interés para la población. Por ejemplo, recientemente se dio un atropello en contra de una periodista del Noticiero Hechos, de Canal 12, con la clara intención de impedirle el acercamiento a la fuente informativa. Terminada una conferencia informativa dada por el presidente de la República en la Feria Internacional sobre los eventos después del terremoto y la ayuda de gobiernos amigos, una empleada de la secretaría de comunicación de la presidencia por poco arremete contra la periodista Milagro Vallecillos, cuando ésta intentaba entrevistar a otros funcionarios del Comité de Emergencia Nacional sobre algunos hechos relacionados con el cuestionamiento de algunos sectores de oposición sobre destino de la ayuda internacional para los damnificados.

Esta actitud prepotente de algunos funcionarios de gobierno o empleados de los mismos es una clara herencia del pasado. Se trata de contravenciones a las normas en el trato a los periodistas, por fuentes informativas reticentes. Además, se trata de una muestra del trato poco profesional en estos gabinetes de comunicación: En lugar de afrontar sinceramente los hechos, por adversos que sean, y declararlos ante los periodistas para que sean conocidos públicamente, utilizan la intimidación y el atropello para no ofrecer información, que consideran puede dañarles la imagen pública.

Búsqueda de una mejor relación entre fuentes y periodistas. Por exigencias de esa apertura política, las instituciones políticas se disputan el espacio de los medios, compiten por él, se esfuerzan porque aparezcan sus versiones o informes sobre sus acciones, precisamente porque su supervivencia, su negocio, se encuentra en el espacio público. Saben perfectamente que su funcionamiento se rige por el siguiente principio: Mientras mayor es su permanencia en el espacio público, mayor es el reconocimiento institucional o social que tendrá. Consecuentemente, mientras mayor es el reconocimiento institucional o social que tenga, mayor es la garantía de subsistencia en el sistema político. La hipótesis contraria es el fracaso. En este marco se da la "sociedad del espectáculo", por eso los políticos modernos se convierten en "mercaderes" de su imagen, espectacularizan su actuación, al grado de parecer ridícula algunas veces. Por eso, es una obligación para los políticos o funcionarios públicos ser más asequibles a la interpelación de los periodistas.

En esta dirección, últimamente en nuestro país las instituciones como el Consejo Nacional de la Judicatura y la Academia de Seguridad Pública se han mostrado preocupadas por mejorar sus sistemas de comunicación, que las ha llevado a diagnosticar su forma de hacerla, la intención de gerenciar proyectos de comunicación social y evaluarlos, en el marco de su específica función dentro de la sociedad. Por supuesto, esto contempla la mejora en el trato a los periodistas.

Espacios para otros temas. Antes de los Acuerdos de Paz, muchos tópicos de la actualidad estaban vedados, prohibidos, como la corrupción financiera gubernamental, el terrorismo, "el tráfico de influencias", el narcotráfico, los atentados públicos o privados contra el medio ambiente, los delitos contra los derechos humanos, los secuestros, las prepotencias de los funcionarios públicos, sus triquiñuelas, sus patologías conductuales, etc.

Valga reconocer el esfuerzo que han hecho los periódicos al crear una serie de revistas, en donde cada una de ellas se especializa en un tema. Así a partir de los Acuerdos de Paz han aparecido, entre otras, las siguientes: Ambientes, Vértice, Revista, Ella, Sport, Enfoques, Informática, Lunes Deportivos, Motor, People, Dominical, EDH Deportes, Temas, Financiero, Planeta Alternativo.

En el ámbito de la información política, se encuentran Vértice, de El Diario de Hoy, Enfoques, de La Prensa Gráfica, y la Revista Ahora, del Grupo Impresen, que se especializan en el abordaje de temas de largo alcance, muchos de ellos sobre hechos sociales de tipo estructural, como la corrupción, secuestros, crisis en la educación, gastos injustificados en la asamblea legislativa, etc.

En radio se han creados nuevos espacios de opinión y debate en donde desfilan los diferentes líderes de opinión de los diferentes actores políticos de este país, entre los cuales se pueden citar los de Radio Corporación Salvadoreña (RCS), Radio YSUCA y Radio Sonora, entre otras.

En televisión, además de la ya famosa Entrevista al Día, del Canal 12, conducido por el periodista Mauricio Funes, han entrado al espacio público programas muy prometedores para la conformación de una opinión pública mejor informada, entre los cuales destacan: De Cerca y La Otra Cara, del Canal 33, conducidos por Luis Solórzano y por Narciso Castillo, respectivamente.

