Revista Latina de Comunicación Social 35 – noviembre de 2000 / Extra sobre la investigación en Argentina / Coordina: Dra. Paulina Beatriz Emanuelli, UNC,Córdoba

Edita: LAboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social
Depósito Legal: TF-135-98 / ISSN: 1138-5820
Año 3º – Director: Dr. José Manuel de Pablos Coello, catedrático de Periodismo
Facultad de Ciencias de la Información: Pirámide del Campus de Guajara - Universidad de La Laguna 38200 La Laguna (Tenerife, Canarias; España)
Teléfonos: (34) 922 31 72 31 / 41 - Fax: (34) 922 31 72 54

 

Medios, noticias y otras cuestiones

(6.566 palabras - 14 páginas)

Lic. Alberto Enrique Ferreyra ©

Facultad de Ciencias Humanas - Departamento de Ciencias de la Comunicación - De la cátedra de Periodismo y Comunicación Impresa. Universidad Nacional de Río Cuarto (Argentina).

aferreyra@rec.unrc.edu.ar

Según las historias elegidas, un medio de comunicación de masas construye realidades sociales diferentes, algunas de las cuales contribuyen a pensar acerca de cuestiones relevantes mientras otras refieren a materias de orden menor.

El comunicador puede elegir al menos tres caminos:

a) Dedicarse a temáticas que conciten interés masivo aunque se agoten en poco tiempo, tal la situación contractual del hábil futbolista de Boca Juan Román Riquelme.

b) Aludir a asuntos como la insuficiente asignación de fondos para investigación científica, que no obstante ser un tema de conversación menos extendido impactará más en el porvenir del país que el contrato de un jugador.

c) Asumir que la vida no es únicamente ciencia ni fútbol, lo cual no da derecho de igualar la trascendencia de la una a la del otro.

En cada una de las opciones es menester considerar que el modo en que una historia se relata condiciona su percepción. Y recordar que, al tiempo que un cantante expresa "cómo dueles en los labios" y genera pesar evocativo o imaginativo, otro, que emite sonidos que permiten escuchar "Tú, que vienes y pasas como un huracán", apenas sí deja la impresión de que el huracán es un vientito.

En "Géneros periodísticos", Martín Vivaldi expresa:

"La prosa periodística tiene su propio ritmo, marcado normalmente por el de los acontecimientos que se narran. Cada historia, cada suceso, cada hecho que se relata tiene -exige- su ritmo propio" (1995: 34). (1).

Puede discreparse jocosamente respecto de tal afirmación de Martín Vivaldi. Basta pensar en la locución radiofónica de un comentarista acerca de un partido de fútbol aburridísimo. O lo difícil que sería entender los sonidos por él emitidos en caso de aludir a las canciones entonadas en las canchas, de las que suele percibirse no mucho más que un murmullo.

Desfile

En ocasiones resulta sumamente riesgoso analogar el relato a la historia. Quien lo dude tiene auxilio en su memoria.

Mañana de 25 de mayo de un año cualquiera. Hombres, mujeres. Niños y maestras con guardapolvos. Sacos, corbatas, camisas, mantas, polleras, vaqueros, buzos, pulóveres, bufandas y gorros de lana. Vendedores de banderas de plástico, de praliné, de escarapelas. Palco de autoridades. Militares con uniformes relucientes. Caballos en los cuales están montados algunos de los militares. Pavimento.

El sol impide que el frío sea más intenso. Y completa un panorama sin sobresaltos indeseados gracias al cual la nota acerca del acto tampoco los tendrá en caso de que se la redacte en consonancia con lo sucedido.

Transcurrida una hora, no se advierten cambios, a excepción del pavimento, sobre el cual se nota que los caballos han estado y han pisado con cada una de sus patas, sin considerar la textura despareja del suelo no solamente gris ni únicamente duro.

Quien hiciere en el relato de la crónica de la conmemoración del 25 de mayo de 1810 cambios análogos a lo observable durante el acto redactaría un comienzo interesante, un desarrollo similar y pondría al cierre un broche, pero no cualquiera sino uno como para no tocar ni tener cerca.

Discretamente

Martín Vivaldi define la discreción como la "consecuencia de una actitud comprensiva, prudente y oportuna al enjuiciar o exponer un hecho" (1995 : 36). (2).

El discreto es como los conductores de radio o televisión que hablan en lugar de gritar y que prefieren silencio y paso a otra noticia a vociferar comentarios previsibles.

Indulgente, el redactor apegado a la discreción tiene claro que su función no es sacarse-las-ganas-de-hablar-mal-de-alguien. Asume que no cualquiera que pierde por goleada es un inepto. Ejemplo:

Gimnasia y Esgrima de Jujuy y Ferro Carril Oeste fueron los dos equipos que descendieron directo de Primera A hacia la Primera B Nacional del fútbol argentino en la temporada 99/00. Perdieron la categoría dos y cinco fechas antes del año futbolístico. Obtuvieron 19 y 17 puntos sobre 118 en juego, respectivamente.

