Revista Latina de Comunicación Social 22 – octubre de 1999

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 2º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
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Reflexiones sobre 'Abc republicano', a través de su director, Elfidio Alonso Rodríguez

(5.405 palabras - 12 páginas)

Lic. María Gabino Campo ©

Universidad de La Laguna

'Abc' republicano, nació y murió en consonancia con las vicisitudes de la causa que servía y siempre a la hora de citar periódicos de la época de la Segunda República surgen con preferencia estas tres primeras letras del abecedario.

En esta ponencia se pretende dar la visión de don Elfidio Alonso Rodríguez sobre el cambio de signo ideológico del diario ABC durante la guerra civil en su edición de Madrid. Para ello, se toma en cuenta una entrevista minuciosa realizada a su persona durante el mes de enero de 1999 y la bibliografía de las publicaciones que tratan el tema.

Don Elfidio manifestó: "Pretendo, eso sí, fijar algunos conceptos, aclarar versiones que no se ajustan a la verdad y a contribuir con su testimonio a reivindicar la tarea que emprendimos con tesón y entusiasmo", en un seminario celebrado en abril y mayo de 1986 en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, bajo la denominación 'Periodismo y periodistas en la guerra civil', dejando entrever que los estudios y publicaciones sobre la etapa en la cual dirigió 'Abc' no se ajustan a la realidad que el vivió o sólo toman una visión, omitiendo al resto de implicados.

"Abc republicano parece el testimonio de una fantástica aventura; como si quienes lo hacían, sin perderle la cara al pasado, soñaran con haber conquistado para la República y para el izquierdismo las cualidades y méritos periodísticos que Abc había ido acumulando en más de treinta años de superación permanente. Porque en Abc republicano sólo hay una oposición ideológica respecto al periódico que salía cada mañana, hasta el 18 de julio de 1936"; este párrafo, recogido de la edición 'ABC, doble diario de la Guerra Civil', publicada por Prensa Española, trasluce, pese a tan opuesta dialéctica, una clara admiración por el minucioso respeto que se mantuvo y la gran profesionalidad de sus responsables. Sin duda, se pueden establecer las cosas que separan a Abc de Madrid y el publicado en Sevilla, sin detrimento de las que permanecieron inalterables. Las dos ediciones de Abc son hijos de una misma familia con ideologías opuestas y que vivieron la guerra separados. 

1.-SITUACIÓN POLÍTICA: ANTECEDENTES

La II República se había presentado en 1931 como un intento regeneracionista operado por el pueblo. El mundo republicano se componía de los republicanos por principios, los oportunistas, que pretendían prevalecer sus intereses, y una gran masa denominada neutra que aceptó la República como alternativa a la dictadura de Primo de Rivera.

La República comienza como algo nuevo y abierto a todas las posibilidades, lo que aporta esperanza a una España desilusionada. Pero este optimismo empieza a desaparecer muy pronto porque el nuevo gobierno no cumple con las expectativas.

El gobierno republicano se encontró con tres dificultades: Primero, las económicas, al coincidir con la gran depresión. Segundo, las políticas, ya que los republicanos de verdad eran pocos y no podían prescindir de los pararrepublicanos, a lo que se sumó la gran división ideológica existente. Y tercero: la República se encontró que para acometer el regeneracionalismo propuesto debía actuar con gran dureza, lo que se contradecía con sus principios de democracia.

Tras la proclamación de la República se constituyó un gobierno de coalición con los simpatizantes del régimen, pero se necesitaba una constitución, para lo cual se convocaron elecciones generales. Las Cortes electas elaboraron la Constitución de 1931 y tras la aprobación, Alcalá Zamora fue elegido presidente de la República y Manuel Azaña, jefe del gobierno. La unión de Azaña con los socialistas provocó una política radical contra la nobleza, mediante la reforma agraria, los militares, reduciendo los cuadros de mando, y las más duras contra la iglesia, se cerraron centros, se prohibió la enseñanza confesional, se expulsó a los jesuitas, y grupos extremistas atentaron contra personas y centros religiosos.

