Revista Latina Revista Latina de Comunicación Social 54 – marzo de 2003

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 6 º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54

 

Descripción de la estructura funcional del gabinete de prensa político en los entornos informativos locales 

Lic. Concha Mateos Martín ©
Doctoranda en Ciencias de la Información - Universidad de La Laguna (Tenerife, España)
Experta universitaria en gestión y comunicación política (UCM)
Equipo Latina de Comunicación Social (La Laguna, Tenerife) – Jefe de Informativos de Canal 8 de TV Tenerife
cmateos@ull.es 

La prensa independiente no está en expansión. Las publicaciones comerciales no crecen. Cada día aparecen boletines informativos nuevos, temáticos, especializados, generalmente vinculados a instituciones o entidades privadas o públicas, pero distribuidos gratuitamente, en circuitos no comerciales, entre asociados, afiliados, clientes de una firma. Aumentan los órganos oficiales de expresión, pero no las publicaciones independientes. Lo cual significa que aumenta el volumen de periodismo pagado antes de ser escrito, no después, como era el caso de los periódicos o revistas de venta al número. 

Aunque a este argumento se le podría oponer otro que en parte lo desmontaría: lo determinante no es si se paga lo escrito antes o después de ser escrito, sino hasta qué punto el pago dicta o no dicta el contenido y el enfoque de lo escrito.  

En cualquier caso, tal interrogación en forma de paradoja, a pesar de que resulta altamente provocadora, no constituye el tema de nuestro diserto, así que la dejaremos ahí extendida en el zaguán de nuestra reflexión y pasaremos a enfocar el pivote de este artículo: cómo se configura la dinámica informativa del periodismo de encargo pagado por una fuente política, sindical o institucional para operar en un entorno local.  

Los puestos de trabajo para periodistas de encargo, encargados de la información dentro de una entidad o una empresa, están aumentando. Aumentando en número y haciendo aumentar también la media salarial de una profesión que se mueve en la gama baja de los niveles de remuneración de los trabajadores con estudios superiores. 

En España, en el año 2003, los redactores de diarios locales y regionales se mueven en un margen salarial en torno a los 1.000 y 1.100 euros, cuando se trata de las publicaciones líderes en la región; las de segunda y tercera, lógicamente se colocan en salarios más bajas. Las radios y televisiones locales incluso mantienen medias salariales por debajo de los 1.000 euros entre la plantilla de redactores. Sin embargo, los gabinetes de prensa de órganos de gobierno, partidos, sindicatos, fundaciones, universidades, organizaciones empresariales, instituciones culturales, etc., pagan sueldos que en los peores casos se igualan a los mejores casos de los medios de información.  

Por tanto, los gabinetes de prensa están creando empleo y un empleo más deseable económicamente para los empleados que el de las redacciones de medios, por lo que podemos inferir que el sector en expansión para las oportunidades laborales de los periodistas son los gabinetes de prensa; ése es el sector que está creando empleo periodístico con mayor densidad, intensidad y atractivo.  

Pero nuestros alevines periodistas precisamente salen de las facultades más dotados para el tipo de periodismo que actualmente está en regresión, que para el tipo de periodismo que está en expansión. 

Este breve bosquejo pretende servir de guía teórica y estructura argumental (incluso de venta ante los patronos contratadores de periodistas para sus gabinetes de prensa nacientes) para todos aquellos nuevos profesionales que empiecen a buscarse la vida laboral como responsables de relaciones informativas de un partido político, una fundación, un sindicato, una institución, una oenegé o cualquier asociación de carácter socio-político que trabaje en entornos informativos de ámbito local. 

Un periodista ha de tener muy claro el marco teórico del desarrollo de su trabajo. 

Y si lo tiene sabrá con claridad y con rapidez cómo se ha de contestar a agresiones de este tipo: 

  • -          Pero, tú no eres un periodista, tú eres un oficinista, un político, un sindicalista o un asociado más...

  • -          Pero, tú habrás tenido que tragar mucho, ¿no?

  • -          Pero, tú pensarás como ellos y creerás lo que ellos defienden, ¿no? Porque, si no, no podrías escribir lo que ellos quieren... 

Y cosas por el estilo. 

Un trabajo profesional con información es un trabajo profesional como todos los trabajos: se hace bien o mal, dependiendo de lo listo que uno o una es y de lo que sabe y ha aprendido. 

