Revista Latina de Comunicación Social 7 – julio de 1998

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 1º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
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Local y global: Periodismo y xenofobia en la era de la globalización

(2.829 palabras - 6 páginas)

Lic. Dalva Aleixo Dias ©

Profesora de la FAAC - UNESP - Universidad de Baurú (Brasil)

Doctoranda en Ciencias de la Información en la Universidad de La Laguna

daleixo@ull.es

La preocupación que mueve la presentación de este texto más que acusar es poner en discusión las contradicciones vividas por los periodistas en sociedades que cambiarán muy rápidamente de nacionales y etnocéntricas hacia globalizadas y multiculturales. Contradicciones que si no quedan bien resueltas traen efectos catastróficos para la práctica del periodismo, que debe tener como rumbo el desarrollo de la sociedad y no el incremento de posiciones reaccionarias que preconizan el retroceso.

En esta fase de globalización, las sociedades cambian en nivel local y internacional. Como parte de este proceso se incrementan los desplazamientos de refugiados de países asolados por hambre y guerra y personas en busca de trabajo.

Esta "invasión de emigrantes", además de la ocupación del espacio laboral, genera tensiones y conflictos interculturales en sociedades que aún no han superado sus diversidades internas. Así, las discriminaciones dejan de ser solamente una herencia del pasado y pasan a ser unos elementos característicos de las sociedades actuales, en las cuales la economía y la información son globales y las relaciones humanas están basadas aún en la segregación étnica/económica.

La diversidad cultural, como ha sido en toda la historia de la civilización, tiende a concentrarse en algunos centros que ofrecen mejores condiciones de desarrollo económico. Convivir con ella es un reto que se impone a muchas sociedades en las cuales gran parte de la opinión publica piensa que la resolución de sus problemas actuales pasa por una "limpieza étnica", marginalizando segmentos "incómodos" o cerrando sus fronteras a la entrada de inmigrantes.

Al mismo tiempo que disminuyen las barreras entre los países a través de la tentativa de agruparlos en grandes mercados con intereses económicos similares, los gobiernos locales adoptan la práctica de la defensa de la identidad cultural propia y, por qué no decirlo, de su superioridad sobre otros pueblos o países, como una forma de destacar y "valorizar lo que es suyo". La unión de una estrategia gubernamental con la resistencia al cambio existente en sectores del pueblo ocasiona un tipo de expectativa que el periodista siente la obligación de suplir, sea por los intereses por la venta de espacios publicitarios, sea por la venta de periódicos o aumento del índice de audiencia y hasta puede ser por la situación provocada por lo ejercicio de un fuerte poder de censura por parte de grupos de presión o por la opinión pública en general.

El momento en que se juntan intereses del estado con resistencias al cambio en sectores oriundos del pueblo de un país es el momento de alerta por los periodistas que tienen el compromiso histórico de ir en contra de las corrientes que desembocan fatalmente en peligrosos ríos de "ismos" que ya intentarán resolver problemas diezmando gente.

Actualmente, la falta de reflexión ha llevado a los periodistas a adoptar muchas veces prácticas que se caracterizan por la divulgación sensacionalista de informaciones sobre temas delicados y graves, como el sida, las drogas, las sectas, la prostitución, el abandono de niños y ancianos, el medio ambiente y las emigraciones, "ayudando" a buscar culpables que cuanto más lejos se ubiquen mejor. Por este motivo, hechos que tratan de extranjeros son destacados con titulares confusos que se mezclan a propósito con otros "problemas" enfrentados en el mismo momento por la comunidad en la cual viven estas personas. Al intentar "esclarecer" este tipos de hechos, citan a los emigrantes o sus países de origen, caso de los de América del Sur, Asia o Africa, haciendo mezclas entre visiones parciales y estereotipadas de la realidad, que hacen aumentar los prejuicios y las tensiones entre "nacionales" y "extranjeros", orientales y occidentales, blancos y negros, etc.

Furio Colombo, en "Últimas noticias sobre el periodismo", afirma: "Nadie -a excepción de los diplomáticos - es más típicamente nacional que el periodista".

¿Cómo mantener la identidad nacional y despojarse de los prejuicios cuando se va a escribir sobre gente de otros países, principalmente los que tienen culturas diferentes de la suya?

Intentar apuntar claramente los problemas puede ser el comienzo de lo que debe ser un compromiso con el cambio de una práctica errada que puede tornarse hegemónica en los medios de comunicación: el sensacionalismo que lleva entre otros males al racismo y la xenofobia.