Esta situación hizo que la derecha española se manifestará contra la política de Azaña con el alzamiento del general Sanjurjo, pero Azaña conocía con exactitud lo que se preparaba y supo prevenirlo. El gobierno clausuró más de cien periódicos en toda España, entre ellos Abc, y acentuó la censura en la prensa.

En 1931 había ganado la izquierda, pero en 1933 era la derecha la que conseguía el triunfo. Ningún partido había ganado con mayoría y, por lo tanto, se imponía un gobierno de coalición. Era lógico que gobernara Gil Robles, líder de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), pero le era más cómodo que gobernara el centro, subiendo al poder los radicales de Lerroux. Las contradicciones entre los miembros de la coalición provocaron algunas crisis y en octubre de 1934 Gil Robles pidió que entraran en el gobierno miembros de la CEDA. La izquierda no aceptó compartir el poder con la derecha, ni tan siquiera con una pequeña representación. A los pocos días estalló la revolución de octubre con sus dos facetas: la catalana en busca de su autonomía y la asturiana, de mayor gravedad, donde los socialistas decepcionados por su derrota electoral adoptaron una postura radical uniéndose a los comunistas y anarquistas, quienes se alzaron contra el gobierno. En diciembre de 1935, Gil Robles retiró su apoyo a los radicales y el gobierno, presidido por Chapaprieta, dimitió, siendo sustituido por Portela. Este gobierno, sin respaldo en el parlamento, planteó la crisis.

En febrero de 1936 se convocan nuevas elecciones a raíz de las cuales aparece en el panorama político un nuevo partido, el Frente Popular, formado por una coalición de las fuerzas de la izquierda y liderado por Indalecio Prieto. El triunfo recae en el Frente Popular por una mínima diferencia de votos con respecto a la CEDA, de Gil Robles. El problema del nuevo gobierno no fue el ganar las elecciones sino controlar a las facciones que conformaban la coalición izquierdista y a la derecha desilusionada.

El clima de julio de 1936 puede describirse según Comellas con los siguientes hechos:

1º El número de republicano era escaso comparándolo al número de pararrepublicanos.

 

2º El pueblo español deseaba cosas muy diferentes y contrapuestas.

3º Las continuas movilizaciones de los españoles provocaron que se sintieran protagonistas de su propio destino.

4º La inexistencia desde el gobierno de instituciones capaces de frenar y equilibrar las grandes divergencias entre los diferentes grupos que formaban España.

 

5º Los vencidos en las elecciones nunca se conformaban con el reparto del poder.

 

6º Se vieron amenazados los intereses y convicciones tradicionales de la sociedad.

Estos hechos reflejan inexorablemente la gran desilusión del pueblo español y la gran inestabilidad social existente en España, por lo cual la llegada del alzamiento militar no fue una sorpresa, pero sí lo fue la duración y la gravedad de ésta. Los golpes de estado del siglo XIX y XX triunfaban o fracasaban en varios días u horas y en esta ocasión aunque iban, lo más probable, con esta idea, se prolongó durante 3 años.

España quedó dividida en dos: "la España tradicional y la España antitradicional", siendo espejo de ambas el periódico Abc, en su doble edición, la de Sevilla y la de Madrid.

2. EL DIARIO ABC HASTA LA GUERRA CIVIL

ABC, fundado por Torcuato Luca de Tena, comienza a publicarse diariamente el 1 de junio de 1905 en Madrid, pero amplió su publicación el 12 de octubre de 1929 con un doble Abc, el de Sevilla. Ambos periódicos en su edición de Madrid y Sevilla se publicaban con idéntico formato y estructura de contenidos similar. Estas dos ediciones representarían los dos bandos en que se dividió el pueblo español durante la guerra civil.

El periódico Abc había ofrecido a través de sus páginas la crisis de 1909, la de 1917, la dictadura de Primo de Rivera y el fin de la monarquía de Alfonso XXIII al igual que la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 con el triunfo de los republicano-socialistas con las elecciones municipales.

Abc en su primer número manifestaba su intención de no adscribirse a ninguna opción política con las siguientes palabras: "...no seguirá bandera alguna para no mermar su independencia", pero la realidad es que siempre estuvo próximo al liberalismo conservador y defensor de la monarquía.