Al término de este texto, el lector deberá preguntarse si ha encontrado argumentos para defender el trabajo profesional de los gabinetes de prensa. Según la intención de la autora, el texto le debería aportar argumentos sólidos para discriminar conceptualmente los rasgos del trabajo de un gabinete de prensa político en el ámbito local. Y también debería trazar con nitidez (evidenciar, sacar a la vista) el entramado cotidiano de las tareas que caracterizan al gabinete de prensa que no es meramente un oficinista seducido por un sueldo.  

Los gabinetes de prensa suelen tener mejor salario y mejor horario y calendario de vacaciones que los redactores de televisión local, prensa local radio local y agencias locales, como ya hemos dicho. Pero no les pagan más por ser más dóciles o más manejables. Un gabinete de prensa profesional trabaja por producir información desde el lado de las fuentes, pero información. Y no importa de qué lado de las fuentes estás trabajando, importa si lo que haces es información o no lo es. 

Por qué y para qué un gabinete

Poner en marcha un gabinete de prensa dentro de la Cosa (vamos a entender Cosa como sinónimo de partido, sindicato, fundación, etc.) significa introducir en el trabajo de la Cosa un factor profesional especializado para gestionar las relaciones informativas. Y hay tres razones básicas que aconsejan y obligan a introducir un trabajo profesional en las relaciones informativas de esa cualquier Cosa: 

  • 1.      La Cosa tiene el derecho y la obligación de mantener un papel relevante en el espacio de la opinión pública. Sus fines sociales, políticos, sindicales, de interés público, exigen que la Cosa haga presente su voz y aporte su visión a todos los debates socioeconómicos que preocupan a los trabajadores, a los votantes, a los contribuyentes y a los ciudadanos en general. Además, los medios de comunicación tienen la obligación de transmitir a la opinión pública contenidos informativos plurales y contrastados para que los ciudadanos puedan valorar la calidad de sus representantes políticos. Y la Cosa forma parte de esa pluralidad que los medios deben transmitir, así es que forma parte de los actores informativos que deben comparecer ante los periodistas. Este derecho y este deber se cumplirán mejor cuanto mejor se adapte la tarea informativa de la Cosa a los modelos, géneros, estilos y rutinas de los medios de comunicación. Por eso, es preciso que sea un profesional de los medios quien desarrolle la actividad informativa de la Cosa–institución. Hay obligación de estar en los medios y por ello es necesario un profesional de los medios.  

  • 2.      Cada día se hace más denso el espacio público. Cada día son más los aspirantes a intervenir en la construcción de la opinión pública. Pero cada día los medios simplifican más sus fórmulas de selección de contenidos (abrumados por la presión del caudal informativo). Y en ese filtro muere gran parte de los mensajes que los agentes sociales y entidades públicas emiten. Al final de la aventura informativa sólo triunfan mediáticamente los mensajes del poder económico que soporta los medios, los mensajes del poder ejecutivo institucional y los mensajes de los gestores de información más especializados y mejor relacionados en los medios. Por eso, porque hay que superar dificultades informativas y resistencias nuevas, se hace necesario el trabajo nuevo, de nuevos profesionales especializados. La sección regional de una agencia de noticias puede emitir al día entre 30 y 40 despachos o noticias. Un informativo de una televisión local se mueve entre 12 y 20 noticias. En un informativo de radio local se superan raramente las 15 noticias. En una ciudad de entre 120.000 y 200.000 habitantes se generan al día fácilmente entre 10 y 13 ruedas de prensa entre las 10 y las 14 horas; otras tantas actividades públicas organizadas, es decir con hora y convocatoria, más al menos otros tantos comunicados de prensa y otros tantos actos de gestión públicas no abiertos al público pero de interés público. A todo lo cual hay que sumar los deportes, los tribunales, los sucesos, los boletines oficiales... Todo un arbolado de competidores en interés (o facilidad) informativo. 

  • 3.      El grado de evolución de una organización social, el índice de flexibilidad adaptativa al entorno siempre cambiante, es una muestra de la capacidad que una organización tiene para crecer y para asumir responsabilidades nuevas. La Cosa (cuando es un partido histórico o con solera, un sindicato, una institución empresarial o profesional consolidada) tiene un papel social importante que cumplir y una trayectoria histórica valiosa que defender, es una entidad paradigmática de compaginación de respeto por lo heredado y de afán de superación. Por ello, es indudable, que en la era de la información la Cosa ha de responder a los nuevos retos comunicativos y adaptar su trabajo de comunicación a las dinámicas que impone la sociedad del siglo XXI. 

