Revista Latina de Comunicación Social 20 – agosto de 1999

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 2º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54

 

Dejar de contar los muertos y contar la realidad

Ana María López Rojas ©

Universidad de Manizales (Colombia)

 

Colombia, un país que enfrenta una crisis económica, política y social, necesita de una sociedad consciente, que no tire la tarea de hacer país a unos cuantos, los que quieran gobernar y tomar parte de lo que es nuestro y ya estamos olvidando, necesita de periodistas jueces de las verdades y no de paparazzis siempre preparados para entrar a hacer noticias con cámaras de televisión y grabadoras portátiles; profesionales de la información, y esto, en todo el sentido de la palabra, porque "Ias malas noticias no son las buenas", porque los medios de comunicación tienen ya que dejar de contar los muertos para comenzar a contar la realidad.

La guerra no está representada en guerrilleros ni paramilítares, el problema está entre nosotros, robots con caras felices incapaces de cuestionarnos acerca de la sociedad que queremos, una población escéptica que espera que los cambios sean logrados por todos sin pensar que entre esos todos estamos incluidos; corno res-pon-sa-bles de la información tenemos que interpretarla, olvidarnos por un momento de la sintonía y el raiting, lo que el país necesita no es una masa escuchando respuestas tontas, tenemos que exigir realidades, noticias bien abordadas y periodistas conscientes de su responsabilidad social, medios que cuenten realidades, que no malentiendan la competencia, que midan el peligro de las palabras y que no ofrezcan miradas sesgadas del presente colombiano.

No necesitamos noticias amables, ni cosas secretas, ni sobremesas que pretendan aturdir la conciencia de una sociedad; carecemos de gente realista capaz de mirar más allá de sus narices para darse cuenta de que los problemas no son más que el desempleo, el hombre, la injusticia, la democracia aparente, la decadencia de la educación y los tantos derechos de papel que sólo están

consignados en un libro pero no en las mentes de la gente que son las que más los necesitan.

Este "Periodismo de hienas" tiene que cambiar, no podemos seguir "metiendo cámaras de televisión por las heridas de las víctimas", antes de ser periodistas tenemos que saber que somos humanos, hombres no para el estado, no para el pueblo sino para las verdades.

Lo obligación de los medios de comunicación es sacar a los oyentes, a los lectores, a los televidentes de la caverna de la información, es como un paralelo con el mito de la caverna de Platón, nuestros receptores no pueden continuar en un mundo de sombras, tienen que dejar de ser prisioneros, mirar alguno vez el sol de frente, darse cuenta de que el presente es para todos y no para unos cuantos, los medios de comunicación no pueden disfrazar la realidad, todo es demasiado evidente para tratar de ocultarlo.

"El verdadero desafío es el de una sociedad interna sana" como dice Carlos Fuentes. No se trata de demostrar quién es el más irresponsable con la información; se trata de hacer un periodismo encasillado en el desarrollo social, se trata de vender una imagen pero no de asesinos ni asesinados sino de país, país justo, demócrata y desarrollado.

Como periodistas somos jueces de la sociedad, si en el presente hay corrupción, violencia, secuestros, masacres e injusticia social, pues todo esto hay que llevarlo al juzgado pero sin perder "el respeto por el dolor ajeno", somos jueces y no cómplices, nuestra razón no puede seguir estando con el que más publicidad nos de, tiene que estar con un país que necesita encontrar con urgencia el verdadero rostro de la paz.

En Colombia, el número de pobres crece diariamente, la distribución del ingreso también empeora todos los días, los empleos escasean, la mortalidad infantil es

cada vez mayor, la educación se está convirtiendo en lujo para pocos, la alimentación se está volviendo escasa, y nosotros los estudiantes no hacemos nada cuando "nos dicen harina sabiéndose que es afrecho", tal como canta Mercedes Sosa.

En Colombia, la relación entre el ingreso del 25% más rico de la población y el 25% más pobre es de 30 veces, mientras en otros países es sólo de cinco. ¿Qué estamos esperando entonces para despertar?, para acabar con esta guerra donde gana el que más mata y para ofrecerle a nuestros niños un mundo por lo menos vivible y una sociedad donde los intereses individuales dejen ya de prevalecer sobre los comunes.

Nosotros, como universitarios que dedicamos la vida a tener los brazos cruzados ¿qué seguimos esperando?, ¿qué, mientras en nuestro país existen 42 facultades de ingeniería civil y traigan ingenieros del Brasil para construir los puentes; de México, para pavimentar las calles de Bogotá?

No, señores, es hora de leer y entender nuestro país; es hora de atravesar las fronteras de una pantalla y comprender que todo esto nos pertenece; es hora de dejar de ser unos rebeldes sin causa. No vamos a marchar ya por la caída de una tarjeta profesional sin abrir siquiera la boca cuando sabemos que han asesinado a 125 periodistas en nuestro país. ¿Qué pasa con nosotros?, ¿acaso no sentimos cómo diariamente se destruye nuestro mundo?

Cada día mueren de hambre 300 niños; todos los medios de comunicación dan la cifra de los que se encuentran dentro del índice de la malnutrición; todos cuentan que en Colombia el 50% de la población es pobre y sólo el 53% de ella tiene acceso a la educación. ¿Quién analiza?, ¿quién interpreta? Nadie, todos somos marionetas esperando que detrás del telón alguien mueva nuestros brazos. ¿Es necesario que se muera el vecino para entender que la realidad no

es una mentira? No sigamos esperando porque la construcción de un país justo nos espera, dejemos ya el pensamiento de que somos pocos, somos una inmensa minoría con objetivos claros y con las mentes dispuestas a una Colombia en paz.

Bibliografía

Ríos buque, Roger A. Etica ¿Reto para periodistas?, publicación IFL, Cafí Colombia. Febrero de 1993, Pp. 49-51.

Bernal, Jorge A. Integración y equidad. Democracia, desarrollo y política social. Ib. pp. 11-29.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

López Rojas, Ana Martía (1999): Dejar de contar los muertos y contar la realidad. Revista Latina de Comunicación Social, 20. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999eag/
mani2.htm