A principios de los años 30 Abc se consideraba una de las publicaciones más consolidadas del país, hecho que se reflejaba en su amplia tirada y el gran número de lectores fieles al diario.

Un periódico que representaba a los partidos defensores de la monarquía veía amenazada su supervivencia ante una república marcada por la inestabilidad y las continuas amenazas de la desamortización y los saqueos a propiedades de la iglesia. El miedo en la redacción de Abc era notable y fue en esa misma mañana del 18 de julio cuando llegaron a Serrano 61 (su sede) las primeras informaciones del alzamiento, intensificándose la angustia al conocerse las muertes violentas del teniente Castillo y de Calvo Sotelo, según recoge el número 16 del coleccionable de los 70 años de Abc.

A pesar del alzamiento, el diario salió el sábado, 18 de julio, y también el domingo 19, pero el nº 10.344 correspondiente al dominical extraordinario iba a ser el último ejemplar que editaba Prensa Española. Los lectores se encontraron con las páginas que normalmente se publicaban a color con temas de arte, literatura o poesía que se preparaban con anterioridad. Las páginas (interiores) correspondientes a tipografía ya incluían el nombramiento de un nuevo gobierno presidido por Martínez Barrios y las notas oficiales del gobierno comunicaban: "Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República".

2.1. La fecha clave: 20 de julio de 1936

La expectación era la actitud de la gran mayoría de los ciudadanos, ya que se sabía poco sobre el levantamiento. Lo que sucede este día en la redacción del diario se ha recogido en las páginas del número 16 del coleccionable '70 años de ABC', donde se describen lo acontecido durante el levantamiento: "La redacción de ABC del turno de mañana comenzaba a llegar y el ordenanza de la Dirección, Pedro Ruiz Gómez, encontró agrupados entorno a la radio al subdirector, Alfonso Santamaría, y a varios redactores. Unión Radio transmitía las últimas noticias: la ocupación del Cuartel del la Montaña, focos rebeldes en Carabanchel y que el Gobierno de la República era el dueño de la situación en toda España. Pero la noticia que hizo que el subdirector diera la orden de que se marcharan a casa los trabajadores fue: "El Gobierno ha decretado la incautación de los diarios Ya, El Debate, El Siglo Futuro y ... ABC".

Se debe recordar que el presidente de administración, el marqués de Luca de Tena, estaba prestando su cooperación al alzamiento fuera de Madrid.

A las tres y media, llegó Rogelio González Ubeda, ingeniero jefe de los talleres, el cual entró sin problemas a la redacción y se encontró en su despacho al director, Luis de Galinsoga. El director no tenía datos oficiales que respaldaran la incautación conocida a través de la radio y por ello llama a Gobernación. Del ministerio le responden que no tenían tiempo para ocuparse de ello y que por tanto, se considerasen suspendidos indefinidamente. Se ordena que se limpien las máquinas y se empieza a marchar el personal".

Abc de Sevilla se sigue publicando y no sufre ninguna controversia ni cambio en su dirección.

El 25 de julio los lectores de Abc encuentran en las calles de nuevo su periódico con el mismo formato pero con un llamativo titular a toda página: "Viva la República". Abc contaba con una nueva dirección afín a la república bajo la dirección de los periodistas Augusto Vivero y Virgilio de Pascua.

Pero cómo se forma esta nueva dirección y se vuelve abrir Abc lo describe don Elfidio Alonso Rodríguez. Antes de pasar a estos detalles, realmente interesantes, es importante conocer a don Elfidio.

3. ¿QUIÉN ES ELFIDIO ALONSO RODRÍGUEZ?

Elfidio Alonso nació el 16 de octubre de 1905 en la ciudad de Tacoronte, Tenerife.

En 1923, con 18 años se traslada a Madrid para estudiar medicina, pero cuatro años más tarde, por causas de salud, regresa a Tenerife y permanece en la isla hasta 1929. Durante este periodo comienza a colaborar en los periódicos isleños: 'La Prensa', 'La Tarde' e 'Informaciones'.

También ofreció su primera conferencia en el Circulo de Bellas Artes de Tenerife con el título 'Don Juan y el donjuanismo', cuyo texto se publicó en forma de folletón en el diario 'La Prensa'. Y publicó su primera novela, 'Los guanches en el cabaret', en la colección 'Novelistas canarios'.