Estas tres razones invitan a plantear las relaciones informativas de ese partido, sindicato local, institución... desde la perspectiva profesional de un periodista que pueda aportar a la organización un capital profesional técnico especializado.  

De forma resumida podemos concluir que las tres razones son: 

  • 1.      Hay que estar en los medios.

  • 2.      Cada vez hay más personas o entidades que quieren estar en los medios y el filtro (la competencia) se hace más difícil.

  • 3.      Y es necesario mantener un ritmo constante de innovación y adaptación de la organización al entorno histórico presente. 

Estas razones que sostienen la necesidad de poner en marcha un gabinete de prensa o de comunicación determinan, a su vez, los fines que tal gabinete debe perseguir, es decir los porqués nos marcan los para qué. El gabinete de prensa del que estamos hablando ha de servir: 

  • 1.      Para que vehicule, promueva, gestione y facilite la presencia de la Cosa en la agenda de los medios informativos.

  • 2.      Para que aplique a los mensajes informativos estrategias propias de los medios de comunicación, de forma que se superen mejor los filtros que los medios aplican a la hora de seleccionar la información que publican.

  • 3.      Para contribuir a la permanente adaptación y renovación de fórmulas que cualquier Cosa debe procurar mantener frente a los cambios generados por la evolución de las formas sociales cono el paso del tiempo.  

Sabiendo que para eso queremos un gabinete de prensa, resulta sencillo desprender o deducir las características que deben acompañar a la persona que lo gestione –hablamos de un supuesto en el que se contempla sólo a una persona para gestionar las relaciones informativas–. Y hablamos de ese supuesto porque así plantean las organizaciones inicialmente su demanda.  

Descripción 

Interesa que el periodista que afronte el diseño y la constitución de este gabinete de prensa se acerque o se adapte lo más posible al siguiente perfil:  

  • -          FORMACIÓN. Que cuente con una formación universitaria especializada en Ciencias de la Información o de la Comunicación.  

  • -          CONOCIMIENTO PRÁCTICO. Que se encuentre trabajando o haya trabajado recientemente en el entorno informativo en el que se inscribe la Cosa, para que esté garantizado el conocimiento expreso de las rutinas, las personas, las flaquezas, las fortalezas, las preferencias, las fórmulas y los modos de trabajar de los periodistas y los directivos del escenario comunicativo en el que va a tener que intervenir. Si por alguna otra vía (estudio, investigación, otros trabajos no periodísticos...) hubiera accedido a tal conocimiento, no resultaría exigible una experiencia laboral previa como periodista en la zona. 

  • -          RELACIONES. Que mantenga buenas relaciones con el entorno informativo (medios, directivos, otros periodistas). Y que pueda aportar ese capital técnico externo a la actividad informativa interna de la organización. En otras palabras, los medios recibirán mejor como nexo del sindicato a un hijo de los medios que se incorpora a la tarea comunicativa de la entidad que a un hijo de la Cosa, que tras haber desempeñado otras tareas dentro de la organización fuese propuesto de pronto para ofrecerse a los medios como facilitador-nexo-aliado. Esta solución --de confianza-- la han tratado de tomar muchos sindicatos, partidos y otras organizaciones, porque les resulta cómodo fiarse de "uno de lo suyos" para que "filtre" a los medios; les da confianza evitar meter a alguien nuevo en el espacio próximo de toma de decisiones y conflictos internos de la Cosa. Sin embargo, no resulta tan eficaz visto desde la perspectiva de los medios. La receptividad de los medios es mayor cuando el puente se extiende desde los medios hacia un sindicato, por ejemplo, que cuando lo hace desde tal sindicato hacia los medios. En el primer caso se trataría de un puente mediático, se entendería que la Cosa ha puesto, ha tomado un puente de los medios; y en el segundo caso los medios lo verían como un truco sindical. 

  • -          GARANTÍA. Aquí vamos a añadir tres rasgos que, aún no siendo imprescindibles, consolidan el perfil de un candidato a jefe de prensa de organización local:  

  • ·        Que haya trabajado en más de un medio informativo distinto y, por tanto, que conozca los códigos de género con que hay que dirigirse a cada uno de ellos.