Actualmente, aún con la enfermiza insistencia de aquellos que todavía piensan que estamos en el pasado, se reconoce la existencia de un manejo más profesional de la información. Además de tratar esos temas, se los maneja con otros métodos y técnicas de investigación y presentación periodística, como es el caso de la Entrevista al día, del Canal 12, dirigido por el periodista Mauricio Funes, quien, además de la conducción rigurosa antes y durante la entrevista, en estos últimos dos años ha polemizado con funcionarios de gobierno e incluso con el mismo presidente Flores, sobre temas como la corrupción estatal, la dolarización, los secuestros, el destino de la ayuda internacional para los damnificados, entre otros. Incluso la derecha política lo ha etiquetado como "un defensor a capa y espada de la izquierda" y de "promover las posturas de la UCA sobre el acontecer nacional."

Se comprueba que el exclusivo periodismo de actualidad de corto alcance, que caracterizó a la época de la guerra, ha sido trascendido, pues la conferencia informativa y el boletín institucional no son ya los recursos únicos para abordar los acontecimientos, sino que existen otras herramientas de trabajo, como el periodismo de investigación, los comentarios y las entrevistas en profundidad.

Mayor profesionalización. No se puede negar que los medios de comunicación están condicionados por intereses económicos, políticos e ideológicos, que los modeliza tanto estructural como cotidianamente en su trabajo informativo, especialmente cuando se trata de hechos que los amenazan económicamente o cuando se trata de sacar ganancia de los errores del adversario. Esta influencia se patentiza en el tratamiento de ciertos temas como la pereza en la administración de la cosa pública, el despilfarro de los recursos del estado en comilonas y viajes, el poco éxito de la reforma educativa, los compadrazgos en las decisiones. Políticas, los títulos de los licenciados en filosofía del FMLN, los modus vivendi y operandi de los sectores sociales de oposición, los intereses de las Ong`s en la política salvadoreña, etc.

Pero no se puede obviar que, además de la acelerada modernización tecnológica de los medios más importantes del país, que los convierte en los más desarrollados de Centroamérica, se está dando una mayor profesionalización del ejercicio periodístico. Los espacios redaccionales se vuelven cada día más competentes, con la incorporación de periodistas jóvenes con formación y actualización académica, como lo ilustran Claudia Nóchez, y Yolani Romero (2001), al referirse al estado actual de la formación de los periodistas de la televisión salvadoreña. Veamos el siguiente cuadro:

Formación de los periodistas de la televisión salvadoreña en el año 2000

Esto redunda en que el trabajo periodístico ya no sólo se hace con el manejo exclusivo de la técnica del "oficio" y del "olfato", sino que se han incorporado criterios procedimientos científicos de las modernas teorías del periodismo y de la comunicación social. Los dos periódicos de mayor circulación del país, Diario de Hoy y la Prensa Gráfica, en mayor medida, y Diario el Mundo y el Co-Latino, en menor medida, están tomando posturas muy profesionales sobre temas espinosos de la realidad nacional.

Además, las jefaturas en las instancias de producción periodística ya no se asignan exclusivamente por la pertenencia a una tendencia partidaria, sino también por su capacidad profesional y académica, como ha ocurrido en el medio impreso y en la televisión.

Sin que todavía el salario de los periodistas nacionales sea el adecuado para sobrevivir en condiciones económicas tan caras, en algunos medios de comunicación escritos el monto de la remuneración mensual ha iniciado un largo proceso de modificación sustancial.

La transición democrática, inaugurada por los Acuerdos de Paz, especialmente en el espacio de los medios de comunicación, no ha concluido. A duras penas se ha iniciado. Sinceramente, esto es lo importante; el inicio de un proceso, que, paso a paso, vaya posibilitando la democracia informativa, tierra fértil para la elaboración de mejores productos periodísticos.

En este proceso de reconversiones en el ámbito de los medios informativos, satisface ver la cooperación que se está estableciendo entre las escuelas de comunicación y los medios informativos o las instituciones públicas con unidades de comunicación, en capacitaciones profesionales como las siguientes:

La Maestría en Comunicación Social patrocinada y conducida por la Asociación de Profesionales de Cataluña y las universidades Autónoma de Barcelona y la Pompeu Fabra, a partir de 1995 [con profesores de las universidades catalanas citadas y también de las de Santiago de Compostela y de La laguna].

Los diplomados en Redacción moderna para Periodistas y Comunicación Organizacional, que está ofreciendo la Universidad "Dr. José Matías Delgado" por medio de su Escuela de Ciencias de la Comunicación, a partir del año 2000. Sesenta profesionales de los medios han recibido actualización en dichas especialidades. También, los cursos de Presentación de televisión, de redacción y ortografía y producción fotográfica, implementados a principios del presente año en esta última universidad cumplen con ese noble objetivo.