"No existen", "son dos equipos muy malos", "son uno peor que otro" resultan expresiones imaginables acerca de los jujeños y del equipo de Buenos Aires.

Es más difícil suponer que en un medio que hace de cualquier tribuna caliente un programa se dirá que fueron "equipos que rindieron muy por debajo del resto de los de Primera" o que "terminaron últimos equipos cuyos presupuestos bajos motivaron que jugaran futbolistas con escasa experiencia en primera división".

Las frases del orden de "no existen" han de partir de quienes juegan muy bien al fútbol y lo hacen entre quienes se desempeñan como ellos. Lejos de los que se equivocan seguido, olvidan que el futbolista profesional es, en principio, un falible ser humano.

Los que prefieren relativizar sus juicios tempranamente a fin de que sean en alusión a y no en contra de un par de planteles futbolísticos sitúan a Gimnasia de Jujuy y Ferro por debajo de los demás equipos de Primera, lo cual es distinto de expresar que uno y otro son malos per se.

Triunfa gracias a estos últimos exponentes del periodismo la actitud prudente y comprensiva. Los allegados de los futbolistas de los clubes escuchan que sus queridos muchachos no son unos inútiles sin remedio, sino deportistas de menor nivel que otros.

No es cuestión

"Piedad y letras". O algo así se diría de la manera de escribir en virtud de la cual no tienen que sentirse acribilladas por las valoraciones las escuadras que ocupan los últimos puestos de un certamen.

Ahora bien: si no se ofende una persona al escuchar que está intelectualmente a años luz de un premio Nobel, tampoco tienen que ofenderse los hombres de Gimnasia de Jujuy y Ferro al leer que entre ellos y los cinco primeros de la estación 99/00 hubo tanta distancia como entre La Quiaca y Ushuaia.

Discreción, sí; mentiras increíbles, no. Porque entre afirmar que Gimnasia y Ferro fueron no tan buenos como River y Boca y sostener que rindieron de modo semejante a lo que podía producir un equipo de la B se prefiere la segunda opinión, sin que ello implique estar despojado de indulgencia.

No sea cuestión de afirmar que la única diferencia entre un Fiat 600 y un Mercedes Benz es la marca. O de creer que patear una pelota es jugar al fútbol.

Tacto

"Géneros periodísticos" también cuenta con una referencia al tacto, condición a la que Vivaldi percibe como "prudencia y habilidad para decir lo que, sin tacto, podría resultar inoportuno o improcedente" (1995: 36). (3).

"Son dos equipos muy malos", referido a Gimnasia de Jujuy y Ferro, sin más, es una condena sin juicio.

Actuar con tacto permitiría esperar el momento en el cual la sentencia "son dos equipos muy malos" no fuera inoportuna. Implicaría enumerar rasgos de los cuadros, tales como:

  • Partido a partido, once jugadores no logran ensamblarse a fin de darle la necesaria homogeneidad al conjunto.

  • Ni la defensa, ni el mediocampo, ni la delantera exhiben coordinación de movimientos que sí tiene el buen arquero.

  • La última línea, carente de un patrón defensivo, en lugar de cambiar de vez en cuando para sorprender al rival y superarlo, queda indefensa de tanto sorprenderse a sí misma jugando a lo que salga.

  • El mediocampo juega como puede tras recibir pocas veces la pelota con claridad desde la defensa y al tener delante atacantes a los que les cuesta desmarcarse. La creación se limita a pelotazos frontales, sin toques en profundidad, cambios de frente o arranques hacia la izquierda, amagues de tocar hacia ese lateral y concreción de pase a la derecha, con capacidad para dejar fuera de acción a tres rivales juntos.

  • Los hombres de punta sufren la falta de juego prolijo y asociado. Más de una vez tienen que asumir el rol de Llanero Solitario frente a zagas bien constituidas. Sin precisión en el remate -tanto con los pies como de cabeza- ni capacidad para desairar defensores con gambetas, tampoco ayudan a mejorar lo que a sus espaldas es poco alentador.

  • Conclusión: este equipo es muy malo.

Aun cuando se objetara lo de "muy malo" por exagerado, difícilmente se podría criticarlo por inoportuno: el calificativo aparece después de una enumeración de aspectos de los que a un equipo lo hunden en el fondo de la tabla de posiciones. Si apareciera antes de la justificación tampoco habría problemas, que existirían si no hubiera sustento para la valoración.

Sucede de modo similar cuando uno de los integrantes de la pareja compra una prenda de vestir que al otro no le gusta. Responder a la proposición "Mirá lo que me compré" con frases como "qué feo es" o "vaya a saber cuánta plata te sacaron de la mano por esa porquería" no es una muestra de tacto.

Es poco aconsejable que quien está convencido de la fealdad de la prenda dé su punto de vista de los modos citados a quien era una persona feliz hasta instantes previos al diálogo. Quizás lo conveniente sea esperar a la siguiente salida en pareja para apuntar la opinión, en una interacción con palabras como éstas:

-Siempre me gustó esta campera.

-¿Te gusta más ésta o la nueva?