Tras su convalecencia, en 1929, se traslada a Madrid para seguir con sus estudios de medicina y junto con otros canarios instalados allí funda la revista 'Islas'.

A finales de 1930, regresa a Tenerife y tras impartir una conferencia en el Círculo de la Juventud Republicana, es designado presidente de dicho círculo, comenzando en ese momento su actividad política en las islas.

En 1931, compaginando su incipiente vida política, funda en Santa Cruz la revista 'Proa', en compañía de Ernesto Pestano Nóbrega y Domingo Molina. Esta publicación es la base para la creación del periódico republicano 'Hoy', del cual es subsecretario y columnista, donde destacan sus artículos satíricos bajo el nominativo 'La flecha' y 'El blanco', que firma con el seudónimo 'Sagitario'.

Al proclamarse la república actúa como secretario de don Antonio Lara y Zárate, primer gobernador republicano de Tenerife y continúa con la misma función durante el mandato de Izquierdo Jiménez. A finales de 1931 regresa a Madrid y es nombrado secretario del grupo de diputados de la circunscripción de Tenerife. Al ser disueltas las Cortes y formarse el primer gobierno de Lerroux es designado secretario político del ministro de Hacienda don Antonio Lara y Zárate.

Durante su permanencia en Madrid lleva la crónica parlamentaria del periódico 'El Imparcial', en compañía del pintor y escritor Ricardo Baroja. También lleva la corresponsalía del periódico 'Hoy', a la que envía diferentes crónicas de la política nacional.

Se presenta como diputado para la primera legislatura ordinaria en 1933, saliendo elegido como candidato de la provincia de Tenerife por el Partido Republicano Tinerfeño. Se incorpora con los restantes diputados tinerfeños republicanos en la minoría radical que preside don Alejandro Lerroux.Al producirse la división del partido radical, excisión provocada por el ex presidente del gobierno Diego Martínez Barrios y el ex ministro de hacienda don Antonio Lara y Zárate, pasa a formar parte del grupo que produce dicha ruptura, denominado Partido Radical Demócrata. Este partido pronto se une al grupo de disidentes del Partido Radical Socialista, formándose la Unión Republicana, donde don Elfidio lleva una intensa campaña parlamentaria formando parte de las comisiones de guerra y marina y en la de comunicaciones marítimas.

En las elecciones producidas en el país después del bienio radical sedista, al formarse el Frente Popular, se presenta como candidato de la Izquierda Tinerfeña en unión de Luis Rodríguez Figueroa, Emiliano Díaz Castro y el señor Sosa Acevedo, siendo esta candidatura la elegida para ir a Madrid.

En 1936, tres meses antes del levantamiento militar acaudillado por el general Franco, regresa a Madrid desde Tenerife.

En los primeros días de agosto, se encarga de la representación de Unión Republicana en el periódico Abc de Madrid, que pasa a llamarse ABC - Periódico Republicano de Izquierda y el 15 de agosto es nombrado director del mismo, cargo que ejerció hasta 1938.

Al producirse la sublevación militar se incorpora a todos los trabajos de su partido en defensa de la República en Madrid.

Es designado presidente de la Agrupación Unión Republicana en Madrid y nombrado miembro del Comité Nacional del Frente Popular.

Durante los primeros meses de la guerra civil, después de que el gobierno de Largo Caballero se instala en Valencia, el partido de Unión Republicana lo nombra secretario general.A finales de 1937, es nombrado subsecretario del Ministro de Obras Públicas, trasladándose a la ciudad de Valencia.

En 1938, cuando el gobierno de Negrín trasladó su sede a Barcelona, es nombrado subsecretario del Ministro de Transporte y Marina Mercante, cargo que ejerce hasta quince días antes de acabarse la guerra civil, ya que tiene que abandonar Barcelona por causas de salud.

En 1939, exiliado, se dirige a la República Dominicana, y más tarde a Venezuela y México. Cuando preparo este texto, en 1999, don Elfidio vive en Tenerife.