  • ·        Que cuente con la suficiente popularidad entre los medios regionales para que se aprecie su profesionalidad.

  • ·        Que no haya trabajado antes como gabinete de prensa de ninguna otra entidad en el mismo territorio. O, al menos, no inmediatamente antes. El hecho de que proceda directamente de la profesión informativa desde el lado de los medios y no desde el lado de los gabinetes (las fuentes) garantiza mayor credibilidad.  

FUNCIONES

El gabinete de prensa habrá de cuidar básicamente de tres aspectos de las relaciones informativas que la Cosa debe realizar con criterio y estilo periodísticos:  

  • 1.      Seguimiento, análisis y control diario del tratamiento informativo hace de la imagen, del discurso y de la actividad de la organización. Esta tarea ha de hacerse de forma comparada y global. No se trata sólo de ver cuánto sale en los medios, cuánto ocupa lo que el sindicato hizo ayer, sino de ver cuánto ocupa lo que hicieron otros, y comparativamente analizar qué trato periodístico dan al sindicato, partido, institución... Esta tarea resulta vital a la hora de presionar, dialogar, negociar, denunciar o agradecer a los medios la calidad --o la falta de calidad-- que aplican a las informaciones en las que la Cosa se vea reflejada. No olvidemos que en un sistema democrático los medios informativos tienen la obligación de reflejar la pluralidad sociopolítica porque los ciudadanos tienen derecho a conocerla para poder ejercer mejor sus derechos políticos electorales y de participación. Los medios vigilan a la sociedad y la sociedad debe vigilar a los medios (y sacarles los colores y refrescarles la memoria de sus obligaciones constitucionales cuando haga falta). 

  • 2.      El gabinete debe también cuidar todas las acciones informativas que el sindicato, partido o institución emita o realice, dotándolas de los ingredientes que pueden convertirlas en noticia dentro de los sumarios mediáticos de cada jordana.  

  • 3.      EL gabinete, por último, debe mantener engrasada la agenda informativa de la Cosa. Es decir, intervenir en la confección, diseño y programación de actividades: cuándo hacer qué, cómo llamarlo, cómo dosificar los actos, cómo ordenarlos en el tiempo, cómo espaciarlos.  

TAREAS

De cada uno de los tres puntos anteriores se desprende cuáles son, por tanto, las tareas concretas que debe llevar a cabo el gabinete de prensa en la labor de día a día:  

  • ·        Del punto uno se deduce que el periodista debe analizar a diario los medios regionales, seleccionar contenidos para el archivo, seguir los resultados de la actividad informativa de la entidad (cómo tratan la nota del día anterior, la rueda, el acto, la entrevista, etc.). También el periodista debe contactar con ellos frecuentemente para hacerles llegar las críticas por falta de rigor o pluralidad; plantearles las exigencias oportunas de corrección o compensación; demandarles aclaraciones o explicaciones cuando hayan ofrecido tratamientos indebidos de los asuntos de la entidad; agradecerles –de forma no explícita o directa– los tratamientos que sean adecuados; y en general procurar mantener una atención continuada del trabajo que hacen los medios para despertar en ellos el prurito y la conciencia de que no da igual cómo traten al sindicato, partido o institución, porque la entidad tiene a alguien que entiende que hay estafas informativas que no se pueden cometer. (Éste es uno de los asuntos en los que se aprecia notablemente la importancia y la diferencia que existe entre la entidad que tiene al frente de su gabinete a un periodista salido de los medios o a un periodista-oficinista salido, como bien se deduce, de la oficina, sin haber pasado nunca por los medios).