Con los tres casos, en términos numéricos, se estaría proveyendo un aproximado de 100 profesionales más especializados o actualizados, en todo caso más calificados, al campo profesional; lo cual implica un importante impacto en el desarrollo de las comunicaciones nacionales.

CONSIDERACIONES FINALES: IDEAS PARA EL DESARROLLO PROFESIONAL

En términos generales, no se puede afirmar que haya una política oficial de censura institucionalizada, sino que las condiciones de distensión política permiten muchísimas posibilidades para los periodistas desde el punto de vista de más acceso a la información de las fuentes, por distintas que sean la ideología de éstas, para producir noticias tan diversas sobre la realidad nacional.

Posibilitar más cambios sustanciales en el ejercicio de la profesión periodística implica, además de que los periodistas hagan un frente común denunciado públicamente los atropellos de los funcionarios de gobierno y otras instituciones políticas, hacer uso de los recursos legales que nuestra legislación da en defensa de todo el gremio.

Ese cambio pasa por ver ineludiblemente el estado actual del periodismo desde una óptica más integral, es decir, de modo que se consideren todos los factores constituyentes del problema, menos ideologizada por supuesto y con una perspectiva pragmática. Esto significa superar la tendencia de pensar con los riñones y encarrilarse en el camino de las propuestas más efectivas y exitosas en beneficio de los profesionales de las comunicaciones.

Dificultades en las entrañas de la profesión

En este sentido, hablando estrictamente, también hay que reconocer que el estado actual del periodismo en El Salvador no depende solamente la tolerancia de los actores sociales, sino que muchas de sus limitaciones y amarres se encuentran determinados por otros factores, ubicados en dimensiones consustanciales a la práctica profesional misma, a saber:

En su responsabilidad profesional. Su dominio técnico de las herramientas para la producción y distribución de las noticias de modo profesional debe ser coherente con la acumulación científica de la teoría del periodismo moderno para el análisis coyuntural y estructural de los hechos noticioso. Sin embargo, en términos generales, en nuestro país el manejo de las técnicas fundamentales todavía no es la regla del gremio sino la excepción. Por ejemplo, actualmente los actores sociales, especialmente a través de algunas universidades, inundan con encuestas las salas de redacción y los periodistas no siempre están preparados para evaluar los méritos noticiosos.

Por estas limitantes técnicas, no se aprovechan las oportunidades políticas de informar al público noticias mejor elaboradas y más cercanas a lo que pasa en la realidad, y, consecuentemente, la práctica periodística diaria se reduce a la agenda que impone el sistema político y se restringe al modelo de discurso político que presentan los funcionarios.

En su responsabilidad de inteligencia: El apego a la verdad se constituye en el campo profesional del periodismo como una de las condiciones indispensables. Se trata de una actitud profesional que permite aproximarse a los hechos lo más objetivamente posible; aproximación donde deben de estar todos los involucrados en el hecho, y contar por supuesto con los documentos probatorios. Esta actitud es todavía frágil en nuestro país.

En buena parte, los periodistas salvadoreños, quizá por la falta de formación especializada en las universidades y por la paupérrima costumbre de lectura de libros de técnica periodística o de narrativa buena, presentan serios problema de elaboración del discurso y de análisis e interpretación de la significación de los hechos noticiables. En muchos se adolece de técnicas de análisis e interpretación de los hechos, como la inducción, la deducción, la comparación, la intuición y la abducción y las correspondientes técnicas para procesar los datos, muchos de los procedimientos de argumentación para escribir un reportaje.

En la mayoría de casos, el trabajo consiste en recoger la información y darle forma básica de noticia a los datos. La selección de la información adolece en muchas ocasiones de un proceso de ordenamiento y jerarquización y significación seria de los datos relevantes. Así, en el mejor de los casos, se limitan a reproducir de una u otra forma la información tal cual lo ha proporcionado la fuente; en el peor de los casos diseñan discursos noticiosos incoherentes y poco cohesionados en donde lo que más abunda son citas insustanciales de la fuente compulsiva. En ambos casos, se percibe una falta de racionalidad a la hora de construir el hecho noticioso.

En su responsabilidad social. El periodismo esencialmente es un servicio a la comunidad. Todo su trabajo consiste en servir de mediadores entre el acontecer histórico social y los diversos sectores de la población, con acciones profesionales que fiscalizan y arbitran el funcionamiento del sistema y evalúan el desempeño de los actores sociales y políticos, con la finalidad de que la democracia se desarrolle y se potencie.