-La nueva tiene lo suyo, pero yo prefiero ésta.

-O sea que la nueva no te gusta.

-Mi amor, ni la campera nueva ni el resto de las mujeres, aunque me agradan mucho, me gustan tanto como esta campera y como vos.

El novio tuvo tacto. Se mordió la lengua cuando en su punta tenía no menos de 80 palabras para criticar la campera. La novia lo premió de forma tal que el dolor de lengua de él se calmó gracias a uno de esos besos por los cuales se guarda silencio durante varios segundos.

Basta de besos

Furio Colombo asevera:

"Cuanta más gente se apasiona por un tema, personaje o acontecimiento, más noticias serán generadas en torno de él (...). La experiencia induce a afirmar que el número de periodistas presentes está en proporción directa con la fuerza de una noticia, su capacidad de imponerse a la atención del mundo, de circular a todos los niveles" (1997: 68). (4).

A menudo quedan a la vista y al oído de los lectores, oyentes o televidentes de informativos ambas expresiones de Furio Colombo.

La muerte del cantante cuartetero Rodrigo fue un ejemplo de las noticias que generan muchas en su derredor. Pasada la madrugada del accidente de tránsito que le costó la vida coparon los noticiosos las imágenes de las miles de personas que bajo la lluvia pugnaban por entrar a la intendencia de Lanús a ver a Rodrigo, cuya cara en el féretro mostró de cerca el canal de cable Crónica TV.

Tanto esta emisora cuanto otras de cable y las de televisión abierta compartieron con periodistas de diarios y radios la incomodidad de trabajar entre la muchedumbre que provocó principios de asfixia a varios.

Después se empezó a hablar de la madre de Rodrigo. Que por qué no llora. Cuál es el motivo por el que hasta ríe. A qué se debe su soltura para bailar y tomar bebidas alcohólicas frente a cámaras, ante millones de televidentes, horas después del fallecimiento de su hijo.

Al tiempo que esto sucedía, la mayoría de los argentinos pudo saber quién era José Luis Gozalo, que a los dos o tres días debe de haberse convertido -para los que a esa altura estaban hartos- en "el famoso Gozalo".

Simultáneamente se generaba el retorno a los medios de Sebastián, uno de los cuarteteros más famosos de Córdoba en los ochenta y comienzos de los noventa. La gente se enteró de que la aparición de Sebastián no se debía a una necesidad económica pues, según dijo, descansa "sobre cinco palos verdes". Los televidentes tuvieron claro que el cantautor iba a "cagar a tiros" (sic) a quienes trataran de hacerlo callar.

Como si no hubiera habido cantidad suficiente de personajes también se recurrió a un tal Emeterio, acusado por Sebastián de no interesarse en llevar a Rodrigo a actuar a Córdoba. Y a Jacobo Winograd, devenido defensor de ausentes al asegurar que, en la intimidad, la madre de Rodrigo lloraba su tristeza. Y a distintas mujeres que afirmaron haber sido un gran amor para Rodrigo.

Como esto no agotaba lo decible acerca del cantante muerto se hizo mención a, por citar pocas, las disputas entre la madre y la última novia del muchacho, entre la madre y Gozalo, entre Gozalo y Sebastián, sin descuido de las que, según deslizó Sebastián, habrían tenido la madre y el difunto padre de Rodrigo.

Límites

La muerte de Rodrigo ratificó que los límites de lo noticiable se corren de acuerdo con la repercusión que de lo publicado haya. Si el rating es alto cuando Diego Maradona dice creer que a Rodrigo lo asesinaron, adelante con esa hipótesis. Si las planillas de medición de audiencia lucen como la persona amada puesta a disposición, se insiste con las rencillas familiares de quienes son ajenos a aquello de "la ropa sucia se lava en casa". Si dos, tres, cuatro y más semanas después del fallecimiento siguen yendo fanáticos al lugar donde se produjo el accidente, en Berazategui, se envía a un cronista, que hace notas a quienes afirman que Rodrigo ya les hizo "un milagro".

Eso no es todo, cabe decirle a quien se queje. Antes se habían multiplicado los gorritos de lana a la venta en puestos ambulantes en Buenos Aires, al lado de los de Boca, campeón de la Copa Libertadores, y de River, bicampeón nacional de la temporada 99/00. Por esos días de julio salió a la venta la medallita milagrosa del "ángel Rodrigo" (sic), que al margen de la teología enseñada en seminarios era capaz de hacer milagros, al menos para los que creían en tal publicidad.

A fines de agosto se prestó atención a quien aseveró que Rodrigo lloraba sangre desde un póster.

Los escépticos, de parabienes. Tal jaleo los motivó a menear la cabeza, levantar las cejas y decir: "Tanta filmación ha de ser para un documental, cobrar derechos de autor y venderlo codificado al interior. Le dan manija porque les fue bien con Gilda (cantante bailantera también fallecida en un accidente de tránsito)".