  • ·        Del punto dos se derivan las siguientes tareas: el periodista debe dar forma profesional a las notas, comunicados, ruedas, declaraciones y documentos o actos informativos que el ente emita. Esta labor implica un trabajo de escritura y composición que en ocasiones también incluye a la forma de hablar de los portavoces políticos. El relevo nominal de protagonistas dentro de las organizaciones a veces queda anulado, invisivilizado, debido a que el estilo del discurso sigue sin darse por enterado de que la televisión se puso en marcha e invadió los hogares a mitad del siglo pasado; la radio 30 años antes y el periódico un siglo antes. En el siglo XXI, el discurso sindical, político, reivindicativo, crítico, no puede seguir estando dirigido a un tipo de público que murió hace cien años. El jefe de prensa y comunicación debe inculcar que las intervenciones ante los medios (ruedas, entrevistas, discursos) duren lo que los medios necesitan, no se confundan con mítines o conferencias académicas, y por eso han de ser breves, concisas y atractivas. El periodista debe enseñar a los portavoces a dar "cortes", es decir, hablar en explicaciones de 40 segundos, que es la duración de los tramos que los medios audiovisuales toman para confeccionar sus noticias. Hay que responder a entrevistas dando titulares, repitiendo la idea que queremos que se destaque, tratando de grabar en la atención de los que escuchan –los periodistas– eso que quisiéramos que resaltasen luego al redactar sus noticias. Y hay que procurar no dar más información de la que cabe en una noticia, no abrir demasiado el catálogo de opciones, para evitar que el redactor pueda elegir cortar lo que no desea la institución que corte. El que dice y da al periodista lo justo y no más evita que el periodista tenga que cortar luego algo.

  • ·        Del punto tres se deriva una actividad de trastienda que depende del talante periodístico y de relaciones públicas que tenga el periodista que asuma el gabinete de prensa. Aquí entran las rondas de comidas concertadas con medios informativos, preferentemente con jefes de sección, de redacción o directores. Se trata de encuentros en los que es conveniente mantener un orden del día –calculado, aunque no expreso– de lo que se les va a recriminar, lo que se les va a halagar y lo que se les va a pedir. A estos actos sociales resulta rentable llevar preparada una primicia o una exclusiva y dejarla caer como sin intención, porque todos los periodistas suelen mostrar debilidad por las exclusivas y desvelamientos de datos por adelantado. Una tarea clave del gabinete de prensa precisamente consiste en diseñar una dosificación de las exclusivas que mantenga atendidos a todos los medios, no sólo a los considerados más importantes por su audiencia o prestigio. 

También conviene en este campo de las relaciones públicas contactar a veces con los periodistas para sugerirles temas en los momentos de sequía informativa, pero temas que no se vinculen con la organización para la que se trabaja. Es decir, funcionar a veces como un redactor del medio o agencia a la que se trata de "conquistar" y sugerirles asuntos que hemos visto o conocido y que nos parece que son interesantes para que ellos los tomen. Ese tipo de detalles de solidaridad entre periodistas puede funcionar muy bien para que el jefe de prensa de una organización política sea percibido como un profesional más de los medios que de la organización, porque tales detalles demuestran conexión con el punto de vista de los periodistas de medios. 

Nos queda tan sólo añadir un aspecto decisivo a la configuración de funciones del gabinete de relaciones informativas: la comunicación interna. Un sindicato, partido, institución, asociación, fundación... debe seguir creando el vínculo informativo entre sus miembros que pueda generar entre todos ellos y desde todos ellos hacia la sociedad un discurso homogéneo, organizado, coherente, unívoco y armónico. Es decir, a todos los miembros del sindicato, partido, institución, asociación, fundación... hay que susurrarles informativamente una interpretación única y colectiva del contexto de actualidad, para que todos ellos sostengan de forma orquestada la visión y tesis centrales de la Cosa. La entidad debe sembrar sus planteamientos internamente para que de forma colectiva y permanente, a través de todas sus bocas, la entidad hable a la sociedad, más allá y más acá de los medios masivos, públicos y comerciales de comunicación.  

Para eso es necesario editar y distribuir el órgano oficial de información interna y elaborarlo con estilo periodístico, competente, equiparable al de cualquier medio de información convencional. 

Una vez que hemos tocado la relación del jefe de prensa con el entramado interno de la organización, vamos a dedicar un párrafo al detallar la importancia de que el jefe de prensa mantenga relaciones habituales con las piezas clave de la trama de cargos y técnicos del sindicato, partido o institución.  