4. COMIENZOS DE ABC COMO ÓRGANO DE LA REPÚBLICA Y LA ENTRADA DE ELFIDIO ALONSO A SU DIRECCIÓN

En sus primeras declaraciones sobre el seminario de la Universidad Complutense (1986) acerca de las circunstancias del cambio de dirección del diario, manifestó: "Abc había sido un periódico conflictivo, enemigo jurado del régimen y estaba considerado, en la conciencia proletaria, como el malo a exterminar. Se estaba convaleciente de una huelga feroz ocurrida en los últimos tiempos del bienio radical-cedista. En el problema había tomado parte, no sólo los obreros de Abc, sino el sindicato de artes gráficas, y en el comité de huelga hubo personas que no pertenecían a los trabajadores del periódico... La huelga la sometió la empresa, pero con el triunfo del Frente Popular se modificó la sentencia y Prensa Española estuvo obligada a aceptar a los represaliados. Estos acontecimientos (...) originaron la dimisión del director de Abc en Madrid, don Juan Ignacio Luca de Tena, que no quiso aceptar ni someterse a ese laudo, lo que dio lugar a que lo sustituyera el inefable señor Galinsoga". Por lo tanto, esto manifiesta claramente que con el levantamiento el periódico iba a ser tarde o temprano ocupado, pero lo que no sucedió fue su incautación como informó Unión Radio aquella mañana del lunes 20 de julio de 1936.

Al respecto de la incautación, don Elfidio hace hincapié en que él nunca vio ningún documento gubernamental que afirmara ese hecho y hasta agosto, cuando asume él la dirección de Abc, no se conforma dicho periódico como órgano del partido.

En sus recuerdos de aquellos días incluye la existencia de dos periodistas y un fotógrafo de la redacción de Galinsoga que pretendían continuar con la publicación de Abc. La situación del resto de las publicaciones era que habían sido ocupadas y se publicaban bajo otras directrices.

"Madrid se dividía en aquel momento en dos o mejor en tres grupos. Los que estaban asustados y estaban en su casa y no salían; los que no estábamos asustados, como yo, pero expectantes de lo que iba a pasar, y por último estaban los locos que pensaban que con la revolución ya todo se había ganado". Con esta descripción don Elfidio manifiesta las diferentes posturas de los ciudadanos de la capital, lo que justifica que sean los del tercer grupo los que ocupan todos los medios de comunicación y declara: "Si desde los primeros días de la sublevación se presentía su dramatismo, una inconsciente alegría revolucionaria se apoderó de la masa, dominando la algarabía. En el gremio de los periodistas cristalizaron algunos que siempre habían tenido mal acomodo, pero las circunstancias del momento eran propicias para ejercitar el trapisondismo (...) En las redacciones a rehacer había acomodo para casi todos estos inquietos parados. Por arte de birlibirloque el Consejo Obrero de Abc dio con don Augusto Vivero, viejo periodista de los años 20, que en aquellos días había alcanzado notoriedad en la toma del cuartel de La Montaña (...) Con otros compañeros suyos y los tres supervivientes de la redacción anterior se formó la primera edición de Abc Republicano".

El 25 de julio sale un nuevo número de Abc. "Ese día me llamó la atención. En aquel momento no calibré si aquello estaba bien o mal, porque todo estaba bien y todo estaba mal, no se había definido el movimiento revolucionario" afirma don Elfidio.

El periódico tomaba una línea absurda "ya que empezaron a publicar cosas que ellos denominaban graciosas. Los titulares tomaban tamaños desorbitados como los panfletos. Se publicaban noticias absurdas como por ejemplo que Manuel Cabanellas, que era un general que tenía unas barbas largas, se había afeitado o se las habían afeitado. Bobadas de ese tipo. Siempre inventando cosas absurdas que no tenían sentido".

Pero la situación se recrudece en los primeros días cuando los frentes no estaban estabilizados, el periódico no llegaba y tampoco había una clientela revolucionaria, los obreros, los milicianos que luchaban en el frente y que comían en Madrid eran personas que no les gustaba y no leían Abc. No les representaba nada. Leían los periódicos comunistas, socialistas, etc. Entonces la tirada casi en su totalidad se devolvía. Comenzó el malestar y ese malestar repercute en el ánimo de los trabajadores por lo cual buscan una salida a aquella situación. Vivero y toda la redacción se dan cuenta que sin apoyo político ellos allí estaban mal. Como ellos habían pertenecido al partido radical de Lerroux y se habían ido con Martínez Barrios cuando conformamos la Unión Republicana, le pidieron a Martínez Barrios que el partido les abanderara, ya que todos los periódicos tenían un respaldo político, y preferían que Abc fuera un órgano republicano.