Integrales

Suele conocerse no mucho de los personajes públicos más allá de los roles que los catapultan a la fama. Rodrigo no era la excepción. Hasta que murió. Entonces, de él se hizo un abordaje integral: quién era su novia, cuáles había tenido previamente, cómo se llevaba con su administrador, cuánto le gustaba la cerveza, qué tal había sido su vida antes de la fama, qué temores sentía, cuán cordobés se consideraba, por qué no cantaba en la capital de su provincia.

Acaso ni diez entrevistas en profundidad hubieran logrado registrar tantos datos. Un docente de Metodología de la Investigación tal vez haya tomado el caso como fuente de trabajo práctico sobre diferentes dimensiones desde las cuales es posible referir a un fenómeno de modo que, si no se la alcanza, al menos se termina cerca de la integralidad.

Derivadas

-Rodrigo es más importante que De la Rúa.

-Cállese, desacatado.

El cambio de palabras puede imaginarse si se lee lo escrito por Lorenzo Gomis en Teoría del Periodismo. Cómo se forma el presente: "Una información que se desarrolle a lo largo de tres días tendrá más repercusión y por lo tanto será más importante que una que lo haga sólo dos días" (1991 : 98). (5).

De la asunción de Fernando de la Rúa como presidente de la nación los medios de comunicación hablaron menos días que de la muerte del cantante Rodrigo, tras la ocurrencia de ambos sucesos.

Antes de que levante la copa quien espetó que "Rodrigo es más importante que De la Rúa", un baldecito de agua fría: contar el espacio dedicado al presidente y al cantante a lo largo de meses, no sólo durante los cinco días posteriores a la asunción del primero y la muerte del segundo, evidencia que al mandatario máximo se le asigna mayor importancia.

Qué más da

En el programa televisivo 'La noticia rebelde', a mediados de los ochenta, Raúl Becerra solía exclamar "¿¡Y a quién le importa!?", a propósito de textos de revistas alusivos a materias semejantes al tratamiento psicológico del perro de la reina de Manchuria.

Becerra repitió su latiguillo tantas veces que contarlas se hizo aburrido. Más entretenido fue sospechar que la inclusión de materiales semejantes obedecía al interés de más de uno, a tal punto que había revistas -las sigue habiendo- que de la primera a la última página contenían tales asuntos. Como para dar crédito a estos términos de Furio Colombo en 'Últimas noticias sobre el Periodismo': "No todas las noticias que tendrían que nacer nacen, no todas las noticias que nacen están en relación directa con la necesidad y el deber de informar" (1997: 70). (6).

No es necesario pensar en revistas para hallar controvertibles relevancias dadas a algunos temas. En diarios argentinos, durante semanas de julio y agosto, hubo páginas relativas al conflicto contractual del futbolista de Boca Juan Román Riquelme con los dirigentes de su club.

Mientras, los científicos argentinos reclamaban en la sede del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) por una situación a la que calificaban de "insostenible".

No era la primera ni iba a ser la última vez que los diarios resultaran zona de convivencia de lo medular para el país y lo nuclear para los hinchas del club con más adeptos en la Argentina.

El hecho de que estuvieran en un mismo periódico el sombrío panorama del CONICET y las negativas de Riquelme a jugar hasta convenir su contrato no igualaba las noticias. Una giraba en torno de científicos que sufrían por el eventual riesgo de la continuidad de sus becas no mayores a 2 mil pesos mensuales, en tanto la otra noticia se generaba porque alguien quería aproximar al millón sus ingresos anuales centenarios en miles de dólares.

Cantidad

En el contrato de Riquelme con Boca piensan millones de personas. Se dividen: algunos quieren que el club pague lo que el jugador pida por cuanto lo juzgan el más hábil del país, insustituible. Otros llaman a Pintado de 'Azul y oro' (programa del canal de cable América Sports) y solicitan a la dirigencia xeneize que deje ir al futbolista, quien tras decir que quería quedarse de por vida en Boca no se presentó a jugar algunos partidos debido a la disconformidad por su contrato.

Millones de seres humanos, en disímiles espacios de ciudades y pueblos argentinos, tienen disposición anímica para preocuparse por el devenir contractual de un jugador de fútbol.

Para el lamento de los científicos, los inconvenientes económicos del CONICET no perturban el sueño de tanta gente. Los interesados no se localizan en muchos más lugares que los claustros universitarios.

Calidad

Despreciar la importancia de acontecimientos noticiables en torno del CONICET porque interesan a menos personas que el contrato de Riquelme es como creer que los jugadores que tocan muchas veces la pelota son mejores que quienes con dos pases resuelven un partido.

Lorenzo Gomis sostiene: "Ésas que se incorporan a la conversación son en el fondo las verdaderas noticias, las que influyen en las actitudes y conductas de la gente" (1991: 16). (7).

Alguien que podría ser apodado "Sólo fútbol" acaso diría: "Si la situación contractual de Riquelme se integra a los diálogos de muchas más personas que la insuficiencia de fondos en el CONICET, entonces lo que le pasa al 10 de Boca es una verdadera noticia o una noticia más verdadera que la científica".

Paciencia. El habilísimo mediocampista creativo de los xeneizes goza de una atención que supera en masividad a la que se genera en torno del CONICET.