En este sentido están ayudando a la población a mantenerse informada, a orientarse y en alguna medida a tomar una actitud, persona o colectiva, respecto de los acontecimientos Aquí, como en resto de Centroamérica, los medios, es cierto que informan a la población sobre lo que más o menos hacen en la Asamblea Legislativa, en los partidos políticos y en los ministerios públicos. El mayor volumen de las noticias se reducen a esos contenidos de índole político-partidista; sólo cuando es parte de la agenda de los políticos abordan asuntos como el aumento en los servicios públicos como la energía eléctrica, en el agua potable, la educación, el medio ambiente, la situación de los compatriotas ilegales en EEUU, la mediocridad en el fútbol nacional, la cultura de los jóvenes, etc. Los modos de vivir, de ser, de pensar y de sentir de la población son noticias quiméricas en nuestros medios informativos. En gran medida, entonces, la responsabilidad social del periodismo en El Salvador se reduce generalmente al servicio al sistema político, especialmente a los partidos políticos.

En su responsabilidad personal: El apego a la ética. Esto implica un comportamiento individual honesto y autónomo en su práctica profesional diaria. Esto es una condición para guardar distancia de las no tan buenas intenciones de las fuentes compulsivas, que permitan hacer un trabajo más objetivo, de cara a las expectativas de la población.

En el ámbito de las relaciones individuales de los periodistas, en sus prácticas diarias tanto en el medio de comunicación para el que trabajan como en los espacios de las fuentes informativas, la labor informativa de muchos colegas puede juzgarse, en términos generales, como una serie de actitudes que riñen con la actitud de un periodismo independiente y profesional. Se percibe todavía que en la producción de la noticia se concretan compromisos políticos y económicos, o en otros casos despliegan en su hacer una serie de odios personales, que se sobreponen al interés de la población de saber la verdad de lo que ocurre. Esto se ve con mayor énfasis en el periodismo deportivo y en de contenido político, en donde las amistades, los compadrazgos y las dependencias políticas siguen esclavizando el trabajo de los informadores.

En este sentido, por cumplir con los compromisos adquiridos, sale sobrando el derecho de ser informada correctamente la población y no importa el respeto a las leyes del país y no interesa mucho menos el honor y la buena imagen de las personas.

Requerimientos para aprovechar posibilidades políticas

Para aprovechar esas posibilidades y consolidar un periodismo más responsable técnica, social y moralmente faltaría que cumplir, entre otros, los requerimientos siguientes:

    Que los propietarios de los medios de comunicación asuman un estilo periodístico de corte investigativo como una modalidad necesaria para el desarrollo del país y como una posibilidad de obtener más ganancias al ofrecer algo novedoso, verosímil y útil para la población.

    Que en las escuelas de comunicación o periodismo se instauren planes de estudios más especializados en cualquiera de las áreas del campo profesional, con fuertes componentes de técnicas periodísticas, de metodología de investigación y de conocimientos de las ciencias del hombre, como una forma de adecuación de las políticas educativas a las dinámicas circunstancias históricas del país;

    Que la clase política cambie de actitud con relación al trabajo de los medios informativos, en la que se reconozca su independencia e importancia y dejar de verlo como el espejito donde quieren verse como los paladines de la democracia; con comportamientos cotidianos caracterizados por la prepotencia y la malcriadeza en contra de los periodistas. Esto implica que deben reconocer la función social de los medios informativos, la utilidad de un periodismo más profesional y crítico y la necesidad de que sin los informadores la administración pública y el quehacer político no pueden funcionar adecuadamente. Por ello, las instituciones cualquiera que sea deben establecer relaciones cordiales y profesionales con los medios informativos.

    Que el gremio de periodistas se consolide como un gremio sólido, lo cual supone reconocerse como tal, con intereses y aspiraciones en la sociedad, y asumir posiciones que reivindiquen su situación de letargo actual, y se proyecte desde dentro un cambio en los ámbitos político, social, económico, humano y técnico.

    Que el sistema de justicia propicie una normativa jurídica y política que posibilite el acceso a la información y a las condiciones socioeconómicas dignas de un profesional del periodismo para pueda subsistir humanamente y le permita realizar un trabajo crítico y propositivo en su función fiscalizadora y mediadora en la sociedad.

    Que los periodistas asuman y reproduzcan en su trabajo profesional el respeto por la normativa jurídica del país y por los derechos humanos de todos y cada uno de los salvadoreños.

      FUENTES CONSULTADAS

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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Cantarero, Mario Alfredo (2001): Periodismo salvadoreño: de la intolerancia política a las posibilidades informativas. Revista Latina de Comunicación Social, 44. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/2001/latina44septiembre/4406cantarero.htm