A Barrios, que no sabía mucho de periódicos, le pareció bien pero reconoció que de eso no entendía, y les mandó a que hablaran con Fulgencio, secretario del partido, y a la vez del Comité Nacional del Frente Popular.

Fulgencio y yo éramos amigos y me habló del tema. Yo le manifesté mi satisfacción porque el partido tuviera un periódico. Y me dijo que porqué yo no iba representando al comité, dándome toda la autoridad. "En nombre del comité tú vas y ves lo que pasa allí". Yo fui.

Llegué. Vi a Vivero. Yo lo conocía de vista. Cuando le conté el motivo de mi presencia en el diario él estuvo encantado, ya que para él sólo era un diputadillo enviado para vigilarlo.

Pero Abc comete un error terrible, al implicarse en los sucesos de la iglesia de Las Calatravas, en la calle Alcalá. Los milicianos entraron, registraron y se encontraron con esqueletos de monjas que estaban enterradas en la iglesia. Sacaron todos los huesos y los pusieron en la puerta con unos carteles. Aquello fue un espanto. Se sacaron fotografías que circularon por todo el mundo.

Claro, en España, la labor que hacían nuestros diplomáticos era decir que el golpe militar sufrido se iba a sofocar, volviendo a la normalidad. Los países empezaron a protestar ante el Ministerio de Asuntos Exteriores de España. El ministro se volvió loco y pensó qué pasará. El asunto fue terrible. El gobierno tomo cartas en el asunto y mandó solucionar la situación a la Dirección General de Seguridad. El director general de Seguridad, Manuel Muñoz, diputado por Cádiz, era un hombre malcriado, despótico y no servía para el cargo que desempeñaba. Un tipo nervioso. Este hombre estaba aterrado. Entonces llamó a Vivero y le dijo que estaba dispuesto a cerrar el periódico, "tengo orden del gobierno para suspender el permiso". Claro que él tampoco se atrevía, porque sabía que el periódico era órgano del gobierno.

Cuando llegué, como era costumbre, sobre las 3 de las tarde, me comentaron lo ocurrido, exagerando. Me dirigí a Muñoz y como ya lo conocía empecé a suavizar las cosas. Le dije que esto había sucedido y que lo lamentaba mucho y le aseguré que a partir de ese momento lo que publicase el periódico estaría bajo mi responsabilidad.

Me fui al periódico. Había llegado Vivero. Le llamé a mi despacho. Mi despacho no era el de la dirección, ya que ése lo ocupaba él, sino el despacho del segundo que había ocupado Santamaría, que murió asesinado. Le pregunté qué había pasado. Le dejé hablar, pero fui contundente en mi control sobre el contenido del diario a partir de ese momento, en Abc no se va a publicar una línea que yo no lea. Y tan es así que di la orden al comité obrero para que los artículos de fondo que vayan sin mi visto bueno no se puedan imprimir. Vivero me dijo que en esas condiciones no seguía. Usted haga lo que crea a bien, pero yo le digo que esto es así. Se quedó un tiempo más con nosotros, pero fueron los propios obreros quienes le expulsaron.

Entonces me hice cargo de Abc como director. Llamé a Espinosa, gran amigo mío y persona muy mezclada con los intelectuales. También invité a otros periodistas que conocía, los llevé conmigo y publiqué la primera nota editorial el 13 de agosto de 1936, fecha en la cual me hice cargo de Abc.

Según María Dolores Sáiz, "el cambio en la dirección de ABC, con el nombramiento de Elfidio Alonso el 13 de agosto y de Mariano Espinosa como redactor jefe, imprime un tono de moderación al periódico que contrasta con el de la etapa precedente".