Sin embargo, mal puede decirse que todo está perdido en tanto se considere esta apreciación de Lorenzo Gomis: "La ignorancia de la trascendencia que tienen los hechos no quita que tengan trascendencia y que ésa sea mayor o menor" (1991: 96). (8). Lo dicho por Gomis posibilita reconocer que acontecimientos diferentes tienen niveles de relevancia distintos, independientemente de la atribución de sentido que desde los medios se hiciere.

Enhorabuena. Cualquier país cuyos habitantes pretendan llamarse ciudadanos sin tener que engañarse requiere de ellos una actitud firme ante atropellos cuantitativos del orden de "El CONICET importa poco, a la gente le interesa más Riquelme".

Por millonaria -paradójicamente- que fuera la cantidad de boquenses atraídos por los desencuentros económicos de Mauricio Macri y Román Riquelme, las noticias al respecto no serán esenciales para el crecimiento nacional como las desventuras de un Consejo Nacional de Investigaciones.

Las noticias están sobre la mesa. Algunas, en términos de masividad, se analogan al as de espadas y al de bastos en el juego del truco. Quienes las tienen en sus manos saben que el triunfo está garantizado. Eso sí: piden que ni les hablen acerca de que a las noticias con las que juegan se les presta una atención inversamente proporcional a lo que significan para la construcción de un país al que no tienen derecho de reclamarle seriedad si se acepta que únicamente puede pedirse lo que se da.

Otras noticias son menos valiosas en cuanto al interés masivo que suscitan. Los que gustan del truco pueden pensar que tales piezas informativas se parecen al 2, al 3. Se trata de cartas que no aseguran victorias, pero que dejan una sensación de mucho más gozo cuando se gana con ellas y no con el as de espadas y el de bastos juntos.

Son naipes que se imponen por la decisión del jugador de construir en cada mano una realidad que ayude a pensar en torno de problemas verdaderamente serios, sin por ello olvidar que no está mal dedicar (menos) tiempo a disputas por herencias y contratos con música de cuarteto y botines de fútbol.

Por si queda alguna duda

No son sino problemas contemporáneos de comunicación las decisiones por las cuales el contrato de un futbolista ocupa un espacio desmesurado con relación a la marcha de la ciencia, la técnica y la investigación en un país como la Argentina, a no dudarlo, de tercer mundo. Esta bendita nación no cambiará de condición mientras medios de comunicación hagan del des/arreglo contractual de un jugador de fútbol una novela de horario central. Flaco favor al crecimiento argentino hacen quienes asumen que valen más millones de hinchas de Boca (club de Juan Román Riquelme, el hombre en cuestión) entretenidos que argentinos aburridos de escuchar a investigadores mejores para la ciencia que para plantear mediáticamente sus problemas.

Estas muestras comunicacionales no son como los niños que vienen en cigüeñas o repollos, sino hijas de contextos culturales, políticos y económicos que no constituyen precisamente la envidia de las principales potencias mundiales.

Cara o ceca

Los inconvenientes en materia de comunicación no están únicamente en los medios. Lo saben quienes enseñan en universidades o institutos terciarios. Lo tiene sumamente claro el docente que va a un curso y, a propósito de la necesidad de corroborar la credibilidad de las fuentes informativas, cita a Furio Colombo: "¿Basta la identificación nominal de las fuentes, sin saber la confianza que puedan merecer y la seguridad de los detalles ofrecidos?" (1997: 62). (10).

La respuesta a esta pregunta es un rotundo "no". Hasta que un alumno de los del fondo levanta la mano e interroga al profesor por Silvia Süller, actriz, cantante y otros sustantivos, identificada por su condición de hábil declarante si de sumar escándalo y puntos de rating se trata.

-Profe, ¿qué pasa con Silvia Süller? Porque ella da la cara, no niega lo que dice, pero suele dejar mal parados a varios cuando habla. Y todos sabemos que no es muy confiable que digamos.

-Prosiga, alumno.

-Si yo le hago caso a usted y a Colombo, a la Süller no la pongo en mi programa. Pero si no la tengo y ella va a darle la nota a la competencia, me quedo con menos audiencia.

-Usted elige.

-Yo elijo. Lo que pasa es que mi decisión está a 180 grados de la preferencia de los productores ejecutivos del programa, de los que tienen que facturar en concepto de publicidad, de los que no se detienen frente a muchos más elementos que una planilla de rating.

Cuestión de pelotas (11)

El estudiante y el hombre que están frente a la clase saben que es tranquilizador responder "no" al planteo de Colombo acerca de si basta la identificación nominal de las fuentes, al margen de la confianza que merezcan.

A los dos les gusta el fútbol. Saben, de tanto leer diarios y revistas, que buena parte de lo publicado proviene de lenguas largas y de espíritus interesados. Disfrutan cuando imaginan ejemplos que acuden a sus mentes al leer otra inquietud de Furio Colombo: "¿Qué ocurre si las fuentes, aparte de no ser verificadas, sea porque no hay tiempo o sea porque no es posible, son también parciales?" (1997: 62). (12).