La primera dificultad que tiene el periodista es de comprensión de la nueva realidad; es necesario cada vez más profundidad de conocimiento y especialización para entender que, al mismo tiempo en que el mundo se torna cada vez más globalizado, los grupos étnicos reivindiquen cada vez más las singularidades de sus culturas. Para entender estos fenómenos sociales es necesario un conjunto de conocimientos de disciplinas del campo de las humanidades que la formación prioritariamente técnica en la carrera de periodista no contempla.

Estas disciplinas se encuentran aisladas en otras salas de la universidad, sociología y antropología, por ejemplo, como si no tuviesen importancia para el profesional que narra y muchas veces analiza todo lo que ocurre en nuestras sociedades.

Otra dificultad está en la clasificación de las noticias. La forma sencilla de poner en nacional las noticias que hablen sobre hechos ocurridos dentro del país y en internacional las que ocurren fuera de sus fronteras ya no funciona más.

Temas como el sida, las drogas, las bolsas de valores, las sectas, la emigración, los niños y ancianos, el medio ambiente ya no se acomoda en divisiones geográficas entre nacional e internacional. Son noticias sobre hechos que pueden ocurrir en países distintos del planeta más que afectan a otros o pueden ocurrir de la misma forma en todo el mundo. Furio Colombo tiene clasificadas las noticias sobre estos temas como transnacionales y afirma que podrían ser globales por la diligencia y la rapidez con que atraviesan el mundo. Según este mismo autor, los hechos son transnacionales, afectan a los pueblos, no a los gobiernos, a las masas de gente, no a las autoridades, cuyas principales características son la imposibilidad de control, y aunque requieran soluciones urgentes, no son gobernables.

Es necesario aún pensar en los "fenómenos" que generaron la noticia, como en el caso de la prostitución y las drogas, por ejemplo: ¿Quién produce? ¿Quién promueve la circulación? ¿Y quién consume? Y en este análisis, pocos países pueden quedarse fuera del problema. No aclara la cuestión condenar países enteros de América como tierras de narcotraficantes o de prostitutas; es necesario verificar que redes europeas se alimentan de este tipo de miseria humana.

La cuestión de las fuentes también es un elemento que interfiere en el trabajo del periodista. Para las empresas periodísticas, es más fácil "recibir noticia en casa" y ahorrar mano de obra de periodistas para cubrir hechos ocurridos lejos de las redacciones. Así, agencias internacionales de noticias, gabinetes de prensa, instituciones públicas y privadas, mezcladas con grupos de presión oriundos del poder económico, de los partidos políticos y no se sabe de donde, en un montón de noticias que, si el tiempo permite, pueden ser confirmadas y que muchas veces son publicados de forma integral y sin confrontación de fuentes o visiones sobre el tema tratado, conteniendo toda a posibilidad de manipulación y favoritismo de intereses del centro que las ha enviado, no importando a quien alcance su repercusión, aunque sea negativa.

La falta de un código de ética claro, de la actualización del que existe o de por lo menos algún tipo de castigo que se ejecute de verdad han propiciado una total falta de freno para los periodistas sin escrúpulos que trabajan con el morbo y los rumores acerca de temas graves y delicados, confundiendo y desorientando a la opinión pública o incentivando sus posturas más irracionales. Además, esta hegemonía del desmán ético hace que la corrección ética del profesional del periodismo sea una excepción a veces difícil de ser mantenida por su aislamiento.

Esta falta de ética es reflejada principalmente en el sensacionalismo que puede ocurrir básicamente por dos motivos: por la necesidad de vender la noticia o como una forma de enmascarar la falta de profundidad de la información, "nivelando por bajo", a través de la indignación, del susto, de lo inusitado, y del espectáculo que nadie se niega a presenciar, pues no representa peligro desde que lo ponga lejos.

Otro factor de mucho peso en la definición del trabajo del periodista es la participación del público consumidor, que mira la noticia como un producto más que debe estar a su disposición.

Este público ávido por encontrar algún canal de expresión participa de los medios de comunicación como se utiliza de las religiones o de algún otro tipo de asociación de la vida civil, ya que encuentra cerrados los espacios de participación política ligada al estado. Mientras estos sectores del pueblo se encuentran organizada, da lo mismo que sea en torno de un tipo de lectura o de un programa de televisión, los emigrantes, que forman también parte de los residentes en el país, y que protagoniza muchas de las noticias que son leídas con avidez por un publico ávido por buscar culpables a los "actuales problemas nacionales", permanece indefenso frente a avalancha de falsedades, atribuciones de culpas no existentes y visiones estereotipadas de su propia realidad.

Los emigrantes no tienen poder de presión ni pueden reconocerse a sí mismos o a sus países de origen en las noticias que leen.

La mayor parte de la prensa, por falta de información o

 


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Aleixo Diaz, Dalava (1998): Local y global: Periodismo y xenofobia en la era de la globalización. Revista Latina de Comunicación Social, 7. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/a/
64dal.htm