4.1. El Abc, bajo la dirección de Elfidio Alonso Rodríguez

Los comienzos nunca son fáciles y tampoco lo fue para Elfidio Alonso. Levantar un periódico siempre vinculado a una ideología contraria a la republicana le iba a ocasionar más de un problema, "al principio tengo muchas vacilaciones. Yo quería buscarle un norte al diario. Me di cuenta que atraer a la gente de nuevo era algo muy difícil, pero me lo propuse".

Los primeros días del levantamiento habían pasado y aunque en guerra, se empieza a moderarse la situación política. "Los obreros estaban más tranquilos. El periódico empezó a venderse un poco más", lo cual propicia la estabilidad de la publicación también.

Abc republicano y Abc de Sevilla tenían el mismo formato, la misma estructura e igual cabecera, lo que aparentemente no denotaran las diferencias ideológicas que encerraban sus líneas. Fue el 16 de noviembre, dos meses después de la incorporación de Elfidio Alonso a la dirección de Abc de Madrid, cuando se sustituye el subtítulo de "Diario ilustrado" por "Diario republicano de izquierdas".

Las fotografías de las milicias en el frente iban a ser prioritarias para la venta del periódico." Yo no quería sacrificar la fotografías porque a los soldados y a los brigadas internacionales les gustaba verse retratado. Además me traían información gráfica los propios milicianos o fotógrafos de guerra. Yo, por ejemplo, conocí a Cappa y a grandes fotógrafos que hoy han tomado gran relevancia. Ellos venían por la redacción y me dejaban su trabajo. Ni ellos ni yo podíamos conocer el auge que tuvieron"(...) "La portada del periódico, gracias a las composiciones fotográficas, era de por sí solas una editorial".

Josep Lluís Gómez Mompart y Joan Manuel Tresserras nos dicen que aunque la fotografía ya era importante antes de 1936 fue durante la guerra cuando adquiere la relevancia y el valor informativo. "Fue la espectacularización de las fotos lo que les hizo adquirir un relieve público insospechado. Otro tanto ocurrió con el lenguaje y el léxico periodístico: se consagró la tendencia a la espectacularización de la realidad mediante el sensacionalismo de los titulares y frases de impacto impresas con cuerpos de letra de gran tamaño y con llamativos signos de puntuación". Al respecto, Elfidio destaca la importancia de las portadas dominicales donde "publicaban pinturas de gente joven y casi todas nos las hacían expresamente", "carátulas que eran verdaderas obras de arte, de los grandes dibujantes como Renau, Bardasano, Alonso, Ontañón y algunos otros".

La edición madrileña contó con "hechos de gran significación y otros días difíciles. Recuerdo el asalto a la cárcel modelo por los milicianos, matando a muchos presos políticos. Los periodistas que mandé no querían ir. Entonces yo fui y me encontré con fortuna en la puerta a un capitán de la brigada socialista que había puesto orden en la cárcel. Con aquel señor vi aquello y era de espanto. Mataron a una cantidad de gente espantosa en la cárcel".

También hubo anécdotas. "A los pocos días, creo que se había ido Vivero ya, llegué y me encontré conque le habían puesto un gorro de papel a Torcuato en un monumento que había allí. Al ver aquello me cabreé, cogí el gorro y lo eche al suelo. Les dije: "¡Hombre, cómo es posible que le tengan una falta de respeto a un periodista como Torcuato! Gracias a él estamos aquí".

"La guerra psicológica de Abc de Sevilla y Abc de Madrid" o "la propaganda y la contrapropaganda" fueron muy significativas, en esta línea don Elfidio recuerda la información errónea de los hermanos Quintero por Abc de Sevilla: "A Los hermanos Quintero los mató Abc de Sevilla. Me enteré del hecho y fui a casa de los Quintero con un fotógrafo". Se le siguió dando gran importancia a la fotografía como documento de la realidad, con aprovechamiento de la tecnología del huecograbado de las páginas exteriores. Así lo recoge el coleccionable número17 sobre 1936 de los 70 años de Abc: "El republicano Abc de Madrid utiliza el huecograbado y los documentos gráficos recogidos en los frentes, en donde se hace hincapié en la nota humana; van a ser su mejor arma. En Abc de Sevilla serán las firmas conocidas (Pemán, Manuel Machado) y sobre todo las fogosas charlas radiofónicas de Queipo de Llano".