-Lo que ocurre, estimado alumno, es lo que usted y yo leemos corrientemente en diarios y revistas.

-A mí lo que no me gusta es todo el espacio dedicado a rumores de pases de futbolistas a Europa. Porque muchas veces todo queda en la nada.

-Se dilapida espacio de comunicación.

-Y allí donde se podría, por ejemplo, escribir pensando acerca del endémico fenómeno de la violencia en el fútbol argentino se termina escribiendo una página basada en la posibilidad de que un defensor sea transferido al fútbol de Islandia.

Es más fácil poner el grabador a un empresario que administra el pase de un jugador de fútbol que dedicarse a pensar desde variadas dimensiones el problema de la violencia.

La llegada a la redacción de un diario, a un estudio de radio o uno de televisión con la primicia de que al goleador de River lo venderán a un importante club europeo parece más triunfal que el arribo con una nota de episodios recurrentes como extorsiones de barras bravas (13) a futbolistas.

Se trata de presentar cada vez alguna novedad. Vale entonces decir un día que un afamado futbolista será vendido a un club de Europa, ponerle cotización al pase al día siguiente y en la tercera jornada dudar sobre si será eficazmente sustituido en el club del que supuestamente se va.

Así, las páginas llenas. Los tiempos radiales y televisivos, cubiertos. Los propaladores de noticias cuya generación y desarrollo importan a los empresarios representantes de futbolistas, satisfechos. Sin necesidad de mala intención, guiados por la tontería de creer que periodismo es comprar por valor de noticia cualquier frase de comerciante interesado, los empleados de un medio cumplen con su precepto de exponer algo rimbombante.

Esta operación resultante de un empresario que usa la astucia para beneficio propio y un golpeador de teclas u ocupante de sillas ante micrófonos que mal utiliza su tiempo o espacio mediáticos tiene varios pasos:

a) El representante de un futbolista precisa que los dirigentes del club aumenten el contrato de su patrocinado pues de ese monto él cobra un porcentaje. Y ya se sabe que cobrar el 10 por ciento de 50 es menos apetecible que recibir el 10 por ciento de 200.

b) El contrato del futbolista no aumenta de buenas a primeras. Son necesarias buenas actuaciones del hombre en los partidos. Cuando esto no alcanza para que el dirigente del club tenga a bien oblar más dinero, surge repentinamente el rumor de que al jugador lo pretende un poderoso club de la futbolísticamente opulenta Italia.

c) La dirigencia del club argentino no quiere desprenderse del futbolista, un ídolo de los hinchas difícilmente reemplazable, y lo tasa en una cifra millonaria.

d) Como reglamentariamente le corresponde el 15 por ciento del valor del pase en caso de transferencia, el futbolista saca cuentas y concluye que, si no lo venden, para alcanzar un valor equivalente al de ese 15 por ciento le tienen que mejorar sustancialmente su contrato. Va y exige a los dirigentes de su club en la pobre Argentina: "Me mejoran el contrato o me venden. O me amparo en la cláusula que me permite jugar dos años sin discutir el contrato, al cabo de ese tiempo me quedo con el pase en mi poder, el club por mí no ve un solo peso y ustedes quedan como los villanos de la historia".

Todo desde un rumor que no casualmente lanzó un empresario y que, por imperio de la novedad, sin considerar sus consecuencias ni su procedencia, retomó algún empleado de medios al que no viene al caso llamar periodista.

Quejumbrosos

El alumno y el profesor están unidos por su desencanto. Lo sienten frente a medios que construyen realidades futbolísticas de dimes y diretes acerca de negocios y dejan a un costado abordajes relativos a la violencia. Lo sufren, pues son conscientes de que el fútbol argentino es violento, no obstante lo cual es presentado desde los medios como una fiesta.

Los varones, divididos por sus simpatías -uno es de Los Andes, el otro de Vélez-, coinciden en su disgusto frente a órdenes publicitarias de este tipo: "Viví fútbol, soñá fútbol, tomá Coca Cola". También se encuentran mentalmente en la relación que establecen entre estas modalidades publicitarias, a través de medios de comunicación masiva, y el contexto cultural, político y económico de la Argentina.

Uno y otro se dan cuenta de que viven en un país cuyo Congreso de la Nación -lugar de las leyes, del trazo grueso y del trazo fino del deber ser de la Argentina- no goza del beneplácito de quienes detestan el cobro de comisiones por la realización de tareas.

Profesor y alumno son conscientes de que la Argentina en cuya universidad pública se desarrollan es una en la cual el desempleo que un ex presidente prometió pulverizar se ha instalado desde hace más de cinco años en los dos dígitos.

Los dos recuerdan otra frase, ésta de una funcionaria, según la cual el Riachuelo de Buenos Aires iba a estar limpio mil días después de la promesa de la mujer. Han pasado más de un millar de jornadas. El Riachuelo está peor.

El estudiante y el docente se dan cuenta de que pisan un suelo en el cual suena bien la frase de tango "Hoy un juramento, mañana una traición".