Dentro de una organización social se suelen mover más informaciones de las que llegan a oídos del jefe de prensa que está vinculado de forma casi exclusiva a la cabeza directiva. El periodista que trabaja en una entidad no debe perder sus artes de oficio periodístico y por ello debe mantener una relación de permanente curiosidad y rastreo entre todos los estamentos, áreas, departamentos y secciones de la Cosa. Con un repaso periódico de los portavoces de cada una de esas áreas, el jefe de prensa logrará un control informativo de la entidad que le facilitará toda la tarea: le dará ideas para sacar comunicados, para generar actos informativos, para proponer entrevistas en los distintos medios, para enviar a algún portavoz de la Cosa a programas de tertulias o debates. También el contacto, frecuente y periódico, con el personal y los técnicos le facilitará conocimientos especializados que enriquecerán el contenido informativo de sus trabajos. Se trata, en definitiva, de que el periodista se comporte con las personas de la organización para la que trabaja como si no les conociera de siempre y como si fuera un periodista que llega de un medio y tiene la oportunidad de hacer una entrevista con detenimiento a alguien. El periodista dentro de la Cosa debe seguir trabajando como si fuera de fuera de la Cosa. 

JORNADA TIPO

Vamos a prefigurar el desarrollo de una jornada cualquiera de trabajo de un periodista en su oficina de una organización local. 

Las primeras horas de la mañana son de toma de posición: qué han anunciado las radios en los primeros informativos, qué previsiones tienen para el día las agencias, qué cuentan las televisiones en sus ediciones de mañana y qué han escrito los periódicos. 

Este seguimiento inicial puede ser el detonante de toda la actividad a lo largo del día, porque tal vez haya que reaccionar a algo que han dicho otras entidades, quizá haya que suspender algo previsto por la entidad para la que se trabaja porque las previsiones informativas de la jornada no auguran que se pueda tener éxito, dado por ejemplo que se presentan temas con mucho protagonismo que nos van a hacer demasiada competencia, o que quizá un suceso ha acaparado la atención del día o exige hablar de otro asuntos, es decir, trastoca la agenda de los medios. 

También el seguimiento inicial de los medios puede que nos invite a ponernos en contacto con alguno de ellos para ofrecerle reacciones de alguno de nuestros portavoces respecto a algún tema o a exigirle aclaraciones, compensaciones o rectificaciones de alguna información que ha sacado y en la que se ha alterado algo dicho o difundido por nuestra Cosa. 

También puede ser que algún tema sacado por algún medio nos aconseje que preparemos para los próximos días una rueda de prensa o un comunicado. 

Todo ese tipo de reacciones hay que tomarlas a primera hora del día, para poder trabajar con tiempo en la resolución. 

Pasado el seguimiento inicial viene una fase de diseño del corto plazo: qué se va a emitir en el día o, incluso, en la mañana. 

Después viene un tramo de ejecución, de hacer lo que se va a emitir en ese día: entrevista en algún medio, redacción y envío de notas, realización de las ruedas de prensa previstas. 

Tras la actividad de informar se inicia nuevamente un periodo de seguimiento, que dependerá de las horas de programación informativa de las emisoras de radio y televisión locales. 

En las últimas horas de la primera parte del día encajan mejor los encuentros del jefe de prensa con el personal y los técnicos para preparar temas.  

Por último se abre el momento de enviar las agendas de actividades, convocatorias o agendas de líderes para la jornada siguiente.         

Como vemos, la actividad cotidiana del trabajo periodístico en el interior de una organización social o política sigue la misma pauta que la actividad periodística en cualquier medio informativo: estar al tanto, observar, averiguar, entrevistar, confeccionar y emitir. Eso es lo que debe hacer un redactor de un periódico o de una emisora, sea de radio o de televisión para elaborar su información. Eso es también lo que debe hacer el periodista de una Cosa, aunque el texto final del reportaje o nota no lo firme él y aunque además tenga otras tareas añadidas, como la de hacer el seguimiento de medios después de que las noticias se emitan o se publican.  

Todos los principios aplicables al periodismo en los medios han de ser aplicados igualmente en el periodismo de instituciones: veracidad, interés, contraste de la información, documentación, identificación de fuentes.  

Por eso, cerramos esta descripción afirmando que el trabajo de información dentro de las organizaciones requiere de un planteamiento profesional especializado, requiere trazarse en continuidad con los medios. Y por tanto, requiere que ser desempeñado por personas formadas de forma expresa para tales fines. Solamente así la institución logrará eficacia en la gestión pública de su comunicación, de su imagen y de las informaciones en las que se vea contenida. En este texto hemos dejado plasmados los argumentos que pueden ayudar a quien lo precise a defender esta tesis. 

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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Mateos Martín, Concha (2003): Descripción de la estructura funcional del gabinete de prensa político en los entornos informativos locales. Revista Latina de Comunicación Social, 54. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/20035414mateos.htm