La situación política hacía que los intelectuales no colaboraran en ninguna publicación, por lo cual a Elfidio Alonso le resultó casi imposible incluir columnistas de renombre, pero "el periódico tomó otra fisonomía". En Abc de Elfidio Alonso, como el declaró, más tarde "comenzó a escribir una figura destacada de las letras: Julián Marías". Su participación se hizo relevante en los últimos meses de la guerra civil, ya por aquel entonces don Elfidio se encontraba en Valencia y Barcelona, ocupado de sus responsabilidades gubernamentales.

Elfidio Alonso Rodríguez escribía todos los días 'La flecha en el blanco', firmando con el seudónimo Sagitario, también el editorial normalmente y de vez en cuando "Noticias del día".

Las informaciones "las recibíamos por dos conductos, los propios soldados que nos informaban, y desde las agencias Febus (español), Havas (francesa) y otras" y una veintena de hombres entre técnicos y redactores sacábamos diariamente el periódico.

5. CONSIDERACIONES FINALES

Los tres años de guerra civil, con los cuales nació y murió Abc de la República, se han reflejado en la historia escrita de España mayoritariamente desde el punto de vista de los triunfadores, no en vano se dice que "la historia la hace quien gana". Por ello, los acontecimientos de la España franquista y sus protagonistas han engrosado infinidad de libros, mientras la visión republicana ha quedado fragmentada por los intereses de los vencedores. Es en los últimos diez años, cuando ha habido mayor el interés por la república y la guerra civil, cuando se han empezado por una u otra causa a escribir sobre el tema. Pero son pocos los que pueden contar los acontecimientos. Unos, han muerto y otros, con la edad han perdido su claridad. Si esto ocurre con la historia política, también ocurre con la historia de los medios de comunicación y sobre todo el que nos ocupa.

Abc, dividido como España, tiene amplia literatura de su edición de Sevilla siempre fiel a sus dueños, la familia Luca de Tena. Mientras las referencias a la edición 'enemiga' de Madrid son escasas y muchas veces inciertas, por ejemplo se habla que Elfidio Alonso sólo dirigió el diario hasta noviembre de 1936, al cual sucedió Espinosa, hecho que no concuerda con la realidad, ya que bajo la responsabilidad de don Elfidio estuvo el diario hasta 1938.

La realidad marca que serán muchas las afirmaciones repetidas a través de los años que no concuerdan con lo acontecido, pero también existirán otras que nunca se clarificarán primero porque cada bando defendía unos intereses y porque no se podrán contrastar.

Elfidio Alonso, periodista de todo este siglo, que aún vive afincado en la ciudad de La Laguna desde 1997, afirmó para la Universidad Complutense en 1986 algo curioso: "Que un consejo de guerra me haya condenado en ausencia y que el caudillo concediera mi indulto, sin averiguar que por aquel entonces yo andaba tras el Pirineo evadiéndome de los campos de concentración franceses. Afortunadamente todavía me faltaba recorrer mucho camino, hacer otros periódicos, ser espectador de más episodios de guerra y del nacimiento y desaparición de unos cuantos dictadores".

"Don Elfidio Alonso, que ahora me parece que tiene 93 años, tumba a cualquiera en la vida nocturna, conversando, escuchando, bebiendo; nos tumba a todos. Pero no tiene mucho mérito, suele decir él: se levanta muy tarde. En efecto se levanta muy tarde, no desayuna, y muy pronto, sin que para eso se necesite otro apoyo que el de unos cuantos periódicos, se constituye en una de las personas mejor informadas de España y acaso de Europa", así describe a don Elfidio Alonso Juan Cruz Ruiz, periodista ligado al grupo PRISA desde la fundación de 'El País' y director de la editorial Alfaguara. Elfidio Alonso continúa publicando dominicalmente en 'Diario de Avisos' de Tenerife un artículo semanal de opinión.

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FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Gabino Campos, María (1999): Reflexiones sobre 'Abc republicano', a través de su director, Elfidio Alonso Rodríguez. Revista Latina de Comunicación Social, 22. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/
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