Ambos se han hastiado de la tele-extorsión que ejecutan programas encuadrados en el género de entretenimientos. No están de acuerdo con que una persona que económicamente no puede regalar ni un peso sea condicionada en el uso de su tiempo libre dominical por el programa Sorpresa y Media (Canal 13 de Buenos Aires), que premia con decenas de miles de pesos a quien llama por un concurso y luego está atento para responder una frase determinada. No les gusta esta idea de que una persona deba estar presa en su hogar, viendo una determinada emisión a fin de ganar un dinero que supera notablemente el de su sueldo.

El par del aula abomina la práctica mediática cuya síntesis no proclamada por sus responsables es: "Yo tengo un rating alto y me importa un pito si lo consigo gracias a la extorsión que hago a la empobrecida gente que ve mi programa aunque no le guste pues yo les doy premios".

El estudiante y el profesor son de los que creen que en un medio es necesario poner en juego creatividad de comunicadores en vez de fajos de billetes de empresas anunciantes. Gustan pensar que los medios deben ser de comunicación y no de planteo de disyuntivas al estilo de: "Usted no está obligado a mirar el programa. Pero recuerde que la plata que le ofrecemos en premios usted no la ve ni en un año de trabajo".

Los quejosos de la clase analogan esta costumbre -son años de esto en la Argentina- a la imagen de un novio incalificable que le dijera a su chica: "Si querés, no te cases conmigo, pero no olvides que tu papá está muy enfermo y que yo soy el único que le puede conseguir la plata".

Dale que va

El genial Enrique Santos Discépolo, a quien se le deben letras bellísimas de tangos entre otras producciones, escribió en la canción Cambalache "dale nomás, dale que va".

La Argentina se rinde a los pies de tal expresión. Le da nomás. Así le va. El país mediático, capaz de adormecer espíritus críticos ante situaciones similares de la ciencia y la técnica sobre la base de pelotazos de fútbol, ha logrado que se parlotee de cuestiones trascendentes así como se habla de asuntos nimios, tales las posibles transferencias de jugadores a Europa.

Para peor, la dosis de fútbol tiene una composición un tanto contradictoria: se multiplican emisiones semejantes a El Aguante (canal TyC Sports, de Buenos Aires), donde los hinchas se agravian, se amenazan y recuerdan cuántas veces sacaron corriendo a los rivales. En el mismo programa, el conductor hace votos por un fútbol sin violencia.

Entre ese blanco y ese negro, el sol sigue saliendo. A pesar de que se asume más que el buen hincha es el fóbico a materiales rivales, sean banderas, camisetas o seres humanos en los roles de hinchas de clubes contrarios o policías encargados de la seguridad. Por más que para algunos esto sea material de descarte comparado con las notas a los futbolistas cuya venta a Europa es inminente.

Sale el sol en el país. Aunque duden unos cuantos tituladores de tapa de diarios al momento de decidir si el lugar es para la crítica situación de un instituto de investigación, del cual depende buena parte del futuro nacional, o si debe ser ocupado por las desventuras de un futbolista cansado de ganar 200 mil dólares anuales.

Más música

Hace tiempo sonaba en el país una canción cuya letra contemplaba una orden y un diagnóstico: "Tocá, che Negro Rada / tocá, grita la hinchada / tocá y cantá tranquilo / que acá no pasa nada".

El fútbol -no sólo- en la Argentina ha dado sobradas muestras de que el patrón de acción es: "Simulemos preocupación en estos días posteriores a la muerte de un hincha. Después la gente se olvida, nosotros no hacemos nada y quedamos bien igual". Tras el fallecimiento de algún hincha o barra brava suele suspenderse por una semana o más la disputa de los cotejos. Supuestamente, el parate obedece a la reflexión que busca mejorar un juego vuelto guerra por algunos. Fácticamente, las suspensiones sirven para que -una vez que se vuelve a jugar fútbol- los delincuentes sepan que deben esperar un tiempo antes de retomar sus tropelías. Para que los jugadores sepan que al menos un tiempito van a estar sin sufrir pedidos de dinero por la barra de su club. Y para que la venta de productos de empresas millonarias en facturación por venta de bebidas o de televisación de cotejos vuelva a justificar publicidades en las que subyacen subtextos similares a: "Si usted cree que el descenso de su equipo es como la muerte de un ser querido, enhorabuena. No haga caso a quienes le recomienden un psiquiatra, ni se avergüence por sentir que su equipo es lo único que vale la pena".

Durante los más de 20 años de Julio Grondona como presidente de la AFA, la violencia y el empobrecimiento en los clubes de fútbol se multiplicaron. No obstante, los dirigentes de las instituciones han dado una y otra vez votos para reelegir a Grondona. Probablemente por un serio problema de comunicación, en un contexto cultural, económico y político perjudicial, los unos y el otro hayan cantado demasiado que "no pasa nada" sin haberse propuesto responder con esmero la pregunta "¿Qué pasa?"

Notas

Martín Vivaldi, G (1995): "Géneros periodísticos". Madrid: Paraninfo.

2 Ibídem.

3 Ibídem.

4 Colombo, Furio (1997): "Últimas noticias sobre el periodismo". Barcelona: Anagrama.

5 Gomis, Lorenzo (1991): "Teoría del periodismo. Cómo se forma el presente". Barcelona: Paidós.

6 Colombo, F. Ídem.

7 Gomis, L. Ídem.

8 Ibídem.

9 A muchos niños que preguntan de dónde proceden, sus padres evitan decirles algo así como "de un acto sexual" y les responden que fueron traídos al mundo por una cigüeña o por un repollo.

10 Colombo, F. Ídem.

11 Tal el nombre de un libro que acerca de fútbol y sociedad escribieron Pablo Alabarces y María Graciela Rodríguez, docentes e investigadores argentinos.

12 Ibídem.

13 Según (1997): "Olé.abc. Diccionario Enciclopédico del Fútbol". Buenos Aires: Agea, barra brava es el "sector seguidor de la hinchada, propenso a alentar con consignas que oscilan entre graciosas y agresivas. A menudo adopta actitudes violentas hacia el club de sus amores, dentro del estadio y en sus adyacencias" Entre las actividades de las barras bravas se puede consignar:

  1. Comienzo de los cantos dirigidos al equipo y/o jugadores propios, equipo y/o jugadores rivales, árbitros e hinchada rival.

  2. Exigencia a los hinchas que no pertenecen a la barra brava a que alienten.

  3. Recolección de dinero a fuerza de palabras o de golpes para viajes al interior entre los hinchas que no son barras bravas.

  4. Extorsión a dirigentes, cuerpo técnico y jugadores del club. La lógica es: "Si no nos pagan, hacemos lío, al club lo multan y al equipo le descuentan puntos. Ya ven, les sale más barato pagarnos y satisfacer nuestros deseos extorsivos".

  5. Puesta en práctica de emboscadas minuciosamente planeadas a cuyo término suelen morir hinchas de equipos rivales o del propio.

  6. Destrozos en lugares varios, como el estadio, sus adyacencias y los asientos de los trenes donde viajan para ir a la cancha.

Bibliografía

Colombo, Furio (1997): "Últimas noticias sobre el periodismo". Barcelona: Anagrama.

Gomis, Lorenzo (1991): "Teoría del periodismo. Cómo se forma el presente". Barcelona: Paidós.

Martín Vivaldi, G. (1995): "Géneros periodísticos". Madrid: Paraninfo.

Notas

Martín Vivaldi, G (1995): "Géneros periodísticos". Madrid: Paraninfo.

2 Ibídem.

3 Ibídem.

4 Colombo, Furio (1997): "Últimas noticias sobre el periodismo". Barcelona: Anagrama.

5 Gomis, Lorenzo (1991): "Teoría del periodismo. Cómo se forma el presente". Barcelona: Paidós.

6 Colombo, F. Ídem.

7 Gomis, L. Ídem.

8 Ibídem.

9 A muchos niños que preguntan de dónde proceden, sus padres evitan decirles algo así como "de un acto sexual" y les responden que fueron traídos al mundo por una cigüeña o por un repollo.

10 Colombo, F. Ídem.

11 Tal el nombre de un libro que acerca de fútbol y sociedad escribieron Pablo Alabarces y María Graciela Rodríguez, docentes e investigadores argentinos.

12 Ibídem.

13 Según (1997): "Olé.abc. Diccionario Enciclopédico del Fútbol". Buenos Aires: Agea, barra brava es el "sector seguidor de la hinchada, propenso a alentar con consignas que oscilan entre graciosas y agresivas. A menudo adopta actitudes violentas hacia el club de sus amores, dentro del estadio y en sus adyacencias" Entre las actividades de las barras bravas se puede consignar:

  1. Comienzo de los cantos dirigidos al equipo y/o jugadores propios, equipo y/o jugadores rivales, árbitros e hinchada rival.

  2. Exigencia a los hinchas que no pertenecen a la barra brava a que alienten.

  3. Recolección de dinero a fuerza de palabras o de golpes para viajes al interior entre los hinchas que no son barras bravas.

  4. Extorsión a dirigentes, cuerpo técnico y jugadores del club. La lógica es: "Si no nos pagan, hacemos lío, al club lo multan y al equipo le descuentan puntos. Ya ven, les sale más barato pagarnos y satisfacer nuestros deseos extorsivos".

  5. Puesta en práctica de emboscadas minuciosamente planeadas a cuyo término suelen morir hinchas de equipos rivales o del propio.

  6. Destrozos en lugares varios, como el estadio, sus adyacencias y los asientos de los trenes donde viajan para ir a la cancha.


FORMA DE CITAR ESTE TRABAJO EN BIBLIOGRAFÍAS:

Ferreyra,Alberto Enrique (2000): Medios, noticias y otras cuestiones. Revista Latina de Comunicación Social, 35 / Extra Argentina. Recuperado el x de xxxx de 200x de:
http://www.ull.es/publicaciones/latina/Argentina2000/
08ferreyra.htm